lunes, 11 de julio de 2011

Saint François d'Assise de Olivier Messiaen en la Madrid Arena - Teatro Real

Fotos: Javier del Real

Alicia Perris

Música y libreto: Olivier Messiaen. Director musical: Sylvain Cambreling. Iluminación: Jean Kalman. Escenografía: Emilia e Ilya Kabakov. Reparto: Camilla Tilling, Alejandro Marco-Buhrmester y Michael König. Coros del Teatro Real y de la Generalitat Valenciana. Orquesta Sinfónica de Baden-Baden-Friburg. 6 de julio 2011.


Esta vez un proyecto musical de grandes dimensiones tuvo que ser trasladado por su envergadura, al contexto del Madrid Arena. Un entorno en el que prácticamente 20.000 personas disponen de una propuesta cuyo faro es una cúpula gigantesca de 22 toneladas. La inspiración: la iglesia de Santa Elena en Turquía, país sin embargo, más conocido por sus hermosísimas mezquitas donde se rinde culto al Islam. Además, 250 músicos en escena responsables del envoltorio de una versión donde brillan las performances de Camilla Tilling (soprano) como el ángel y Alejandro Marco-Buhrmester (barítono) como San Francisco. El espacio concebido para amplificar la carismática figura del santo de Asís, su amor a la Naturaleza y su concepto evangélico de la religión, no siempre cuaja en una audición impoluta, aunque la propuesta, diferente, arriesgada y respaldada por el Director del Real, Gerard Mortier, merece el esfuerzo del traslado de escenario y de una capacidad de captación y disfrute distintas de las habituales. La partitura de Messiaen, católico practicante convencido, amante además de la ornitología que queda patente en su música, no se inscribe dentro de los cánones conocidos de una ópera clásica. Ni muchos menos. Se trata en todo caso de música cantada, al frente de la cual, Sylvain Cambreling, lleva a cabo un gran trabajo de coherencia y expresión artística.
Aparte de una sorprendente velada musical, esta noche convocó a un número importante de personajes conocidos, algunos notables, que acudieron al interés religioso, místico, musical o simplemente de convocatoria social. Entre ellos, Su Majestad, la Reina Sofía, el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, corresponsales del periodismo internacional, como los del Franfurter Allgemeine Zeitung o el New York Times, artistas del ámbito musical como Pilar Jurado o Luis de Pablo y una nutrida representación eclesiástica encabezada por el Cardenal Rouco Varela. Premios Nobel como Mario Vargas Llosa, asiduo de la capital de España y del Teatro Real, también se dejó ver, muy comprometido con la propuesta de la noche. No todo el público resistió la larga duración del espectáculo y abandonó antes de que la función llegara a término. Por supuesto están los que critican el alto presupuesto que significa montar este proyecto en Madrid, con la crisis económica y otras circunstancias anejas en curso. Luego están los entregados y los que acompañan el montaje con un optimismo efervescente.  A pesar del ruido de sables o habría que decir de violines que de tanto en tanto comentan el posible fracaso del proyecto de Mortier al frente del Teatro Real y su improbable relevo, esta fue otra ocasión donde su labor y su claridad a la hora de reconducir y proponer el repertorio dejaron claro que hoy por hoy, sabe muy bien hacia dónde va y cómo hacerlo viable.





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