jueves, 1 de octubre de 2009

Boston Symphony Orchestra - Carnegie Hall, Nueva York

Foto: James Levine
Crédito: Michael Lutch


Ramón Jacques

La Orquesta Sinfónica de Boston, se presentó en el Carnegie Hall de Nueva York, con un concierto que incluyó dos arias de Mozart: “Bella mia fiamma.. Resta, o cara,” aria para concierto K. 528 y “Oh Smania! Oh furie!...D’Oreste, d’ Aiace,” interpretada por Elettra en el tercer acto de la opera Idomeneo. La partitura de “Bella mia fiamma”, esta fechada el 3 de noviembre de 1787, y aunque se pensó que el texto pertenecía a Lorenzo Da Ponte, pertenece a la obra Cerere placata de D.M. Sarcone, que fue adaptada como opera por Niccolo Jommelli y presentada en Nápoles en 1772. La obra se basa en el mito de Proserpina y su madre Ceres. El aria “D’oreste, d’aiace” es el aria en la que Elettra expresa su furia y fue eliminada por el compositor el día del estreno de la opera, porque la producción requería acortarse. Para evitar comprometer la energía dramática del aria, Mozart extendió de 5 a 15 líneas el breve recitativo de inicio, para hacerla mas intensa y dramática. Hoy en día, no es común escuchar el recitativo largo, como si se hizo en la función. Ambas arias fueron interpretadas por la soprano Bárbara Frittoli, reconocida intérprete mozartiana, quien dio relieve a la primera aria con elegante línea vocal, agilidad y musicalidad para brindar una conmovedora interpretación. En el aria de Elettra, mostró canto claro, y dramáticamente intenso, con rico y expresivo timbre. Después, se interpretó “Where the world ends” de Gunther Schuller, obra comisionada por el 150º aniversario de la orquesta. La pieza consiste en un solo movimiento de 25 minutos, con cuatro movimientos continuos, y dos contrastantes secciones internas, que contienen dos partes lentas y dos rápidas. La obra comienza con cuerdas, y gradualmente se va expandiendo hacia lo que la llama “la gran convulsión”, en una armonía típicamente contemporánea, de sonidos intensos y atonales. También se interpretó la Sinfonía numero 2. Op. 73 de Johannes Brahms, una obra serenamente hermosa, y compuesta como contraste con su turbulenta primera sinfonía, y es una obra de diversos estados de animo, que balancea la tranquilidad de sus dos primeros movimientos con la alegría y frivolidad del tercero y cuarto. La obra contiene claras alusiones a los valses de Strauss, y los metales de cacería de un divertimento o sinfonía de Haydn en cuatro movimientos. James Levine demostró versatilidad para abordar diversos estilos y géneros, de la sutileza de Mozart, a la tensión de una obra contemporánea, y a la musicalidad y magnificencia orquestal y sinfónica de Brahms. Su dirección fue intensa y temperamental, pero a la vez elegante.

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