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Thursday, April 10, 2014

La Traviata en Costa Mesa - Pacific Symphony

Foto:Nick Koon

RJ

El condado de Orange California, vecino de la ciudad de Los Ángeles, no cuenta con una compañía de opera estable desde el 2008 cuando desapareció la Opera Pacific. Por ello, Carl St. Clair, director musical de la orquesta local Pacific Symphony, y en el pasado de la Komische Oper de Berlín, decidió que la opera debía regresar a esta región y creó hace dos años el proyecto “Voces Sinfónicas” con la intención de incluir dentro de cada temporada de la orquesta un titulo operístico. La Traviata de Verdi, se representó de manera semi-escenificada, ya que la sede de la orquesta, la sala de conciertos Renée and Henry Segerstrom Concert Hall, no cuenta con foso. Así, la orquesta se colocó en la parte trasera del escenario, y la acción se desarrolló frente al público. La escena comenzó con la cama de un moderno hospital en la que se encontraba Violetta, con una enfermera que la asistía, y frente a ella un televisor en el que se veía la película Camille con Greta Garbo. Después de la obertura, y con pocos elementos de utilería y muebles, la escena se trasladó a un salón del siglo 19, con elegantes vestuarios de época. Hubo sirvientes, toreros bailarines, gitanas, y el sólido coro Pacific Chorale, que tuvo una destacada participación, cantó desde la sección trasera de butacas de la sala. La opera terminó donde inicio, como si lo ocurrido fuera un sueño o la imaginación de la moribunda; aunque Alfredo y  Germont entraron al final con trajes antiguos. ¿Intención? ¿Descuido? de cualquier manera con la dirección de escena de A Scott Perry la función fue fluida y al servicio del canto. El papel de Violetta fue interpretado por la soprano cubana Elizabeth Caballero con elegante y radiante apariencia, grata tonalidad en su ágil y cristalino canto que fue creciendo en intensidad, y a pesar que mostró más cautela de la debida en ‘sempre libera’ es una cantante interesante y segura. Como Alfredo, el tenor Rolando Sanz, también de origen cubano, exhibió calidez en su canto y desenvolvimiento actoral, aunque en algunos pasajes su emisión y volumen parecían insuficientes. Como Germont padre, el barítono Mark Delavan, desplegó una potente voz con un timbre nasal poco grato, pero un comportamiento digno y autoritario. Una mención para la la mezzosoprano Jamie Van Eyck como una extrovertida Flora y al veterano bajo Michael Gallup un creíble y afligido Dr. Grenvil. Correctos estuvieron el resto de los cantantes. Finalmente la lectura de Carl St. Clair fue adecuada y con pericia cuidando aspectos como la dinámica, la musicalidad y el balance con los cantantes. 

Thursday, September 30, 2010

Concerto Pacific Symphony - California

Foto: Andy Templeton - Pacific Symphony Orchestra, California
Ramón Jacques

Con i suoi 40 anni di esistenza la Pacific Symphony è una delle orchestre più importanti della California. Nella sede attuale, la moderna sala da concerto Renée and Henry Segerstrom Concert Hall ubicata a Costa Mesa (California) a 50 Km a sud da Los Angeles il complesso strumentale ha iniziato la stagione 2010-2011, denominata “l’anno del pianoforte” con opere rappresentative per questo strumento di autori come Tchaikovsky, Ravel, Liszt, Rachmaninoff, Gershwin di cui sarà interpretata la sua Rapsody in Blue, e Beethoven, presente con l’integrale dei concerti per pianofore e orchestra. Come aperitivo è stata proposta l’opulenta e colorita Ouvertüre dall’opera Euryanthe di Carl Maria von Weber diretta da Carl St. Clair, titolare dell’orchestra, una vera rivelazione, ce ha saputo imprimere alla sua intensa lettura energia ed emotività contagiose. L’orchestra ha dimostrato di possedere grande spirito di gruppo unito ad una leggera sezione degli archi. L’essenza del concerto romantico per pianoforte si materializzava nel Concerto n. 1 per pianoforte e orchestra di Tchaikovsky realizzato dal pianista canadese Jon Kimura Parker, che ha mostrato di essere un interprete virtuoso e agilissimo nei passaggi più dinamici del lavoro, ma la sua interpretazione è parsa irrisolta soprattutto nei passaggi più tranquilli e cantabili. La serata si è conclusa con una soddisfacente Sinfonia n. 2 di Brahms con St. Clair impegnato soprattutto a smussare i contrasti.

Wednesday, September 29, 2010

Concierto de inauguración de la temporada de la Pacific Symphony en Costa Mesa, California.

Fotos cortesía: Pacific Symphony

Ramón Jacques

Con 40 años de existencia, la Pacific Symphony es una de las orquestas más importantes en California. En su actual sede, la moderna sala de conciertos Renée and Henry Segerstrom Concert Hall ubicada en Costa Mesa, California a 50 kms al sur de la ciudad de Los Ángeles, la agrupación musical inicio su temporada 2011-2011 denominada “el año del piano” que estará dedicada, en gran parte, a la interpretación de obras representativas de, este instrumento de compositores como: Tchaikovsky, Ravel, Liszt, Rachmaninoff, Gershwin, de quien se interpretara su Rapsody in Blue, y Beethoveen, quien se hará presente con sus cinco conciertos para piano. El ciclo o contará con notables pianistas como: Lang Lang, o la joven francesa Lisa de la Salle.

El aperitivo del concierto fue la opulenta y colorida Obertura de la opera Euryanthe de Carlo Maria Von Webern, con la dirección de Carl St. Clair, titular de la orquesta y una verdadera revelación, quien imprimió a su lectura intensa energía y emotividad con la que contagió a sus músicos. La orquesta demostró poseer gran espíritu, además de ser una agrupación uniforme en su conjunto y muy ligera en su sección de cuerdas. La esencia del concierto romántico para piano materializada en el Concierto para piano y orquesta no. 1 de Tchaikovsky se escuchó con el pianista canadiense Jon Kimura Parker, quien si bien demostró ser un interpreté virtuoso y agilísimo en los pasajes mas dinámicos de la obra, su interpretación se basó en la fuerza e ímpetu sobre el teclado, dejando irresueltos los pasajes mas tranquilos y serenos de la pieza. La velada concluyó con una satisfactoria Sinfonía no.2 en re mayor, opus 73 de Brahms, que St Clair fue trabajando desde su primera baqueta hasta amalgamar los contrastes oscuros con los claros, y el lirismo con el vigor que contiene la obra.