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Tuesday, June 6, 2023

Les Fables de la Fontaine – La Chapelle Harmonique

Ramón Jacques 

Obras de Louis-Nicolas Clérambault, François Couperin, Etienne Moulinié, Louis de Caix d'Hervelois, Gabriel Bataille, Michel Lamber, Jean-Baptiste Lully (1632-1687), Antoine Boësset.  Solistas: Marie-Claude Chappuis, mezzosoprano; Thierry Peteau, actor; La Chapelle Harmonique -Geneviève Pungier (flautra traversa); Benjamin Narvey (tiorba) Bérengère Sardin (harpa) Valentin Tournet, viola y dirección). 1 CD Grabado en vivo en octubre de 2021. Duración: 69:00. Sello discográfico: B Records

Se editó a finales del 2022 por el sello b records esta novedosa y atractiva grabación discográfica, con música del repertorio barroco francés, de la agrupación especializada; La Chapelle Harmonique, fundada en el 2017, que, bajo la conducción de su fundador, el joven violagambista Valentin Tournet y la variedad y originalidad en la elección de sus programas, que incluye la ejecución de grandes óperas francesas como: Les Indes Galantes de Rameau, se ha hecho ya de un nombre entre las excelentes agrupaciones francesas de instrumentos antiguos. El disco titulado Les Fables de la Fontaine (Las Fabulas de La Fontaine) está basado en la obra del escritor y poeta francés Jean de la Fontaine, que consiste en una compilación de doscientas cuarenta y tres fabulas, escritas en forma de poema entre 1668 y 1679, cuyos personajes principales son animales con características humanas que concluyen con una moraleja. Cincuenta años después de que estas fueran escritas, y de la muerte del poeta; el compositor Louis-Nicolas Clérambault (1676-1749), quien fungía como organista y miembro de la corte real, musicalizó las fabulas apegándose lo más posible, a su espíritu cómico y moralizante. La Chapelle Harmonique utilizó varias de estas piezas cómicas, y además de las fabulas leídas y cantadas de Clérambault, incluyó: Airs de cour (forma predominante de composición vocal profana en Francia durante el reinado de Luis XIII) de compositores como: Michel Lambert (1610-1696) y Antoine Boësset (1587-1643); así como: Chansons à boire (canciones para beber, de carácter alegre y festivo) de compositores como: Gabriel Bataille (1574-1630) y Etienne Moulinié (1599-1676), además arias de Louis de Caix d'Hervelois (1677-1759) y del célebre Jean-Baptiste Lully (1632-1687) creador de la tragedia lírica y de la ópera en Francia, y de François Couperin (1668-1733), de quien se tomaron prestadas las partes musicales. Tournet ideó este  auténtico entretenimiento con las fabulas recitadas y leídas, con la gracia y el buen estilo del cantante y actor Thierry Peteau, y con las partes vocales cantadas por la mezzosoprano suiza Marie-Claude Chappuis, quien exhibió musicalidad, un sonido puro y cristalino, apegó y naturalidad con el estilo de canto barroco y su comicidad, y sobre todo con atención al  texto cantado y a la expresividad, creando un espectáculo que navega entre la recitación el canto y las obras instrumentales sumergiéndonos en la poesía y el ambiente imaginario en los jardines de Versalles. La estructura de la obra es fluida, con las partes instrumentales, ejecutadas por un pequeño ensamble de cámara con solo cuatro instrumentos (viola de gamba, tiorba, harpa y flauta traversa), que crean un ambiente y marco musical de sutil poesía, grato para la recitación, el canto de cada pieza y para quien escucha la grabación; con una mención la notables e importantes intervenciones de Geneviève Pungier en la flauta traversa y las cuerdas de la viola da gamba del propio Valentin Tournet.  Las piezas llevan un orden que une a la fábula recitada seguida de la cantada, y se entrelazan con las arias y canciones de los demás compositores, algunas de temas similares al de las fabulas, La obra se realizó para conmemorar los cuatrocientos años del nacimiento de La Fontaine, y de las presentaciones en diversas ciudades de Francia, y concretamente el concierto del 6 de octubre del 2021 en la sala L’Estren de la población de Guidel en la región de Bretaña es en la que se  realizó la grabación de este disco. La grabación en vivo, en la que solo al final se escuchan los aplausos del público refuerza el carácter teatral, lúdico y espontaneo de cada pieza interpretada. El concierto concluye suavemente con el aria de Lambert "Charmante nuit" en la voz de Marie-Claude Chappuis quien comienza a capella y se van uniendo sutilmente la tiorba y el arpa, creando un emocionante instante, que regaló también con otras piezas como Goûtons un doux repos del propio Lambert, y varias de las treinta y tres piezas contenidas en el CD.

Monday, February 6, 2023

Gala de arias, dúos y oberturas en Friburgo, Suiza

Fotos: Moreno Gardenghi

Ramón Jacques

En el Aula Magna de la Universidad de Friburgo, en la pequeña pero pintoresca y medieval ciudad de Friburgo, capital del cantón homónimo en Suiza, la agrupación musical más importante de la región; la Orquesta de Cámara de Friburgo (Orchestre de chambre fribourgeois) programó un atractivo y ameno concierto titulado: Dis-moi vénus! (¡dime Venus!) que consistió en arias y dúos de diversos compositores de operetas, en especial de Jacques Offenbach (1819-1880).  El concierto que forma parte de la temporada 2022-2023 de la orquesta se hizo en colaboración con la asociación musical Société des Concerts de Fribourg, que anualmente lleva a esa ciudad a importantes orquestas y solistas.  El evento comenzó con una alegre ejecución de la obertura de La Belle Hélène (la opéra bouffe en tres actos de Offenbach), seguida del aria de Hélène, ”Amours divins!” así como la Invocación de Venus “On me nomme Hélène la blonde” interpretados por la mezzosoprano Marie-Claude Chappuis, artista local, con una reconocida carrera en el ambbito música antigua, quien es también una sobresaliente interprete del repertorio operístico francés, la música de concierto y el lied, quien aportó una voz cálida, tersa y delicada en su interpretación, que supo dar sentido a la emisión de cada palabra. De la opera romántica en tres actos, titulada Monsieur Beaucaire (1919) del compositor francés André Messager (1853-1929) se escuchó el aria “La Rose Rouge” en la voz del tenor francés Loïc Félix interprete que posee un sugestivo y rico timbre lirico, preciso y muy claro en su dicción.  De la misma obra se cantó el dúo entre Mary y Beucaurie “Vouz demandez une rose” en el que se acoplaron bien ambas voces para regalar una emocionante ejecución.  De la opéra comique Véronique (1898), una de las obras menos conocidas de Messager, se escuchó el Dúo de l'escarpolette; y de la opereta Phi-Phi (1918) del compositor franco-suizo Henri Marius Christiné (1867-1941) el tenor divirtió con su actuación y canto de las coplas de Phidias “Ces’t une gamine charmante”.  En una gala de opereta, no podía faltar de piezas de El Murciélago de Johann Strauss, su obertura, así como las coplas de Orlovski en voz de Marie-Claude Chappuis, quien lo hizo con gracia y una voz de tonalidad oscura que sabe adaptar a diversos estilos dandole luminosidad, y de Franz Lehar de Das Land des Lächelns (1929) la conocida aria del tenor Dein ist Mein Ganzes Herz.  Offenbach se hizo presente con las arias y dúos más representativos de:  Belle Lurette (1880), La grande Duchesse de Gérolstein (1876); así como de su opéra bouffe La Périchole (1829) cuya aria Je suis grise en la luminosa voz de la mezzosoprano fue uno de los momentos más celebrados del concierto. La abundante y balanceada selección concluyó con el conocido dueto Lippen schweigen de La Viuda Alegre de Franz Lehár.  Por su parte, la orquesta que estuvo bajo la conducción de su titular el maestro Laurent Gendre creó un buen marco musical, dinámico y  acorde con el espíritu entusiasta de cada una de las partituras escuchadas, mostrando afinidad y entendimiento.






Saturday, February 5, 2022

Dido y Eneas en Berlín Staatsoper

Foto: Staatsoper unter den Linden

Ramón Jacques

Dido y Eneas de Purcell, frecuentemente considerada como la historia de amor más antigua del repertorio operístico inglés y del barroco, ha sido escenificada en diversas versiones, que van desde las tradicionales hasta montajes modernos y polémicos en la actualidad, pero el montaje de la coreógrafa alemana Sasha Waltz, creada en el 2005 para Opera Estatal de Berlín (Staatsoper), es considerado un clásico, que ha recorrido diversos escenarios, y sigue gustando y cautivando.  La ópera, ausente durante varias temporadas del escenario de este teatro berlinés, afecto al repertorio antiguo con su festival anual, fue repuesta a finales del 2019, y fue la elegida para iniciar este 2022.  Sasha Waltz, directora de su compañía de danza, y directora artística del Ballet Estatal de Berlín, creó la denominada ‘opera coreográfica’ que aquí incluye un amplio grupo de bailarines, músicos, coristas y solistas. En el inicio de la ópera, con telón abierto, se observa una enorme pileta de agua sobre el escenario, y al ritmo de la música se observan sensuales movimientos coreográficos dentro del agua.  A partir de allí se desarrolla la función, con escenas de precisos bailes y movimientos de danza contemporánea, que por momentos incluye a los solistas y en otros aparecen como observadores. La propuesta tiene su toque absurdo o  de Regietheater, tan común en los escenarios alemanes, un ejemplo es cuando todos los bailarines se desvisten y van colocando sus prendas en Dido y en Eneas.  Por momentos existe una separación entre la música y el canto y lo que sucede en escena, creando distracciones.  En el escenario vacío, sin elementos escénicos, algunas proyecciones al fondo del escenario y juegos con la iluminación parece no existir vínculo o alusión alguno a Cartago, o a la historia, Sin embargo, el espectáculo es emotivo, multifacético, atemporal, transgresivo, pero muy artístico y no deja indiferente al espectador. El nivel musical ofrecido en esta función fue superlativo, comenzando por la ejecución orquestal desde el foso por parte de la Akademie für Alte Musik de Berlín, dirigida en esta ocasión por Christopher Moulds, quien dirigió con mano segura a un conjunto musical que ofreció precisión, puntualidad y uniformidad en cada una de sus líneas.  El papel de Dido fue interpretado por mezzosoprano suiza Marie-Claude Chappuis, notable intérprete del papel, que cantó con intención, sentimiento, grato color vocal, que coronó con una estremecedora interpretación del aria "When I am laid in earth" el lamento de Dido.  El barítono ruso Nicolay Borchev, de voz robusta y profunda, ofreció una buena ejecución vocal como Eneas.  El resto de los solistas tuvieron un notable desempeño, mencionado a la soprano Aphrodite Patoulidou por la nitidez de su canto en el papel de Belinda, y al Vocal Consort Berlín, por la solemnidad y brillo de sus intervenciones corales como en ‘With Drooping Wings'  



Sunday, October 24, 2021

Recital de Marie-Claude Chappuis y Luca Pianca en Zúrich

Foto: Heinz Keller

Ramón Jacques 

¡Emotivo y conmovedor! es como se puede describir el recital titulado Sous l’empire d’Amour (airs de cour y música de laúd) que ofreció la mezzosoprano Marie-Claude Chappuis acompañada del célebre laudista Luca Pianca dentro del programa de la edición 35º del Festival de Música Antigua de Zúrich.  El recital tomó el mismo nombre del CD que ambos artistas suizos grabaron en el 2018 para el sello discográfico Deustsche Harmonia Mundi. Para esta ocasión, se retomaron diversas piezas contenidas en la grabación, y se complementaron con otras igual de maravillosas como: Eraclito Amoroso de la compositora italiana Barbara Strozzi, la ejecución de diversos preludios y obras compuestas para archilaúd y tiorba de compositores como: Charles Hurel, Lorenzo Tracetti y Robert de Visée, así como de canciones de música tradicional antigua de la región francófona suiza. Se cantaron arias poco conocidas, que en realidad son pequeñas reliquias musicales, de ilustres pero olvidados compositores franceses del siglo XVI como: Michel Lambert y Gabriel Bataille; como también de Jean Baptiste Lully, quienes vivieron una época gloriosa al amparo de la corte de Luis XIV. Se escucharon piezas inolvidables, por mencionar algunas, como: la melancólica Goûtons un doux repos y Charmant Nuit de Lambert; la graciosa y cómica Un satyre cornu, de marcados aires medievales, así como Qui veut chasser une migraine, ambas de Gabriel Bataille; como también Repans charmant nuit y Récit de la Beauté de Jean Baptiste Lully, el creador de la tragedia lírica y de la ópera francesa.  La intimidad de la sala en casa de la cultura Helferei, situada en el centro antiguo de la ciudad donde se llevó a cabo el concierto, y la cercanía entre el público y los artistas crearon un ambiente placentero y apropiado para deleitarse y adentrarse en esta música. Marie-Claude Chappuis, que ha hecho de la música barroca francesa, así como de la chanson, una de sus especialidades, brilló en la interpretación de cada una de estas arias por la calidez y la claridad de su timbre, mostrándose siempre atenta y apegada al texto, con impecable dicción y fraseo. Con su delicadeza interpretativa logró comunicar, pero sobre todo tocar pasiones y profundos afectos. El marco musical creado por Luca Pianca, fue igual de atractivo y envolvente, por un músico que domina ampliamente su instrumento, y la admirable sencillez con la que parece tocarlo, aun en sus piezas como solista, lo elevan a un nivel superlativo.  



Friday, June 19, 2020

Festival de Lied de Friburgo, Suiza 2020


Foto:Fabianne Buehler

Ramón Jacques

El ‘Festival International de Lied de Friburgo’ fundado en el año 2001 por la destacada mezzo-soprano suiza Marie-Claude Chappuis y por su madre Thérèse Chappuis, notoria interprete de lied, en su ciudad natal de Friburgo en Suiza, se ha convertido en un reconocido y codiciado festival de cámara en Europa en los últimos 19 años, por el que han pasado un sinnúmero de reconocidos músicos y cantantes internacionales que han ofrecidos programas variados y de alto nivel. En ediciones pasadas, el festival se ha realizado en diversos recintos, iglesias y museos de Friburgo, la ciudad universitaria bilingüe localizada en el oeste del país helvético.

Dada la situación actual por la que atraviesa el mundo, el Festival de Lied se ha reinventado y para evitar su cancelación, esta edición se realizará, como se le ha denominado Drive-in-Festival, o versión al estilo de un auto cinema, en el que público podrá acceder a los conciertos que se realizaran en vivo para escucharlos dentro de su propio automóvil para garantizar su seguridad. 

El festival que se llevará a cabo del 25 al 31 de julio del presente año, comprenderá 6 conciertos en un escenario montado al aire libre, con amplificación sonora, pero teniendo como fondo un paisaje evocador creado por la naturaleza y las montañas, imágenes tan características de Suiza. El lugar elegido para su realización es el estacionamiento de los remontes mecánicos para esquiar en Charmey, un antiguo municipio en el distrito de Gruyère en el cantón de Friburgo (ubicado a 43 kms de la ciudad de Friburgo).
Marie-Claude Chappuis directora artística del festival, señalo: que esta será la primera ocasión que un evento de esta naturaleza se efectuará en Suiza, cuya intención es la de retomar los conciertos en vivo, durante este periodo crítico, sin descuidar la seguridad de los artistas como del público. Otro de los objetivos de Marie-Claude ha sido el de conformar un programa atractivo invitando a artistas de reconocida trayectoria internacional, provenientes de todas las regiones de Suiza.

Por su parte, Marie-Claude Chappuis, cuya carrera se centra en el repertorio de música barroca, así como en la ópera y la música vocal sinfónica, retomó sus actividades el pasado 11 de junio, con la grabación de la 9ª Sinfonía de Beethoven realizada sin publico en la sala de conciertos Victoria Hall de Ginebra, con la Orchestre de la Suisse Romande y el Coro del Gran Teatro de Ginebra bajo la conducción musical de Jonathan Nott, y cuyo elenco de solistas estuvo conformado además de Marie-Claude Chappuis, mezzosoprano, por la soprano Sonya Yoncheva, el tenor Mauro Peter y el barítono Manuel Walser. Dicho concierto fue televisado por la radio y televisión suiza y en la plataforma de internet arte.tv
La variada programación del Festival du Lied o Drive-in-Festival 2020 abarcará música de diversos compositores como: Haydn, Mendelssohn, Schubert por mencionar algunos, así como canciones tradicionales de la cultura suiza, contenidas en la última grabación discográfica de Marie-Claude Chappuis “Au Cœur des Alpes” y donde se puede escuchar al laudista Luca Pianca.
Para informacion detallada de cada concierto, es posible consultar el sitio del festival


El programa con los artistas participantes de detalla a continuación:



Del 25 al 31 de julio del 2020

PROGRAMA

Concierto inaugural el 25 de julio: «Cantábile»
Maurice Steger: flauta dulce y dirección  
Daniele Caminiti tiorba & amp; guitarra barroca
Jonathan Pešek violonchelo barroco
Céline Pasche harpa barroca & flauta dulce
Sebastian Wienand clavecín
(Invitada especial: Marie-Claude Chappuis, mezzo-soprano)

Concierto n° 2 - 26 de julio:
Ilker Arcayürek, ténor, Simon Lepper, Piano,
Geneva Brass Quintet :
Baptiste Berlaud, Lionel Walter, Christophe Sturzenegger, David Rey, Eric Rey

Concierto n° 3 - 27 de julio:
Marina Viotti, Mezzo-soprano
Nicole Morel, bailarina
Christian Chamorel, piano

Concierto n° 4 - 29 de julio:
Rachel Harnisch, soprano
Jan Philip Schulze, piano
Reto Bieri, Clarinete

Concierto°5 - 30 de julio:
Stradivari Quartett
Xiaoming Wang / Sebastian Bohren / Lech Antonio Uszynski / Maja Weber
(Intifada  : Marie-Claude Chappuis - mezzosprano)

Concierto n°6 del 31 de julio:
«Du récit de la beauté au Cœur des Alpes» (De la historia de la belleza al corazón de los Alpes).
 Marie-Claude Chappuis, mezzo
Luca Pianca, laud y guitarra, Duilio Galfetti, mandolina y violín,
Christel Sautaux, acordeón, Simon Ruffieux, barítono
Christophe Sturzenegger, cuerno des Alpes


Monday, May 27, 2019

Au coeur des Alps - Marie-Claude Chappuis (mezzosoprano)



Ramón Jacques 

Au coeur des Alpes - Volkslieder aus der Schweiz – Folksongs from Switzerland. Marie Claude Chappuis (mezzosoprano) and Friends. Sony Classical. CD.  Fecha de lanzamiento al mercado: 21 de diciembre del 2018 Numero de catálogo: 19075903102 Sello discográfico: Duración: 67 minutes.

Una novedosa y refrescante producción discográfica titulada Au coeur des Alpes (En el corazón de los Alpes) es la que ofrece la mezzosoprano suiza Marie-Claude Chappuis. Editada por sello musical Sony Classics, contiene una colección de 25 canciones, en realidad joyas musicales extraídas del folclor musical de las diferentes regiones y lenguas de Suiza, con especial cercanía a La Gruyère en el cantón de Friburgo, su tierra natal. La artista cita que el compositor Robert Schumann en alguna ocasión dijo que “Escuchando con atención la música folclórica, se encontentará una fuente de bellas melodías y nos abrirá los ojos para entender el carácter de una nación” Ese es precisamente el merito de esta grabación, que nos transporta a ese país alpino y nos hace imaginar sus altas montañas nevadas, extensos bosques y lagos.  La propia Marie-Claude fue quien hizo la selección de las canciones folclóricas, algunas que cantaba desde su niñez y algunas, como ella afirma, ya conocía aun antes de nacer.  Los arreglos musicales son maravillosos, ya que se rodeó de importantes músicos suizos, como el notable laudista, suizo Luca Pianca, y miembros de su orquesta Ensamble Claudiana, así como del coro Chœur des armaillis de la Gruyère o de su madre Thérèse Chappuis, también una destacada interprete de lied. No podían faltar elementos típicos de esta música, como lo es el corno alpino (alpenhorn), el acordeón y el “yodel”, el estilo de canto tan particular de los Alpes, que aquí la cantante maneja con facilidad y maestría. Marie-Claude no se aleja de su estilo de interpretación de la música antigua, o de su afinidad por el lied y la canción francesa, lo que le da a cada una de sus interpretaciones un toque de profundidad y misterio, que se percibe con sutileza en la música que la acompaña. La emoción, la alegría y melancolía con la que canta cada pieza es contagiosa, al punto que entusiasma a quien lo escucha, y es lo que al final es la música, un viaje imaginario.  Es difícil elegir cual sería la pieza favorita del disco, pero debo reconocer que las que más me han conmovido son: Lueget, vo Berg und Tal (Miren como en la montaña), Les chèvres de Gruyères o Le baiser de ma mère  Describir el disco a quien no lo ha escuchado seria como adelantarle el final de una película aún no vista; lo que si es un hecho, es que es que se trata de un CD muy bonito y de buena calidad. 

Sunday, March 10, 2019

Guillaume Tell - Theater an der Wien di Vienna


Fotos: ©Moritz Schell
Ramón Jacques
Titoli poco conosciuti, anteprime, opere barocche o moderne e produzioni audaci, sono il sigillo della casa del Theater an der Wien di Vienna, che storicamente, dalla sua fondazione nel 1801, ha ospitato produzione di grande significato storico (come il Fidelio  di Beethoven). Sembrerebbe che attualmente registi e scenografi abbiano acquistato grande rilevanza a tal punto che certe opere non possono essere messe in scena senza di loro. Allora può esserci la riflessione se la parte scenica dello spettacolo sti allo stesso livello dell’opera musicale o si tratti solo di un complemento. Certo è che in questa occasione un lavoro di grande valore musicale come il Guillame Tell di Rossini, non poteva rappresentarsi in altro modo che con la travolgente produzione firmata da Torsten Fischer, con le scene di Herbert Schäfer e i costumi di Vasilis Triantafilopoulos, in uno spettacolo che ha lasciato una impronta sul pubblico, che non è restato indifferente. Fischer ha concepito Tell come un eroe e combattente attuale, che combatte contro l’oppressione e il terrorismo. L’uso di pochi elementi salvo alcune strutture metalliche che si alzavano e abbassavano, un buon utilizzo delle luci, proiezioni al fondo e constante azione attoriale, hanno permesso alla vicenda di fluire diligentemente. 
Cast omogeneo, capeggiato dal tenore John Osborn, che ha esibito voce di tonalità molto chiara, agile e calda nel ruolo di Arnoldo, e da Jane Archibald, una Mathilde sensibille, delicata e dal canto raffinato. Come Guillame Tell, il baritono Christoph Pohl, è stato aderente alla sua parte più per lo sviluppo scenico che ha offerto, che per la sua voce grezza. Il mezzosoprano svizzero Marie-Claude Chappuis ha prestato la sua colorita e flessibile tonalità vocale per creare scenicamente una Edwige affettiva ed elegante, Da notare anche il Melchtal di Jérôme Varnier e il Gessler autoritario di Ante Jerkunica. Il cast si completava con Edwin Crossler-Mercer come Walter Fürst e il Jemmy di Anita Rosati, di disimpegno adeguato. Sia il coro (Arnold Schoenberg Chor) che l’orchestra (Wiener Symphoniker) sotto la bacchetta entusiasta ed energica di Diego Matheuz hanno regalato memorabili momenti musicali.



Wednesday, February 13, 2019

Guillaume Tell de Rossini en el Theater an der Wien de Viena


Fotos: ©Moritz Schell

Ramón Jacques

Títulos poco conocidos, estrenos, óperas barrocas o modernas y producciones atrevidas, son el sello de la casa del Theater an der Wien de Viena, que históricamente, desde su fundación en 1801, ha albergado producciones de gran significado histórico (como Fidelio de Beethoven). Parecería que en la actualidad los directores de escena y diseñadores de producciones han adquirido gran relevancia al punto de que hay óperas que no se conciben sin la puesta en escena de ciertos directores. Queda entonces la reflexión si la parte escénica de un espectáculo está a la par de la obra musical misma o si se trata solo de un complemento. Lo cierto es que, en esta ocasión, una obra de gran valor musical como Guillaume Tell de Rossini, no podría presentarse de otra manera que con la sobrecogedora producción firmada por Torsten Fischer, con escenografías de Herbert Schäfer y vestuarios de Vasilis Triantafilopoulos, en un espectáculo que dejo una impronta en un público que no quedó indiferente. Fischer, concibió a Tell como un héroe o combatiente de la actualidad, que lucha contra la opresión y el terrorismo. 
Mediante el uso de pocos elementos, salvo algunas estructuras metálicas que suben y bajan, un buen manejo de la iluminación, proyecciones al fondo del escenario y constante acción actoral, hicieron que la escena fluyera con diligencia.  El elenco vocal fue uniforme y estuvo encabezado por el tenor John Osborn, quien exhibió voz de tonalidad muy clara, ágil y cálida en el papel de Arnold, y por Jane Archibald una sensible y delicada Mathilde de canto sutil.  Como Guillaume Tell, el barítono Christoph Pohl, sacó adelante su parte más el desenvolvimiento escénico que ofreció, que por su áspera vocalidad. La mezzosoprano suiza Marie-Claude Chappuis prestó su colorida y flexible tonalidad vocal para crear escénicamente una afectiva y elegante Hedwige. Notable estuvo el Melcthal de Jérôme Varnier, como autoritario el Gesler de Ante Jerkunica. El elenco lo completaron Edwin Crossler-Mercer como Walter Fürst y Jemmy de Anita Rosati, de adecuado desempeño. Tanto el coro (Arnold Schoenberg Chor), como la orquesta (Wiener Symphoniker) bajo la entusiasta y enérgica conducción de Diego Matheuz regalaron memorables estampas musicales.



Wednesday, September 26, 2018

Fierrabras en el Teatro allá Scala de Milán


Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala

Ramón Jacques 

A pesar de que se le atribuye al director milanés Claudio Abbado, la recuperación de esta olvidada obra heroico-dramática de Franz Schubert, que el mismo dirigiera en 1988 en en teatro Theater an der Wien de Viena y que posteriormente grabara en CD, la ópera nunca fue representada en el escenario de la Scala. Asistir a la primera función del estreno de una ópera en este teatro, es un evento significativo y de mucha expectación para el público y la prensa, más aún cuando las funciones sirvieron para homenajear a Claudio Abbado, muy vinculado a este teatro, y que el 26 de junio de este año hubiera cumplido 85 años. El montaje escénico, fue traído del Festival de Salzburgo, donde la obra se escenificó en el 2014, con puesta en escena del director Peter Stein, escenografías Ferdinand Wögerbauer y elegantes vestuarios de Anna Maria Heinreich.  La producción se apegó a la época en la que se sitúa el libreto, durante las expediciones de Carlomagno a España, y sobre lo que trata, las aventuras del caballero moro Fierrabras y su conversión al cristianismo. El montaje fue concebido como un cuento, que transcurre entre castillos y palacios medievales y musulmanes, algunos como si fueran dibujados a mano, que, aunque lucían elementales cumplieron su propósito de funcionalidad y de agradar visualmente. La iluminación y los contrastantes claroscuros dieron un sentido lúgubre y dramático a la escena. La obra esta estructurada en tres actos, en alemán, con diálogos hablados; y el elenco contó con la presencia de varios artistas que estuvieron presentes en Salzburgo en el 2014. En general, los cantantes tuvieron un desempeño adecuado como el bajo Tomasz Konieczny como Karl Rey de Francia; y su hija Emma, la radiante soprano Anett Fritsch. El tenor Bernard Richter fue un digno interprete del personaje de Fierrabras, con su timbre claro y buena proyección; y correctos estuvieron el tenor Peter Sonn como Eginhard, caballero de la corte de Carlomagno; el bajo barítono Lauri Vasar como Boland príncipe de los moros. Especialmente, se debe mencionar al barítono Markus Werba, por su expresividad y vigor vocal como el caballero francés Roland; y a la soprano Dorothea Röschmann experimentada cantante que aportó nitidez y atracción con su canto al papel de Florinda, hija de Roland; como también a la mezzosoprano suiza Marie-Claude Chappuis, de atractiva apariencia como Maragond, y por el color y la emoción que imprime a su canto con el que sabe transmitir, como en su sentimental dueto con Florinda.  Buenas intervenciones tuvieron el coro de la Scala, y la orquesta dirigida por Daniel Harding, quien, salvo algunos desajustes en la conducción y los tiempos, pudo extraer los mejores pasajes de la orquestación de Schubert.




Saturday, June 30, 2018

Fierrabras de Schubert en el Teatro alla Scala de Milán


Foto: Teatro alla Scala, Milano

Massimo Viazzo

Aquí un título más, dentro de la temporada, que no se había visto antes en el máximo teatro italiano (después de Die Federamaus y la versión francesa de Orfeo de Gluck). Fierrabras, la obra maestra de Schubert, no se había representado nunca en Milán a pesar de que la recuperación moderna de la ópera fue hecha hace treinta años por el director de orquesta italiano Claudio Abbado, quien realizó una grabación de referencia para la Deutsche Grammophone.  Justamente, fue considerado uno fue sus alumnos, Daniel Harding, a quien le fue confiada esta producción Scaligera, en un montaje que ya había sido visto en el Festival de Salzburgo.  La puesta fue curada por Peter Stein, quien se adhirió a las escenas y vestuarios caballerescos de la trama, pero que no impresionó al público, ya que en términos generales fue elemental y monótona, sin mayor inspiración. Sobre el escenario de la Scala todo trascurrió de manera fluida y tranquila, aunque frecuentemente, sin sobresaltos y con pocas emociones, los cándidos sentimientos que permean a la obra schubertiana, de ética, amor y amistad no se lograron transmitir con fuerza.  Ello se debió también a un comportamiento orquestal de parte de Harding, que, si bien fue elegante y transparente, en una suma total fue poco envolvente. También, porque el elenco de papeles principales no convenció, con algunos problemas de entonación por aquí y por allá, notas altas forzadas y líneas musicales no siempre fluidas que se notaron un poco durante toda la función.  Con la excepción de Markus Werba, un muy bien timbrado en su canto y temeroso Roland, y de Dorothea Röschmann, una carismática y siempre expresiva Florinda. Fue muy aplaudido su dueto del segundo acto con Marie-Claude Chappuis (Maragond), la mezzosoprano helvética que posee un timbre convincente y expresivo. Y como siempre, optimo estuvo el coro dirigido por Bruno Casoni.

Fierrabras di Schubert - Teatro alla Scala


Foto: Teatro alla Scala, Milano

Massimo Viazzo

Ecco ancora un titolo, in questa stagione, che non era mai stato rappresentato nel massimo teatro italiano (dopo Fledermaus e la versione francese dell’ Orfeo gluckiano). Fierrabras, il capolavoro di Schubert, infatti, mai era stato eseguito a Milano nonostante il recupero moderno di quest’opera sia toccato un trentina di anni fa proprio ad un direttore d’orchestra italiano, Claudio Abbado, che ne ha inciso, tra l’altro, una registrazione di riferimento per la Deutsche Grammophone. E proprio ad uno di quelli che furono considerati i suoi pupilli, Daniel Harding, è stata affidata la direzione di questa produzione scaligera, un produzione già vista al Festival di Salisburgo. L’allestimento curato da Peter Stein, aderente nelle scene e nei costumi all’epoca cavalleresca della vicenda, non ha impressionato il pubblico, essendo nel suo complesso didascalico e noioso, senza particolari colpi d’ala. Sul palcoscenico della Scala tutto scorreva pulito e tranquillo, anche troppo, senza sussulti e con poche emozioni, e i sentimenti schietti che pervadono il capolavoro schubertiano, etica, amore e amicizia, non riuscivano ad trasmettersi con forza. Questo anche a causa di una condotta orchestrale da parte di Harding sì elegante e trasparente, ma tutto sommato poco coinvolgente. E anche il cast nei ruoli principali non ha convinto: problemi di intonazione qua e là, forzature in alto, linee musicali non sempre fluide si sono notate un po’ in tutta la recita. Con l’eccezione di Markus Werba, un timbratissimo e fremente Roland, e di Dorothea Röschmann, un Florinda carismatica e intensa. Molto applaudito il suo duetto del secondo atto con  Marie-Claude Chappuis,  il mezzosoprano elvetico dalla timbrica suadente ed espressiva. E come sempre ottimo il Coro diretto da Bruno Casoni.

Thursday, October 26, 2017

Sous l’empire de l’Amour Marie-Claude Chappuis (mezzosoprano) y Luca Pianca (laud) DHM (Deutsche Harmonia Mundi)

Massimo Viazzo

Protagonista de esta excelente grabación efectuada por el sello Deutsche Harmonia Mundi y titulada originalmente “Sous l’empire de l’Amour” è l’Air de Court, es la refinada y sofisticada forma de arte que interesó a diversos compositores franceses en el siglo XVII.  Ballard, Lambert, Richard, Bataille probablemente no son nombres muy conocidos de la mayoría del público, pero vale en verdad la pena escuchar sus composiciones, tan intimas, a menudo plenas de melancolía, siempre elegantes y poéticas, como espejo fiel de una época gloriosa.  El compositor más conocido de esta recopilación es Jean-Baptiste Lully de quien se interpreta la única pieza en texto italiano, el emocionante Plainte italienne.  La interpretación de este inexplorado repertorio le fue confiada a dos solistas tan refinados y preparados que más no se podía pedir. Marie-Claude Chappuis sabe conmover y enternecer con una vocalidad suave y siempre atenta al texto.  Pasiones y afectos tocan lo más profundo gracias a una apropiada dicción extremadamente comunicativa de la mezzosoprano suiza.  Además, su timbre es tenue, cándido como también reluciente y así, delicado, siempre mantenido por un uso expresivo del legato, hacen de esta interpretación una segura referencia. Luca Pianca no se limita a acompañar con su fascinante archilaúd Luc Breton de 1991 (que fue utilizado para esta grabación y esta bien explicado por el propio Pianca en el folleto) si no que supo crear un tapete sonoro flexible, nunca reducido, en una relación constantemente dialógica con la voz. Una magnifica experiencia para escuchar y absolutamente aconsejable. 

Sous l’empire de l’Amour cd - Marie Claude Chappuis, Luca Pianca DHM

Massimo Viazzo

Protagonista di questa eccellente registrazione effettuata dalla Deutsche Harmonia Mundi e intitolata  legittimamente “Sous l’empire de l’Amour” è l’Air de Court, una forma d’arte raffinata e sofisticata che interessò diversi compositori francesi nel XVII secolo. Ballard, Lambert, Richard, Bataille, probabilmente, non sono nomi molto conosciuti al grande pubblico, ma vale davvero la pena ascoltare le loro composizioni, così intime, intrise spesso di malinconia, sempre eleganti e poetiche, specchio fedele di un epoca gloriosa. L’autore più noto di questa raccolta è Jean Baptiste Lully di cui viene proposto l’unico brano su testo italiano qui eseguito, l’emozionante Plainte italienne. L’interpretazione di questo repertorio inesplorato, affidata a due solisti preparati e raffinati, è quanto di meglio si possa desiderare. Marie-Claude Chappuis sa commuovere ed intenerire con una vocalità morbidissima sempre attenta al testo. Passioni e affetti toccano nel profondo grazie alla dizione appropriata e straordinariamente comunicativa della cantante elvetica. E poi  la sua timbrica, tenue, candida ma anche cangiante e così suadente, sempre sostenuta da un uso espressivo del legato, rendono queste interpretazioni di sicuro riferimento. Luca Pianca non si limita ad accompagnare con il suo affascinante arciliuto Luc Breton del1991 (il cui utilizzo in questa incisione è ben motivato dallo stesso Pianca nel booklet), ma sa creare una tappeto sonoro dall’incedere flessuoso e mai scontato, in rapporto costantemente dialogico con la voce. Un superba esperienza di ascolto assolutamente da consigliare!


Tuesday, August 1, 2017

Sous l'empire d'Amour by Marie-Claude Chappuis and Luca Pianca

Alexandra Mathew
‘French musicologist Marin Mersenne (1588–1648) declared the French air de cour to be lacking the passion of Italian vocal music. ‘Our French musicians,’ he wrote, ‘are content to flatter the ear and to avail themselves of a perpetual sweetness in their singing, which prevents them from ever becoming over-forceful’. In Sous l’Empire d’Amour, mezzo-soprano Marie-Claude Chappuis and lutenist Luca Pianca present a selection of beguiling and haunting airs de cour to challenge Mersenne’s statement. Popular in Louis XIII’s court, the French air de cour is a form of secular vocal music, often strophic, homophonic, and with single lute accompaniment. As someone relatively unfamiliar with that repertoire, I listened to the album with curiosity. Chappuis and Pianca’s program comprises music by famous composers (Lully, Lambert), alongside lesser-known composers (Jacques Bittner, Gabriel Battaile). Chappuis’s mezzo-soprano voice is dark, expressive, and agile, her delivery of text seductive, and her dramatic interpretations alternately outrageous and coquettish. Chappuis and Pianca’s sound world is melancholic, and provides the perfect escape during an otherwise cold and miserable Melbourne week. Without hesitation, I declare Mersenne’s assertion misguided, and, in the hands of Chappuis and Pianca, the air de cour an art form capable of expressing our most passionate human emotions.’

Saturday, June 18, 2016

Joyful and charming: Mozart’s Finta Giardiniera in Rennes, France

©Laurent Guizard

Suzanne Daumann

The Opéra de Rennes ends its 2015/2016 season with a flourish: La Finta Giardiniera, written by an 18-year-old Mozart, is a light comedy that doesn’t take anything seriously, itself least of all. Hardly, that is… Not yet the composer of Don Giovanni, this is already Mozart and no mistake. All the elements are there, the ensemble scenes, the multi-dimensional instrumentation with the wonderful treatment of the winds; there is a kind of proto-Cherubino, and this instinct for theatre and its workings that will later give us our most beloved masterpieces. The libretto is a tad unconvincing: it is based on the idea that a woman can go on loving a man who has tried to kill her and left her for dead. This woman, Violanta, accompanied by her faithful servant Roberto, goes into hiding and becomes a gardener on the domain of Don Anchise. She takes the name of Sandrina, and Roberto becomes Nardo. Don Anchise falls in love with her and wants her to become his wife. Another pretty gardener, Serpetta, wants in her turn to marry him, but Nardo is after her. On the domain, there is also one Don Ramiro, who falls in love with Don Anchise’s niece Arminda. She, however, is supposed to marry the count Belfiore, who is no other but Violanta’s violent lover. Declarations, misunderstandings, appearances, discoveries – all the makings of a comedy are gathered. Mozart being Mozart, the music subtly suggests the dark side of all this merriment. Antony Hermus and the Orchestre Symphonique de Bretagne illuminate many a lovely detail and carry the comedy with drive,  always respecting the singers. Stage director David Lescot treats the libretto with indulgence and irony, basing himself on the music. Every stage movement is directly related to a musical moment. The excellent cast, brilliant singers and actors all of them, follow along with intelligence. Dressed in different shades and styles of white, they inhabit a minimalist and ever-changing set: in front of a grey background, two pretty gardeners keep coming and going, exchanging potted flowers and trees in wooden chests. All of the cast keep the perilous balance between flippancy and seriousness. We feel the joyful abandon with which soprano Marie-Adeline Henry, in the role of the violent Armida decapitates a stream of sunflowers that the gardeners keep bringing, whilst singing a furious aria with total conviction. Sofia Michedlishvili, soprano, is just as remarkable in the part of Sandrina/Violanta : with her soft and crystal-clear voice, dressed in a short white dress and yellow wellingtons, she is the very portrait of innocence. Her cavatina « Geme la tortorella » with its sweet coloraturas, goes right to the heart. Her Belfiore is played by tenor Carlos Natale. Vocally and physically agile, he plays the double comedy very convincingly: his declarations to Arminda are perfectly sentimental and ironic, only with Sandrina he is a sincere and tender lover. Soprano Maria Savastano is Serpetta, the little gardener who declares without detour that she wants to marry Don Anchise. Shod in pink Doc Martin’s to her white dress, she stomps around, disdainful of Sandrina and cheeky with everyone else; she is obviously enjoying herself and so are we. Don Anchise is played by tenor Gregory Bonfatti, self-ironic, as a good sport and a bit overwhelmed. Marc Scoffoni, plays a convincing and tireless Nardo, and mezzo-soprano Marie-Claude Chappuis, with her warm and generous voice, is wonderful in the trouser-role of Don Ramiro. They all sing and dance and run about, powered by the music, and we have to laugh out loud when garden shears become rock guitars, or a badminton racket a microphone. The atmosphere changes towards the end: the background suddenly falls down on the empty stage, revealing a night forest, complete with moon and starlight skies, a set out of a dream. It’s in this place, facing nature, their own nature and its uncontrollable forces, that the characters turn into persons; in the dark they run after each other, couples are formed – and when the light arrives, it turns out that they have all gone wrong. Things are soon mended: Violanta and Belfiore are reunited, Serpetta finally says yes to Nardo, and Don Ramiro and Arminda have gone off and gotten married on their own. Only Don Anchise remains single and accepts it with humour. All this is perfectly Mozartian, light and amusing, and full of truths about human nature. The warm applause is largely deserved, and we leave the opera house, happy once again to know that the public in the so-called province has access to such wonderful cultural displays.


Plein de joie et de charme: La Finta Giardiniera de Mozart à Rennes France

©Laurent Guizard

Suzanne Daumann

C’est dans la joie et la bonne humeur que se termine la saison 2015/2016 de l’Opéra de Rennes : La Finta Giardiniera, œuvre de jeunesse de Mozart, est une comédie légère qui ne prend rien au sérieux, surtout pas elle-même. Enfin, presque… Ce n’est pas encore le compositeur du Don Giovanni, mais c’est certainement déjà Mozart. Tout y est, les scènes d’ensemble, l’instrumentation aux dimensions multiples avec ce maniement merveilleux des vents ; il y a une espèce de proto-Cherubino, et le sens du théâtre et de la dramaturgie qui nous donnera plus tard les chefs d’œuvre tant aimés. Le livret, quelque peu invraisemblable, repose sur l’hypothèse qu’une femme puisse continuer à aimer un homme qui a essayé de la tuer. Cette femme, Violanta, se réfugie  sur le domaine du podestat Don Anchise, accompagnée de son serviteur fidèle, Roberto, qui prendra le pseudonyme de Nardo. Violanta s’appelle désormais Sandrina et a rejoint les rangs des jardiniers du podestat. Or, celui-ci est amoureux d’elle et veut l’épouser. Une autre jolie jardinière, Serpetta, veut quant à elle épouser le podestat, mais Nardo la poursuit de son côté. Un dénommé Don Ramiro traîne aussi dans les parages et tombe amoureux de la nièce du podestat qui doit cependant épouser le comte Belfiore, qui est nul autre que l’homme qui a failli tuer Violanta/Sandrina. Déclarations, quiproquos, apparitions, découvertes – tout le matériel de la comédie est au rendez-vous. Cependant, Mozart ne serait pas Mozart si la musique ne livrait pas un aperçu du côté obscur de tout cela. Antony Hermus et l’Orchestre Symphonique de Bretagne mettent en lumière maint détail et font avancer l’intrigue avec entrain, dans le respect des chanteurs. La mise en scène de David Lescot traite les faiblesses du livret avec indulgence et ironie, et fait la part belle à la musique. Chaque mouvement de scène découle ainsi d’un mouvement musical. La distribution, excellente autant pour le chant que pour le jeu d’acteurs, n’est pas en reste. Habillés en différentes nuances et styles de blanc, ils évoluent dans un décor minimaliste et mouvementé : devant un panneau gris d’arrière-plan, deux jolis jardiniers font des allers-retours et échangent arbres en bacs contre fleurs en pot. Tous tiennent impeccablement sur la corde raide entre désinvolture et implication dans leur personnage et l’on sent la jubilation avec laquelle, par exemple, la soprano Marie-Adeline Henry dans le rôle de la violente Armida décapite tournesol après tournesol tout en chantant remarquablement un air de colère. Remarquable aussi Sofia Michedlishvili dans le rôle de Sandrina/Violanta : soprano à la voix douce, claire et cristalline, elle est l’innocence incarnée dans une petite robe de campagne et des bottes de caoutchouc jaunes. Sa cavatine « Geme la tortorella » avec ses douces coloratures va droit au cœur, pour ne citer que ce moment. Son Belfiore est incarné par le ténor Carlos Natale. Vocalement et physiquement agile, il joue la double comédie : ses déclarations face à Arminda sont sirupeuses et ironiques à souhait, seul face à Sandrina, il devient sincère. La soprano Maria Savastano est Serpetta, cette jardinière qui déclare sans vergogne qu’elle veut épouser le podestat. Elle aussi s’en donne à cœur joie, ravit et amuse. Don Anchise est joué par le ténor Gregory Bonfatti avec un brin d’auto-ironie, débonnaire et dépassé. Marc Scoffoni, baryton, campe un Nardo infatigable, convaincant et la mezzo-soprano Marie-Claude Chappuis, à la voix chaude et ample, est merveilleuse dans le rôle travesti de Don Ramiro. Tous dansent, chantent, courent, toujours mus par la musique et l’on s’amuse ferme quand des sécateurs de jardin deviennent des guitares électriques, ou des raquettes de badminton des microphones. C’est vers la dernière partie que l’ambiance change : le panneau d’arrière-plan s’abat soudainement sur la scène, se déplie et révèle une forêt nocturne, avec un ciel bleu foncé, lune et étoiles, un vrai décor de rêve. Face  à la nature, leur nature, face à des forces incontrôlables, les personnages deviennent des personnes, dans le noir des couples se forment, font fausse route – à l’arrivée de la lumière, tous se rendent compte qu’ils se sont trompés de partenaire. On rectifie le tir et Violanta est réunie avec Belfiore, Serpetta se décide enfin à épouser Nardo, et quant à Don Ramiro et Arminda, ils se sont déjà mariés, ni vu ni connu. Seul le podestat Don Anchise reste seul et accepte cela de bonne grâce. Tout cela est mozartien au plus haut degré, léger, amusant, tout en vérités sur la nature humaine. Les applaudissements chaleureux sont amplement mérités, et l’on quitte l’Opéra de Rennes, ravi une fois de plus de savoir que le public de « province » a accès à de si merveilleux spectacles.