Opera-Musica Foto: Die Feen - Wagner - Théâtre du Châtelet, Paris - 04/2009(c) Marie-Noëlle Robert.
Friday, October 10, 2014
Le Nozze di Fígaro – Metropolitan Opera
Saturday, December 14, 2013
Falstaff en el Metropolitan Opera: Immenso Falstaff! Enorme Falstaff!
Foto: Ambrogio Maestri as Falstaff. (Photo by Catherine Ashmore)
Wednesday, September 7, 2011
Fabio Luisi Replaces James Levine for Fall Performances at the Metropolitan Opera
Monday, July 18, 2011
Roméo et Juliette de Berlioz con la Orquesta Sinfónica de Boston
Monday, February 14, 2011
Oedipus Rex de Stravinsky y el Castillo de Barba Azul de Bartok con la Orquesta Sinfónica de Boston
Fotos: Michael J. Lutch y Stu Rosner.Lloyd Schwarz
El actor húngaro Örs Kisfaludy se divirtió como el irónico narrador del prologo de Barba Azul. Stravinsky quiso que la narración se hiciera en un lenguaje más accesible para la audiencia, y aquí escuchamos a Frank Langella, quien mostró la voz más hermosa y leyó de manera directa. Sir Mark Elder dirigió un intrigante y raro programa teniendo como solista el pianista alemán Lars Vogt, quien inicio su participación con dos preludios de Debussy: el sombrío "Feuilles mortes" y el mas energético "Ce qu'a vu le vent d'ouest" cada uno seguido de la orquestación de la elegante e insuperable orquestación debussiana de Colin Matthews, amigo de Elder. Después se interpretó una rareza, el poema: Paris: A Nocturne (The Song of a Great City), de Delius, cuyas previas ejecuciones por esta orquesta ocurrieron en 1909 y en 1941. Elder también dirigió una dulce, pero distante y poco sagaz interpretación del sublime Concierto para piano (K 467) de Mozart, con un frío Vogt, así como el poema más famoso de Richard Strauss, Till Eulenspiegel, que estuvo quizás no tan feliz. Monday, January 3, 2011
James Levine dirigió obras de Schumann y Harbison con la Orquesta Sinfónica de Boston.
Fotos: Stu RosnerLloyd Schwarz
Se comenzó en un susurro y al contrario de Schumann, donde falto una definición rítmica más incisiva, Levine permitió a la música construir grandes arcadas de perfectas olas, con una asombrosa e inspiradora ejecución de cada una de las secciones de la orquesta. El Schumann del siguiente concierto, con una intensa y exploradora Sinfonía 2, fue uno de los triunfos de Levine. En esta inquisitiva e indagadora obra, seguramente autobiográfica, pareció en todo momento como si abriera una puerta para mirar dentro de un cuarto tenuemente iluminado. El impresionante Scherzo, con sus excéntricos alientos que sorprendían a las apuradas cuerdas, se balanceó con el profundo respiro del movimiento lento, y el público aplaudió después de cada movimiento- y en un momento a la mitad del último movimiento.
La velada comenzó con el regreso del brillante violinista danés Nikolaj Znaider en una graciosa ejecución del Concierto para violín 3 de Mozart, nada presuntuoso pero afable, y sentido en el celestial segundo movimiento con un Levine que mantuvo un buen pulso. La obra principal fue el estreno de la orquesta de la Sinfonía 2 de Harbison (1986), una lúgubre pero apasionante obra de cuatro movimientos, desde el “luminoso” pero auspicioso ritual del alba, hasta la explosión de la realidad diurna, al inquietante y mudo anochecer, y a la inexorable oscuridad. Una perturbadora y maravillosa obra, y una idónea y personal contraparte contemporánea para Schumann. Ahora tendremos que esperar hasta la próxima temporada para la reposición de la recientemente estrenada quinta sinfonía de Harbison, así como para escuchar su sexta sinfonía, que le fue ya comisionada por esta orquesta. Tuesday, November 2, 2010
La Orquesta Sinfónica de Boston interpretó a Harbison y a Mahler bajo la conducción de James Levine.
Foto: Stu Rosner
La obra de Harbison podría ser llamada “Cinco temperamentos” ya que comenzó con un repetido y descendente gemido que pareció una nueva aproximación al movimiento “Melancolía” de los Cuatro Temperamentos de Paul Hindenmith. Cada movimiento de la obra: “sconsolato” (desconsolado), “nostalgico”, “militante”, “appassionato” y “esuberante” contenía cada uno un estado de animo distinto; pero estuvieron desconectados por pausas escritas en la partitura a pesar de que temáticamente están ligados. Solo desearía que Harbison, un inspirado creador musical, le hubiera dado al movimiento “apasionado” un tema memorablemente más lírico. Levine, quien ya ha interpretado esta sinfonía antes, y la ha grabado con la Filarmónica de Munich, condujo con buen gusto, y tanto la pieza como el compositor obtuvieron un entusiasta aplauso.Monday, October 18, 2010
Inauguración de la Temporada 2010-2011 de la Orquesta Sinfónica de Boston dirigida por James Levine
Foto: Michael J. LutchLloyd Schwarz
¡Volvió James Levine! para dirigir a la Orquesta Sinfónica de Boston (BSO).
Wednesday, March 3, 2010
James Levine y la Orquesta Sinfónica de Boston
Foto: Elizabeth Rowe (flautista), Elliot Carter (compositor)- Crédito: Michael. J Lutch
Monday, March 1, 2010
James Levine y Renée Fleming con la Orquesta Sinfónica de Boston
Foto: James Levine y Renée Fleming - Crédito: Michael J. LutchLloyd Schwartz (The Phoenix)
Después entramos al mundo nostálgico de Strauss: canciones de amor duradero y resignación otoñal, cantadas y tocadas con serena intimidad y un natural y nada forzado despliegue lírico. Fleming pudo maniobrar las más arqueadas frases sin forzar la voz y el glorioso tono fluyó, y sin actuar, cantó cada palabra con convicción. En la tercera canción "Beim Schlafengehen" (de un poema de Hermann Hesse), un hermoso solo de violín anticipó la ascendente línea de la soprano acerca de la liberación del alma. La cuarta Sinfónica de Mahler de Levine, fue un monologo nada forzado ni sentimental, pero si voluble y calido, de una historia de vida llena de incidentes y personajes. Levine mostró un maravilloso sentido de rubato, como en la pausa extendida que hizo antes de la corta y brillante coda del primer movimiento. Las series de sublimes variaciones en el Adagio tuvieron una gran variedad. Esa inesperada y misteriosa armonía cerca del final en este lento movimiento se sintió como si las puertas de perlas se abrieran dandonos la bienvenida al paraíso. Fleming estuvo en el escenario durante la sinfonía entera, escuchando en silencio los tres largos movimientos antes de interpretar las deliciosas canciones folclóricas de Mahler, acerca de la vida en el cielo en las que combinó una inocencia infantil con una total conciencia. Al final, mientras recibía una ovación de pie, ella no dejó de aplaudirle a la orquesta, ni tampoco yo. Friday, February 19, 2010
James Levine dirigió la Orquesta Sinfonica de Boston
En el 2008, Levine guió a Steven Ansell, el principal violinista de la orquesta en el concierto o sinfónica narrativa Harold en Italia de Berlioz, inspirada en Byron. En esta ocasión Ansell sonó mas byronico, y el y la orquesta tocaron con aun mayor precipitación. La oscura fuga orquestal de inicio tuvo el peso de Bach. Posteriormente, Aimard volvió para interpretar un divertido y matizado concierto de piano para la mano izquierda, que Ravel compuso en 1930 para Paul Wittgenstein (el hermano del filosofo Ludwig, quien perdió su brazo derecho en la Segunda Guerra Mundial). El siniestro inicio orquestal – bajas cuerdas y contrabajo- tiro hacia el horizonte como un barco de guerra, y la sencilla mano izquierda sonó como una orquesta entera. La velada concluyó con la suite no. 2 de Daphnis y Chloe de Ravel, que hizo erupción como un volcán. La grabación completa de Daphnis con Levine y esta misma orquesta ganó recientemente un Grammy por la mejor interpretación orquestal.Thursday, October 1, 2009
Boston Symphony Orchestra - Carnegie Hall, Nueva York
Foto: James LevineCrédito: Michael Lutch
Ramón Jacques
Wednesday, September 30, 2009
Simon Boccanegra - BSO, Boston
Ramón Jacques
La Orquesta Sinfónica de Boston, con 128 años de existencia, ofreció en versión de concierto, las primeras representaciones locales de esta joya del repertorio de Verdi. Dada la vocación operística James Levine, titular de la orquesta, el género no podía quedar relegado en las temporadas de esta orquesta. El evento contó con un sólido y lujoso elenco conformado para la ocasión. La sala de conciertos Symphony Hall de Boston, construida hace mas de cien años en madera, de asombrosa acústica, ayudó a resaltar la majestuosidad orquestal de la partitura y los imponentes coros con los que cuenta la obra. El papel de Simon, fue interpretado por el bajo-baritono belga, José Van Dam, quien dejó constancia de su característico y refinado timbre baritonal, de su porte y elegante apariencia. Su canto posee belleza tonal y profundidad, y fue capaz de suscitar ternura paternal e instinto dramático cuando le fue requerido. Por indisposición, el papel de Fiesco, que debió ser interpretado por el legendario James Morris, fue ocupado de último minuto por Raymond Aceto, un bajo de voz potente, quien apostó a la fuerza de su emisión. Bárbara Frittoli dio vida al papel de Amelia, al que prestó su brillante y radiante timbre, ductilidad y admirable entonación, con una voz muy segura en todos los registros. Marcello Giordani interpreto con canto violento a Gabriele Adorno, pero una vez calibrada su voz, cantó con ardor. Como Paolo, se presentó el bajo italiano Nicola Alaimo, con convincentes medios vocales, y Richard Bernstein cantó correctamente papel de Pietro. James Levine mostró conocimiento y seguridad como concertador, dirigiendo con entusiasmo, consideración y tiempos ideales para las voces.



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