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Monday, May 12, 2025

Giulio Cesare en Berkeley, California USA

Foto: RJ

Ramón Jacques

Como parte de la gira estadounidense que realiza anualmente el ensamble ingles The English Concert, se escuchó una muy satisfactoria versión de la  ópera seria en tres actos Giulio Cesare in Egitto, HWV 17 de George Friedrich Handel (1685-1759).  La realización de esta obra forma parte del prestigioso ciclo de danza, teatro, y música (orquestal, de cámara, recitales) como de música antigua titulado Cal Performances que organiza y realiza anualmente desde 1906 la Universidad de California Berkeley, ubicada al lado de la bahía de la ciudad de San Francisco, California, y que ha visto pasar por aquí a destacados interpretes internacionales.  Esta versión en concierto de la célebre obra handeliana se escuchó en la sala de conciertos Zellerbach Hall en el campus de la Universidad en una sala que lució abarrotada de público, ya que en lo que respecta a la interpretación de música antigua por importantes grupos especializados, Berkeley se ha convertido en un bastión de ese tipo de música, porque lo que se nota que la afición aquí es mucha.  La colaboración entre la orquesta inglesa y esta asociación comenzó en el 2021  incluye la ejecución de óperas de Handel como: Alcina, Rodelinda y Solomon, y para la próxima temporada se  anunció que el ensamble volverá (en mayo del 2026) con Hércules el drama en tres actos compuesto entre julio y agosto de 1744, con libreto en lengua inglesa, basada en el noveno libro de la Metamorfosis de Ovidio y en Las mujeres de Trachis de Sófocles, en una función seguramente será imperdible y satisfactoria por la presencia de la destacada mezzosoprano sueca Ann Hallenberg. La función escuchada de Giulio Cesare, satisfizo plenamente por su un alto nivel interpretativo en todos los aspectos, especialmente la parte vocal del espectáculo. Esta exitosa opera heroica de Handel, una de sus composiciones mas celebres, que tuvo su estreno en el teatro King’s Theatre en Haymarket, Londres el 20 de febrero de 1724, contiene una atractiva historia, además de una secuencia de inolvidables arias, vividas caracterizaciones, y una opulenta orquestación. La está situada en el antiguo Egipto, y la trama versa sobre la llegada de Julio César tras su victoria sobre Pompeyo, y la alianza romántica y política que se crea con Cleopatra mientras luchan contra su traicionero hermano, Tolomeo.  Esta narrativa entrelaza eventos históricos con relatos romantizados e idealizado para explorar temas de política, amor, seducción, traición y lealtad e intriga.  Aunque no hubo una dirección escénica bastaron algunos movimientos, gestos, que daban a entender los sentimientos y situaciones por las que atravesaban los personajes.  Esto se debe a un buen trabajo de improvisación actoral de los cantantes con experiencia en óperas antiguas que generalmente suelen ser presentadas en versión concierto.  En el papel principal sobresalió la presencia y la participación del contratenor francés Christophe Dumaux, quien se ostenta como uno de los mejores intérpretes del personaje, al que ya ha dado vida en diversas ocasiones, como en la puesta en escena de Calixto Bieito presentada en Ámsterdam, y reseñada por quien estas líneas escriben a principios del año 2023.  Por presencia, Dumaux domina el papel del que sabe expresar sus momentos enérgicos, como los más románticos y cierta dosis de comicidad, o como se le suele decir un jugador nonchalant en control de la situación.  Su desempeño vocal fue magistral por su amplia variedad de recursos vocales, como la solides y la precisión en su entonación y fiorituras, fácil elasticidad, además de notable en la emisión de messa di voce y pianissimi. Varios momentos para resaltar fueron su aria inicial “Alma del gran Pompeo”m su intercambio en la interpretación del canto de los pájaros con la violinista principal in 'Se in fiorito' o su gran aria “Al lampo dell’armi” del tercer acto, por mencionar algunos.  Hubo buena química y compenetración con la soprano británica Louis Alder quien interpretó una seductora Cleopatra, como en su dúo Caro…Bella. El canto de Alder es nítido, preciso y apto para las exigencias del personaje, como en Tu la mia stella sei  del primer acto, o mostrando su delicadeza vocal, para hacer un auténtico lamento de su aria “Piangerò la sorte mia” del tercer acto.  Otra cantante que pareció no limitarse a cantar sus arias si no a darle humanidad al personaje precisos movimientos.  Muy bien estuvo la contralto escocesa Beth Taylor dándole profundidad y una voz seductora, amplia y bien balanceada al personaje de Cornelia.  Como Sesto, su hijastro y papel en travesti, la mezzosoprano irlandesa Paula Murrihy se mostró muy efectiva y apegada al personaje y al estilo de canto transmitiendo la emoción, y la explosiva juventud e impulso de su personaje. Para recordar quedó plasmada su “Svegliatevi nel cor” Entre los otros contratenores destacó John Holiday, por exhibir como Tolomeo, una voz tersa, explosiva y ágil y sombría, en temperamento, para darle el carácter villanesco a su papel, y Meili Li fue un adecuado Nireno.  El barítono Morgan Pearse fue un sólido Achilla, con una tonalidad baritonal muy musical, cadenciosa y sonora. El elenco lo redondeó el adecuado Curio del joven barítono Thomas Chenhall, en sus intervenciones. Se debe mencionar las partes corales cantadas con alegría y conjunción por los propios solistas. Mucho oficio y conocimiento mostró el maestro Harry Bicket dirigiendo desde el clavecín, a un ensamble de 27 instrumentistas, del que es su director artístico desde el 2007, convenció por la dinámica y ligereza y fascinantes adagios que extrajo de la orquesta, y su consideración y apoyo por las voces, sin dejar de mencionar la óptima sección de cuerdas, cornos y alientos, que cuando fue requerido se colocaron detrás del director y al lado de los cantantes.  En resumen, se escuchó una ejecución instrumental pomposa y cargada de suntuosidad.  La obra se ofreció sin cortes lo que ocasionó que fuera una maratónica pero gozosa velada de cuatro horas de duración.



Monday, July 23, 2018

La Clemenza di Tito – De Nationale Opera Amsterdam


Foto: Ruth Walz 

Ramón Jacques

Toccare temi politici e di attualità in produzioni sceniche pare essere la moda che sta nascendo su importanti palcoscenici operistici. Così la compagnia De Nationale Opera di Amsterdam ha offerto una versione controversa della Clemenza di Tito che toccava temi come: il terrorismo, la crisi dei rifugiati e la segregazione razziale e di classe. Incaricato della regia è stato il famoso regista Peter Sellars che ha tenentato di adattare questi temi alla trama dell’opera. L’idea che sulla carta sembrava interessante, e una opportunità per il regista di mostrare e denunciare una realtà, ha preso una strada distinta incamminandosi su un lato ironico, banale e assurdo tipico di uno spettacolo più simile al Regietheater, che aveva una visione distinta dal libretto e che sviluppava poco  un’idea teatrale con coerenza. Visivamente lo spettacolo era appariscente, con cubi illuminati al centro del palco, che rappresentavano i grattacieli, che nel terzo atto sono stati distrutti da esplosioni, in uno scenario disegnato da George Tsypin, con costumi di Rubby Duiveman, e dalle luci, determinanti per l'ambientazione, di James F. Ingalls. All'interno di questo scenario si muovevano soldati con mitragliatrici; i membri del coro, caratterizzati come persone di diversi gruppi etnici e religioni, terroristi incarcerati e solisti. Alla fine, Tito, il politico vittima di un attacco terroristico, muore convulsamente in un letto d'ospedale. La parte musicale dello spettacolo è stata soddisfacente grazie alla presena in buca di MusiAterna, un emsemble con sede nel teatro di Perm in Russia, che ha mostrato solidità e buona dinamica, sotto la bacchetta sicura e di debordante entusiasmo del suo direttore Teodor Currentzis. Il Coro di MusicAterna è stato molto partecipe per quanto riguarda il canto e anche per la parte attoriale. Currentzis ha rimpiazzato i recitativi con frammenti di altre opere: la Musica per il Funerale Massonico in do minore, il Benedictus e il Kyrie dalla Grande Messa in do minore, e l’Adagio e Fuga in do minore, brani che non sono sembrati invadere la partitura principale. Con grande esagerazione, e voce ampia e vibrata, Tito è stato impersonato dal tenore Russell Thomas, che guidava un cast multietnico che includeva la delicata e distinta Vitellia del soprano russo Ekaterina Sherbachenko, l’intrepido Annio del soprano trinidado Jeanine de Bique, l’energico Publio del basso giamaicano Willard White e la raggiante Servilia del soprano afroamericano Janai Brugger. Menzione a parte per il mezzosoprano Paula Murrihy, che ha colpito per la sua musicalità e un canto piano di intenzione e buon gusto nei panni di Sesto.

La Clemenza di Tito en Ámsterdam


Foto: Ruth Walz

Ramón Jacques

Abordar temas políticos y de actualidad en producciones escénicas parece ser la moda que esta surgiendo en importantes escenarios operísticos. Así, la compañía De Nationale Opera de Ámsterdam ofreció una versión controvertida de La Clemenza di Tito, que abordaba temas como: el terrorismo, la crisis de refugiados, y la segregación racial y de clase. El encargado del montaje fue el célebre Peter Sellars, quien intentó adaptar estos temas a la trama de la ópera. La idea que en papel lucía interesante, y una oportunidad para el director de mostrar y denunciar una realidad, tomó una ruta distinta encaminándose hacia el lado irónico, banal y absurdo de un espectáculo más de Regietheater, que tuvo una visión distinta del libreto y que tampoco desarrolló una idea teatral con coherencia. Visualmente el espectáculo fue vistoso, con cubos iluminados en el centro del escenario, representando rascacielos, que en el tercer acto se veían destruidos por explosiones, de un set diseñado por George Tsypin, con vestuarios de Rubby Duiveman, y la iluminación, determinante en la puesta, de James F. Ingalls. Dentro de ese marco se desplazaban soldados con ametralladoras; los miembros del coro, caracterizados como gente de diversas etnias y religiones, terroristas presos, y los solistas. Al final, Tito, el político víctima de un atentado terrorista, muere convulsionándose en una cama de hospital. La parte musical del espectáculo fue satisfactoria, gracias a la presencia en el foso de MusicAterna, agrupación con sede en el teatro de Perm Rusia, que mostró solidez y buena dinámica bajo la mano segura y desbordante entusiasmo de su director Teodor Currentzis. El coro de MusicAterna, estuvo muy participativo en la actuación y en su canto. Currentzis reemplazó los recitativos con fragmentos de otras obras de Mozart como: la Música para un funeral masónico en do menor, el Benedictus y el Kyrie de la Gran misa en do menor y del Adagio y Fuga en do menor, que no parecieron invadir a la partitura principal.  Con cargada sobreactuación y enorme y destemplada voz fue como el tenor Russell Thomas personificó al personaje de Tito, que encabezó un elenco multiétnico que incluyo a la delicada y distinguida Vitellia de la soprano rusa Ekaterina Scherbachenko, al intrépido Annio de la soprano trinitaria Jeanine de Bique; al enérgico Publio del bajo jamaiquino Willard White, y a la radiante Servilia de la soprano afroamericana Janai Brugger. Mención aparte para la mezzosoprano Paula Murrihy, quien sobresalió por la musicalidad y un canto pleno de intención y buen gusto que imprimió al papel de Sesto.

Wednesday, May 10, 2017

Concierto con la RTÉ Sinfónica Nacional de Irlanda en Dublín

Foto: RTÉ National Symphony Orchestra

Ramón Jacques

En su sede habitual, la sala de conciertos National Concert Hall de Dublín Irlanda, la Sinfónica Nacional de Irlanda o (RTÉ National Symphony Orchestra) ofreció un emocionante y grato programa sinfónico-vocal.  Las iniciales RTÉ significan Raidió Teilifís Éireann y corresponden al sistema de radiodifusión y televisión de Irlanda que se encarga de gestionar, además de esta orquesta, otras agrupaciones musicales, y dos coros, sinfónico y de niños, realizando de igual manera, diversas actividades enfocadas a promover la música clásica en ese país. Es gratificante constar que orquestas menos conocidas y fuera de la atención que reciben las “más famosas”, esta ofrecen un nivel musical muy alto en sus presentaciones, como en este concierto, que incluyó el estreno mundial de la obra Humiliated and Insulted del compositor local Gerald Barry, cuya prolífica carrera como compositor operístico ha sido recompensada con el montaje de sus óperas en importantes teatros y orquestas internacionales como: la English National Opera, Royal Opera Covent Garden, Radio France, Los Angeles Philarhomic, London Symphony Orchestra, por mencionar algunas. Dicha composicion, que fue comisionada por la RTÉ y la Royal Scottish National Orchestra y que tomó su título de una obra homónima de Dostoievski, es una pieza coral-orquestal en la que dé inicio a fin, el coro repite enfáticamente las palabras Humiliated and Insulted , con un profuso y rico acompañamiento de los metales y trompetas. Posteriormente se escuchó el ciclo de cincos lieders de Mahler, Rückert-Lieder teniendo como solista al barítono alemán Dietrich Henschel, un intérprete poco expresivo quien no logró transmitir la delicadeza y simplicidad contenida en los textos y cuyo timbre se escuchó descolorido y secó. La orquesta se lució en solitario con una melancólica y sentimentalista ejecución de Metamorphosen de Strauss, con una homogénea sección de cuerdas que se escuchó con claridad y nitidez.  El concierto concluyó con el monumental Te deum de Bruckner con un gran despliegue del coro (RTÉ Philarmonic Choir) y profundidad por los músicos de la orquesta, resaltando la sección de metales. La soprano Majella Cullagh aportó calidez con su timbre y pasión a su canto. Lamentablemente canceló de último minuto la mezzosoprano Paula Murrihy una de las artistas irlandesas más reconocidas en la actualidad, y fue sustituida por Anne Marie Gibbons, cuyo desempeño fue profundo, con su voz oscura y buena proyección. Paul McNamara, tenor local, tuvo un loable desempeño con su grata tonalidad. Completó el elenco, el discreto Dietrich Henschel. Seguro, detallada y puntual fue la conducción del director Hans Graf, quien guío con apropiada dinámica y conocimiento. 

Sunday, May 29, 2016

Radamisto de Handel en Frankfurt

Radamisto en Fráncfort del Meno. Foto: Barbara Aumüller

Federico Figueroa

La resurrección de las óperas de Händel continua imparable. Las propuestas escénicas empiezan a ser variadas, y en este sentido Tilman Köhler enmienda el final feliz y hace que Tiridate, el villano del argumento, degolle en el ultimo momento a todos los demás personajes. No hacía falta dar este triple salto mortal porque su trabajo en éste título ya había demostrado tener una calidad elevada. Las representaciones de este Radamisto se realizaron en el Bockenheimer Depot, una antiguo almacén de tranvías, y tiene la ventaja de la cercanía con los cantantes y las desventajas de no ser un escenario al uso. Kölher y su equipo (escenografía de Karoly Risz, vestuario de Susanne Uhl, iluminación de Joachim Klein y video de Bibi Abel) se adecuaron perfectamente al espacio, creando una minimalista propuesta teatral en torno a una escalera de grandes dimensiones, teñiada por una iluminación potenciadora de los movimientos escénicos y un vestuario suficientemente original. Un simbólico vestido de novia como recordatorio del meollo del argumento evidenció otras lecturas (el machismo, la violencia encubierta o la lealtad de los valores, por sólo mencionar algunos) con expresiva sinceridad. Un reparto excepcional por su calidad vocal y escénica dieron el empuje definitivo a la velada. Sensacional el contratenor ruso Dmitry Egorov en el personaje epónimo, capaz de salir airoso de los elaborados ornamentos en sus arias, con una voz potente y exquisitamente manipulada. El timbre no es especialmente bello pero sí contundente. La mezzosoprano Paula Murrihy sí tiene un instrumento de encantador sonido, sedoso y homogéneo, y su entrega a la escena como Polissena, le granjearon cálidos aplausos del público. También magnífica la soprano Gäelle Arquez en el personaje de la atribulada Zenobia, esposa de Radamisto y causante involuntaria de la guerra causada por Tiridate. Esta joven soprano tiene un límpida emisión, canta con elegancia y es buena actriz. Habrá que seguirle los pasos. El barítono coreano Kihwan Sim fue un diabólico y descomunal Tiridate, lustrosamente cantado y muy bien actuado. También brilló con intensidad el contratenor soprano Vince Yi (Fraarte), brillante en la coloratura y penetrante en el registro agudo. La soprano Kateryna Kasper (Tigrane) no desaprovecho ninguna de sus intervenciones para mostrar su dúctil instrumento y el bajo Thomas Faulkner se encargo con buen pulso de Farasmane. Al frente de la orquesta (Museumsorchester) estuvo el italiano Simone Di Felice, pulcro, ordenado y cuidadoso con las dinámicas. Una lectura salida más de lo plástico que de las entrañas, rica en la paleta de colores musicales pero sin una fuerte personalidad. El público premió a todo el equipo con largos aplausos. Händel tiene cuerda para mucho rato.

Thursday, January 1, 2015

Dido and Aeneas y el Castillo de Barba Azul en Los Ángeles

Foto: Craig Mathew / LA Opera

Maria Nockin

La Ópera de Los Ángeles presentó un interesante programa doble: una obra del barroco del inglés Henry Purcell y otra del siglo XX, del húngaro Béla Bartók. Como el director de escena Barrie Kosky quiso usar una gran plataforma giratoria para Bluebeard’s Castle, la puesta en escena de Dido and Aeneas fue relegada a la parte frontal del escenario. El concertador Steven Sloane fue una nueva cara en Los Ángeles, ya que suele trabajar en Europa. Es director musical de la Sinfónica de Bochum en Alemania y de la Orquesta Stavanger en Noruega. Para Dido, formó un soberbio ensamble de cuerdas de instrumentos antiguos, incluyendo tiorbas, junto con flauta, oboe, fagot, percusiones, órgano y clavicémbalo que fue vital para la interpretación de la obra. Paula Murrihy cantó Dido con gran lirismo, al igual que su pareja infiel, interpretada por Liam Bonner. Tres excelentes contratenores, John Holiday, G. Thomas Allen y Darryl Taylor proveyeron las escenas cómicas como la Hechicera y las Brujas. La crema vocal del elenco fue la soprano ucraniana Kateryna Kasper, en el rol de Belinda. Murrihy empezó a cantar su “lamento” con tonos directos, pero hacia el final empezó a suspirar audiblemente, y así continuó hasta el final de la función, borrando el estado de ánimo contemplativo que esta obra suele dejar en el espectador. En ambas óperas los vestuarios fueron contemporáneos, por lo que, en el caso de El castillo de Barbazul, Kosky quiso convencer al público de que Judith es una mujer del siglo XXI, que tiene expectativas de igualdad de género. La orquesta bajo la batuta de Sloane tocó la fascinante música de Bartók con perfección translúcida. Como Judith, la mezzo alemana Claudia Mahnke cantó con el sonido dramático de un océano, en tanto que el bajo-barítono británico Robert Hayward cantó eficazmente con la frialdad característica de su personaje.


Monday, April 23, 2012

Una encendida Clemenza en Toulouse

Foto: Patrice Nin

Ruggero Meli

Esta producción que proviene del festival de Aix-en-Provence, donde se representó el año pasado, se realizó con un elenco renovado.  Una puesta simple y buenos vestuarios del renacimiento fueron suficientes para cautivar al público, ya que David McVicar no necesitó de vistosos accesorios ni de extravagante actuación para mantener la trama en alta tensión y al público absorto. Sin embargo, esto no pudo haberse realizado sin el sólido elenco conformado, ya que todos los cantantes se mostraron comprometidos realizando sus interpretaciones de manera intensa y convincente hasta llegar al corazón del drama, en el que la “culpa” fue el elemento clave que atormentó a los personajes durante la función.  El publico contuvo su respiración y se estremeció con Sesto, como si presenciara una película de acción llena de inesperadas situaciones y apasionantes intrigas.  Tamar Iveri resultó ser una muy expresiva y poderosa Vitellia de cuya boca parecían emanar llamas de fuego. Artísticamente pudo manipular al pobre Sesto para sus fines pero al final su culpa la hizo casi enloquecer. Maite Beaumont cantó con pasión y ofreció su calida y hermosa voz aterciopelada de mezzo para hacer un conmovedor Sesto. Es una pena que haya carecido por momentos de mayor proyección pero esta debilidad realzó el débil carácter de su personaje.  La gran sorpresa vino del tenor Woo-Kyung Kim en el papel principal, con su poderosa, refinada y vibrante voz mozarteana.  Su Tito no fue un pobre espíritu, si no que inspiró respeto a través de su noble canto y decisiones.  Una revelación y una voz para tener en cuenta.  Los papeles secundarios no fueron de ninguna manera sacrificados, al contrario se tuvo la suerte de escuchar a una voz muy encantadora del momento; la de Anne-Catherine Gillet, cuya aria “S’altro che lacrime” fue uno de los puntos mas altos de la función. Fue frustrante que haya tenido pocos momentos para cantar porque su suave y sencillo cantó fue divinamente conmovedor. Gillet ha cantando con regularidad en Toulouse y podría haber exigido un papel mayor, pero es también un reto aceptar una parte pequeña y convertirla en una bendición.  Annio fue convincente y aun en este pequeño papel Paula Murrihy exhibió un fuerte temperamento. El barítono Andreas Bauer también hizo un buen papel como Publio. La conducción apresuró un poco a los cantantes en la primera parte, mientras que algunos tiempos fueron lentos en la segunda.  Aun asi, David Syrus dirigió con pasión envolviéndose en la función. En resumen, se  trató casi de un elenco de ensueño en una emocionante producción que nos gustaría escuchar en otra opera de Mozart como Idomeneo!




A fiery Clemenza in Toulouse

Foto: Patrice Nin

Ruggero Meli

Wolfgang Amadeus Mozart (1756 - 1791): La clemenza di Tito. Opera seria in two acts, K.621. Libretto by Metastase adapted by Caterino Mazzolà  created on September 6th 1791 at Prague National Theater.  Production created in July 2011 at Théâtre de l’Archevêché in Aix-en-Provence in coproduction with Théâtre du Capitole in Toulouse and Marseille opera.  Toulouse, Théâtre du Capitole, Friday March 9th, premiere. Woo-Kyung Kim : Tito Vespasiano ; Tamar Iveri : Vitellia ; Anne-Catherine Gillet : Servilia ; Maite Beaumont : Sesto ; Paula Murrihy : Annio ; Andreas Bauer : Publio.  Orchestre national du Capitole. Chœur du Capitole (Alfonso Caiani). Conductor : David Syrus. Staging and scenography: David Mc Vicar (Marie Lambert). Costumes: Jenny Tiramani. Lights: Jennifer Tipton.

This production comes from last year´s Aix-en-Provence festival but with a completely renewed cast. A simple setting and fine costumes from the renaissance are enough to captivate the audience. Indeed David McVicar doesn’t need flamboyant accessories or extravagant acting to keep the plot in a tight tension and keep the audience captivated. However this wouldn’t have been possible without a strong cast. Indeed all the singers were fully involved, intensely and convincingly playing their characters, and leading us into the heart of the drama: where guilt was the key and tormenting element for the characters throughout the performance. The audience held its breath and trembleb for Sesto. It gave the impression it was following an exciting movie full of unexpected situations and an engrossing plot. Tamar Iveri turned out to be a sensational expressive and powerful Vitellia; streams of fire seemed to come out of her mouth ! She could artfully manipulate poor Sesto to achieve her ends but then her guilt torn her into near madness. Maite Beaumont sang with passion and offered her warm and beautiful velvet mezzo voice to her moving Sesto. A pity she lacked at times projection but this “weakness” enhanced her frail character.  The big surprise came from tenor Woo-Kyung Kim in the title role, who posesses a strong powerful, refined and vibrant mozartian voice. His Tito was not see for once, as a weak spirit who instead inspired respect through his noble singing and decisions. A revelation, and a voice to follow ! As for the secondary roles, these were not sacrified at all, on the contrary we were lucky enough to hear one of the most charming soprano voice of the moment: Anne-Catherine Gillet. Her aria “S’altro che lacrime” was one of the highlights of the whole performance and it was frustrating she had so little to sing ! Her soft simple singing was devinely moving. Gillet has often sung here in Toulouse and she could have claimed for a bigger role, but it is also a challenge to accept a small part and turn it into a blessing. Annio was amazingly convincing and even in such a small part Paula Murrihy displayed a strong character. The baritone Andreas Bauer did a fine job too. The conducting was a bit hurrying the singers in the first part, while some tempi were slow in the 2nd part, but David Syrus conducted with passion and was fully involved into the performance. Hopefully it should improve after this premiere.  To put it in a nutshell, a near dream cast in a thrilling staging that we would now love to hear in another Mozart opera: Idomeneo !