Showing posts with label Burkhard Fritz. Show all posts
Showing posts with label Burkhard Fritz. Show all posts

Wednesday, November 8, 2023

Die Frau ohne Schatten en Lyon, Francia

Fotos de © Bertrand Stofleth

Ramón Jacques

En 1911, ocho años antes del estreno de la obra, Hugo von Hofmannsthal le mostró a Richard Strauss los primeros bocetos del que sería el libreto de su siguiente ópera. El trabajo creativo realizado entre el libretista y el compositor, que comenzó a finales de 1913 y concluyó en agosto de 1916, dio como como fruto: Die Frau ohne Schatten (La mujer sin sombra) ópera en tres actos, opus 65 de Richard Strauss, que finalmente vio su estreno escénico en la Ópera Estatal de Viena el 10 de octubre de 1919. Ciento cuatro años después de esa fecha, la ópera llega por primera ocasión al escenario de la Ópera de Lyon, como primer título de otra variada temporada de este teatro. Un estreno muy rezagado si se considera que el teatro operístico de la ciudad de las Galias se ha enfocado durante varios años a ofrecer obras maestras, operas contemporáneas o poco representadas del repertorio operístico; aunque parece que la relación entre el título y los teatros franceses no ha sido muy estrecha si se considera que fue la obra se escenificó por primera vez en Francia en 1965, en el teatro municipal de Estrasburgo, y no se programa con regularidad por los teatros importantes locales, siendo su ejecución más reciente, la que se realizó en versión de concierto en febrero del 2020 en el Théâtre des Champs-Élysées de Paris. Por otro lado, el reto y las exigencias que supone montar un título como este quedaron en evidencia, cuando por la mañana del día de esta cuarta función, de seis en total, el teatro avisó que la soprano Sara Jakubiak, quien había cantado el papel de la Emperatriz en las primeras funciones, al igual que el tenor Vincent Wolfsteiner, quien había hecho lo propio como el Emperador, estaban indispuestos para cantar  esa noche, y serian reemplazados por la soprano Miriam Clark y por el tenor alemán Burkhard Fritz. Sin embargo, Miriam Clark, tuvo que desplazarse desde Alemania el mismo día y debido al retraso de su llegada al teatro, informó el director del teatro, Sara Jakubiak, se había ofrecido para cantar esa misma noche. Finalmente, y con algunos minutos de retrasó inicio la función en la que Jakubiak y Wolfsteiner actuaron a sus personajes, mientras que sus remplazos cantaron las partes, con partitura en mano, en los extremos del escenario, lo que no alteró, ni incidió en el espectáculo creando una distracción para el público.  Vocalmente se escuchó un elenco sólido y homogéneo, con la suntuosa y profunda voz, clara, aguda pero nunca estridente que Miriam Clark prestó al personaje de la emperatriz; así como la riqueza de medios vocales que ofreció Burkhard Fritz, dándole voz al emperador. El bajo barítono Josef Wagner personifico a Barak, un personaje hosco, intratable, belicoso y sexualmente compulsivo como requería el montaje, mostrando buenos medios vocales; al igual que la soprano Ambur Braid con buen desempeño actoral y vocal como la mujer de Barak, quien representó una mujer hastiada, maltratada y de apariencia desalineada (con sus shorts de jeans rotos). Por su parte la mezzosoprano estadounidense Linsday Ammann dio relevancia al personaje de la Nodriza, elegante en su canto y apariencia, y por la expresividad y el calor que transmitió con matices y colores, y que con el tenor Burkhard Fritz, ofreció los mejores y más emotivos desempeños vocales. El resto de los personajes que cantaban y eran representados por unos personajes monstruosos, su alter-ego imaginario, cantaron de manera correcta sus partes como la soprano Giulia Scopelliti quien cantó la voz del halcón y el guardián del templo, el tenor Robert Lewis quien prestó su voz al joven hermoso y al jorobado, el barítono Julian Ohrlishausen en el papel del mensajero, el barítono Pawel Trojak como el tuerto, el bajo barítono Pete Thanapat como el manco, y la mezzosoprano Thandiswa Mpongwaga como una voz en lo alto. Celestial y nítida se escuchó la interpretación de las sopranos como los neonatos y correcta la de los bajos como los vigilantes nocturnos, sin olvidar el uniforme el coro en sus intervenciones.  Las dimensiones del foso del teatro de Lyon obligaron a que la orquesta se redujera en la cantidad de instrumentos que requiere la partitura, y después de un inicio algo accidentado, bajo la dirección de Daniele Rustioni, emanó un sonido terso, ordenado, y rico como es la música de Strauss, en el que se escucharon los leitmotivs, y la destreza de los miembros, en conjunto e individualmente, de una orquesta acostumbrada también a interpretar repertorio sinfónico, junto a su labor en el foso operístico. De la parte visual del espectáculo se encargó el cineasta y director polaco Mariusz Treliński, con un montaje creado para este estreno local, quien se enfocó en la parte metafórica y freudiana de la ópera que describía la condición mental de la Emperatriz, personaje que habita en un mundo mágico y que ha perdido el interés por la vida, al no tener una familia e hijos, ni contacto con la realidad, encontrándose perdida y sola en un laberinto de pensamientos. En la búsqueda de la sombra de la emperatriz e inspirándose en la película Persona de Ingmar Bergman, Treliński confronta a la emperatriz, a través de un espejo, con una mujer que habita en el mundo real, pero que al igual que ella no encuentra sentido a su existencia. Realizando un intercambio de personalidades y sentimientos entre ambas, ideo una especie de thriller psicológico de estilo cinematográfico por la importancia de las imágenes y personajes que surgían de la oscuridad. La acción comienza con una mujer que intenta suicidarse en su baño de mármol negro, y concluye con una anciana sola y que al borde de su cama contempla una muñeca. La trama entonces ¿ocurre solo en la imaginación de la emperatriz? o es lo que el espectador observa en el escenario. Treliński logró plasmar y desarrollar muy bien esta idea. Las escenografías del diseñador Fabien Lédé, lucieron impactantes, con una casa giratoria sobre el escenario que de un lado mostraba la opulencia de una casa en mármol negro, perteneciente a un mundo imaginario, y por el otro el interior de una casa perteneciente al mundo real, llena de carencias, que se complementó acorde a la idea escénica. Algunas trasmisiones de video, ideadas por Bartek Macias, con los claroscuros y la sombría iluminación de Marc Heinz, y el buen trabajo del departamento de maquillaje del teatro contribuyeron al éxito en la parte teatral y visual del espectáculo.



Saturday, April 23, 2011

Conciertos dedicados a Mahler de la Gustav Mahler Jugendorchester en Turín

Foto: Pasquale Juzzolino - Associazione Lingotto Musica Torino.

Massimo Viazzo

Las dos jornadas mahlerianas que se desarrollaron en el Auditorium del Lingotto proponían como principal motivo de interés la presencia de Thomas Hampson en Turín, una presencia un tanto rara en los escenarios locales. Así, el barítono estadounidense, tuvo una primera velada interlocutoria en la que pareció casi tomarle la medida a la sala, en la que cantó algunas notas forzadas en la parte alta, con avaricia de colores en su timbre y un solo destello interpretativo en el penúltimo lied ofrecido “Wo die schönen Trompeten blasen”, en el cual se pudo admirar una dicción a flor de labio y un logro teatral en el discurso directo (con las palabras tocantes pronunciadas a la doncella por parte del fantasma de su prometido muerto en el campo de batalla). En  Das Lied von der Erde encontró un terreno perfecto para su elegante canto, expresivo, comunicativo y carismático, de una emisión mixta, pero siempre muy homogénea, aun en los pianisimos.  En tal sentido, fue para enmarcarse la ejecución, desilusionada e hipnótica del ultimo memorable lied Der Abschied. Por su parte, el tenor alemán Burkhard Fritz tuvo algunos problemas de proyección vocal en un ambiente, que además fue notoriamente “difícil” para las voces.  Seguro y sólido en alto, y aunque por momentos su sonido pareció reducirse y su línea vocal estuvo firme pero no muy abigarrada, Fritz pudo de cualquier manera defender con honor una parte que llamarla áspera sería un eufemismo.  Philippe Jordan dirigió con mano secura pero sin particulares matices a la agrupación fundada en 1986 en Viena por Claudio Abbado, una de las mejores orquestas juveniles del mundo, que demostró ser dinámica, reactiva, pero no impecable (por ejemplo en la sucia ejecución en el segundo movimiento de  la Titán) en una interpretación en la que sumando todas sus partes, privilegió los aspectos mas “materiales” del mensaje mahleriano.

Gustav Mahler Jugendorchester concerti dedicati a Mahler - Lingotto Torino

Foto. Pasquale Juzzolino - Associazione Lingotto Musica.

Massimo Viazzo

La due giorni mahleriana che si è svolta all’Auditorium del Lingotto proponeva come principale motivo di interesse la presenza di Thomas Hampson a Torino, presenza così rara sui palcoscenici nostrani. Ebbene, il baritono americano, dopo una prima serata interlocutoria in cui è sembrato quasi prendere le misure con la sala – qualche forzatura in alto, una timbrica avara di colori e un solo lampo interpretativo nel penultimo Lied proposto, “Wo die schönen Trompeten blasen”, nel quale si ammiravano una dizione a fior di labbro e una resa teatrale del discorso diretto (con le toccanti parole pronunciate alla ragazza dal fantasma del fidanzato morto sul campo di battaglia) – trovava in Das Lied von der Erde un terreno perfetto per il suo canto elegante, espressivo, comunicativo e carismatico, di emissione mista, ma sempre ben omogeneo anche nei pianissimi. Da incorniciare in tal senso l’esecuzione, disillusa e ipnotica, dell’ultimo memorabile Lied (Der Abschied). Il tenore tedesco Burkhard Fritz ha, invece, avuto qualche problema di proiezione vocale in un ambiente peraltro, notoriamente “difficile” per le voci. Sicuro, solido in alto, anche se a volte il suono pareva rimpicciolirsi, di linea vocale ferma ma non variegatissima, Fritz si è difeso, comunque, con onore in una parte che dire impervia è un eufemismo. Philippe Jordan ha diretto con mano ferma, ma senza particolari sfumature, la compagine fondata nel 1986 a Vienna da Claudio Abbado, una delle migliori orchestre giovanili al mondo, che qui ha mostrato di essere dinamica, reattiva, ma non impeccabile (attacco sporco nel secondo movimento del Titano, ad esempio) per un’interpretazione che tutto sommato ha privilegiato gli aspetti più “materiali” del messaggio mahleriano. Prossimo appuntamento, e penultimo di una stagione particolarmente ricca, il 22 maggio con il pianista americano Nicolas Angelich e il Rach 2!