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Thursday, October 26, 2017

Tristano e Isotta - Teatro Regio di Torino (2 cast)

Foto: Ramella&Giannese

Renzo Bellardone

Credo sia quasi poco umile, disquisire su un’opera wagneriana come il Tristan, ma effettivamente circa la scrittura musicale o poetica e fuori dubbio che viva eterna tra le più alte dimensioni del firmamento compositivo! Noi, poveri mortali, tutt’al più possiamo esprimere qualche impressione ed emozione ricavata nel vederne la rappresentazione, seppur in forma di generale, dove però tutti hanno dato il massimo dell’impegno. La direzione di Gianandrea  Noseda  sontuosamente  poetica e  lirica ‘scava’ nei meandri della partitura cogliendo i dettagli più reconditi a comporre una meraviglioso arazzo fatto di sottili sfumature e passioni tumultuose. Si colgono sussurate emozioni ed urla disperate. La regia di Claus Guth ripresa da Arturo Gama e le scene ed i costumi di Christian Schmidt sono efficacemente sospese  in un indefinito tempo moderno, che non manca di accostare più facilmente la corposa produzione. Colori museali e raffinati in un mix di scelte e luci apparentemente semplici, ma decisamente curate di   Jürgen Hoffmann. Degno di nota l’effetto acqua proiettato sul fondale e esaustivo l’impianto scenico girevole, assolutamente non banale. Il breve intervento del coro diretto da Claudio Fenoglio dà la cifra delle potenzialità. Le voci, tutte apprezzate, hanno riscosso ampi consensi: Tristano è interpretato con caparbietà e professionalità da Stefan Vinke, il quale affascina per colore e timbro. Isolde incontra la voce dell’appasionata Rachel Nicholls, che facile negli acuti si libra brillantemente a  volteggiare  aerea o a scendere cupa nei sentimenti mortali. Quasi tutti gli interpreti del cast sono ascoltati per la prima volta, ma questa è risultata una piacevole emozione. Stefen Humes dà voce a Marke, re di Cornovaglia  cui imprime autorevolezza con il massiccio tono brunito e forte carica interpretativa. Michelle Breedt è una magnifica Brägane che ha affascinato vocalmente per i bei colori ed attorialmente per la carica emotiva impressa. Una nota interessante della messa in scena: all’inizio Isolde e  Brägane hanno lo stesso abbigliamento,  forse ad esprimere due forze paritarie? Non dimentichiamo che tutto succede per la scelta di Brägane di sostituire il filtro della morte con il filtro dell’amore ed il brindisi di morte si tramuta così in un brindisi d’amore! Martin Gantner veste i panni di Kurwenall offrendo un’interpretazione di livello e grande duttilità vocale. Jan Vacik interpreta un interessante Melot. Bravi davvero tutti gli interpeti per una produzione ingegnosa, ma immediata. La Musica Vince sempre


Sunday, January 31, 2016

Siegfried de Wagner en Toronto – Canadian Opera Company

Foto: Michael Cooper

Giuliana Dal Piaz

Después de presentar Die Walküre en la temporada 2014-2015, está ahora en cartelera, en el Four Seasons Centre de Toronto, del 23 de enero al 14 de febrero, la producción de la Canadian Opera Company del Siegfried, segunda jornada y tercera ópera del ciclo.  Presentar el Ring Des Nibelungen no es una hazaña que pueda improvisarse: la historia de la producción empieza cuando, a principios de los años 2000, la Canadian Opera Company pide al renombrado (y transgresivo) escenógrafo canadiense Michael Levine planear la tetralogía para la inauguración del "Four Seasons Centre for the Performing Arts" en Toronto. Además de hacerse cargo de las escenas, Michael Levine cura personalmente la dirección del Das Rheingold, prólogo del ciclo; luego pide a tres distintos directores canadienses que dirijan las tres siguientes jornadas (guardando de cualquier manera para sí la escenografía): Atom Egoyan para Die Walküre, François Girard para Siegfried y Tim Albery para Götterdämmerung. Presentadas por primera vez entre 2004 y 2006, las óperas están siendo propuestas nuevamente en las tres temporadas del 2013 al 2017.

El enfoque de Levine se caracteriza por el intento de "representar la transición desde el mundo imperialista siglo XIX del Rheingold, a una sociedad dominada por una revolución industrial y su correspondiente corrupción en la Walküre, a una época de introspección froidiana y exploración sicológica en Siegfried, a un medio capitalista contemporáneo en Götterdämmerung. Levine concibió para el escenario un mundo de atmósferas y sugestiones que, con cambios mínimos de luces y escena, permiten trasladarse ágilmente de una casa a una landa devastada por la guerra, a la ladera rocosa de una montaña. La escena cuajada de escorias refleja el momento de crisis descrito en Die Walküre: la disolución de una familia, el caos provocado por la lucha que Wotan libra por el poder personificado en un anillo mágico, la caída de los dioses" (cit. desde la presentación que la misma COC hizo en 2005 de la labor de Levine).

Dejando a un lado las teorías explicativas y claramente elogiativas, en la puesta del Siegfried en Toronto resulta evidente lel altísimo nivel musical de la orquesta estable de la Canadian Opera Company, magistralmente guiada por el jóven y valioso Director alemán Johannes Debus, así como la cualidad de todas las voces. El tenor alemán Stefan Vinke es un Siegfried de voz clara y calibrada, a la altura de la enorme tarea que representa estar casi costantemente en escena por más de 4 horas; el bajo/barítono estadounidense Alan Held le da al Andariego/Wothan la fuerza vocal y la redondez de sonido requeridas, así como el barítono inglés Christopher Purves que interpreta a Alberich. El tenor austriaco Wolfgang Ablinger-Sperrhacke es vocalmente un buen Mime, pero no logra transmitir la gran vis cómica que el personaje tiene. Muy buenas las voces del bajo canadiense Philip Ens (Fafner), de la contralto americana Meredith Arwady (Erda), y la de la soprano canadiense Jacqueline Woodley (el Ave de la Selva). 

En presencia de una tal excelencia musical, que no siempre es alcanzada en una ópera wagneriana, la puesta en escena del Siegfried es cuando menos desconcertante, sobre todo si pensamos en el cuidado que Wagner puso en dar indicaciones para la producción: él escribió personalmente los libretos de sus óperas, imaginó la composición de la orquesta y la posición de cada instrumentista, al punto de querer construir en Bayreuth un teatro expresamente concebido para el ciclo del Anillo, y describió en mucho detalle el escenario de su saga mitológica.

El telón se abre sobre una enorme "nube" de ramas y escorias, con entremezclados unos cuerpos humanos (¿los héroes muertos y los dioses del Valhala?), que domina el primer acto, se cierne opresivamente sobre los personajes – éstos no dejan de vagar por el escenario -, disminuye la fuerza de su presencia y distrae al espectador. Si añadimos el atuendo de todos los personajes - una especie de piyama blanco, que recuerda por un lado la uniforme de los pacientes mentales en los antiguos manicomios y por el otro la vestidura de los peones mexicanos en tiempos de la revolución - la sensación de extrañamiento es más fuerte aún. Desde un principio, el Andariego (Wanderer/Wothan) aparece intencionalmente, a pesar de su voz poderosa, sólo como un pobre anciano recargándose en un largo bastón, ya no en la mágica Lanza de la Ley. El director François Girard afirma abiertamente en sus Notas considerar Siegfried como "la más abstracta de las óperas del Ring" y como obra abstracta la maneja. La escena en la cual el protagonista forja Notung, la mítica espada, pierde mucho de su encanto originario: Sigfried no golpea alegre y rítmicamente sobre un yunque los trozos de acero que está reconstruyendo, no consigue su propia arma con un intenso esfuerzo físico, sino que por todo el tiempo se limita a mover manos y brazos, como un brujo sobre el calderón de una pócima mágica, de rodillas ante un hoyo en el piso del escenario, desde el cual asoman y  ondean sinuosamente manos y brazos femeninos, iluminados de rojo para representar las llamas. Y de repente Notung emerge completa de la maraña.
  
En el segundo acto, la "nube" de ramas y escombros se encuentra un poco más alejada del público, hacia el fondo del escenario, aligerando así el sentido de opresión; pero en cambio el espacio delante de la cueva del dragón Fafner está lleno de cuerpos - siempre en sus blancos piyamas -: ¿a dónde se fue la selva lozana y serena, esa naturaleza que Siegfried habita e interpreta (Wagner era un seguidor de la filosofía de Rousseau y del mito del "buen salvaje"), de la cuali no debería alejarse jamás? De gran efecto teatral la representación de la lucha entre Siegfried y el dragón, con séis acróbatas - el director ha trabajado también con el "Cirque du Soleil" - que, en sus piyamas blancos, simulan hábilmente el perfil frontal y las fauces abiertas del dragón. Banal, en cambio, la representación del pajarillo como una especie de ángel de la guarda...

En el tercer acto, por fin desaparecida la "nuvola" de ramas secas y escombros, resulta más aceptable la representación de la roca de Brunhilde con la masa circular de blancos cuerpos acostados que sucesivamente se enderezan formando un círculo, se iluminan de rojo y terminan dando vueltas vorticosamente sobre sí mismos: las llamas. Cuando Siegfried penetra al interior del círculo, los cuerpos blancos se retiran lentamente hacia el fondo del escenario. Claramente estudiado el contraste entre los blancos piyamas y el rico vestido victoriano de Brunhilde: ¿un vestido de finales del siglo 19º, tul y encajes negros para la valquiria Brunhilde? ¿Quiere Levine indicar con ello la transición desde semidiosa guerrera a simple mujer? Musicalmente, sin embargo, Brunhilde no decepciona: la voz de la óptima soprano estadounidense Christine Goerke es fuerte, llena y dramática.

Monday, June 20, 2011

Seattle Opera Announces 2013 Ring and 2014 Meistersinger

Photo: Greer Grimsley (Wotan) and Stephanie Blythe (Fricka). © Rozarii Lynch photo

Seattle Opera officially announces its summer 2013 production of Wagner’s four-opera epic, Der Ring des Nibelungen, as well as the composer’s Die Meistersinger von Nürnberg, which will open the 2014/15 season the following summer. Seattle Opera’s beloved “Green” production of the Ring, first seen in 2001, returns in August 2013. In August 2014, the company presents Meistersinger for the first time in more than 20 years. These back-to-back Wagner summers celebrate several important milestones: the 2013 bicentenary of Wagner’s birth, the 50th Anniversary of Seattle Opera, and the conclusion of Speight Jenkins’ 30 years as general director of Seattle Opera.  “It was a great day for Seattle when Speight Jenkins came here to lead the opera company in 1983,” says William Weyerhaeuser, President of the Seattle Opera Board of Trustees. “Speight’s ear for the world’s best voices, his instinct for what makes exciting theater, integrity, diplomacy, his broad base of knowledge, and his tireless, contagious passion for the art form have made Seattle Opera one of the great opera companies and given this city and its visitors decades of compelling opera. Seattle Opera is proud to honor Speight, and mark the company’s 50th Anniversary, with two signature productions—the Ring Cycle, the work that’s the heart of the company, and Die Meistersinger von Nürnberg, Wagner’s optimistic hymn in praise of art and the cultural tradition.” Seattle Opera’s critically acclaimed production of the Ring, directed by Stephen Wadsworth and featuring sets by Thomas Lynch, costumes by Martin Pakledinaz, and lighting by Peter Kaczorowski, returns for its fourth incarnation, this time under the baton of Asher Fisch, Principal Guest Conductor of Seattle Opera. Fisch, who has conducted Parsifal, Lohengrin, Der Rosenkavalier, Der Fliegende Holländer, and Tristan und Isolde for Seattle Opera, “ranks among the finest Ring conductors of our time,” according to Opus Magazine. Making their Seattle Opera debuts in this production are Alwyn Mellor as Brünnhilde and Stefan Vinke as Siegfried. Mellor is a Brünnhilde of choice for Den Nye Opera, Oper Leipzig, Longborough Festival Opera, Paris Opera, and Opera North; Vinke has sung Siegfried in Cologne, Leipzig, Berlin, Salzburg, Venice, and Lisbon. Greer Grimsley returns to Seattle Opera for the third time as Wotan, a role for which he won Seattle Opera’s 2005 Artist of the Year award. Other returning artists include Stephanie Blythe as Fricka, Margaret Jane Wray as Sieglinde, Stuart Skelton as Siegmund, Dennis Petersen as Mime, and Richard Paul Fink as Alberich. Seattle Opera has only produced Die Meistersinger von Nürnberg once before, in the summer of 1989. Wagner’s magnificent comedy, which celebrates community, artistic leadership, and a balance of tradition and innovation in the arts, is the perfect way to honor the life-work of Speight Jenkins, who will be stepping down from his position on September 1, 2014. Asher Fisch will conduct.  Performances of the Ring are scheduled as follows: Cycle #1, August 4, 5, 7, & 9; Cycle #2, August 12, 13, 15, & 17; and Cycle #3, August 20, 21, 23, and 25, 2013. Subscription performances of Die Meistersinger von Nürnberg are scheduled for August 2, 7, 10, 13, 17, 20, and 23, 2014.





Tuesday, February 8, 2011

Intolleranza 1960 opera del compositor Luigi Nono en el Teatro La Fenice de Venecia

Foto: Michele Crosera - Teatro La Fenice

Massimo Viazzo
Exactamente cincuenta años después regresó a la Fenice de Venecia, Intolleranza 1960, la opera de protesta de Luigi Nono basada en un collage de textos (Brecht, Sartre, Majakoskij…) y en una idea del intelectual de Angelo Maria Ripellino. El suceso de un emigrante quien después de haber huido de las tristes condiciones laborales en una mina y de haber participado en una poca exitosa rebelión popular es mandado directamente a un campo de concentración. Antes de morir ahogado durante una aluvión en el camino de regreso a su patria, se mostró en escena en una cierta y bien delineada actualidad en la producción escénica diseñada por los estudiantes de la Facultad de Diseño y Artes de la Universidad IUAV de Venecia bajo la dirección de Walter Le Moli y Claudio Longhi, que colaboran frecuentemente con este teatro. Con la orquesta ubicada sobre un escenario dividido en tres niveles, sobra una instalación metálica, y con el coro en el “foso” orquestal se apuntó hacia una legibilidad inmediata de la trama sin intelectualismos o superposiciones particulares, con un uso muy eficaz de la iluminación, y en ocasiones utilizando proyecciones del propio texto sobre el fondo con el fin de facilitar su entendimiento. Parece que en Italia la música de la segunda mitad del siglo veinte aun no ha sido completamente metabolizada (la representación del estreno absoluto de esta obra en 1961 ocasionó gritos y silbidos de desaprobación) tanto así que la difusión de la obra maestra de Luigi Nono – que, como se recuerda se casó con la hija de Arnold Schoenberg- se ha realizado en los últimos años en países de habla alemana, y traducida a esa lengua. El elenco se mostró a la altura de la grandiosa partitura en particular el protagonista Stefan Vinke y los personajes de las mujeres, de Julia Mellor y Cornelia Horak, pero sobretodo el coro (con intervenciones en vivo y grabadas) dirigido por Claudio Marino Moretti, que dio gran relieve a las que son por demás, las paginas mas sugestivas de la obra. Lothar Zagrosek dirigió con claridad, encontrando una afilada sonoridad en una narración de mucha tensión. Por lo tanto, se trató de una optima inauguración de temporada para el teatro veneciano, muy apreciada por el publico.

Monday, February 7, 2011

Intolleranza 1960 opera di Luigi Nono - Teatro la Fenice, Venezia

Foto: Michele Crosera - Teatro la Fenice

Massimo Viazzo

Dopo cinquant’anni esatti torna alla Fenice di Venezia Intolleranza 1960, la protest-opera di Luigi Nono basata su un collage di testi (Brecht, Sartre, Majakovskij…) da un’idea dell’intellettuale Angelo Maria Ripellino. La vicenda dell’emigrante che dopo essere fuggito dalla triste condizione lavorativa in miniera si ritrova all’interno di una sommossa popolare il cui esito negativo lo spedisce direttamente in un campo di concentramento, prima della morte per annegamento nel fiume in piena al suo ritorno in patria, mostra ancora oggi una certa attualità ben sottolineata dall’allestimento curato dagli studenti della Facoltà di Design e Arti dell’Università IUAV di Venezia sotto la direzione di Walter Le Moli e Claudio Longhi. Con l’orchestra posizionata su un palcoscenico suddiviso su tre livelli (sopra ad una installazione metallica) ed il Coro nella “buca” orchestrale si è puntato su una leggibilità immediata della trama senza particolari cerebralismi o sovrapposizioni, con un uso efficacissimo delle luci e, a volte, utilizzando proiezioni del testo stesso sul fondale per facilitarne l’intelligibilità. In Italia la musica del secondo Novecento non pare ancora completamente metabolizzata (alla première del 1961 la rappresentazione fu sommersa da urla e fischi di disapprovazione!) tanto che la diffusione del capolavoro di Luigi Nono - che, ricordo, sposò la figlia di Arnold Schoenberg - è avvenuta, in questi anni, soprattutto in traduzione nei paesi di area tedesca. Il cast si è mostrato all’altezza dell’impervia partitura, in particolare il protagonista Stefan Vinke e le due donne Julia Mellor e Cornelia Horak, ma soprattutto il Coro (in parte in presa diretta, in parte pre-registrato), diretto da Claudio Marino Moretti, ha dato grande risalto a quelle che sono senz’altro le pagine più suggestive del lavoro. Lothar Zagrosek ha diretto con chiarezza, trovando sonorità taglienti, in una narrazione sempre tesissima.Un’ottima inaugurazione di stagione, quindi, per il teatro veneziano, molto apprezzata dal pubblico.