El director de orquesta británico Colin Davis, presidente de la Orquesta Sinfónica de Londres (LSO, por sus siglas en inglés), murió el domingo a los 85 años, anunció la prestigiosa organización. La LSO, de la que Colin Davis fue el director principal entre 1995 y 2006 y su presidente a partir de 2007, destacó en un comunicado la "inmensa" contribución de Davis a la música británica y añadió que sería recordado "con gran afecto y admiración". "Sir Colin dirigió la LSO por primera vez en 1959", recordó el comunicado. "Fue el director principal que durante más tiempo dirigió la orquesta a lo largo de su historia y era la cabeza de la familia LSO desde hace muchos años". "Su sentido de la música y su humanidad eran queridos tanto por los músicos como por el público". Davids era conocido como un intérprete incomparable de Mozart, pero también defendió la música del compositor finlandés Jean Sibelius (1865 1957), los trabajos del compositor francés Hector Berlioz (1803-1869) y fue un incansable seguidor del compositor británico iconoclasta Michael Tippett (1905-1998). Sir Colin, ennoblecido por la reina en 1980, recibió numerosas recompensas a lo largo de su carrera, entre las que se cuentan dos premios Grammy, la medalla de la Sociedad Filarmónica Real y un premio Gramophone. Nacido el 25 de septiembre de 1927 en el seno de una familia de músicos, el joven Davis estudió clarinete y piano antes de optar por la dirección de orquesta. Además de la Orquesta Sinfónica de Londres, estableció estrechas relaciones con el Teatro Real de la Ópera de Covent Garden, del que fue director musical durante 15 años (1971-1986), así como con la orquesta de la BBC y la Orquesta de Cámara Inglesa. En el extranjero, Sir Colin trabajó especialmente con la Orquesta Sinfónica de Boston, la Filarmónica de Nueva York y la Orquesta Sinfónica de la Radiodifusión bávara. También fue director principal invitado de la orquesta de Dresde, que creó para él un puesto de director honorífico en 1990.
Opera-Musica Foto: Die Feen - Wagner - Théâtre du Châtelet, Paris - 04/2009(c) Marie-Noëlle Robert.
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Monday, April 15, 2013
Saturday, February 20, 2010
Sir Colin Davis dirigió la Pasion de San Juan de James Macmillan en Boston
Foto: Sir Colin Davis; Crédito: Michael J. Lutch.Lloyd Schwartz (The Phoenix)
Sir Colin Davis dirigió a la Orquesta Sinfónica de Boston (BSO) en el estreno americano de la obra St. John Passion (La pasión de San Juan) del prolífico compositor escocés-católico James Macmillan, quien la compuso en el 2007 con motivo del 80 aniversario de Sir Colin Davis, y por encargo de esta misma orquesta. ¿Tendrá la historia del hombre una historia más penetrante que la de los últimos días de la vida de Jesús? Dos de las obras más grandes de Bach, la pasión de San Mateo y la pasión de San Juan, nos cuentan ese intenso y espiritual drama humano. En nuestros días, la de San Juan, es la más complicada por su política teológica que culpa a los judíos de la muerte de Jesús. A pesar de la humana influencia de la música de Bach, al sofisticado y moderno público aun le cuesta trabajo digerir el tema. Para un compositor moderno, es aun mas engañoso, y MacMillan complicó mas el problema añadiendo los reproches anti semíticos de la misa del viernes santo, un pasaje que resulta ser ofensivo para muchos judíos, y que la iglesia ha tratado de minimizar sugiriendo que los judíos que son objeto del enojo de Jesús, son solo una metáfora, y que su disgusto esta dirigido en realidad hacia la congregación cristiana. La música de MacMillan enfatiza un ritual estático, con poco impulso para dramatizar la historia. Jesús (encarnado por el poderoso barítono ingles Christopher Maltman) cantó en un deshumanizante y monótono tono – lo que hace que este sea quizás un Jesús de poco atractivo, pomposo, egoísta, y enfurecido. Una pequeña parte del coro del festival de Tanglewood, sirvió como narrador, y las amplias fuerzas corales representaron al resto de los personajes. Después de una hora de pesada retorica, de tambores, y explosivos metales, una parte del público se retiró en el intermedio, perdiéndose la mejor música, la que ocurre durante la última media hora. Una hermosa sección que confrontó al Stabat Mater con el Coventry carol, en un evocador post ludió orquestal.
Thursday, October 1, 2009
Béatrice et Bénédict - Théatre des Champs-Elysées, Paris
Foto: Sir Colin DavisCredito: Radio France / Christophe Abramovitz
Ramón Jacques
En el parisino Théatre des Champs-Elysées, la Orquesta Nacional de Francia con colaboración del Coro de Radio France y un destacados solistas, ofrecieron una memorable interpretación de esta poco representada opera cómica en dos actos de Héctor Berlioz. La obra, estrenada en Baden-Baden en 1862, se basa en la obra de Shakespeare, Much Ado About Nothing, y demuestra la inspiración que Berlioz sentía por el dramaturgo ingles, en el cual se inspiró para crear sus obras mas importantes. Aunque la opera se representó en concierto, en escena hubo acción y movimientos, con divertida comicidad y candor, en una función que fue dinámica y ágil en su desarrollo. La trama versa sobre los enamorados Claudio y Héro, quienes a una semana de su boda, y con ayuda de Don Pedro de Aragón, engañan a sus amigos Béatrice y Bénédict para que se declaren mutuamente su amor. Ante todo, prevaleció la exuberante orquestación de Berlioz, que de la mano de Sir Colin Davis, un conocedor y experto en este repertorio, fue un placer escuchar desde la obertura hasta el final. Sir Colin dirigió a la ilustre Orquesta Nacional de Francia con máxima seguridad, habilidad y precisión, y se dio tiempo para participar en simpáticas situaciones. La mezzosoprano Joyce Di Donato, hizo una caracterización conmovedora y amena de Béatrice, papel al que le aportó soltura y naturalidad escénica, generoso y colorido timbre oscuro, y musicalidad. Como Bénédict se presentó el tenor Charles Workman con grande y comunicativa simpatía, timbre lírico claro, musical y expresivo. La soprano Nathalie Manfrino dio vida a Héro con impecable dicción francesa, agudos nítidos y claros, armonía y un manejo admirable de la voz en los pasajes de coloratura. Muy melódica y musical se mostró la contralto Élodie Méchain como Ursule. El baritono Jean-François Lapointe fue un seguro Claudio, y el legendario y experimentado baritono Jean Philippe Lafont un complaciente Somarone, que cantó con inteligencia e interpretó con coherencia. Un lujo fue contar con el bajo Nicolas Cavallier como Don Pedro, elegante y sutil en su canto y el fraseo. El resto del elenco y particularmente el coro de Radio France, tuvieron un aporte sobresaliente en el desarrollo de la función.
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