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Sunday, November 9, 2014

Radamisto de Handel en Bellas Artes, México D.F.

FOTO: Leo Morales / EL UNIVERSAL

Luis Gutiérrez

Como parte de las celebraciones del octogésimo aniversario de la inauguración del Palacio de Bellas Artes, el INBA presentó Radamisto, la primera ópera que Georg Frideric Handel (como se hacía llamar el músico sajón), compuso para la Royal Academy of Music, sociedad patrocinada por el Rey y demás aristócratas. Decir el Rey y demás aristócratas no es trivial, ya que las riñas entre Jorge I y el Príncipe de Gales afectaron mortalmente a la Haymarket Opera en 1917, compañía con la que Handel había trabajado exitosamente desde Rinaldo. No fue hasta que el rey y su heredero hicieron las paces cuando se inició lo que hoy conocemos como la Royal Academy of Music, empresa con la que Handel estrenaría 20 óperas. El libreto de Nicola Francesco Haym se basó en el que escribió Domenico Lalli para L’amor tirannico (1710) de Francesco Gasparini, y trata precisamente de problemas dinásticos entre los gobernantes de Armenia y Tracia en el primer siglo de nuestra era. Aparte de que el argumento es complejo y muy barroco en verdad, comentarlo en este espacio usaría mucho espacio. Es mejor que quien interesado consulte una de las fuentes que tratan sobre las óperas de Handel.  La ópera se estrenó el 27 de abril de 1720 en el Teatro Real de Haymarket de Londres. En esa ocasión, la soprano Margherita Durastanti apareció en el papel epónimo y la contralto Anastasia Robinson en el de Zenobia su esposa (por cierto, no hay que confundir a esta Zenobia con la histórica del siglo IV reina de Palmira, quien también sería dramatizada en muchas óperas, entre ellas Aureliano in Palmira (1813) de Rossini), la hermana de Radamisto, Polissena, fue interpretada por la soprano Ann Turner Robinson, Fraarte y Tigrane, ministros de Tiridate el rey de Armenia y esposo de Polissena, se asignaron a un castrato soprano y a una soprano, Tiridate a un tenor y Farasmane, padre de Radamisto y Polissena y rey de Tracia a un bajo. Pese a que el reparto no era estelar la ópera tuvo mucho éxito. Es plausible pensar que Handel sabía a principios de 1720 que a fin del año llegaría una de las más grandes estrellas del firmamento vocal del momento, el castrato alto Francesco Bernardi conocido como Senesino. Dado el éxito que alcanzó la ópera en abril, se decidió reponerla el 28 de diciembre del mismo año con Senesino en el papel de Radamisto, Durastanti como Zenobia, la soprano Maddalena Salvai como Polissena, Fraarte y Tigrane fueron asignados a una soprano y a un castrato soprano, en tanto que ambos monarcas fueron interpretados por bajos. Esta versión no sólo implicó trasposiciones de Radamisto (de soprano a castrato alto), Zenobia (de contralto a soprano) y de Tiridate (de tenor a bajo), sino que Handel revisó a fondo (es decir, sin usar el viejo truco “copy” - “paste”) gran parte de la música, incluyendo 10 nuevas arias, un dueto y el diamante que es el cuarteto que corona el tercer acto. 

Se conservó el coro final, el más largo de cualquier ópera de Handel, que incluye tres duetos. La ópera volvió a presentarse hasta 1728 cuando se unieron Faustina Bordoni y Francesca Cuzzoni al reparto. Después de esta introducción que muchos calificarán como pedante, paso a hablar sobre la producción y la función.  Aunque la producción se publicitó como la producción del Festival de [Pentecostés] de Salzburgo [de 2002], lo cierto es que sólo repitieron en México el director musical Martin Haselböck y el contratenor Carlos Mena como Radamisto; originalmente se había anunciado que Monica Groop, Maite Beaumont y Elisabeth Kulman participarían, pero por alguna razón que desconozco la única estrella de renombre que se unió a Haselböck y Mena fue la soprano argentina Verónica Cangemi. La producción de Rainer Vierlinger fue muy bella, lo que se agradece cuando se oyen más de 30 arias “da capo” o “dal segno”. El vestuario y maquillaje de Sandra Bachinger sirvieron fielmente al concepto minimalista de Vierlinger. La escenografía es una plataforma de tres niveles, semejando una pirámide en la que se sitúan los siete personajes alternando sus posiciones. Los armenios visten de negro en tanto que los tracios de rojo, a excepción de Polissena quien viste de blanco, probablemente para camuflar dos grandes velos blancos colocados en sus brazos. En una de las arias más tristes, Polissena suelta los velos que asemejan lágrimas, recurso muy original, especialmente cuando se compara con el cliché, no usado en esta producción, de los listones rojos que simbolizan sangre. Todos los personajes masculinos manejan constantemente pértigas que pueden simbolizar, lanzas y batallas, cárceles o simples bastones. No se informa quién diseñó la iluminación, pero esto fue uno de los elementos que subrayaron la belleza de la producción. Sólo hubo un detalle cuto simbolismo no entendí, el vestuario de Radamisto incluía un elemento plegable, que se abría como abanico en posiciones diferentes en cada aria. Bello pero ininteligible (al menos por mí). Yo diría que la producción tuvo una marcada influencia de Robert Wilson en lo visual, aunque no en lo gestual, pues los intérpretes pudieron concentrarse en el personaje y la música y no en la posición del meñique de la mano izquierda. En pocas ocasiones me atrevo a decir que el contratenor fue el cantante que más brilló, pero esta ocasión tengo que decir que Carlos Mena nos regaló un grandioso Radamisto. No puedo decir lo mismo de Sarah Champion, quizá muy joven para el papel de Zenobia, pues fue el eslabón débil del reparto. Verónica Cangemi como Polissena fue de menos a más; ha perdido esa atractiva vulnerabilidad que se oía en su voz, pero la ha suplido con una técnica envidiable. Tiridate fue interpretado por el barítono José Antonio López con seguridad y aplomo, y si me fuerzan hasta con la maldad del villano, en tanto que Scott Graff caracterizó un sabio y prudente Farasmane. Los dos ministros de Tiridate, Fraarte y Tigrane, fueron bellamente interpretados por las sopranos Valerie Vinzant y Ellen McAteer, aunque el timbre de la segunda fue más de mi agrado. Los dos elementos que brillaron intensamente esta noche estaban en el foso. Me refiero al director Martin Haselböck y a la Musica Angelica Baroque Orchestra de Los Angeles, California, que aparte de contar con instrumentos originales, logró una actuación que no le pide nada a los conjuntos que realizan interpretaciones históricamente informadas. Desde que llegue al teatro me acerque al foso para ver los instrumentos, especialmente los clavecines colocados uno a cada extremo del escenario, como se ven en las ilustraciones de la época.    Agradezco al INBA de haber programado esta ópera con este conjunto musical y equipo de producción, ojalá que no pasen otros 80 años para tener un espectáculo operístico de esta calidad. No puedo quedarme con un pensamiento poco caritativo. Un grupo muy numeroso de aficionados a la ópera, o que se dicen tales, se quejan constantemente de que no hay ópera en México; he de decir que fue triste que el teatro sólo estuviese ocupado a un 75% de su capacidad (por lo más) y que vi a muy pocos de los quejosos. Allá ellos.

Thursday, June 2, 2011

Moskva, Cheryomushki operetta in tre atti di Dmitri Shostakovich -Long Beach Opera

Fotos:Keith Ian Polakoff / Long Beach Opera

Ramón Jacques

La compagnia Long Beach Opera, il secondo teatro per importanza della città di los Angeles California, ha realizzato il debutto locale della rara e poco conosciuta operetta in tre atti di Dmitri Shostakovich: Moskva, Cheryomushki, su libretto dei celebri umoristi russi dell’epoca Vladimir Mass e Mikhail Chervinsky.Cheryomushki, il titolo si riferisce ad un conosciuto sobborgo di Mosca pieno di abitazioni costruite e sovvenzionate dal governo russo, ebbe la sua prima mondiale nella capitale russa il 24 gennaio 1959. Questa composizione è stata l’unica incursione del prolifico compositore, principalmente conosciuto per le sue sinfonie e quartetti per archi, nel campo della musica leggera e della commedia musicale, dato che la trama affronta in maniera satirica il problema della carenza, della burocrazia, delle difficoltà per ottenere un alloggio in Russia nell’era di Nikita S. Khrushchev. L’attrattiva e la viva orchestrazione contiene influenze di diversi stili musicali, soprattutto della musica romantica e della musica popolare russa, di compositori come Tchaikovsky e Lehár, mescolandola con alcuni passaggi di musica più ombrosa e atonale. Il direttore austriaco Andreas Mitisek, titolare della compagnia, ha diretto in modo corretto mantenendo sempre energia e dinamica come previsto in partitura. La messa in scena, austera e di pochi elementi come una gru meccanica, manifesti in russo e costumi anni ’50, ha permesso libertà di movimenti ai solisti e al coro.
Fortunatamente la regia di Isabel Milenski, che ha proposto situazioni divertenti, non prevedeva forzature. Tra i solisti si possono citare l’abilità attoriale e la timbrica scura del mezzosoprano Peabody Southwell nel ruolo di Masha; la brillante linea di canto del soprano Valerie Vinzant come Lidochka; e la simpatica ed esuberante Vava del soprano Susan Hanson. Infine si deve menzionare che Orango, l’opera satirica incompiuta che Shostakovich cominciò a comporre nel 1932 e la cui partitura per pianoforte del prologo e il libretto furono ritrovati nel 2006 dalla moglie Irina (terza sposa del compositore), è stata ricostruita e orchestrata dal compositore inglese Gerard McBurney (anche Moskva, Cheryomushki, Op. 105). La prima mondiale di quest’opera è prevista a Los Angeles nel dicembre 2011 e vedrà impegnata la Los Angeles Philharmonic diretta da Esa-Pekka Salonen (Premio Abbiati,per la direzione di Da una casa di morti di Leoš Janáčekalla Scala) con messa in scena di Peter Sellars.





Saturday, May 21, 2011

Moskva Cheryomushki opereta de Dmitri Shostakovich presentada por la compañía Long Beach Opera

Fotos: Keith Ian Polakoff

Ramón Jacques 
La compañía Long Beach Opera de California, el segundo teatro en importancia de la ciudad de Los Ángeles realizó el estreno local de la rara y poco conocida opereta en tres actos de Dmitri Shostakovich: Moskva, Cheryomushki, con libreto de dos reconocidos humoristas rusos de la época Vladimir Mass y Mikhail Chervinsky. Cheryomushki, el titulo como mejor se conoce la obra y a la vez el nombre de un conocido suburbio de Moscu repleto de viviendas construidas y subsidiadas por el gobierno ruso, tuvo su estreno mundial en la capital rusa el 24 de enero de 1959. Dicha composición fue la única incursión del prolífico compositor, principalmente conocido por sus sinfonías y sus cuartetos de cuerdas, en el género de la música ligera y la comedia musical, ya que la trama aborda de manera satírica y cómica el problema de la escasez, de la burocracia y las dificultades para obtener una vivienda en Rusia en la era de Nikita S. Khrushchev. La atractiva y vivaz orquestación contiene influencias de diversos estilos musicales, notablemente de la música romántica y de la música popular rusa, de compositores como Tchaikovsky y Lehár, mezclándola con algunos pasajes de música sombría y por momentos atonal. El director austriaco Andreas Mitisek, titular de la compañía, dirigió de manera correcta a la orquesta manteniendo siempre la energía y la dinámica contenida en la partitura. La puesta escénica, austera y de pocos elementos como una grúa mecánica, carteles en ruso y vestuarios de los años 50, permitió libertad en los movimientos sobre la escena de los solistas y el coro. Afortunadamente, la dirección escénica de Isabel Milenski, que propuso situaciones divertidas, no incurrió en la sobreactuación ni en la forzada e innecesaria comicidad. Entre los solistas se puede destacar el desempeño actoral y la oscura tonalidad de la mezzosoprano Peabody Southwell, en el papel de Masha; la brillante línea de canto de la soprano Valerie Vinzant, como Lidochka; y la simpática y exuberante Vava de la soprano Susan Hanson. Finalmente, se debe mencionar que Orango, la opera satírica inconclusa que Shostakovich comenzó a componer en 1932, y cuya partitura para piano del prologo y libreto fueron descubiertos en el 2006 por Irina la tercera esposa del compositor, fue ya reconstruida y orquestada por el compositor ingles Gerard Mc Burney. El estreno mundial de esta obra esta previsto para realizarse en California, en diciembre del 2011 por la  Filarmónica de Los Ángeles (Los Angeles Philarmonic) que será conducida por Esa Pekka Salonen con puesta escenica de Peter Sellars.


Saturday, March 26, 2011

Zaide singspiel incompiuto in due atti di Mozart - Musica Angelica, Los Angeles

Foto: Maestro Martin Haselböck

Ramón Jacques
Musica Angelica Baroque Orchestra, l'orchestra di musica barocca della città di Los Angeles in California, ha presentato in versione semi-scenica e per la prima volta in questa città, la Zaide, Singspiel KV 344, l'opera in due atti incompiuta e poco nota di Mozart. L'opera fu composta a Salisburgo nel 1779 col libretto di Johann Andreas Schactner, che si ispirò a storie turche molto popolari in quell'epoca, in cui si parlava di sultani turchi e di schiavi europei, e d è considerata la prova generale del Ratto dal Serraglio, che ha una trama simile. Solo due atti sono sopravvissuti dal manoscritto originale, senza ouverture né finale, e il suo debutto mondiale fu nel 1866 a Francoforte, dove si utilizzò la versione André-Gollmic a cui furono aggiunte le parti mancanti. Sebbene in tempi recenti libretto e musica siano stati rivisitati da autori come Italo Calvino e Luciano Berio, l'edizione più spesso utilizzata è quella della Neue Mozart-Ausgabe, a cui è stata accorpata, come ouverture, la Sinfonía no. 32 KV 318, composta da Mozart nello stesso periodo di Zaide. In quest'occasione si è utilizzata proprio questa versione con l'aggiunta di un finale: un testo in prosa del regista inglese Brian Michaels, a cui ha fatto seguito il quartetto vocale KV 479 di Mozart. Questa realizzazione, diretta da Michaels, prevedeva costumi moderni ed elementi scenici essenziali sul palco, dove peraltro era posta anche l'orchestra. La proposta è risultata agile, per la scelta stessa di abolire le scene, ma come spesso succede in questo tipo di opere, è stata sovraccaricata di una comicità non sempre necessaria, che nulla aggiungeva alla bellezza dei brani cantati e strumentali che quest'opera possiede. Una semplice versione concertistica sarebbe stata più efficace, forse. Ricordiamo che questa realizzazione era in collaborazione con l'Opera di Los Ángeles, dove si metteva in scena contemporaneamente un altro debutto: Il Turco in Italia. Dal punto di vista musicale l'opera è stata assolutamente gradevole e soddisfacente, e l'orchestra di strumenti antichi, soprattutto la sezione degli archi, ha esibito tutta la sua grazia, musicalità e coesione. Coll'entusiasmo abituale, il direttore austriaco Martin Haselböck ha esibito una lettura dal piglio sicuro e dinamico. Vocalmente si è evidenziata Valerie Vinzant, soprano dell' Opera di Los Ángeles, che ha dato al personaggio di Zaide un'emissione limpida e calda, con una vocalità adattissima a questo repertorio, che ha trovato consensi e soddisfazione nel pubblico. Il tenore Andrew Bidlack, dal canto sicuro, ha delineato il ruolo di Gomatz, così come l'accento e la proiezione della voce del baritono austriaco Christian Hilz hanno reso un buon Allazim. La voce maschile più calda e mozartiana era senza dubbio quella del tenore tedesco Christoph Genz, ma la sua prestazione è stata un po' compromessa da problemi di emissione e da un'esagerata affettazione nel ruolo del turco Soliman.

Sunday, March 20, 2011

Zaide de Mozart interpretada por la orquesta Musica Angelica de Los Angeles, California

Foto: Martin Haselböck (director) - Lawrence K. Ho

Ramón Jacques
Musica Angelica Baroque Orchestra, la orquesta de música barroca de la ciudad de Los Ángeles California, ofreció, en una versión semi-escénica, el estreno local de Zaide, Singspeil KV 344, la opera inconclusa y poco conocida en dos actos de Mozart que fue compuesta en Salzburgo en 1779 con libreto de Johann Andreas Schactner, quien se inspiró para su creación en las fabulas turcas, tan populares en aquella época, que narraban la relación entre sultanes turcos y sus esclavos europeos (una obra que se convirtió en la antecesora de la opera Rapto en el Serrallo cuya trama es similar). Del manuscrito original se conservan únicamente los dos actos, pero sin obertura ni final, y en su estreno mundial, ocurrido en Frankfurt en 1866, se utilizó la versión André-Gollmic a la que se le agregaron las partes faltantes a la partitura. Aunque en tiempos recientes la opera fue re-orquestada por diversos autores como: Italo Calvino, Luciano Berio etc, la versión conocida y utilizada en la actualidad es la edición Neue Mozart-Ausgabe, a la que se le agregó como obertura la Sinfonía no. 32 KV 318, que Mozart compuso al mismo tiempo en el que hizo la opera. Para esta ocasión, se ofreció la versión señalada, a la que además se le agregó como final: un texto en prosa del director escénico ingles Brian Michaels, seguido del cuarteto vocal KV 479 de Mozart. Esta representación, dirigida por Michaels, se realizó con vestuarios modernos y pocos elementos sobre el escenario, donde también se ubicó la orquesta. Fue una propuesta ágil en cuanto a movimientos escénicos, actuación y gestualidad se refiere, pero como suele ocurrir en este tipo de operas, estuvo sobrecargada de innecesaria comicidad, de la que fácilmente se pudo haber prescindido si se considera la belleza de los pasajes musicales mozarteanos y las partes cantadas que contiene la obra. Una simple versión en concierto hubiese sido lo más óptimo. Cabe mencionar que esta puesta se realizó en colaboración con la Opera de Los Ángeles, que en el mismo periodo de tiempo estrenó la opera Il Turco in Italia de Rossini. Desde el punto de vista orquestal y musical, la obra fue satisfactoria y grata, sobretodo por la ligereza, musicalidad y cohesión mostrada por la sección de cuerdas de instrumentos antiguos de la orquesta. Con su habitual entusiasmo, el director austriaco Martin Haselböck, logró una lectura segura y dinámica. Vocalmente sobresalió por su desempeñó Valerie Vinzant, soprano de la Opera de Los Ángeles, quien prestó al personaje de Zaide una voz de un tono límpido y calido y una tonalidad apta para este repertorio, con la que agradó y conmovió. Seguro en su cantó se mostró el tenor Andrew Bidlack, como el personaje de Gomatz, asi como profuso en su acento y en la proyección de su voz se escuchó al barítono austriaco Christian Hilz como Allazim. La voz masculina más calida y mozarteana, fue indudablemente la del tenor alemán Christoph Genz, pero su prestación se vio comprometida por problemas en su emisión y por su exagerada actuación del papel del turco Soliman.