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Wednesday, April 9, 2025

Vanessa de Samuel Barber en Washington, D. C.

Fotos: Scott Suchman

Ramón Jacques

La producción operística del prolífico compositor estadounidense Samuel Barber (1910-1981) se limitó a tres títulos, de los cuales el más conocido es Vanessa ópera en tres actos (originalmente cuatro) opus 32, con libreto en ingles del compositor, libretista y director italoamericano Gian Carlo Menotti (1911-2007), creador el mismo de veinticinco óperas. Vanessa fue compuesta entre 1956 y 1958, y tuvo su estreno absoluto el 15 de enero de 1958 en el Metropolitan de Nueva York, bajo la conducción musical de Dimitri Mitropolous, con la dirección escénica de Menotti, y un elenco que incluyó a la soprano Eleanor Steber en el papel principal, a la mezzosoprano Rosalind Elias como Erika, a la contralto Regina Resnik como la Baronesa, además del tenor Nicolai Gedda como Anatol y del barítono Giorgio Tozzi como el viejo doctor.  A pesar de su apasionante trama, su brillante música que la convirtió en una verdadera grand american opera, y de que Barber recibió un premio Pulitzer gracias a ella, la pieza ha sido inexplicablemente olvidada y relegada a lo largo de su historia, especialmente en Estados Unidos (donde se suele valorar el trabajo de sus compositores), y ya que nunca se logró afianzar dentro del repertorio operístico, las posibilidades de verla en escena son muy pocas. Su historia de representaciones escénicas desde su estreno es también limitada, si bien hubo algunas reposiciones en el escenario de su estreno; tuvo su debut europeo, llevado a cabo también en 1958, en el Festival de Salzburgo; además de algunos notables montajes realizados por las compañías Opera Theatre of St Louis en 1988, la coproducción realizada entre la Washington National y la Dallas Opera en 1995, o sus funciones más recordadas, en las que  Kiri Te Kanawa cantó el papel estelar, en la Opéra de Monte-Carlo en el 2001, y en los escenarios de la Washington National Opera y la Opera de Los Ángeles en el 2004, que marcaron el retiro  de los escenarios de la soprano. Recientemente, Vanessa fue vista en los escenarios del Festival de Glydebourne Inglaterra en el 2018, y en el Festival de Spoleto en Carolina del Sur (fundado por Gian Carlo Menotti), en el 2023, donde fue vista en una ocasión en 1978 bajo la conducción del propio Menotti. Por ello, el anuncio de la programación de la ópera en este 2025, en versión de concierto, por la National Symphony Orchestra de Washington D.C, llamó la atención y el interés de muchos melómanos, incluido quien estas líneas escribe, quienes no habían tenido la oportunidad de presenciar este título que combina el dramático libreto de Menotti -ambientando la historia en un castillo en un país del norte de Europa en 1905, con la clásica escritura musical de Barber, reminiscente de una banda sonora que nos hace pensar en las películas de Hitchcock, por sus acertadas melodías al estilo de los años 50 del siglo pasado. La trama de Vanessa nos cuenta la historia de tres generaciones de mujeres cuyas vidas fueron alteradas por la llegada de un misterioso extraño (Vanessa permanece recluida en su mansión, con su madre y su sobrina Erika, después de que veinte años atrás su amante Anatol la abandonara). Su historia trata sobre la búsqueda del anhelo y del amor inmortal, en la que a medida que las pasiones se van encendiendo y los secretos van saliendo a la luz, la partitura de Barber se carga de intensidad y transmite sentimientos de deseo, de arrepentimiento y así como de esperanza por la salvación. Cabe mencionar que menos de veinticuatro horas antes del primero de dos los conciertos que realizó la orquesta (esta reseña corresponde a la segunda función), ocurrió un trágico accidente aéreo sobre el rio Potomac, a pocos kilómetros  de distancia del Kennedy Center, donde se encuentra la sala de conciertos de esta orquesta, por lo cual, a manera de homenaje por el desafortunado infortunio, la orquesta ejecutó una sentida versión del Adagio para cuerdas, la obra más celebre de Samuel Barber, que es sin duda una pieza emblemática clásica del siglo XX.  Como se tenía prevista la grabación de los conciertos, para su posterior lanzamiento en el mercado discográfico y plataformas digitales, inicialmente se eligió un elenco “All American” de reconocidos cantantes estadounidenses, solo que desafortunadamente pocos días antes Sondra Radvanovsky, se retiró del proyecto para ser sustituida por la soprano Nicole Heaston (quien conocía bien el papel de Vanessa, por haberlo cantado en las funciones del Festival de Spoleto en el 2023), como también la inesperada baja de Matthew Polenzani (que había cantado la primera función y debió retirarse en la segunda) para ser sustituido  de último minuto por el tenor Ganson Salmon, quien tuvo un decoroso y digno desempeño para sacar adelante el personaje de Anatol – el joven que seduce a Vanessa y a Erika a la vez- y por salvar esta función.  Nicole Heaston exhibió una voz saludable y de peso mediano, y lució más efectiva en el rango agudo de la partitura, que, en el grave, teniendo poca claridad en la dicción, además de que vocalmente fue afectada por la densa orquestación, con una interpretación que en términos generales pareció carecer del delirio y la obsesión que definen al personaje, aunque se pudieron escuchar algunas  arias conocidas, generalmente interpretadas en recitales como: “Do not utter a Word” y  las más dramática “Why most the great sorrows come” El formato de ópera en concierto requiere comprometer ciertos aspectos de la obra, y un escenario vacío con cantantes en atuendos de concierto, no lograron crear el ambiente gótico que sugiere Vanessa, cuya historia indudablemente se presta para ser apreciada de mejor manera en una versión escénica completa. El papel de Erika, cantado por J’Nai Bridges, personaje que parece eclipsar al de la protagonista, y aunque la mezzosoprano batalló al inicio con la proyección y audición de su voz, su interpretación fue creciendo en intensidad a lo largo del concierto, y su interpretación vocal ganó en peso, gravedad e intensidad en el color, mientras su personaje se acercaba a su lamentable destino. Dos distinguidos y experimentados interpretes estuvieron presentes aquí como el barítono Thomas Hampson, quien interpreto al viejo doctor, con claridad, buena proyección, con una voz robusta variada en los colores de su sonido baritonal; y estuvo muy cómico y gracioso, en la parte de su personaje alcoholizado, como emocionante en “Under the willow tree” evocando sus coqueteos del pasado; y la mezzosoprano Susan Graham, prestó su voz e interpreto en escena a la vieja condesa, madre de Vanessa, con un notable desempeñó y dominio de sus partes cantadas y  su expresión en inglés, con intención en cada palabra y en su comportamiento escénico. Redondearon el elenco con sus positivas aportaciones vocales el barítono Jonathan Bryan como el Mayordomo, y el barítono Samuel Weiser como el lacayo. Muy buena fue la aportación del coro University of Maryland Concert Choir en las partes destinadas para la agrupación por Barber, bajo la Jason Max Ferdinand. Este coro es un cómplice habitual de la agrupación musical en las obras que requieren de su presencia. El iniciador y promotor de la idea de ejecutar Vanessa es Gianandrea Noseda, quien la considera una importante pieza de drama musical.  Al frente de los músicos de la National Symphony Orchestra, ofreció una lectura por momentos frenética, en la que aceleraba los tiempos y la densidad musical desatendiendo a las voces, y aunque su manera de conducir luce histriónica y gestualmente exagerada, en términos generales fue eficiente para extraer la brillantez de la partitura, como en el valioso preludio del Acto II, en una partitura que ofrece una amplia variedad en su escritura para transmitir emociones, pasión, nostalgia, sosiego y cierto terror, concluyendo con el clímax de la velada que es su quinteto final.  Sin dudas, es una ópera que agradó y que merecería salir de la oscuridad en la que se ha mantenido tanto tiempo.



Tuesday, January 30, 2024

Mesías de Handel en Washington D.C

 

Foto: Scott Suchman

Ramón Jacques

Georg Friedrich Händel (1685-1759) compuso su oratorio en lengua inglesa El Mesías, HWV (Messiah) en 1741, que fue escuchado por primera vez en Dublín el 13 de abril de 1742 y apenas un año después en Londres. A pesar de sus 284 años de existencia, es la obra de música antigua que se programa con regularidad como parte del repertorio y las temporadas de las orquestas sinfónicas, curiosamente no tanto por las agrupaciones especializadas en la ejecución de música barroca quienes la ejecutan muy poco, especialmente en festivales.  El texto de la obra fue realizado por Charles Jennens (1700-1773) quien además de ser mecenas de las artes, fue un frecuente colaborador de Handel en la elaboración de los libretos de diversos de sus oratorios.  Las fuentes que utilizó para la realización del libreto provienen de la biblia del rey Jacobo (King James Bible) y del salterio de la biblia Coverdale (Coverdale Salter) y aunque su contenido parecería más apto para la época de la cuaresma, la ejecución del Mesías, especialmente por parte de las orquestas sinfónicas estadounidenses, se ha convertido en una tradición de las fechas decembrinas cercanas a la navidad.  Una de las orquestas más importantes del país por su alto nivel, pero que sin embargo no cuenta con el reconocimiento que debería, es la National Symphony Orchestra, cuya sede es la sala de conciertos del Kennedy Center de Washington D.C.  La ejecución de este concierto dejo tan grata impresión y sensaciones que la considero como la mejor versión que he escuchado del conocido oratorio de Handel. El éxito provino principalmente de haberle encargado la conducción a la directora francesa Laurence Equilbey, profunda conocedora del repertorio coral y del repertorio de música antigua, por algo su coro Accentus es considerado uno de los mejores, al igual que su orquesta Insula. Aquí Equilbey ofreció una versión distinta a lo que normalmente se acostumbra escuchar con las orquestas sinfónicas, quienes solo incorporan un par de instrumentos, y no buscan apegarse a encontrar un sonido históricamente más informado.  La formación de Equilbey redujo la cantidad de músicos, particularmente los violines, sobre el escenario, a la que incorporó un sólido y variado bajo continuo con clavecín y órgano, sin faltar los metales, con la idea de crear una sensación más íntima, dinámica y ligera al sonido que emanó de la orquesta.  Se notó la dedicación y atención que la directora prestó al coro: University of Maryland Concert Choir, cuyo director es Jason Max Ferdinand; el coro profesional que habitualmente acompaña a la orquesta; y cuyo detallado trabajo lo colocó como un sobresaliente actor en cada una de sus vibrantes intervenciones.  No se puede dejar de mencionar la emocionante ejecución que este coro regaló del famoso ¡Hallelujah! (Aleluya) que como todas las ocasiones que se escucha en los conciertos de la obra en este país se hace con todo el público de pie, algo que aquí pareció más como a una expresión o plegaria de esperanza ante los retos que plantea esta vida, seguida de una tumultuosa explosión de júbilo. Los gestos y movimientos de dirección de Equilbey parecerían más apegados a los de un director coral, que en realidad lo es, pero mosteó adhesión y profundo conocimiento de la obra, que tan solo en el mes de diciembre dirigió una docena de veces por diversas latitudes, hizo que encontrara el balance adecuado y preciso entre todas las fuerzas artísticas a su cargo.  Su énfasis y detallado enfoque en la expresión del texto y la palabra cantada fue otra de las cualidades que la directora marcó sobre esta ejecución, y los músicos entendieron y respondieron de manera brillante y la tersura que se requiere de las cuerdas, el bajo continuo, y de los metales como la trompeta, en el aria para el bajo “The trumpet shall sound”   El elenco de solistas tuvo un buen desempeño destacando a la soprano Robin Johannsen, reconocida especialista en el canto barroco, quien cantó con dulzura, brillantez, buena coloración y emisión, en cada una de sus intervenciones que contienen las arias más handelianamente operísticas de todo el oratorio, si se permite el calificativo, como: “Rejoice, greatly”  y “I know that my Redeemer liveth” o el aria “How beautiful are the feet” en su versión original de 1741, rara vez escuchada que incluye la parte “Their sound gone out”   El contratenor Christopher Lowrey, también con una carrera enfocada en el mundo de la música antigua, mostró buenas cualidades vocales, su voz sonó fluida y muy ornamentada, a pesar de cierta estridencia que se notó en las notas más agudas de su registro.  Adecuado también estuvo el tenor Aaron Sheehan, muy adaptado a las condiciones y al estilo de canto, con un timbre colorido, placentero y musical. Finalmente, el barítono Jonathon Adams delineó sus notas con cierta velocidad y un sonido cavernoso que por momentos pareció cantar fuera de estilo y ritmo.  La National Symphony Orchestra, cuyo titular es actualmente el maestro Gianandrea Noseda, también director musical de la Ópera de Zúrich, cuenta con una interesante agenda dentro de la actual temporada, que la llevará de gira por diversos países de Europa con presentaciones en importantes escenarios como el Teatro alla Scala de Milán, la Philarmonie de Berlín, entre otros, además de la ejecución en su sede en Washington DC de la ópera Otello de Verdi, en versión de concierto.

Saturday, December 4, 2021

Concierto de la orquesta y coro del Teatro Regio de Turín.

Foto: Auditórium Lingotto

Renzo Bellardone

Ante el cierre del Teatro Regio de Turín a mediados del 2021 por remodelaciones, y que reabrirá sus puertas en el 2022 con una temporada operística, de ballet y conciertos que durará doce meses, la dirección del teatro ha decidido mantener activos a sus cuerpos estables en diferentes sedes de la ciudad, en un programa de conciertos titulado Regio Metropolitano.  Este concierto se realizó en la sala de concierto G. Agnelli-Lingotto de la ciudad. El programa sinfónico vocal incluyó Nänie (la 'canción fúnebre’ para coro y orquesta, op. 82 de Johannes Brahms, el poema sinfónico Ricardo III poema sinfónico de Smetana, así como Gesang der Parzen (el canto de las parcas) de Brahms, y la Sinfonía n.º 8 en sol mayor, op. 88 de Dvořák.   ¡Dulzura inmediata! así es la atmósfera que rodea los primeros compases de Nenia de Brahms, con la vital y dinámica conducción de Gianadrea Noseda, antiguo director musical y artístico del teatro, quien, envuelto por la emoción, no perdió la atención ni el temperamento que lo ha llevado a los podios más importantes, ofreciendo la majestuosidad de la composición, alcanzando alturas de absoluta excelencia y belleza, considerando que se trata de una orquesta operística. El prensado rítmico del tambor resaltó cada pasaje del coro dirigido por Andrea Secchi. El canto coral se tornó celestial, no por la alta asignación, sino por la gran experiencia y fuerza que puede expresar el abrazo musical que la Nenia quiere lograr: el canto fúnebre que llora la belleza que debe morir con los sublimes versos de F. Schiller.  Con Richard III de Smetana obviamente la atmósfera cambió  y luego de un ataque casi minimalista, aunque profundo, la música evolucionó hacia un crescendo mesurado que creó  expectación, expectación y suspenso, hasta que emerge el corpus de escritura cerebral mezclada con espiritualidad; con la orquesta del Regio y Noseda esta tomó  forma descriptiva y aquí se encontraban las explosiones y la sangre que fluyen entre visiones fantásticas que habitan en las pesadillas, mezcladas con celebraciones emocionantes. En el majestuoso Canto de las parcas realmente destaca el canto con las yuxtaposiciones de timbre y tonalidad con lo profundo y oscuro de las voces masculinas, enriquecidas por la plateada femenina. La segunda parte del concierto incluye la Sinfonía n. 7 de A. Dvořák donde los bailes son los maestros y lo sinfónico se fusiona con la tradición popular, dando vida a un cuadro de fuerza y ​​vigor insólito, que exhibe una gran riqueza sinfónica impregnada de sentimiento. La tormenta de emociones de esta sinfonía se adapta bien a la dirección de Noseda, capaz de obtener todos los colores, los vapores y las sugerencias de una música hipnotizante.

Wednesday, November 17, 2021

Regio Metropolitano - Gianandrea Noseda, Auditorium G Agnelli - Lingotto, Torino

Foto: Teatro Regio Torino

Renzo Bellardone

Quando negli anni sì è seminato amore, anche se ci si allontana, quando si ritorna si raccoglie amore! Questo è successo all’Auditorium del Lingotto lunedì 15 novembre 2021 quando il Maestro Noseda che tornato sul podio dell’Orchestra del Regio è stato accolto con il caloroso amore che egli ha sempre riservato alla musica, ai suoi collaboratori, al suo pubblico!

REGIO METROPOLITANO – GIANANDREA NOSEDA DIRETTORE Auditorium “G. Agnelli” - Lingotto Lunedì 15 Novembre 2021 ore 20.30 GIANANDREA NOSEDA direttore Andrea Secchi maestro del coro Orchestra e Coro Teatro Regio Torino Johannes Brahms (1833-1897) Nänie (Nenia) per coro e orchestra op. 82 (1880-81) Andante - Più sostenuto - Tempo Bedřich Smetana (1824-1884) Riccardo III poema sinfonico op. 11 (1857-58) Maestoso quasi andante Johannes Brahms Gesang der Parzen (Canto delle Parche) per coro e orchestra, op. 89 (1882) Maestoso Antonín Dvořák (1841-1904) Sinfonia n. 7 in re minore op. 70 (B. 141) (1885) I. Allegro maestoso II. Poco adagio III. Scherzo: Vivace - Poco meno mosso IV. Finale: Allegro

Dolcezza immediata! Ecco l’atmosfera che avvolge alle prime battute della Nenia di J. Brahms. Colpisce sempre la  vitale e dinamica direzione di Gianadrea Noseda, che avvolto dall’emozione non perde l’attenzione e con il temperamento che lo ha portato sui podi più importanti, offre la maestosità della scrittura, raggiungendo vette di assoluta eccellenza e bellezza. L’incalzare ritmato del tamburo evidenzia ogni passaggio del coro  diretto da Andrea Secchi. Il canto corale diviene celestiale,non  per l’allocazione elevata, ma per la grande esperienza e forza che sa esprimere l’abbraccio musicale che la Nenia vuole realizzare: il canto funebre che piange la bellezza che deve morire con i versi eccelsi di F. Schiller. Con Riccardo III di B. Smetana ovviamente l’atmosfera cambia e dopo un attacco quasi minimalista, seppur profondo, la musica si evolve in un crescendo misurato che crea attesa, aspettative e sospensione, fin quando emerge il corpus della scrittura cerebrale frammista di spiritualità; con l’orchestra del Regio e Noseda la descrittività prende corpo ed ecco le esplosioni ed il sangue che scorrono tra visioni fantastiche che popolano gli incubi, frammiste ad esaltanti celebrazioni. Al maestoso Canto delle Parche di J.Brahms spicca davvero il canto con le contrapposizioni di timbro e tonalità con il profondo e scuro delle voci maschili, arricchite dall’argenteo femminile. La seconda parte del concerto prevede la Sinfonia n. 7 di A. Dvořák  dove le danze la fanno da padrone ed il sinfonico si fonde con la tradizione popolare, dando vita ad un quadro fatto di forza e vigore non comuni, che espongono una grande ricchezza sinfonica intrisa di sentimento. La tempesta di emozioni di questa sinfonia ben si attaglia alla direzione di Noseda, abile a ricavare tutti i colori, i vapori e le suggestioni di una musica ipnotizzante. La Musica vince sempre.



Tuesday, September 14, 2021

Mario Brunello, Filarmonica della Scala e Gianandrea Noseda Palazzo Congressi Stresa 27 agosto 2021, Stresa Festival, 2021

Foto: Stresa Festival

Renzo Bellardone

Nell’incantevole paesaggio mozzafiato che si gode dal giardino Alpinia, all’Alpino di Stresa, alle ore 11 del soleggiato mattino, Giovanni Bietti racconta il concerto di Brunello, Filarmonica della Scala e Noseda!  Bietti parla della ciclicità della forma concertistica, del gigante Beethoven che cammina alle spalle dei compositori ottocentesci intimorendoli, dei chiari riferimenti alla 5° di Beethoven nella composizione di Brahms stasera proposta e brillanti aneddoti sul vino e gusto dello stesso abbinati alla figura di Brahms. Del concerto di Saint Saens cita la brevità e l’intensità al tempo stesso dove i tre movimenti vengono eseguito senza soluzione di continuità, collegati insieme dalla stessa frase, leit motiv.

Mario Brunello, Filarmonica della Scala e Gianandrea Noseda Palazzo Congressi Stresa 27  agosto 2021 C. SAINT-SAËNS, Concerto per violoncello n. 1 in la min. op. 33 J. BRAHMS, Sinfonia n. 1 in do min. op. 68

Il 27 agosto del 1962 l’Orchestra del Teatro alla Scala, diretta da Nino Sanzogno, inaugurava la prima edizione delle Settimane Musicali di Stresa. Quest’anno Gianandrea Noseda, dopo venti indimenticabili anni come direttore artistico del Festival, dirigerà nello stesso 27 agosto la Filarmonica della Scala nella Prima Sinfonia di Johannes Brahms, proprio come accadeva sessanta edizioni fa, passando simbolicamente il testimone al nuovo direttore artistico, Mario Brunello , violoncello solista nel Concerto n. 1 di Camille Saint-Saëns. Due grandi interpreti e un’orchestra di riferimento assoluto attendono il pubblico in una serata celebrativa che si annuncia tra le “imperdibili” del panorama concertistico italiano 2021, con un programma che propone due capolavori della seconda metà dell’Ottocento.

Il 27 agosto 2021, è la data che rinnova il ricordo e che suggella il passaggio di consegne tra Gianandrea Noseda direttore artistico per 20 anni e Mario Brunello neo direttore. Il passaggio di consegne è stato simboleggiato dal trasferimento della bacchetta direzionale da Brunello a Noseda e l’archetto del violoncello da Noseda a Brunello, gesto che ha commosso gli amici ed affezionati seguaci dello Stresa Festival. Il concerto n. 1 di Saint Saens viene recitato dal violencello di Brunello con avvolgente voce calda e narrativa; si! Il violencello inizia a raccontare...raccontare...raccontare! Il ricorrente leit motiv che lega i movimenti affiora e riappare a soddisfare l’attesa dell’ascolto in un magico momento. Generosamente Brunello offre due bis di cui il primo è un brano di Sollima che incontreremo a Verbania la settimana prossima ed il secondo una proposta armena con una corda libera e pizzicata.

‘Aimez vous Brhams?’ è il titolo di un capolavoro della cinematografia del ‘900 a cui possiamo dare ineffabile risposta positiva! E come non amare Brahms con la sua integrità, il suo rigore storico e rispetto della tradizione? Nelle mani poi della magnifica Filarmonica della Scala, la Sinfonia n. 1 diventa monumentale e la maestosa direzione di Noseda la eleva ai più sontuosi altari musicali. Il Maestro ha sempre un bel gesto ampio e di chiara lettura in sintonia con gli orchestrali: stregato letteralmente dalla musica raffinatamente estrae luci e bagliori con sottolineature delicate ma evidenti di quello che l’ascoltatore attende di sentire ed ecco che il chiaro riferimento alll’Inno alla Gioia beethoveniano affiora e si palesa senza timori e pudori. Lieti di poter vivere certi momenti e grati di saperli apprezzare! La Musica vince sempre.

Wednesday, August 26, 2020

Beethoven – In do minore, Serata di apertura - Stresa Festival 2020

Foto: L. Di Nozzi / Stresa Festival

Renzo Bellardone

In tempo di Covid 19 il cuore si apre alla speranza, quando un Festival importante come lo Stresa Festival apre le sue porte ai pochi spettatori consentiti ed offre loro un concerto da brividi, tanto è bello, all’ inaugurazione di stagione. Un plauso alla direzione ed a tutto lo staff. Questa 59° edizione del festival porta il titolo di ‘La Gioia dell’incontro’ e mi piace evidenziare che per il pubblico è anche la gioia del reicontro con tutto e tutti quelli che rappresentano il Festival, negli anni divenuto una casa accogliente e sicura  che affettuosamente  accoglie tutti i suoi spettatori.

Beethoven – In do minore Giovedì 20 agosto, ore 20.00 Stresa, Palazzo dei Congressi 
L. V. BEETHOVEN, Concerto per pianoforte e orchestra n. 3 op. 37 F. SCHUBERT, Sinfonia n.3 D. 200 Beatrice Rana, pianoforte European Union Youth Orchestra Gianandrea Noseda, direttore

Serata di apertura Questo concerto rientra nell’area tematica Beethoven 2.0 Le luci si abbassano in sala e dopo l’entrata della meravigliosa orchestra Euyo, fa l’atteso ingresso il direttore artistico del Festival e direttore d’orchestra della serata il Maestro Gianandrea Noseda. Da19 anni alla guida artistica del Festival rappresenta la ricchezza dello stesso ed il suo amore per lo Stresa è ampiamente ricambiato dal pubblico che ormai lo attende con entusiasmo ed affetto. Simpaticamente esordisce sempre con un saluto ed in questo caso accenna a Beethoven che attraverso la musica ha sempre ricercato la verità e la bellezza, terminando con l’annuncio della solista Beatrice Rana che musicalmente  definisce un dono del cielo. Beatrice Rana, che di L. V. BEETHOVEN interpreta il  Concerto per pianoforte e orchestra n. 3 op. 37  è una giovane salentina,  pianista di fama mondiale apprezzata dalla recensioni del New York Times, mentre la Bbc l’ha nominata New Generation Artist.  Cavaliere della Repubblica, Beatrice Rana è una luminosa donna bruna, orgogliosa di sentirsi frutto della scuola italiana, eccellente e gratuita. Dopo essersi già esibita  al Musikverein di Vienna, al Philharmonie di Berlino, alla Scala di Milano ed alla Carnegie Hall di New York, approda allo Stresa Festival  per l’inaugurazione del cartellone 2020. Tocco rapido ed intenso che con leggerezza diviene fortemente comunicativo creando una sorte di dolcezza e suspense. Considerata la sua giovane età viene da pensare: ma per essere brava così, quanto studia???? E’ calamitante ed ipnotizzante  e ad ascoltarla si capisce quanto intendeva il Maestro Noseda all’inizio. L’Orchestra  Euyo ricostruita con ‘vecchie (ma giovanissime) glorie’, seppur ovviamente in forma ridotta, mi entusiasta sempre: il sorriso, la freschezza e l’impegno creano un risultato di tutta eccellenza che senza tema di contraddizione, emula veramente le più grandi orchestre sinfoniche. Esprimono tecnica apprezzabile, impegno e voglia di musica, emanando davvero la gioia dell’incontro con la musica, con il pubblico ed in questo caso con  Noseda, già loro direttore nel 2015 a Stresa.  Il maestro Gianandrea Noseda, con il consueto gesto molto ampio e descrittivo, interagisce con ‘i ragazzi’ in  modo amorevole, come se li coccolasse uno ad uno e loro rispondono con la stessa consapevolezza  gioiosa di essere li a suonare diretti da lui. Se con Beethoven molta dell’attenzione è stata rivolta alla solista, con Schubert l’attenzione è tutta rivolta a questa magnifica orchestra  che, con Noseda, sa estrapolare sonorità stratosferiche, paesaggi, umori e sentimenti variopinti in una pagina poetica e suggestiva. La Musica vince sempre.


Tuesday, April 28, 2020

Teatro Regio di Torino - Il Giorno mondiale della Terra


Renzo Bellardone

Il Teatro Regio di Torino è veramente effervescente e pur con le restrizioni imposte dal responsabile Lockdown, ha ideato diverse iniziative volte a mantenere vivo il rapporto con il pubblico e l’interesse che lo stesso nutre per l’Opera in teatro. Ecco che nel  75° Anniversario della Liberazione d'Italia, avvenuta il 25 aprile 1945, il Teatro Regio Torino dedica al ricordo delle donne e degli uomini che lottarono per la libertà l'Inno delle nazioni (1862) di Giuseppe Verdi. Eseguita nel 2010 dall'Orchestra e Coro del Teatro Regio diretti da Gianandrea Noseda con il tenore Francesco Meli in veste di solista, la pagina verdiana è un omaggio all'Italia risorgimentale che nella rilettura di Arturo Toscanini del 1943 si caricò di nuove ispirazioni, diventando messaggio di rinascita per il Paese in lotta contro il nazifascismo.

Per  la Giornata mondiale della Terra viene invece proposta La Pastorale di Beethoven nell'esecuzione dell'Orchestra del Regio diretta da Giandrea Noseda. Altre iniziative prestigiosa è stata #operaonthesofa ovvero vedere o rivedere delle belle produzioni comodamente seduti sul sofà di casa; a questo riguardo ricordiamo che con Orchestra e Coro del Teatro Regio di Torino, sono state trasmesse Manon Lescaut, Musica di Giacomo Puccini, con interpreti principali María José Siri, Gregory Kunde, Dalibor Jenis, Carlo Lepore, Direttore d'orchestra Gianandrea Noseda, Regia Vittorio Borrelli; Faust Musica di Charles Gounod, Interpreti principali Charles Castronovo, Ildar Abdrazakov, Irina Lungu, Direttore d'orchestra Gianandrea Noseda, Regia, scene e costumi Stefano Poda; Il barbiere di Siviglia, Musica di Gioachino Rossini, Interpreti principali Antonino Siragusa, Marco Filippo Romano, Chiara Amarù, Roberto de Candia, Nicola Ulivieri, Direttore d'orchestra Giampaolo Bisanti, Regia Vittorio Borrelli; La Sonnambula, Musica di Vincenzo Bellini, Interpreti principali Ekaterina Sadovnikova, Antonino Siragusa, Nicola Ulivieri, Direttore d'orchestra Renato Balsadonna, Regia Mauro Avogadro; Agnese, Musica di Ferdinando Paer, Interpreti principali María Rey-Joly, Markus Werba, Edgardo Rocha, Filippo Morace, Direttore d'orchestra Diego Fasolis, Regia Leo Muscato; L'italiana in Algeri, Musica di Gioachino Rossini, Interpreti principali Martina Belli, Xabier Anduaga, Carlo Lepore, Paolo Bordogna, Sara Blanch, Direttore d'orchestra Alessandro De Marchi, Regia Vittorio Borrelli; Violanta, Musica di Erich Wolfgang Korngold, Interpreti principali Annemarie Kremer, Michael Kupfer-Radecky, Norman Reinhardt, Peter Sonn, Soula Parassidis, Anna Maria Chiuri, Direttore d'orchestra Pinchas Stainberg, Regia Pier Luigi Pizzi; Il matrimonio segreto, Musica di Domenico Cimarosa, interpreti principali Carolina Lippo, Marco Filippo Romano, Alasdair Kent, Markus Werba, Monica Bacelli, Eleonora Bellocci, Direttore d'orchestra Nikolas Nägele, Regia Pier Luigi Pizzi; Nabucco, Musica di Giuseppe Verdi, Interpreti principali Giovanni Meoni, Csilla Boross, Ştefan Pop, Riccardo Zanellato, Enkelejda Shkosa, Direttore d'orchestra Donato Renzetti, Regia Andrea Cigni. IL Teatro Regio però non si è fermato qui ed infatti leggendo sul sito del teatro www.teatroregio.torino.it  si possono trovare tutte le info  ha lanciato : 

#LOperaTiSomiglia si ispira alla campagna di comunicazione del Ministero per i beni e le attività culturali e per il turismo “L’arte ti somiglia” nell’ambito di #ArtYouReady, in rete con i musei italiani, che rende accessibile e fruibile il patrimonio artistico italiano. Partecipare a #LOperaTiSomiglia è molto facile e divertente perché si tratta molto semplicemente di un gioco. Scegli la tua opera preferita o il tuo personaggio d’opera preferito Cerca cose che hai in casa per vestirti e dare vita al titolo o al personaggio che hai scelto Ricrea l’opera, il personaggio e scatta una foto Condividila con #LOperaTiSomiglia e #teatroregiotorino, e tagga il Regio su Facebook, Instagram e Twitter Noi ricondivideremo la tua Opera! Nella gallery sui social abbiamo pubblicato immagini di alcuni dei titoli più noti, per darvi qualche spunto.  Il gioco ora è nelle vostre mani. La Musica vince sempre

Renzo Bellardone
27 aprile 2020



Tuesday, September 24, 2019

Pergolesi incontra Mozart (con Stravinskij) - Stresa Festival


Foto: Stresa Festival

Renzo Bellardone

Il programma di sala recita: “Composto tra il 1919 e il 1920, il “balletto con canto” Pulcinella di Stravinskij viene comunemente iscritto al periodo neoclassico del compositore russo. Ispirato a temi che all’epoca si attribuivano a Pergolesi, l’autore rielabora con la sua straordinaria capacità di orchestrazione un linguaggio musicale settecentesco, plasmandolo con i colori e la ricchezza ritmica che gli sono propri. Un cast di eccezione, Frittoli, Marsiglia, Ulivieri, guidati da Gianandrea Noseda con l’Orquesta de Cadaques, sono i protagonisti di questa serata preziosa, che si completa con un concerto mozartiano interpretato dallo straordinario pianista francese Pierre-Laurent Aimard. Scritto nel 1786, il n. 25 KV 503 è uno dei concerti più celebri ed eseguiti del genio salisburghese, adatto a mettere in luce virtuosismo solistico e interazione tra pianoforte e orchestra.”

Pergolesi incontra Mozart (con Stravinskij) W.A. MOZART, Concerto per pianoforte e orchestra K. 503 I. STRAVINSKIJ, Pulcinella (integrale) Barbara Frittoli, soprano Francesco Marsiglia, tenore Nicola Ulivieri, basso Pierre-Laurent Aimard, pianoforte Orquesta de Cadaqués Gianandrea Noseda, direttore Il concerto inaugurale di un Festival è sempre un momento importante per la manifestazione e conscio di questa valenza il Maestro Gianandrea Noseda, direttore artistico dello Stresa Festival, sceglie di dirigere alla prima serata. Il programma è apparentemente non filologico, ma anche oltre l’esposizione di Noseda, circa le maschere utilzzate da Mozart e a Stravinskji che uniscono i due compositori seppure temporalmente distante, l’ascolto cancella le perplessità per portare all’affascinamento di bellezze contrapposte. La direzione di Noseda, pare ogni volta più coinvolgente della precedente e potrebbe anche essere, ma credo che sia talmente bravo che sa esaltare quale unicità ogni partitura che legge e dirige, portandola a livelli assolutamente fantastici e fantasiosamente arricchenti. Molto amato dal suo pubblico è sempre accolto con entusiasmo e rispettato, così come lui ama e rispetta il pubblico offrendo altissima qualità. Per il concerto n. 25 in do maggiore K503 di Mozart al pianoforte siede l’artista residente del festival Pierre-Laurent Aimard, che molti spettatori, me compreso, hanno ascoltato per la prima volta. Mi ricordo quando alla presentazione del programma dell’edizione 2019 del Festival il Maestro Noseda aveva parlato del pianista con toni di assoluto rispetto ed apprezzamento e, dopo poche note al pianoforte, tutto il pubblico si è convinto di quanta bravura esprime: tocco elegante e sicuro, mai eccessivo e sempre fortemente coerente   trae emozioni che trasferisce agli animi ascoltanti. La seconda parte vede impegnati nel canto dei brani di Pulcinella, il tenore Francesco Marsiglia ben impostato e bel fraseggio, l’affermato soprano Barbara Frittoli con voce sempre avvolgente e dai bei colori, ospite abituale del Festival, come il basso Nicola Ulivieri dal timbro profondo e grande carica interpretativa. Molto apprezzato l’intero balletto con canto stravinskjiano e troppo simpatico il terzetto –proposto come bis- dalle nozze di Figaro a ricollegare con la prima parte: con voce prorompente entra inaspettato Ulivieri seguito da Frittoli e Marsiglia che creano uno spaccato dalle ‘Nozze’ con toni vivaci e divertenti. La Musica vince sempre.






Wednesday, September 26, 2018

Peter Pan a Broadway di L. Bernstein -Stresa Festival 2018


Renzo Bellardone

Stresa Festival 2018, all’insegna delle celebrazioni per il centenario della nascita di Leonard Bernstein,  si conclude con la prima italiana di una favola musicale per tutte le età ed fireworks conclusivi sono le effervescenti note di Peter Pan.

Peter Pan a Broadway L. BERNSTEIN, Peter Pan Prima esecuzione italiana Cristina Zavalloni, soprano Nicola Ulivieri, basso. Pierpaolo Preziuso, voce recitante. Filarmonica Teatro Regio Torino. Ars Cantica Choir. Gianandrea Noseda, direttore

Per la prima volta in Italia abbiamo potuto ascoltare dal vivo le note e le parole di questa frizzante composizione di Bernstein. Il palco è eccezionale a partire dal giovane bravo e sorridente Pierpaolo Preziuso che utilizza la freschezza giovanile per “essere davvero Peter Pan” e quando dice appunto “Io sono Peter Pan…” il pubblico gli crede e si affeziona subito ed è convinto di essere davvero sull’Isola che non c’è: giovane, ma sicuro ed entusiasta riversa molto di se nel personaggio che arricchisce. Cristina Zavalloni è brava, assolutamente brava sia nel recitato che nel canto dove sa esprimere favolisticamente la narrazione e la musicalità. Il terzo protagonista nel ruolo di Capitan Uncino è il basso Nicola Ulivieri che già conosciuto al pubblico festivaliero, non ha bisogno di presentazioni ed al meglio delle sue capacità, anche attoriali, interpreta un minaccioso capitano che rende con la ben nota voce profonda e ricca di colori scuri. Ars Cantica Choir, già protagonista di una delle serate clou di ‘Paths crossing’ è qui presente con i suoi elementi rappresentativi che cantano, parlano ed interpretano; un sincero plauso va a Marco Berrini che sa armonizzare il gruppo e renderlo omogeneo e partecipativo. L’orchestra è La Filarmonica del Teatro Regio di Torino che in perfetto sincronismo armonico lavora con Gianandrea Noseda con il quale è percettibile l’intesa e le intenzioni. Noseda dirige sorridendo senza lasciare nulla al caso e con l’umiltà dei grandi lascia che sia l’interezza della realizzazione ad avere le necessarie attenzioni e riserva apprezzamenti singoli e globali a tutti gli intervenuti. Noseda dirige con la consueta apparente semplicità compenetrando una scrittura gradevole, ironica ed effervescente. L’adattamento di Nina Bernestein  Simmons, figlia del compositore è stata realizzata con consapevolezza e direi amore.

Thursday, February 8, 2018

Turandot - Teatro Regio di Torino

Foto: Ramella&Giannese - Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

Con un atto di superbia che non mi è né consono nè abituale, asserisco che nulla mi interessa dei conservatori e dei  detrattori in riferimento alla conteporaneizzazione della messa in scena delle opere liriche dei secoli scorsi. Senza visione, curiosità e forte introspezione prospettica di ’analisi del mondo che ci circonda, si resta ancorati a tempi che non tornano più e che i più giovani non possono nemmeno più comprendere. La salvaguardia della trama ed il profondo rispetto della scrittura sono sacri, ma EVVIVA a chi sa analizzare, creare , amare, divulgare e magari anche far discutere! Ebbene dopo aver visto la Turandot al Regio di Torino con la maestosa direzione orchestrale di Gianandrea Noseda e la visionaria messa in scena di Stefano Poda,  credo che si possano definitivamente mandare in soffitta archetipi  ammuffiti e stereotipate convinzioni! Per chi non l’avesse capito …ne sono uscito stregato ! E non perché (come dice qualcuno) parteggio per gli amici, ma perché le opere d’arte vanno riconosciute ed io non metto bende sugli occhi, paraorecchi e cerniere chiuse alle labbra…. Ed in grande rispetto ho atteso qualche giorno prima di trasferire le emozioni, per non cadere nella trappola dell’eccessivo entusiasmo scatenatosi nell’immediato.

La sublimazione di Turandot è avvenuta! Si, Turandot, Liù e tutti i personaggi della narrazione sono stati sublimati e da uno status che tutti gli amanti dell’opera conoscevano, si è passati ad un etereo livello impalpabile, ma tremendamente  reale. Quando a dirigere è un ispirato Gianandrea Noseda e la messa in scena è realizzata genialmente da Stefano Poda ben poco resta da aggiungere, salvo voler essere cavillosi, pretestuosi  e conservatori a tutti i costi! Arcieri in bianco, il colore dominante della scena insieme al nero, appaiono sul palco e vigorosa prorompe la musica  ed il primo livello di beatidutine viene raggiunto. Rebeka Lotar nel ruolo del titolo si vede sottratto il finale, ma riesce comunque ad esprimere la limpidezza del suono e la sicurezza nell’emissione. Liù commuove fino all’ultima corda grazie alla voce di Erika Grimaldi (cui il pubblico riserva il più ampio tributo): è poesia allo stato puro, con modulazioni soffici e vellutate armonizzate da un forte sentimento partecipativo ‘Signore ascolta...’ Jorge de León cresce man mano che l’opera procede per giungere al ‘Nessun dorma’ del principe ignoto con convinzione e gradevolezza. Timur è molto ben interpretato da In-Sung Sim che esprime una cifra notevole per colore, autorevolezza e grazia. 
Antonello Ceron è l’apprezzato Imperatore Altoum, parimenti a Roberto Abbondanza nel ruolo di un mandarino. Le tre maschere sono interpretate da voci interessanti, anche Luca Casalin per il quale hanno annunciato in apertura la non piena forma vocale, ma che ben sa rendere Pang, come Mikeldi Atxalandabaso nei panni di Pong; mi sento di spendere un particolare positivo accenno a Marco Filippo Romano che con sicurezza vocale e timbricità possente realizza Ping con la giusta impronta portandolo con autorevolezza ad essere protagonista. Validi tutti gli interpreti ed un plauso al coro che ogni volta miracolosamente incanta, quindi un plauso anche al direttore Claudio FenoglioGianandrea Noseda, visibilmente soddisfatto canta tutta l’opera mentre la dirige con una particolare dolcezza, votata alla totale sensibilità in un crescendo di emozioni: se ancora serviva la prova che il maestro si attesta fra le stelle di massima grandezza del firmamento musicale, dopo la direzione di  Turandot, non se ne ha più bisogno!  In sintonia epidermica con l’orchestra trae echi di solennità imperiale che affascinano, quasi fosse la prima volta che quei suoni si odono! Dalla buca e dal gesto di Noseda , si alzano emozioni evocative dal sapore quasi intimisticamente religioso, di grande suspense e di totale avvolgimento. L’atmosfera si fa a tratti rarefatta, complici la musica e l’essenzialità delle scene del creatore Stefano Poda, il quale con la collaborazione di Paolo Giani Cei ha curato regia, scene, luci, costumi e coreografie. Le scene: il bianco è imperante e si replica anche nei costumi, contaminati da qualche tratto di nero; anche le parrucche sono bianche ed anche i succinti costumi che impediscono la nudità totale. A questo proposito desidero sottolineare che l’utilizzo del nudo in questo caso è frutto di ricerca ed indagine psicologica e di comunicazione; pur trattandosi di una realizzazione sensuale risulta una delle più asessuate, per scelta registica (vedi nota di regia riportata sotto). L’utilizzo del Butō  con la tenebrosità dei movimenti lenti ed improvvisamente convulsi e frenetici affascinano e sorprendono sempre, così come è interessante la moltiplicazione dei personaggi che muovendo la bocca paiono cantare all’unisono, rendendo addirittura difficile l’individuazione dell’esatto punto di canto. Forte l’immagine dei tavoli da obitorio con i cadaveri dei giovani decapitati per ordine della ‘fredda’ Turandot e particolari le luci che la fanno da padrone con suggestione ed avvolgente scelta. Della regia si può solo pensare a  tutto il tempo che è stato necessario per raggiungere una narrazione visionaria, che partendo dalla favola del Gozzi, arriva al novecento e lo supera proiettandosi verso spazi indefiniti e forse solo sognati.  

Thursday, October 26, 2017

Tristán e Isolda en el Teatro Regio de Turín

Foto: Ramella&Giannese

Massimo Viazzo

Muy bella fue la inauguración de la nueva temporada operística del Teatro Regio de Turín. Tristán e Isolda, título que se echaba de menos en el máximo teatro de la ciudad principal piamontés desde hace exactamente diez años, supo conquistar al público y a la crítica gracias a una producción de muy alto perfil, desde el punto de vista musical y el visual.  Se recuperó el interesante montaje que Claus Guth creo para Zúrich hace algunos años, y en esta ocasión fue recreado con extremo cuidado por el director de escena mexicano Arturo Gama. La compañía de canto, formada por artistas “beyreuthianos” y la concentrada baqueta del director musical del teatro Gianandrea Noseda se encargaron posteriormente de hacer el resto.  Pero vayamos en orden.  Guth ambientó la trama narrada en el libreto, en la época en la que la ópera fue compuesta.  Los hechos se desarrollaron dentro del ámbito de una villa del siglo diecinueve (¿Casa Wesendonck?) con las habitaciones con camas, vestíbulo, comedor y también un jardín de invierno, todos colocados sobre una plataforma giratoria. No hubo nada de medieval o caballeresco en esta lectura ciertamente burgués, y en la que el matrimonio era visto como una institución fundadora de la vida social.  Faltó la naturaleza en este espectáculo tan bien cuidado y elegante, y la ausencia del mar es de hecho una ausencia que desconcierta porque el mar es evocado frecuentemente por la música. No obstante, en este Tristán todo funciona a la perfección desde el punto de vista dramatúrgico, como también la idea de transformar al personaje de Brangäne en el ‘doble’ racional de Isolda, un doble que debe someterse a los hábitos y convenciones del propio ambiente artefacto. Como ya se mencionó, el elenco convenció en cada uno de sus elementos, comenzando por el expertísimo Tristán de Peter Seiffert, aun hoy con la brecha de una larga y honrosa carrera (¡de casi cuarenta años!). El timbre de su voz es claro y sostenido por una emisión todavía sólida y un acento seguro. En una época como la nuestra que contagia a los nuevos Sigfridos y a los nuevos Tristanes y después los aniquila en pocos años o en pocos meses, Seiffert se mantiene como un punto de referencia en el panorama del canto wagneriano. Ricarda Merbeth encarnó una Isolda polifacética que gustó por el color y la expresividad de la voz, aunque en el registro más grave el sonido pareció un poco débil. Intensa estuvo la Brangäne de Michelle Breedt, como autoritario y solido el Marke de Steve Humes, y arrogante estuvo el Kurwenal de Martin Gantner, para completar un elenco digno y creíble.  El artífice absoluto, verdadero espíritu de este Tristán e Isolda fue Gianandrea Noseda cuya lectura siempre viva y fraseada, atenta a la relación entre el foso y el escenario, pero sobre todo de carácter puramente camerístico, supo emocionar y conmover.  Noseda no apuntó  hacia los decibeles si no a lo más íntimo y hacia la poesía, que es precisamente lo que Tristán es. 

Tristan und Isolde - Teatro Regio di Torino

Foto: Ramella&Giannese

Massimo Viazzo

Bellissima inaugurazione della nuova stagione operistica del Teatro Regio di Torino. Tristan und Isolde, titolo che mancava dal massimo teatro del capoluogo piemontese da dieci anni esatti, ha saputo conquistare pubblico e critica grazie ad una realizzazione di altissimo profilo sia dal punto di vista musicale che da quello visivo. Si è recuperato l’interessante allestimento di Claus Guth creato a Zurigo qualche anno fa e in questa occasione ripreso con estrema cura dal regista messicano Arturo Gama. La compagnia di canto formata da artisti “bayreuthiani” e la concentratissima bacchetta del direttore musicale del teatro Gianandrea Noseda hanno fatto poi il resto… Ma andiamo con ordine. Guth ambienta la vicenda narrata dal libretto all’epoca in cui l’opera venne composta. Gli avvenimenti si svolgono all’interno degli ambienti di una villa ottocentesca (Casa Wesendonck?) con tanto di camera da letto, vestiboli, sala da pranzo e anche giardino d’inverno, tutti collocati su una piattaforma girevole. Non c’è più nulla di medievale e cavalleresco in questa lettura dichiaratamente borghese, una lettura nella quale il matrimonio è visto come istituzione fondante della vita sociale. Manca la natura in questo spettacolo così ben curato ed elegante, e l’assenza del mare in effetti è un’assenza che spiazza, anche perché il mare viene spesso evocato dalla musica. Nonostante ciò in questo Tristan tutto funziona alla perfezione dal punto di vista drammaturgico, anche l’dea di trasformare il personaggio di Brangäne nel “doppio” razionale di Isolde, un “doppio” che deve sottostare alle abitudini e alle convenzioni del proprio ambiente artefatto. Come dicevo, poi, il cast ha convinto in ogni suo elemento, a cominciare dall’espertissimo Tristan di Peter Seiffert, ancora oggi sulla breccia nonostante la lunga e onorata carriera (quasi 40 anni!). La sua voce timbricamente chiara è sostenuta da una emissione ancora salda e l’accento è sicuro. In un epoca come la nostra che fagocita i nuovi Sigfridi e i nuovi Tristani annientandoli in pochi anni se non in pochi mesi, Seiffert resta ancora un punto di riferimento nel panorama del canto wagneriano odierno. Ricarda Merberth, che ha incarnato una Isolde sfaccettata, è piaciuta per il colore e l’espressività della voce, anche se nel registro più grave i suoni parevano un po’ flebili. Intensa la Brangäne di Michelle Breedt. L’autorevole e granitico Marke di Steven Humes e il Kurwenal spavaldo di Martin Gantner completavano un cast degno e credibile. Artefice assoluto, vero demiurgo di questo Tristan und Isolde, è stato però Gianandrea Noseda, la cui lettura sempre viva e fraseggiata, attentissima al rapporto tra buca e palcoscenico, e soprattutto di stampo prettamente cameristico, ha saputo emozionare e commuovere. Noseda non ha puntato sui decibel ma sull’intimo e sulla poesia. E Tristan è proprio questo.

Tristano e Isotta - Teatro Regio di Torino (2 cast)

Foto: Ramella&Giannese

Renzo Bellardone

Credo sia quasi poco umile, disquisire su un’opera wagneriana come il Tristan, ma effettivamente circa la scrittura musicale o poetica e fuori dubbio che viva eterna tra le più alte dimensioni del firmamento compositivo! Noi, poveri mortali, tutt’al più possiamo esprimere qualche impressione ed emozione ricavata nel vederne la rappresentazione, seppur in forma di generale, dove però tutti hanno dato il massimo dell’impegno. La direzione di Gianandrea  Noseda  sontuosamente  poetica e  lirica ‘scava’ nei meandri della partitura cogliendo i dettagli più reconditi a comporre una meraviglioso arazzo fatto di sottili sfumature e passioni tumultuose. Si colgono sussurate emozioni ed urla disperate. La regia di Claus Guth ripresa da Arturo Gama e le scene ed i costumi di Christian Schmidt sono efficacemente sospese  in un indefinito tempo moderno, che non manca di accostare più facilmente la corposa produzione. Colori museali e raffinati in un mix di scelte e luci apparentemente semplici, ma decisamente curate di   Jürgen Hoffmann. Degno di nota l’effetto acqua proiettato sul fondale e esaustivo l’impianto scenico girevole, assolutamente non banale. Il breve intervento del coro diretto da Claudio Fenoglio dà la cifra delle potenzialità. Le voci, tutte apprezzate, hanno riscosso ampi consensi: Tristano è interpretato con caparbietà e professionalità da Stefan Vinke, il quale affascina per colore e timbro. Isolde incontra la voce dell’appasionata Rachel Nicholls, che facile negli acuti si libra brillantemente a  volteggiare  aerea o a scendere cupa nei sentimenti mortali. Quasi tutti gli interpreti del cast sono ascoltati per la prima volta, ma questa è risultata una piacevole emozione. Stefen Humes dà voce a Marke, re di Cornovaglia  cui imprime autorevolezza con il massiccio tono brunito e forte carica interpretativa. Michelle Breedt è una magnifica Brägane che ha affascinato vocalmente per i bei colori ed attorialmente per la carica emotiva impressa. Una nota interessante della messa in scena: all’inizio Isolde e  Brägane hanno lo stesso abbigliamento,  forse ad esprimere due forze paritarie? Non dimentichiamo che tutto succede per la scelta di Brägane di sostituire il filtro della morte con il filtro dell’amore ed il brindisi di morte si tramuta così in un brindisi d’amore! Martin Gantner veste i panni di Kurwenall offrendo un’interpretazione di livello e grande duttilità vocale. Jan Vacik interpreta un interessante Melot. Bravi davvero tutti gli interpeti per una produzione ingegnosa, ma immediata. La Musica Vince sempre


Monday, September 18, 2017

Kathia Buniatishvili - London Symphony, Stresa Festival 2017

Renzo Bellardone

Prima di scrivere dei due concerti diretti da Gianandrea Noseda allo Stresa Festival 2017 mi sono preso una pausa di riflessione. All’ascolto di entrambe le direzioni mi sono sentito molto piccolo di fronte alla monumentale genialità e con doveroso senso di moderazione e conoscenza dei propri limiti mi sono fermato un attimo. Più tardi però ho riflettuto sul fatto che quando scrivo non intendo ‘spacciare’ conoscenze universali che non ho e lungi da me il voler ‘apparire’, pervaso invece dal piacere di condividere le emozioni scaturite e vissute all’ascolto, attraverso quelle che definisco ‘recensioni emozionali’. Armandomi quindi di coraggio ci provo !

STORIE RUSSE e CREAZIONI INNOVATRICI – STRESA FESTIVAL  2017
STORIE RUSSE – Palacongressi Stresa 3 settembre
Khatia Buniatishvili, pianoforte
London Symphony Orchestra
Gianandrea Noseda, direttore

S. RACHMANINOFF, Concerto per pianoforte e orchestra in do min. op. 18
P.I. ČAJKOVSKIJ, Sinfonia n. 4




CREAZIONI INNOVATRICI – Palacongressi 8 settembre
Enrico Dindo, violoncello
Filarmonica Teatro Regio Torino
Gianandrea Noseda, direttoreW.F. BACH, Sinfonia in re min.
D. ŠOSTAKOVIČ, Concerto per violoncello e orchestra n. 1
L. VAN BEETHOVEN, Sinfonia n. 6 in fa magg. op. 68 “Pastorale”


Il sottotitolo che istintivamente avrei dato ad entrambi i concerti è ‘Monumentali Genialità’. Gli autori considerati sono dei veri geni  della scrittura musicale, segnando non solo la loro epoca, ma anche quelle a venire! Gli interpreti sono dei ‘monumenti’ nel panorama musicale internazionale, a partire dalle orchestre: la LSO è a buon diritto ai vertici musicali  ed ad ogni ascolto trasmette forte emozioni e pare diventare sempre più eccellente nello scavo e nella ricerca di meandri di bellezza; la Filarmonica del Teatro Regio di Torino, nata nel 2003 su iniziativa  dei componenti dell’orchestra del TRT con Noseda,  direttore musicale TRT esprime una forte intesa che produce colori raffinati ed eleganti sonorità. Il 3 settembre Khatia Buniatishvili, al pianoforte nel celebre concerto op.18 di S.Rachmaninoff, ha incantato il pubblico per l’elegante vigore ed il suono caldo e pieno, tratto dal virtuosistico ed appassionato tocco della tastiera; è seguita la sinfonia n.4 di P.I. Čajkovskij: l’introduzione è la narrazione del destino ineluttabile che impedisce la felicità per descrivere poi la malinconia che svanisce prima o poi con un po’ di leggerezza, fino all’ardore del finale che il cuore pulsante dell’orchestra ha esaltato in una esplosione di festa. Il concerto di chiusura dell’8 settembre, ha invece visto Enrico Dindo quale solista al violoncello nel concerto n. 1 di   D. Šostakovič, dove fin dall’attacco iniziale è apparso un grande: partitura bellissima che ha interpretato con trasporto e passione esprimendosi nell’intera estensione. La seconda parte è stata protagonista la Filarmonica TRT nella sinfonia n. 6, la ‘Pastorale’  di Beethoven rappresentata in un susseguirsi di quadri variopinti e sonorità silvane ed agresti. Entrambi i concerti sono stati diretti dal Maestro Gianadrea Noseda, direttore artistico del Festival ed ai vertici della piramide dei grandi direttori d’orchestra. Direzione sempre molto leggibile con gesto chiaro ed espressivo; con la Lso è il principale direttore ospite, mentre per la Filarmonica è il direttore musicale del Teatro Regio di Torino. Mantenuto il suo atteggiamento di grande attrattore e coinvolgitore, ringrazia i professori d’orchestra con continui sorrisi e gratificanti espressioni del volto. Questo rapporto di amicizia crea un’intesa che dà poi i migliori frutti sul palcoscenico, come in queste due occasioni di grande soddisfazione per l’ascolto . Un grazie doveroso al Maestro Noseda per il suo coinvolgimento con lo Stresa Festival, per la scelta dei programmi, per la sua professionalità e passione nella direzione. La musica vince sempre.