miércoles, 3 de marzo de 2010

James Levine y la Orquesta Sinfónica de Boston

Foto: Elizabeth Rowe (flautista), Elliot Carter (compositor)- Crédito: Michael. J Lutch

Lloyd Schwartz (The Phoenix)
James Levine y la Orquesta Sinfónica de Boston interpretaron una maravillosa obra del compositor Elliot Carter que no se había escuchado antes en Boston. Se trató del estreno americano del Concierto de flauta de Carter, obra de 14 minutos de duración y que desde su estreno en el 2008 se convirtió inmediatamente en una obra atractiva y accesible. La flautista principal de la Orquesta Sinfónica de Boston, Elizabeth Rowe, en su primera incursión en un concierto con la orquesta, fue la brillante solista en las cuatro secciones rápidas (el final esta señalado como leggierisimo, -presto) tan ligeras y rápidas como sea posible, y muy penetrante en la lenta sección central. Ningún compositor en la actualidad compone ya buscando movimientos lentos, y este es uno de los más encantadores de Carter. Las cualidades brillantes, resplandecientes y excitantes de la flauta sugiere un vuelo, y ello me recordó la imagen de la burbuja flotando por el mundo en una de las obras mas extensas de Carter, su Sinfonía de 45 minutos. La flauta es como el alma, (tradicionalmente una mariposa), radiante y misteriosa, pero después mas humanizada en la extendida sección lenta antes de finalizar escapándose hacia la hostilidad y la envidia del mundo (con una orquesta repleta de percusiones y metales). Levine condujo la pieza como si fuera Verdi, con color, energía y punto. Carter, con 101 años de edad, sonrió y amablemente agradeció los sinceros aplausos tanto del público como de la orquesta. Levine abrió el concierto con las ágiles selecciones de la encantadora música complementaria de Shubert, de la ahora perdida Rosamunde (la obertura que presagió Gilbert & Sullivan) y cerró con una enérgica y brusca Cuarta sinfonía de Brahms.

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