viernes, 13 de agosto de 2010

Entrevista con la soprano irlandesa Majella Cullagh

Fotos: Opera Domani http://www.operadomani.net

Ramón Jacques

Originaria de Irlanda, Majella Cullagh es una soprano especialista en bel canto que estudió en la Escuela de Musica de Cork y en el National Opera Studio de Londres. Se trata de una artista que se interpreta oratorios, operas y en concierto en escenarios del Reino Unido, Irlanda, Holanda y los Estados Unidos. Su carrera incluye diversas grabaciones discográficas para los sellos, Naxos, Chandos y Opera Rara. Entre sus mas destacadas presentaciones operísticas se pueden destacar: Fiordiligi en Così fan tutte en Las Palmas; Adina en L’elisir d’amore en la Opera Real Danesa; el papel principal de Manon de Massenet en la Opera de Nueva Zelanda, Micaela en Carmen y la Condesa en Las Bodas de Figaro en la Opera North de Inglaterra, Donna Anna en Don Giovanni en Regensuburg, Tatiana en Eugenio Onegin con la Opera de Grange Park; así como papeles en The Death of Klinghoffer y en La morte di Didone de Rossini y Poliuto de Donizetti en el Konzertgebouw de Ámsterdam. Otras presentaciones dignas de mencionarse son el papel estelar de Maria Stuarda de Donizetti en Amberes, Estocolmo, Londres y Dallas; La Bohéme en el Royal Albert Hall, Il Barbiere di Siviglia en Toulon, Falstaff de Balfe en Dublín, Roberto Devereux de Donizetti en Londres,; Alzira de Verdi y Diluvio universale de Donizetti en St. Gallen, la Messa da Requiem de Verdi en Ámsterdam, Guillaume Tell de Rossini en el Queen Elizabeth Hall de Londres, y el Mesias de Handel en Dublín, Roma, Londres, Cork etc. Ha trabajado bajo la conducción de directores como: Jeffrey Tate, Sir Charles Mackerras, Giuliano Carella, Richard Bonynge y Robin Ticciati.
Majella nos concedió amablemente unos minutos de su tiempo para responder estas preguntas y ampliarnos más el panorama sobre su fructífera carrera.
¿Cómo se dio tu acercamiento al canto?
Cuando tenía tres años de edad mi madre me mando a tomar clases de canto y de dicción. Como yo era hija única, ella quería que me acostumbrara a estar sola en algún lugar donde ella viniera por mí mas tarde. Como siempre estábamos juntas pensaba que yo podría aterrorizarme en mi primer día en la escuela, por lo que decidió separarnos una hora por día. Lo que ella no sabia es que yo tenia una voz de cantante.
¿Cuándo y donde fue tu debut profesional como cantante?
Tuve mi primer papel principal en Craig y Nos, en Gales en 1993, en Il Campanello, una opera de un acto de Donizetti. Esto fue en una pequeña joya de teatro que fue construido por Adelina Patti en Neath Valley.

¿A quien señalarías como la mayor influencia en tu carrera?
Bueno, primero que a nadie mencionaría a mis padres. Ambos tenían voces hermosas y todos solíamos cantar en fiestas y reuniones sociales. También a mi primer maestro de canto Maeve Coughlan de la escuela de música en Cork, quien era una mujer extraordinaria con una inmensa pasión por la voz, por la melodía y por la poesía. Fui muy afortunada de poder continuar mis lecciones con Gerald Martin Moore, primero en Londres y después en Nueva York. Es un maestro de la técnica y sobresaliente como coach vocal y conoce mi voz mejor que cualquier otro. Tanto Elaine Padmore durante su periodo en la Opera de Irlanda, como Christine Chibnall en Opera North creyeron en mi y me ayudaron a que mi carrera crecieras. También debo mencionar a Patric Schmid de Opera Rara, quien se convirtió en un mentor y amigo. A el le debo mi carrera discográfica y el fue el que encendió en mi el deseo de cantar el repertorio belcantista.
¿Cómo describirías tu voz?
Soy una soprano lírica, de tamaño mediano, con facilidad para la coloratura.

¿Qué sería lo primero que le recomendarías a alguien que no conoce tu voz y nunca te ha escuchado cantar?
Probablemente le recomendaría que me escuchara en la grabación de Zaira de Mercadante o la grabación en vivo del Festival de Edimburgo de Adelaide di Borgogna de Rossini.
¿De cuantos roles consiste tu repertorio?
No sabría responderlo porque han sido en verdad tantos.
Cuentas con un amplio activo de grabaciones discográficas. ¿Consideras que las grabaciones han sido relevantes para tu carrera?
Una de las cosas más tristes de las funciones en los teatros es que una vez que estas terminan desaparecen y solo persisten en la memoria. Por ello, me encanta el hecho de que podemos mantener esos momentos mediante una grabación. Me siento muy afortunada que gracias a Patric Schmid tengo grabaciones que puedo compartir con mi familia, amigos, fanáticos y futuros empleadores. Existe una cierta credibilidad que da el tener una discográfica, ya que es casi una validación de ser un cantante con reputación.
¿Personalmente prefieres las grabaciones hechas en estudio o en vivo?
Para las grabaciones en estudio o en vivo existen cosas a favor y en contra. En un estudio se tiene la oportunidad de regrabar las partes que necesitan mejorarse pero no existe nada como la atmosfera de una presentación en vivo.

¿Existe alguna presentación o algún momento sobre un escenario que sea inolvidable?
He aprendido que es mejor dejar ir todo, lo bueno y lo malo. No me lamento cuando se que hay noches en el que las cosas no me han salido bien y tampoco me felicito constantemente en los momentos de triunfo. Lo único que importa para un interprete es el aquí y el ahora.
¿Hacia donde vislumbras que se dirige tu carrera en el futuro?
Espero que continúe en la línea de poder hacer música con gente maravillosa y en las más felices circunstancias. Quiero manejarme dentro del nivel musical y creativo, el más alto posible. Quiero descubrir nuevos teatros, nuevas ciudades y poder interactuar con maravillosos músicos.
Finalmente, ¿Qué es algo que la gente común no conoce o no se da cuenta, pero que es algo habitual para un cantante de opera?
La cantidad de tiempo dedicada al estudio, siempre nueva música y nueva música. Además, el cargar pesadas partituras musicales, que pesan toneladas, mientras se esta abordando un avión.

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