Showing posts with label Musica Angelica. Show all posts
Showing posts with label Musica Angelica. Show all posts

Saturday, March 26, 2011

Zaide singspiel incompiuto in due atti di Mozart - Musica Angelica, Los Angeles

Foto: Maestro Martin Haselböck

Ramón Jacques
Musica Angelica Baroque Orchestra, l'orchestra di musica barocca della città di Los Angeles in California, ha presentato in versione semi-scenica e per la prima volta in questa città, la Zaide, Singspiel KV 344, l'opera in due atti incompiuta e poco nota di Mozart. L'opera fu composta a Salisburgo nel 1779 col libretto di Johann Andreas Schactner, che si ispirò a storie turche molto popolari in quell'epoca, in cui si parlava di sultani turchi e di schiavi europei, e d è considerata la prova generale del Ratto dal Serraglio, che ha una trama simile. Solo due atti sono sopravvissuti dal manoscritto originale, senza ouverture né finale, e il suo debutto mondiale fu nel 1866 a Francoforte, dove si utilizzò la versione André-Gollmic a cui furono aggiunte le parti mancanti. Sebbene in tempi recenti libretto e musica siano stati rivisitati da autori come Italo Calvino e Luciano Berio, l'edizione più spesso utilizzata è quella della Neue Mozart-Ausgabe, a cui è stata accorpata, come ouverture, la Sinfonía no. 32 KV 318, composta da Mozart nello stesso periodo di Zaide. In quest'occasione si è utilizzata proprio questa versione con l'aggiunta di un finale: un testo in prosa del regista inglese Brian Michaels, a cui ha fatto seguito il quartetto vocale KV 479 di Mozart. Questa realizzazione, diretta da Michaels, prevedeva costumi moderni ed elementi scenici essenziali sul palco, dove peraltro era posta anche l'orchestra. La proposta è risultata agile, per la scelta stessa di abolire le scene, ma come spesso succede in questo tipo di opere, è stata sovraccaricata di una comicità non sempre necessaria, che nulla aggiungeva alla bellezza dei brani cantati e strumentali che quest'opera possiede. Una semplice versione concertistica sarebbe stata più efficace, forse. Ricordiamo che questa realizzazione era in collaborazione con l'Opera di Los Ángeles, dove si metteva in scena contemporaneamente un altro debutto: Il Turco in Italia. Dal punto di vista musicale l'opera è stata assolutamente gradevole e soddisfacente, e l'orchestra di strumenti antichi, soprattutto la sezione degli archi, ha esibito tutta la sua grazia, musicalità e coesione. Coll'entusiasmo abituale, il direttore austriaco Martin Haselböck ha esibito una lettura dal piglio sicuro e dinamico. Vocalmente si è evidenziata Valerie Vinzant, soprano dell' Opera di Los Ángeles, che ha dato al personaggio di Zaide un'emissione limpida e calda, con una vocalità adattissima a questo repertorio, che ha trovato consensi e soddisfazione nel pubblico. Il tenore Andrew Bidlack, dal canto sicuro, ha delineato il ruolo di Gomatz, così come l'accento e la proiezione della voce del baritono austriaco Christian Hilz hanno reso un buon Allazim. La voce maschile più calda e mozartiana era senza dubbio quella del tenore tedesco Christoph Genz, ma la sua prestazione è stata un po' compromessa da problemi di emissione e da un'esagerata affettazione nel ruolo del turco Soliman.

Friday, May 8, 2009

The Fairy Queen de Purcell con Musica Angelica, Los Angeles California

Foto:Martin Haselböck /Musica Angelica

Ramón Jacques

Música Angélica, la orquesta barroca mas importante de la ciudad de Los Ángeles, California, fundada en 1993 y con base en la ciudad de Santa Mónica, presentó dentro de su actual temporada de conciertos, la semiópera, The Fairy Queen (La reina de las hadas) del compositor ingles Henry Purcell (1659-1695) en versión concierto. Conocida como una de las obras mas representativas del repertorio barroco, y cuya primera audición tuvo lugar el 2 de mayo de 1692 en el Queen’s Theatre de los jardines de Dorset en Londres, The Fairy Queen está basada en la obra de Shakespeare, Sueño de una noche de verano, en la que se narran las aventuras de cuatro amantes atenienses en un bosque iluminado por la luna, y repleto de hadas.

La ópera contiene algunas de las mas seductoras melodías del teatro musical de Purcell y del periodo barroco, y revela como Purcell alcanzó a dominar completamente el estilo ingles del contrapunto barroco, aunque en ella predomina una fuerte influencia italiana. Aun así, la partitura fue olvidada durante casi dos siglos y redescubierta alrededor del año 1900. Purcell no musicalizó la obra de Shakespeare, y aunque el libreto es una adaptación anónima, se piensa que fue obra de Thomas Batterton, quien en esa época se desempeñaba como director del Dorset Garden Theatre, y era un frecuente colaborador de Purcell.

La idea de Purcell y sus libretistas cuando crearon la obra, después de casi 100 años de existencia de la comedia de Shakespere, tenía como objetivo darle un aire ‘moderno’ a la obra. La tradición inglesa de la opera, en esa época, requería que la música se introdujera únicamente en las escenas donde esta involucrado el amor o lo sobrenatural, pero Purcell creó introducciones musicales para todas las escenas. Originalmente el Acto I no contenía música, pero el enorme éxito de la obra hizo que cuando fue repuesta en 1693, se agregara la escena del borracho y dos canciones más.

La función que nos ocupa se llevó a cabo en versión concierto, sin embargo no por ello se desarrolló de manera rígida, y los solistas realizaron movimientos, ademanes, expresiones y una gesticulación acorde con el candor y la jocosidad que la obra permite en algunos pasajes, como el del poeta ebrio y tartamudo, o el hombre chino, personajes que señala la partitura. A pesar de la falta de vestuarios y escenografías, los solistas no se vieron desarropados escénicamente en ningún momento. La función fue un éxito legítimo para la orquesta, coro y solistas quienes se mostraron en un alto nivel interpretativo. Vocalmente el elenco estuvo conformado por la soprano Lisa Saffer, con experiencia en la interpretación de óperas barrocas, quien mostró una dúctil y refinada voz de tono cristalino, ágil en las ornamentaciones y virtuosa en el manejo de la coloratura, con la que alcanzó momentos enternecedores y apasionantes como su aria del cuarto acto ‘Now the night is chas’d away’.

El segundo papel femenino, fue encomendado a la soprano Catherine Webster cuya voz sedujo con su alegre y colorido tinte vocal. Su voz es ligera y flexible, pero a la vez segura y homogénea en todos los registros. El bajo Michael Dean, actuó con justa comicidad el papel de poeta ebrio, y demostró ser el típico bajo cantante del periodo barroco, de voz robusta y clara emisión, maleable y elegante en el fraseo. Una interesante aportación a la función fue la presencia del coro Concord Ensemble, una agrupación vocal muy homogénea, bien trabajada, y cuyas intervenciones vocales fueron una destacada aportación al desarrollo de la función. Con tan solo ocho integrantes (dos sopranos, dos tenores, dos altos y dos bajos) aportaron musicalidad y armonía y un sentido de unión. De su participación individual podemos resaltar la participación del tenor argentino Pablo Corá, vocalmente impecable, demostrando dominio técnico del estilo y en su línea de canto, y el seguro tenor N. Lincoln Hanks.

Con instrumentos de la época, el desempeño de la orquesta Música Angélica fue verdaderamente óptimo, ya que ofreció una tejido sonoro, compacto, pero desenvuelto y armónicamente fundido con los solistas. El maestro Martin Haselböck, amplio conocedor del estilo barroco, modeló los sonidos de manera suave, con delicadeza o firmeza cuando fue necesario, siempre atento y considerado por las voces, y con la intencion de extraer y resaltar en todo momento la musicalidad que contiene la alegre partitura.