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Monday, February 5, 2024

Simon Boccanegra en Milán

Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

A diez años de la partida de Claudio Abbado, el Teatro alla Scala ha programado una de sus óperas más queridas y apreciadas, Simon Boccanegra.  Como recuerdo de las memorables funciones scaligeras de1971 (con la dirección de GiorgioStrehler) que dieron a la obra maestra verdiana una lectura de rara fuerza dramática debida a una nueva y potente visión interpretativa y a un elenco extraordinario. Desde entonces, Boccanegra, ópera oscura como pocas otras y no muy representada hasta ahora, entró por la puerta principal del repertorio de cada teatro lírico, como era justo que sucediera.  En esta ocasión, la dirección escénica le fue confiada a Daniele Abbado, hijo del director de orquesta, y afirmó inmediatamente que el espectáculo asistido fue aburrido, carente de ideas y visualmente decepcionante. No basta una etiqueta genérica de minimalismo para enmascarar la nimiedad del todo. Tampoco se notó una dirección en los cantantes, que fueron siempre dejados a sí mismos con los solitos gestos estereotipados y movimientos convencionales. Ni la baqueta de Lorenzo Viotti pudo convencer plenamente. El joven director suizo mostró una incuestionable pericia en el cuidado de ciertos particulares orquestales, de timbres y de fraseo (¡la orquesta de la Scala sonó muy bien!) pero se le escapó una visión más completa y teatralmente estimulante. Cuando a una obra lúgubre como Simon  Boccanegra le falta el paso teatral se arriesga a caer en el aburrimiento. En definitiva, Viotti pareció más interesado en lo que sucedía en el foso que sobre el escenario. El elenco fue dominado por el Boccanegra de Luca Salsi que continúa encadenando éxitos en papeles verdianos por todo el mundo mostrándose, quizás, como el intérprete der eferencia de nuestros días. Salsi mostró un acento vibrante, apasionado, y sabe cómo ser multifacético, cantar piano y matizar, con un timbre siempre viril y gallardo cuando le es necesario. Su Simone fue humano y conmovedor. Eleonora Buratto interpretó el papel de Amelia Grimaldi mostrando una indudable pureza y nitidez en su timbre. Su acento fue el adecuado y la línea de canto clara y musical con un fraseo comunicativo, aunque por momentos, pareció ser un poco prudente para afrontar el registro más agudo. Charles Castronovo personificó un Gabriel Adorno enternecedor, como también atrevido, y a veces vehemente, evidenciando una cierta facilidad en los agudos, con cuerpo y bien timbrados, pero una línea de canto un poco forzado que en general no estuvo siempre homogénea, sobretodo en su zona central. Optimo estuvo el Paolo Albiani de Roberto De Candia, cantado con perfecta dicción, emisión bien sostenida y envidiable proyección vocal. Asimismo, fuedel todo insatisfactoria la prueba de Ain Anger en el papel de Jacopo Fiesco. La voz del bajo estonio no pareció ser homogénea en el timbre y estuvo fatigosa en la emisión.  Sus frases musicales se deshacían con esfuerzo, y también pareció problemática su dicción. Al final, se debe señalar la presencia siempre atenta y precisa del Coro del Teatro alla Scala dirigido por Alberto Malazzi.



Simon Boccanegra - Teatro alla Scala


Foto: Brescia & Amisano

Massimo Viazzo 

A dieci anni dalla scomparsa di Claudio Abbado, il Teatro alla Scala ha messo in programma una delle sue opere preferite e amate, il Simon Boccanegra. Ricordo le memorabili recite scaligere del 1971 (con la regia di Giorgio Strehler) che diedero del capolavoro verdiano una lettura di rara forza drammatica dovuta ad una nuova e potente visione interpretativa e a un cast straordinario. Da allora il Boccanegra, opera cupa come poche altre e non molto rappresentata fino ad allora, è entrata dalla porta principale nel repertorio di ogni teatro lirico, come era giusto che fosse. In questa occasione la regia è stata affidata a Daniele Abbado, figlio del direttore d’orchestra, e dico subito che lo spettacolo a cui ho assistito era scialbo, scarno di idee e visivamente deludente. Non basta una generica etichetta di minimalismo per mascherare la pochezza dell’insieme. Non si è notata nemmeno una regia sui cantanti, sempre lasciati a loro stessi con i soliti gesti stereotipati e movimenti convenzionali. Anche la bacchetta di Lorenzo Viotti non ha convinto appieno. Il giovane direttore svizzero ha mostrato una indubbia perizia nella cura di certi particolari orchestrali timbrici e di fraseggio (l’Orchestra del Teatro alla Scala ha suonato benissimo!), ma gli è un po’ sfuggita una visione più complessiva e teatralmente stimolante. E quando ad un’opera lugubre come il Simon Boccanegra manca il passo teatrale si rischia la noia. In definitiva Viotti sembrava più interessato a ciò che succedeva in buca che in palcoscenico. Il cast è stato dominato dal Boccanegra di Luca Salsi che continua ad inanellare successi nei ruoli verdiani in tutto il mondo mostrandosi forse come l’interprete di riferimento dei nostri giorni. Salsi mette in mostra un accento vibrante, appassionato, ma sa essere anche sfaccettato, sa cantate piano, sa sfumare, con una timbrica sempre virile e gagliarda quando serve. Il suo è stato un Simone umano e commosso. Eleonora Buratto ha interpretato il ruolo di Amelia Grimaldi mostrando una indubbia purezza e nitidezza timbrica. L’accento era adeguato e la linea di canto limpida e musicale con un fraseggio comunicativo, anche se a volte è parsa un po’ prudente nell’affrontare il registro più acuto. Charles Castronovo ha impersonato un Gabriele Adorno struggente, ma anche spavaldo, e a tratti veemente, evidenziando una certa facilità negli acuti, corposi e timbrati, ma una linea di canto un po’ forzata e nel complesso non sempre omogenea soprattutto in zona centrale. Ottimo il Paolo Albiani di Roberto De Candia, cantato con dizione perfetta, emissione ben sostenuta, proiezione vocale invidiabile. Mentre del tutto  insoddisfacente è stata la prova di Ain Anger nei panni di Jacopo Fiesco. La voce del basso estone è parsa disomogenea timbricamente e faticosa nell’emissione. Le sue frasi musicali si dipanavano con sforzo e anche la dizione è parsa problematica. Da segnalare infine la presenza sempre attenta e precisa del Coro del Teatro alla Scala diretto da Alberto Malazzi.



Saturday, March 9, 2019

La Cenerentola en el Teatro alla Scala de Milán


Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

A cinco años de la muerte de Claudio Abbado, la Scala decidió recordarlo recuperando uno de sus espectáculos más célebres. Así, como tercera ópera de la temporada se puso en escena La Cenerentola de Rossini con la histórica producción de Jean-Pierre Ponnelle. Han pasado mas de cuarenta años desde que Ponnelle y Abbado revolucionaron la manera de entender la música rossiniana, toda construida sobre una geometría perfecta, con elementos de relojería, listos para crear situaciones de marionetas como también surrealistas. Se trataba del inicio de un “Rossini Renaissance” del que no se podía dar marcha atrás, y desde entonces el espectáculo de Ponnelle (cuyo estreno absoluto no fue en Milán sino en el Maggio Musicale Fiorentino) fue prácticamente saqueado por todos los directores de escena, con la consecuencia de que muchas situaciones escénicas se convirtieron tan familiares que fueron perdiendo poco a poco su arrebatadora fuerza. De cualquier manera, La Cenerentola de Ponnelle permanece como piedra angular del teatro rossiniano y esta nueva reposición, encargada a Grischa Asagaroff, ha confirmado su importancia histórica. La dirección orquestal fue de Ottavio Dantone quien encontró particularidades interesantes en la partitura, aunque por momentos pareció estar más atento al detalle que a su misma estructura en conjunto Marianne Crebassa, como la protagonista Angelina, gustó por la belleza de su timbre bronceado, la precisión de la coloratura, y la melancolía que supo infundir a las partes más intimas. Le faltó quizás un poco de electricidad en la ejecución del vertiginoso virtuosismo rossiniano. A pesar de una disminución en la voz anunciada desde el inicio, Maxim Mironov, dotó de elegancia y gracia al canto del príncipe Ramiro, aun con un volumen reducido. Carlos Chausson interpretó un Don Magnifico cargado un poco por aquí y por allá en sus intenciones, pero siempre bien cantado con voz segura y timbrada. Divertido estuvo el Dandini de Nicola Alaimo a sus anchas en cada situación vocal y escénica. Respetable el desempeño de Erwin Schrott como Alidoro. Como las hermanastras, ambas alumnas de la Accademia del Teatro alla Scala, Anna-Doris Capitelli fue una apreciable Tisbe, mientras que Tsisana Giorgadze interpretó a Clorinda de un modo algo caricaturesco, con una línea de canto que por momentos se confundía con el parlato.  El coro siempre en gran forma con mucho éxito al final.

La Cenerentola - Teatro alla Scala


Foto:Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

A cinque anni dalla scomparsa di Claudio Abbado la Scala ha deciso di commemorarlo recuperando uno degli spettacoli che lo hanno reso celebre. Ecco che quindi come terza opera della stagione è andata in scena La Cenerentola di Rossini nell’allestimento storico di Jean-Pierre Ponnelle. Sono passati più di quarant’anni da quando Ponnelle e Abbado rivoluzionarono il modo di intendere la musica rossiniana, tutta costruita su geometrie perfette, congegni ad orologeria pronti a innescare situazioni marionettistiche e anche surreali. Era l’inizio di una “Rossini Renaissance” da cui non si poteva più tornare indietro. E da allora in poi lo spettacolo di Ponnelle (che in prima assoluta andò in scena non a Milano ma al Maggio Musicale Fiorentino) fu saccheggiato praticamente da tutti i registi, con la conseguenza che molte situazioni sceniche sono diventate così familiari da perdere poco a poco la forza prorompente. La Cenerentola di Ponnelle resta comunque una pietra miliare del teatro rossiniano e questa nuova ripresa curata da Grischa Asagaroff ne ha ulteriormente confermato l’importanza storica. La direzione orchestrale è stata affidata ad Ottavio Dantone che ha scovato particolari interessanti nella partitura ma a volte è parso più attento al dettaglio che alla struttura dell’insieme. Marianne Crebassa, la protagonista Angelina, è piaciuta per la bellezza del suo timbro brunito, la precisione della coloratura, la melanconia che ha saputo infondere nelle parti più intime. Mancava forse un po’ di elettricità nel rendere il vertiginoso  virtuosismo rossiniano. Maxim Mironov, nonostante un calo di voce annunciato prima della recita, ha donato eleganza e grazia al canto del principe Ramiro, pur con un volume ridotto. Carlos Chausson ha interpretato un Don Magnifico qua e là un po’ caricato nelle intenzioni, ma sempre ben cantato con voce sicura e timbrata. Divertente il Dandini di Nicola Alaimo a proprio agio in ogni situazione vocale e scenica. Ragguardevole la prova di Erwin Schrott come Alidoro, e delle due sorellastre, entrambe allieve dell’Accademia del Teatro alla Scala, apprezzabile la Tisbe di Anna-Doris Capitelli, mentre Tsisana Giorgadze ha interpretato Clorinda in modo un po’ troppo caricaturale, con una linea di canto che a volte si confondeva con il parlato. Coro sempre in forma e grande successo alla fine



Saturday, June 30, 2018

Fierrabras de Schubert en el Teatro alla Scala de Milán


Foto: Teatro alla Scala, Milano

Massimo Viazzo

Aquí un título más, dentro de la temporada, que no se había visto antes en el máximo teatro italiano (después de Die Federamaus y la versión francesa de Orfeo de Gluck). Fierrabras, la obra maestra de Schubert, no se había representado nunca en Milán a pesar de que la recuperación moderna de la ópera fue hecha hace treinta años por el director de orquesta italiano Claudio Abbado, quien realizó una grabación de referencia para la Deutsche Grammophone.  Justamente, fue considerado uno fue sus alumnos, Daniel Harding, a quien le fue confiada esta producción Scaligera, en un montaje que ya había sido visto en el Festival de Salzburgo.  La puesta fue curada por Peter Stein, quien se adhirió a las escenas y vestuarios caballerescos de la trama, pero que no impresionó al público, ya que en términos generales fue elemental y monótona, sin mayor inspiración. Sobre el escenario de la Scala todo trascurrió de manera fluida y tranquila, aunque frecuentemente, sin sobresaltos y con pocas emociones, los cándidos sentimientos que permean a la obra schubertiana, de ética, amor y amistad no se lograron transmitir con fuerza.  Ello se debió también a un comportamiento orquestal de parte de Harding, que, si bien fue elegante y transparente, en una suma total fue poco envolvente. También, porque el elenco de papeles principales no convenció, con algunos problemas de entonación por aquí y por allá, notas altas forzadas y líneas musicales no siempre fluidas que se notaron un poco durante toda la función.  Con la excepción de Markus Werba, un muy bien timbrado en su canto y temeroso Roland, y de Dorothea Röschmann, una carismática y siempre expresiva Florinda. Fue muy aplaudido su dueto del segundo acto con Marie-Claude Chappuis (Maragond), la mezzosoprano helvética que posee un timbre convincente y expresivo. Y como siempre, optimo estuvo el coro dirigido por Bruno Casoni.

Fierrabras di Schubert - Teatro alla Scala


Foto: Teatro alla Scala, Milano

Massimo Viazzo

Ecco ancora un titolo, in questa stagione, che non era mai stato rappresentato nel massimo teatro italiano (dopo Fledermaus e la versione francese dell’ Orfeo gluckiano). Fierrabras, il capolavoro di Schubert, infatti, mai era stato eseguito a Milano nonostante il recupero moderno di quest’opera sia toccato un trentina di anni fa proprio ad un direttore d’orchestra italiano, Claudio Abbado, che ne ha inciso, tra l’altro, una registrazione di riferimento per la Deutsche Grammophone. E proprio ad uno di quelli che furono considerati i suoi pupilli, Daniel Harding, è stata affidata la direzione di questa produzione scaligera, un produzione già vista al Festival di Salisburgo. L’allestimento curato da Peter Stein, aderente nelle scene e nei costumi all’epoca cavalleresca della vicenda, non ha impressionato il pubblico, essendo nel suo complesso didascalico e noioso, senza particolari colpi d’ala. Sul palcoscenico della Scala tutto scorreva pulito e tranquillo, anche troppo, senza sussulti e con poche emozioni, e i sentimenti schietti che pervadono il capolavoro schubertiano, etica, amore e amicizia, non riuscivano ad trasmettersi con forza. Questo anche a causa di una condotta orchestrale da parte di Harding sì elegante e trasparente, ma tutto sommato poco coinvolgente. E anche il cast nei ruoli principali non ha convinto: problemi di intonazione qua e là, forzature in alto, linee musicali non sempre fluide si sono notate un po’ in tutta la recita. Con l’eccezione di Markus Werba, un timbratissimo e fremente Roland, e di Dorothea Röschmann, un Florinda carismatica e intensa. Molto applaudito il suo duetto del secondo atto con  Marie-Claude Chappuis,  il mezzosoprano elvetico dalla timbrica suadente ed espressiva. E come sempre ottimo il Coro diretto da Bruno Casoni.

Thursday, January 23, 2014

Claudio Abbado has died


Claudio Abbado, a star in the great generation of Italian conductors, died Monday at his home in Bologna. He was 80 and had suffered a long illness. Abbado made his debut in 1960 at La Scala in his home city of Milan and went on to be its music director for nearly 20 years. Among his many other positions were music director of the Vienna State Opera, the Berlin Philharmonic, the London Symphony Orchestra, and principal guest conductor of the Chicago Symphony Orchestra. In an unusually personal message of condolence, Italy's President Giorgio Napolitano said Abbado had "honored the great musical tradition of our country in Europe and the rest of the world." In its tributes, La Scala hailed Abbado for leaving his mark as a conductor "without confines, as a musician without preconceptions, as a man of theater ready to risk, as a man of thought open to the world."

Monday, January 20, 2014

Fallece el director italiano Claudio Abbado

El director de orquesta italiano Claudio Abbado, director musical durante años de la Filarmónica de Berlín y de los prestigiosos Teatros de La Scala de Milán o la Staatsoper de Viena, falleció hoy en Bolonia a los 81 años. Abbado fue nombrado senador vitalicio de Italia el pasado 30 de agosto y decidió destinar su sueldo a la Escuela de Música de la pequeña localidad de Fiesole en su último gesto para promocionar la música clásica. Claudio Abbado había nacido en Milán el 26 de junio de 1933 hijo de padre violinista y profesor de conservatorio, y de madre pianista. En 1958 debutó como director en Trieste para pasar después al Teatro de la Scala de Milán, dónde fue director de 1968 a 1986, cargo que mantuvo junto con la dirección de la Orquesta Sinfónica de Londres, de 1979 a 1989, y de la Ópera del Estado de Viena de 1986 a 1991. A Claudio Abbado se le recuerda entre otros grandes cargos por haber tenido la responsabilidad de sustituir en 1989 al desaparecido Herbert von Karajan en la dirección de la Filarmónica de Berlín, de la que se despidió como director en 2002. A Abbado se le conoce en Italia como el director "revolucionario" por sus proyectos para llevar la música clásica a las cárceles o en los pediátricos de los hospitales, al considerar que "la educación musical es, en realidad, la educación del hombre". Durante su larga trayectoria ha recibido numerosos galardones, como el título de Caballero de la Gran Croce italiana (1988) o la Cruz de la Legión de Honor francesa (1989), además de doctorados "honoris causa" por las Universidades de Ferrara (Italia) y Cambridge (Reino Unido).

Saturday, June 4, 2011

Claudio Abbado recibirá el Premio Don Juan de Borbón de la Musica 2010 en Segovia.

Foto: Claudio Abbado
El próximo 10 de junio a las 19.30h. en el Alcázar de Segovia, el músico y director de orquesta, Claudio Abbado, recibirá el Premio Don Juan de Borbón de la Música 2010 por “ser uno de los grandes directores de nuestro tiempo, y por llevar manifestando, desde hace más de 30 años, su compromiso con los jóvenes músicos, creando para ellos nuevas orquestas que aúnan la excelencia artística y la proyección profesional”. Un galardón, dotado en esta ocasión con 30.000 euros y creado por la Fundación Don Juan de Borbón, que premia la máxima excelencia en el campo de la música y su contribución a la paz y al entendimiento entre los pueblos. Un premio que algunos han querido llamar el “Cervantes” de la Música. El Jurado del Premio Don Juan de Borbón de la Música 2010, que se dio a conocer el 15 de octubre, y que estuvo presidido por el consejero delegado del grupo 20minutos España, Eduardo Díez-Hochleitner, y formado por Luis Suñén, Antonio Moral, Julia Gállego, Jesús Hernández, y Teresa Tardío, como secretaria, eligió esta candidatura, de entre las presentadas por 50 instituciones musicales de todo el mundo, por ser Abbado “uno de los grandes directores de orquesta de la historia, un director legendario tanto por su calidad intrínseca como por su compromiso con el arte de nuestro tiempo y su entrega a los jóvenes, uniendo a talentos jóvenes de Europa oriental y occidental”, según afirmó el Jurado.

El Premio Don Juan de Borbón de la Música fue creado hace cinco años, en el X aniversario de la Fundación del mismo nombre, una institución que desde su nacimiento viene desarrollando una labor de excelencia por la cultura en Segovia y su provincia, con la intención de proyectar al mundo su excepcional patrimonio cultural. Presidida honoríficamente por S.A.R. el Príncipe de Asturias, el premio se creó con el fin de honrar a una gran figura internacional que hubiese dedicado su vida a hacer de la música un bien común de la Humanidad y una energía impulsora de la belleza del alma humana. El trabajo de Claudio Abbado proporciona la idea de que la música transforma vidas. Ya en el periodo en que fue director musical del Teatro alla Scala, revolucionó la sociedad milanesa de entonces al programar conciertos para “Trabajadores y Estudiantes”, mezclando de forma natural a Beethoven con música contemporánea, y permitiendo el acceso al gran coliseo milanés a un público totalmente nuevo, todo ello gracias a una política de entradas especialmente baratas. Su gran labor educadora no se ha detenido con el paso del tiempo, sino que queda reflejada en el fomento y en el amparo, a todos los niveles, a los nuevos músicos, un compromiso firme con los jóvenes que ha materializado, desde los años 70, en la creación de diferentes orquestas a lo largo de Europa y en la última década también en Venezuela y Cuba.

Con la candidatura elegida se consolida el criterio para el que el Premio fue constituido: galardonar aquellas propuestas que trascienden los límites musicales y van más allá, mostrando su capacidad para transformar la sociedad. Hace cinco años, inauguraba la primera edición del Premio Don Juan de Borbón de la Música la pianista portuguesa María João Pires, a quien se le concedió gracias a “sus extraordinarios valores musicales en la interpretación pianística, además de por su intensa, prolongada y generosa dedicación a la enseñanza de los jóvenes, especialmente plasmada en el Centro Para o Studo das Artes, en Belgais (Portugal)”. Hace cuatro quien recibió el Premio fue José Antonio Abreu, un hombre respetado y admirado a todos los niveles en América y Europa por su excelencia musical y sobre todo por su compromiso social, un poco más conocido en nuestro país gracias a este Premio, al que siguió más tarde el reconocimiento del Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Abreu es el creador del Sistema Nacional de Orquestas infantiles y juveniles venezolano, que tiene en la actualidad más de 200 orquestas distribuidas en todo el país, en un programa que se sirve la música clásica para cambiar la vida de miles de niños.

En 2008 el galardonado fue Sir Simon Rattle y el Proyecto Educativo que, desde hace ya casi una década, desarrolla junto a la Filarmónica de Berlín, “por la inquietud y el compromiso tanto personal como institucional de extender, con nuevas fórmulas, el disfrute de la música a los más diversos sectores sociales.” Claudio Abbado, que para quienes le conocen de cerca es una persona enormemente tímida y reservada que evita hablar en público (no suele conceder entrevistas ni ruedas de prensa), pero que destaca por una vitalidad arrolladora, ofrecerá tras la entrega del Premio y como agradecimiento, un breve concierto en la Sala de los Reyes del Alcázar. Allí dirigirá a la Orquesta Mozart, creada por él en 2004 en Bolonia y formada por instrumentistas de prestigio internacional, además de por 40 jóvenes músicos provenientes de toda Europa, que interpretará el Concierto para violín y oboe en Do menor BWV 1060 de Johann Sebastian Bach.

Saturday, April 23, 2011

Conciertos dedicados a Mahler de la Gustav Mahler Jugendorchester en Turín

Foto: Pasquale Juzzolino - Associazione Lingotto Musica Torino.

Massimo Viazzo

Las dos jornadas mahlerianas que se desarrollaron en el Auditorium del Lingotto proponían como principal motivo de interés la presencia de Thomas Hampson en Turín, una presencia un tanto rara en los escenarios locales. Así, el barítono estadounidense, tuvo una primera velada interlocutoria en la que pareció casi tomarle la medida a la sala, en la que cantó algunas notas forzadas en la parte alta, con avaricia de colores en su timbre y un solo destello interpretativo en el penúltimo lied ofrecido “Wo die schönen Trompeten blasen”, en el cual se pudo admirar una dicción a flor de labio y un logro teatral en el discurso directo (con las palabras tocantes pronunciadas a la doncella por parte del fantasma de su prometido muerto en el campo de batalla). En  Das Lied von der Erde encontró un terreno perfecto para su elegante canto, expresivo, comunicativo y carismático, de una emisión mixta, pero siempre muy homogénea, aun en los pianisimos.  En tal sentido, fue para enmarcarse la ejecución, desilusionada e hipnótica del ultimo memorable lied Der Abschied. Por su parte, el tenor alemán Burkhard Fritz tuvo algunos problemas de proyección vocal en un ambiente, que además fue notoriamente “difícil” para las voces.  Seguro y sólido en alto, y aunque por momentos su sonido pareció reducirse y su línea vocal estuvo firme pero no muy abigarrada, Fritz pudo de cualquier manera defender con honor una parte que llamarla áspera sería un eufemismo.  Philippe Jordan dirigió con mano secura pero sin particulares matices a la agrupación fundada en 1986 en Viena por Claudio Abbado, una de las mejores orquestas juveniles del mundo, que demostró ser dinámica, reactiva, pero no impecable (por ejemplo en la sucia ejecución en el segundo movimiento de  la Titán) en una interpretación en la que sumando todas sus partes, privilegió los aspectos mas “materiales” del mensaje mahleriano.

Gustav Mahler Jugendorchester concerti dedicati a Mahler - Lingotto Torino

Foto. Pasquale Juzzolino - Associazione Lingotto Musica.

Massimo Viazzo

La due giorni mahleriana che si è svolta all’Auditorium del Lingotto proponeva come principale motivo di interesse la presenza di Thomas Hampson a Torino, presenza così rara sui palcoscenici nostrani. Ebbene, il baritono americano, dopo una prima serata interlocutoria in cui è sembrato quasi prendere le misure con la sala – qualche forzatura in alto, una timbrica avara di colori e un solo lampo interpretativo nel penultimo Lied proposto, “Wo die schönen Trompeten blasen”, nel quale si ammiravano una dizione a fior di labbro e una resa teatrale del discorso diretto (con le toccanti parole pronunciate alla ragazza dal fantasma del fidanzato morto sul campo di battaglia) – trovava in Das Lied von der Erde un terreno perfetto per il suo canto elegante, espressivo, comunicativo e carismatico, di emissione mista, ma sempre ben omogeneo anche nei pianissimi. Da incorniciare in tal senso l’esecuzione, disillusa e ipnotica, dell’ultimo memorabile Lied (Der Abschied). Il tenore tedesco Burkhard Fritz ha, invece, avuto qualche problema di proiezione vocale in un ambiente peraltro, notoriamente “difficile” per le voci. Sicuro, solido in alto, anche se a volte il suono pareva rimpicciolirsi, di linea vocale ferma ma non variegatissima, Fritz si è difeso, comunque, con onore in una parte che dire impervia è un eufemismo. Philippe Jordan ha diretto con mano ferma, ma senza particolari sfumature, la compagine fondata nel 1986 a Vienna da Claudio Abbado, una delle migliori orchestre giovanili al mondo, che qui ha mostrato di essere dinamica, reattiva, ma non impeccabile (attacco sporco nel secondo movimento del Titano, ad esempio) per un’interpretazione che tutto sommato ha privilegiato gli aspetti più “materiali” del messaggio mahleriano. Prossimo appuntamento, e penultimo di una stagione particolarmente ricca, il 22 maggio con il pianista americano Nicolas Angelich e il Rach 2!

Friday, March 19, 2010

La Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela dirigida por Claudio Abbado en Lucerna, Suiza

SJVSB. Director: Claudio Abbado. Solista: Anna Prohaska. Sala de Conciertos Teatro KKL. Festival de Lucerna, Suiza. 19-03-2010. Fotos: Nohely Oliveros/ Fesnojiv
La Sinfónica Simón Bolívar aportó emotividad y precisión en Lucerna, Suiza
Prensa Fesnojiv

La esperada actuación de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, con el maestro Claudio Abbado guiando la batuta, se inició con una suite de Sérgei Prokófiev (Escita, Op.20) en cuya interpretación predominaron la claridad y el orden, con líneas rotundas y un nunca descuidado matiz de incandescencia. Equilibrio entre la gran familia de instrumentos, transiciones llenas de sabiduría y planos sonoros ejemplares para una estructura tímbrica que nunca mostró ni un ápice de flaqueza, fueron atributos que extasiaron a los cultísimos melómanos que ocuparon las casi dos mil butacas del Concert Hall de Lucerna, Suiza, asiento de uno de los festivales de música de mayor prosapia del planeta. La Simón Bolívar, orquesta residente y atracción estelar del evento, aportó trascendencia y precisión, embridada por la férrea batuta de quien está considerado como uno de los directores de mayor jerarquía de la historia. El público de Lucerna, habituado a los grandes acontecimientos musicales, se rindió ante el vigor y la solvencia técnica de los instrumentistas venezolanos, aplaudiendo de manera entusiasta su interpretación contrastada y colorista.

Igualmente aclamada fue la soprano Anna Prohaska, solista de la Sinfónica Simón Bolívar en la exigente Suite de la ópera Lulú de Alban Berg, abordada por el maestro Abbado y sus huestes venezolanas con un lirismo mesurado, no exento de exuberancia y aliento. Prohaska mostró un sonido eminentemente lírico, agradable, fresco, radiante y soleado, con un carisma que conjuga encanto y seducción. Su fraseo fue imaginativo y regulado, cualidades indispensables para el canto en forte y para la intimidad de los pianissimos.

La Patética de Tchaikovsky -obra seleccionada por el maestro Abbado como epílogo de este primer concierto del festival- fue un modelo de rigor constructivo. A partir del sobrecogedor susurro con el que la orquesta inició su accionar, la tensión interpretativa no decayó jamás. Además de patética, la gran composición de Tchaikovsky fue una sinfonía geométrica, delimitada hasta la exactitud. Los músicos venezolanos, guiados por la sabia batuta del maestro italiano, consiguieron seducir nuevamente al conocedor público local, brindando –como bien apuntó un importante periódico cultural suizo- “un divino ejercicio de emoción y belleza”.

La Sinfónica de la Juventud Venezolana invitada del Festival de Lucerna, Suiza

Foto: Dudamel- Los Angeles Philharmonic Association ; Abbado- Frank Di Polo. Fesnojiv; Lucerne Festival - Jürg Egli
Prensa Fensojiv

La sinfónica venezolana –orquesta cimera de un Sistema musical educativo y social que ha sembrado raíces ejemplares por el mundo- reaparecerá bajo la dirección del maestro Claudio Abbado, director artístico del Festival desde 2003, interpretando un exigente programa, la noche del 19, y luego en los días subsiguientes, actuará bajo la égida de Gustavo Dudamel (aclamado en el evento internacional de 2008 por su solvencia y energía) y de los emergentes conductores Christian Vásquez y Diego Matheuz, miembros de una saga de músicos virtuosos, incubados en el seno de la Fesnojiv. La ascendente soprano inglesa de origen austríaco, Anna Prohaska, intervendrá como solista de la Simón Bolívar en la velada inaugural del viernes 19, en la Suite de la ópera Lulú, de Alban Berg, encauzada por la batuta de Abbado, quien suele reunir en la hermosa población suiza a los ejecutantes más destacados del planeta.


Gustavo Dudamel, el director que ha recibido en los dos últimos lustros las más encendidas ponderaciones de los críticos europeos y asiáticos, regresará el sábado 20 a la KKL de Lucerna –sala modular, como ha sido llamada- para brindar otra inequívoca muestra de su arte en la ejecución del Poema Sinfónico Francesca da Rimini, del que acostumbra extraer matices insospechados. Inspirado, sin dudas, en la acogedora atmósfera del encantador paraje, el joven barquisimetano también empuñará la batuta, delante de la SJVSB, para dejar oír la imponente Sinfonía Alpina Op. 64 de Richard Strauss. El colofón del Festival de Lucerna, en cuyo seno el maestro Abbado incluye cada año nuevas obras de su celebrado Ciclo Mahler, lo constituirá la presentación de los dos ascendentes directores del Sistema: Christian Vásquez, de la cantera caraqueña, y Diego Matheuz, larense como Dudamel. Así el público del festival disfrutará de la calidad de esta orquesta que será conducida por esta constelación de directores. Lucerna, en Suiza, situada sobre el idílico Lago de los Cuatro Cantones y rodeada de imponentes montañas, albergará durante cuatro días –del 19 al 22 de marzo- a los instrumentistas de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, invitada en condición de huésped del Festival de Pascua en el que la excelencia musical es la nota dominante, tanto en los nuevos puentes con la modernidad como en la mayor concentración, año tras año, de formaciones orquestales de referencia en Europa y América.

Christian Vásquez, asistente del maestro Mariss Jansons en la Bamberg Synphoniker de Alemania y avanzado alumno de José Antonio Abreu, interpretará con la Simón Bolívar la celebérrima obertura rossiniana de la ópera Guillermo Tell, más un repertorio latinoamericano conformado por obras de Alberto Ginastera (las Danzas del Ballet La Estancia), Evencio Castellanos (Santa Cruz de Pacairigua) y Arturo Márquez (el Danzón número 2). Para el epílogo de sus desempeños en el acreditado festival suizo de 2010, la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar seleccionó la Sinfonía nº 10 de Dmitri Shostakovich y el Concierto para violín y orquesta de Beethoven, ambas dirigidas por Diego Matheuz, con un solista de la talla de Kolja Blacher, nacido en Berlín, quien ha sido huésped de las orquesta más importantes del mundo, junto a las cuales ha exhibido una exuberancia concisa y poderosa.

Saturday, March 6, 2010

Claudio Abbado al Servicio del Sistema Orquestal en Caracas Venezuela.

Fotos: Claudio Abbado (director) y SJVSB, Anna Prohaska (soprano) Crédito: Frank Di Polo. Fesnojiv.
Prensa Web Fesnojiv
Sala Simón Bolivar. CASPM- Caracas
Sergéi Prokófiev, Suite Scythian Op. 20
Alban Berg
, Piezas sinfónicas de la ópera Lulu
Piotr Ilyich Tchaikovsky, Sinfonía nº 6 en si menor, Op. 74 Patética.
Cuando una orquesta es tan buena, dúctil, maleable y exacta como la Sinfónica de la Juventud Venezolana "Simón Bolívar"; y cuando un director es tan culto, serio, detallista y posee una personalidad avasalladora como la de Claudio Abbado, el destinatario de la música no puede sino embelesarse ante la perfección y la belleza. La conmemoración de los 35 años del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ha propiciado un encuentro con la solidez y el rigor de uno de los más grandes directores de las dos últimas centurias y ello constituye un motivo de legítimo orgullo. Desde que en enero de 2005 se estableciera una intensa y nunca interrumpida relación con la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar -la formación cumbre del exitoso y laureado sistema artístico y social venezolano- el aporte del maestro Claudio Abbado ha contribuido a jerarquizar en el mundo a una formación que se encuentra al servicio de una de las actividades más placenteras y exquisitas.

Esa verdad quedó plasmada -e inmortalizada en la historia musical del país- desde que Abbado empuñó la batuta para dirigir a la "Simón Bolívar", reforzando el quehacer académico de una institución de alto vuelo, y dentro del marco de una temporada aniversaria consagrada -por decisión del maestro José Antonio Abreu- al entrenamiento orquestal. ¿Quién otro sino Abbado, tan vinculado a la historia del Sistema venezolano, podía potenciar al máximo la rica orquestación, refinada y no exenta de matices, de la Suite Escita de Sergéi Prokófiev, una caudalosa narración, llena de sabor cinematográfico, que tiene como epílogo la sobrecogedora Marcha de Lolly y el Cortejo del sol? ¿Quién sería capaz de desvelar las complejas armonías de la Suite de la opera Lulú de Alban Berg, con una joven soprano austríaco-inglesa de 26 años, llamada Anna Prohaska, que hizo gala de una afinación irreprochable y una increíble ordenación de las dinámicas y los ritmos?

¿Cómo disfrutar el sonido de una orquesta homogénea, consistente, concentrada, y que respondió con creces a lo que Claudio Abbado le exigió en la celebrada Sinfonía (Patética) de Tchaikovsky? El Resultado fue apoteósico y la satisfacción del público -que llenó el Centro de Acción Social por la Música en Caracas- en una jornada donde se reforzó, con enjundia, la solvencia académica, la pulcritud , la nitidez y el riquísimo legado que nos obsequió el celebre director italiano. !La experiencia fue por demás loable, y sin reparos¡

Friday, February 26, 2010

"El Sistema" honra a su creador José Antonio Abreu en su 35 Aniversario, Caracas

Fotos: 35 Aniversario Fesnojiv. Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, Dudamel y Abreu. 12-02-2010. y Entrega Orden Rio Branco de Brasil a Abreu. 13-02-2010. Foto: José Alberto Gutierrez. Fesnojiv.
Cortesia: Prensa Fesnojiv
Desde el 12 de febrero de 1975 se abrieron las puertas al conocimiento musical masivo en Venezuela; y tres décadas después más de 300 mil jóvenes y niños se han beneficiado del proyecto social y cultural emprendido por José Antonio Abreu, y que hoy en día es reconocido a lo largo y ancho del orbe como el gran milagro de “El Sistema”. Sin palabras y con instrumentos en mano, la música se adueñó del Centro de Acción Social por la Música en Caracas desde el 10 de febrero, para conmemorar esta fecha y agasajar a su creador y colaboradores de siempre.
Como una gran fiesta en casa, los músicos rindieron honor a quienes los han formado a través de la música como elemento transformador del hecho social, y han brindado varios conciertos académicos de la mano de la orquesta cúspide de El Sistema, la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y la pujante y talentosa Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, bajo la dirección de Claudio Abbado y Gustavo Dudamel.
La jornada de conciertos aniversario, se inició con la presentación de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar dirigida por el maestro Claudio Abbado, con un repertorio que denotó en cualquier instancia el carácter de importancia de este evento. Suave, profundo y elegante exaltó la maestría de Abbado en el arte de la dirección, mientras la orquesta se crecía ante el movimiento de su batuta. El Sueño de una Noche de Verano de Mendelssohn, creó en un primer tiempo una atmósfera nostálgica, vivaz y esperanzadora, desde la obertura hasta la marcha nupcial. En seguida, Angélica Olivo interpretó el Concierto para violín nº 2 en mi menor de Mendelssohn, con una brillante ejecución que unida a la sutileza del consagrado director Claudio Abbado y el sello único de espíritu colectivo de la orquesta, recordaron a muchos, el valor de honrar el trabajo de El Sistema; finalmente la jornada culminó con el Adagio de la Sinfonía nº 10 en fa sostenido menor de Mahler y con una ovación para el maestro Abbado.

Posteriormente, el 12 de febrero, efeméride de la creación del Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño -un creciente y distinguido talento que se perfila como digno merecedor del legado musical cosechado durante 35 años- tomó el escenario de la Sala Simón Bolívar para ser conducida por el maestro Gustavo Dudamel, en la interpretación de la Danza Macabra y el Concierto para violonchelo nº 1 en la menor de Camille Saint- Saëns, con el novel chelista Daniel Arias considerado un gran prospecto por su talento y dedicación. Al culminar la primera parte del programa el recinto se llenó de una atmósfera especial, cuando varios de los fundadores de la Sinfónica Simón Bolívar: Frank Di Polo, Ulyses y David Ascanio, Florentino Mendoza, Lope Valles, Antonio Mayorca y Antonio Manzano, con sus insignias tricolor fusionaron en un fraternal abrazo más de tres décadas de esfuerzo, talento y dedicación a un sueño que se ha convertido en realidad, y ha trascendido al mundo entero. Más tarde, Dudamel visiblemente conmovido dirigió al Maestro Abreu unas palabras: Gracias maestro por soñar y seguir soñando, porque este movimiento durará por los siglos de los siglos y no hay como agradecerle este legado. Por su parte el visionario creador de El Sistema respondió: Viva la juventud venezolana, viva Gustavo Dudamel. Entre la efusividad y conmoción la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño culminó el concierto aniversario con una esplendida ejecución de La Mer, de Claude-Achille Debussy, aclamada en esta ocasión tan especial.

Los dias posteriores, en la Sala Simón Bolívar, el maestro Gustavo Dudamel dirigió a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, con un programa compuesto por las Oberturas Fantasía La Tempestad, Fantasía Romeo y Julieta y Fantasía Hamlet, piezas del compositor Piotr Ilyich Tchaikovsky inspiradas en las obras de William Shakespeare, destacando la fecha del 13 de febrero, cuando José Antonio Abreu recibió la Orden Rio Braco del Brasil, por su máxima distinción como embajador de la música en el mundo, y su tesón para recrear movimientos como el venezolano en otras latitudes. El viernes 19 de febrero en la Sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música, Gustavo Dudamel dirigió nuevamente a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar con la Sinfonía nº 9 en re mayor de Gustav Mahler

Con 35 años, el Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ha recibido importantes premios por su labor socio cultural, entre los que destacan el Polar Music Prize, Premio TED, Premio Príncipe de Asturias, Embajador de Buena Voluntad UNESCO, Artistas UNESCO por la Paz y quizás el más noble de todos: el reconocimiento perenne de niños y jóvenes por la oportunidad de una educación para el alma.

Saturday, February 13, 2010

Claudio Abbado dirigió a la Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en Caracas

Fotos: Aniversario 35 años Fesnijov - Claudio Abbado -Orquesta de la Juventud Venezolana Simón Bolívar. Creédito: Frank di Polo - Fesnijov. Jueves 11 de febrero del 2010.
Reseña Cortesia Prensa Fesnojiv
Un Claudio Abbado plácido y confiando, llegó a la sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música, para tomar las riendas de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, y celebrar juntos los 35 años de "El Sistema", con un concierto perdurable en la memoria de esta institución.

El repertorio elegido denotó en cualquier instancia el carácter de importancia de este evento; suave, profundo y elegante exaltó la maestría de Abbado en el arte de la dirección, mientras la orquesta se crecía ante el movimiento de su batuta. El Sueño de una Noche de Verano de Mendelssohn, creó en un primer tiempo una atmósfera nostálgica, vivaz y esperanzadora, desde la obertura hasta la marcha nupcial.

A continuación, la joven promesa Angélica Olivo interpretó el Concierto para violín nº 2 en mi menor, Op.64 de Mendelssohn, con una brillante ejecución celebrada por el público presente, Abbado y la orquesta, durante varios minutos antes del intermedio. Su juventud y experticia a temprana edad, unidas a la sutileza del consagrado director Claudio Abbado y el sello único de espíritu colectivo de la orquesta, recordaron a muchos, el valor de honrar el trabajo de El Sistema.

La velada culminó con el Adagio de la Sinfonía n° 10 en fa sostenido menor de Mahler. Al finalizar, Abbado fue aclamado por el público y los músicos de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, quienes hicieron vítores a su conductor con el redoble de sus pies sobre las tablas de la escena.

El viernes 12 de febrero se conmemoraron 35 años de la creación del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, razón por la que se han programado una serie de conciertos académicos con la participación de la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño y la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, dirigidas por Gustavo Dudamel.