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Friday, November 7, 2025

La Fille du Régiment en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Brescia & Amisano

Massimo Viazzo

La fille du régiment volvió a la Scala después de casi veinte años, aunque, en cualquier caso, nunca ha sido un título considerado de casa para el teatro milanés. La opéra-comique en dos actos de Gaetano Donizetti (1797-1848), con libreto en lengua francesa, que alterna diálogos hablados con el canto (peculiaridad de la opéra-comique) de Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges y de Jean-François Bayard, fue representada por primera vez en el teatro de la Opéra-Comique de Paris en 1840. La historia está ambientada en los Alpes durante las guerras napoleónicas, y narra la historia de Marie, una huérfana criada por un regimiento francés, que considera a los soldados como sus padres.  Marie se enamora de Tonio, un joven tirolés, quien, para para poder casarse con ella, decide enrolarse. Las complicaciones surgen cuando se descubre que Marie es en realidad la sobrina de la Marquesa de Berkenfield, la cual decide llevársela con ella para ofrecerla en matrimonio a un noble. Después de momentos de comicidad y virtuosismo vocal, como la célebre aria de Tonio: “Ah! mes amis, quel jour de fête!” con sus nueve dos agudos – la ópera concluye con un alegre final: la Marquesa, que en realidad se descubre como la madre de Marie, permite el matrimonio entre Marie y Tonio. Hay que recordar que la Fille es celebre por su brillante espíritu cómico, las dificultades virtuosísticas que se le exigen al tenor y a la soprano, y por la fusión entre el estilo italiano y la tradición francesa.  El histórico espectáculo visto en Milán llegó casi a su veintésimo aniversario, ya que fue estrenado en el Covent Garden de Londres en el 2007 con Nathalie Dessay y Juan Diego Flórez, y posteriormente llegó a escenarios como el de la Staatsoper de Viena, al del Metropolitan de Nueva York, al de San Francisco (con el propio Flórez) y al de la Ópera de Paris. Aquí, en el Teatro alla Scala se dio el regreso del tenor peruano, en uno de sus papeles más representativos. Debe recordarse que la producción escénica original fue reconstruida por el Gran Teatre del Liceu de Barcelona.  El director de escena Laurent Pelly optó por ambientar la narración durante la primera guerra mundial, en lugar del periodo de las guerras napoleónicas, como está previsto en el libreto original.  Tal elección, de acuerdo con el director escénico, fue motivada por la necesidad de una ambientación más cercana al público contemporáneo, y, en consecuencia, de ser mas envolvente.  La ópera se distingue por una ironía punzante y una marcada critica antimilitarista. Así, los gags, que mantienen su vivacidad, resultaron ser siempre refinados y nunca vulgares. Una contribución adicional al éxito de un montaje de este género provino de la notable habilidad actoral de los cantantes, los cuales, como corresponde en una opéra-comique, deben saber sobresalir también en la actuación teatral.  Además, quedó en evidencia la contribución de Agathe Mélinard, quien reelaboró los diálogos a fin de hacerlos más dinámicos y envolventes para un público contemporáneo. Sobre el escenario se colocaron los elementos esenciales para la compresión de la obra, con los cantantes que movían sobre un enorme mapa geográfico extendido sobre el escenario, una clara alegoría de la naturaleza generalizada del conflicto bélico, tema que desafortunadamente, pertenece aun a la trágica actualidad.  La Fille du régiment, ópera construida enteramente con elementos cómicos y sentimentales, encontró en la lectura de Evelino Pidò una figura estilísticamente apropiada. El director turinés, experto frecuentador de este repertorio, guio a la orquesta del Teatro alla Scala con vigor y dinamismo, sin buscar particulares refinamientos.  Aun así, mantuvo un constante dialogo con los cantantes, respirando con ellos, y concentrándose en hacer una narración linear y comunicativa que hizo resaltar la potencialidad expresiva de la partitura. El elenco presentado por el Teatro alla Scala ofreció un desempeño de alto nivel. Los protagonistas Julie Fuchs (Marie) y Juan Diego Flórez (Tonio) interpretaron con bravura los papeles de los dos jóvenes enamorados, desde el punto de vista vocal como en el actoral.  Julie Fuchs evidenció una extraordinaria capacidad en las coloraturas, empleándolas con eficacia, también con fines expresivos, a través de un asombroso virtuosismo y acrobacias vocales de todo género.  Pero también la soprano francesa supo conquistar al público en las dimensiones más íntimas y sentimentales, de gracia a intensidad y lirismo. Su interpretación de “Il faut partir” suscitó una emoción palpable. Por su parte, Juan Diego Flórez, en uno de los papeles que han contribuido a su fama, mostró su refinada musicalidad, la capacidad de frasear con expresión, de pulir las frases musicales y de controlar con precisión el fiato.  De rara intensidad, y muy elegante, fue su interpretación de “Pour me rapprocher de Marie”. Asimismo, Flórez confirmó su habitual desenvoltura en el registro agudo, tanto así que en la celebérrima aria de los nueve dos (Ah! mes amis… pourmon âme) recibió el más fragoroso aplauso de la velada. El Sulpice de Pietro Spagnoli huraño y expansivo conquistó al público con su timbre franco y viril, y con una sincera carga de humanidad. Géraldine Chauvet prestó su voz a una Marquesa de Berkenfield, espontánea y de pastosa voz. Hay que destacar el hecho que, durante la escena de la lección, la propia Chauvet tocó personalmente el piano. Un aplauso también para Barbara Frittoli, que se vistió perfectamente en el papel de la Duquesa de Crakentorp, personaje solo actuado, así como a todos los papeles acompañantes entre los que estuvo el divertido Pierre Doyen (Hortensius), así como Emilio Guidotti (Caporal), Aldo Sartori (un campesino) y Federico Vazzola (el notario). Finalmente, el Coro del Teatro alla Scala, dirigido por Alberto Malazzi, confirmó una vez más su bravura.




 

La Fille du Régiment - Teatro alla Scala


Foto: Brescia & Amisano

Massimo Viazzo

La fille du régiment torna alla Scala dopo quasi vent’anni, ma in ogni caso non è mai stato un titolo di casa nel teatro milanese. L’opéra-comique in due atti di Gaetano Donizetti (1797-1848), su libretto in lingua francese che alterna dialoghi parlati al canto (peculiarità dell’opéra-comique) di Jules-Henri Vernoy de Saint-Georges e Jean-François Bayard, fu rappresentata per la prima volta all’Opéra-Comique di Parigi nel 1840. La vicenda è ambientata nelle Alpi durante le guerre napoleoniche. Narra la storia di Marie, un’orfana allevata da un reggimento francese, che considera i Soldati come suoi padri. Marie si innamora di Tonio, un giovane tirolese, il quale, per poterla sposare, decide di arruolarsi. Le complicazioni sorgono quando si scopre che Marie è in realtà la nipote della Marchesa di Berkenfield, la quale desidera portarla via con sé per darla in sposa a un nobile. Dopo momenti di comicità e virtuosismi vocali – celebre l’aria di Tonio “Ah! mes amis, quel jour de fête!” con I suoi nove do acuti – l’opera si conclude con il lieto fine: la Marchesa, che in realtà si scopre essere la madre di Marie, acconsente al matrimonio tra Marie e Tonio. Giova ricordare che la Fille è celebre per il suo brillante spirito comico, le difficoltà virtuosistiche richieste al tenore e al soprano, e per la fusione tra stile italiano e tradizione francese. Lo storico spettacolo ripreso a Milano, giunto quasi al suo ventesimo anniversario, ha debuttato al Covent Garden di Londra nel 2007 con Natalie Dessay e Juan Diego Flórez e ha successivamente calcato i palcoscenici della Staatsoper di Vienna, del Metropolitan di New York e dell’Opéra di Parigi. Qui al Teatro alla Scala si segnala il ritorno del tenore peruviano in uno dei suoi ruoli più rappresentativi. Ricordo anche che l’allestimento originale è stato ricostruito al Grand Teatre del Liceu di Barcellona. Il regista Laurent Pelly ha optato per ambientare la narrazione durante la Prima Guerra Mondiale, in luogo del periodo delle guerre napoleoniche come previsto dal libretto originale. Tale scelta, secondo le dichiarazioni del regista, è stata motivata dalla necessità di un’ambientazione più prossima al pubblico contemporaneo e, di conseguenza, più coinvolgente. L’opera si distingue per un’ironia pungente e una marcata critica antimilitaristica. Le gag, pur mantenendo la loro vivacità, risultano sempre raffinate e mai volgari. Un ulteriore contributo al successo di un allestimento di questo genere è dato dalla notevole abilità attoriale dei cantanti, i quali, come è noto in un’opéra-comique, devono saper eccellere anche nella recitazione in prosa. Si evidenzia, inoltre, il contributo di Agathe Mélinard, che ha rielaborato i dialoghi al fine di renderli più dinamici e coinvolgenti per il pubblico contemporaneo. Sul palco sono allestiti gli elementi essenziali per la comprensione della narrazione, con i cantanti che si muovono su una enorme cartina geográfica distesa sul palcoscenico, una chiara allegoria della natura pervasiva del conflitto bellico, tema purtroppo di tragica attualità.La Fille du régiment, opera interamente costruita su elementi comici e sentimentali, trova nella lettura di Evelino Pidò una cifra stilistica appropriata. Il direttore torinese, esperto frequentatore di questo repertorio, guida l’orchestra del Teatro alla Scala con vigore e dinamismo, pur non ricercando particolari raffinatezze. Mantiene, tuttavia, un costante dialogo con i cantanti, respirando con essi, e si concentra su una narrazione lineare e comunicativa che metta in risalto le potenzialità espressive della partitura. Il cast approntato dal Teatro alla Scala ha offerto una performance di alto livello. I protagonisti, Julie Fuchs (Marie) e Juan Diego Flórez (Tonio), hanno interpretato con bravura i ruoli dei due giovani innamorati, sia dal punto di vista vocale che attoriale. Julie Fuchs ha evidenziato straordinarie capacità nella coloratura, impiegandola con efficacia anche a fini espressivi, attraverso virtuosismi mirabolanti e acrobazie vocali di ogni genere. Ma il soprano francese ha saputo conquistare il pubblico anche nella dimensione più intima e sentimentale, grazie a intensità e lirismo. La sua interpretazione de “Il faut partir” ha suscitato un’emozione palpabile. Juan Diego Flórez, in uno dei ruoli che hanno contribuito alla sua fama, ha mostrato la sua raffinata musicalità, la capacità di fraseggiare con espressione, di levigare le frasi musicali e di controllare con precisione il fiato. Di rara intensità, e elegantissima, la sua interpretazione di “Pour me rapprocher de Marie”. Flórez ha inoltre confermato la sua consueta disinvoltura nel registro acuto tanto che la celeberrima Aria dei nove Do (Ah! mes amis… pour mon âme) ha ricevuto il più fragoroso applauso della serata. Il Sulpice di Pietro Spagnoli, scontroso ed espansivo, ha conquistato il pubblico con la sua timbrica franca e virile, e una sincera carica di umanità. Géraldine Chauvet ha dato voce ad una Marquise de Berkenfield spontanea e dalla vocalità pastosa. Da sottolineare che durante la scena della lezione la Chauvet ha suonato personalmente il pianoforte. Un plauso anche a Barbara Frittoli, che si è calata perfettamente nei panni della Duchesse de Crakentorp, ruolo solo recitato, e a tutte le parti di fianco, tra cui il divertente Pierre Doyen (Hortensius), Emilio Guidotti (Caporal), Aldo Sartori (un paysan) e Federico Vazzola (un notaire). Infine, il Coro del Teatro alla Scala, diretto da Alberto Malazzi, ha confermato ancora una volta la sua bravura.

 

Monday, April 27, 2020

Teatro Coccia di Novara - ALIENATI, Opera Smart Working


Renzo Bellardone

Il teatro Coccia di Novara, unico teatro di tradizione del Piemonte, è sicuramente un teatro vivo e ricco di idee innovative e questa affermazione trova conferma anche nell’iniziativa di cui riporta il sottostante comunicato stampa, che per motivi personali non sono riuscito a pubblicare prima, ma che merita ampia considerazione.


Teatro Coccia, Novara
ALIENATI, Opera Smart Working
prossimamente su www.fondazioneteatrococcia.it


Una nuova produzione realizzata restando a casa 
e che si avvale dell’interazione con il pubblico


Novara, 20 aprile 2020. La modalità dello smart working applicata al teatro e alla lirica in particolare. Così nasce Alienati la prima Opera Smart Working ideata e prodotta da Fondazione Teatro Coccia.

In questo periodo di sospensione forzata dell’attività teatrale, la direzione del teatro novarese ha riunito una task force di compositori, autori, registi, cantanti per dare vita a un lavoro inedito che trae spunto dall’isolamento casalingo per generare connessioni.


Alienati è la storia di un gruppo di personaggi cui è richiesto, a causa di un’invasione - naturalmente aliena – di restare a casa, ma questo avvertimento genera inevitabilmente reazioni inaspettate da parte di tutti. Snodo di quasi tutti i racconti è uno psicologo che tiene le redini della vita di una nutrizionista, salutista vegana praticante yoga con lampade ayurvediche al sale accese h 24 perennemente stressata e tradita, a sua insaputa, dal marito; un ladro gentiluomo svaligiatore d’appartamento professionista, adesso n crisi per mancanza di lavoro e in cerca di evasione (in tutti i sensi); una bellissima donna single costantemente alla ricerca dell'anima gemella da coinvolgere in aperitivi prolungati (tentata dal fascino pericoloso del Ladro). Questi condividono intrecci di vite con una mamma insoddisfatta single e con l'hobby di distruggere le famiglie degli altri portando via i mariti, ma il tutto tenendo iperprotetta la sua angelica e pura figlioletta; un musicista, cantante, maestro di tutto ciò che ci può essere di musicale, seguito (poco) in rete da una enorme schiera di allievi, al 90% cinesi che non parlano l'italiano, ridotto a organizzare flashmob canori condominiali; uno chef, sedicente esperto di gastronomia, ma che in realtà si nutre di scatolame e junk food, non sapendo cucinare nulla; un avvocato di nome Garbugli, marito della nutrizionista e amante della rovina famiglie.

Particolarità dell’opera sta nella sua realizzazione artistica e creativa: i cinque compositori, Federico Biscione, Alberto Cara, Cristian Carrara, Federico Gon e Marco Taralli, hanno composto le arie per i protagonisti dell’opera condividendo a distanza suggestioni e mondi musicali. Il soggetto è stato affidato alla penna di Stefano Valanzuolo, Vincenzo De Vivo lo ha reso un libretto dal sapore divertente e a tratti irriverente. La magia di mettere insieme tutti questi elementi è nelle mani del regista Roberto Recchia, con il supporto di Federico Pelle, tecnico del suono che raccoglierà tutti i contributi audio li mixerà per dare profondità e chiarezza di suoni a un’orchestra virtuale. L’aspetto scenico e l’abbigliamento dei protagonisti saranno studiati da Giuseppe Palella.  Ma la novità di Alienati non è solo questa. Al pubblico che assisterà all’opera tramite il sito del Teatro Coccia www.fondazioneteatrococcia.it verrà data l’opportunità di scegliere il “destino” dei personaggi trovandosi di fronte a veri e propri bivi. La fruizione da casa rende gli spettatori anche protagonisti del racconto potendone decidere gli sviluppi.

Il cast di interpreti di questi personaggi alienati è formato da voci di altissima caratura e fama internazione: nel ruolo dello psicologo il baritono Alfonso Antoniozzi, la nutrizionista è il mezzosoprano Daniela Barcellona, il ladro gentiluomo è il basso baritono Nicola Ulivieri, la bella signora single è il soprano Barbara Frittoli, la mamma insoddisfatta è il soprano Davinia Rodriguez, sulla scena con la figlia Sofia Frizza, il musicista è il tenore Luciano Ganci, in scena con il soprano Giorgia Serracchiani, lo chef il baritono Roberto De Candia.

“Il Teatro Coccia non si ferma – dichiara il direttore Corinne Baroni – l’ho detto spesso in queste settimane e continuerò a dirlo, perché ci credo davvero. Dal primo momento di chiusura abbiamo continuato a tenere viva la luce dell’arte e a fare compagnia al pubblico a casa, da casa. Ma volevo fare qualche cosa in più, volevo che anche gli artisti sentissero la vicinanza del nostro teatro, che capissero che c’è ancora modo per scrivere, suonare, cantare, creare… So che questo modo non potrà mai sostituire l‘unicità dello spettacolo vissuto dal vivo, ma darà un vero esempio di come l’arte non si ferma mai, e non solo: darà anche un senso di solidarietà e comunità al territorio novarese”. 

Infatti Alienati sarà in onda sul sito del Teatro Coccia e la fruizione per il pubblico sarà gratuita, ma a tutti coloro che seguiranno la prima dell’opera verrà data l’opportunità di effettuare una donazione sul Fondo AiutiAmo Novara, fondo erogativo costituito presso la Fondazione Comunità Novarese onlus dal Comune di Novara in collaborazione con la Fondazione stessa e nato per sostenere, in una prima fase, chi ha bisogno di generi alimentari e di beni di prima necessità; in una seconda fase anche per sostenere esigenze contingenti importanti, di natura diversa. Attualmente, il Fondo ha già raccolto oltre 110.000 euro.

Chiunque può dare il proprio contributo donando sull’IBAN IT31W0306909606100000000300 o sul Conto Paypal all’indirizzo mail donare@fondazionenovarese.it sempre specificando la causale: Fondo Aiutiamo Novara. L’opera è stata anticipata da video “di preparazione” sui canali social del teatro e da un inusuale “Operitivo” realizzato ancora con Maurizio Sironi, bar tender di Cannavacciuolo Café & Bistrot. Per ulteriori informazioni si rimanda al sito www.fondazioneteatrococcia.it e ai canali Facebook, Instagram, Twitter e Youtube del teatro. La Musica vince sempre ! Comunicato riportato da Renzo Bellardone
27 aprile 2020

Sunday, September 2, 2018

Da Nina a Lucia, la pazzia all’opera: Barbara Frittoli, Stresa


Renzo Bellardone 

Estrapolando dal programma di sala: “Quale prologo del Festival le cantanti che partecipano all’Accademia di canto di Stresa si esibiscono in una serata che prevede l’esecuzione di arie  da celebri opere del tardo Settecento e Ottocento. La pazzia è un tema che offre interessanti spunti espressivi e ha stimolato la creatività di illustri compositori, che  magistralmente hanno messo  in luce  aspetti  spettacolari. Barbara Frittoli non ha bisogno di lunghe presentazioni: grazie a una carriera vertiginosa e a un’innegabile carisma il soprano occupa un ruolo centrale nelle programmazione dei più importanti teatri internazionali.”

Da Nina a Lucia, la pazzia all’opera Gli allievi dell’Accademia di canto di Stresa. Docente Barbara Frittoli. Mzia Bachtouridze, Angelo Michele Errico, pianoforti In collaborazione con Villa Sandra Eventi Musicali,

In un mondo dove troppo sovente l’inesperienza e l’improvvisazione superficiale la fanno da padroni, trionfando sull’impegno e salendo addirittura alle migliori ribalte delle cronache, per fortuna esistono ancora settori dove non si può mentire; alcuni mestieri mostrano forzosamente il volto della verità e per acquisire conoscenza ed esperienza servono anche ottimi maestri! Il mestiere cui mi riferisco in questo contesto è il canto. Barbara Frittoli è sicuramente una delle interpreti italiane più affermate al mondo e ciò nonostante ha mantenuto una semplicità ed affabilità comportamentale da incantare anche il più ‘scafato’. In anteprima di Festival, Frittoli presenta le allieve della Masterclass da lei  tenuta nei giorni antecedenti a Villa Sandra di Lesa: Silvia Spessot, Chiara Trapani, Giada Gallone, Annalisa Ragione, Maria Cristina Napoli e Noemi Umani, accompagnate al pianoforte da Mzia Bachtouridze e Angelo Michele Errico,  si sono esibite in un repertorio che ha spaziato da Mozart, a Bellini, Puccini, Donizzetti, Cilea e Verdi. La cornice dell’evento è la prestigiosa sala Baccarat presso l’Hotel Regina Palace di Stresa. Per restare super partes, direi che nel complesso è risultata una serata molto piacevole, in cui si sono ascoltate promesse della lirica e giovani cantanti in carriera. Alcune in particolare hanno espresso decisamente un buon fraseggio, buona impostazione e carica interpretativa. Per citare qualche aria ascoltata: ‘Io son l’umile ancella’ da Adriana Lecovreur, ‘Porgi amor’ da Le Nozze di Figaro, ‘Regnava nel silenzio‘ da Lucia di Lammermoor per finire con l’esplosiva ‘ E’ strano…sempre libera’ da La traviata. Brave le allieve ed un grande plauso all’intenso lavoro di Barbara Frittoli che ha donato la sua esperienza a chi inizia a cimentarsi in questo campo dove impegno ed abnegazione sono le armi indispensabili per arrivare al successo. La Musica vince sempre.



Thursday, September 25, 2014

Falstaff de Verdi en el Teatro Colon de Buenos Aires

Foto: Maximo Parpignoli / Teatro Coloon de Buenos Aires

Luis Baietti para operaintheworld

Junto con Otello las dos óperas que compuso en colaboración con Arrigo Boito (además de la segunda versión de SIMON BOCCANEGRA), ambas basadas en Shakespeare, es una obra atípica en la carrera de Verdi. En primer lugar porque a la inversa de toda su producción es una comedia, género en el cual sólo había incursionado antes muy al comienzo de su carrera produciendo un título muy simpático y muy agradable de oír pero muy menor. Y es atípica porque se distancia marcadamente de lo que había sido hasta entonces el estilo Verdi...No hay aquí las grandes arias ricas en melodías, que invitan a salir cantando del Teatro. La acción se desarrolla en un continuo donde no se pueden separar fragmentos, pero además, como si estuviera apuntando como un profeta a lo que será el futuro de la Opera, los cantantes pierden en buena medida el rol de protagonistas absolutos que siempre tuvieran sus óperas, y pasan a competir con la Orquesta que a menudo es la que lleva adelante la línea musical mientras los cantantes en escena entonan algo que está a medio camino entre el canto y el recitativo. Quizás sea esa la explicación de que este título, verdadero canto del cisne del Maestro, sea tan apreciado por los musicólogos que lo consideran su obra maestra, pero tenga una recepción más bien tibia entre el público que nunca acabó de incorporarlo a sus obras favoritas. La verdad es que la excelente versión que presentó el Teatro Colón hizo todo lo posible y bastante más para comunicar la grandeza del texto mostrando sus valores. En primer lugar importando algo que antes era cosa de todos los días pero que cada vez disfrutamos más raramente en nuestro Teatro de Opera: un cantante top de línea en pleno apogeo de sus condiciones vocales. Cuesta concebir un Falstaff mejor que el de AMBROGIO MAESTRI. Dotado, para comenzar con el verdadero físico del papel (alto, voluminoso) es un actor consumado, dotado de una comicidad natural que no necesita exageraciones y es portador por si fuera poco de una voz excepcional con un impresionante volumen y un registro agudo que invita al asombro. Gran actuación para conservar en el recuerdo y colocar en la galería de las grandes interpretaciones que han hecho honra a este gran Teatro que no pasa hoy por hoy por sus mejores días. A su lado impactó la interpretación de FABIAN VELOZ que cantó la expuesta partitura de Ford como si fuera un juego de niños e hizo gala de una creciente capacidad interpretativa, que seguramente ha crecido gracias a sus incursiones en los principales teatros de Europa, con los grandes maestros que ahora frecuenta. Para colmo se lo nota bastante más delgado, lo cual lo ayuda a desplazarse con una agilidad superior a la que exhibía cuando estaba entre nosotros todo el tiempo y no teníamos que compartirlo con nadie. BARBARA FRITTOLI, gran cantante con una impresionante carrera, nos tranquilizó a todos con su línea de canto, ya que llegamos a pensar que comenzaba a frecuentar los teatros “extracomunitarios “y este tipo de repertorio menos exigente en cuanto a notas porque estuviera en decadencia vocal. Nada de eso, fue una Alice elegante, excelentemente cantada y sólo no logró dominar completamente los concertantes porque a su lado estaba PAULA ALMERARES una Nannetta deliciosa y juvenil pero que en los concertantes mostraba un volumen vocal que no es el usual para las sopranos que encaran este papel. Poca cosa Meg para GUADALUPE BARRIENTOS pero siempre es un placer volver a verla y constatar in situ como continúa progresando su solvencia vocal y escénica ahora que canta regularmente en Europa y frecuenta un repertorio variado y exigente. ELISABETTA FIORILLO reiteró la impresión dejada en Ballo (Ulrica) de que canta con los restos de una gran voz, sólo que aquí su contundente registro grave, usado con sentido cómico le permitió lograr una creación magistral. Totalmente solvente el Fenton de EMANUELE D'AGUANNO no logró realmente justificar su contratación dado que hay una nada corta lista de cantantes locales que podían haber encarado este papel en igualdad de condiciones. Muy buenas las actuaciones de los encargados de los papeles comprimarios SERGIO SPINA, JUAN BORJA, GUSTAVO GIBERT. Muy simpático y desenvuelto el niño JORGE CHAMORRO que hace de paje de Falstaff. La dirección musical fue totalmente correcta, sin mayor destaque, pero con los endiablados contrapuntos entre foso y escenario que Verdi propone en esta ópera, esto ya es más que suficiente. Sólida, firmemente asentada en el sentido común la puesta de ARTURO GAMA , TUVO UNA IDEA GENIAL EN LA ESCENA FINAL DE HACER QUE TODOS LOS CANTANTES SE DESPOJEN DE SUS DISFRACES Y PASEN A USAR ROPA DE CALLE, MIENTRAS EL ESCENARIO GIRA Y MUESTRA SU REVERSO Y LOS CANTANTES , CANTANDO EL TEXTO ESCRITO POR VERDI, LE DICEN AL PUBLICO QUE QUIENES LO INTEGRAN HAN SIDO LOS ENGAÑADOS EN REALIDAD Y NO FALSTAFF O FORD. La escenografía fue funcional pero francamente pobre y fea de ver. Un párrafo aparte, elogioso, se merecen los profesores de la Orquesta que llevaron adelante una protesta gremial (por sueldos y un despido) sin afectar el desarrollo del espectáculo, tocando en mangas de camisa y exhibiendo al final durante los aplausos carteles indicativos del conflicto. No sé si tienen razón o no, pero al menos no la han perdido como la perdían en el pasado sometiendo al público a malos tratos como tenerlo esperando en sus butacas mientras los músicos decidían en asamblea en el escenario si la función se hacía o no.

Friday, October 25, 2013

La música se necesita para vivir: Barbara Frittoli

Foto: Jesús Alejo Santiago
FRITTOLI ES CONSIDERADA UNA DE LAS DIVAS DE LA ÓPERA CONTEMPORÁNEA.
Luego de presentarse en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, la soprano italiana Bárbara Frittoli alista el programa que habrá de ofrecer en el Teatro Juárez, donde se presentará como parte del cartel del Festival Internacional Cervantino, donde atenderá al eje temático Verdi versus Wagner en su programa. Antes de su recital, quien es considerada una de las divas de la ópera contemporánea, con 26 años de carrera y presentaciones en los principales escenarios del mundo, advirtió que en muchos países se comienza a perder el interés por la apreciación musical y si eso se pierde, “se pierde toda la cultura”. “Tanto en la música popular como clásica, lo importante es que se transmita un mensaje. El problema no es tanto si viene el público o tenemos que atraerlo, sino que tenga una preparación; no se trata de que deban ir al conservatorio, sino que los niños desde la escuela primaria y secundaria tengan una mínima preparación musical que les permita apreciar y después tener gusto por la música, no nada más por la música popular, la que escuchan los niños en sus fiestas. “En el momento en que tengan esa preparación podrán acercarse con más gusto a la ópera o la música clásica y eso no es sólo un lujo, sino que esas son las raíces de un país, es la cultura: en nuestros gobiernos se está dejando la cultura como si fuera una cosa superflua, que no se necesita para vivir y sí se necesita”, dijo la soprano italiana. Bárbara Frittoli está convencida de que la música es una forma de comunicación muy importante, en todos los géneros, no sólo la música clásica o la popular; por ello, si la música es bastantefuerte, si el mensaje que da la melodía es fuerte, llega al público, no es necesario acercarla. Al referirse al esfuerzo de algunos cantantes de ópera por interpretar música popular, recordó que le han pedido hacer dúos con grandes cantantes de pop, pero no siente que sea lo suyo y lo ha rechazado, aunque su crítica va más allá. “No lo entiendo personalmente y tengo una analogía: es como si a un dentista se le pidiera hacer el trabajo de un cardiólogo, puede ser que con la base médica pueda hacer algo, pero no estoy tan segura del resultado. Puede ser que quieran legar a los jóvenes y tener públicos masivos, llenar estados, sentirse más cerca de los jóvenes y ganar más dinero. Si eso les interesa, no puede criticarlos, pero eso no lo mío”, aseguró Frittoli. La soprano italiana se presentara en el Teatro Juárez, en donde interpretará obras de Verdi, Wagner y Francesco Paolo Tosti, acompañada al piano por la georgiana Mzia Bakhtouridze.

Wednesday, September 18, 2013

Recital de la soprano Barbara Frittoli en el Palacio de Bellas Artes de México D.F.


BARBARA FRITTOLI
Soprano en recital con piano
La soprano italiana Barbara Frittoli estudió en el conservatorio Giuseppe Verdi y ha colaborado con las orquestas más importantes de la escena contemporánea. Ha realizado presentaciones con la Filarmónica de Berlín, la de Viena, la de La Scala de Milán, la Sinfónica de Chicago y Boston, y la Orquesta de la Real Ópera del Convent Garden. Asimismo, tuvo participaciones con Riccardo Muti, Claudio Abbado y Riccardo Chailly.

Por su parte, Mzia Bakhtouridze, formada en el Conservatorio de Música de Moscú, se ha ganado el reconocimiento como una de las mejores pianistas y docentes de música de cámara. Ha colaborado con directores como Ricardo Muti, Seji Ozawa, Myung Whun-Chung y Daniel Barenboim, entre otros.

Programa:
Mzia Bakhtouridze, piano
Verdi    Seis romanzas
Tosti Cuatro canciones de Amaranta
Wagner Cuatro canciones francesas y Cinco poesías para voz
femenina Wesendonck Lieder
Martes 22 de octubre del 2014, 20:00 horas.
Sala Principal del Palacio de Bellas Artes.
México D.F.
 

Wednesday, January 4, 2012

Don Giovanni de Mozart en la Scala de Milán

Marco Brescia & Rudy Amisano

Massimo Viazzo

Don Giovanni como director de escena del espectáculo en el que el mismo es el actor principal. Esta es la idea de fondo de la inteligente y atractiva puesta en escena de la obra maestra mozarteana, firmada por Robert Carsen para la abertura de la temporada scaligera. Asi, las funcionales escenas de Michael Levine reprodujeron el teatro mismo, con bambalinas movibles, cortinas, palcos en perspectiva y la presencia de espejos que reflejaban la misma sala del Piermarini. Don Giovanni hizo su entrada inmediatamente en escena, y en un movimiento dramáticamente eficaz, jalo hacia abajo la cortina con los acordes en re menor de la obertura dejando descubierta, y con la sala encendida, una lucida pared en la que se proyectaban las imágenes de las plateas. Todo es teatro, la existencia es teatro y Don Giovanni lo sabe, creando personajes que sin el, permanecieron inevitablemente sin vida. El Finale de la opera fue revelador en tal sentido, con el protagonista quien reviviendo, hizo desaparecer a todos de la escena cuando concluyó la representación guiada por el, haciéndolos hundirse inexorablemente en ese abismo en el que estamos acostumbrados a verlo desaparecer a él, y en lo que fue un verdadero coup de théâtre! Muy elegantes estuvieron los vestuarios elegidos por Brigitte Reiffenstuel, sobretodo aquellos con los que Don Giovanni continuamente se cambiaba durante el transcurso del espectáculo (sacos, camisas…).
Un Don Giovanni interpretado con nonchalance y grande suavidad vocal por Peter Mattei, un dandy un poco ausente sin histrionismo ni excesos. Carismático estuvo el Leporello de Ildebrando D’Arcangelo un sirviente que interpretó el papel de un técnico de la escena. Su voz es importante y su esculpida dicción fue muy nítida. La Donna Elvira de Barbara Frittoli pareció exuberante y segura, dominando verdaderamente la escena. Un poco más anónima fue la prestación de Tamar Iveri, una Donna Anna con un poco de dificultad en el registro superior, y poco comunicativa. Giuseppe Filianoti prestó a Don Ottavio una voz importante, pero la emisión por momentos forzada y una cierta rigidez en el fraseo comprometieron en parte el resultado. Timbrado e imponente el Comendador de Kwangchul Youn, mientras que poco atractivo desde el punto de vista vocal estuvo la pareja Zerlina-Masetto interpretada por una debíñ Anna Prohaska y por un cavernoso Štefan Kocán. Daniel Barenboim encontró buenos equilibrios timbricos y una convincente variedad dinámica, pero los tiempos, sobretodo en los concertati estuvieron demasiado lentos y privados de energía teatral.




Don Giovanni - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano

Massimo Viazzo
 Don Giovanni regista dello spettacolo in cui egli stesso è attore principale: ecco l’idea di fondo dell’intelligente ed avvincente messa in scena del capolavoro mozartiano firmata da Robert Carsen per l’apertura scaligera. Così le funzionali scene di Michael Levine riproducono il teatro stesso, con quinte mobili, sipari, prospettive di palchi e la presenza di specchi che riflettono la stessa sala del Piermarini. Don Giovanni entra in scena subito, e questo è un momento drammaticamente efficacissimo, strappando il sipario sugli accordi di re minore dell’Ouverture e lasciando scoperta, e a sala accesa, una parete lucida che proietta l’immagine delle platea. Tutto è teatro, l’esistenza  è teatro e Don Giovanni lo sa, creando personaggi che senza di lui restano inevitabilmente senza vita. Il Finale dell’opera è rivelatore in tal senso, con il protagonista redivivo che fa sparire tutti dalla scena alla fine della rappresentazione da lui guidata, facendoli sprofondare inesorabilmente in quegli abissi che solitamente spettano a lui: un vero coup de théâtre! Molto eleganti gli abiti predisposti da Brigitte Reiffenstuel, soprattutto quelli che Don Giovanni continua a cambiarsi nel corso dello spettacolo (giacche, camicie...), un Don Giovanni interpretato con nonchalance e grande morbidezza vocale da Peter Mattei, un dandy un po’ svagato senza istrionismi nè eccessi. Carismatico il Leporello di Ildebrando D’Arcangelo, un servitore che indossa i panni del tecnico di palcoscenico: la sua voce è importante e la sua dizione scolpita e nitidissima. La  Donna Elvira di Barbara Frittoli è parsa esuberante e sicura, vera dominatrice della scena. Un po’ più anonima la prestazione di Tamar Iveri, una Donna Anna un po’ in difficoltà nel registro superiore e poco comunicativa. Giuseppe Filianoti ha donato a Don Ottavio una voce importante, ma l’emissione a volte forzata e una certa rigidità nel fraseggio ne hanno in parte compromesso i risultati. Timbrato, imponente il Commendatore di Kwangchul Youn, mentre poco attraente dal punto di vista vocale la coppia Zerlina-Masetto interpretata da una flebile Anna Prohaska e da un cavernoso Štefan Kocán. Daniel Barenboim ha trovato buoni equilibri timbrici e una convincente varietà dinamica, ma i tempi, soprattutto nei concertati, erano un po’ troppo lenti e privati di energia teatrale.

Thursday, June 9, 2011

The Met in Japan

Photo: Koichi Miura/Met Opera

Metropolitan Opera

Less than three months after the earthquake and tsunami devastated the country, the Met embarked on its long-awaited three-week tour to Japan on May 30. It’s the company’s seventh—but by far its most historic—visit there, happening amidst tour cancellations from other major international arts institutions. The Met decided to go ahead with its tour after consulting with scientific and medical experts and determining that radiation levels had been back to pre-earthquake levels in Tokyo and Nagoya since April. The company presents 13 fully staged performances of Lucia di Lammermoor, La Bohème, and Don Carlo, as well as one special concert, in these two cities from June 4 to 19. Principal Guest Conductor Fabio Luisi and Maestro Gianandrea Noseda are on the podium.“We are the first major opera company to come to Japan since the earthquake,” General Manager Peter Gelb said on arrival at a press conference in Tokyo, “so the tour has a special significance to us and to the people of Japan. What we want most is for our trip to provide an opportunity to lift the spirits of those members of the public who love opera. Many members of the company share my feelings that this tragedy has had a profound impact on people all over the world. I wouldn’t be so presumptuous as to think that a performance by the Metropolitan Opera could change lives that are destroyed, but we will do our best to show that normal cultural life in Japan is ready to resume.” In response to the last-minute cancellations of Anna Netrebko and Joseph Calleja, who hesitated to visit Japan at this time, the company launched an eleventh-hour casting initiative in the weeks before the company’s departure from New York. Soprano Marina Poplavskaya was released from a concert in Paris in order to join the Met and tenor Marcelo Álvarez canceled a vacation in Argentina. Fellow tenor Rolando Villazón, who is making a historic comeback after a recent vocal crisis, shifted his commitments so he could perform with the Met. (In an interesting twist of fate, Villazón had originally been cast for the tour several years ago but been forced to bow out due to his vocal problems.) Another singer, the young Russian tenor Alexey Dolgov, was located at his country dacha outside of Moscow and agreed to make his debut with the Met in Japan. Other Met stars on the tour—many of whom are returning to Japan after previous visits—include Diana Damrau, Barbara Frittoli, Ildar Abdrazakov, Piotr Beczala, Dmitri Hvorostovsky, Mariusz Kwiecien, Yonghoon Lee, Željko Lučić́, and René Pape. They are joined by 350 other members of the company, including singers, orchestra, chorus, ballet, and staff.



Thursday, April 7, 2011

Nueva producción de Falstaff en la Opernhaus de Zürich

Fotos: Copyright Suzanne Schwiertz

Joel Poblete

Por más que hayamos escuchado una y otra vez el Falstaff de Verdi, nunca deja de maravillar el prodigioso trabajo musical y teatral que el maestro italiano pudo desarrollar sobre la aguda adaptación de Boito sobre los originales de Shakespeare. Pero al tratarse de una de las óperas que más dependen de una minuciosa labor de conjunto en la historia del género, estar al frente de esta luminosa y fascinante partitura, en apariencia ligera pero llena de detalles y sutilezas que la hacen tremendamente compleja, es uno de los mayores desafíos a los que puede aspirar un director de orquesta. Toscanini, Karajan, Solti, Giulini, Abbado, Muti, son algunos de los maestros que nos han deleitado con valiosas interpretaciones, y no es casualidad que esta obra no sólo haya sido abordada por eminentes batutas verdianas, sino además por otros directores que rara vez frecuentan al compositor de Busseto, pero sí suelen incursionar más habitualmente en terrenos wagnerianos y straussianos. No es fácil lograr reflejar todo lo que comprende esta partitura: el Falstaff verdiano es una pieza juguetona y sarcástica, pero también llena de humanidad, mercurial y melancólica, en especial en esa mágica escena final, o en los poéticos intercambios sentimentales entre los juveniles personajes de Fenton y Nanetta. Tras asistir a una de las funciones de la nueva producción de este título en la Opernhaus de Zürich, presentada entre el 20 de marzo y el 3 de abril, quedó claro que ya es posible considerar al director titular de este teatro, el italiano Daniele Gatti, como uno de los directores que mejor comprende en la actualidad la fascinante música que Verdi creó para esta obra. Tan cómodo dirigiendo Aida en el MET como Parsifal en Bayreuth y Elektra en Salzburgo, o inaugurando la temporada de la Scala hace dos años con el Don Carlos que causó polémica por la abrupta salida del tenor Giuseppe Filianoti, Gatti -quien en noviembre próximo cumplirá 50 años- definitivamente es una de las batutas más sólidas del momento. Desde el divertido y algo frenético inicio hasta la exigente y maravillosa fuga que concluye la ópera, supo guiar a su orquesta en una versión inolvidable y contagiosa, siempre atento a los detalles de colores e intensidades, cuidando el sentido del ritmo y concertando con enorme gracia los difíciles números de conjunto; por lo que parece, el maestro ha sabido entender muy bien que esta refinada comedia esconde a la vez una profunda reflexión sobre diversos aspectos de la vida -el paso del tiempo, los celos, las diferencias entre hombres y mujeres-, y todo ello está reflejado en sus pentagramas. En lo escénico, la puesta en escena de Sven-Eric Bechtolf fue uno de los puntos altos de la jornada: si bien este régisseur ha dividido las aguas con algunas de sus ideas escénicas en anteriores montajes de clásicos como la trilogía Mozart-Da Ponte, en esta ocasión se mostró menos rupturista y muy acertado en el enfoque teatral, situado en una época no del todo definida, a juzgar por la mezcla de estilos del vestuario, aunque afortunadamente esto no afectó la fluida y dinámica régie, llena de detalles de miradas y gestos de los cantantes, alcanzando momentos realmente inspirados, como en la segunda escena del primer acto. En su desempeño fue fundamental la labor del escenógrafo Rolf Glittenberg y sus diseños simples y austeros, pero eficaces y con algunas ideas muy buenas, así como la efectiva y sugerente iluminación de Jürgen Hoffmann, mientras el vestuario de Marianne Glittenberg tuvo aciertos en los trajes femeninos, pero fue más irregular en los masculinos. El equipo de artistas con el que contaron Gatti y Bechtolf fue verdaderamente de lujo, partiendo por el rol protagónico: aunque en otros títulos puede gustar más o menos, a estas alturas está claro que vocal y actoralmente, el barítono Ambrogio Maestri bien puede ser el mejor Falstaff de esta década (incluso por encima del elogiado Bryn Terfel), evocando la tradición de ilustres colegas italianos que nos han legado memorables interpretaciones del obeso caballero británico, como Stabile, Gobbi, Taddei y Bruson. Cómoda incluso en las expuestas notas altas, su voz no sólo cumple con las exigencias de registro, sino además está al servicio de una forma de decir cada frase con sentido teatral y sin jamás descuidar los matices; su Falstaff además tiene la ventaja de contar con un físico muy adecuado al personaje, terminando de delinear una figura entrañable que provoca simpatía y hace sonreír, pero a diferencia de otras interpretaciones más caricaturescas, nunca es excesivamente bufonesco ni cae por completo en el ridículo o el patetismo. La contribución vocal italiana también brilló a gran altura con otros dos intérpretes: debutando en el rol, el barítono Massimo Cavalletti fue un juvenil y convincente Ford, mientras su esposa Alice fue encarnada por la estupenda Barbara Frittoli, quien al igual que Maestri puede presumir de ser la principal representante internacional de su personaje en los últimos diez años -basta con recordar que tres de los DVD de esta ópera disponibles en el mercado cuentan con ella encarnando a la señora Ford, dirigida por Muti, Haitink y Mehta- y de seguro seguirá siéndolo, a juzgar por la seguridad y encanto que aporta a la parte. Mención especial merece el cada vez más ascendente tenor mexicano Javier Camarena, en el que puede ser su gran año, considerando entre otros hitos la buena recepción en este mismo teatro de su Conde Ory junto a Cecilia Bartoli, y su próximo debut en el MET de Nueva York, con El barbero de Sevilla: especialmente en lo musical, y considerando que era primera vez que cantaba el rol, su Fenton fue ideal, por la frescura de la voz y la dulce ternura y lirismo de su canto, en particular en su efusivo “Dal labbro il canto”. Por su parte, Yvonne Naef fue una simpática y jovial Mrs. Quickly, de voz aterciopelada aunque podría haber sido aún más grave, mientras Judith Schmid fue una sólida Meg Page; y completando el cuarteto de “las alegres comadres de Windsor”, aunque al inicio de la función que presenciamos se anunció que cantaría enferma, Eva Liebau fue una encantadora Nanetta, de bella voz y delicado canto. Como debe ser en Falstaff, donde cada personaje importa musical y teatralmente aunque aparezca menos en escena, el reparto no descuidó ni siquiera los roles secundarios: Martin Zysset (Bardolfo), Davide Fersini (Pistola) y Patrizio Saudelli (Doctor Cajus) actuaron y cantaron muy bien. En conjunto fue un espectáculo delicioso e irresistible. Tanto es así, que al llegar el final, cuando definitivamente queda claro que están/estamos “tutti gabbati”, los ánimos quedaban muy alto y daban ganas de volver a ver de inmediato este logrado montaje.

Saturday, May 22, 2010

Thais di Jules Massenet - DVD

J. Massenet
Thais
Frittoli, Ataneli, Liberatore
Direttore Gianandrea Noseda
Regia Stefano Poda
Torino, Teatro Regio 2008
Produzione Rai Trade – Metis Film 2009
Arthaus Musik 101 385

Roberta Pedrotti

Che il Teatro Regio di Torino abbia preso accordi per la pubblicazione regolare in DVD dei suoi spettacoli è di per sé un’ottima notizia, soprattutto considerato il livello medio decisamente elevato delle produzioni. Per quel che abbiamo potuto constatare finora, poi, si tratta di prodotti di grande qualità, sia nella veste grafica ed editoriale sia nella realizzazione tecnica. La Thais uscita in collaborazione con ArtHaus e Rai Trade, per esempio, si avvale di un lavoro registico veramente eccellente curato dall’esperto Tiziano Mancini. Ottima la fotografia, ottimo il montaggio, suggestive e appropriate le inquadrature. A voler essere pignoli solo la traduzione italiana del libretto nei sottotitoli avrebbe potuto essere migliore, ma si tratta comunque d’un prodotto di altissima qualità. Purtroppo è lo spettacolo stesso, per quanto lussuoso nella locandina, a mostrare il fianco. In primo luogo la messa in scena firmata in toto da Stefano Poda mostra più ambizioni che contenuti reali, accumula simboli senza preoccuparsi della loro efficacia o della loro coerenza. Una scelta estetica che senza offrire suggestioni arcane e irrazionali, rifacendosi negli intenti alla pittura francese fra Moreau e i Nabis (sebbene non si ravvisi un preciso referente stilistico), confonde anche la comprensione di fatti e contenuti. Nonostante le abili cure di Mancini, insomma, nemmeno in video il lavoro di Poda ci convince: ritroviamo coreografie che non valgono la riapertura dei balletti del secondo atto contrapposte a una generica stucchevole immobilità (dov’è la sensualità della casa di Nicias, dove i profumi languorosi e inebrianti dei suoi festini in cui la musica suggerisce sinuosi intrecci di corpi e sensi?), ritroviamo comparse che si contorcono seminude in qualsivoglia situazione, spesso e volentieri pendenti dall’alto. Ritroviamo costumi che forse citano Klimt ma che sembrano più che altro tentare un’imitazione di Cappucci. Ritroviamo troppo Poda e poca, pochissima Thais, insomma. Manca, fra tanti simboli, la tensione tutta interiore che permette alla storia di una speculare conversione (Thais da cortigiana a santa, Athanael da asceta a preda della passione carnale) di reggere tutta una drammaturgia. Una tensione, purtroppo, che non emerge nemmeno nella lettura di Gianandrea Noseda, tutta tesa a delibare dettagli e trasparenze, ma piuttosto lenta nei tempi e poco incline ai brividi della carne e dello spirito. Ovviamente i cantanti ricevono ben pochi stimoli, come bloccati nell’azione e nell’espressione. Barbara Frittoli è artista di valore, ma portata a figure ben altrimenti virtuose e stilizzate, ai personaggi più lirici di Verdi (Desdemona, Amelia Grimaldi e Alice soprattutto) o Mozart; la sensualità di Thais non sembra essere nelle sue corde e, senza il sostegno della regia dei costumi e del podio, creare un personaggio credibile al debutto nel ruolo diviene impresa titanica. Per di più le impennate più acute non la trovano perfettamente a suo agio. Lado Ataneli è un solido baritono che non teme la scrittura ardente di Athanael, resa però con fraseggio terribilmente piatto e monotono. Alessandro Liberatore canta la parte di Nicias, ma, come abbiamo scritto, le scene, cruciali, che lo coinvolgono perdono tutta la loro forza: per esempio è del tutto sprecato il bel quartetto della vestizione di Athanael (che naturalmente, non viene nemmeno sfiorato, figuriamoci spogliato e agghindato!) con Crobyle, Eleonora Buratto, e Myrtale, Ketevan Kemoklidze. Palémon è Maurizio Lo Piccolo, Nadezda Serdyuk Albine, Daniela Schillaci la Charmeuse, Diego Matamoros il servo di Nicias. Il coro del Regio canta assai bene, come sempre. Un ottimo prodotto per una splendida iniziativa, insomma, ma purtroppo non uno degli spettacoli migliori visti a Torino negli ultimi anni.

Monday, November 23, 2009

La Messa da Requiem di Verdi diretta da Barenboim al Teatro alla Scala

Foto: Requiem di Verdi. © Teatro alla Scala©

Massimo Viazzo
Un Requiem non completamente risolto quello che è approdato alla Scala dopo essere stato in tournée in mezzo mondo (da Berlino a Roma, da Tokyo a Parigi) negli ultimi sei mesi. E il responsabile di questo esito altalenante è proprio il “maestro scaligero” Daniel Barenboim che, dopo la problematica Aida andata in scena qualche mese fa sempre nel massimo teatro milanese, sembra non aver ancora trovato una chiave di lettura convincente di fronte alla musica verdiana. Ciò che è mancato è stata la spontaneità, la naturalezza. La visione interpretativa è parsa più interessata agli episodi singoli evocando solo a tratti quel respiro universale che si manifesta in tutta la sua forza panica solo in presenza di un’arcata espressiva unitaria. Non vorrei essere frainteso però: l’impatto di questo Requiem è stato comunque notevole, ma spesso si è avuta la sensazione di trovarsi di fronte ad una sinfonia per soli, coro e orchestra. Interessante, peraltro, la cura degli impasti timbrici più scuri, l’esaltazione degli ottoni e soprattutto delle percussioni. Barenboim ha trovato colori nerissimi, di forte suggestione. Grandiosa la prestazione del Coro del Teatro alla Scala. Il complesso diretto da Bruno Casoni non ha rivali al mondo quando canta questo repertorio. Compattezza, accento, timbrica, respiro, fraseggio: tutto suona straordinariamente idiomatico! Barbara Frittoli, reduce da una forma influenzale, ha cantato con proprietà stilistica risultando imperiosa nel suo momento di massima concentrazione, il “Libera me”, e delicatissima nella ripresa del Requiem aeternam che conduce al temuto acuto finale (pulitissimo e lucente). Sonia Ganassi ha usato il suo strumento vocale senza risparmiarsi e se il fraseggio è parso a tratti non molto vario il mezzosoprano emiliano ha convinto per grinta e personalità. Jonas Kaufmann, il tenore del momento, dal bel timbro brunito, ha sfoderato un’invidiabile sicurezza nell’emissione degli acuti, ma è riuscito anche a padroneggiare con bravura le mezzevoci (“Hostias”) e a condurre la linea vocale modulando il fraseggio con finezza. Il suo “Ingemisco” ha inchiodato il pubblico. Un po’ pallida, poco carismatica, invece, la prova di René Pape (arrivato a Milano all’ultimo momento per sostituire il basso coreano Kwangchul Youn) un cantante sul quale la Scala ha investito molto per il futuro. Pape sarà infatti Wotan nel nuovo Ring wagneriano che inizierà in primavera.

Versión en español.
Foto: Requiem di Verdi. © Teatro alla Scala©

Massimo Viazzo

Un Requiem no completamente resuelto es el que se interpretó en la Scala después de que se llevó ya de gira por medio mundo (de Berlín a Roma, y de Tokio a Paris) en los últimos seis meses. El responsable de este incierto éxito fue el propio “maestro scaligero” Daniel Barenboim quien después de la problemática Aída, puesta en escena hace algunos meses en el máximo teatro milanes, parece no haber encontrado aun una llave de lectura convincente frente a la música verdiana, y lo que le faltó fue la espontaneidad y la naturaleza. La visión interpretativa pareció más enfocada en los episodios individuales, evocando solo esbozos de ese respiro universal que se manifiesta en toda su fuerza pánica y solo en presencia de una arcada expresiva unitaria. No quisiera ser malinterpretado, pero el impacto de este Requiem fue notable, aunque constantemente se tuvo la sensación de estar frente a una sinfonía para solistas, coro y orquesta. Interesante, fue sin embargo, el cuidado de las mezclas timbricas mas oscuras, la exaltación de los metales y sobretodo de las percusiones. Barenboim encontró colores muy negros y de fuerte sugestión. ¡La interpretación del Coro del Teatro alla Scala fue grandiosa! La agrupación dirigida por Bruno Casoni no tiene rivales en el mundo cuando canta este repertorio. Cohesión, acento, timbrica, respiro, fraseo ¡todo sonó extraordinariamente idiomático! Barbara Frittoli, cantó con propiedad estilística resultando imperiosa en su momento de máxima concentración, el “Libera me”, y muy delicada en la reanudación del Requiem aeternam que conduce al temido agudo final (que fue muy pulido y brillante). Sonia Ganassi utilizó su instrumento vocal sin límites y si en su fraseo pareció no ser muy variado, la mezzosoprano emiliana convenció por determinación y personalidad. Jonas Kaufmann, el tenor del momento, de hermoso y bronceado timbre, delineó una envidiable seguridad en la emisión de los agudos además de maniobrar con bravura las mezzevoci (“Hostias”) y de conducir la línea vocal modulando el fraseo con finura. Su “Ingemisco” quedo marcado en el publico. A su vez, la prueba de René Pape (quien llegó de ultimo minuto a Milán para sustituir al bajo coreano Kwangchul Youn) fue un poco pálida, y poco carismática. La Scala apostará mucho por este cantante en el futuro, ya que de hecho, será Pape quien haga el papel de Wotan en el nuevo Ring wagneriano que iniciará en la primavera.

Thursday, October 1, 2009

Boston Symphony Orchestra - Carnegie Hall, Nueva York

Foto: James Levine
Crédito: Michael Lutch


Ramón Jacques

La Orquesta Sinfónica de Boston, se presentó en el Carnegie Hall de Nueva York, con un concierto que incluyó dos arias de Mozart: “Bella mia fiamma.. Resta, o cara,” aria para concierto K. 528 y “Oh Smania! Oh furie!...D’Oreste, d’ Aiace,” interpretada por Elettra en el tercer acto de la opera Idomeneo. La partitura de “Bella mia fiamma”, esta fechada el 3 de noviembre de 1787, y aunque se pensó que el texto pertenecía a Lorenzo Da Ponte, pertenece a la obra Cerere placata de D.M. Sarcone, que fue adaptada como opera por Niccolo Jommelli y presentada en Nápoles en 1772. La obra se basa en el mito de Proserpina y su madre Ceres. El aria “D’oreste, d’aiace” es el aria en la que Elettra expresa su furia y fue eliminada por el compositor el día del estreno de la opera, porque la producción requería acortarse. Para evitar comprometer la energía dramática del aria, Mozart extendió de 5 a 15 líneas el breve recitativo de inicio, para hacerla mas intensa y dramática. Hoy en día, no es común escuchar el recitativo largo, como si se hizo en la función. Ambas arias fueron interpretadas por la soprano Bárbara Frittoli, reconocida intérprete mozartiana, quien dio relieve a la primera aria con elegante línea vocal, agilidad y musicalidad para brindar una conmovedora interpretación. En el aria de Elettra, mostró canto claro, y dramáticamente intenso, con rico y expresivo timbre. Después, se interpretó “Where the world ends” de Gunther Schuller, obra comisionada por el 150º aniversario de la orquesta. La pieza consiste en un solo movimiento de 25 minutos, con cuatro movimientos continuos, y dos contrastantes secciones internas, que contienen dos partes lentas y dos rápidas. La obra comienza con cuerdas, y gradualmente se va expandiendo hacia lo que la llama “la gran convulsión”, en una armonía típicamente contemporánea, de sonidos intensos y atonales. También se interpretó la Sinfonía numero 2. Op. 73 de Johannes Brahms, una obra serenamente hermosa, y compuesta como contraste con su turbulenta primera sinfonía, y es una obra de diversos estados de animo, que balancea la tranquilidad de sus dos primeros movimientos con la alegría y frivolidad del tercero y cuarto. La obra contiene claras alusiones a los valses de Strauss, y los metales de cacería de un divertimento o sinfonía de Haydn en cuatro movimientos. James Levine demostró versatilidad para abordar diversos estilos y géneros, de la sutileza de Mozart, a la tensión de una obra contemporánea, y a la musicalidad y magnificencia orquestal y sinfónica de Brahms. Su dirección fue intensa y temperamental, pero a la vez elegante.