domingo, 2 de mayo de 2010

Manon Lescaut de Puccini en el Teatro Comunal de Modena, Italia


Foto: Rolando Paolo

Giosetta Guerra

Muy bien estuvieron los artistas en la parte vocal y en la escénica en esta Manon Lescaut de Giacomo Puccini presentada en Modena, Italia. Amarilli Nizza, como Manon, es una soprano que estuvo dotada de una importante y dúctil voz de excelente técnica vocal y dotes interpretativos con los que logró tocar puntos de indiscutible belleza, y alcanzar la sensualidad, la frivolidad y la pasión del drama en diferentes situaciones. En la romanza “In quelle trine morbide” mostró densidad en el sonido de su registro medio y grave, así como largos agudos y filados sostenidos. El tenor Walter Fraccaro, mostró una voz sana y robusta, muy amplia y extensa, y cantó con fibra y sin obstáculos creando un Des Grieux pasional y determinado, aunque también abrumado por la desesperación en el trágico final. José Fardilha, como Lescaut, exhibió una buena voz de barítono, sonora y rica en armónicos, pareja y de buen peso. Alessandro Spina cantó con una voz de pasta oscura y recitó bien la parte del viejo Geronte. Desenvuelto en escena estuvo Andrea Giovannini en el papel de Edmondo y correctos el resto de los interpretes.

La puesta escenica de la Fundación del Teatro Massimo de Palermo estuvo constantemente oscurecida por una tenue cortina, pero fue fiel al libreto como en la taberna y la diligencia del primer acto, la lujosa cámara de Manon en la casa de Geronte, la cárcel, una nave etc. Agraciados estuvieron los vestuarios y las pelucas de época. Funcional fue la iluminación de Bruno Ciulli y coherente la dirección escénica de Pier Francesco Maestrini, quien respetó la naturaleza de los personajes

La orquesta Regionale dell’Emilia Romagna siguió atentamente la lectura del director Gianluca Martinenghi, que fue melódica y cargada del sentimiento y la pasión del primer acto; de rico tejido orquestal en el dueto de Manon y su hermano recordando al amante, y de absoluta delicadeza musical en el preludio del tercer acto en el que la tristeza de los violines fue seguida de una explosión de solemnidad que hizo recordar el intermezzo de Cavalleria Rusticana. Potente estuvo el Coro Lirico Amadeus de la Fundación del Teatro Comunal de Modena dirigido por Stefano Colò. Al final, el agradable espectáculo obtuvo la aprobación del público.

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