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Monday, May 26, 2014

Roberto Devereux o il Conte di Essex - Maggio Musicale Fiorentino 2014

© Copyright Pietro Paolini / TerraProject / Contrasto


Massimo Crispi

Meno male che Leyla Gencer, nel 1964, riesumò quest’opera piena di passioni e di canto. Grazie a lei, purtroppo ancora raramente presente nei cartelloni dei teatri, questo capolavoro del “ciclo Tudor” di Gaetano Donizetti ha ripreso vitalità. L’esecuzione in forma di concerto al Maggio Fiorentino 2014 aveva il pregio tutto festivaliero dell’esecuzione rarissima per la presenza di Mariella Devia, l’ormai sessantaseienne soprano ligure che continua a proclamare la propria inossidabilità vocale. Le sue regine donizettiane, anno dopo anno, hanno dato lustro al Maggio e segnano davvero una coraggiosa e vittoriosa sfida al tempo e al canto. L’Elisabetta della Devia, ben lungi da una stanchezza vocale e belcantistica, era impeccabile. Anzi, c’è di più: la solitudine e la disperazione del personaggio, lungi da zampate tigresche e veriste, erano dalla Devia espresse con sapienti accenti distribuiti con coscienza e proprietà lungo tutto il percorso, con abbandoni lirici e colorature, sempre mozzafiato, certamente, ma in questo contesto più rubate ed espressive, assecondate perfettamente dal direttore Paolo Arrivabeni. Degni di ammirazione le sue messe di voce e i sopracuti, argentini, spettacolari. Una regina del belcanto che ha riportato sul palco una regina affranta dalla vita di regnante che entrava sempre in collisione con la vita intima, lasciandola perennemente sola. Le facevano degnamente compagnia gli altri componenti del cast, a cominciare dal tenore protagonista, Celso Albelo, un Roberto di più che buona sapienza vocale, con acuti squillanti e fraseggi sul fiato a cui non eravamo più abituati, messi in risalto dall’ottima concertazione del maestro Arrivabeni, soprattutto nei brani d’insieme. Splendida l’aria finale di Roberto e i duetti.  Chiara Amarù era Sara, moglie scontentissima del Duca di Nottingham, che fin dall’inizio dell’opera ha sfoderato la gran bella voce di mezzosoprano, lanciandosi in un canto appassionato e ben mettendo in risalto anch’essa la sua solitudine in quel vortice fatale che investe tutti i personaggi di quest’opera. Suo marito il Duca, il baritono Paolo Gavanelli, che ha sostituito all’ultimo momento Gabriele Viviani, pur mostrando buone intenzioni musicali e interpretative, oltre a un’ottima dizione, ha però offerto dei “piano” con suoni assai scoperti e spoggiati, inadatti al repertorio, e nei momenti di drammatica collera, soprattutto nei brani d’insieme, perdeva un po’ il controllo della propria voce. Discreti i cantanti di contorno: Antonio Corianò (Cecil), Gabriele Sagona (Raleigh), Davide Giangregorio (Paggio) ed eccellenti i complessi del Maggio, orchestra e coro (preparato da Lorenzo Fratini), sotto la bacchetta di Arrivabeni. Pubblico letteralmente impazzito con applausi continui alla fine delle arie e dei brani d’insieme, consapevole che questa era una di quelle serate storiche. Speriamo sempre che tutto ciò venga registrato e che si mantenga una memoria per quando l’opera non si potrà più ascoltare dal vivo in questo paese distratto verso il suo patrimonio musicale e potranno cantare solamente gli archivi.


Thursday, March 17, 2011

Fabio Armiliato debuta en el personaje de Otello en la Opéra Royal de Wallonie de Lieja, Bélgica

Foto: Fabio Armiliato y Daniela Dessi en Francesca da Rimini. copyright
Alicia Perris
Fabio Armiliato está considerado como uno de los mejores intérpretes del repertorio italiano, y especialmente del verdiano, tal y como atestiguan varias de sus muchas grabaciones discográficas; la última de ellas, editada por el sello alemán SoloVoce, ha sido La Traviata, interpretada junto a Daniela Dessì, su pareja en la vida real. Tras el esperado debut como Otello, Fabio Armiliato se enfrentará a un 2011 lleno de importantes compromisos: será Calaf en la Turandot de Copenhague, regresa como Radames para la Aida de la Arena de Verona, vuelve a Barcelona como Don José de Carmen y su Pinkerton marcará su regreso a la Staatsoper de Viena en Madama Butterfly. A un año de su debut como Rodolfo (Luisa Miller) en la Ópera de Zúrich, Fabio Armiliato se enfrenta a un nuevo y esperado papel verdiano en las vísperas del bicentenario del compositor: Otello. El tenor italiano dará vida por primera vez al moro de Venecia en Lieja Bélgica en una nueva producción de la Opéra Royal de Wallonie, ocasión que representa también el debut del cantante en ese escenario. “He estado durante años preparándome para asumir este papel fascinante y complejo, al que considero como un hito en la trayectoria de cualquier tenor”, afirma el cantante. La dirección de escena de esta nueva producción es del propio director artístico del citado coliseo belga, Stefano Mazzonis de Pralafera, mientras que la orquesta estará dirigida por Paolo Arrivabeni, como Armiliato, experto en Verdi. La soprano italiana Daniela Dessì, que acaba de conseguir un nuevo triunfo en su carrera al incorporar el papel titular de La Gioconda en Palermo, acompañará al tenor genovés como Desdemona en un reparto en el que también destacan Giovanni Meoni (Iago) y Cristiano Cremonini (Cassio). El estreno será el 19 de abril, con funciones el 22 y 28 del mismo mes y 1 y 3 de mayo; el 7 de mayo la producción viajará a Heerlen (Parkstad Limburg Theaters) y el 11 a Charleroi (Palais des Beaux-Arts).

Thursday, January 14, 2010

La Traviata en Lieja, Belgica - DVD

Foto: Cinzia Forte (Violetta), Giovanni Meoni (Germont) - Opéra Royal de Wallonie - Jacky Croisier

Ópera Real de Wallonie, Lieja Belgica 2009. La Traviata, ópera en tres actos de Giuseppe Verdi con libreto de Francesco María Piave, inspirada en la obra ‘La Dame aux camelias’ de Alexandre Dumas. Dirección escénica: Stefano Mazzonis di Pralafera. Decorados: Edoardo Sanchi. Vestuarios: Kaat Kiley. Iluminación: Franco Marri. Elenco: Cinzia Forte (Violetta), Saimir Pirgu (Alfredo Germont), Giovanni Meoni (Giorgio Germont), Tineke Van Ingelgem (Flora), Federica Carnevale (Annina), Cristiano Cremonini (Gaston), Chris De Moor (Baron Douphol), Lorenzo Muzzi (Doctor Grenvil), Patrick Delcour (Marquis D’Obigy) Marcel Arpots (Giuseppe), Marc Tisson (un comisionado), Youri Lel (sirviente). Orquesta y coro (Director del coro: Marcel Seminara ) de la Ópera Real de Wallonie. Director musical: Paolo Arrivabeni.

2 DVD Dynamic 33642, 2009

Foto: Cinzia Forte (Violetta), Opéra Royal de Wallonie - Jacky Croisier

Roberta Pedrotti

Después de haber dejado la superintendencia del Teatro Comunal de Bolonia, para trasladarse a la Opéra Royal de Wallonie en Lieja, Bélgica, Stefano Mazzonis di Pralafera ha comenzado a dedicarse asiduamente a la regia lirica. Encontramos ahora en DVD la nueva producción de La Traviata ideada por el regista romano, que se vale de los vestuarios de la estilista belga Kaat Tilley. Vestuarios que, francamente, se verían mejor un una pasarela, (aunque tal vez la moda italiana nos ha acostumbrado a otro concepto de elegancia) mientras que para otros como el traje verde completo de Gastone y la falda con saltos rígidos de Flora no pudieron ser apreciados dentro de este contexto, pero que se adaptan perfectamente a la idea de una Traviata contemporánea sin una precisa connotación de época. Todo gira alrededor de una Violetta, mujer-niña que se refugia en su colección de muñecas infantiles como para reencontrar un ilusorio espacio interior de inocencia. El centro de su mundo es una cama sobredimensionada, indudablemente su lugar de trabajo, pero también un símbolo que enfatiza la fragilidad de la protagonista, forzada a colgarse como una niña, y la reencontrada pureza del encuentro, también físico, con Alfredo. Lastima que la ambición de las ideas algunas veces nos lleva al déjà vu (imposible no señalar la admiración declarada de Mazzonis por Irina Brook, regista de la misma Traviata presentada en Bolonia durante su administración) sin imponerse inesperadamente por personalidad y elegancia. En suma, mucha carne en el fuego, pera una realización que requiere un poco mas de maduración y una mayor estilización. Resaltan también bajo el perfil actorial los elementos principales del cast. Cinzia Forte es una Violetta segura en el primer acto, en virtud de su ascendencia belcantista, y en los dos siguientes actos por la inteligente musicalidad y por la adquisición de mayor rotundidad en el timbre. Germont padre es el elegantísimo Giovanni Meoni, barítono y artista de clase. Un poco menos encendido estuvo Saimir Pirgu, que debe crecer en el peso vocal como en la fantasía de intérprete pero que por ahora su ventaja de interpretar el papel de Alfredo, es su joven figura y frescura en el canto. Entre el resto de los otros interpretes, mencionamos a los italianos: Cristiano Cremonini (Gastone), Federica Carnevale (Annina) a Lorenzo Muzzi (Grenvil), y la Flora de Tineke Van Ingelgem. Sin mucha iluminación dirige un nada memorable Paolo Arrivabeni. Muy buena la parte del audio y video, aunque en este caso contextual fue una transmisión a las salas cinematográficas, una nueva y estimulante frontera para el mercado discográfico y en general, para la difusión del espectáculo lirico.

G. Verdi - La Traviata (DVD), Opéra Royal de Wallonie, 2009

G.Verdi
La traviata
Forte, Pirgu, Meoni
Direttore Paolo Arrivabeni
Regia Stefano Mazzonis
Liège, Opéra Royal de Wallonie, 2009

2 DVD Dynamic 33642, 2009

Roberta Pedrotti


Dopo aver lasciato la sovrintendenza del Teatro Comunale di Bologna per trasferirsi all’Opéra Royal de Wallonie de Liège, Stefano Mazzonis di Pralafera ha cominciato a dedicarsi assiduamente alla regia lirica. Vediamo ora in DVD la nuova produzione della Traviata curata dal regista romano, che si avvale dei costumi della stilista belga Kaat Tilley. Costumi che vedremmo meglio, francamente, in passerella (anche se magari la moda italiana ci ha abituati a un altro concetto di eleganza), mentre, per tutti, il completo verde di Gastone e la gonna a balze rigide di Flora non riescono a farsi apprezzare troppo in questo contesto. Si adattano perfettamente, però, all’idea di una Traviata contemporanea ma senza precise connotazioni d’epoca. Tutto ruota attorno a una Violetta donna-bambina, che si rifugia nella sua collezione di bambole infantili come per ritrovare un illusorio spazio interiore d’innocenza. Il centro del suo mondo è un lettone sovradimensionato, luogo di lavoro indubbiamente, ma anche simbolo che enfatizza la fragilità della protagonista, costretta ad arrampicarvisi appunto come una bimba, e la ritrovata purezza del rapporto, comunque fisico, con Alfredo. Peccato solo che l’ambizione delle idee talvolta sfoci nel déjà vu (impossibile non avvertire l’ammirazione dichiarata di Mazzonis per Irina Brook, regista della stessa Traviata a Bologna durante la sua amministrazione) senza imporsi subito per personalità e l’eleganza. Molta carne al fuoco, insomma, per una realizzazione che richiede ancora un po’ di maturazione e una maggiore stilizzazione. Spiccano, anche sotto il profilo attoriale gli elementi principali del cast: Cinzia Forte è una Violetta sicura sia nel primo atto, in virtù dell’ascendenza belcantistica, sia nei due seguenti, per l’intelligente musicalità e l’acquisita maggiore rotondità del timbro. Germont padre è un elegantissimo Giovanni Meoni, baritono e artista di classe. Un po’ meno a fuoco Saimir Pirgu, che deve crescere nel peso vocale come nella fantasia d’interprete e per ora si avvantaggia, nel ruolo di Alfredo, della figura giovane e della freschezza del canto. Fra gli altri ricordiamo gli italiani Cristiano Cremonini (Gastone), Federica Carnevale (Annina) e Lorenzo Muzzi (Grenvil), oltre alla Flora di Tineke Van Ingelgem. Senza troppe illuminazioni dirige un non memorabile Paolo Arrivabeni. Molto buona la ripresa audio e video, anche in questo caso contestuale a una trasmissione in diretta nei circuiti cinematografici, nuova e stimolante frontiera per il mercato discografico e, in generale, per la diffusione dello spettacolo lirico.

Wednesday, October 28, 2009

L'Elisir D'Amore - Opéra National de Paris

Credit: Opéra national de Paris/ E. Mahoudeau

Gustavo Gabriel Otero

Cada nueva versión de L’Elisir d’amore‘ de Gaetano Donizetti confirma la universalidad de la sencilla historia que funciona en muchos ámbitos donde se encuentre un pueblo de campesinos que se pueda embaucar fácilmente, una joven pizpireta y un enamorado al cual las cosas le salen bien por casualidad pero que cree que es por mediación de un profesional del embuste. En este caso la puesta de Laurent Pelly, ya vista en París en 2006 y adquirible en DVD, muta la locación original por un pequeño pueblo de Italia alrededor de 1950. En un principio nos encontramos con un montículo de fardos de pasto, donde Adina lee, una enfardadora, la vista de los campos y de torres de electricidad. La llegada de Dulcamara, a una pequeña trattoría, se produce en un camión, milagro técnico mediante. En el segundo acto Chantal Thomas nos muestra otra escena campestre con fardos de pasto. La presencia de un telón con avisos del elixir de Dulcamara, a la manera de los viejos cines de tercera categoría, de motociclistas y hasta de un tractor nos hablan de las posibilidades técnicas del teatro y del preciosismo de la recreación de ese pueblo rural.
El vestuario luce perfecto para la época que quiere recrear y la iluminación de Jöel Adam resulta el complemento ideal para dar marco a cada escena. Se destacan las luces durante el aria principal de Nemorino por el bellísimo clima que producen.
El movimiento de los cantantes es permanente, no hay momentos estáticos en ningún lugar de la representación. Cada escena está milimétricamente pensada y coordinada con la música. En una puesta que sirve para demostrar que cuando hay creación y respeto, no importan los cambios de época, y que la ópera gana como espectáculo cuando hay teatro y no se convierte en un concierto con trajes. También Pelly demuestra que es una falacia que los cantantes no pueden emitir si están acostados, de espaldas o sin mirar al director. Claro que para ello se necesita un elenco sólido musicalmente que pueda dedicarse a actuar pues no tiene vacilaciones canoras.
Esto se dio esa noche en la Bastilla con una Anna Netrebko deslumbrante como Adina. Rol que encara con total seguridad musical, agudos y sobreagudos brillantes, gran potencia, exquisitos pianísimos y un fraseo admirable.
A su lado el tenor Charles Castronovo demostró su altísimo profesionalismo como Nemorino. La noche anterior cantó el Vincent de Mireille de Gounod y en la función que reseñamos salió a reemplazar a Giuseppe Filianoti, imposibilitado de actuar. Dos roles diferentes en dos días y ambos cumplidos en forma sobresaliente. Admira el manejo de su voz, sus recursos y posibilidades actorales, su fraseo y su estilo de canto. Su momento solista resultó perfecto y personal a la vez.
George Petean resultó un querible Belcore de sólidos recursos vocales y el Dulcamara de Paolo Gavanelli derrochó histrionismo y calidad vocal, aunque se echaran de menos mejores graves. Adecuada la Giannetta de Jaël Azzaretti y bien amalgamado el Coro.
Paolo Arrivabeni desde el podio ofreció una chispeante versión musical, con tiempos ágiles y cuidado desempeño. Abriendo varios de los cortes tradicionales en una muy buena decisión ya que esos momentos ayudan a comprender más acabadamente la trama.
Agradecemos a la jefa de prensa del teatro, Pierrette Chastel las facilidades concedidas para poder presenciar este espectáculo.