Foto: Danielle de Niese - Chris Dunlop / DECCA
Ramón Jacques
Desde hace trece
temporadas, la Orquesta Colburn (The Colburn Orchestra) se ha convertido en la agrupación
emblema del Conservatorio de Musica Colburn, el más importante de la ciudad de
los Ángeles, y su cercanía con otras intuiciones culturales de la ciudad de la
ciudad le ha permitido ser dirigida en conciertos por las batuta de directores como
James Conlon, Plácido Domingo, Gustavo Dudamel, Sir Neville Marriner, Kurt
Masur, Nicolas McGegan entre otros; contar con la presencia de destacados
solistas como Mstislav Rostropovich e Itzhak
Perlman, y de incluso formar parte de la cartelera anual de conciertos de la Filarmónica
de Los Ángeles que se presentan en la sala de conciertos Walt Disney Hall. Fue precisamente en ese recinto donde la
orquesta ofreció un concierto de gala, además de servir como para homenajear a
una distinguida ex-alumna del conservatorio al que representa, la soprano Danielle de Niesse, quien participó en
la segunda parte de la velada. El
programa fue dirigido por el
experimentado maestro francés Stéphane Denève, hoy
titular de la Orquesta de la Radio de Stuttgart y director principal invitado
de la Orquesta de Filadelfia (The Philadelphia Orchestra) quien inicio el concierto con una alegre pero breve pieza musical
Just down west street..on the left,
de John Williams, compositor local conocido
principalmente por su música para el cine, pero que cuenta con un interesante
catalogo de piezas sinfónicas, de las cuales el propio Denève se ha convertido en un conocedor y ávido difusor. Se ejecutaron también
la Suite No. 2 para orquesta Dafnis y Cloe de Maurice Ravel de la que emergió la apasionada música llena de sensuales y
exuberantes armonías que contiene este fresco musical. Finalmente, se escuchó el
breve pero gustoso Concierto para piano y
orquesta No.1 en mi bemol mayor de Franz
Liszt que tuvo como solista al joven pianista italiano Rodolfo Leone, también alumno del conservatorio, quien demostró agilidad
y precisión al teclado. En términos generales
la Colburn, mostró uniformidad y competencia en cada una de sus secciones y el
porqué está ya ocupando un nicho dentro de la vasta programación musical de
esta ciudad. La soprano Danielle de Niesse agradó por la
claridad y brillantez de su timbre en arias como “Ah! Je ris de me voir si belle” de Fausto
y ‘O mio babbino’ caro de Gianni Schicchi. Inexplicablemente omitió
interpretar ‘Una voce poco fa’ de Rossini, anunciada en el programa de mano, aunque
se entiende que prevalecía primordialmente el espíritu del ‘homenaje’ sobre el lucimiento
vocal. Finalmente la gracia y la
comicidad se hicieron presentes en “Art
is calling for Me.. I want to be a a prima donna” de The Enchantress de Víctor
Herbert, y el temperamento y el nervio en “Granada” de A. Lara y en “Les filles de Cadix” de L. Delibes.




Lo spettacolo non funziona, non convince se manca la seduzione del male, se fra Faust e Marguerite non spira quella sensualità che nel finale terzo dovrebbe lasciare senza fiato, se, soprattutto, l’impressione costante è quella di un catalogo un po’ sconclusionato di intuizioni estemporanee del regista. Peccato davvero. Citiamo per dovere di cronaca l’impianto scenico, potenzialmente assai interessante, di Marius Nekrosius (figlio del regista), i costumi poco accattivanti di Nadezda Gultiajeva (moglie del regista) e le luci di Mario Filibeck. Al termine dello spettacolo applausi cordiali con una sola uscita (oltre allo scarso entusiasmo destato bisogna anche dire che le recite si concludevano a mezzanotte, con oltre mezz’ora di intervallo prima dell’ultimo atto, ridotto a una ventina di minuti per i tagli radicali nella Nuit de Walpurgis). Spiace dover riferire che il comunicato sindacale dei lavoratori della Scala è stato accolto quasi con aggressività da parte del pubblico. Caso più unico che raro fra tante dimostrazioni di solidarietà nelle altre città italiane. Che succede a Milano?