sábado, 6 de agosto de 2011

"Boris Godunuv": un espectáculo deslumbrante ofrecido en el Teatro Municipal de Santiago

Fotos: Teatro Municipal de Santiago.

Johnny Teperman.

Teatro Municipal de Santiago. Temporada lírica 2011. “Boris Godunov” del compositor ruso Modesto Mussorgsky (Revisión orquestal de Rimsky-Korsakov de 1908). Opera en cuatro actos y un prólogo basada en la obra “Boris Godunov”, de Alexander Pushkin. Dirección de escena, escenografía, vestuario e iluminación: Hugo de Ana. Coreografía: Jaime Pinto. Orquesta Filarmónica de Santiago. Director: Kostantin Chudowsky/José Luis Domínguez. Coro del Teatro Municipal. Director: Jorge Klastornick. Coro de Niños del colegio “The Grange School”. Directora: Claudia Trujillo. Reparto. Boris Godunov, Zar de Rusia: Roberto Scandiuzzi/ Alexei Tikhomirov. Príncipe Shuisky: Maxim Paster. Pimen, un monje cronista: Ain Anger/Alexei Antonov. Grigori (falso Dimitri): Mikhail Gubsky/Oleg Balashov. Marina Mnishek: Anna Victorova/Alina Shakirova. Rangoni: Vitalyi Bilyy. Varlaam, monje vagabundo: Alexander Teliga/Dmitry Ovchinnikov. El idiota: Exequiel Sánchez. Nikitich, oficial de la policía: Carlos Guzmán. Mitúja, un campesino: Pablo Oyanedel.  Andreiei Skelkalov, secretario de la Duma: Vitaliy Bilyy. La Posadera: Claudia Godoy. Missail, monje vagabundo: Pablo Ortiz. Xenia, su hija: Diletta Rizzo Marín. Fiodor, su hijo: Miriam Caparotta. La nodriza de Xenia: Lina Escobedo. El boyardo Jrushchov: Leonardo Navarro. Lavitsky, un cura jesuita: Cristian Moya. Chiernikowsky, otro cura jesuita: Arturo Jiménez. Un boyardo de la Corte: Leonardo Navarro.

Con una magnífica puesta en escena, en co-producción con el Teatro Massimo de Palermo, volvió al Teatro Municipal la ópera Boris Godunov, de Modest Mussorgsky, obra cumbre de la música lírica rusa.  Esta magistral ópera, basada en el drama homónimo de Pushkin, fue estrenada en 1874 en San Petersburgo. Se la considera la más grande, completa y profunda de todo el repertorio ruso y con el tiempo ha llegado a ocupar un lugar privilegiado en la lírica universal. El verdadero protagonista es el pueblo ruso, doliente y sometido – representado aquí por el coro-, víctima de juegos de poder y ambición de la clase dirigente.  El relato trata de Boris Godunov, zar de Rusia durante el siglo XVI, su conciencia culpable por el asesinato de quien debía gobernar en vez de él, la relación con sus hijos y su muerte, así como de Dimitri, un noble falso y fugitivo, sus relaciones con la princesa Marina y su pretensión al trono. Gran protagonista es el pueblo ruso, maltratado por los cambios políticos, obligado a alegrarse y vitorear cuando lo ordenan los soldados, deshecho por salvajes actuaciones de una justicia burda, y de donde surge la patética figura del Idiota, que lamenta la infelicidad de Rusia. El gran artífice de esta brillante presentación, una de las mejores que han engalanado el escenario del Municipal, fue el director de escena argentino Hugo de Ana, de fama mundial y que esta vez en Chile fue quien sacó adelante con insuperable calidad, no sólo su labor de regisseur o director de escena, ya que además supo administrar globalmente, toda la parte técnica que rodeó la puesta en escena de esta versión de la obra de Mussorsgky, o sea, la escenografía, el vestuario y la iluminación.  De Ana, quien ha estado varias veces en Chile, el año pasado se lució con el Macbeth de Verdi y que fuera del continente ha sido galardonado con premios como el Premio Abiatti de la crítica italiana, por Don Carlos de Verdi, el año 2001, por el estreno en el Teatro Real de Madrid. En el 2002 obtuvo el Opera Award por La Fuerza del Destino de Verdi y el 2004, por el Fausto de Gounod. Ultimamente muestra con orgullo la regie en la Arena de Verona, de obras como La Traviata de Verdi, en la apertura de la temporada y posteriormente, El Barbero de Sevilla.  Un zar asfixiado por la culpa Esta magistral ópera, basada en el drama homónimo de A. Pushkin, fue estrenada en 1874 en San Petersburgo. Se la considera la más grande, completa y profunda de todo el repertorio ruso y con el tiempo ha llegado a ocupar un lugar privilegiado en la lírica universal. El verdadero protagonista es el pueblo ruso, doliente y sometido – representado aquí por el coro-, víctima de juegos de poder y ambición de la clase dirigente.

El relato trata de Boris Godunov, zar de Rusia durante el siglo XVI, su conciencia culpable por el asesinato de quien debía gobernar en vez de él, la relación con sus hijos y su muerte, así como de Dimitri, un noble falso y fugitivo, sus relaciones con la princesa Marina y su pretensión al trono. Gran protagonista es el pueblo ruso, maltratado por los cambios políticos, obligado a alegrarse y vitorear cuando lo ordenan los soldados, deshecho por salvajes actuaciones de una justicia burda, y de donde surge la patética figura del Idiota, que lamenta la infelicidad de Rusia. Magnífico vestuario El vestuario de esta ópera estuvo constituido por más de 300 prendas elaboradas con finas telas y pedrería, imitando lo más verazmente posible la lujosa moda de la corte rusa del siglo XVI. Para ello se encargó su fabricación a la casa italiana Tirelli Costumi (www.tirelli-costumi.com), responsable de la realización del vestuario de películas como El nombre de la rosa, Alicia en el país de las maravillas, María Antonieta, La edad de la inocencia; y exitosas series, como The Tudors. Su excelencia le ha merecido 14 Oscares y 24 nominaciones.

Yendo al reparto tanto de la ópera internacional como de la versión estelar, ambos elencos mostraron voces sobresalientes. Destacando el aporte de los cantantes rusos, damas y varones, tanto en la parte vocal como actoral. Asimismo hay que mencionar el grado de profesionalismo, tanto de los solistas chilenos como del Coro del Teatro Municipal, una vez más conducido por Jorge Klastornick y que representando al pueblo ruso, tuvo una participación de excelencia. Lo mismo, el pequeño aporte que significó la participación del Coro de Niños del Colegio “The Grange School”.

El desafiante rol de Boris Godunov fue interpretado por el italiano Roberto Scandiuzzi, considerado como uno de los mejores bajos del mundo. El ofreció un zar de gran presencia escénica, teatralmente perfecto al mostrar su íntimo sufrimiento por el drama que afronta, destacando su monólogo del Reloj y la escena de su muerte. También hay que alabar su manejo perfecto del idioma ruso, algo no menor. En el elenco estelar, la actuación y el canto del ruso Alexei Tikhomirov, como el Zar, resultaron realmente impresionantes. Fue la gran figura a través de toda la obra y se ganó una ovación de parte del público al cierre de la presentación. El rol de Marina Mnishek, permitió el lucimiento de la mezzoprano, Anna Victorova, fina y elegante, con una destacada participación en el tercer acto, en especial el duo con el tenor Mikhail Gubsky, brillante en todo el sentido de la palabra. Correcta y con buenos momentos también, la Marina del segundo elenco, Alina Shakirova.  La posadera de la mezzosoprano Claudia Godoy, lució su dulce voz en el cuadro segundo del acto inicial El elenco fue completado por Miriam Caparotta, Diletta Rizzo Marin, Lina Escobedo, Maxim Paster, Vitaliy Bilyy, Ain Anger, Mikhail Gubsky, Alexander Teliga, Pablo Ortiz, Claudia Godoy, Exequiel Sánchez, Carlos Guzmán, Pablo Oyanedel, Leonardo Navarro, Cristián Moya y, Arturo Jiménez, todos muy bien en sus roles y en sus voces. En el elenco estelar, participaron Alexey Tikomirov, Alexey Antonov, Oleg Balashov, Alina Shakirova y Dmitri Ovchinnikov, sin desentonar con el resto.

La dirección musical de la Orquesta Filarmónica estuvo a cargo del maestro ruso Alexander Chudovsky, quien le sta en escena y ones era un goce para el oo de los actores-cantantes del elenco estelasacó gran partido tanto a sus excelentes dirigidos, los músicos, como de los actores-cantantes del elenco internacional e igual cosa vale para el chileno José Luis Domínguez, en la plantilla estelar.  El Coro del Teatro Municipal, dirigido por el maestro Jorge Klastornick, jugó un papel fundamental, representando al pueblo ruso, gran protagonista de esta ópera y lo hizo en forma brillante a través de toda la ópera. Cada una de sus intervenciones era un goce para el oído de los espectadores.  Esta producción luego partirá para Italia para ser puesta en escena y representada en el Teatro Massimo de Palermo.

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