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Monday, April 30, 2018

Orfeo y Eurídice en Miami

Foto:Chris Karol
 
Abigail Brambila
 
Exitosa puesta en escena presentada por la Florida Grand Opera en su 77 temporada de Orfeo y Eurídice, ofrecida en su versión en italiano.  Un montaje que aunque se apega a la historia, tiene su toque de modernidad con lo absurdo, como la exagerada personificación de Amor como un ángel. Pocos elementos en escena, y un buen  manejo de la iluminación que permitió una escena en términos generales oscura, con un resplandeciente fondo brillante, dándole un toque de magia o del mito que representa. Con una excelente presencia escénica, tono y timbre vocal inigualable y excelente desenvolvimiento actoral fue el desempeño del contratenor Anthony Roth Costanzo, uno de los mejores en su cuerda vocal en la actualidad, interpretando a Orfeo. Grata sorpresa causó  la soprano Jessica E. Jones quien interpretó con éxito a Eurídice, se lucimiento se baso en  su clara tonalidad y una encantadora presencia; ambos artistas hicieron debutaron localmente en esta temporada y dejaron al público de Miami con ganas de poder escuchar más de ellos.  Asimismo la soprano Evan Kardon protagonizó el papel de Amor, con un timbre peculiar y buena presencia. En términos generales esta función ofreció desde el punto de vista vocal y escénico  aquello que el público quiere ver en escena. Destacó el talento del conductor Anthony Barrese, seguro con su batuta y con buena dinámica, para lograr un bue acompañamiento por parte de la orquesta. El director Keturah Stickann llevó a cabo una dirección directa y precisa, nada exagerada, y la producción traída de la Seattle Opera y todos los diseñadores involucrados ofrecieron una muestra de su trabajo en equipo. No se puede olvidar a la compañía  Dimensions Dance Theatre de Miami con adecuadas coreografías que tuvieron su aportación a la escena.

Saturday, March 19, 2011

Agrippina de Handel en Boston

Foto: Agrippina - Jeffrey Dunn for Boston Lyric Opera © 2011

Lloyd Schwarz

La compañía Boston Lyric Opera presentó la primera opera exitosa de Handel, Agrippina: una comedia negra sobre el poder despiadado, la lujuria y algunos destellos de nobleza. Quien piensa que Handel suele ser demasiado solemne, al ver esta opera se sorprendería, ya que el libreto es una velada sátira política, y por ello uno desearía que hubiera menos farsa y mas sátira. Esta producción de Agrippina, importada de los teatros de Glimmerglass y New York City Opera, es moderna (creada por el diseñador del Met Jess Goldstein), ya que Poppea lee lo que pareció ser un ejemplar de la revista Vanity Fair. La dirección escénica de Lillian Groag fue también una amplia farsa, pero a la vez pareció ser una oportunidad perdida para que los personajes representaran a ciertos políticos de la actualidad. Muchos de los trucos de Groag – una tina con espumas, la escena de un borracho, encendedores de cigarros y pistolas- son ya demasiado conocidos, y aunque tuvieran poco que ver con el libreto, parecieron ir acordes a la música. Los diseños romanos del creador John Conklin, con siniestros bustos de Cesar y columnas, crearon animadas y flexibles escenas. Musicalmente, la producción tuvo sólidos valores musicales, y Gary Thor Wedow guió una vigorosa y bien proporcionada función que fue excitante en su dinámica y lujuriosa en sus pocos momentos de expansiva conmoción. La orquesta con instrumentos antiguos, y una particularmente fina sección de continuo, proporcionaron todo aquello que se pudiera esperar. Todo el elenco cantó bien, con buenos tiempos cómicos y mucho regocijo. En el papel principal, la soprano Caroline Worra sobreactuó pero pudo mostrar sus deslumbrantes trinos. El incestuoso Neo, interpretado por el contratenor David Trudgen, mostro una suave, ligera pero impresionante coloratura, y a pesar de estar vestido en ridículos boxers nunca perdió su lado de malvado. El bajo barítono Christian Van Horn interpretó el papel de Claudio con amplió tono, una especie de predecesor del Conde Almaviva, un adicto sexual que termina siendo engañado por aquellos sobre los que aparentaba tener algún poder. En papeles más pequeños, el contra tenor José Álvarez, el barítono David McFerrin y el bajo David M. Crushing hicieron vividas interpretaciones de sus personajes. Pero son los dos amantes, quienes merecieron el aplauso más grande. Poppea, a quién dio vida la soprano coloratura Kathleen Kim, una encantadora comediante con sorprendente técnica, y el contratenor Anthony Roth Costanzo de articulado y elegante fraseo, fue un convincente Ottone que proyectó su original voz como una jabalina de poderoso empuje, raro para su tipo de voz. Peter Sellars y Craig Smith en sus legendarias producciones de operas de Handel, mostraron que las arias da capo en tres partes no son solo una mera repetición si no una extensión dramática de lo que se escuchaba inmediatamente antes. Para no extenderse, la compañía abrevió algunas arias, entre ellas la exquisita de Ottone sobre los arroyos murmurantes.