sábado, 16 de julio de 2011

Para Dudamel tocar Mahler en el Teatro Colón es llegar a la cima del Everest

Foto: Sinfónica de la Juventud Venezolana y Gustavo Dudamel en el Teatro Colón de Buenos Aires.

Fesnojiv

Los venezolanos la llevaron ganada desde el principio. Cuando la orquesta y el maestro Gustavo Dudamel entraron al escenario, los recibió el aplauso de un público que los había esperado con ansia. La confesión fue de parte y parte porque los músicos de Venezuela también habían esperado con ansia tocar en ese teatro. Minutos antes, desde el camerino, Gustavo Dudamel comentaba que tocar en el Colón era un reto no sólo por su acústica perfecta, sino porque se trataba de un escenario legendario donde se ha hecho historia en América Latina. “Es un sueño. Es lo que para un violinista sería tocar un Stradivarius o un Guarnerius”, dijo. Y si tocar en el Teatro Colón es como tener entre las manos un violín legendario, tocar la Séptima Sinfonía “El Canto de la noche”, de Mahler, es como llegar a la cima de la montaña más alta. “Esta obra como un Everest en la música por las dimensiones de la sinfonía, por la complejidad técnica, por el alto nivel que requiere de los músicos y por la profundidad. Es una obra muy contrastante. De hecho es bipolar: de una marcha titánica al inicio, que es como un barco rompe hielo, al que no lo para nada, pasa a una “nachtmusikk” (música nocturna) que es como íntima. De hecho la descripción del cuarto movimiento es Andante amoroso, que es algo que no existe en otra partitura. En el centro hay un movimiento demoníaco, tenebroso, para terminar luego con uno de los movimientos más gloriosos y pomposos de la música de Mahler”, señala Dudamel. Al final del partido, el pitazo fue un ¡Bravo! y la ovación del público que aplaudió por varios minutos. Al salir de los palcos, los espectadores comentaban que quizá este ha sido el plato más fuerte del Teatro Colón de este año. El concierto del domingo se suma a la gira que festeja el Bicentenario de la Independencia de los países hermanos de América Latina. “Esta gira ha sido una ofrenda a nuestra América Latina, un homenaje máximo a la Independencia de Venezuela que celebramos mostrando ante el mundo el talento, la entrega y la disciplina de nuestros jóvenes. Esta noche, en este escenario de rango mundial como lo es el Teatro Colón, nuestros muchachos de la Sinfónica Simón Bolívar y el maestro Dudamel, han demostrado que están a la altura de las circunstancias y han hecho de nuestro país una nación memorable”, señaló el maestro Abreu.  Estos músicos venezolanos ofrecieron un segundo concierto en Buenos Aires. Durante el ensayo compartieron con 600 niños de los Núcleos del interior de Argentina y tocaron en el Teatro Sodre de Montevideo, Uruguay y en el Teatro Municipal de Santiago de Chile. La última parada de la gira fuá Bogotá, Colombia en el Teatro Julio Mario Santo Domingo para finalmente retornar a Caracas.

















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