Showing posts with label Ekaterina Scherbachenko. Show all posts
Showing posts with label Ekaterina Scherbachenko. Show all posts

Monday, July 23, 2018

La Clemenza di Tito en Ámsterdam


Foto: Ruth Walz

Ramón Jacques

Abordar temas políticos y de actualidad en producciones escénicas parece ser la moda que esta surgiendo en importantes escenarios operísticos. Así, la compañía De Nationale Opera de Ámsterdam ofreció una versión controvertida de La Clemenza di Tito, que abordaba temas como: el terrorismo, la crisis de refugiados, y la segregación racial y de clase. El encargado del montaje fue el célebre Peter Sellars, quien intentó adaptar estos temas a la trama de la ópera. La idea que en papel lucía interesante, y una oportunidad para el director de mostrar y denunciar una realidad, tomó una ruta distinta encaminándose hacia el lado irónico, banal y absurdo de un espectáculo más de Regietheater, que tuvo una visión distinta del libreto y que tampoco desarrolló una idea teatral con coherencia. Visualmente el espectáculo fue vistoso, con cubos iluminados en el centro del escenario, representando rascacielos, que en el tercer acto se veían destruidos por explosiones, de un set diseñado por George Tsypin, con vestuarios de Rubby Duiveman, y la iluminación, determinante en la puesta, de James F. Ingalls. Dentro de ese marco se desplazaban soldados con ametralladoras; los miembros del coro, caracterizados como gente de diversas etnias y religiones, terroristas presos, y los solistas. Al final, Tito, el político víctima de un atentado terrorista, muere convulsionándose en una cama de hospital. La parte musical del espectáculo fue satisfactoria, gracias a la presencia en el foso de MusicAterna, agrupación con sede en el teatro de Perm Rusia, que mostró solidez y buena dinámica bajo la mano segura y desbordante entusiasmo de su director Teodor Currentzis. El coro de MusicAterna, estuvo muy participativo en la actuación y en su canto. Currentzis reemplazó los recitativos con fragmentos de otras obras de Mozart como: la Música para un funeral masónico en do menor, el Benedictus y el Kyrie de la Gran misa en do menor y del Adagio y Fuga en do menor, que no parecieron invadir a la partitura principal.  Con cargada sobreactuación y enorme y destemplada voz fue como el tenor Russell Thomas personificó al personaje de Tito, que encabezó un elenco multiétnico que incluyo a la delicada y distinguida Vitellia de la soprano rusa Ekaterina Scherbachenko, al intrépido Annio de la soprano trinitaria Jeanine de Bique; al enérgico Publio del bajo jamaiquino Willard White, y a la radiante Servilia de la soprano afroamericana Janai Brugger. Mención aparte para la mezzosoprano Paula Murrihy, quien sobresalió por la musicalidad y un canto pleno de intención y buen gusto que imprimió al papel de Sesto.

Monday, April 18, 2011

Turandot di Puccini - Teatro alla Scala, Milano.

Foto: Ekaterina Scherbachenko, Marco Spotti - Marco Brescia & Rudy Amisano.

Massimo Viazzo.

La Turandot secondo Valery Gergiev è una Turandot tellurica, barbarica, primitiva. Ma questa sera alla Scala non tutto ha funzionato al meglio. La direzione del maestro russo, infatti, è parsa priva di tensione narrativa, poco rifinita timbricamente (ottoni e percussioni troppo in primo piano e, spesso, fuori controllo), carente di equilibrio fra le sezioni orchestrali, le quali hanno evidenziato problemi d’assieme fin dall’inizio, ritmicamente incerto, dell’opera. Lo spettacolo firmato da Giorgio Barberio Corsetti, pur con qualche trovata tecnologica apprezzabile (le proiezioni “a vista” del secondo atto, ad esempio, effettuate direttamente sul palcoscenico con oggetti che si ingrandivano sullo sfondo creando immagini illusorie), non si discostava di molto dalla tradizione iconografica del capolavoro pucciniano. Interessante, invece, l’idea di far apparire tutta la vicenda come se avvenisse in sogno, il sogno/incubo del principe Calaf. Solida vocalmente, sicura sugli acuti, ma glaciale nell’accento e nel fraseggio, la Turandot di Lise Lindstrom è stata comunque apprezzata dal pubblico scaligero. Più lirico e commosso, all'opposto, il canto di Ekaterina Scherbachenko, una Liù fragile ed espressiva. Monocorde, invece, il Calaf di Stuart Neill, la cui prestazione è parsa comunque in crescendo nel corso della recita. Ben cantato il Timur di Mario Spotti e sostanzialmente corrette le tre Maschere interpretate da Angelo Veccia, Luca Casalin e Carlo Bosi, l’Imperatore Altoum di Antonello Ceron e il Mandarino di Ernesto Panariello. Ma il vero trionfatore della serata è stato l’impeccabile Coro del Teatro alla Scala diretto da Bruno Casoni. Insomma, una Turandot con qualche ragione di interesse, ma non perfettamente riuscita.