martes, 1 de abril de 2014

La Clemenza di Tito en Chicago

Foto: Todd Rosenberg

RJ



De las grandes operas de Mozart, La Clemenza di Tito es una de las que más tiempo le ha costado encontrar un nicho dentro del repertorio internacional, por ello, no es de extrañar que la Lyric Opera de Chicago solo la haya escenificado una vez en su historia, en octubre de 1989, y con un memorable elenco conformado por Gösta Winbergh (Tito), Tatiana Troyanos (Sesto), Carol Vaness (Vitellia) y Susan Graham (Annio) bajo la conducción de Sir Andrew Davis; también encargado de dirigir esta función final de la temporada 2013-2014. El hoy titular de la orquesta tuvo una lectura inicial errática y lenta, por momentos letárgica, con desfases con la escena, pero una vez que pudo calibrar su lectura en el transcurso de la función alcanzó brillantez y una amplia gama de colores con la orquesta, y la ayuda de su solida sección de metales y alientos. La parte visual del espectáculo fue la producción diseñada por Sir David McVicar que fue estrenada en el festival francés de Aix en Provence, para el que fue concebida, en coproducción con el Capitole de Toulouse y la Opera de Marsella. Contadas son las producciones que se ven en los teatros estadounidenses de diseño y concepción 100% europea y aunque esta tuvo algo de estática, sirvió su propósito de agradar al conservador público. Con un muro con puertas y ventanas al fondo del escenario (réplica de la autentica pared del Palacio de Arzobispos de Aix-en Provence, donde se colocó el escenario en su estreno), escaleras que entraban y salían del lado derecho, rejas y columnas que lo hacían por el lado izquierdo y un busto cubierto del emperador al centro, la sobria puesta servida por una brillante iluminación, regaló bellas estampas de pinturas de Jacques-Louis David, de donde también se inspiró. Los elegantes vestuarios en negro y blanco correspondían al siglo 19, porque McVicar apuntó a crear personajes humanos, exaltando la relación entre ellos, su psicología y sus sentimientos. Del tenor Matthew Polenzani, en el papel de Tito, gustó la claridad en su canto, la brillantez en su timbre y su musicalidad, aunque desmereció su caracterización de un furioso, violento y poco mesurado emperador.  La soprano Amanda Majeski actuó con naturalidad y desenvoltura a Vitellia, a la que prestó una voz homogénea, clara y ágil. La atención estuvo centrada  en la mezzosoprano Joyce DiDonato, quien convenció por su entrega y compenetración con el personaje de Sesto, y conmovió profundamente en cada una de sus arias con su brillante, cálido y virtuoso canto.  El bajo Christian Van Horn fue un correcto Publio con voz de tonalidad oscura; Emily Birsan creó una frágil Servilia y la mezzosoprano Cecelia Hall mostró entusiasmo y exaltación cantando y actuando a Annio.

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