Showing posts with label Bernarda Fink. Show all posts
Showing posts with label Bernarda Fink. Show all posts

Monday, April 30, 2018

La Camerata Salzburg y Bernarda Fink en el Mozarteum Argentino - Teatro Colon de Buenos Aires

Crédito: Liliana Morsia.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica
 
Buenos Aires, 17/04/2018. Teatro Colón. Camerata Salzburg. Bernarda Fink, mezzosoprano. Obras de Igor Stravinsky, Antonín Dvorák, Johann Sebastian Bach y Wolfgang A. Mozart. Concierto Inaugural de la Temporada 2018 del Mozarteum Argentino.

Con buen nivel general y un programa ecléctico comenzó la Temporada 2018 del Mozarteum Argentino -que entre abril y noviembre ofrecerá nueve conciertos con la presencia, entre otros, de la Orchestre de la Suisse Romande, los pianistas Jan Lisiecki y Yuja Wang, la Orquesta de Cámara de Viana y la Filarmónica de Dresden- con la presentación de la Camerata Salzburg junto a Bernarda Fink, mezzosoprano argentina residente en Austria. En el inicio la Camerata Salzburg ofreció la suite orquestal Pulcinella de Stravinski que se escuchó con pulcritud interpretativa y ajustado clasicismo. La obra de fondo de la primera parte fue la interpretación de las poco frecuentes ‘10 Canciones Bíblicas’ Op 99 de Dvorák, con textos seleccionados por el propio compositor entre versículos del Antiguo Testamento usando la primera traducción de los textos al checo, con Bernarda Fink como solista. Las primeras cinco tienen orquestaciones del propio compositor y el resto de Patricio Cueto. La Camerata fue digno soporte del canto sin brillar y Bernarda Fink acometió la faena con nobleza, buenos recursos canoros, exquisitez en el decir y variada paleta de sensaciones y sentimientos, dando a cada canción y a cada frase el matiz justo y perfecto. En la segunda parte nuevamente Fink fue solista, interpretó el aria ‘Schlummert ein, ihr matten Augen’ de la Cantata ‘Ich habe genug’ BWV 82 de Bach, con perfectos acentos, demostrando su compenetración con el repertorio y su solidez como artista. Pero sin dudas el plato fuerte de la noche fue la Camerata Salzburg interpretando la Sinfonía Haffner, de Mozart, con una versión vibrante, plena de matices y con sonoridad arrebatadora. Fuera de programa interpretaron el último movimiento de la tercera sinfonía de Schubert con brillo e inmensa calidad.

Wednesday, July 31, 2013

Recital de Bernarda Fink y de Marcos Fink en la Schubertiade, Austria

Foto: Schubertiade
 
Suzanne Daumann
 
La mezzosoprano Bernarda Fink, el bajo barítono Marcos Fink y su pianista acompañante Anthony Spiri prepararon lo que pareció ser un programa muy personal y cosmopolita. El primer dueto de Brahms “So wünsch ich dir eine gute Nacht” fue casi tragado por el sonido de la fuerte lluvia que caía sobre el techo de la sala. Sin embargo, para la siguiente pieza captaron la atención del público y la triste historia de “Schwesterlein” quien muere de amor conmueve a todos. El dueto entre hermanos con sus cálidas e intensas voces personificó de manera convincente a “Brüderlein” y “Schwesterlein” sin demostrar lo obvio. Nos trasladaron con carisma y convicción a traves de otro de los arreglos de las canciones populares de Brahms “Vergebliches Ständchen”.  Voces cálidas que con gracia se entretejían dieron profundidad y personalidad a los cuatro duetos elegidos con cuidado de Schubert, así como a dos lieds de Wolf “Spanisches Liederbuch” y una selección más de duetos de Brahms. Pero fue después del intermedio cuando los dos cantantes mostraron otra faceta de su talento, una delicia que nos dejó sin palabras cuando interpretaron su primera selección de canciones en esloveno trasladados en todas las maneras de lenguajes. Cuestiones de perfecto entendimiento del texto y la pronunciación fueron algo que no pude evaluar, pero permaneció es la gran belleza de la canciones, y la fascinación de observar como el timbre de un cantante y su voz cambian con el idioma. Se alternaron para cantar y después se reunieron nuevamente, y así apreció el público que apreció la sonora belleza del lenguaje, el desarrollo del bajo-barítono y de la mezzosoprano hacia inesperados colores y texturas. Aun sin una orquesta es posible crear un mundo de música utilizando diferentes colores y sonidos y diferentes idiomas y texturas. Cada canción que escuchamos fue un tesoro desconocido, al menos para mí, y una inesperada sorpresa. Lo mismo sucedió con las canciones en español, solo que al tener los textos originales en el programa hizo posible seguir a los cantantes. Escuchamos como cada poeta y cada compositor se expresó como es, desde las piezas florales de Carlos Guastavino, hasta los profundamente conmovedores poemas de Borges “Jacinto Chiclana” cantado por Marcos Fink, y “El Títere” cantado por Barnarda. Otra gema desconocida para mí, fue “Vidala” del compositor argentino Carlos López Buchardo, interpretada por ambos. La dulce melancolía en esta canción pareció compenetrarse con Schubert, y con esas dos voces doradas. Maravillosa elección de poemas, musicalizados por tantos compositores desconocidos, eslovenos y argentinos. Un descubrimiento y un éxito que fue recibido con grandes aplausos. Hubo una propina, claro, y más, pero en un momento tuvo que terminarse. Ha dejado de llover y se escucha el canto de los grillos, con un aire cálido y dulce de perfumes.

Monday, July 18, 2011

Roméo et Juliette de Berlioz con la Orquesta Sinfónica de Boston

Foto: Stu Rosner / Boston Symphony Orchestra

Lloyd Schwarz

La Orquesta Sinfónica de Boston (Boston Symphony Orchestra) concluyó su accidentada temporada con una exquisita obra, la hermosa “sinfonía” para coro y solistas de Berlioz, Roméo et Juliette.  El director suizo Charles Dutoit condujo musicalmente a la orquesta y el coro Tanglewood Festival Chorus se mostró en buena forma, siendo mitad Montesco y mitad Capuleto.  Dutoit es un director que entiende los arcos melódicos de esta música, que nunca se detienen cuando uno así lo espera, y que mantienen al público colgado de cada frase.  Mi única desilusión –que espero no se convierta en una mala señal de lo que sucederá en el futuro- es la forma y el trabajo que le costo a James Levine acomodar a las secciones de primeros y segundos violines en cada extremo del escenario en vez agruparlos todos juntos, y que en este concierto desapareció, ocasionando que lo que la densa masa musical proveniente de los violines en nada ayudara a  los solistas.  La conmovedora mezzosoprano argentina Bernarda Fink, con su calida voz, cantó la elocuente narración de Berlioz con la pieza mas memorable de toda la obra, que en su momento cantó  Lorraine Hunt Lieberson la última ocasión que  esta orquesta interpretó la obra de Romeo.  Fink mantuvo su propia interpretación, por lo que me resulta muy difícil hacer esta comparación.  El pequeño personaje de Mercutio fue interpretado de manera perfecta por el tenor  Jean-Paul Fouchécourt. Dutoit no mantuvo siempre en control el volumen, lo que hizo que por momentos fuera difícil escuchar a los solitas.  En la menos irresistible música de la obra, ocurrieron algunos problemas de coordinación entre el impasible barítono Laurent Naouri (fraile Laurence) y la orquesta. La orquesta que final resultó ser vencedora a pesar de la forma como fue acomodada-  tocó con afable convicción.