martes, 21 de septiembre de 2010

Entrevista con el músico y director español Darío Moreno, titular de la Orquesta Barroca de Granada.

Fotos: Darío Moreno / Orquesta Barroca de Granada.
Massimo Crispi
Darío Moreno. Un músico polifacético, que es imposible de enmarcar sin que ese marco cambie de forma cuando se mira ya que es: pianista de jazz y clavecinista, compositor y director de la Orquesta Barroca de Granada, uno de los ensambles españoles que comienzan a afianzarse en el panorama nacional en la música antigua. Moreno es un infatigable músico e investigador que comunica un entusiasmo muy vivaz, dirigiéndose al teatro. Quizás deberíamos decir que pone el teatro en la música que hace, y aun más. Descubrimos por medio de esta simpática y amable entrevista que el maestro nos otorgó, las aspiraciones, las pasiones, las investigaciones y los proyectos de este ascendente y joven artista. Descubrimos también lo que sucede en España, donde, a pesar de una fuerte crisis, siempre existen fervores artísticos y si algunos grupos desaparecen afortunadamente aparecen otros.

Tú forma de ser artista como parece al escuchar tu música esta en la libertad. La música no tiene secretos ni fronteras y Lully, Thelonious Monk, Händel, Chick Corea, Debussy o Pat Metheny parecen convivir en un Edén donde todo esta permitido ¿Podrías hablarnos de tu manera de comunicar la música? Existen dificultades para proponer cosas tan distintas a las sociedades de conciertos, que a menudo están muy cristalizadas en una visión inmóvil de la música en el tiempo? ¿Has tocado programas mixtos de Barroco y jazz, música antigua y moderna? ¿Lo ves como algo realizable, hoy, en las temporadas oficiales de España?

Siempre he sido muy ecléctico musicalmente hablando. Para mi la música ha sido siempre un “todo”, un lenguaje muy amplio con multitud de tendencias y estéticas. Comencé mi formación en el Conservatorio pero a lo largo de mi carrera me he ido acercando a otras músicas que me han ido interesando por diversos factores. Nunca he querido especializarme en un solo campo musical porque eso supondría perderme otras muchas cosas que me gustan. Creo que se puede aprender de todos los lenguajes musicales y se pueden interrelacionar. Para mi, este es el enriquecimiento para un artista, beber de muchas fuentes, siempre con conocimiento, seriedad, humildad y respeto por lo que uno hace.
En cuanto a la segunda parte de tu pregunta, no he realizado nunca un concierto mixto porque normalmente, cuando me involucro en un proyecto relacionado con la música antigua, por ejemplo, es porque quiero desconectar durante un tiempo del mundo del jazz y viceversa. La fusión me gusta experimentarla más en el mundo del jazz. Es aquí donde me siento cómodo para mezclar formulas, ritmos y armonías de la música popular, no solo de mi país sino de lugares como Marruecos, Brasil, Cuba con estilos como el funk, el rock, el swing e incluso el flamenco, conectando todos los elementos con el lenguaje de la improvisación. En cuanto a realizar algún programa mixto de música barroca y jazz, hay multitud de antecedentes en la historia. Ahí está por ejemplo el pianista francés Jacques Loussier, con 50 años de trayectoria artística interpretando a Bach en clave de jazz. No en vano Bach sigue siendo el gran referente, no solo para los músicos de formación clásica sino también para los músicos de jazz, que admiran su contrapunto, la armonía, el ritmo y la gran destreza técnica que requiere su interpretación. Yo aún no he sentido la necesidad de preparar un programa mixto de este tipo por lo que explicaba anteriormente y porque pienso que es algo que habría que hacer muy bien para no caer en fabricar un producto ortopédico. Quizás más adelante me aventure en algo así, con más conocimiento.

La formación es algo muy importante para un músico, generalmente y en tu caso en particular. Como nuestras escuelas están preparadas (o insuficientes) para formar artistas modernos, con un amplio mapa de intereses ¿Que harías tu para modificarlas o potenciarlas?

Creo que en el caso particular de los Conservatorios, al menos en España, nos encontramos en una situación de transición en un intento por adaptarse a una demanda social real, acorde con los tiempos que vivimos, pero aún queda mucho por hacer y estamos todavía lejos de que esta demanda de nuevas asignaturas y especialidades pueda ser ofertada por nuestros centros ante la insuficiente inversión presupuestaria de las instituciones públicas en materia de cultura. En este sentido, pienso que todo pasa porque se realicen las aportaciones económicas suficientes para poder tener unos Conservatorios modernos, en instalaciones, en instrumental, así como disponer y seleccionar un profesorado formado y preparado para impartir estas nuevas especialidades. En el caso de las escuelas privadas la cosa es diferente, ya que ha sido éstas las que han cubierto en parte, este vacio que los conservatorios no han conseguido ocupar pero con la contrapartida de que ofertan pocas plazas de acceso para los estudiantes y en muchas ocasiones tienen un coste económico para los alumnos que está fuera del alcance de muchos jóvenes. Es por esto que muchos músicos de mi generación nos hemos visto obligados a salir fuera para poder estudiar lo que nos gustaba.

La música barroca que es tu trabajo y tu pasión ¿Como te acercaste a ella y como se encendió esa pasión? Háblanos, por favor, de tu proyecto actual con la Orquesta Barroca de Granada (y otros grupos). ¿Que formaciones prevés, que repertorio, y donde se produce? ¿Quien financia y sigue ese proyecto y la importancia que tiene en el territorio y como se esta desarrollando, sobre todo en un momento tan extraño como el que estamos viviendo?

La música barroca llegó a mi muy pronto, cuando con 14 años mi padre me regaló un disco del “Mesias” de Händel. Recuerdo que escuchaba una y otra vez aquella música y quedé fascinado por aquel instrumento que se escuchaba de fondo y que después descubrí que era un cembalo. No recuerdo qué versión era, ni quién era la orquesta ni su director, seguramente no era una orquesta barroca ni era una interpretación historicista, pero eso para un niño de 14 años eso no era lo importante, sino la mágia de la propia música. Ya desde ese momento me imaginaba tocando en una orquesta así y soñaba con ese instrumento misterioso para mi. Tuvieron que pasar unos cuantos años hasta que terminé mis estudios superiores de piano en el Conservatorio Superior de Madrid, cuando comencé a plantearme seriamente comprar un clavecín y comenzar su estudio. Mi primer instrumento fue una copia de un Giusti construido por el luthier granadino Francisco Hervás, que aún conservo y con el que comencé mis primeros pasos junto unos pocos amigos que, en Granada, tocaban instrumentos de época. Mi primer grupo fue un trío, “Traversiere” junto al flautista Jesús Moreno y el fagotista Joaquín Osca, con los que aún sigo trabajando y con los que tengo una gran amistad. Teníamos mucha ilusión y compartíamos muy buenos momentos aprendiendo juntos. Después comencé a profundizar más en el mundo de la música antigua, hasta que conocí a mi maestro, el clavecinista madrileño Toni Millán, con el que estudié la interpretación del repertorio del instrumento y bajo continuo, primero en clases privadas y después en el Conservatorio de Madrid. Después participé, también en Granada, en diversas formaciones de cámara con instrumentos originales: “Capilla Musical Los Extravagantes”, “Taller Barroco Hemiolia”, “Academya Galante”, mientras seguía con mis estudios de clave. Fue también una época de formación, donde asistí a muchos cursos especializados como los de Daroca en Zaragoza con Christine Wiffen, Jan Willen Jansen, Robert Woolley y con Lars Ulrik Mortensen en Rolduc (Holanda).

En 2007 y con la ayuda del violinista Ángel Sampedro, comencé a gestar el proyecto de la Orquesta Barroca de Granada (OBG) con la creación primero de la Orquesta Barroca del Conservatorio Superior de Granada a modo de orquesta de “cantera”, con la que disponer de un elenco de instrumentistas de cuerda en Granada. Para ello organicé numerosos cursos en los que los participantes recibían una formación especializada dentro de una orquesta barroca y para los
que conté con numerosos profesores, en su mayor parte violinistas- directores como el mencionado Ángel Sampedro, Peter Zajicek, Alfred Cañamero y Peter Biely, realizando numerosos conciertos donde poner en práctica el trabajo realizado durante los cursos. En este sentido, este ha sido un proyecto pionero en España, un proyecto con vocación de continuidad y que permitió la creación de la Orquesta Barroca de Granada donde los mejores estudiantes de nuestro conservatorio compartían atril con profesionales de la música antigua de reconocido prestigio dentro de este campo.

En la actualidad, la Orquesta Barroca de Granada es ya una realidad en el panorama barroco español, con la realización de numerosos conciertos desde su creación, en diversos festivales especializados y con un funcionamiento plenamente profesional. Con la OBG hay varios proyectos que se están moviendo, conciertos instrumentales, conciertos vocales, ópera y entre ellos se encuentra el de la recuperación del patrimonio musical barroco andaluz con la investigación, interpretación y difusión de las obras que yacen en los archivos de nuestras capillas y catedrales. En éste sentido, estoy trabajando en la recuperación de la obra de Antonio Cavallero (1728- 1822), último maestro de la Real Capilla de Granada y de otros autores que desempeñaron su labor como maestros de capilla en Andalucía, a principios del XVIII y que verá la luz a finales de este año en forma de grabación discográfica. Esta producción es muy ambiciosa e implica a mucha gente; instrumentistas, cantantes, musicólogos y se implicarán instituciones como la Universidad de Granada, el Centro de Documentación Musical de Andalucía y algunas instituciones privadas granadinas. Será nuestro primer trabajo discográfico dentro del panorama de la música antigua y tengo puesto en él toda mi ilusión y energía. Es cierto que vivimos una época de incertidumbre económica que está afectando también muy gravemente a la financiación de este tipo de proyectos artísticos, pero confío que por la importancia cultural que supone para la difusión del patrimonio artístico de nuestra ciudad, Granada, así como para el resto de Andalucía, podamos contar con el apoyo necesario para poder llevarlo a cabo.

El barroco musical es en gran parte vocal. ¿Como te relacionas con los cantantes que trabajan contigo, que sugerencias le das y que sugerencias te dan ellos?

Bueno, mi relación con cantantes viene de lejos, desde que estudiaba piano en el Conservatorio de Granada, trabajando como repertorista en clases de canto privadas con distintos profesores. En esos años toqué mucho repertorio: óperas, lieder, zarzuelas, oratorios, misas, canciones de concierto y aprendí muchísimo como músico. Fue una experiencia muy enriquecedora. Años después, tras acabar los estudios superiores de piano en Madrid comencé a trabajar como pianista acompañante en el Conservatorio Superior de Granada y precisamente mis primeros años fueron como repertorista. Mi relación actual con los cantantes que trabajan en algunos de mis proyectos con la OBG es siempre de respeto, de aprender y de compartir mis ideas de las obras que trabajo con ellos, intentando que nunca pierdan su propia personalidad artística. Intento, dentro de unas pautas, que se sientan cómodos y libres para expresarse como músicos. Al mismo tiempo me gusta que tengan la suficiente personalidad como para trasladarme buenas ideas en cuanto a interpretación, fraseo, dinámica, respiración y tempo, de manera que mi concepto musical ante una obra, siempre está abierto y es elástico.
¿Como ves la difusión de la música en tu país y como querrías que fuera en el futuro? ¿Como podrían los músicos de España incrementar la difusión y hacerla rendir frutos? ¿Existen otras maneras que no estén atadas solo a una institución pública? ¿Ayuda la tele y todo el mundo mediático en general a esa difusión o se hace poco, hasta hoy?

Bastante pobre. La difusión de la música “culta” en España pasa por momentos muy bajos, no solo a nivel discográfico, donde la recesión de la industria se extiende a todos los ámbitos musicales, sino también en cuanto a conciertos programados, ciclos de conciertos y festivales. Afortunadamente artistas con talento siempre habrá, haya o no crisis, haya o no industria discográfica, pero lo cierto es que los presupuestos destinados a la cultura han sufrido unos fortísimos recortes que han llevado a la desaparición y casi extinción, de muchos festivales especializados que sobreviven agónicamente con una cuarta parte del presupuesto que tenían hace tres años. Esto hace más difícil la programación de conciertos o ciclos donde se pueda captar a un mayor público interesado. Crear un público exigente, culto, que origine una demanda creciente de conciertos de calidad, pasa por apoyar económicamente conciertos, ciclos y grandes festivales. Si esto no se hace, tendremos un público ignorante, sin referencias.

El músico y la formación musical que vive de esos conciertos es el primer afectado en todo esto. Muchas formaciones más humildes financieramente hablando, han desaparecido en la actualidad por falta de demanda. En esto podría ayudar mucho la televisión, pero este es un medio absolutamente desaprovechado por las grandes cadenas televisivas en materia de música “culta” ya que solo apoyan a la música comercial de consumo que mueve mayores beneficios económicos. Algunos de los escasos canales dedicados a la difusión de la cultura, como “Mezzo” o “Arte”, son privados y de pago, destinados solo a unos pocos amantes de la música y no al alcance de cualquier aficionado. Sinceramente pienso que la televisión es un medio, por otra parte, que ya está caduco. El presente y cada vez más en el futuro inmediato, se impondrá la “televisión a la carta” o simplemente internet. Yo uso muchísimo más “youtube” en la actualidad que la televisión, que apenas si la veo porque no me interesa y creo que a cada vez más gente le pasa esto.

La radio, afortunadamente, hace una mayor difusión a nuestro trabajo que su hermana mayor, la TV, con la retrasmisión en directo de muchos conciertos interesantes que de otra forma no llegarían hasta buena parte del público aunque creo que aún se podría hacer más. La mejor manera que tenemos los músicos en estos momentos para hacernos escuchar y ofrecer nuestro trabajo, es internet. Sin duda redes sociales como myspace, youtube o facebook, han contribuido a ello y han ayudado a que músicos de muchos lugares lejanos puedan conocerse, compartir su trabajo y a escucharse mutuamente. También es imprescindible hoy por hoy, tener un web site, personal o del grupo musical, donde poder escuchar y ver en acción la música que cada cual hace. Esta fórmula junto con una buena grabación de audio y video se convierten en la mejor tarjeta de presentación y difusión de un artista o formación musical lejos ya del control de la distribución que pueda realizar la mejor compañía discográfica, que siempre será más limitada que la que pueda ofrecer internet. Ya no hay limitación en cuanto a llegar a cualquier parte del mundo a través de internet sino de hacer que todo el mundo sepa que existas en la red. En el futuro me gustaría que hubiera un público lo suficientemente formado, culto y entrenado a asistir a recitales en vivo que exigiera que se programaran conciertos de calidad, que apoyasen la cultura no solo aisladamente con el precio de una entrada, sino organizándose en asociaciones privadas con cuotas mensuales y con tantos socios que no necesitásemos de la ayuda de las instituciones públicas o al menos se dependiera en un bajo porcentaje de ellas para crear programaciones anuales de conciertos en nuestras ciudades. En definitiva copiar modelos europeos que llevan años funcionando así y que sobreviven más fácilmente a etapas de crisis como la que estamos viviendo, donde los gobiernos están tan endeudados de por si, que la cultura pasa a ser la última de sus prioridades.

¿Como es tu doble función de docente y de ejecutor? o quizás triple, con la del compositor... ¿Cuanto tiempo le dedicas a cada actividad? y ¿cuanto tiempo todo te queda para tu vida extra profesional?

La doble función de docente e intérprete en España se hace en la actualidad bastante complicada en los Conservatorios dependientes de la administración pública, ya que las leyes que nos amparan son las mismas que las de los institutos de bachillerato y no de las universitarias. Esto hace que tengamos que cumplir unos horarios de obligada permanencia en nuestros centros de trabajo, que merma mucho la posibilidad de salir a tocar fuera. Dar conciertos pasa por pedir días de permiso “sin sueldo”, lo que afecta considerablemente a nuestras nóminas y a veces no compensa económicamente ausentarse de nuestras clases para dar conciertos. Casi es una conducta “perseguida” ser un profesor que da conciertos, pero paradójicamente, tener mucha experiencia como intérprete ejecutante, puntúa para nuestras administraciones positivamente de cara a solicitar sexenios, comisiones de servicio y concursos de traslado. Es algo que no se entiende pero así es. Desgraciadamente hemos perdido una oportunidad única de que los conservatorios españoles entren a formar parte de sus universidades con el famoso “Plan Bolonia” de las enseñanzas superiores. De todas formas mis colegas en activo como interpretes y docentes, al igual que yo, opinamos que es fundamental tener una buena formación de escenario para poder trasladarla a nuestros alumnos, futuros profesionales de la música. Esto, no solo debería ser apoyado por nuestras administraciones educativas, sino que se debería dar todas las facilidades posibles a profesores que supongan un valor y un prestigio para el conservatorio para el que trabajan, por su carrera como intérprete.

Respecto a las grabaciones. Es sin duda importante grabar y dejar huella del propio trabajo. Pero hoy con el mercado discográfico en crisis y encaminado hacia un ocaso ¿como se podría, según tú, preservar esa condición de documentación y concretarla para el público y para los músicos?

Ciertamente y tal como explicaba antes, el mercado discográfico sufre la mayor crisis de su historia y tiene que adoptar nuevas formulas que encajen mejor en esta nueva era de la información si quiere sobrevivir.
Algunos ya están haciendo un gran negocio con la venta de música online a precios razonables como el “Music Store” de Apple por poner un ejemplo. Hoy día cualquier músico puede “colgar” su música, no solo aquí sino en otros “sites” dedicados a la distribución y venta de música en linea con la garantía de que todos los beneficios van a parar exclusivamente al músico o músicos responsables de la grabación, sin intermediarios, sin ceder nada a ninguna compañía discográfica. Esto hace realmente atractivo para los músicos actuales realizar grabaciones que uno mismo puede gestionar y distribuir ayudándose de toda esta nueva tecnología. Las grabaciones están atravesando un enorme auge debido sobre todo a los nuevos equipos de producción de audio, mucho más accesibles para el propio músico que trabaja además como productor de su trabajo. Por supuesto que una buena grabación es y seguirá siendo siempre, la mejor tarjeta de visita para un artista o formación musical, de cara a realizar conciertos donde poder mostrar su trabajo en vivo.
La vida de un artista lo hace tener la maleta preparada siempre. ¿Como lo vives y como vive eso tu familia, si es que tienes una?

Bueno, esta me parece realmente una pregunta muy interesante. Es cierto que nuestra profesión hace difícil, en muchas ocasiones, el compaginar una vida profesional con una vida familiar. Esto es complicado en cualquier profesión si no hay un respeto y entendimiento mutuo hacia y desde tu pareja. En mi caso tengo la suerte de tener una familia que me apoya constantemente desde que era niño y una pareja, músico como yo, que entiende perfectamente esta vida puesto que ella
es una gran interprete y lo vive como yo. Con la llegada de una hija a nuestras vidas hace dos años y dos meses, confirmar una fecha en nuestras agendas pasa por pensar primeramente en ella y en tener que coordinarnos mucho más. Personalmente me encanta disfrutar de mi familia y adapto siempre mi agenda de trabajo a pasar todo el tiempo posible con ella. Es una fase muy enriquecedora y feliz en mi vida y quiero vivirla al máximo.

¿Un sueño, un recuerdo, un proyecto (o más)?

Un sueño: Ver siempre feliz a la gente que quiero… Un recuerdo: Montreal Un proyecto: Inculcar en mi hija el amor hacia el arte, disfrutar al máximo de mi familia (y de mi orquesta…)

¿Podrías agregar o decir algo, lo que quieras, desde recetas de cocina a los viajes que te encantaría hacer, libros por leer o películas por ver?

Bueno, viajar es una de mis pasiones junto con la fotografía (si es una combinación de ambas sería lo perfecto). Me encanta el gazpacho andaluz (a mi hija también…), libros por leer?... Ufff tantos, entre ellos algunos libros de “continuo”! Películas? Oh! El cine me fascina pero hace bastante tiempo que no voy a ver una película, así que películas por ver…? Muchísimas!

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