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Thursday, January 11, 2024

Mesias de Handel en Houston

Foto: Melissa Taylor

Ramón Jacques

Compuesto en 1741, el oratorio el Mesías (Messiah, HWV 56) de Georg Friedrich Händel​ (1685-1759) es una obra tan intensa y penetrante hoy como lo fue hace más de 280 años, inspirando alegría y asombro para quienes lo escuchan por primera vez como para aquellos que regresan para escucharla año con año. En Houston se ha convertido ya en una tradicional anual de la Houston Symphony, que antes solía programarla cada dos años, pero que, ante el éxito e interés, generado entre su público, ha decidido programarla cada temporada, alrededor de las fechas festivas decembrinas. De hecho, otras importantes orquestas estadounidenses, que la consideran también una pieza fundamental de su repertorio la ofrecieron en estas fechas como la: New York Philharmonic, Philadelphia Symphony Orchestra y la National Symphony Orchestra de Washington D.C. entre muchas otras.  En Estados Unidos ha resultado ser de especial interés para el público, no solo por la carga emotiva y religiosa que contiene, si no por su texto en lengua inglesa, que la hace accesible y comprensible. En cada teatro o sala de concierto donde se ejecuta se incluir el libreto, que es leído con atención por los asistentes, y en ciertas ocasiones incluso se invita al público a cantar las partes corales.  Al ser una obra que pertenece ya al repertorio sinfónico tradicional, pocas orquestas se ocupan de ofrecer o buscar una aproximación filológica y suelen ejecutarlas con instrumentos modernos y amplios ensambles.  En esta ocasión la orquesta fue reforzada con clavecín, tiorba, bajo continuo, ya que la conducción musical estuvo a cargo Jeannette Sorrell, en su debut con esta orquesta, y que es conocida en el ambiente musical estadounidense por haber sido discípula de Leonard Bernstein, y por ser la fundadora y directora del grupo de música barroca Apollo’s Fire, que tiene su sede en la ciudad de Cleveland, y que una de las pocas agrupaciones especializadas en la en la música barroca reconocidas de este país, por su amplia discografía y por la asociación que realizara hace algunos años con el contratenor francés Philippe Jaroussky, con quien realizaron una gira de presentaciones por Europa. La conducción de Sorrell fue detallada y atenta a cada detalle, y condujo con la escrupulosidad y atención al detalle que suelen tener los directores de música antigua buscando la musicalidad y timbres adecuados, así como un balance entre los solistas, la orquesta y el coro, imprimiéndole dinamismo y ligereza al sonido que emanó de los instrumentos. La orquesta ofreció una grata sonoridad musical, en la que destacaron especialmente los metales y las trompetas.  La idea de Sorrell, buscó, según ella mismo expresó, recrear la manera como se especula, se solía escuchar la pieza con cercanía con el público, por lo que los cuatro solistas cantaron sus piezas de memoria, sin la ayuda de partituras como suele suceder, y como si se tratara de una pieza escénica actuada, y que, gracias a los movimientos y gestos de cada solista, en vez de cantar parecían contar una historia rompiendo por momentos con esa barrera que parece existir y que aleja a los solistas con la audiencia. Sorrell exploró esta novedosa y valida idea, al menos lo fue para mí como seguramente para muchos de los presentes. La idea funcionó bien en la práctica, sin embargo no hay que olvidar que de todos los oratorios handelianos, este es complejo y distinto a los demás, ya que a excepción de Israel in Egypt, cuyo texto proviene de la biblia; el Mesías, que está basado en el nuevo testamento, es el único oratorio de Händel sin una trama dramática, además de que a  lo largo de la vida del compositor se presentaba en espacios consagrados; y es por lo tanto una reflexión sobre algo sagrado, no así sobre la naturaleza dramática de su contenido. Es un oratorio conformado de extensas partes corales por lo que sus solistas, aquí se convierten en una especie de comentaristas o relatores, más que personajes de una trama o historia.  Las partes vocales lucieron de manera especial por la presencia de la soprano Amanda Forsythe, que, en mi apreciación, es quizás una de las mejores sopranos estadounidenses, que ha optado por hacer una carrera de bajo perfil, principalmente en la música antigua, y sus brillantes apariciones en escenarios operísticos, cuando las ha hecho han sido notables. Amanda posee una grata brillantez vocal, y una línea musical, que es conmovedora y apasionante. Con mucha claridad en su canto y una impecable dicción hizo que sus arias fueran los momentos más altos del concierto. El contratenor Cody Bowers, se mostró expresivo, en su entonación y fraseo; y el tenor Ed Lyon cautivó con una voz seductora, ligera, pero muy precisa.  completó el cuarteto de solistas el bajo barítono Kevin Deas, con una voz potente, algo desmedida y áspera por momentos pero que al igual que los demás interpretes ofreció una interpretación idiomática y atenta a cada palabra. El coro Houston Symphony Chorus, mostró buen nivel y momentos intensos y emotivos en cada una de sus apariciones sin dejar de mencionar el conocido ¡Aleluya! Que tanto jubilo causa entre el público. El coro se mantiene muy activo gracias que el titular de la orquesta Juraj Valčuha es especialmente afecto a la música vocal, coral y a la lírica.



Thursday, December 19, 2013

Allegrissimo Vivace – My Fair Lady at the Théâtre du Châtelet, Paris

Foto: Théâtre du Châtelet

Suzanne Daumann

Christmas time is party time and this production of My Fair Lady, created in 2010 and taken up again this year, is a party treat indeed.  The story, however, is not exactly of the “and they lived happily ever after”-kind. The flower girl Eliza is taught by phonetics professor Higgins to overcome her cockney accent, and to behave correctly in society, so much so that she is taken for a princess. In the process, she loses her own roots and finally doesn’t belong anymore. In Covent Garden, her ancient comrades don’t recognize her but marriage into the High Society isn’t really an option either. The ending suggests a love story between Eliza and Higgins. Is this going to work out? We’ll never know.  The musical and Carl Loewe’s joyous music rather accentuate the positive, and revel in the idea that change is possible – and in piquant class satire.  Robert Carsen’s staging follows closely the classic Broadway productions and the movie, while trying to respect George Bernard Shaw who did not want a happy ending for the original play “Pygmalion”. The sober and elegant stage decorations by Tim Hatley set off Anthony Powell’s gorgeous and sometimes totally exuberant costumes and the glorious cast and their singing and acting. Eliza’s dress in the Ascot scene is a joy unto itself, just like the ladies’ in the Gavotte. The gripping absolutely ripping choreography of the whole scene makes one want to weep with joy, as does the boisterous stag night and of course the “Wouldn’t it be loverly”-scene.  Katherine Manley, soprano, is Eliza and one has to admire the way she holds back on her vocal possibilities for the occasion, giving force and sensitivity to her character. The same goes for Ed Lyon, tenor, who embodies Freddy Ainsford-Hill. One wishes to hear more of his beautiful voice, although he masters the spoken dialogue perfectly and is a joy to behold as well. Donald Maxwell, baritone, sings, plays and dances Alfred P. Doolittle, giving depth and feeling to this rambunctious philosopher and poet. And last but not least at all Alex Jennings is an elegant Henry Higgins, hiding beautiful ballroom manners and a feeling heart behind gruff misogyny. The secondary characters should not be forgotten: Nicholas Le Prevost is Colonel Pickering, Caroline Blakiston is Mrs Higgins and Lee Delong is Mrs Pearce and they all are delightful in their own way. Jayce Ogren conducts the Orchestre Pasdeloup with an irresistible drive, highlighting joyous details of the score, giving a solid rhythmic foundation to Lynne Page’s equally irresistible choreography. Everything comes together tonight to our tremendous enjoyment – bravi all around and standing ovations!