lunes, 5 de octubre de 2009

Turandot en Santiago de Chile

Foto: Susan Neves (soprano- Turandot)
Crédito: Juan Millán – Teatro Municipal de Santiago

Johnny Teperman

Con una brillante gala, en que solistas, coro y músicos cumplieron una lucida presentación, culminó la puesta en escena en el Teatro Municipal del quinto título de la temporada lírica 2009, la obra 'Turandot', la última y gran ópera de Giacomo Puccini, con personajes de cuento, llevados a la realidad con una música completamente evocadora y con una impactante producción. Hubo unanimidad entre críticos, operáticos y aficionados chilenos, en señalar que esta producción de los grandes creadores argentinos actuales, Roberto Oswald (encargado de regie, escenografía e iluminación) y Roberto Lápiz (vestuario, la misma que se presentó en el año 2006 en el gimnasio Luna Park de Buenos Aires, y en el 2007 en el Auditorio Nacional de México) fue excelente y espectacular y lo mismo puede señalarse de lo principal, la parte musical, en que hubo muchos puntos destacados y destacables, aunque la verdad es que la homogeneidad de belleza y pulcritud del canto, sólo se consiguió en la última parte de esta serie de presentaciones. Puntos altos, eso sí, fueron las actuaciones del Coro Profesional del Teatro Municipal, una vez más dirigido por Jorge Klastornick y la Orquesta Filarmónica de Santiago, conducida, en las dos primeras representaciones por su titular, el británico Jan Latham-Koenig y en las restantes, por el maestro chileno José Luis Domínguez. Del coro, puede agregarse que tuvo en esta exigente partitura de la bella ópera de Puccini, una excelente oportunidad de lucimiento, que aprovechó plenamente en todas las funciones.'Turandot' es una ópera en tres actos con música de Puccini y libreto de Giuseppe Adami y Renato Simoni. La ópera, inconclusa por la muerte del compositor, fue completada por Franco Alfano y estrenada el 25 de abril de 1926 en La Scala de Milán. Ambientada en la China milenaria, la obra narra la historia de la cruel princesa Turandot que, en venganza a una antepasada mancillada, decapita a sus pretendientes si no le responden tres adivinanzas. Un príncipe ignoto (Calaf) se postula respondiéndole los tres enigmas y desafiándola a que sea ella la que averigüe su nombre. Turandot comanda a que nadie duerma en Pekín hasta que se sepa el nombre del atrevido pretendiente. Yendo a los cantantes, destaquemos también en el elenco internacional, tanto en lo musical como en lo teatral, al trío que interpretó a los severos pero divertidos ministros Ping, Pang y Pong, muy bien encarnados por Patrico Sabaté, Pedro Espinoza y Gonzalo Araya y en la versión estelar, por Juan Pablo Dupré, Pablo Ortiz e Iván Rodríguez. En cuanto a los solistas principales, se vieron algo débiles en sus primeras actuaciones, pero luego se superaron. La estadounidense Susan Neves, soprano reconocida por su vibrante voz, abusó en un comienzo de los agudos y sobreagudos y no lució en los tonos graves, pero poco a poco dio en los tonos adecuados con su fluido cantar. La rusa Irina Rindzuner, del segundo elenco, mostró una voz estable y bella con mucha seguridad en el pasaje de 'In Questa regia' Lució tanto en los agudos como en los graves y centros, sin dificultad ninguna. La incógnita del Príncipe Calaf, que encarnó el tenor italiano Piero Giuliacci (que nunca en Chile ha agradado en gran medida, especialmente en su Radamés de 'Aida' del año 2005), partió algo cansado por las exigencias de los ensayos, pero paso a paso afirmó su canto y puede afirmarse que al final cumplió, aunque en 'Nessun Dorma', la prueba de fuego de 'Turandot' se limitó a salir bien del paso, sin brillar. El chileno José Azócar, con la misma responsabilidad en el segundo elenco, cumplió a medida de lo que es en el presente, un tenor de dulce pero sólo pasable voz. Fue aplaudido benévolamente por sus intervenciones, especialmente en 'Nessun Dorma' y en 'Ti voglio tutt'ardente d'amor'. En cuanto a los roles de la esclava Liú, a cargo de la soprano ucraniana Olga Mykytenko y la chilena Carolina García y del ciego Timur, interpretado por el bajo ruso Michail Ryssov y el cubano-chileno Homero Pérez Miranda, sus presentaciones fueron impecables y muy aplaudidas.


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