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Saturday, June 19, 2010

La Sínfonica Simón Bolívar de Venezuela en Estocolmo Suecía

Foto: Fesnojiv

Prensa Fenojiv
En el concierto que ofreció la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar en Estocolmo, Suecia, se repitió la escena vivida apenas un día antes en Oslo, Noruega. A casa llena, el público de las dos capitales del Premio Nobel se levantó de súbito, antes de que empezara el concierto, para aplaudir al maestro José Antonio Abreu. Las razones sobran: Suecia ha entregado dos de sus premios más importantes a Abreu por la creación del Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles de Venezuela. La primera vez fue en 2001 con el Nobel Alternativo y la segunda ocasión fue el año pasado cuando recibió el Premio Polar.
La expectativa del último concierto de los venezolanos, dirigidos por Gustavo Dudamel, en Suecia era enorme. Las 1758 plazas disponibles en el Konserthuset de Estocolmo se vendieron en su totalidad. “Nosotros estábamos ansiosos porque estuvieran aquí. Queríamos escuchar y ver esta orquesta desde hace mucho tiempo. Por fin es una realidad”, señaló Stephan Forsberg, director artístico del teatro, cuando presentó formalmente a los músicos ante la audiencia, que suscribió con aplausos. Minutos más tarde, Gustavo Dudamel entró y el público confirmó lo que, en Gotemburgo, algunos habían advertido días atrás: el director venezolano es amado en toda Suecia y no sólo en Gotemburgo donde dirige como titular.

Cuando el director venezolano tomó la batuta, sonaron las siete primeras notas interpretadas por un corno solo y desde ese momento Estocolmo fue por unos minutos suelo venezolano. La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar interpretó Margariteña (Variaciones Sinfónica) del compositor venezolano Inocente Carreño, que celebró en diciembre 90 años de edad. La obra, inspirada en la canción Margarita es una lágrima generosa en poesía capaz de traducir por instantes el oleaje del mar y los matices del crepúsculo oriental venezolano, dejando en un estado casi meditativo al público sueco, que recibió la pieza con entusiasmo, que aumentó con la interpretación de Las Danzas del Ballet La Estancia del argentino Alberto Ginastera.
Luego del intermedio, Dudamel dirigió una de las obras ícono de las vanguardias artísticas del siglo pasado: La Consagración de la Primavera de Igor Stravinsky, logrando que el público pidiera un bis y luego otro, hasta quedarse con el deseo de un tercero. “Estos jóvenes están cambiando el panorama de la música clásica. El mundo tiene mucho que aprender de este sistema venezolano”, declaró el representante del Ministerio de Cultura de Suecia, Leif Pagrotsky.

Concierto de la Sínfonica Simón Bolívar de Venezuela en el Konserthaus de Oslo Noruega

Foto: Fesjoniv

Prensa Fenojiv

La Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, dirigida por Gustavo Dudamel, se presentó en Noruega por primera vez, para ofrecer un único concierto en el Konserthus de Oslo que quedará escrito en la historia. Las emociones comenzaron antes de que sonara la primera nota: cuando el maestro José Antonio Abreu entró en la sala, el público, encabezado por reconocidas personalidades de la música en el país nórdico, lo recibió de pie y no dejó de aplaudirlo hasta que se sentó. La parada en Oslo culminó con más aplausos. Esta vez para Gustavo Dudamel y la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar que tocó en el Konserthus de Oslo, un programa conformado por Margariteña (Variaciones Sinfónicas) del venezolano Inocente Carreño, las Danzas del Ballet La Estancia del argentino Alberto Ginastera y la Sinfonía nº 4 de Tchaikovsky que arrancó de súbito, los aplausos del público que palmeó por más de 10 minutos. Los venezolanos vistieron la chaqueta con el tricolor de la bandera de Venezuela, convirtiéndose, como los calificó Abreu horas antes, en embajadores de la nación. Se despidieron con el “Mambo” de Bernstein que volvió a generar furor y emoción entre los espectadores.

Saturday, March 6, 2010

Claudio Abbado al Servicio del Sistema Orquestal en Caracas Venezuela.

Fotos: Claudio Abbado (director) y SJVSB, Anna Prohaska (soprano) Crédito: Frank Di Polo. Fesnojiv.
Prensa Web Fesnojiv
Sala Simón Bolivar. CASPM- Caracas
Sergéi Prokófiev, Suite Scythian Op. 20
Alban Berg
, Piezas sinfónicas de la ópera Lulu
Piotr Ilyich Tchaikovsky, Sinfonía nº 6 en si menor, Op. 74 Patética.
Cuando una orquesta es tan buena, dúctil, maleable y exacta como la Sinfónica de la Juventud Venezolana "Simón Bolívar"; y cuando un director es tan culto, serio, detallista y posee una personalidad avasalladora como la de Claudio Abbado, el destinatario de la música no puede sino embelesarse ante la perfección y la belleza. La conmemoración de los 35 años del Sistema Nacional de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ha propiciado un encuentro con la solidez y el rigor de uno de los más grandes directores de las dos últimas centurias y ello constituye un motivo de legítimo orgullo. Desde que en enero de 2005 se estableciera una intensa y nunca interrumpida relación con la Orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar -la formación cumbre del exitoso y laureado sistema artístico y social venezolano- el aporte del maestro Claudio Abbado ha contribuido a jerarquizar en el mundo a una formación que se encuentra al servicio de una de las actividades más placenteras y exquisitas.

Esa verdad quedó plasmada -e inmortalizada en la historia musical del país- desde que Abbado empuñó la batuta para dirigir a la "Simón Bolívar", reforzando el quehacer académico de una institución de alto vuelo, y dentro del marco de una temporada aniversaria consagrada -por decisión del maestro José Antonio Abreu- al entrenamiento orquestal. ¿Quién otro sino Abbado, tan vinculado a la historia del Sistema venezolano, podía potenciar al máximo la rica orquestación, refinada y no exenta de matices, de la Suite Escita de Sergéi Prokófiev, una caudalosa narración, llena de sabor cinematográfico, que tiene como epílogo la sobrecogedora Marcha de Lolly y el Cortejo del sol? ¿Quién sería capaz de desvelar las complejas armonías de la Suite de la opera Lulú de Alban Berg, con una joven soprano austríaco-inglesa de 26 años, llamada Anna Prohaska, que hizo gala de una afinación irreprochable y una increíble ordenación de las dinámicas y los ritmos?

¿Cómo disfrutar el sonido de una orquesta homogénea, consistente, concentrada, y que respondió con creces a lo que Claudio Abbado le exigió en la celebrada Sinfonía (Patética) de Tchaikovsky? El Resultado fue apoteósico y la satisfacción del público -que llenó el Centro de Acción Social por la Música en Caracas- en una jornada donde se reforzó, con enjundia, la solvencia académica, la pulcritud , la nitidez y el riquísimo legado que nos obsequió el celebre director italiano. !La experiencia fue por demás loable, y sin reparos¡

Friday, February 26, 2010

"El Sistema" honra a su creador José Antonio Abreu en su 35 Aniversario, Caracas

Fotos: 35 Aniversario Fesnojiv. Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, Dudamel y Abreu. 12-02-2010. y Entrega Orden Rio Branco de Brasil a Abreu. 13-02-2010. Foto: José Alberto Gutierrez. Fesnojiv.
Cortesia: Prensa Fesnojiv
Desde el 12 de febrero de 1975 se abrieron las puertas al conocimiento musical masivo en Venezuela; y tres décadas después más de 300 mil jóvenes y niños se han beneficiado del proyecto social y cultural emprendido por José Antonio Abreu, y que hoy en día es reconocido a lo largo y ancho del orbe como el gran milagro de “El Sistema”. Sin palabras y con instrumentos en mano, la música se adueñó del Centro de Acción Social por la Música en Caracas desde el 10 de febrero, para conmemorar esta fecha y agasajar a su creador y colaboradores de siempre.
Como una gran fiesta en casa, los músicos rindieron honor a quienes los han formado a través de la música como elemento transformador del hecho social, y han brindado varios conciertos académicos de la mano de la orquesta cúspide de El Sistema, la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar y la pujante y talentosa Sinfónica Juvenil Teresa Carreño, bajo la dirección de Claudio Abbado y Gustavo Dudamel.
La jornada de conciertos aniversario, se inició con la presentación de la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar dirigida por el maestro Claudio Abbado, con un repertorio que denotó en cualquier instancia el carácter de importancia de este evento. Suave, profundo y elegante exaltó la maestría de Abbado en el arte de la dirección, mientras la orquesta se crecía ante el movimiento de su batuta. El Sueño de una Noche de Verano de Mendelssohn, creó en un primer tiempo una atmósfera nostálgica, vivaz y esperanzadora, desde la obertura hasta la marcha nupcial. En seguida, Angélica Olivo interpretó el Concierto para violín nº 2 en mi menor de Mendelssohn, con una brillante ejecución que unida a la sutileza del consagrado director Claudio Abbado y el sello único de espíritu colectivo de la orquesta, recordaron a muchos, el valor de honrar el trabajo de El Sistema; finalmente la jornada culminó con el Adagio de la Sinfonía nº 10 en fa sostenido menor de Mahler y con una ovación para el maestro Abbado.

Posteriormente, el 12 de febrero, efeméride de la creación del Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño -un creciente y distinguido talento que se perfila como digno merecedor del legado musical cosechado durante 35 años- tomó el escenario de la Sala Simón Bolívar para ser conducida por el maestro Gustavo Dudamel, en la interpretación de la Danza Macabra y el Concierto para violonchelo nº 1 en la menor de Camille Saint- Saëns, con el novel chelista Daniel Arias considerado un gran prospecto por su talento y dedicación. Al culminar la primera parte del programa el recinto se llenó de una atmósfera especial, cuando varios de los fundadores de la Sinfónica Simón Bolívar: Frank Di Polo, Ulyses y David Ascanio, Florentino Mendoza, Lope Valles, Antonio Mayorca y Antonio Manzano, con sus insignias tricolor fusionaron en un fraternal abrazo más de tres décadas de esfuerzo, talento y dedicación a un sueño que se ha convertido en realidad, y ha trascendido al mundo entero. Más tarde, Dudamel visiblemente conmovido dirigió al Maestro Abreu unas palabras: Gracias maestro por soñar y seguir soñando, porque este movimiento durará por los siglos de los siglos y no hay como agradecerle este legado. Por su parte el visionario creador de El Sistema respondió: Viva la juventud venezolana, viva Gustavo Dudamel. Entre la efusividad y conmoción la Sinfónica Juvenil Teresa Carreño culminó el concierto aniversario con una esplendida ejecución de La Mer, de Claude-Achille Debussy, aclamada en esta ocasión tan especial.

Los dias posteriores, en la Sala Simón Bolívar, el maestro Gustavo Dudamel dirigió a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, con un programa compuesto por las Oberturas Fantasía La Tempestad, Fantasía Romeo y Julieta y Fantasía Hamlet, piezas del compositor Piotr Ilyich Tchaikovsky inspiradas en las obras de William Shakespeare, destacando la fecha del 13 de febrero, cuando José Antonio Abreu recibió la Orden Rio Braco del Brasil, por su máxima distinción como embajador de la música en el mundo, y su tesón para recrear movimientos como el venezolano en otras latitudes. El viernes 19 de febrero en la Sala Simón Bolívar del Centro de Acción Social por la Música, Gustavo Dudamel dirigió nuevamente a la Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar con la Sinfonía nº 9 en re mayor de Gustav Mahler

Con 35 años, el Sistema Nacional de Coros y Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela ha recibido importantes premios por su labor socio cultural, entre los que destacan el Polar Music Prize, Premio TED, Premio Príncipe de Asturias, Embajador de Buena Voluntad UNESCO, Artistas UNESCO por la Paz y quizás el más noble de todos: el reconocimiento perenne de niños y jóvenes por la oportunidad de una educación para el alma.