lunes, 20 de abril de 2015

Concierto con Natalie Dessay y Emmanuelle Haïm - Los Ángeles Philharmonic

Foto: Michael Robinson Chavez / Los Angeles Times.  Foto: Natalie Dessay por Simon Fowler

Ramón Jacques 

En cada temporada de la LA Philharmonic (Filarmónica de Los Ángeles) se lleva a cabo de manera paralela un ciclo de música barroca con la presencia de orquestas y solistas especializados en el género como: Concerto Köln y Les Arts Florissants este año; pero la ejecución de obras antiguas por parte de la propia orquesta ha sido siempre escasa. Esta tendencia parece haber cambiado desde el 2011 cuando debutó aquí Emmanuelle Haïm dirigiendo un programa dedicado a Handel, con la soprano Sonya Yoncheva. Haïm volvió a esta sala para dirigir el concierto titulado ‘Vivaldi & Handel’, que se centro en gran parte en la  ópera Giulio Cesare de Handel, con la presencia de la célebre soprano Natalie Dessay. Ambas artistas han realizado diversas grabaciones en CD, una de los cuales para el sello Virgin Classics (hoy Erato), contiene las arias del personaje de Cleopatra. Dessay debutó localmente en esta ocasión, ya que desafortunadamente nunca se presentó en aquí en una producción operística. En la primera parte del concierto se escucharon la “primavera” y el “verano” de Las Cuatro Estaciones de Vivaldi con la fulgurante y colorida ejecución de la violinista francesa Stéphanie-Marie Degand, (directora asistente y cofundadora de la agrupación de música antigua Le Concert d'Astrée)

Emmanuelle Haïm dirigió desde el clavecín, con su habitual gestualismo y expresividad, haciendo contacto visual con los músicos e interactuando con ellos. Una reducida agrupación de la orquesta, con instrumentos modernos, reforzadas por la tiorba y el clavecín, ofreció un resultado satisfactorio con un sonido compacto y uniforme, quizás más por el nivel de los músicos que por conocimiento o convencimiento del repertorio. La segunda parte fluyó orquestalmente con mayor naturalidad y soltura, con la mano de Haïm, quien domina y vive la música de este compositor, y ese sentimiento logra transmitirlo y contagiarlo a los artistas. Después de la obertura de la ópera se realizó una secuencia de recitativos y arias, de más de una hora de duración. Un acierto fue invitar al contratenor Christophe Dumaux, cantó la parte de Giulio Cesare, sin dejar de actuar, y mostró dominio vocal con un timbre solido y colorido con el que enunció cada silaba del aria "Aure, deh, per pietà" o con dinamismo en ‘Al lampo del auri’ Por su parte, Natalie Dessay sigue siendo una artista de renombre y atractiva, a pesar de su alejamiento de los teatros de ópera. Su voz suena por momentos un poco forzada, y en este concierto no cantó las arias más floridas de Cleopatra, sin embargo, su manejo de las ornamentadas líneas de Handel fue notable. Su agilidad y claridad parece intacta como se escuchó en el aria ‘Da tempesta il legno infratanto’, y el control vocal y teatral que imprimió a la triste Piangeró la sorte mia’ fue conmovedor. Sus demás interpretaciones agradaron a los presentes en la abarrotada sala, en la última de tres conciertos que se realizaron. El evento concluyó con una jubilosa y alegre interpretación de ambos solistas del dúo ‘Caro, bella’ con el que también concluye la ópera

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