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Thursday, November 13, 2025

Così fan tutte en Milán

Fotos: Vito LoRusso

Massimo Viazzo

Così fan tutte, compuesta por Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) con libreto de Lorenzo Da Ponte, es un dramma giocoso, en dos actos, puesto en escena por primera vez en Viena en 1790. La narración se concentra en una compleja trama de engaños y relaciones sentimentales.  Dos jóvenes oficiales, Ferrando y Guglielmo, aceptan el reto lanzado por el filosofo Don Alfonso de comprobar la fidelidad de sus prometidas, Fiordiligi y Dorabella.  A través de una elaborada estratagema, ambos se disfrazan de enigmáticos desconocidos y se embarcan en un cortejo hacia la pareja del otro, dando vida a una serie de artimañas, malentendidos y momentos de humor.  La música de Mozart alterna arias liricas de gran intensidad emotivas y numero animados en conjunto, dando vida a una refinada comedia sobre el tema del amor de la fragilidad, de los sentimientos humanos, con su buena dosis de cinismo y desilusión. Così fan tutte esta considerada como una de las obras maestras del siglo XVII, ya que es capaz de mezclar ironía y melancolía con elegancia y profundidad psicológica.  En la nueva producción del Teatro alla Scala, Robert Carsen ambientó la ópera en un estudio de televisión, transformándola en un reality show titulada La Scuola degli Amanti (que además la segunda parte de la obra maestra de Mozart/Da Ponte). Nos encontramos prácticamente catapultados en un nuevo episodio de un programa que recuerda de cerca Temptation Island. Las dos parejas protagónicas asumen el papel de participantes, mientras que Don Alfonso y Despina interpretan a los presentadores.  Es una idea genial la del director de escena canadiense, que tampoco en esta ocasión, traicionó su extraordinario olfato teatral.  Carsen sumerge a la obra mozarteana en la contemporaneidad (¿qué cosa más contemporánea puede haber que los realities que proliferan en las redes televisivas?) pero sin traicionar el mensaje original.  Por el contrario, lo amplificó al punto que el título de la ópera bien pudo haberse modificado por el de  Cosi fan tutti! Durante la obertura, el público toma asiento en las gradas del estudio, mientras los presentadores dan la bienvenida a las parejas participantes en el programa. En los monitores, la indicación aplausos y ovación de pie guía al público, mientras Don Alfonso explica las reglas del juego, que se muestran en las pantallas gigantes, junto con los nombres de todos los participantes: «La Scuola degli Amanti  representa un reto para las relaciones. Las parejas permanecen separadas hasta el termino del programa y no tienen acceso al mundo externo. Se enfrentan en retos individuales, ignorando las pruebas afrontadas por la pareja. Se tiene previstos nuevos encuentros, con el objetivo de validar la solidez del vinculo amoroso. El ganador será aquel quien sabrá seguir su propio corazón.  Las parejas que se formarán al final de la obertura serán, naturalmente, las ya conocidas, es decir Fiordiligi/Guglielmo y Dorabella/ Ferrando, e la narración del libreto de desarrolló sin ninguna alteración (solo algunos mínimos cambios textuales) al interno de esta innovadora concepción teatral.  Al contrario, la historia narrada por el libreto de Da Ponte parece estar casi concebida especialmente para un montaje de este tipo.  Sin embargo, es oportuno mencionar, que, si bien la dirección escénica de Carsen resultó ser eficaz llevando la historia de las dos parejas de amantes, redujo el impacto de personajes como Don Alfonso y Despina, que parecen un poco despojados de su significado original, y en particular en sus interacciones y atracción sexual. Para los apasionados a los reality shows, la experiencia les parecerá familiar, por la presencia de un estudio televisivo, un público interactivo, un dormitorio, una sala bar, una piscina, un sillón en un ambiente reservado para las confesiones intimas, y otros elementos típicos del género.  Al final de juego (¡un juego en verdad cruel!) Fiordiligi y Dorabella resultaron vencedoras del premio en monedas de oro, por haber demostrado sabiduría y discernimiento para seguir sus propios sentimientos.  Optando al final por el cambio de pareja, contrario a las asignaciones iniciales (y al libreto) demostraron una profunda compresión de sus propias inclinaciones afectivas, garantizando así, el éxito del programa.  Para terminar cubiertas por una cascada de monedas de oro. El espectáculo de tres horas se desarrolla con fluidez, sin ningún elemento de pesadez, gracias también a un elenco de excepcionales valores actorales, elemento imprescindible para el éxito de una producción como esta.  Además, se debe subrayar la amplia contribución de Robert Carsen, quien además de curar la dirección escénica, se encargó de las  escenografías (de gran impacto fue la plataforma giratoria para el cambio de las escenas) en colaboración con Luis F. Carvalho, responsable también de los vestuarios, y la iluminación con Peter van Praet.  Tales elementos resultaron ser perfectamente funcionales, eficientes y de elevada calidad artística.  No se debe olvidar los preciosos videos preparados por Renaud Rubiano, y las coreografías televisivas de Rebecca Howell.  también desde el punto de vista vocal, los desempeños de los cantantes  fueron generalmente convincentes.  En el reparto femenil, se distinguieron Elsa Dreisig, una Fiordiligi caracterizada por un timbre exquisito, preparación técnica, y un buen envolvimiento emotivo; y Nina van Essen, cuya Dorabella, vibrante y segura, brilló por su hermoso color vocal y la intención interpretativa.  Cuando cantaban juntas, en los duetos y en los ensambles, se hicieron apreciaron por el perfecto equilibrio y la armonización de sus voces. Por su parte, pareció estar menos enfocada vocalmente la Despina de Sandrine Piau.  El dúo de amantes, Luca Michieletti, en el papel de Guglielmo y Giovanni Sala en el de Ferrando, se mostraron desenvueltos, exuberantes y divertidos, pero también fueron capaces de expresar amargura, desacuerdo y rabia.  Sus pruebas, si bien no fueron siempre refinadas en el fraseo, estuvieron teatralmente convincentes, participativas y comunicativas.  Finalmente, Gerald Finley supo interpretar con atrevimiento al personaje del cínico Don Alfonso, aunque presentando momentos de menor envolvimiento.  El joven director de orquesta Alexander Soddy, apreciado en el teatro milanés por su primera jornada en el Anillo Wagneriano (que conducirá el ciclo completo en marzo del 2026) y que personalmente acompañó los recitativos al piano, propuso una lectura brillante, rítmicamente vivaz y técnicamente eficiente, a pesar de no haber profundizado más en los momentos más íntimos y de desencanto. Giorgio Martano dirigió con mano firme y meticulosa al siempre excelente Coro del Teatro alla Scala. ¡Un éxito merecido para todos!




Sunday, November 9, 2025

Così fan Tutte - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Vito Lorusso

Massimo Viazzo

Così fan tutte, composta da Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791) su libretto di Da Ponte, è un dramma giocoso in due atti andato in scena per la prima volta a Vienna nel 1790. La narrazione si concentra su una complessa trama di inganni e relazioni sentimentali. Due giovani ufficiali, Ferrando e Guglielmo, accettano la sfida lanciata dal filosofo Don Alfonso di verificare la fedeltà delle loro fidanzate, Fiordiligi e Dorabella. Attraverso un elaborato stratagemma, i due si travestono da enigmatici stranieri e intraprendono un corteggiamento della compagna dell’altro, dando vita a una serie di astuzie, equivoci e momenti di umorismo. La musica di Mozart alterna arie liriche di grande intensità emotiva a vivaci numeri d’insieme, dando vita a una raffinata commedia sul tema dell’amore e della fragilità dei sentimenti umani, non senza una buona dosa di cinismo e disillusione. Così fan tutte è considerata uno dei capolavori del teatro musicale del Settecento, capace di mescolare ironia e malinconia con eleganza e profondità psicologica. Nella nuova produzione del Teatro alla Scala, Robert Carsen ambienta l’opera in uno studio tv, trasformandola in un reality show dal titolo La Scuola degli Amanti (che poi è il sottotitolo del capolavoro di Mozart/Da Ponte). Ci troviamo praticamente catapultati in una nuova puntata di un programma che ricorda da vicino Temptation Island. Le due coppie protagoniste assumono il ruolo di concorrenti, mentre Don Alfonso e Despina interpretano i presentatori. Un’idea geniale quella del regista canadese, che anche questa volta non tradisce il suo straordinario fiuto teatrale. Carsen immerge il capolavoro mozartiano nella contemporaneità (cosa c’è di più contemporaneo dei reality che imperversano sulle reti televisive?), ma senza tradire il messaggio originario. Anzi amplificandolo a tal punto che il titolo dell’opera potrebbe modificarsi in: Così fan tutti! Durante l’Ouverture, il pubblico prende posto sugli spalti dello studio, mentre I presentatori accolgono le coppie partecipanti al programma. Sui monitor, l’indicazione Applausi e Standing ovation guida il pubblico, mentre Don Alfonso illustra le regole del gioco, che vengono visualizzate sui maxi schermi, insieme ai nomi di tutti i partecipanti: «La Scuola degli Amanti rappresenta una sfida per le relazioni. Le coppie rimangono separate fino al termine del programma e non hanno accesso al mondo esterno. Si confrontano in sfide individuali, ignare delle prove arontate dal partner. Sono previsti nuovi incontri, con lobiettivo di valutare la solidità del legame amoroso. Il vincitore sarà colui che saprà seguire il proprio cuore». Le coppie sorteggiate al termine dell’Ouverture saranno naturalmente quelle già note, ovvero Fiordiligi/Guglielmo e Dorabella/Ferrando, e la narrazione del libretto si svilupperà senza alcuna alterazione (solo qualche piccolo cambiamento testuale) all’interno di questa innovativa concezione teatrale. Anzi, la vicenda narrata dal libretto di Da Ponte sembra quasi concepita appositamente per un allestimento di questo genere. Tuttavia, è opportuno notare che, sebbene la regia di Carsen risulti ecace nel seguire le vincende delle due coppie di amanti, ne riduce limpatto suipersonaggi di Don Alfonso e Despina, che appaiono un po svuotati del loro significato originario e, in particolare, della loro interazione e attrazione sessuale Per gli appassionati di reality show, l’esperienza sarà familiare, con la presenza di uno studio televisivo, un pubblico interattivo, una camera da letto, una sala bar,una piscina, una poltrona in un ambiente riservato per le confessioni intime, e altri elementi tipici del genere. Alla fine del gioco (un gioco crudele in verità) Fiordiligi e Dorabella risulteranno vincitrici del premio in monete d’oroavendo dimostrato saggezza e discernimento nel seguire i propri sentimenti. Optando alla fine per lo scambio dei partner, contrariamente alle iniziali assegnazioni (e al libretto), dimostreranno una profonda comprensione delle proprie inclinazioni aettive, garantendosi così il successo nel programma. E finendo ricoperte da una cascata di monete d’oro. Le tre ore di spettacolo si dipanano con fluidità, prive di elementi di appesantimento, grazie anche ad un cast di eccezionale valore attoriale, elemento imprescindibile per il successo di una produzione come questa. Inoltre, è da sottolineare il contributo a tutto campo di Robert Carsen, che ha curato oltre che la regia anche le scene (di grande impatto la piattaforma girevole per i cambi scena), in collaborazione con Luis F. Carvalho, responsabile anche dei costumi, e le luci con Peter van Praet. Tali elementi risultano perfettamente funzionali, ecienti e di elevata qualità artistica. Da non dimenticare anche i preziosi video preparati da Renaud Rubiano e le coreografie televisive di Rebecca Howell. Anche dal punto di vista vocale, le performance dei cantanti sono state generalmente convincenti. Nel reparto femminile, si sono distinte Elsa Dreisig, una Fiordiligi caratterizzata da una timbrica squisita, preparazione tecnica, e da un buon coinvolgimento emotivo, e Nina van Essen, la cui Dorabella, vibrante e sicura, ha brillato per il bel colore vocale e le intenzioni interpretative. Quando cantavano assieme, nei duetti e negli ensemble, si sono fatte apprezzare per il perfetto equilibrio e l’armonizzazione delle loro voci. Più sfocata vocalmente, invece, è apparsa la Despina di Sandrine Piau. I due amanti, Luca Michieletti nei panni di Guglielmo e Giovanni Sala in quelli di Ferrando, si sono presentati disinvolti, esuberanti e divertiti, ma anche capaci di esprimere amarezza, sconforto e rabbia. Le loro prove, sebbene non sempre rifinite nel fraseggio, sono state teatralmente convincenti, partecipi e comunicative. Gerald Finley, infine, ha saputo interpretare con disinvoltura il personaggio del cinico Don Alfonso, pur presentando momenti di minore coinvolgimento. Il giovane direttore Alexander Soddy, già apprezzato nel teatro milanese per le prime giornate del Ring wagneriano (di cui ne curerà l’intero ciclo nel marzo 2026), e che ha personalmente accompagnato i recitativi al fortepiano, ha proposto una lettura brillante, ritmicamente vivace e tecnicamente eciente, sebbene meno approfondita nei momenti più intimi e disincantati. E Giorgio Martano ha diretto con mano ferma e meticolosa il sempre eccellente Coro del Teatro alla Scala. Successo meritato per tutti!




Saturday, July 28, 2018

Rinaldo in Basilea, Svizzera

Sandrine Piau (soprano)

Foto: Sandrine Expilly Naïve

Ramón Jacques

Nella settimana di pausa tra le recite del Rake’s Progress in cui fungeva come orchestra invitata dal teatro dell’opera locale, la Kammerorchester Basel ha realizzato, durante la proprie apparizioni a Parigi e ad Halle in Germania, la versione da concerto del Rinaldo di Handel, il primo lavoro del compositore scritto per la scena londinese e che come altre gemme musicali è caduto nell’oblio per quasi 200 anni fino al suo recupero degli anni 70 del secolo scorso. L’ultimo concerto di questo breve tour è stato effettuato nella antica chiesa Martinskirche di Basilea, un luogo di acustica ottima in cui la prossimità tra pubblico ed artisti ha permesso di apprezzare i dettagli della magia e la drammaturgia contenuta nella deliziosa partitura. Con strumenti antichi e mostrando versatilità nell’affrontare diversi stili, l’orchestra ha offerto una esecuzione colorita della versione del 1731, con suoni rotondi e soavi provenienti principalmente dalla sua omogenea e leggera sezione degli archi. Davanti agli strumentisti e suonando il clavicembalo c’era Christophe Rousset che ha diretto con sicurezza, riuscendo a creare una connessione con i cantanti, i quali trasmettevano sentimento e magia. La valenza del cast vocale si ritrovava nel soprano Sandrine Piau, la cui riuscita carriera le ha forgiato grazia nell’esecuzione della musica di Handel, e qui ha regalato un Almirena sorprendente, con la sua voce raggiante, tecnica impeccabile, constante eleganza e stile. La sua curata e generosa interpretazione di “Lascia ch’io pianga” si deve considerare di riferimento.  Il ruolo di Rinaldo è stato interpretato dal controtenore spagnolo Xavier Sabata, un artista che ha mostrato agilità, timbro brunito  gradevole e buona emissione nella sua aria di bravura, e soavità nell’emozionante “Cara sposa”.Il mezzosoprano Ève-Maud Hubeaux  è piciuta per l’intensità con la quale ha interpretato Armida e per la facilità con la quale ha superato le difficoltà tecniche del suo ruolo, comunicando ed emozionando con la struttura della sua voce. Corretti sono stati il controtenore Christopher Lowrey come Argante, il tenore Jason Bridges come Goffredo e il basso Tomislav Lavoie nel ruolo del mago.

Friday, July 27, 2018

Rinaldo en Basilea, Suiza

Sandrine Piau (soprano)

Foto: Sandrine Expilly/ Naive

Ramón Jacques

En una semana de pausa entre funciones de The Rake’s Progress en la que fungia como orquesta invitada en el teatro de ópera local, la Orquesta de Cámara de Basilea (Kammerorchester Basel) realizó durante su propia temporada, presentaciones en Paris y Halle Alemania, en versión de concierto de Rinaldo de Handel, la primera realización del compositor para la escena londinense y que al igual que muchas otras joyas musicales cayó en el olvido casi doscientos años hasta su rescate en los años 70.  El último concierto de esta breve gira se llevó a cabo en la antigua iglesia Martinskirche de Basilea, un lugar de optima acústica y cuya cercanía entre el publico y los artistas permitió apreciar detalles de la magia y la dramaturgia que contiene la deleitosa partitura. Con instrumentos antiguos, y mostrando versatilidad para abordar diversos estilos, la orquesta ofreció una colorida ejecución, de la versión de 1731, con sonidos redondos y suaves provenientes principalmente de su homogénea y ligera sección de cuerdas. Frente a los músicos, y tocando el clavecín, estuvo Christophe Rousset que dirigió con seguridad, logrando crear conjunción con los cantantes que transmitieron sentimientos y magia. La fortaleza del elenco vocal recayó en la soprano Sandrine Piau, cuya exitosa carrera la ha forjado gracias a Handel, que aquí regaló una sobrecogedora Almirena, con su radiante voz, impecable técnica y constante elegancia en el estilo. Su cuidada y generosa interpretación de "Lascia ch'io pianga" debe considerarse como referencia.  El papel de Rinaldo fue interpretado por el contratenor español Xavier Sabata un artista comprometido con su canto, que mostró agilidad, grato timbre oscuro y buena emisión en las arias de bravura, y suavidad en su emotiva ‘Cara sposa’.  La mezzosoprano Ève-Maud Hubeaux cautivó por la intensidad con la que interpretó a Armida y por la facilidad con la que atravesó por las dificultades técnicas del papel transmitiendo y tocando con la textura de su voz.  Correctos desempeños tuvieron el contratenor Christopher Lowrey como Argante, el tenor Jason Bridges como Goffredo, y el bajo Tomislav Lavoie en el papel de mago.