domingo, 7 de marzo de 2010

Brundibar de Hans Krása en Toronto, Canadá

Ilustración de Eva Katz y Vivian Dubrofsky; poster original de la representación de Brundibar en Theresienstadt del director Frantisek Zelenka, y foto del compositor Hans Krása. ©

Paula Citron

Brundibar, opera legendaria para niños ampliamente vinculada al holocausto, se ofreció en versión concierto en el Koerner Hall de Toronto con estudiantes de la escuela Ha Toray Day School, y con la narración del actor Albert Schulz que reemplazó los dialogos que contiene la obra original.

La opera que fue compuesta en 1938 para un orfanato judío en Praga, fue introducida por Hans Krása, su compositor, al campamento nazi de Therensientadt. La obra fue representada más de 50 ocasiones a partir de 1943, y tanto Kasa como su libretista Adolf Hoffmeister, y la mayoría de los niños que participaron en la obra, murieron en Auschwitz. La sencilla historia de dos hermanos (Pepick y Aninku), que con la ayuda de un gato y un perro vencen al malvado organillero Brundibar representó una esperanza por la caída de Hitler.

Mei Lee director coral, trabajó con 29 niños que fueron colocados en unas plataformas detrás de la orquesta. Cada personaje fue simultáneamente cantado por dos o tres estudiantes, y los alumnos de Netivot cantaron con vigor y claridad con sus simpáticos vestuarios, pero su dicción fue poco clara. La función contó con los arreglos a la partitura original por parte de Paul Hoffert, prominente músico canadiense.

Su lucido ensamble fue conformado por 15 miembros provenientes del Conservatorio y de la Universidad de Toronto. Su partitura de diversos estilos contenía influencias del jazz, de la discordante música del este de Europa, ecos de operetas, musica de Strauss, valses, animadas marchas, melancólicos solos instrumentales, hermosas canciones de cuna, brillante música del amanecer, y bellas armonías para los cantantes. Una radiante flauta y un clarinete captaron la música del organillero, mientras que el propio Brundibar ingresó con pesadas cadencias. Los niños repitieron la emocionante y victoriosa canción final.

Se esperaría que esta versión de Hoffert recibiera una puesta en escena que incluyera los textos hablados y cantados, y se debe reconocer a Debbie Cahan y a Larry Krauss, quienes se ocuparon durante siete años hasta lograr que esta obra se llevara a cabo.
















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