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Saturday, April 15, 2017

Adriana Lecouvreur en Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal

Estrenada en el Teatro Lírico de Milán, el 6 de noviembre de 1902 con la participación de Enrico Caruso, fue siempre un vehículo para las más grandes sopranos de cada época. Desde Claudia Muzio, pasando por  Leyla Gencer, Virginia Zeani, Montserrat Caballé, Renata Tebaldi , Renata Scotto, Raina Kabaivanska, Mirella Freni y Joan Sutherland. En la actualidad Angela Gheorghiu (cuya cancelación en la actual producción era, en lo personal, algo sabido de antemano. Sus medios actuales no se adaptan para una obra que requiere medios importantes, potencia dramática para las partes recitadas y facilidad para apianar, sumado a un teatro de las dimensiones del Colón). Adrienne Lecouvreur fue en realidad una famosa actriz francesa y tuvo amoríos con Mauricio, Conde de Sajonia. Pero el argumento mezcla realidad y fantasía, logrando una interesante trama. A través de los años la partidura original sufrió cortes importantes, pero la obra mantiene su encanto a pesar de algunas incoherencias argumentales. O acaso Il Trovatore tiene alguna coherencia argumental? Las obras se deben analizar como un todo y allí Adriana sale airosa con espléndidos momentos musicales y vocales. Aunque, como hemos dicho, es un vehículo para grandes divos y en especial para notables divas, la versión presentada por el Colón – en este reparto alternativo – no los tuvo, pero si excelentes cantantes que lograron una versión de notable interés. Sabrina Cirera, finalmente en el lugar que le corresponde debido a sus condiciones, cantó una notable Adriana. No es naturalmente una diva, pero si una buena actriz que supo dar una muy buena resolución a cada una de sus escenas. Con una voz de buen volumen, notable línea de canto y gran facilidad para emitir impecables y hermosos pianísimos (absolutamente imprescindibles para esta obra), su Adriana conmovió y no dudo que debe abrir una nueva etapa para su carrera.  Guadalupe Barrientos como la Princesa de Bouillon, fue un volcán en erupción en escena. Desde el comienzo mostró un temperamento ideal para el rol, notable dotes de actriz y gran volumen. Debido a la falta de equilibrio entre foso y escenario, fue muy difícil escuchar sus graves en su aria inicial, perjudicada además por la serie de cortinados que bajaban en ese momento. Y es curioso de entender como el Maestro Lápiz, con su gran experiencia, no logró notar que distraían el momento más importante de la mezzo .De todas formas su trabajo fue notable, bordeando la excelencia y que solo necesita trabajar algo más en su registro grave. Bravo! Gustavo López Manzitti es un tenor todo terreno. Siempre musical, con prefecta afinación y excelente línea de canto. Trazó un Mauricio absolutamente creíble, moviéndose libremente en escena. Su timbre sigue sonando algo velado, como si su colocación se emita desde atrás. Creo que ya es su técnica y no admite a esta altura modificaciones. Pero es siempre infalible técnicamente.. Sin dudas con un timbre más presente y con más armónicos tendría una gran carrera internacional. De todas formas siempre es un gusto verlo y oírlo por la seguridad de su canto y el hecho de no producir el menor stress en la audiencia debido su seguridad musical. 
Omar Carrión generó un Michonnet totalmente creíble, con momentos absolutamente conmovedores. Por momentos fue también perjudicado por el volumen de la orquesta. Lucas Debevec Mayer lució presencia escénica y una voz acorde. Iván Maier, tal vez el trabajo más impecable del elenco, contó y actuó con total seguridad. Muy suelto como actor y siempre preciso vocalmente. Aunque puede abarcar un repertorio más amplio, es como volver a ver a un grande como Nino Falzetti. Gran trabajo. Correcto el resto del elenco. El Maestro Mario Perusso a quien siempre admiré en sus versiones del verismo y especialmente en Puccini, logró que la orquesta le respondiera con total corrección, pero pocas veces se logró balancear el foso con el escenario, tapando frecuentemente las voces de los cantantes.  El Maestro Aníbal Lápiz es sin dudas el mejor vestuarista de nuestro medio. Su dupla con el maestro Oswald lograron puestas inolvidables. Aquí, desempeñando ambos roles mostró lujo y una puesta totalmente en época, que el título no admite otra forma. De todas maneras con una puesta más aliviada, con menos tules y telas todo el tiempo invadiendo el escenario, el drama hubiera ganad en intensidad. Generalmente menos es más. Valoro su trabajo como el de Christian Prego (habitual asistente del Maestro Oswald), pero no dudo que un menor detallismo y un escenario más despejado hubiera favorecido a esta esperada Adriana. Seguramente muchos de los habitúes estarán muy contentos con esta puesta, a la que llaman “una puesta a nivel del Colón”, pero las épocas van generando cambios en todos los teatros del mundo y aquí poco se vio. Buena versión de una hermosa ópera.

Sunday, September 27, 2015

Oberto con la Compañía Lírica “G: Verdi en Buenos Aires Argentina

Foto: Compañía Lírica “G: Verdi!

Dr. Alberto Leal

Compañía Lírica “G: Verdi” – Teatro Avenida. Dirección General y Regie: Adriana Segal Asesora de escena: Lizzie Waisee. Dirección Musical: Ramiro Soto Monllor. Vestuario. Mariela Daga Coro Estable de la Compañía Lírica “G.Verdi” Oberto, Juan Font – Leonora, Sabrina Cirera – Riccardo, Carlos Ullán – Cuniza, Laura Dominguez – Imelda, Clara Pinto. 

Mi crítica del año pasado, cuando se estrenó esta versión de OBERTO fue: Oberto, fue la primera opera del Maestro Verdi, estrenada en Teatro alla Scala, Milán, el 17 de noviembre de 1839. La obra tuvo un éxito notable en su estreno, pero poca repercusión a futuro. Es increíble debido porque es una obra totalmente representativa del primer Verdi, con los méritos y argumentos objetables de ese período. Recién fue estrenada en N.Y en 1978 por la Opera Amato y son contadas las presentaciones que ha tenido en el mundo durante todos estos años. Solamente existen 3 grabaciones comerciales de la misma, la primera en 1977, la segunda (que es la que poseo) en 1984 – Dimitrova- Bergonzi – Gardelli y una más actual con Samuel Ramey- María Guleghina- Marriner. Fue un gran acierto por parte de la Compañía Lírica “G.Verdi“ ponerla en escena, un logro que debe ser sumamente valorado y además brindando una muy buena versión. Bravo! En esta reposición debo doblar los adjetivos. Luego de asistir el miércoles al “Don Carlo” del Teatro Colón, con una portentosa y onerosa puesta, pero sin nivel dramático y muy poco vocal, esta versión de Oberto fue realmente todo lo contrario. Pocos recursos muy bien aplicados, el logro de un gran nivel dramático y y cantantes que dejan su corazón en el escenario. La puesta, ya comentada el año anterior, se presentó sin cambios. Preciso movimiento escénico, agradable escenografía minimalista y un vestuario en estilo, con una muy acertada gama de colores. Todo sobrio y de buen gusto. El Maestro Ramiro Soto Monllor volvió a reiterar su valioso trabajo del año anterior, con gran estilo, recreando las inspiradas melodías del joven Verdi, buenos tiempos y con notable respuesta de la orquesta, más allá de pequeños problemas de afinación. Mantuvo constantemente un perfecto equilibrio entre el foso y el escenario.  Tres grandes artistas dieron vida y alma a las criaturas de Solera, Sabrina Cirera, Carlos Ullán  Juan Font. Formidable prestación de Sabrina Cirera, mejorando aún su excelente creación del año anterior. En el plano vocal no tuvo ningún problema con la endiablada escritura de este primer Verdi, aún fuertemente influenciado por Donizetti. Su centro adquirió una densidad que no presentaba en la versión anterior. Ni las coloraturas, ni la demoledora extensión exigida por Verdi fueron obstáculo alguno para ella. Siempre afinada, siempre con notable volumen. Excelente, muy expresiva como actriz, abrió su corazón en el aria del segundo acto – donde se concentra lo mejor de esta ópera – conmoviendo y conmoviéndose hasta el límite posible para un cantante. Cuesta entender como el Teatro Colón o el Argentino de La Plata no la han llamado todavía. Magnífico trabajo. Carlos Ullán era a priori otra de las atracciones de esta versión. El tenor, de gran carrera como tenor ligero con notables interpretaciones en Mozart o Rossini, abordaba por primera vez un papel considerablemente mas pesado, por lo menos para un tenor lírico. Aunque su voz se ha oscurecido en el último tiempo, seguramente no fue fácil tomar esta decisión. Pero la misma no pudo ser más acertada. Con un timbre mas oscuro y volumen suficiente, pero manteniendo todas las facilidades de un tenor ligero, su desempeño fue brillante. Perfecta línea de canto, matizado, con poco frecuentes planísimos y una enorme entrega que culminó en el aria del último acto donde cantó conmovedóramente, con los sentimientos a flor de piel. Un gran trabajo que abre un futuro para un repertorio donde no abundan tenores con estas posibilidades. Seguramente tendrá que seguir internalizando este cambio, pero por lo brindado en la función de ayer – donde su aria final fue una clase magistral de canto e interpretación – su decisión no ha sido errada. Bravo. El barítono Juan Font cantó sin problema alguno un rol escrito para bajo. Mostró un hermoso timbre, en voz pareja en todo el registro y no presentó ningún problema de extensión. Afinado, con buena línea verdiana, complementó su trabajo con una actuación de gran nivel dramático. Correcto el resto del elenco y muy buen desempeño del Coro. Quedan dos funciones más. No pierdan la oportunidad de ver un título muy poco frecuentado con tres memorables trabajos vocales y un notable logro de todo la Compañía. IMPRESCINDIBLE para los amantes de la ópera! Felicitaciones Compañía Lírica “G: Verdi!

Tuesday, April 21, 2015

Andrea Chénier –Juventus Lyrica, Buenos Aires Argentina


Foto: Liliana Morsia

Dr. Alberto Leal

Andrea Chénier, estrenada en La Scala en 1896 con gran éxito, es la única opera de Umberto Giordano que logró sobrevivir con el paso del tiempo. Con una hermosa música y un papel de tenor tentación para cualquiera de dicha cuerda, figura con bastante asiduidad en los teatros del mundo, no así en nuestro país donde no se da con frecuencia. La obra exige tres cantantes importantes y un gran número de comprimarios. Por eso es de destacar la valentía de Juventus Lyrica de poner esta importante obra en escena, quizás más apta para grandes teatros con otro tipo de recursos, abriendo la temporada. El Maestro Antonio María Russo, como siempre, fue una garantía. Con tiempos bien elegidos, con un cuidado balance entre foso y escenario logró un muy buen rendimiento de la Orquesta. Lo mismo del Coro por él preparado en colaboración con Hernán Sánchez Arteaga. Ana D’Anna, que aprecio en general su trabajo por su fidelidad al autor y a la época, no tuvo aquí un logro particular. Con un primer acto con demasiado movimiento escénico, confuso por momentos, pero demasiado veloz siempre, logró equilibrar a medida que pasaban los actos, pero con algunos errores imperdonables como la tocante escena de Madelón, donde su marcación estuvo totalmente contraría al texto cantado, pasando casi desapercibida una escena fundamental. Con una única escenografía de Gonzalo Córdoba, con algunas escenas logradas pero otras complicadas para los desplazamientos o no muy estéticas visualmente, pero con un más que agradable vestuario diseñado por la misma D’Anna – un logro aparte las curiosas y estéticas pelucas – la función se generó sin mayores problemas.
Juan Salvador Trupía Y Rodríguez fue sin dudar la figura de la noche y quien se llevó la más grande ovación del público. Con una voz de bellísimo timbre, excelente técnica y afinación, importante volumen, además de tener excelentes condiciones de actor, hizo pensar si esta puesta no tuvo que llamarse Carlo Gérard en lugar de Andrea Chénier. No fue una sorpresa en lo personal, ya que desde que lo vi, hace ya varios años, como Tonio en Pagliacci en el Teatro Roma, tuve en claro que estaba para otro nivel y para encarar una carrera internacional. Tuve la misma sensación que años atrás me ocurrió con López Linares y Veloz. Finalmente parece que le han dado el lugar que merece. Solo es de lamentar que cante nada más que una función más el día 16. Y creo que tiene todas las condiciones para cantar el “Escamillo” de la próxima puesta de Carmen de Juventus. Voz, físico y condiciones teatrales lo ameritan. Sabrina Cirera, a quien admiro profundamente como artista, sigue fluctuando en distintos repertorios. Algunos le son totalmente afines a sus condiciones vocales, como Boheme, Oberto, Medea, logrando merecidos éxitos con ellos. No ocurrió lo mismo con Cavalleria y tampoco esta vez con su Magdalena de Coigny. Su voz sigue siendo la de una soprano lírica con más volumen y recursos de los habituales. Pero esto no la convierte en una soprano spinto o dramática que su rol en Andrea Chénier reclama. Cantó con gran sentimiento el aria” La mamma morta”, superando con habilidad un pequeño percance al final de la misma. Generó hermosos pianísimos y un canto siempre matizado. Y tengo bien en claro que no existen muchas posibilidades para los cantantes locales, teniendo que aceptar los roles que les ofrecen. Cirera tiene temperamento, es una muy buena actriz y una voz inusual en volumen y extensión para una soprano lírica. Su centro y grave se escuchan mas contundentes que tiempo atrás, pero todavía no es el momento cantar una Magdalena donde graves y centro con mas cuerpo son requeridos. Creo que cualquier papel de lirico y los primeros Verdi, son lo más adecuados para su estado vocal actual. De todas formas su prestación fue valorable debido a su gran entrega y a sus condiciones escénicas. Darío Sayegh, como Andrea Chénier, un papel que ha sido cantado por los más célebres tenores del mundo, mostró una voz importante. Su zona aguda suena tirante, forzada, pero su canto fue siempre afinado. En un papel que requiere condiciones actorales importantes su prestación en este campo fue casi nula, notablemente estático. Creo que debería rever su técnica, ya que su material vocal no es de los que abunden. Recuerdo haberlo visto en una función de Tosca de Juventus cuando comenzaba su carrera, acompañado de Haydee Dabusti y Ricardo Ortale. Me impresionó más que favorablemente, presentando una voz totalmente libre en el extremo agudo y un timbre con más punta, con más armónicos. Este fue mi comentario de esa función para la revista española Canto Lirico: “El tenor Darío Sayegh – de corta carrera - como Cavaradossi lució una voz de excelente timbre, muy buen volumen y extensión adecuada. Y cosechó un éxito personal. En la medida que adquiera más experiencia escénica, y su registro se torne algo más parejo podrá aspirar a una carrera de nivel internacional.”. Algo tuvo que suceder en su técnica para perder atributos que tenía varios años atrás. De todas formas encontré muy mejorada su afinación con respecto a “Manon Lescaut” y mostró su resistencia llegando en las mismas condiciones vocales al último acto, aunque el dúo no fue de lo más logrado de la función. Del resto del numeroso reparto cabe destacar a Norberto Lara, con excelente timbre, técnica y condiciones actorales en los roles de El Increíble Y el Abate. El resto del numeroso elenco se desempeñó en general correctamente, con algunos casos que deberían ser revistos. Por el bienvenido atrevimiento de Juventus Lyrica al poner en escena un título de notable dificultad, por la poca frecuentación del mismo y por algunos trabajos de excelencia este Andrea Chénier merece ser visto y disfrutar de una función donde – con independencia de los valores de cada interprete - todos dieron lo mejor de si.

Monday, July 28, 2014

EXCELENTE VERSION DE MEDEA POR JUVENTUS LYRICA Medea (Medée), Buenos Aires, Argentina

Fotos: Liliana Morsia

Dr. Alberto Leal

Medea Opera en tres actos. Música: Luigi Cherubini. Libreto en francés de francés de François-Benoît Hoffmann (Reelaboración de textos: María Jaunarena, a partir de las creaciones de Eurípides, Séneca, Médée de Pierre Corneille y Jean Anouihl. Traducción del libreto original en francés y de textos en español: Marie Lagarde. Teatro Avenida, Juventus Lyrica, 20.30. Primera representación en Sudamérica, Teatro Colón: 4 de septiembre de 1979 (Cantada en italiano). Primera representación de la Versión en francés. Dirección musical: Hernán Schvartzman. Dirección escénica: María Jaunarena. Maestro Preparador del Coro de Juventus Lyrica: Hernán Sánchez Arteaga. Escenografía e iluminación: Gonzalo Córdova. Medea: Sabrina Cirera. Jasón: Darío Schmunck. Creón: Alejandro Meerapfel. Nerís: Eugenia Fuente. Dircé: Laura Pisani. dama: Laura Delogu. Segunda dama: Verónica Canaves y elenco. Función del 18/07/14


Estrenada en 1797 en el Théâtre Feydeau de Paris, no tuvo mayor éxito y no fue representada por años. La versión italiana se estrenó en Viena en 1802 y en 1809 una versión abreviada por el mismo Cherubini. En 1855 se estrena la versión en alemán, basada en la estrenada en Viena en 1809 pero con recitativos compuestos por Franz Lachner en lugar de los textos hablados originales. Esta versión luego fue traducida al italiano y revisada en 1955 para Maria Callas. Debo confesar que siempre prefiero las versiones originales de cualquier título, por respeto al autor y que inclusive no estoy de acuerdo con los “cortes tradicionales” que se hacen habitualmente. De todas maneras en este caso, donde históricamente la obra ha sido modificada gran cantidad de veces, incluso por el mismo compositor, es lógico admitir que se produzcan cambios. Realmente sentí un poco de escozor al leer reportajes de la Sra Jaunarena, donde pretende mostrar a Medea como una feminista, que lucha contra un marido que la dejó y a partir de allí practica una terrible venganza. Esto parece no tener sentido con la música de Cherubini. De la misma forma la alteración del texto “original” y parlamentos agregados de Euripides, al principio de la misma. Sin embargo esto en nada empaña una versión simplemente antológica y mucho debemos agradecer a Juventus Lyrica hacernos conocer la versión francesa, ya que aquí solo se conocía la italiana presentada por el Teatro Colón en 1969. Nada de esto quita valor al excelente trabajo de María Jaunarena, quien demuestra que  su notable trabajo en “Otra vuelta de tuerca” no fue producto de la casualidad, convirtiéndose en uno de los Directores de escena más notables de nuestro medio. Ha profundizado el argumento y cada uno de los personajes de Medea, todo tiene un sentido que profundiza el drama. Nada ha quedado al azar, la marcación actoral es notable, produciendo momentos de gran belleza visual y otros - como la escena final- de duro dramatismo. Excelente trabajo y esperamos con ansiedad poder ver nuevas puestas en un futuro próximo. Con una despojada, bella y ajustada escenografía de Gonzalo Córdova, quien también es el responsable de la excelente iluminación. La parte visual se convierte en otro baluarte de esta notable puesta. Lo mismo que el apropiado y bello vestuario de la misma María JaunarenaHernán Schvartzman, tal vez en su mejor trabajo hasta la fecha en nuestro país, agudizó todo el tiempo el sentido dramático de la partitura, logrando un gran trabajo de la orquesta. Más allá de algunos pequeños desajustes (típicos cuando se trabaja con instrumentos originales) , la orquesta vibró cada instante con el drama, demostrando claramente que estamos en presencia de un gran Director. 
Pero además esta versión contó con un magnífico elenco, donde fue notable el trabajo de preparación previa. Brillante bajo todo punto de vista el Coro dirigido por Sánchez Arteaga, con notable entrega y nivel expresivo, logrando momentos de gran belleza. En lo personal, luego de ver su participación en varios títulos, pero sobre todo en su último Oberto, creía que Sabrina Cirera sería una muy buena Medea. Su trabajo superó todas mis expectativas. Y pienso que es una de las pocas sopranos de nuestro medio que puede asumir el rol con el nivel brindado. Con una voz de notable volumen, excelente extensión y gran fuerza dramática, generó una Medea memorable. Se entregó con todas sus fuerzas al personaje - que por lejos lleva el peso total de la obra – manifestando su dolor de una forma casi introspectiva, acentuando el drama latente. Su voz está adquiriendo más peso y debe ser tenida en cuenta por el resto de los Teatros, ya que condiciones como las suyas no abundan. Maravillosa prestación, BRAVO. A su lado, no desmereció Eugenia Fuente como Neris, cantando con su bello y cálido timbre, actuando con hondura dramática y logrando brillantes contraescenas. Excelente trabajo. Darío Schmunck, a quien noté con una voz más robusta que en otras oportunidades, cantó con su reconocida línea de canto, la belleza de su timbre, notable sector agudo y gran sentido dramático. Su Jasón tuvo perfección vocal y muy buen aporte actoral, mostrando además – tal vez – la mejor dicción francesa del elenco. Otro trabajo para atesorar. Laura Pisani cantó con bello timbre, muy buena línea de canto y manejo de las coloraturas, transmitiendo a la perfección las inseguridades de su personaje. Además, lució una estupenda figura en uno de los momentos más arriesgados de la puesta. Alejandro Meerapfel cantó con autoridad su Creón, mostrando buena voz y excelente línea de canto y gran dignidad en lo actoral. Muy expresiva y con un muy interesante nivel vocal Laura Delogu, lo mismo que el resto del elenco. UN ¡GRACIAS! A Juventus Lyrica por regalarnos una esplendida versión francesa de Medea. Un trabajo que no será olvidado fácilmente y que todo amante de la ópera no puede perder la oportunidad de ver. Sin dudas, el mejor espectáculo operístico presentado en Buenos Aires hasta la fecha. Bravo!

Sunday, April 1, 2012

L'amico Fritz y Cavalleria Rusticana - Juventus Lyrica, Buenos Aires

Fotos: Liliana Morsia

Dr. Alberto Leal

Juventus Lyrica abrió su temporada con un doble programa Mascagni. En el último tiempo parece estar de moda no dar Cavalleria y Pagliacci juntos y sí hacerlo con otra obra de corta duración. En una primera instancia es difícil de creer que las dos obras presentadas del Maestro Mascagni sean totalmente contemporáneas. Analizando su obra, de sus 17 óperas escritas, incluyendo una opereta, sus argumentos han estado marcados por una fuerte impronta dramática, cosa que no ocurre en L’amico Fritz. De todas formas no es mala idea juntarlas, ya que el espectador tiene la posibilidad de apreciar dos facetas totalmente distintas del compositor. El Maestro Russo dirigió con su habitual prolijidad, cuidando siempre la relación foso y escenario. Atento al estilo, solo podría pedirse algo más de intensidad en su versión de Cavalleria, donde además se notaron algunos problemas de afinación. La puesta de Ana D’Anna tuvo sus luces y sombras. Fue una muy buena idea usar la misma escenografía para ambas óperas, incluso el vestuario, que con pequeños arreglos o variaciones fue adecuado para las ambas obras. La inclusión de los títeres no aportó claridad a las escenas, y el hecho de volver a insistir con el teatro dentro del teatro no fue lo más adecuado para esta puesta. La presencia del carromato, que la relaciona directamente con Pagliacci, aportó muy poco en el movimiento de los cantantes, creando momentos de confusión. En lo vocal indudablemente la figura de la noche fue el barítono Cristian Maldonado (David y Alfio), casi una sorpresa en lo personal. Cantó ambos papeles con grato timbre, suficiente volumen, correcta afinación y creó dos caracteres totalmente opuestos, desde el punto de vista actoral. Un gran trabajo. El tenor Sebastian Russo (Fritz) posee una voz de hermoso timbre y buen volumen, pero su canto sonó desparejo en su extensión, con agudos casi gritados y llegando al final notablemente cansado. 
Es un elemento que tiene que trabajar duro sobre su técnica, ya que posee un excelente material. Sonia Stelman (Suzel) es la típica soprano ligera cantando un papel mucho más adecuado para una soprano lírica. Cantó con corrección y buen volumen, pero se sintió la falta de redondez que el papel requiere. Correcto el resto del elenco de L'amico Fritz. Sabrina Cirera lució una excelente figura y fue una actriz convincente, Su voz posee un hermoso timbre y brindó impactantes notas en la zona aguda de su registro. Pero su centro y grave fueron casi imperceptibles. Y nunca trató de colocar notas de pecho en frases fundamentales, perdiendo así parte de su fuerza dramática. Darío Sayegh ( Turiddu) volvió a mostrar una importante voz de tenor spinto, cantó en forma expresiva y con suficiente volumen. Creo que debe revisar su técnica en el sector agudo. Poco queda de sus magníficos agudos de unos años atrás en Tosca, en el mismo ámbito. Verónica Canaves, correcta en L'amico Fritz, fue una excelente Mamma Lucia, tanto en lo vocal como en lo actoral. Gran trabajo. Creo que la gran estrella de este doble programa fue el Coro. Magnífico en todo momento, generando una de las mejores prestaciones que le he visto hasta el momento. Bravo! Siempre es un riesgo brindar una ópera poco conocida como L'amico Fritz, aunque hace pocos años fue presentada en el Teatro Roma, en una versión ambientada en 1970/80. Vale la pena conocer trabajos de grandes compositores, aunque como pasa en literatura, cuando la obra cumbre del autor es la primera, siempre se espera más y generalmente no es posible…