martes, 30 de marzo de 2010

Ariadne auf Naxos en Boston

Foto: Jeffrey Dunn / Boston Lyric Opera © 2010
Lloyd Schwartz (The Phoenix)
La Boston Lyric Opera presentó Ariadne auf Naxos, opera que surgió de la tercera colaboración entre Richard Strauss y Hugo von Hofmannsthal, y lo hizo con la encantadora producción del 2004, de la Opera Nacional de Gales. Ariadne fue compuesta originalmente en 1912 como una opera aumentada a la comédie-balle tLe bourgeois gentilhomme de Molière con nueva música de Strauss, pero como el autor quedo, en 1916 reescribió la obra en un acto, precedida de un elaborado prologo acerca de un neurótico compositor que trataba de montar una opera para un millonario, quien había invitado también un grupo de commedia dell'arte para divertir. El insulto al arte se agravó cuando el mayordomo anunció que debido a unos fuegos artificiales, la opera y la comedia debía llevarse a cabo simultáneamente. Esto fue un recurso para unir diversión con la profunda naturaleza de la música, y para crear una síntesis que incorporaba todas las contradicciones de la vida y el arte.

El director Neil Armfield mantuvo el tono cómico serio de la obra. Su concepción incluyó la puesta escénica moderna y una misteriosa y nebulosa Naxos, con cortinas rotas por las cuales se asomaban los interpretes de la comedia. Al final Bacchus descendió de un pasillo para rescatar a Ariadne y convertirla en una constelación de brillantes luces. El elenco tuvo buenos cantantes como la Ariadne de Marjorie Owens, quien mostró potencia vocal y fue una divertida prima donna. En la opera reaccionó con molestia por las interrupciones de los comediantes. El tenor Brandon Jovanovich hizo el papel de Bacchuss con incansable y fuerte voz de cálido y rico tono. El compositor es un personaje más complejo y la soprano polaca Edyta Kulczak transmitió delicados matices de pasión e ingenuidad. Como Zerbinetta, la soprano coloratura Rachele Gilmore, encantó y demostró ser una hábil y adorable comediante. La orquesta tocó con nervio y profundidad bajo la dirección de Erik Nielsen. Hubiera sido ideal que agregara mas energía rítmica al dueto entre Ariadne y Bacchus de casi media hora de duración, para dar a la hermosa pero estática música de Strauss un poco mas de gracia.

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