martes, 1 de abril de 2014

Orquesta Sinfónica de Chile inaugura Temporada 2014 con lucida presentación de marcado tinte ruso

Johnny Teperman
La Orquesta Sinfónica de Chile, con su nuevo director titular, el experimentado músico ucraniano Leonid Grin ofreció este fin de semana en el Teatro Universidad de Chile, el primero de 23 conciertos de lo que será la temporada 2014 de la agrupación, la que se anuncia de interesante y variada programación. Grin, quien será el conductor de los primeros tres conciertos, partió encabezando una presentación de marcado tinte ruso, en la que fue figura sobresaliente, el consagrado pianista Alexander Markovitch, de esa nacionalidad. Las tres obras que se ofrecieron fueron de diferentes carácterísticas y autores, aunque Grin dio en el clavo con una programación de elevada calidad, de principio a fin.  La Sinfónica partió con la interpretación de la emblemática Obertura ‘Caballería Ligera’, de Franz von Suppé, compositor y director de orquesta austro húngaro, romántico nacido en 1819. Para Grin partir con esta música, vigente hasta hoy a través de bandas sonoras de películas y dibujos animados y entonada por chicos y grandes desde hace varias décadas, “es un estímulo para los asistentes a conciertos”. La interpretación constituyó un acierto total, en que se alternaron en forma excelente, los solistas y grupos de las cuatro familias instrumentales, desde los bronces a las cuerdas. Vino a continuación,  el Concierto para piano N°2 de Sergei Prokofiev “una pieza brillante, que requiere de grandes capacidades y virtuosismo del solista; una composición extraordinaria, donde el autor enriquece el lenguaje musical del piano y las sonoridades casi a un nivel orquestal. Requiere de un gran dominio musical y virtuosismo de parte del solista y Alexander Markovich, con su imponente presencia y su talento y dominio técnico a toda prueba, ofreció una depurada presentación, potente y talentosa. Ovacionado, Markovich brindó un 'encore' que hizo las delicias del público. El concertista europeo es famoso en el mundo entero y ha actuado bajo la dirección de figuras del prestigio de Zubin Mehta, Neeme Järvi, Vladimir Jurowski y Paavo Järvi, en importantes escenarios del mundo. Cerró el concierto la Quinta Sinfonía de Piotr IIlich Tchaikovsky, “una de las composiciones más queridas del compositor y probablemente, de toda la música rusa”, según el propio Grin, “una sinfonía fundamental donde la idea del destino, que domina la vida humana es expresada una y otra vez en cada movimiento de la obra con increíble poder”. La Sinfónica volvió a relucir sus mejores galas en la interpretación, con un exacto y muy melódico despliegue a través de los hermosos cuatro movimientos. 


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