Considerata opera come una vera e propria “ghost story” Il giro di vite è stato rappresentato per la prima volta in questo paese grazie all'iniziativa della Musica UNAM, la rispettata organizzazione musicale appartenente alla Universidad Nacional Autonoma del Messico. In questa produzione, eccelleva soprattutto la parte musicale che è stata affidata al direttore d’orchestra inglese Jan Latham Koenig, il quale ha mostrato la conoscenza del repertorio, e di fronte a un compatto Ensamble Filarmonía ha fornito una lettura sicura, dinamica e fluida estraendo piacevoli sfumature e colori contenuti nella orchestrazione, mettendo in evidenza la tensione che accompagna i sentimenti di paura e di timore latenti nella storia. Dal punto di vista scenico, il regista inglese Michael McCaffery ha giocato con l'aspetto tetro e cupo, in un approccio semplice in cui l'azione ha avuto luogo all'interno di uno spazio definito da una luce su un palco buio in cui apparivano figure di fantasmi e mobili antichi ad ogni cambio di scena riorganizzati. Costumi eleganti sono stati portati per l'occasione dal National Theatre of England. Il soprano gallese Fflur Wyn era una governante ideale per il tono cristallino e brillante con cui ha affrontato la sua parte vocale, per il suo aspetto delicato e giovanile, e soprattutto per il suo drammatico rapporto con il personaggio. Eccezionale è stato il tenore Samuel Boden, nel doppio ruolo del prologo e Peter Quint, fraseggio elegante e dizione, e molto disinvolto nelle sue azioni. Corretti e la partecipativi nei loro suoi interventi sono stati: il soprano Erin Hughes come Flora, il ragazzo Miles di Leopold Benedict, Encarnación Vázquez come Mrs. Groose e Lourdes Ambriz come Miss Jessel. RJ
Opera-Musica Foto: Die Feen - Wagner - Théâtre du Châtelet, Paris - 04/2009(c) Marie-Noëlle Robert.
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Friday, September 30, 2011
Thursday, September 29, 2011
A Turn of the Screw de Britten en México
Foto: Fflur Wyn (soprano) -Cortesía Difusión Cultural UNAM
Considera como una autentica opera de “terror”, A Turn of the Screw fue presentada por primera ocasión en un escenario de este país, gracias a la iniciativa de Música UNAM, la respetable organización musical perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México. En este montaje, sobresalió particularmente la parte musical, que le fue confiada al director ingles Jan Latham Koening, quien mostró conocimiento del repertorio, y que al frente de un compacto Ensamble Filarmonía ofreció una lectura segura, dinámica y fluida con la que logro extraer gratas tonalidades y colores contenidos en la orquestación, así como la tensión que acompaña las sensaciones de miedo y temor latentes en la historia. Desde el punto de vista escénico, el también director ingles Michael McCaffery jugó con ese aspecto lúgubre y tenebroso, dentro de un planteamiento sencillo en el que la acción se realizó dentro de un espacio delimitado por una luz, en un escenario oscuro en el que aparecían figuras de fantasmas y muebles antiguos que en cada cambio de escena era reacomodados. Elegantes fueron los vestuarios traídos para la ocasión del National Theatre of England. La soprano galesa Fflur Wyn, fue una Institutriz ideal, por el tono cristalino y brillante con el que afrontó su parte vocal, por su delicado y juvenil aspecto, pero sobretodo por su compenetración dramática con el personaje. Sobresaliente estuvo el tenor Samuel Boden, en el doble papel del prologo y Peter Quint, elegante en el fraseo y la dicción, y muy desenvuelto en su actuación. Correctos y participativos en sus intervenciones, estuvieron: la soprano Erin Hugues como Flora, el niño soprano Leopold Benedict como Miles, Encarnación Vázquez como la Sra Groose y Lourdes Ambriz como la Srita. Jessel. RJ
Wednesday, August 24, 2011
Turn of the Screw de Britten en México: Sin ambigüedades
Foto: Cortesía Difusión Cultural UNAM
José Noé Mercado
Se limita quien piensa sólo en una historia de fantasmas al referirse a The Turn of the screw (Otra vuelta de tuerca), la novela corta de Henry James publicada en 1898, en la que Benjamin Britten y su libretista Myfanwy Piper se basaron para la ópera homónima que habrían de estrenar en 1954. Lo que distingue a este relato de la avasallante producción gótica europea y norteamericana del siglo 19 es la prosa elegante y limpia de ese James aún exento del barroquismo que acusan sus obras finales, un agudo entramado sicológico que condiciona magistralmente la personalidad de sus personajes y, sobre todo, la puesta en escena de sus teorías sobre el uso de la perspectiva y el punto de vista en una narración para conocer la veracidad, mentira o ambigüedad de los hechos que forman una historia.
Es a partir de esa esencia que The turn of the screw y sus adaptaciones: la operística de Britten y los numerosos filmes, entre los que destacan The innocents de Jack Clayton de 1961 protagonizado por Deborah Kerr, el de Rusty Lemorande de 1991 y el de Tim Fywell de 2009 para la BBC de Londres, admiten interpretaciones como una trama sobrenatural de fantasmas, un perverso episodio de abuso, represión sexual y pedofilia, una historia de mentiras, demencia y horror sicológico o, sorprendentemente, como nada de lo anterior.
Y es que justamente los detalles que el espectador va conociendo a lo largo de la obra hacen que la certeza que ya tiene respecto de lo ocurrido mute, dé múltiples giros de tuerca dependiendo de las perspectivas que se van explorando y embonando y al final no se tenga sino impresiones, dudas y ambigüedades que modelan la riqueza de contenido de esta obra. Riqueza que los pasados 13 y 14 de agosto, en la sala Miguel Covarrubias del Centro Cultural Universitario, en el estreno en México de The turn of the screw, la ópera en un prólogo y dos actos de Benjamin Britten, no se extrajo del todo.
Para tal suceso, se contó con la batuta de Jan Latham-Koenig al frente del Ensamble Filarmonía, con gran sentido del ritmo dramático, la musicalidad y las texturas exploradas en las variaciones desprendidas del tema principal. En el rubro canoro, sobresalieron el tenor Samuel Boden como el Prólogo y Peter Quint, con una voz bien colocada, segura, clara y expresiva; y la soprano de 17 años de edad Erin Hughes, quien interpretó con bello lirismo e ingenuidad vocal a Flora. En segundo plano, la también soprano Fflur Wyn, quien encarnó a la Institutriz, mostró una emisión con musicalidad, pero delgada, de volumen de cámara más que teatral y de una fragilidad creciente. El niño soprano Leopold Benedict de 14 años de edad si bien mostró conocimiento de la obra y siempre mantuvo la afinación, dejó la impresión de que el rol de Miles no le resultó cómodo, ante un no muy lejano cambio de voz. La mezzosoprano Encarnación Vázquez y la soprano Lourdes Ambriz fueron las cantantes mexicanas que completaron el elenco como la Señora Grose y la Señorita Jessel.
Pero la buena imagen sonora que dejó Latham-Koenig contrastó con la puesta en escena de Michael McCaffery y la iluminación de Víctor Zapatero, ya que se optó por una sugerencia escenográfica lúgubre y opresiva, sin la dinámica de colores, de noche y día, tan importantes en James como en el propio Britten, para impactar en el ánimo y actuar de los personajes. El montaje también ignoró lo que James llamaba “síndrome del terror a la luz del sol”, justo esa realidad sicológicamente fantasmal que surge de la fusión de lo inimaginablemente terrible y lo completamente ordinario. A juzgar por la escena y el trazo de los personajes, la tuerca no giró. Se trató de hechos obvios, de una lectura simplista, sin ambigüedades ni riqueza interpretativa o, para referirse de algún modo a fantasmas en camisón y con ojeras, de una concepción gasparinesca, lejos de esa idea del escritor Peter Straub que dice que las historias de horror funcionan mejor “cuando son ambiguas, discretas, contenidas”.
Saturday, August 13, 2011
Estreno de "A Turn of the Screw" ópera del terror en México, Musica UNAM
Foto: Jan Latham Koening
Notimex
“Otra vuelta de tuerca” (A turn of the screw) de Benjamin Britten (1913-1976) es considerada la mejor de su repertorio operístico, así como por el suspenso y tensión dramática; se presentará el 13 y 14 de agosto en la Sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario de México D.F. El suspenso, la tensión y dinámica de un clásico de la literatura universal, que protagonizarán cantantes del Reino Unido y de México, se plasmarán en el estreno de la ópera “Otra vuelta de tuerca”, del autor inglés Benjamín Britten, el 13 y 14 de agosto en la Sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario. En conferencia de prensa, el director general de Música de la UNAM, Gustavo Rivero Weber, señaló que en esta obra magnífica participará Jan Latham-Koenig como director concertador, al frente del Ensamble Filarmonía, y las cantantes mexicanas Encarnación Vázquez y Lourdes Ambriz. Así como por los intérpretes británicos Fflur Wyn, Samuel Boden, Erin Hughes y Leopold Benedict, bajo la dirección escénica de Michael McCaffery e iluminación de Víctor Zapatero. “Quiero decir que aquí se dio una muy buena colaboración con Jan Latham-Koenig, quien es un gran músico y una gente que sabe de esta puesta en escena y luego de haber dirigido la Orquesta Filarmónica de la UNAM, hablamos sobre este proyecto y me dijo que tenía las voces perfectas, por lo que será una ópera de primer mundo e histórico”, aseguró Rivero Weber. Por su parte, Latham-Koenig, destacó la obra de Benjamín Britten dentro del mundo operístico, así como el haber creado la ópera “Otra vuelta de tuerca”, con 13 músicos y seis cantantes.
Wednesday, October 27, 2010
Moctezuma di Graun - Città del Messico
Foto: Festival Cervantino/ Christa CowrieRamón Jacques
La riproposta di Montezuma, rara opera barocca del compositore tedesco Carl Heinrich Graun (1704-1759) è nata dall’iniziativa di diversi teatri ed istituzioni internazionali per commemorare il bicentenario dell’indipendenza del Messico. La partitura fu commissionata a Graun da Federico II il Grande, re di Prussia, monarca, genio militare e musicista che si incaricò, lui stesso, di scrivere il libretto ispirandosi alla storia della conquista del Messico da parte degli spagnoli sulla quale ha plasmato la sua visione e i suoi ideali da sovrano: giusto, gentile e protettivo. Nella trama Montezuma rappresenta il retto e generoso imperatore del Messico che deve affrontare la violenza e la belligeranza di Fernando Cortez e dei suoi conquistadores. Il libretto originale di Montezuma, che nella sua première del 6 gennaio del 1755 all’Hoftheater di Berlino era in francese, fu poi tradotto in italiano. Ed è questa la versione oggi conosciuta e che è stata utilizzata per questa produzione realizzata a Theater der Welt di Mülheim, al Festival di Edimburgo, al Festival Cervantino del Messico e al Teatro Real di Madrid. E’ con questa opera che ha avuto inizio l’era di Gerard Mortier a capo del teatro spagnolo. Il direttore belga è stato il principale sostenitore di questo progetto per la sua riconosciuta conoscenza e ammirazione nei confronti della storia e della letteratura messicana.
Incontriamo qui una partitura musicalmente ricchissima ed espressiva, con passaggi molto melodici e piacevoli con l’uso, ad esempio, degli ottoni (come il corno), così come le Arie (Graun ha sostituito molte Arie con Da Capo con Cavatine) e Duetti, come quello riservato a Montezuma e alla sua promessa Eupaforice, che sono effettivamente di immensa bellezza! Il punto debole dell’opera è l’estrema lunghezza dei recitativi, fondamentali per comprendere la trama, ma colpevoli di frammentare la continuità orchestrale riducendola ai momenti di scena individuale e al finale (che pare irrisolto) con la morte del protagonista. Per questo finale, per concludere in spirito giubilante, il direttore musicale argentino Gabriel Garrido, esperto nella musica barocca ispanoamericana, ha aggregato il villancico, o cantata corale, Albricias Mortales, del compositore messicano Manuel de Sumaya (1680-1755), maestro di cappella della cattedrale di Città del Messico. Il Concerto Elyma ha eseguito il lavoro con strumenti d’epoca, emettendo suoni calibrati, compatti, con una sensazione di leggerezza e dinamismo negli archi molto soddisfacente, i tutto sotto l’esaltata bacchetta di GarridoNella sua concezione scenica il regista messicano Claudio Valdez Kuri ha offerto una cruda e brutale immagine della conquista (nei primi due atti) con scene violente, sesso e umiliazioni nello stile di Calixto Bieito, e ironiche, per esempio l’entrata in scena dei conquistadores con un cane furioso, o la sostituzione delle bottiglie d’acqua con quelle di coca-cola!. Nel terzo atto Valdes Kuri ha decontestualizzato l’azione situandola in una decadente epoca moderna, con abiti consoni, spostando l’orchestra sulla scena, e utilizzando molti simboli e movimenti assurdi con l’intenzione di provocare il pubblico (come fa solitamente il Regietheater). La scenografia del belga Herman Sorgeloos era austera e semplice con tre piccole piramidi mobili (Atti primo e secondo) e una colonna al centro del palcoscenico nel terzo, tutto illuminato brillantemente.
Notevole la prova del controtenore spagnolo Flavio Oliver che ha dato vita ad un Montezuma espressivo e affettivo, emozionante nella sua aria più flessibile, colorita con voce di tono scuro. Il soprano messicano Lourdes Ambriz ha cantato con calore e mobilità di linea il suo strepitoso Duetto con Oliver, e la sua esigente Aria con i corni. E adeguata la prova del soprano Lucia Salas, con timbrica cristallina e soave nel ruolo del guerriero Pilpatoé. I conquistadores erano rappresentati dal controtenore rumeno Adrián George Popescu, un violento e grezzo Fernando Cortez, e dal controtenore francese Christophe Carré un bellicoso Narvaéz di canto un po’ stridente. Corretti nei loro interventi il resto dei partecipanti e i Coro.Monday, October 25, 2010
Montezuma de Graun – Festival Internacional Cervantino, México
Fotos: Javier del RealRamón Jacques
La reposición de Montezuma, rara ópera barroca del compositor alemán Carl Heinrich Graun (1704-1759) nació de la iniciativa de diversos teatros e instituciones internacionales para conmemorar el bicentenario de la independencia de México. La música le fue comisionada a Graun por Federico II “El grande” Rey de Prusia, monarca, genio militar y músico quien se encargó el mismo de escribir el libreto, inspirándose en la historia de la conquista de México por los españoles, en el que plasmó su visión e ideales del soberano: justo, bondadoso y protector. En la trama: Moctezuma, representa al equitativo y generoso emperador de México, que debe enfrentarse a la violencia y beligerancia de Hernán Cortes y sus conquistadores. El libreto original de Montezuma, en su premier mundial el 6 de enero de 1755 en el Hoftheater de Berlín fue en lengua francesa, pero después se tradujo al italiano, que es la versión hoy conocida y la que se utilizó en las presentaciones realizadas de esta producción en: el Theater der Welt de Mülheim, en el Festival de Edimburgo, el Festival Cervantino de México y en el Teatro Real de Madrid (con esta opera inició la era de Gerard Mortier al frente del teatro español. El director belga fue el principal impulsor de este proyecto por su reconocida admiración por la historia y la literatura de México).
La partitura es musicalmente rica y expresiva, con pasajes muy melodiosos y gratos, con la incorporación de metales como los cornos, así como arias (Graun sustituyó muchas arias da capo por cavatinas) y dúos como los reservados para Montezuma y su prometida Eupaforice que son de inmensa belleza y lucidez. La obra tiene como punto débil sus extensos recitativos, fundamentales para la historia teatral, pero que fragmentan la continuidad orquestal reduciéndola por momentos a escenas individuales; y su final que parece irresuelto con la muerte de Montezuma. Por ello, para concluir con un espíritu más jubiloso, el director musical argentino Gabriel Garrido, experto en música barroca hispanoamericana, agregó el “villancico” o cantata coral Albricias Mortales, del compositor mexicano Manuel de Sumaya (1680-1755) maestro de capilla de la catedral de México. La orquesta Concerto Elyma, ejecutó la pieza con instrumentos de época, emitiendo un sonido armonioso, compacto, con una sensación de ligereza y dinámica en las cuerdas, muy satisfactoria, bajo la precisa y exaltada batuta de Garrido.
En su concepción escénica el director mexicano Claudio Valdez Kuri, ofreció una cruda y brutal imagen de la conquista (en los primeros dos actos) con escenas de violencia, sexo y humillaciones al estilo de Calixto Bieito; y la ironía que se vio: por ejemplo en la entrada a escena de los conquistadores con un furioso can, o la sustitución de botellas de agua por botellas de Coca Cola. En el tercer acto, Valdez Kuri, descontextualizó la trama y la situó en una decadente época moderna, con vestuarios modernos, incluso para la orquesta que para este acto se situó sobre el escenario; muchos simbolismos, y movimientos absurdos, con la intención de provocar o irritar al público, como en el Regietheater. La escenografias del belga Herman Sorgeloos, fueron sencillas y austeras, tres pequeñas pirámides movibles (actos I y II) y una columna en el centro del escenario en el III acto, todo con brillante iluminación.
Notable estuvo el contratenor español Flavio Oliver, quien dio vida a un expresivo y afectivo Montezuma, emocionante en sus arias por su flexible, colorida e impecable voz de tonalidad oscura. La soprano mexicana Lourdes Ambriz cantó con calidez y flexibilidad su estrepitoso dúo con Oliver, y su exigente aria acompañada de los cornos, y adecuada fue la prueba de la soprano Lucia Salas con su timbre cristalino y suave como el guerrero Pilpatoé. Los conquistadores españoles fueron recreados por el contratenor rumano Adrián George Popescu, un violento y exagerado Hernán Cortes con voz homogénea de considerable expansión, y el contratenor francés Christophe Carré, un belicoso Narváez de canto estridente. Correctos en sus intervenciones estuvieron el resto de los participantes y el pequeño coro.
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