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Sunday, May 29, 2016

Radamisto de Handel en Frankfurt

Radamisto en Fráncfort del Meno. Foto: Barbara Aumüller

Federico Figueroa

La resurrección de las óperas de Händel continua imparable. Las propuestas escénicas empiezan a ser variadas, y en este sentido Tilman Köhler enmienda el final feliz y hace que Tiridate, el villano del argumento, degolle en el ultimo momento a todos los demás personajes. No hacía falta dar este triple salto mortal porque su trabajo en éste título ya había demostrado tener una calidad elevada. Las representaciones de este Radamisto se realizaron en el Bockenheimer Depot, una antiguo almacén de tranvías, y tiene la ventaja de la cercanía con los cantantes y las desventajas de no ser un escenario al uso. Kölher y su equipo (escenografía de Karoly Risz, vestuario de Susanne Uhl, iluminación de Joachim Klein y video de Bibi Abel) se adecuaron perfectamente al espacio, creando una minimalista propuesta teatral en torno a una escalera de grandes dimensiones, teñiada por una iluminación potenciadora de los movimientos escénicos y un vestuario suficientemente original. Un simbólico vestido de novia como recordatorio del meollo del argumento evidenció otras lecturas (el machismo, la violencia encubierta o la lealtad de los valores, por sólo mencionar algunos) con expresiva sinceridad. Un reparto excepcional por su calidad vocal y escénica dieron el empuje definitivo a la velada. Sensacional el contratenor ruso Dmitry Egorov en el personaje epónimo, capaz de salir airoso de los elaborados ornamentos en sus arias, con una voz potente y exquisitamente manipulada. El timbre no es especialmente bello pero sí contundente. La mezzosoprano Paula Murrihy sí tiene un instrumento de encantador sonido, sedoso y homogéneo, y su entrega a la escena como Polissena, le granjearon cálidos aplausos del público. También magnífica la soprano Gäelle Arquez en el personaje de la atribulada Zenobia, esposa de Radamisto y causante involuntaria de la guerra causada por Tiridate. Esta joven soprano tiene un límpida emisión, canta con elegancia y es buena actriz. Habrá que seguirle los pasos. El barítono coreano Kihwan Sim fue un diabólico y descomunal Tiridate, lustrosamente cantado y muy bien actuado. También brilló con intensidad el contratenor soprano Vince Yi (Fraarte), brillante en la coloratura y penetrante en el registro agudo. La soprano Kateryna Kasper (Tigrane) no desaprovecho ninguna de sus intervenciones para mostrar su dúctil instrumento y el bajo Thomas Faulkner se encargo con buen pulso de Farasmane. Al frente de la orquesta (Museumsorchester) estuvo el italiano Simone Di Felice, pulcro, ordenado y cuidadoso con las dinámicas. Una lectura salida más de lo plástico que de las entrañas, rica en la paleta de colores musicales pero sin una fuerte personalidad. El público premió a todo el equipo con largos aplausos. Händel tiene cuerda para mucho rato.

Tuesday, July 30, 2013

Romeo y Julieta en el Teatro Municipal de Santiago, Chile

 Fotos: Patricia Melo TMS
 
Johnny Teperman.
 
Con un elenco de excelentes voces y una producción brillante en todos sus aspectos, regresó al Teatro Municipal, tras 13 años de ausencia,  la ópera 'Romeo y Julieta', del compositor francés Charles Gounod. Particularmente atractivas, resultaron las interpretaciones de los protagonistas, la soprano japonesa Eri Nakamura y el tenor rumano Teodor Ilincai, ambos con voces privilegiadas, todos bajo la dirección de escena del francés Jean Louis Pichon y el conductor orquestal franco canadiense Yves Abel.
'Romeo y Julieta 2013' Ninguna otra historia de amor ha logrado traspasar generaciones y formatos tanto como lo ha hecho la de 'Romeo y Julieta'. La pintura, la literatura, la música sinfónica, el ballet y la comedia musical han revivido el mito y, en 1867, Charles Gounod hizo lo suyo al convertir la tragedia de William Shakespearte en ópera. Desde su estreno en París, la obra ha cosechado innumerables éxitos y entre el 20 y el 30 de julio la obra ha retornado al Teatro Municipal de Santiago. 

El tercer título de la Temporada 2013  presenta una nueva producción del director de escena francés, Jean- Louis Pichon –autor, entre otros, del premiado montaje de 'Diálogo de carmelitas' ofrecido en este escenario en 2005–, y con la dirección musical de  Yves Abel quien ha debutado en nuestro país, tras exitosas presentaciones en el MET de Nueva York, la Ópera Estatal de Viena y la de Baviera, entre otras.
 
Dos artistas de ascendente carrera dan vida a la pareja de amantes más famosa del planeta. El rol de Romeo es interpretado por el tenor rumano Teodor Ilincăi,quien tras su debut en la Royal Opera House en 2009 ha destacado por su voz dulce y completa y por su técnica segura. Eri Nakamura, soprano lírica japonesa considerada una de las grandes promesas jóvenes de Convent Garden de Londres, interpreta el rol de Juliet "Ella es una mujer pequeña, con una sorprendente gran voz, proyectada con efectos que recuerdan a Mirella Freni. Eri impresiona en el ária "Je veux vivre"  de Julieta". se comentó de la soprano asiática, tras su participación en la final del BBC Cardiff Singer of the World Competition.
 
El elenco internacional lo completaron virtuosos cantantes, entre ellos, Homero Pérez-Miranda, Gäelle Arquez y Marc Canturri.El reparto estelar fue encabezado por otra talentosa dupla, compuesta por el tenor estadounidense Zach Borichevskyy  y la soprano chilena Paulina González, quienes compartieron escena con destacados artistas nacionales como Ricardo Seguel, Marcela González y Patricio Sabaté. Las funciones contaron  también con el Coro del Teatro Municipal y la Orquesta Filarmónica de Santiago, todos dirigidos por el Maestro Abel, importante difusor dela ópera francesa en Estados Unidos.
 
La grandiosa partitura de Gounod, con libreto de Jules Barbier y Michel Carré, acentúa los aspectos amorosos de la pieza teatral. Los constantes encuentros de Romeo y Julieta –desde la dicha inicial hasta el mutuo encuentro con la muerte– dieron pie para cuatro maravillosos dúos, que se suman a las célebres arias solistas “Je veux vivre” de Julieta y “Ah! léve-tuoi soleil” de Romeo. En este sentido, la puesta en escena de Jean-Louis Pichon–cuya escenografía y vestuario fueron diseñados por el recientemente fallecido Frédéric Pineau–buscó resaltar que Romeo y Julieta es, ante todo, una tragedia.
 
“Poco importa que la historia se desarrolle en Verona, en Nueva York o en cualquier lugar del planeta, sea durante la Antigüedad, la Edad Media o la Edad Contemporánea. Lo que sí es relevante, y que explica las decisiones de una escenografía que evita la reconstitución histórica y el decorativismo muchas veces apreciado en la ópera, es que nada debe desviar la atención del espectador de lo que el mito de Romeo y Julieta viene comunicándonos desde hace siglos: la dimensión trágica de la condición humana”, expresa Pichon.