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Monday, February 5, 2024

Simon Boccanegra en Milán

Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

A diez años de la partida de Claudio Abbado, el Teatro alla Scala ha programado una de sus óperas más queridas y apreciadas, Simon Boccanegra.  Como recuerdo de las memorables funciones scaligeras de1971 (con la dirección de GiorgioStrehler) que dieron a la obra maestra verdiana una lectura de rara fuerza dramática debida a una nueva y potente visión interpretativa y a un elenco extraordinario. Desde entonces, Boccanegra, ópera oscura como pocas otras y no muy representada hasta ahora, entró por la puerta principal del repertorio de cada teatro lírico, como era justo que sucediera.  En esta ocasión, la dirección escénica le fue confiada a Daniele Abbado, hijo del director de orquesta, y afirmó inmediatamente que el espectáculo asistido fue aburrido, carente de ideas y visualmente decepcionante. No basta una etiqueta genérica de minimalismo para enmascarar la nimiedad del todo. Tampoco se notó una dirección en los cantantes, que fueron siempre dejados a sí mismos con los solitos gestos estereotipados y movimientos convencionales. Ni la baqueta de Lorenzo Viotti pudo convencer plenamente. El joven director suizo mostró una incuestionable pericia en el cuidado de ciertos particulares orquestales, de timbres y de fraseo (¡la orquesta de la Scala sonó muy bien!) pero se le escapó una visión más completa y teatralmente estimulante. Cuando a una obra lúgubre como Simon  Boccanegra le falta el paso teatral se arriesga a caer en el aburrimiento. En definitiva, Viotti pareció más interesado en lo que sucedía en el foso que sobre el escenario. El elenco fue dominado por el Boccanegra de Luca Salsi que continúa encadenando éxitos en papeles verdianos por todo el mundo mostrándose, quizás, como el intérprete der eferencia de nuestros días. Salsi mostró un acento vibrante, apasionado, y sabe cómo ser multifacético, cantar piano y matizar, con un timbre siempre viril y gallardo cuando le es necesario. Su Simone fue humano y conmovedor. Eleonora Buratto interpretó el papel de Amelia Grimaldi mostrando una indudable pureza y nitidez en su timbre. Su acento fue el adecuado y la línea de canto clara y musical con un fraseo comunicativo, aunque por momentos, pareció ser un poco prudente para afrontar el registro más agudo. Charles Castronovo personificó un Gabriel Adorno enternecedor, como también atrevido, y a veces vehemente, evidenciando una cierta facilidad en los agudos, con cuerpo y bien timbrados, pero una línea de canto un poco forzado que en general no estuvo siempre homogénea, sobretodo en su zona central. Optimo estuvo el Paolo Albiani de Roberto De Candia, cantado con perfecta dicción, emisión bien sostenida y envidiable proyección vocal. Asimismo, fuedel todo insatisfactoria la prueba de Ain Anger en el papel de Jacopo Fiesco. La voz del bajo estonio no pareció ser homogénea en el timbre y estuvo fatigosa en la emisión.  Sus frases musicales se deshacían con esfuerzo, y también pareció problemática su dicción. Al final, se debe señalar la presencia siempre atenta y precisa del Coro del Teatro alla Scala dirigido por Alberto Malazzi.



Simon Boccanegra - Teatro alla Scala


Foto: Brescia & Amisano

Massimo Viazzo 

A dieci anni dalla scomparsa di Claudio Abbado, il Teatro alla Scala ha messo in programma una delle sue opere preferite e amate, il Simon Boccanegra. Ricordo le memorabili recite scaligere del 1971 (con la regia di Giorgio Strehler) che diedero del capolavoro verdiano una lettura di rara forza drammatica dovuta ad una nuova e potente visione interpretativa e a un cast straordinario. Da allora il Boccanegra, opera cupa come poche altre e non molto rappresentata fino ad allora, è entrata dalla porta principale nel repertorio di ogni teatro lirico, come era giusto che fosse. In questa occasione la regia è stata affidata a Daniele Abbado, figlio del direttore d’orchestra, e dico subito che lo spettacolo a cui ho assistito era scialbo, scarno di idee e visivamente deludente. Non basta una generica etichetta di minimalismo per mascherare la pochezza dell’insieme. Non si è notata nemmeno una regia sui cantanti, sempre lasciati a loro stessi con i soliti gesti stereotipati e movimenti convenzionali. Anche la bacchetta di Lorenzo Viotti non ha convinto appieno. Il giovane direttore svizzero ha mostrato una indubbia perizia nella cura di certi particolari orchestrali timbrici e di fraseggio (l’Orchestra del Teatro alla Scala ha suonato benissimo!), ma gli è un po’ sfuggita una visione più complessiva e teatralmente stimolante. E quando ad un’opera lugubre come il Simon Boccanegra manca il passo teatrale si rischia la noia. In definitiva Viotti sembrava più interessato a ciò che succedeva in buca che in palcoscenico. Il cast è stato dominato dal Boccanegra di Luca Salsi che continua ad inanellare successi nei ruoli verdiani in tutto il mondo mostrandosi forse come l’interprete di riferimento dei nostri giorni. Salsi mette in mostra un accento vibrante, appassionato, ma sa essere anche sfaccettato, sa cantate piano, sa sfumare, con una timbrica sempre virile e gagliarda quando serve. Il suo è stato un Simone umano e commosso. Eleonora Buratto ha interpretato il ruolo di Amelia Grimaldi mostrando una indubbia purezza e nitidezza timbrica. L’accento era adeguato e la linea di canto limpida e musicale con un fraseggio comunicativo, anche se a volte è parsa un po’ prudente nell’affrontare il registro più acuto. Charles Castronovo ha impersonato un Gabriele Adorno struggente, ma anche spavaldo, e a tratti veemente, evidenziando una certa facilità negli acuti, corposi e timbrati, ma una linea di canto un po’ forzata e nel complesso non sempre omogenea soprattutto in zona centrale. Ottimo il Paolo Albiani di Roberto De Candia, cantato con dizione perfetta, emissione ben sostenuta, proiezione vocale invidiabile. Mentre del tutto  insoddisfacente è stata la prova di Ain Anger nei panni di Jacopo Fiesco. La voce del basso estone è parsa disomogenea timbricamente e faticosa nell’emissione. Le sue frasi musicali si dipanavano con sforzo e anche la dizione è parsa problematica. Da segnalare infine la presenza sempre attenta e precisa del Coro del Teatro alla Scala diretto da Alberto Malazzi.



Sunday, October 18, 2015

La Traviata en Toronto Canadá

Foto: COC
Giuliana dal Piaz
La ópera más representada en los teatros alrededor del mundo entero, La Traviata de Giuseppe Verdi, abrió en Toronto la temporada 2015-16 de la Canadian Opera Company, en co-producción con la Lyric Opera of Chicago y la Houston Grand Opera. En cartelera con once presentaciones hasta el 6 de Noviembre, la ópera cuenta con la participación de numerosos artistas estadounidenses, desde la directora de escena Arin Arbus, el escenógrafo Riccardo Hernández, la creadora de muñecos Cait O’Connor, la vestuarista Terese Wadden, y el responsable de la iluminación Marcus Doshi, hasta los intérpretes protagonistas de las primeras presentaciones, Ekaterina Siurina (Violetta), Charles Castronovo (Alfredo) y Quinn Kelsey (Giorgio Germont). Dirige la orquesta el director italiano Mº Marco Guidarini, ya conocido en Toronto por haber dirigido, en 2009, la orquesta de la Canadian Opera Company en el Simon Boccanegra de Verdi. Son muchas las distintas versiones de esta ópera que hemos visto, de epoca o en clave moderna, unas de ellas especialmente bellas o impactantes. El Mº Guidarini declaró abiertamente su propia preferencia por una ambientación tradicional y también la directora Arbus optó por la tradición con un escenario de época, moderadamente lujoso y modestamente iluminado, contenido en una “concha” sobre la cual se proyectan en trasparencia las sombras agigantadas, de los personajes en escena en el primer acto, y de los transeuntes que celebran el Carnaval por las calles de París en el tercer acto, como en un juego de sombras chinas. Es éste el único toque de originalidad de una puesta en escena que definiría aburrida, mientras que la escenografía cae en el mal gusto del segundo acto, en que la decoración de la casa de Flora y el color de adornos y vestuario parecen querer sugerir descaradamente la profesión de la misma y de su amiga Violetta. Decepcionó la interpretación de la protagonista, cuya voz – que parece alcanzar el agudo sólo con un esfuerzo constante – no logra transmitir ni la belleza de la melodía verdiana ni el profundo tormento sicológico del personaje: no despierta, para decirlo al estilo de Verdi, “algún pálpito”. La Traviata se sostiene totalmente en la figura de Violetta: si ésta no está a la altura, ni por la calidad de la voz ni por la imagen (“fisique du rôle”), la ópera entera sufre las consecuencias, a pesar de – como en este caso – la altísima calidad de orquesta y coro (y de la dirección de ambos), el óptimo ballet del segundo acto, y las excelentes voces de los demás cantantes. En esta puesta en escena a la soprano no la ayudó tampoco el vestuario: el vestido de baile del primer acto es tan pesado y voluminoso que le quita libertad de movimiento tanto a ella como al tenor durante el dueto amoroso. El vestido de casa del segundo acto es sin gracia, y el camisón del tercer acto es lo más antiestético que se pueda imaginar para una mujer tan formosa. Hasta el indulgente público canadiense fue escasamente conquistado por la interpretación de la soprano, demostrándose renuente a aplaudir en el primer acto y animándose sólo con el progresar del drama. Resulta embarazoso ya que unos cantantes líricos no conozcan la lengua italiana o puedan cuando menos pronunciarla bien: una hazaña especial para los cantantes de ópera anglófonos. Hubo unas fallas en la traducción al inglés de los subtítulos, en un par de ocasiones, una total distorsión del texto original.

Sunday, June 14, 2015

Fausto de Charles Gounod en el Teatro Regio de Turín

Foto: Ramella&Giannese - Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

Asistir a la producción en cuestión resultó una fulgurante y emocionante experiencia al lado de gigantes como Charles Gounod, Gianandrea Noseda y Stefano Poda.  La solemne obertura con colores orgánicos, casi como al final, delineaban inmediatamente la tragedia, la visionaria sucesión de los hechos.  La batuta de Gianandrea Noseda con su habitual y respetuosa humildad para afrontar las partituras, sorprende y fascina por temperamento, delicada sensibilidad y pasión. No decreció e hizo transparente e inteligibles las partes menos vivaces. Un grande de la dirección orquestal que nos catapultó a escuchar el infinito mundo de las emociones, que nos hacen amar la música incondicionalmente.  En el cartel del teatro se leía “dirección escénica, escenografía, vestuarios, coreografía y luces” de Stefano Poda. Conociendo y apreciando el minucioso y completo trabajo del ecléctico Poda, se pregunta uno cada vez. ¿Cómo es que lo hace? En esta ocasión surgió la misma pregunta, antes claro de haber visto el fulgurante espectáculo que puso en escena.  Creó un anillo girador gigante que simbolizaba la búsqueda de la vida y este fue el único y constante elemento sobre la escena.  El estupor se derivó de la eficacia de una escena casi fija, mutable solo en los movimientos del círculo con símbolos dentro como troncos de árbol blancos y deformados que extendían sus ramos el uno hacia el otro, como si un humano tendiera su brazo como ayuda, y se proyectaban hacia un público atónito y fascinado. Las luces fueron un elemento clave para vestir minuciosamente, también a los movimientos escénicos, “al punto”  y nada ocurrió por casualidad o de manera descompuesta, sino con una refinada elegancia y en simbiosis con el fluctuar de las notas. Los colores, del gris dominante, pasaron al cobrizo hasta explotar en el rojo de los vestuarios o al color de la desnudez. El coro y los figurantes estuvieron en continua acciones con movimientos coreográficos, en una suerte de danza tenebrosa, se alternaron con movimientos lentos o de frenéticas convulsiones.  Fausto fue el refinado tenor Charles Castronovo, que se mantuvo bien sobre el escenario y fue particularmente apreciado en su dueto con Margarita y en el terceto con Mefistófeles, gracias a un agradable timbre. Ildar Abdrazakov ofreció una excelente interpretación del diablo con sus colores bronceados y poéticamente redondeados con un tono notable y brutalmente engañoso de lo que el papel requiere.  Margarita encontró en la soprano Irina Lungu la dulzura vocal y la sufrida expresión de la victima predestinada. Con fáciles agudos y brillantez emocionó. Vasilij Ladjuk personifico a Valentin y la apreciada mezzosoprano Ketevan Kemoklidze dio voz a Siebel. El coro muy apreciado, además en lo escénico en una producción de muchos movimientos, se escucho bien amalgamado. 

Faust di Gounod - Teatro Regio di Torino

Foto: Ramella&Giannese - Fondazione Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

La solenne ouverture dai colori organistici, così come al finale, tratteggia immediatamente la tragedia, il visionario susseguirsi degli avvenimenti. La bacchetta di Gianadrea Noseda, con la consueta rispettosa umiltà con cui affronta tutte le partiture,  carpisce ed affascina per temperamento, delicata sensibilità ed irruente passione; non ha avuto cali ed ha reso trasparente ed intellegibile anche le parti musicali meno vivaci;  un vero gigante della direzione orchestrale dei nostri tempi, che catapultando l’ascoltatore nell’infinito mondo delle emozioni riesce a far vivere ed amare la musica incondizionatamente. In locandina si legge “Regia, scene, costumi, coreografia e luci di Stefano Poda” e pur conoscendo ed apprezzando il complesso e minuzioso lavoro svolto dall’eclettico Poda, ogni volta ci si chiede: come ci riesce? E questa volta ci si è posto lo stesso quesito, ma non prima, ma dopo aver visto il folgorante e mirabolante spettacolo che ha nesso in scena. Con l’assistenza di Paolo Cei Giani ha creato una ruota gigantesca a simboleggiare il cerchio della vita e questo è rimasto l’unico e costante elemento della scena. Lo stupore deriva dall’incredibile efficacia che una scena pressoché fissa,  mutevole solo nei movimenti del cerchio con simbolici inserimenti quali due tronchi bianchi e contorti che tendono i rami l’un l’altro (come gli umani tendono le braccia alla ricerca di conforto),  riesca a proiettare sul pubblico attonito ed affascinato. Le luci sono l’elemento chiave che il gigante della messa in scena sa dosare minuziosamente, come i movimenti scenici, ‘sulla nota’: nulla avviene per caso o scompostamente, ma con raffinata eleganza in simbiosi con il  fluttuare delle note. I colori, dal grigio dominante passano al ramato ed all’ottone, fino ad esplodere nel rosso dei costumi o nel colore delle nudità. Il coro ed i figuranti sono in continua azione con movimenti coreografici  intrisi di Butoh che in una sorta di danza tenebrosa  alternano  movimenti lenti con frenetiche convulsioni a sinuosità evocative.  Faust è il raffinato tenore Charles Castronovo, che con buona tenuta della scena è stato particolarmente apprezzato nel duetto con Margherita e nel terzetto anche con Mefistofele, anche grazie al gradevole timbro. Ildar Abdrazakov offre una eccellente interpretazione di Mefistofele con i suoi colori bruniti e  poeticamente arrotondati e con il tono autorevole e grottescamente  ingannatore che il ruolo richiede. Margherita  trova nel soprano Irina Lungu, la dolcezza vocale e l’espressione dolce e sofferta della vittima predestinata. Facile negli acuti e con costante limpidezza sa emozionare e rendere partecipi.  Vasilij Ladjuk, impersona Valentin,fratello di Margherita e soldato con impeto ed autorevolezza, con colore caldo ed appasionato. Ketevan Kemoklidze è l’apprezzata mezzosoprano che da voce a Siebel; Samantha Korbey interpreta efficacemente il  ruolo di Marthe, mentre  Paolo Maria Orecchia è un applaudito Wagner. Il coro diretto da Caudio Fenoglio è ogni volta più apprezzato oltre che localmente, anche scenicamente ed in questa produzione di movimenti scenici ce ne sono e parecchi; le voci sono sempre così bene amalgamate da incantarsi all’ascolto. Produzione di assoluto rilievo che va ad incastonarsi tra le migliori del Teatro Regio stesso ancorchè tra le migliori in assoluto viste nel panorama del teatro d’opera contemporaneo. E per tornare a parlare di geni certamente un incondizionato applauso va a Gounot che ha saputo alternare marce, valzer, tristezza e risolutezza in un caleidoscopico amalgama di emozionanti colori. La musica vince sempre.

Tuesday, July 17, 2012

"Il Postino" con la visita de Plácido Domingo, se convierte en el principal suceso lírico de la temporada 2012 en Chile


Fotos: José Plácido Domingo

Johnny Teperman

Öpera "Il Postino". Tercer título de la temporada 2012 del Teatro Municipal de Santiago.Función del sábado 14 de julio. Estreno oficial en Sudamérica, el lunes 9 de julio. Ficha artística “Il postino” ("El cartero"), ópera en tres actos de Daniel Catán, autor mexicano: 3 de abril de 1949 (Ciudad de México- 8 de abril de 2011 (Austin, Texas). Director musical: Granbn Gershon. Orquesta Filarmónica de Santiago. Coro del Teatro Municipal, dirigido por Jorge Klastornick.Director de escena: Ron Daniels. Diseñador de vestuario y escenógrafo: Riccardo Hernández. Diseñadora de iluminación: Jennifer Tipton. Diseñador de proyecciones: Philip Bussmann. Coreógrafo: David Bridel. Elenco: Plácido Domingo y Vicente Ombuena (Pablo Neruda). Charles Castronovo e Israel Lozano (Mario Ruoppolo). Amanda Squitieri (Beatrice Russo). Cristina Gallardo-Domâs (Matilde). Javier Arrey (Giorgio). Nancy Fabiola Herrera (Doña Rosa ) Federico Gallar (Di Cosimo). Claudio Fernández (El padre de Mario). Exequiel Sánchez (Sacerdote). Coro del Teatro Municipal (director: Jorge Klastornick). Orquesta Filarmónica de Santiago. Director musical: Grant Gershon.

La visita de Plácido Domingo a Chile, para cantar "Il Postino" de Catán, se convirtió en el gran suceso de la lírica del año 2012 en este país y a no dudarlo, en el más importante en mucho tiempo. Luego de 45 años de su primer viaje a Chile, la presencia de Domingo en Santiago, causó un enorme y justificado revuelo y su presencia le dió especial atracción a las cinco presentacioners de "Il Postino", en tres de las cuales cantó el tenor español. Plácido Domingo, en esta obra, no sólo fue protagonista y gran figura, sino que, tuvo la muy responsable y especial misión, de encarnar al insigne poeta y Premio Nóbel chileno, Pablo Neruda. Esta ópera, que constituye el tercer título de la temporada lírica 2012 del Teatro Municipal, retrata una etapa en la vida del vate, en la Italia de los años 1950. Esta composición se basó en la recordada película nominada a cinco premios Oscar-. "Il Postino" y, a la vez, en la novela “Ardiente paciencia”, del escritor chileno Antonio Skármeta. La música de "Il Postino", ha sido descrita como dotada de una orquestación "armoniososa y grata de escuchar". A Catán puede definírsele como un autor moderno, pero muy romántico. Por momentos, su música, proveniente de un muy inspirado creador, sigue los lineamientos clásicos y sus pasajes y temas nos llevan a pensar en influencia de compositores como Puccini o Debussy. En otros instantes surgen melodías que lindan en ritmos contemporáneos y folklóricos. Hay muchas partes con solos o arias, duos y romanzas bellísimos, incluso recitativos que resultan muy adecuados a la trama.
La puesta en escena en Chile de la ópera "Il Postino", con todo lo que ella significa, va más allá de haberla traído a la temporada lírica 2012 del Teatro Municipal, no sólo por lo que el espectáculo es en sí, sino además, por todo lo que lo ha rodeado. El tema de la obra de Catán gira en torno a un personaje como Pablo Neruda, muy ligado a la Cultura y también a la Política de nuestro país, la película en que se basa y su relación con el autor que la escribió con el título de "Ardiente Paciencia". Lo principal, sin embargo, es su música y, muy especialmente, la máxima figura de su elenco de cantantes, Plácido Domingo, el gran tenor español, que ha trascendido por sobre el tiempo y la interpretación. Domingo se ha sentido, una vez más, a sus anchas en Chile. Su canto ha sido perfecto, en general muy centrado en su personaje, cuya personalidad y figura están siempre presentes en el escenario y en la acción. Él, además, le ha dado confianza y seguridad a todos los demás intérpretes quienes giran en torno suyo. Ya sea en canciones como "Comprendo" o el duo "Desnuda", con la soprano chilena Cristina Gallardo Domas, se manifiesta en plenitud vocal y actoral. Catán, no hay duda que creó un Neruda-Domingo especial: son el uno para el otro, ambos aquí son inseparables. La música es dulce y sin apremios, la emoción va con dosis y todo termina con el triste, pero magnífico duo de Neruda con el cartero Ruppuolo, ya convertido en espíritu. El resto del elenco, estupendo, por donde se le mire, destacando, a nuestro entender, la pareja joven y romántica, del cartero y Beatrice que tiene a dos excelentes intérpretes en la soprano lírica Amanda Squitieri y el tenor también lírico, de espléndida y potente voz, un gran triunfador con mucho futuro, Charles Castronovo. Ambos son estadounidenses y ambos puntales en esta, sobre todo, muy agradable composición lírica. De gran registro la Doña Rosa, de la mezzosoprano española Nacy Fabiola Herrera y la soprano Gallardo Domas, se ha mostrado como una soprano madura y completa, con una voz que calza con el personaje, sin alardes y sin salirse a tonalidades extremas. El resto de los cantantes, correctos, al igual que el Coro del Municipal, a la gran altura con que se le conoce. El director Grant Gershon, hizo una labor coordinada para brindar un buen manejo de la Orquesta Filarmónica de Santiago, pras la atractiva partituira dde Daniel Catán, y la direccion escénica de Ron Daniels, con acertada sencillez. Verstuario y escenografía. sin nada que objetar. En resumen: Un "Il Postino" excelente, por donde se le mire y un Plácido Domingo, que desde su llegada a Santiago, le dio gran jerarquía al espectáculo.



Sunday, November 27, 2011

Plácido Domingo, Renée Fleming y Joyce di Donato vienen a Temporada 2012 del Teatro Municipal‏ de Santiago de Chile

Foto: Renee Fleming, Eva Maria Westrbroek, Andras Schiff

Grandes artistas protagonizan Temporada 2012 del Teatro Municipal,en ópera, ballet y conciertos.

Johnny Teperman

El gran cantante lírico español Plácido Domingo, engalará la temporada 2012 del Teatro Municipal, dada a conocer este mediodía en el principal escenario cultural de la capital, . Otra de las figuras que visitarán el Teatro Municipal el año venidero, son el maestro indio Zubin Mehta, considerado como uno de los directores de orquesta más talentosos del mundo, a cargo de la destacada Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino. También hay que mencionar al reconocido pianista húngaro András Schiff, que fue distinguido con el premio Grammy en 1990, mientras que en Balletsobresale el estreno en Sudamérica de la obra Mayerling, del coreógrafo Kenneth MacMillan, basado en el trágico final del hijo de la emperatriz Sissi. La programación también incluirá a tres grandes solistas del momento: la soprano Renée Fleming, la mezzosoprano de coloratura Joyce Di Donato, y el pianista Evgeny Kissin, quienes visitarán el país en el marco de Grandes Espectáculos Extraordinarios. El programa para el año 2012, fue anunciado por Pablo Zalaquett, Alcalde de Santiago y Presidente de la Corporación Cultural de la I. Municipalidad de Santiago, junto al Director General del Teatro Municipal de Santiago, Andrés Rodríguez, en compañía de los directores de los cuerpos estables: Marcia Haydée (Ballet de Santiago), Rani Calderon (Orquesta Filarmónica de Santiago) y Jorge Klastornick (Coro del Teatro Municipal). Zalaquett, explicó que junto al directorio de la Corporación Cultural se buscó traer una programación de alto nivel internacional para el Teatro Municipal, “con el objetivo de consolidar su condición de principal escenario de las artes en Chile”. El edil capitalino agregó que “la temporada 2012 considera espectáculos de primer nivel y figuras de renombre internacional, entre los que se encuentran el reconocido cantante lírico Plácido Domingo, el director de orquesta indio, Zubin Mehta, el pianista húngaro, András Schiff, y la primera bailarina del Ballet de Stuttgart, la rusa Anna Osadcenko, quienes, junto a otros grandes artistas, serán parte de una cartelera que incluye 10 conciertos, 6 títulos de ballet, 6 títulos de ópera, además de un Ciclo de Grandes Pianistas y de espectáculos extraordinarios que, sin lugar a dudas, cautivarán el interés del público chileno”. Además, la autoridad comunal confirmó también que el Teatro Municipal seguirá durante el 2012 llevando música clásica a todos los lugares del país, a través de las Giras de Difusión de las Orquesta Filarmónica de Santiago, considerando 30 presentaciones gratuitas en regiones. Grandes óperas, con estrenos y figuras mundiales Como ya es tradición en sus 154 años de historia, el Teatro Municipal se vestirá una vez más de magia y talento artístico, dando inicio en mayo a la temporada 2012 con la ópera más popular de todos los tiempos: "Carmen", de Geoge Bizet, con una nueva producción a cargo del gran director de escena español Emilio Sagi.
En julio será el estreno en Sudamérica de "Il Postino", del recientemente fallecido compositor mexicano Daniel Catán y que, sin lugar a dudas, será una de las principales atracciones del año, pues marcará el retorno de Plácido Domingo al Teatro Municipal, después de 45 años de su debut en Chile. Esta vez, Domingo interpretará a Pablo Neruda, en la ópera cuya segunda función, el día 12 de julio, coincidirá con el natalicio del gran poeta chileno. En el reparto destacan también, debutando en Chile, la soprano Amanda Squitieri, en el papel de Beatrice, el tenor Charles Castronovo, como Mario (Il Postino), y, junto a ellos, la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs, que hará el rol de Matilde Urrutia. Otro momento inolvidable de la temporada será la presentación de Eva-Maria Westbroek, la mejor soprano del repertorio alemán hoy en día, quien, junto al tenor Frank van Aken, brillarán en el escenario con la espectacular ópera "Tannhäuser", de Richard Wagner, que retorna después de casi 30 años, y que está programada para agosto. Completan la programación de ópera del año: "Lucrezia Borgia", de Gaetano Donizetti; "Attila", de Giuseppe Verdi; y, otra de las favoritas del público, "Don Giovanni", de Wolfgang Amadeus Mozart. Ballet, con estrenos clásicos y contemporáneos La Temporada de Ballet contempla el estreno en Sudamérica del hermoso ballet "Mayerling", que relata el trágico final del hijo de la emperatriz Sissi, "La bayadera", "La fierecilla domada"; el regreso, a pedido del público, de "Drácula", y, por supuesto, "Cascanueces", que ya se ha constituido en el clásico panorama de Navidad para la familia. El Ballet de Santiago también se lucirá en la tradicional Gala Internacional, en agosto, con un fascinante programa y con la participación de grandes artistas invitados, como la Primera Bailarina del Ballet de Stuttgart, la rusa Anna Osadcenko, y otras importantes figuras del Het National Ballet (Holanda) y la Compañía de Ballet Clásico Mikhailovsky (San Petersburgo). Uno de los momentos claves, será el estreno de "Cantata", creación del coreógrafo Mauro Bigonzetti, considerado como uno de los artistas más talentosos de la danza contemporánea. Espectáculos Extraordinarios: Fleming, Di Donato, Kissin La programación también incluirá una serie de espectáculos especiales, fuera de la temporada de abonos, con un conjunto de grandes artistas. Una de ellas es la norteamericana Joyce Di Donato, considerada como la mejor mezzosoprano rossiniana del mundo, quien lucirá su registro vocal en un exclusivo recital en agosto.
Por su parte, la soprano de la misma nacionalidad, Renée Fleming, reconocida internacionalmente entre las mejores de la actualidad, se subirá al escenario en noviembre de 2012, en un gran concierto junto a la Orquesta Filarmónica capitalina. Evgeny Kissin, uno de los más grandes intérpretes de piano de los últimos tiempos, estará en junio, y la famosa compañía de danza contemporánea Trisha Brown Dance Company, sorprenderá al público chileno en abril. Zubin Mehta y más conciertos La Orquesta Filarmónica de Santiago, con su director titular Rani Calderon, y su director residente, José Luis Domínguez, ha hecho crecer la temporada: de ocho conciertos se pasará a diez en el 2012, con un programa que incluye a importantes directores y solistas, tanto chilenos, como extranjeros. Asimismo, el regreso del gran director indio Zubin Mehta, con la Orquesta del Maggio Musicale Fiorentino - de la cual es director titular desde 1985 -, sin duda, se convertirá en un hito memorable del año como parte de la temporada de conciertos. El Coro del Teatro Municipal, dirigido por el maestro Jorge Klastornick, una vez más, estará jugando un rol protagónico, tanto en los títulos de ópera, como en el ciclo de de conciertos. En estos últimos destaca su presencia en la Fantasía Coral, de Beethoven, y la Rapsodia para contralto, de Brahms. Por su parte, el húngaro András Schiff, será uno de los artistas más destacados del ciclo Grandes Pianistas, que considera la participación de otras siete estrellas del piano: Nelson Freire, Sergio Tiempo, Hüseyin Sermet, Boris Giltburg y Cristina Ortiz. Para el Director General del Teatro Municipal, Andrés Rodríguez, la Temporada 2012 será “única e irrepetible. Pocas veces se logra reunir un conjunto de artistas de este nivel, en un mismo escenario, en una misma temporada. Y esto es posible gracias a la confianza que entregan nuestros cuerpos estables, dirigidos por Marcia Haydée, Rani Calderon y Jorge Klastornick, que, junto a un equipo técnico capaz de las más desafiantes realizaciones, han permitido ofrecer espectáculos de una calidad que ya se ha convertido en el sello del Teatro Municipal de Santiago”. Rodríguez, asimismo, destacó y agradeció el apoyo decidido del Presidente y del Directorio de la Corporación Cultural de la I. Municipalidad de Santiago, “que ha permitido al Teatro llevar adelante los grandes proyectos artísticos que hacen de esta institución una gran fuente de cultura para todos los chilenos”.

Sunday, October 3, 2010

Il Postino di Catán -creazione mondiale- Los Angeles Opera

Foto: Robert Millard
Ramón Jacques

L’Opera di Los Angeles ha inaugurato la nuova stagione 2010-11 colla creazione mondiale Il Postino, opera in tre atti con musica e libretto del compositore messicano Daniel Catán (Città del Messico, 1949). L’opera, su libretto spagnolo, è basata sull’omonimo film italiano di Michael Radford del 1994 con protagonisti Massimo Troisi, Maria Grazia Cucinotta e Philippe Noiret, a sua volta tratto dal romanzo Ardiente Pasión dello scrittore cileno Antonio Skármata. Il Postino, commissionato dall’Opera di Los Angeles, è la quarta opera scritta in spagnolo dal compositore messicano che sia stata messa in scena da un teatro statunitense. La sua prima opera, La Hija de Rappacini, ebbe la sua prima negli USA nel 1994 all’Opera di San Diego (la sua creazione fu nel 1991 al Palacio de Bellas Artes di Città del Messico) e, sia Florencia en el Amazonas (1996) che Salsipuedes (2004), commissionate dall’Opera di Houston, ebbero in quel teatro anche le prime mondiali. Curiosamente, fuori dei patrii confini, le opere di questo compositore non hanno suscutato l’interesse di teatri di altri paesi ispanofoni o della Spagna, e oltre che negli USA, solamente Florencia en el Amazonas ha trovato una messa in scena in Europa, a Heidelberg, in Germania nel 2006. Ad ogni modo si dice già che questa produzione che si apre a Los Ángeles arriverà al Theater an der Wien di Vienna nel dicembre 2010 e a Parigi al Théâtre du Châtelet nel luglio 2011, chissà, forse al Teatro Real de Madrid, al Palau de les Arts de Valencia, al Teatro Municipal de Santiago del Cile, e, naturalmente, all’Opera de Bellas Artes di Città del Messico.

La figura di Placido Domingo era al centro dell’attenzione nel ruolo del poeta Pablo Neruda, il centotrentaquattresimo personaggio della sua carriera. Vocalmente il personaggio è stato creato per la sua voce di tenore, per cui gli è calzato a pennello come tessitura e ha valorizzato il timbro brillante, con un’emissione uniforme. Anche scenicamente il personaggio era credibile e notevole, anche perché il personaggio di Neruda sembra che fosse simile alla sua personalità, alla sua costituzione e, soprattutto, al suo temperamento. Il ruolo dell’ingenuo e romantico postino Mario Ruoppolo è stato interpretato dal tenore Charles Castronovo, con una voce lirica di buone qualità e un’impeccabile dizione spagnola. Degne di nota solo le partecipazioni dei numerosi ruoli minori e del coro, con particolare merito al soprano Amanda Squitieri (Beatrice Russo) e al baritono russo Vladimir Chernov, nel piccolo ruolo di Giorgio, al mezzosoprano spagnolo Nancy Fabiola Herrera, come Donna Rosa l’autoritaria madre di Beatrice, per la ricchezza del suo timbro scuro, e al baritono messicano José Adán Pérez per la sua linea di canto colorita e per il suo impegno nel ruolo di Di Cosimo. Finalmente, Il soprano cileno Cristina Gallardo-Domâs, ha dato una salda prestazione vocale e attoriale per il personaggio di Matilde, la moglie di Neruda (e sia lei che Domingo saranno anche nelle rappresentazioni di Vienna e Parigi).


Dal punto di vista musicale, l’orchestrazione del Postino è armoniosa e gradevole all’ascolto, e, nonostante si tratti di un compositore vivente, Catán non rinuncia a uno stile romantico e musicale di comporre opere in uno stile tradizionale, influenzato da compositori come Puccini, Strauss o Debussy, in un’abile fusione con ritmi innovativi provenienti dalla musica contemporanea, folclorica, latina e caraibica. Inoltre la sua ammirazione per la voce fa che i suoi personaggi abbiano recitativi, arie, duetti, eccetera. A capo dell’orchestra, Grant Gershon, secondo direttore del teatro (dopo James Conlon), ha diretto con mano sicura e precisa, facendo risaltare le sottigliezze liriche della partitura e allo stesso tempo anche i momenti di tensione, dove necessario. La realizzazione visiva è stata del cubano Riccardo Hernández che, in una scena coperta di mosaici e con una brillante illuminazione in toni azzurri e chiari, ha catturato la luminosità, la feschezza e l’ambiente mediterraneo dell’isola. Con pochi elementi scenici in perpetuo movimento con cambi di ambienti e dislocazioni, con l’ausilio di proiezioni di stelle, mari e versi dalle poesie di Neruda sulla scena, era come essere in un film. La trama dell’opera è simile a quella del film e parla dell’amicizia tra Mario, un postino, e Pablo Neruda nell’esilio politico del grande poeta cileno nell’immaginaria isola italiana Cala di Sotto. La regia di Ron Daniels, regista brasiliano, ha dato credibilità e anima ai personaggi.

Tuesday, September 28, 2010

Estreno mundial de Il Postino de Daniel Catán en la Opera de Los Ángeles.

Fotos crédito: Robert Millard

Ramón Jacques
La Opera de Los Ángeles ofreció el estreno mundial de Il Postino, opera en tres actos con música y libreto del compositor mexicano Daniel Catán. La opera, escrita y cantada en español esta basada en la película italiana homónima de 1994, dirigida por Michael Radford, con Massimo Troisi, Maria Grazia Cucinotta y Philippe Noiret, en los papeles principales, así como en la novela Ardiente Pasión del escritor chileno Antonio Skármata. Il Postino, que fue comisionada por la Opera de Los Ángeles, es la cuarta opera escrita en español por el compositor mexicano que ha sido escenificada por algún teatro estadounidense. Su primera opera, La Hija de Rappacini fue estrenada en 1994 en la Opera de San Diego (aunque su premier fue en 1991 en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México) y tanto Florencia en el Amazonas (1996) como Salsipuedes (2004), que fueron comisionadas por la Opera de Houston, tuvieron ahí sus respectivos estrenos mundiales. Curiosamente, fuera de México, las operas de este compositor no han captado el interés de teatros de otros países hispanoparlantes o de España, y fuera de Estados Unidos, solo Florencia en el Amazonas ha sido escenificada en Europa, en Heidelberg, Alemania en el 2006. La producción viajará al teatro Theater an der Wien de Viena en diciembre del 2010 y a Paris al Théâtre du Châtelet en julio del 2011. Además, se habla ya del interés mostrado por el: Teatro Real de Madrid, al Palau de les Arts de Valencia, al Teatro Municipal de Santiago de Chile, y la Opera de Bellas Artes de México por representar la obra.

Desde el punto de vista musical, la orquestación de Il Postino es armoniosa y grata para escuchar, porque si bien se trata de un compositor contemporáneo, Catán no renuncia al estilo romántico y musical de componer operas en el estilo tradicional, en el que se percibe la influencia de compositores como: Puccini, Strauss o Debussy, y que hábilmente fusionó con novedosas ritmos provenientes de la música contemporánea, la folclórica, incluso latina y caribeña. Además, su admiración por la voz, hace que sus personajes cuenten con recitativos, arias, dúos etc. Frente a la orquesta, Grant Gershon, segundo director del teatro, condujo con mano segura y precisa, logrando resaltar los momentos más sutiles y liricos de la partitura, así como los de tensión, cuando fue necesario.
La figura de Placido Domingo, acaparó indudablemente la atención dando vida al papel del poeta Pablo Neruda, (el 134 de su extensa carrera). El personaje fue creado vocalmente para su voz de tenor, por lo que se mostró cómodo en la tesitura y brilló en el timbre y la emisión que fue uniforme. Su trabajo escénico fue verosímil y hasta notable, ya que la imagen de Neruda parece acercarse a su naturaleza, a su constitución y sobretodo a su temperamento. El ingenuo y romántico cartero Mario Ruoppolo fue interpretado correctamente por el tenor Charles Castronovo, quien mostró una voz lirica de buenas cualidades e impecable dicción española. Dignas y meritorias fueron las participaciones individuales del resto del extenso elenco y el coro, mencionado a la soprano Amanda Squitieri por el fulgor en su canto como Beatrice Russo, al barítono ruso Vladimir Chernov, todo un lujo para el breve papel de Giorgio; a la mezzosoprano española Nancy Fabiola Herrera, como Donna Rosa la autoritaria madre de Beatrice, por la opulencia de su oscuro timbre y al barítono mexicano José Adán Pérez, por el matiz de su timbre, la claridad de su línea de canto, y su desempeño como Di Cosimo. La soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs, se distinguió por su segura prestación vocal y actoral en el papel de Matilde, la esposa de Neruda. (Tanto Domingo como Gallardo-Domâs están confirmados para las representaciones de la opera en Viena y en Paris).

Visualmente se vio la producción diseñada por el cubano Riccardo Hernández, quien en un escenario cubierto de mosaicos y una brillante iluminación en tonos azules y claros captó la luminosidad, la frescura y el ambiente mediterráneo de la isla. Con pocos elementos escénicos en constante cambio de ambientes y locaciones y la ayuda de proyecciones de estrellas, mares y escritos de poesías de Neruda proyectados sobre el escenario se creo una secuencia de corte y estilo cinematográfico. La trama de la opera, similar a la de la película en términos generales trató, sobre la amistad y admiración que nace entre Mario, un cartero, y Pablo Neruda, durante el exilio político del celebre poeta chileno en la isla italiana imaginaria de Cala di Sotto. La dirección escénica del brasileño Ron Daniels fue directa y concisa, haciendo que sus personajes tuvieran credibilidad y un lado humano. Así, se pudo ver a un Neruda cantando música popular que escuchaba en su radio o bailando tangos con su esposa Matilde durante la escena de la boda.

Saturday, September 11, 2010

Il Postino de Daniel Catán en Los Ángeles.

Foto: Art Streiber (Placido Domingo como Neruda); Robert Millard (Placido Domingo, Daniel Catan; y Charles Castronovo, Amanda Squitieri y Nino Sanikidze (pianista)

Ramón Jacques

Los Ángeles Opera, uno de los compañías mas importantes de Estados Unidos, iniciará su temporada 2010-2011, el 23 de septiembre del 2010, con la premier mundial de la opera Il Postino, opera que será cantada en lengua española por el compositor mexicano Daniel Catán y que contará con la presencia del tenor Placido Domingo, quien interpretará el personaje del celebre poeta Pablo Neruda, el papel 134 de su carrera. La opera esta basada en el film italiano homónimo de 1994, y en la novela Ardiente Pasión de 1985, del escritor chileno Antonio Skármata, que narra la relación de amistad y admiración que surge entre el de cartero, en una pequeña población de pescadores en Italia, con el celebre poeta chileno. En conferencia de prensa realizada en la sala de ensayos del teatro, el propio Placido Domingo, quien a su vez funge como director del teatro, hizo la presentación oficial de la obra ante los medios de comunicación, con la presencia del elenco de cantantes y del compositor, así como de todo el personal técnico y del teatro que hará posible esta producción. Adicionalmente, se interpretaron un par de arias acompañadas al piano. El elenco estará conformado por el tenor Charles Castrono (Mario Ruoppolo, Il Postino), la soprano chilena Cristina Gallardo-Domâs (como Matilde Neruda), el barítono ruso Vladimir Chernov (Giorgio), la mezzosoprano española Nancy Fabiola Herrera (Donna Rosa), la soprano Amanda Squitieri (Beatrice Russo) y el barítono mexicano José Adán Pérez (Di Cosimo), además del ya mencionado Domingo como el poeta Neruda. La conducción musical será del maestro Grant Gershon, director asistente del teatro (cuyo titular de la orquesta es el maestro James Conlon), la regie será de Ron Daniels, y las escenografías y los vestuarios fueron ideados por Riccardo Hernández.

Por su parte, para el compositor mexicano Daniel Catán, considerado uno de los principales compositores de opera moderna en Norteamérica por su estilo romántico y musical de componer con el que capta la belleza artística de la opera tradicional y la mezcla con novedosas e interesantes orquestaciones con notables influencias de Puccini, Strauss y Debussy, Il Postino, será su cuarta opera en lengua española presentada en teatros americanos, después de que su primera opera, La Hija de Rappacini, se estrenara en San Diego en 1994 después de su estreno mundial en la Ciudad de México, y de que Florencia en el Amazonas y Salsipuedes tuvieran sus estrenos mundiales en la Opera de Houston en 1996 y el 2004, respectivamente. Al día de hoy sus operas han sido escenificadas en: Nueva York, Los Ángeles, Cincinnati, Seattle, Houston, Colombia, Brasil y en la Ciudad de México. Solo Florencia en el Amazonas ha sido escenificada en Europa, en el 2006, en la Opera de Heidelberg en Alemania.

Después de las 6 representaciones que se harán en Los Ángeles entre el 23 de septiembre y el 16 de octubre, se anunció que la producción viajará a Viena en diciembre de este año, donde será representada en el Theater an der Wien, y a Paris, en junio del 2011 en el Théâtre du Châtelet, teatros que participan en la producción, y que contarán con la presencia de Domingo y de Gallardo-Domâs. Adicionalmente, se informó que diversos teatros, como el: Teatro Real de Madrid, el Palau de les Arts de Valencia, el Teatro Municipal de Santiago de Chile, y la Opera de Bellas Artes de México negocian para poder albergar esta producción en un futuro inmediato.

http://www.laopera.com/



Wednesday, October 28, 2009

L'Elisir D'Amore - Opéra National de Paris

Credit: Opéra national de Paris/ E. Mahoudeau

Gustavo Gabriel Otero

Cada nueva versión de L’Elisir d’amore‘ de Gaetano Donizetti confirma la universalidad de la sencilla historia que funciona en muchos ámbitos donde se encuentre un pueblo de campesinos que se pueda embaucar fácilmente, una joven pizpireta y un enamorado al cual las cosas le salen bien por casualidad pero que cree que es por mediación de un profesional del embuste. En este caso la puesta de Laurent Pelly, ya vista en París en 2006 y adquirible en DVD, muta la locación original por un pequeño pueblo de Italia alrededor de 1950. En un principio nos encontramos con un montículo de fardos de pasto, donde Adina lee, una enfardadora, la vista de los campos y de torres de electricidad. La llegada de Dulcamara, a una pequeña trattoría, se produce en un camión, milagro técnico mediante. En el segundo acto Chantal Thomas nos muestra otra escena campestre con fardos de pasto. La presencia de un telón con avisos del elixir de Dulcamara, a la manera de los viejos cines de tercera categoría, de motociclistas y hasta de un tractor nos hablan de las posibilidades técnicas del teatro y del preciosismo de la recreación de ese pueblo rural.
El vestuario luce perfecto para la época que quiere recrear y la iluminación de Jöel Adam resulta el complemento ideal para dar marco a cada escena. Se destacan las luces durante el aria principal de Nemorino por el bellísimo clima que producen.
El movimiento de los cantantes es permanente, no hay momentos estáticos en ningún lugar de la representación. Cada escena está milimétricamente pensada y coordinada con la música. En una puesta que sirve para demostrar que cuando hay creación y respeto, no importan los cambios de época, y que la ópera gana como espectáculo cuando hay teatro y no se convierte en un concierto con trajes. También Pelly demuestra que es una falacia que los cantantes no pueden emitir si están acostados, de espaldas o sin mirar al director. Claro que para ello se necesita un elenco sólido musicalmente que pueda dedicarse a actuar pues no tiene vacilaciones canoras.
Esto se dio esa noche en la Bastilla con una Anna Netrebko deslumbrante como Adina. Rol que encara con total seguridad musical, agudos y sobreagudos brillantes, gran potencia, exquisitos pianísimos y un fraseo admirable.
A su lado el tenor Charles Castronovo demostró su altísimo profesionalismo como Nemorino. La noche anterior cantó el Vincent de Mireille de Gounod y en la función que reseñamos salió a reemplazar a Giuseppe Filianoti, imposibilitado de actuar. Dos roles diferentes en dos días y ambos cumplidos en forma sobresaliente. Admira el manejo de su voz, sus recursos y posibilidades actorales, su fraseo y su estilo de canto. Su momento solista resultó perfecto y personal a la vez.
George Petean resultó un querible Belcore de sólidos recursos vocales y el Dulcamara de Paolo Gavanelli derrochó histrionismo y calidad vocal, aunque se echaran de menos mejores graves. Adecuada la Giannetta de Jaël Azzaretti y bien amalgamado el Coro.
Paolo Arrivabeni desde el podio ofreció una chispeante versión musical, con tiempos ágiles y cuidado desempeño. Abriendo varios de los cortes tradicionales en una muy buena decisión ya que esos momentos ayudan a comprender más acabadamente la trama.
Agradecemos a la jefa de prensa del teatro, Pierrette Chastel las facilidades concedidas para poder presenciar este espectáculo.

Saturday, October 24, 2009

Mireille - Opéra de Paris, Francia

Fotos: Inva Mula (Mireille), Charles Castronovo (Vincent)
Crédito: Agathe. Poupeney / Opéra National de Paris


Gustavo Gabriel Otero

Mireille en París: Una declaración de principios estéticos. La temporada 2009-2010 de la Ópera Nacional de París se abrió con el estreno, para esa sala, de Mireille de Gounod en lo que resulta toda una declaración de principios estéticos de su nuevo director, Nicolas Joël, para diferenciarse de las propuestas musicales de su antecesor, Gerard Mortier, un confeso enemigo de la ópera francesa del siglo XIX. La temporada incluye también Werther, Los cuentos de Hoffmann y Platée en una bien distribuida selección de títulos galos.
Este inicio de temporada incluyó la transmisión televisiva en directo y posteriormente la radial. Es por ello que poco cabe agregar a lo que miles de personas en el mundo pudieron ver y escuchar. Pero la ópera como teatro cantado que es, implica necesariamente la presencia viviente del público y ninguna grabación, antigua o moderna, o transmisión podría nunca igualar la experiencia estética de la participación en vivo. Dejemos a los obstinados cultores de la necrofilia lírica con sus históricas grabaciones, sus recuerdos agigantados y sus depresiones por un mundo que cambió, y también a los que por razones de lejanía o presupuesto no pueden más que seguir, a la distancia y con envidia, las temporadas de los principales teatros líricos del mundo por medio de la televisión, la radiofonía e internet, para adentrarnos en el mágico, único e irrepetible mundo de la ópera en vivo. Lo que televisivamente o radiofónicamente nos pareció muy bueno se convirtió en excelente ante la presencia real en esta función final de Mireille. Sus puntos más altos fueron la perfecta preparación musical, el extremo cuidado de la dicción francesa, el elevado nivel vocal y la producción escénica respetuosa y a la vez moderna. Marc Minkowski dirigió la obra con tiempos ligeros, con perfecto espíritu francés y con delicadeza. Haciendo de una ópera de menor cuantía una verdadera revelación. Es de destacar la esmerada preparación musical, la notable respuesta de la orquesta y el amor que en todo momento puso el maestro Minkowski para con la obra. La partitura que desde el foso los músicos le entregaron al director en el saludo final es la muestra pública por parte de la orquesta de la conformidad con un trabajo de conjunto con un resultado de gran valía. Debe agradecerse al maestro la recuperación para la consideración pública de esta obra poco frecuentada de Gounod.
En el protagónico Inva Mula demostró su elevado nivel de compromiso actoral, una vocalidad sin fisuras y unas posibilidades canoras que van desde la delicadeza de la niña amante de los inicios de la obra, al dramatismo de su travesía por el desierto.
Charles Castronovo mostró en su Vincent un artista de perfecto estilo francés que puede cantar con voz plena y homogénea.
Frank Ferrari (Ourrias) tuvo la presencia ideal para encarnar al pérfido personaje y cantó con pasión y buen gusto. Con notable volumen y homogeneidad en el registro Alain Vernhes fue Ramón el padre de Mireille. Taven está a mitad de camino entre una bruja y una anciana sabia, Sylvie Brunet la compuso con un notable y verdadero registro de mezzosoprano. Sólido el resto del elenco, del cual se destacaron Anne-Catherine Gillet (Vincenette) y Sébastien Droy (Andreloun), y con justeza la labor del coro preparado por Patrick Marie Aubert. Presenciar una puesta del equipo comandado por Nicolas Joël y conformado por Ezio Frigerio (escenografía) y Franca Squarciapino (vestuario) implica ver una concepción respetuosa, ambientes amplios y vestuario en estilo. En esta oportunidad el equipo incluyó, también, a Patrick Ségot en el diseño de la coreografía y a Vinicio Cheli en la iluminación. De ninguna manera defraudó el estilo que es habitual en Joel con una puesta respetuosa y moderna a la vez. La acción dramática se desarrolló correctamente y, en general, los protagonistas jugaron escena bien adelante en el escenario. En el primer acto un trigal sencillo y a la vez perfecto dio marco a la escena con el agregado de una proyección detrás. Unos pocos elementos dieron lugar al segundo: sólo se agregó una carreta y unas banderines de colores. Un gran muro de piedra fue el escenario de la primera parte del tercer acto que luego mutó en la orilla del Rodano con la visión de las dos orillas, el agua, el cielo y la luna. El cuarto acto se desarrolló en el exterior de una casa de piedra con un fondo azul y unos bancos de madera para la fiesta. Resultó de excelencia el efecto del amanecer. El desierto se resolvió con una proyección de luz amarilla y blanca y en el final se ven los campos, la escalera de piedra que da entrada a la iglesia y una pequeña torre con una cruz.

Agradecemos a la jefa de prensa del teatro, Pierrette Chastel las facilidades concedidas para poder presenciar este espectáculo.

Saturday, September 19, 2009

La Traviata en San Francisco


Foto: Anna Netrebko (Violata Valéry)
Credito: Cory Weaver


Ramón Jacques
El retorno de La Traviata al escenario de San Francisco coincidió con el 150 aniversario de la primera realización local de esta opera, y con la presencia de Anna Netrebko en el rol estelar. La expectativa por ver a Netrebko se debe a que es una cantante de exposición mediática, y porque se trata de una cantante considerada “de casa”, ya que fue en este teatro donde terminó de consolidar su formación artística, y donde debutó en 1995 en el rol de Lyudmilla de la opera Ruslan y Lyudmilla de Glinka, y otros roles importantes como: Susanna (Nozze di Fígaro), Zerlina (Don Giovanni), Ilia (Idomeneo), Musetta (La Boheme), Adina (Elisir d’Amore), Nannetta (Falstaff), entre otros. En escena se vio la producción teatral ideada y dirigida por la regista mexicana Marta Domingo, quien situó la acción en Estados Unidos en 1929, en la época del surgimiento del jazz, con vestuarios, y austeros pero visualmente estéticos decorados de estilo art deco. Domingo ubicó la opera en este periodo americano de los años 20s en el que surgieron las “flappers” o prostitutas de lujo, similares a las “demimondaines” de la Francia de 1850, que alude la trama original de la opera. La propuesta tuvo algunos detalles como la entrada a escena de Violetta, en el primer acto, en un automóvil Buick 1929, y la presencia de una banda de jazz en el tercer acto. Como siempre, su regia fue respetuosa de la historia, cuidando cada detalle para que la actuación procediera con fluidez. En esta ocasión, la conducción musical del gales Donald Runnicles, quien a partir de septiembre será sustituido en la dirección musical del teatro por el italiano Nicola Luisotti, fue irregular, por su inadecuada elección de tiempos, muy rápidos por momentos o letárgicamente lentos en otros, privando de emoción la orquestación, y ocasionando una errática sincronía entre las voces y la orquesta. En el rol de Violetta, Anna Netrebko mostró un colorido timbre de voz, de óptimos agudos e intacta agilidad en la voz, compensando la sensación de pesantez que se sintió en su voz durante el primer acto. Su actuación fue convincente, por ser una actriz espiritosa, activa y por momentos sensual. El tenor Charles Castronovo, fue un discreto Alfredo, si bien su instrumento es óptimo y agradable, en detrimento de su prestación, su limitada expansión vocal ocasionó que parte de sus escenas fueran inaudibles. Como actor, se mostró rígido y carente de temperamento. El barítono Dwayne Croft creó un autoritario y convincente Giorgio Germont, actuando con determinación, y cantando con brío y seguridad. El resto del cast y el coro estuvieron correctos en sus participaciones.

VERSIONE IN ITALIANO
Il ritorno de la Traviata sulla scena dell’Opera di San Francisco coincide con i 150 anni dalla sua prima rappresentazione locale e con la presenza di Anna Netrebko nel ruolo principale. L’aspettativa per Anna Netrebko si deve al fatto che la cantante russa, oltre ad essere un fenomeno mediatico, è anche considerata “di casa” qui in California. Proprio a San Francisco, al Merola Opera Program, la Netrebko ha consolidato la sua formazione artistica e nel 1995 ha debuttato nel ruolo di Ljudmilla nell’opera di Glinka (ma sulle scene dell’Opera di San Francisco è stata anche Susanna (Nozze di Fígaro), Zerlina (Don Giovanni), Ilia (Idomeneo), Musetta (La Boheme), Adina (Elisir d’Amore), Nannetta (Falstaff). La produzione ideata e diretta dalla regista messicana Marta Domingo (moglie di Placido) ambientava l’azione negli USA nel 1929, all’epoca del jazz, con bei costumi e scene austere, ma esteticamente efficaci, in stile art déco. La scelta dell’America degli anni ’20 con le sue “flappers” o prostitute di lusso suggerisce un immediato legame con le “demimondaines” della Francia del 1850 alle quali allude la trama. Originali alcuni dettagli come l’entrata in scena di Violetta nel primo atto su una Buick del ’29 e la presenza di una Big Band nel terzo. Come sempre la regia della Domingo non si è sovrapposta al libretto badando che ogni dettaglio fosse inserito perfettamente e con fluidità. Il direttore d’orchestra gallese Donald Runnicles, che sarà sostituito a settembre alla direzione musicale del teatro da Nicola Luisotti, ha condotto la recita con irregolarità, con una inadeguata definizione dei tempi, a volte troppo rapidi a volte letargici, privando così l’orchestra di afflato emotivo e manifestando anche problemi di sincronia tra voci e strumenti. Anna Netrebko ha mostrato un bel colore timbrico, ottimi acuti e agilità intatta, compensando la sensazione di pesantezza vocale che si era insinuata durante il primo atto. La sua caratterizzione del personaggio è stata comunque convincente, essendo la Netrebko un’attrice spiritosa, energica e anche sensuale. Il tenore Charles Castronovo è stato un discreto Alfredo. Pur dotato di uno strumento vocale gradevole, la sua estensione limitata ha condizionato parte della sua esibizione, e anche attorialmente le cose non sono andate meglio essendo il tenore americano rigido e carente di temperamento. Dwayne Croft è stato invece un autorevole Germont, determinato e sicuro. Corretto il resto del cast e il coro.