jueves, 21 de julio de 2011

Dudamel y la Sinfónica Simón Bolívar iluminan a la juventud sudamericana

Foto: Gustavo Dudamel

Fesnojiv

La ovación del público bogotano selló la Gira Bicentenaria. Más allá de cualquier separación geográfica, más allá de las lenguas y acentos, mucho más allá de formalismos diplomáticos, en las profundidades del Sur latieron con más fuerza los corazones y las esperanzas de miles de niños y jóvenes. Sus ídolos, sus ejemplos vivientes, sus hermanos solidarios: el maestro Gustavo Dudamel y la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar estaban allí sobre el escenario y en sus escuelas y núcleos, para compartir el sagrado ritual de la música ejecutada con pasión y excelencia. Tal vez como nunca antes, la consigna “Tocar y Luchar” tiene más vigencia y significado. Durante los encuentros y ensayos que el maestro Dudamel y los músicos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar sostuvieron con los jóvenes y niños de los núcleos de orquestas en Brasil, Argentina, Uruguay, Chile y Colombia, quedó claro que para alcanzar el alto nivel artístico y convertirse en emblema del nuevo movimiento sinfónico mundial, hace falta tocar y trabajar mucho para verse en ese ejemplo y modelo venezolano. La Gira Bicentenaria fue más que un tributo musical para el público sudamericano que fue testigo de exitosos conciertos en Bahía, Sao Paulo, Río de Janeiro, Buenos Aires, Montevideo, Santiago de Chile y Bogotá. Se convirtió en un termómetro que constató las altas temperaturas, así como el impacto artístico y social que el Sistema de Orquestas venezolano tiene en Brasil -con Neojibá en Bahia, el Instituto Baccarelli en Sao Paulo y el Programa Guri en el sur de la nación carioca, y Acción Social por la Música en Río y Minas Gerais-; en Argentina -con orquestas juveniles e infantiles en más de 5 provincias-; en Uruguay -con el Núcleo de la Orquesta Juvenil José Artigas-; en Chile -con la Orquesta Juvenil de Santiago-, y en Colombia –con la Fundación Batuta y la Orquesta Binacional Colombo-Venezolana-. Durante el periplo fue reconocida la obra del maestro José Antonio Abreu, creador de El Sistema, emprendimiento social y cultural sin parangón en el mundo que luego de 15 años de trabajo en estos países visitados durante la Gira Bicentenaria está en el camino de la consolidación en los países del sur, donde se está transformando la vida de miles de niños y jóvenes a través de la música. En este sentido, se concretaron nuevos acuerdos de cooperación y asesoría de profesores y músicos venezolanos, así como la pronta creación de orquestas binacionales, como máxima expresión de la solidaridad que las Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela tienen con la juventud musical suramericana. La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar se despidió con un concierto en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo con la Séptima Sinfonía de Mahler, una obra con la que arrancaron aplausos no sólo en este escenario, sino en los diversos teatros en los que se presentaron los venezolanos justamente en el año en que se conmemora el centenario de la muerte del compositor. Los espectadores del sur también escucharon obras del repertorio latinoamericano que son parte del repertorio universal como Santa Cruz de Pacairigua, del venezolano Evencio Castellanos, y la Sinfonía India, del mexicano Carlos Chávez. Una de las obras más aplaudidas por la crítica fue Pájaro de Fuego de Stravinsky, un compositor que la orquesta ha trabajado con profundidad. La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y el maestro Dudamel han dado la mejor de sus ofrendas para celebrar el Bicentenario de Venezuela y de los países vecinos y hermanos de América Latina.

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