sábado, 24 de agosto de 2013

Ni Ópera... ¡ni operan!

Lázaro Azar  (Periódico Reforma)
 
El autor hace una crítica al programa operístico al margen de la OBA. Gracias a la colaboración entre la UNAM y ProÓpera, esta noche tendrá lugar en la Sala Covarrubias la primera de cuatro funciones de ese divertido caramelito rossiniano que es El Conde Ory. También, como todos los sábados y domingos de agosto a las 13:30, culminará en el Teatro de las Artes el ciclo de óperas para niños "La ópera es puro cuento", con sendas representaciones de El Empresario, de Mozart.

Una vez más, agosto es el mes más generoso para los amantes de la lírica en esta megalópolis. ¡Doce funciones de ópera!... que si bien no son producciones que compitan con las grandes puestas del Met que se transmiten ya a casi toda la república, están realizadas con más entrega y compromiso que los tropiezos, recalentados y mamarrachadas que, escasamente, ha presentado la Ópera de Bellas Artes (OBA) en lo que va del año.

De los tres títulos que se han presentado en el Cenart asistí a El gato con botas, de Montsalvatge, en la nueva puesta de César Piña -mucho más fluida y visualmente atractiva que la que le vi hace nueve años en Guanajuato- y Pepito (o La señorita de Elizondo), operita cómica compuesta por Offenbach en 1853 y estrenada aquí bajo el trazo de Omar Flores Sarabia.

Más allá del decoroso resultado de ambas, del gozo que fue ver en la primera a Verónica Alexanderson repitiendo como el gato y escuchar el extraordinario acompañamiento al piano que brindó Gilberto Gamboa, o de presenciar cómo Luis Felipe Lozada "se almorzó" a sus compañeros en la segunda y constatar que en todas las funciones se agotan las localidades, añoré la orquesta que arropó emisiones anteriores de este proyecto que sobradamente cumple con su objetivo de generar nuevos públicos para la ópera. Que no hubo dinero, dicen.
 

Ya añoraremos, también, a la revista Pro Ópera pues saldrá impresa por última vez en septiembre. Más que por bajas ventas, se retira porque cada vez hay menos ópera y la que hay es francamente mala. Al igual que a Maduro, me contó un pajarito que "aprovechando ciertas pugnas internas en Pro Ópera, el tenor que ahora dirige la OBA (Ramon Vargas) ha procurado que se deje de ayudar a la revista porque es incómoda y sus críticas 'no ayudan a la ópera ni a su gestión'. Ególatra y acrítico, sugirió que mejor se haga un boletín promocional 'o algo parecido', a lo que dignamente, se negaron".

Entre que son peras o son manzanas, "tampoco se ha informado lo que ya es un secreto a voces: que por diferencias con el personaje de marras, Octavio Arévalo deja la subdirección artística a Encarnación Vázquez". ¿Será?, ¿a poco ya están haciendo aguas, antes de los tres años que han pedido "de gracia"?

Comparto las inquietudes de Ricardo Marcos http://www.trofonio.com/ al enterarse de que la OBA planea brindar puestas itinerantes, ya que si aquí optan "por producciones o proyectos mediocres, allá ellos (pero...) ¿quién va a decidir qué títulos se montarán? ¿Nos 'meterán a chaleco' en los estados los títulos que se decidan en forma centralista?" Bien hace en preguntarse si este funcionario que "armoniza muy bien con el perfil de ciertos políticos de la actualidad: retóricos, cocinados al vapor y nepotistas" conocerá la historia de la ópera en las entidades y el trabajo de cuantos ahí se han dedicado a mantenerla vigente.

Esperemos que tras los doce generosos minutos de que dispondrán los "promotores" convocados a la Reunión Nacional que está realizándose en Querétaro -y retomando lo dicho por Marcos-, "los estados determinen qué tan importante es la ópera dentro de su discurso cultural, y consideren si realmente desean involucrarse con una institución que, por lo pronto, no tiene brújula".

Ante las fallidas puestas que proponen (Trovador, Turandot...), harán bien si lo piensan dos veces, porque nuestra ópera "...es puro cuento".





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