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Friday, February 3, 2023

Macbeth en Trieste

Foto: Fabio Parenzan per il Teatro "Giuseppe Verdi" di Trieste

Rossana Poletti

La obertura de la ópera Macbeth, que el director Henning Brockhaus y el escenógrafo Josef Svoboda proponen en un mundo gris, una piedra pétrea o algo similar, sobre la que por momentos aparecen muchas calaveras apiladas unas sobre otras y sobre las cuales fluían ríos de sangre, nos mostró inmediatamente el trazo de la obra. Son imágenes que lo abarcan todo, hasta las brujas, bailarinas, mimos y acróbatas que se mueven sobre el escenario para representar esa dimensión onírica, como la define la coreógrafa Valentina Escobar. Todos mueren en Macbeth, no hay lugar para la esperanza, excepto en el final que veremos más adelante. Se matan unos a otros como animales descarrilados “Lady Macbeth es un monstruo que obliga a su marido a hacer cosas que él no quiere. Su relación es una susurra en música: recitar cantando en un gemido fatal - así define el director musical Fabrizio Maria Carminati la obra de Verdi, tomada del drama homónimo de Shakespeare - Verdi -afirma siempre Carminati- crece en un momento de gran fermento y este texto es un pretexto al que el compositor se adhiere perfectamente.»  A principios de 1846, el compositor de Busseto fue llamado por el Teatro della Pergola para un nuevo encargo. Verdi había sido empujado por el empresario del teatro florentino, Alessandro Lanari, a poner en escena una obra fantástica y para él elegir Macbeth de Shakespeare era una elección obligada. Habría tenido entonces a su disposición a dos cantantes de la época, Sophie Loewe y al barítono Felice Varesi, muy conocidos por sus dotes interpretativos. En esta edición de Trieste la soprano Silvia Dalla Benetta fue Lady Macbeth. A la gran vocalidad, alcanzada en madurez por esta soprano, que hemos visto crecer y cambiar a lo largo de los años, se añade una carga interpretativa impresionante. Responde a la perfección a los requisitos que Verdi planteó para este personaje. Dalla Benetta filtró con fuerza la maldad y la perversión que anima a Lady Macbeth, y mostró con fuerza la codicia del poder absoluto, negando a cualquiera la posibilidad de contenderla. El Macbeth del barítono Giovanni Meoni fue inquieto, decidido a seguir las sugerencias de su mujer, aunque con la necesaria dosis de cobardía. Su dicción al cantar fue perfecta, y eso es exactamente lo que necesita el canto susurrado donde la palabra tiene una importancia estratégica. Su presencia escénica sostuvo la interpretación de la pareja malvada. «Una pareja que no tendrá ni una sola nota de bel canto -recuerda el director Henning Brockhaus, que considera la obra una reflexión sobre nuestros lados más oscuros-, Verdi y Piave hablan de nuestras perversiones, de la sed de poder, de la frustración de Lady y Macbeth que en el aburrimiento buscan nuevos estímulos. Todos son asesinos: Duncan y Banco entran en escena tras matar a un soldado. La música es un lenguaje simbólico, de nuestros sueños, no es lógica sino simplemente una expresión de dolor o alegría. Una violencia sin escapatoria, decían, a la que también se opuso el pueblo, oprimido por tanta crueldad. Representado por el coro, lo vimos en el escenario dando vueltas cantando: “Patria oppressa! il dolce nome di madre aver non puoi”. El vestuario de Nanà Cecchi está hecho de fieltro cortado en bruto vagamente inspirado en el mundo asiático de Kurosawa, como pretendía el director; no vinculado a una época, sino referido a un tiempo de hace mil años, así como al futuro. Gris con los únicos rastros de rojo sangre pintados en la tela. La esperanza de la paz llega en el cuarto acto cuando Macduff entona. “O figli, o figli miei! da quel tiranno tutti uccisi voi foste…”. La interpretó Antonio Poli, que hizo gala de una hermosa voz de tenor. Concluye el aria “…possa a colui le braccia del tuo perdono aprir” con una larga nota aguda que desencadenó un estruendoso y merecido aplauso del público. El espacio más importante de la obra, Giuseppe Verdi se lo dio al coro, excelentemente dirigido por Antonio Poli, y más precisamente a la parte femenina que interpretó a las brujas. El director les impuso movimiento y fuerte presencia escénica, presagiando el futuro cantaron: “Tre volte miagola la gatta in fregola, tre volte l’upupa lamenta e ulula, tre volte l’istrice guaisce al vento…” lo que Macbeth imitó preguntando “Ch’io sappia il mio destin” Tres número mágico o demoníaco, como tres fueron las brujas, o más bien un múltiplo de ellas, y tres son las profecías. Sin embargo, el destino haría justicia a un dios vengador, matando a la cruel pareja. La orquesta del Teatro Verdi, dirigida por Carminati, es la que mejor expresó sobre todo aquellas partes corales que son la fuerza de esta obra. En escena estuvieron también los excelentes Dario Russo (Banco), Cinzia Chiarini (Lady Macbeth's Lady), Gianluca Sorrentino (Malcolm), Francesco Musino (Doctor) y de nuevo Damiano Locatelli, Giuliano Pelizon y Francesco Paccorini, con la participación del Coro I Piccoli Cantori de la Ciudad de Trieste, dirigido por Cristina Semeraro.



Tuesday, September 13, 2022

La Traviata en Lugano

Foto: Luca del Pia

Roberta Pedrotti 

Después de todo, Lugano, se encuentra a la vuelta de la esquina: a media hora en tren de Como, y a una hora de Milán, el idioma hablado, excepto por el bilingüismo generalizado Schweizerdeutsch, tiene un acento lombardo noroccidental dividido. Sin embargo, venir a la ópera aquí tiene algo de exótico incluso para los propios ticinesi, dado que hay muchos teatros famosos y activos a corta distancia, y las temporadas instrumentales, entre Lugano Musica y la Orchestra della Svizzera italiana, son ricas y tentadoras; en cambio este melodrama, echó raíces recientemente, con un Barbero de Sevilla en el 2018, después la pandemia echo a perder las cartas y La Traviata, fue pospuesta hasta este esperado debut. Ahora, solo queda esperar que los próximos planes se hagan realidad y que la cita con la ópera sea cada vez más familiar en la sala Lac. Además, es una sala hermosa, sencilla, funcional y con excelente acústica, ubicada en una estructura multifuncional con un bistró, librería y área de exposiciones. Entonces, antes del espectáculo, también vale la pena hacer un viaje a MASI, Museo d'Arte della Svizzera italiana [Museo de Arte de la Suiza Italiana]. La colección permanente ofrece un buen panorama de la pintura vinculada al Ticino: artistas locales o de paso, muchos paisajes y algunas sorpresas no banales.  Y luego, por la noche, La traviata. Una de las obras más interpretadas del mundo que se estrena por primera vez en el Lac. Una emoción alienante para un espectáculo que tuvo una gran participación de público y un éxito bien repartido entre todos los creadores. Como director artístico del Lac, Carmelo Rifici está haciendo un óptimo trabajo, y lo mismo puede decirse como director escénico La Traviata, que leyó con claridad dramatúrgica y pequeñas referencias apropiadas a Alphonsine Plessis y a la novela de Dumas (Violetta  si se sienta al piano, y sabemos que Alphonsine era ella misma una pianista discreta; en casa de Flora reconocemos a Olympe, la cortesana con la que Armand Duval intenta olvidar a Marguerite Gauthier). Sin embargo, fue la música puesta en el centro de atención y simbolizada por un Giuseppe Verdi reconocible en el clásico icono canoso y barbudo, tampoco importa a los efectos que en el momento de la composición de La Traviata fuera, un atrevido cuarentón. Rifici se valió del vestuario de Margherita Baldoni y de las escenas de Guido Buganza, cuyo rasgo elegante y esencial constituye la figura de un espectáculo en el que se compenetran elementos de los siglos diecinueve y veinte con contemporáneos, las referencias y los niveles de lectura son muchos (incluida la referencia a la pureza de la infancia con juegos de sombras y proyecciones) pero nunca se tiene la sensación de demasiada carne en el asador, de exageración o de confusión. Esto fue gracias a la claridad de la acción, y a la definición de una estética que culmina en el hermoso laberinto de velos del tercer acto, realmente bien logrado y sugerente. En todo caso, se notará que, en comparación con la medida actoral del resto del elenco, a veces la Violetta de Myrtò Papatanasiu, se cargó un poco la mano, incluso con algún parlato, risa o llanto, que pareció demasiado. Pero es evidente que, por un lado, esta línea interpretativa se apoyó en la batuta decididamente de tintes fuertes de Markus Poschner, y por el otro, corresponde a las características de la soprano, que viniendo del belcanto, tiene en sí, en el color de la voz y en la articulación de la palabra, una especie de melancolía decadente, de velo crepuscular, de cansancio interior que parece renovar en términos contemporáneos, la tradición de las Violetas naturalistas. Si bien, no todo parece fácil en lo que imprimió Poschner, a quien no sólo le encantan los extremos dinámicos y cierta presencia telúrica del sonido (¿serán sus afinidades brucknerianas?), sino también la exasperación de ciertos rubati y retenuti, de ciertas suspensiones que no siempre parecen respirar con naturalidad tanto con los cantantes como con la Orchestra della Svizzera italiana, de la que es director titular y que le sigue muy bien, con una indudable prueba de calidad. Más allá de las elecciones en cuanto a peso sonoro y articulación del fraseo, la concepción fragmentaria de incluso números sueltos deja un poco de perplejidad, con pausas impuestas donde podría llegar el aplauso (que en realidad sí llega, pero sería mejor en un discurso más compacto), después, en el cartelón se anunció  la edición crítica de Fabrizio Della Seta, y sería tambien bienvenida una intención de integralidad: pasos para la reanudación de la difícil cabaletta de Alfredo o de Germont, pero lamentamos ver caer de nuevo el segundo verso de “Ah, fors'è lui” y las intervenciones finales sobre la muerte de Violetta. Me viene a la mente el diálogo, que es divertido en sus intenciones, pero en general se hace de manera seria, de la película Mi permette babbo?  en el que Rodolfo/Alberto Sordi protesta que Verdi haya escrito esas frases y se le dice que hay que cortarlas “porque siempre se hace así”. Quizá merezca la pena, ya que la edición crítica no sólo quiere decir que el Marqués cante "diancin" en vez de "diamin" para no caer en la costumbre, sobre todo porque con el escaneo de sus tiempos y metros, Poschner parece todo menos un habitual. He citado a Alfredo y a su padre por sus cabalettas, ahora los recordamos también por la bondad del canto: Airam Hernández parecía en un principio solo una gran voz. más exhibida que domada, pero conforme avanzó la obra, y sobre todo a partir del segundo acto, su canto se afinó y destacando, con la calidad y plenitud del timbre, un considerable potencial y una buena propensión expresiva. Giovanni Meoni es un Germont muy probado, de canto refinado y expresión calculada en su rigor burgués, capaz de dar el peso justo y la moderación justa al arrepentimiento final. El resto del reparto también estuvo bien seleccionado, con Sofia Tumanyan (Flora), Michela Petrino (Annina), Lorenzo Izzo (Gastone), Davide Fersini (Marchese), Laurence Meikle (Barone), Mattia Denti (Doctor Grenvil), Luca Dordolo (Giuseppe ), Yiannis Vassilakis (criado de Flora) y Marco Scavazza (comisario), que se unieron al Coro della radiotelevisione svizzera dirigido por Andrea Marchiol. Con ellos volvemos a mencionar al coreógrafo Alessio Maria Romano y a todos los terpsícores, iluminacion de Alessandro Verazzi, las sombras de TeatroGiocoVita y a todos aquellos que, con precisión suiza, enumera acertadamente el minucioso programa de mano. Y dado que el programa es tan rico en información, me permito notar un descuido: los dos famosos preludios ya estaban presentes en la primera versión de la Traviata (1853) y Verdi no compuso ninguna obertura tradicional para esta ópera.  Fuera del Lac, un violinista callejero acoge al público, el lago brilla bajo las luces de la noche, la brisa es agradable, y hace a uno querer volver.

Recensione in italiano: L'Ape Musicale

https://www.apemusicale.it/joomla/it/recensioni/70-opera/opera-2022/13512-lugano-la-traviata-08-09-2022



Tuesday, November 19, 2013

Attila de Verdi en la Ópera de Lieja, Bélgica



Fotos: « Attila ». (©croisier)
 
Ramón Jacques

Con esta opera compuesta por Verdi durante su juventud y en conmemoración del bicentenario de su nacimiento, se inauguró una nueva temporada lírica en el recientemente renovado y reinaugurado Théâtre Royal de la Opera Royal de Wallonie de Lieja en Bélgica. La dirección escénica de la obra, que fue representada por última vez en esta ciudad en el 2002, fue encomendada al legendario Ruggero Raimondi, reconocido interprete del papel principal quien optó por darle un enfoque clásico y conservador a la obra, con movimientos precisos y pausados, al que por momentos le faltó mayor imaginación. Vistoso y atractivo fue el marco escénico de Daniel Bianco con enormes columnas decoradas con relieves inspiradas en las pinturas de Veronese con un colorido y por momentos oscuro cielo, un tenebroso bosque en el fondo y adecuados vestuarios. Este marco estuvo servido por un buen trabajo en la iluminación de Albert Faura. Para la ocasión se conformó un elenco sólido sobresaliendo por desempeño vocal por la calidez en su timbre y refinamiento se el bajo Michele Pertusi, interpretando al personaje de Attila.  La soprano georgiana  Makvala Aspanidze, que fue un grato descubrimiento, con una voz potente desplegó homogeneidad y colorido en su apasionado canto e hizo creíble a Odabella. El personaje de Ezio careció de majestuosidad en la actuación y los movimientos de Giovanni Meoni quien sin embargo convenció  con su musicalidad y elegancia vocal.  El tenor albano Giuseppe Gipali exhibió  una voz clara que por momentos forzó, y con una discreta actuación no dio vida mas que a un correcto y discreto Foresto.  Destacable fue el desempeño del coro así como el de la orquesta, que fue guiada con ímpetu y seguridad por la experta mano de Renato Palumbo. Musicalmente el resultado musical emocionó al público que premio efusivamente a los intérpretes. 

Tuesday, March 20, 2012

RIGOLETTO : Delito y Castigo - Teatro Regio de Turín

Foto: Ramella & Giannese Fondazione Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

En esta ‘reposición’ del Teatro Regio, el papel principal le fue confiado a Giovanni Meoni quien moduló su calida y melodiosa voz en una sucesión de sentimientos opuestos. Ya reconocido en otras producciones del papel por su interpretación sin protagonismos, ofreció al atento público arias y cabaletas con claro fraseo y mórbida rotundidad.  Gilda fue Dèsirée Rancatore, co protagonista con Meoni en la reciente edición en Macerata.  La soprano mostró una voz que en el tiempo ha madurado en colores y acentos de calidos tonos dorados, manteniendo una brillantez cristalina en los agudos y sobreagudos, en las virtuosas coloraturas y los suaves tonos afligidos en la profundidad del sentimiento participativo. Como interprete de referencia del papel exhibió una sólida técnica con extremo cuidado en una interpretación nunca banal que la ha hecho ser muy apreciada por el publico.  El joven director Fabio Banfo jugó entre luces y oscuridades con la sombra de un balón que botaba y después robada por el suelo. Gilda no jugaba más porque había sido raptada. La producción ofrecida por el Regio, resultó ser de lectura clara y de simbolismos. En un ambiente oscuro, como lo es la narración, el director hizo que los cantantes se movieran con respeto por el canto que emergía del foso del maestro Daniele Rustioni, quien con una dirección puntal y libre de lo tradicional, buscó la fidelidad, la poesía y el sentimiento de los personajes y la narración  Claudio Fenoglio es el destacado director del consolidado coro, nunca en puesto secundario, si no que a tono con el resto del escenario.  Pietro Pretti fue el Duque de Mantua que seguro y afligido, tierno y sin escrúpulos se afirmó como un buen interprete de timbre claro y seguro en  ‘Ella mi fu rapita..’ en ‘Bella figlia dell’amore..’ y en la celebre ‘La Donna è mobile’. Alessandro Guerzoni delineó con buena voz un Sparafucile de contornos precisos e interesantes.  Los demás intérpretes estuvieron igualmente validos y apreciados en sus papeles.  

Monday, March 19, 2012

RIGOLETTO : DELITTO e PUNIZIONE - Teatro Regio di Torino

Foto: Ramella&Giannese - Fondazione Teatro Regio di Torino

Renzo Bellardone

In questa ‘ripresa’ del Teatro Regio, il ruolo del titolo è affidato al bravo Giovanni Meoni che modula la voce calda e melodiosa in un susseguirsi di sentimenti opposti; già recentemente apprezzato nel ruolo in altre produzioni (S.O.F.2012) anche per l’interpretazione senza protagonismi, offre all’attento pubblico arie e cabalette con chiaro fraseggio e morbide rotondità. Gilda è Dèsirée Rancatore, già coprotagonista con Giovanni Meoni nella succitata edizione dello Sferisterio di Macerata. Il soprano sfodera una voce che nel tempo ha maturato colori e sfumature dai caldi toni dorati pur mantenedo la limpidezza cristallina negli acuti e nei sovracuti, le colorature dei virtuosismi ed i morbidi toni accorati nella profondità del sentimento partecipato. Interprete di riferimento anche in questo ruolo, sfodera salda tecnica ed estrema cura dell’interpretazione mai banale che la porta ad essere molto amata dal pubblico. Gilda è una giovane ed ingenua ragazza che pur soffrendo ‘d’amore’ vive ancora le innocenze dei giochi ed in scena fa rimbalzare una eterea palla con la leggerezza emblematica dell’età adolescenziale. Il giovane regista Fabio Banfo tra luci ed ombre gioca sull’ombra della palla rimbalzante fino a quando scompare l’ombra e…la palla rotola a terra: Gilda non gioca più, Gilda è stata rapita. Realizzata con mezzi contenuti, la produzione oggetto di vincita di bando promosso dal Teatro Regio, risulta una lettura chiara anche nei simbolismi. In ambiente cupo, come cupa è la narrazione, il regista fa muovere i cantanti nel rispetto del canto seguito in buca dal Maestro Daniele Rustioni: direzione puntuale e scevra da consuetudini ricerca la fedeltà, la poesia ed il sentimento dei personaggi e della narrazione. Già recentemente apprezzato al Regio nella direzione di Butterfly, incuriosisce ancora per il gesto elegante e non enfatico che sfoglia tra le note alla ricerca dell’intimo e profondo sentire. Claudio Fenoglio è il significativo direttore del consolidato Coro, mai in ruolo secondario, ma in comprimarietà con il resto del palco. Piero Pretti è il duca di Mantova che, sicuro od accorato, tenero o spregiudicato ‘Ella mi fu rapita..’ , ‘Bella figlia dell’amore..’ e la celebre ‘La Donna è mobile’ si afferma buon interprete dal timbro chiaro e sicuro.Alessandro Guerzoni con buona voce tratteggia Sparafucile con contorni precisi ed interessanti, come Davide Motta Frè dipinge il Conte di Ceprano con cura ed attenzione. Tutti gli altri interpreti sono parimenti validi ed apprezzati nel ruolo. Sull’ultima scena, ovvero la morte di Gilda, Banfo fa scendere sotto al palcoscenico l’ombra della città che nera si stagliava all’orizzonte, sottolineando così, come la speranza di Rigoletto si spegne con l’ultimo sospiro della figlia. La Musica vince sempre.

Tuesday, December 6, 2011

LO SFERISTERIO REALIZZA LE SCENOGRAFIE DEL NABUCCO CHE DOMANI DEBUTTERA’ AL TEATRO DELLA FORTUNA DI FANO

Foto: Massimo Gasparon, Paoletta Marrocu

C’è anche il lavoro delle professionalità e maestranze dello Sferisterio nell’allestimento dell’opera Nabucco di Giuseppe Verdi, che domani debutterà al teatro Fortuna di Fano, nel cartellone della stagione invernale  Sono state, infatti, realizzate a Macerata le scene e i costumi disegnati da Massimo Gasparon che cura anche la regia e le luci di questa produzione della fondazione Teatro della Fortuna di Fano. Il regista, che ha firmato il Rigoletto nell’edizione scorsa dello Sferisterio Opera Festival, si è affidato, per la realizzazione degli allestimenti e costumi, alle competenze dell’arena maceratese. Così le scenografie sono state realizzate dal laboratorio scenografico dell’associazione Sferisterio e i costumi, di proprietà dello Sferisterio, sono stati realizzati dalla sartoria Arianna di Piediripa. Due settimane di intenso lavoro in un periodo di “fuori stagione” per il teatro maceratese, che testimoniano il riconoscimento della professionalità e dell’imprenditorialità dell’arena maceratese. Ancora top secret l’allestimento scenografico dell’opera che sarà svelato solo domani con la prima dello spettacolo. Il lavoro presenta un cast di alto livello con Giovanni Meoni (che fu Rigoletto a Macerata), Paoletta Marrocu, Michele Pertusi, Luca Canonici e Agata Bienkowska. L’Orchestra sinfonica Rossini è diretta da Roberto Parmeggiani. L’opera sarà trasmessa in diretta web nel sito del teatro della Fortuna http://www.teatrodellafortuna.it/index.php/stagione-lirica-201112/114-nabucco

Monday, August 15, 2011

Massimo Gasparon lo “Publico y lo Privado” de Rigoletto, Sferisterio Opera Festival 2011

Foto: Sferisterio Opera Festival 2011 Macerata

Renzo Bellardone

SFERISTERIO OPERA FESTIVAL 2011 Sferisterio de Macerata 23 de julio del 2011 a las 21,00 horas. RIGOLETTO Música de Giuseppe Verdi Libreto de Francesco Maria Piave basado en el drama ‘Le Roi s’amuse’ de Víctor Hugo Director musical Andrea Battistoni. Dirección, vestuarios, escena Massimo Gasparon. Iluminación: Sergio Rossi. Fondazione Orchestra Regionale delle Marche Coro Lirico Marchigiani V. Bellini. Maestro del Coro: David Crescenzi Grupo en escena: Banda ‘Salvadei’ Coreografia: Roberto Maria Pizzuto. Elenco: Il duque de Mantua: Ismael Jordi, Rigoletto, Giovanni Meoni, Gilda: Dèsirée Rancatore, Sparafucile: Alberto Rota, Maddalena: Tiziana Carraro, Giovanna: Annunziata Vestri, El Conde de Monterone: Alberto Rota, Marullo: Lucio Mauti, Matteo Borsa: Enrico Cossutta, Il Conte di Ceprano: William Corrò, La Contessa de Ceprano: Tiziana Carraro, Un empleado de la corte: Antonio Barbagallo. Un paje de la duquesa: Silvia Giannetti

El gran riesgo de una producción al aire libre es el mal tiempo, lo que en el Sferisterio obligó a que la primera función de Rigoletto tuviera una suspensión de casi dos horas. Apenas después del inicio de la función, fuertes torrentes de lluvia obligaron a un desalojo general, pero ya en el reinicio nos permitió escuchar nuevamente el dueto ‘Quel vecchio maledivami..’ Desde el inicio se pudo percibir, y confirmar en la continuación de la función, que la Orchestra Regionale delle Marche daría lo mejor de si, ya que fue llevada de manera sapiente para crear efectos de espera como para acentuar, lanzar y marcar la tragedia o para elevarse de manera sinfónica hasta crear poesía, por medio de la segura y decida dirección; realizada con furor y todo el vigor pasional del joven y talentoso director Andrea Battistoni. La orquesta y el coro, que fue dirigido por David Crescenzi, se amalgamaron casi en una tenebrosa fusión que con el sabio recurso del esparcimiento de las voces y el atento uso de las cuerdas (sublime fue el momento del violonchelo con pizzicato de violín) crearon una atmosfera revivida con el gusto de“ algo aun no escuchado” El papel titular le fue confiado a un buen Giovanni Meoni: de voz calida y melodiosa que nos llevó hacia todas las sensaciones de afecto, ira, castigo y sufrimiento que el personaje quiere. Entró a la escena no vestido como un bufón si no como pulchinela con la media mascara negra y la casaca blanca, que sobresalió en medio de los variados colores del grupo de cortesanos. El barítono moduló oportunamente la voz y sin obsesión de protagonismo se impuso por gracia y continuidad, tanto en el aria como en la cabaleta, con fraseo claro. Las dudas, los celos, la venganza y la represalia fueron trazadas con cuidado en cada detalle. Mascaras de comedia del arte, retorcida lujuria, malabaristas, colores brillantes y una ambientación clásica pero no descontada o banal, con escenas fijas que rotaban sobre un eje central fueron algunos de los ingredientes con los que Massimo Gasparon construyó su magnetizante Rigoletto en el Sferisterio. 

La evidente conjugación entre los diversos roles en escena contribuyeron al sapiente uso del gran espacio abierto, por ejemplo: después de haberse escondido el coro fuera del escenario se creo un efecto acústico de un gran efecto surrealista, como optimo resultado tuvo el hacer a los cantantes cantar mientras salían de la escena en posiciones marcadamente distanciadas respecto al núcleo central, creando una eficaz percepción auditiva de la distancia.  La iluminación de Sergio Rossi apuntó hacia el blanco y hacia el azul reavivando elegantemente y ensombreciendo de manera amenazante el amplio y oscuro escenario. Los movimientos coreográficos de la Banda Salvadei, dirigida por Roberto Maria Pizzuto no fueron nunca invasivos, si no bien calibrados y respetuosos del resultado en conjunto. A la profunda voz de Alberto Rota se le confiaron, tanto el breve papel del barítono, muy oscuro de Monterone, como el muy exigente de bajo de Sparafucile, con el que interpretó con técnica y convicción ..‘E’ la il vostr’uomo’.  El duque de Mantua del español Ismael Jordi, que tuvo seguridad se mostró adolorido en ‘Ella mi fu rapita..’ y desinhibido en ‘Bella figlia dell’amore..’ con la que indudablemente se confirmó en el papel. Con emisión definida y clara hizo surgir no solo la voz, sino también el sentimiento intrínseco sin desmedida osadía El tenor no se dejo llevar por vistosas actitudes sino que con sobrio cuidado apuntó hacía una agradable oferta vocal. 
El personaje de Gilda le fue confiado a la calida y rotunda voz de Dèsirée Rancatore quien con virtuosismo basado en su sólida técnica, dominando la coloratura, y con agilidad y sobreagudos entró con simplicidad en el personaje y lo interpretó con veracidad y dramática presencia escénica. Con natural claridad desvanecida por colores que calientan, infundio madurez y al mismo tiempo conservó la inocente frescura de Gilda, sin escatimar y logrando en su búsqueda emocionar emocionándose con una voz que con el paso del tiempo se ha convertida naturalmente en mas calida y colorida.  Lucio Mauti fue un buen Marullo, Enrico Cossutta un convencido Matteo Borsa, Antonio Barbagallo dio buena voz al empleado de la corte y el joven William Corrò fue un muy creíble Conde de Ceprano. A los papeles femeninos, excluyendo el de la protagonista, Giuseppe Verdi les asignó voces de mezzosoprano para remarcar bien la seguridad de la obra. El paje fue la agradable Silvia Giannetti, vocalmente provocativa estuvo Tiziana Carraro como Maddalena, mientas que más sobria estuvo en el papel de la condesa; y Annunziata Vestri estuvo bien caracterizada como Giovanna.  En los últimos años, Rigoletto ha sido un titulo puesto en cartelera por diversos teatros italianos y para ciertas versiones podría aparecer como “abusado y hasta demasiado de repertorio”. Gasparon en el Sferisterio 2011 lo presentó dentro de una concepción clásica, pero innovadora que transformó los límites del espacio abierto, de la imposibilidad de complicadas maquinas de escena y la astucia acústica de las salas teatrales, como una oportunidad de ingenio positivo. Luces y sombras, colores y transparencias, movimiento de las masas y acciones de los personajes individuales, respetando el libreto, exaltaron las líneas del inevitable destino en una espasmódica búsqueda por la libertad. ! La música vence siempre!

Tuesday, July 26, 2011

Massimo Gasparon ed il "Pubblico e Privato' di Rigoletto - Sferisterio Opera Festival 2011

Foto: Giovanni Meoni - Dèsirée Rancatore- Sferisterio Opera Festival 2011

Renzo Bellardone

SFERISTERIO OPERA FESTIVAL 2011. Sferisterio di Macderata 23 luglio 2011 ore 21,00. RIGOLETTO, Musica di Giuseppe Verdi. Libretto di Francesco Maria Piave tratto dal dramma ‘Le Roi s’amuse’ di Victor Hugo. Direttore Andrea Battistoni. Regia, scene costumi Massimo Gasparon. Disegno luci Sergio Rossi. Fondazione Orchestra Regionale delle Marche. Coro Lirico Marchigiani V. Bellini Maestro del Coro David Crescenzi. Complesso di Palcoscenico Banda ‘Salvadei’. Movimenti coreografici Roberto Maria Pizzuto. Il duca di mantova Ismael Jordi. Rigoletto Giovanni Meoni. Gilda Dèsirée Rancatore. Sparafucile Alberto Rota. Maddalena Tiziana Carraro. Giovanna Annunziata Vestri. Il Conte di Monterone Alberto Rota. Marullo Lucio Mauti. Matteo Borsa Enrico Cossutta. Il Conte di Ceprano William Corrò. La Contessa di Ceprano Tiziana Carraro. Un usciere di corte Antonio Barbagallo. Un paggio della duchessa Silvia Giannetti

MASSIMO GASPARON ED IL ‘PUBBLICO E PRIVATO’ DI RIGOLETTO

Il grande rischio delle produzioni all’aperto è il maltempo che anche allo Sferisterio ha prepotentemente obbligato la Prima di Rigoletto ad una sospensione di quasi due ore. Appena dopo l’inizio, forti scrosci di pioggia hanno costretto ad un fuggi fuggi generale che consentirà però, alla ripresa, di riascoltare il duetto ‘Quel vecchio maledivami..’ Fin dall’attacco si percepisce e si confermerà nel prosieguo che l’Orchestra Regionale delle Marche, darà il meglio di sé; sapientemente tenuta sommessa a creare effetti di attesa o sottolineatura, per sbottare d’imperio a marcare la tragedia o ad elevarsi sinfonicamente a creare poesia; la direzione sicura e decisa palesa con furore tutto il passionale vigore giovanile del talentuoso direttore Andrea Battistoni . Orchestra e Coro, diretto da David Crescenzi, si amalgamano quasi in una tenebrosa fusione che con il saggio espediente della dislocazione delle voci e l’attento utilizzo degli archi (sublime momento di violoncello con pizzicato di violino) creano un’atmosfera rivissuta con il gusto del ‘non ancora udito’, insomma del nuovo.  Il ruolo del titolo è affidato al bravo Giovanni Meoni : voce calda e melodiosa rimanda tutte le sensazioni di affetto, gelosia, ira, punizione e sofferenza che il personaggio vuole; entra in scena non abbigliato da buffone, ma da pulcinella con la mezza maschera nera e la casacca bianca che si staglierà in mezzo ai variegati colori delle masse di cortigiani; il baritono modula opportunamente la voce e senza manie di protagonismo si impone per grazie e continuità sia nelle arie che nelle cabalette con fraseggio chiaro. I dubbi, le gelosie, la vendetta e la ritorsione vengono tratteggiati con cura e dettaglio.
Maschere da commedia dell’arte, lussuria serpeggiante, giocolieri, colori brillanti e ambientazione classica ma non scontata o banale, con scene fisse rotanti su perno centrale sono alcuni degli ingredienti con cui Massimo Gasparon ha costruito il suo calamitante Rigoletto allo Sferisterio. L’evidente affiatamento tra i vari ruoli d’impianto contribuisce al sapiente utilizzo del grande spazio all’aperto: ad esempio nel finale l’aver nascosto il coro fuori dal palcoscenico ha creato un effetto acustico di grande effetto surreale; stesso ottimale risultato il far cantare i cantanti in uscita da posizioni marcatamente distanziate rispetto al nucleo centrale creando l’efficace percezione uditiva della distanza. Le luci di Sergio Rossi puntano sul bianco e sul blu ravvivando elegantemente od ottenebrando minacciosamente il lungo palco scuro; i movimenti coreografici della Banda Salvadei, diretta da Roberto Maria Pizzuto non risultano mai invasivi, ma ben calibrati e rispettosi del risultato d’insieme. Alla profonda voce di Alberto Rota vengono affidati il breve ruolo da baritono molto scuro di Monterone e quello ben più impegnativo di basso in Sparafucile, interpretato con tecnica e convinzione ..‘E’ la il vostr’uomo’.  Il duca di Mantova è Ismael Jordi che, acquistata sicurezza diviene accorato con ‘Ella mi fu rapita..’ fino allo spregiudicato ‘Bella figlia dell’amore..’ dove si conferma decisamente nel ruolo. Con emissione definita e chiara fa arrivare non solo la voce, ma anche il sentimento intrinseco, seppur senza intemperante spregiudicatezza. Il tenore non si abbandona a plateali atteggiamenti, ma con sobria cura, punta ad una offerta vocale gradevole.  Il personaggio di Gilda è affidata alla voce calda e rotonda di Dèsirée Rancatore che con virtuosismo basato su salda tecnica, domina le colorature, le agilità ed i sovracuti; ponendosi con semplicità entra nel personaggio e lo esterna con veridicità e presenza scenica drammatica. Con naturale limpidezza sfumata da colori che scaldano, infonde maturità ed al tempo stesso conserva l’innocente freschezza di Gilda; non si risparmia e riesce nella ricerca dell’emozionare emozionandosi, con una voce che nel tempo è naturalmente diventata più calda e colorata. Lucio Mauti è un buon Marullo, Enrico Cossutta un convinto Matteo Borsa, Antonio Barbagallo dona buona voce ad un usciere di corte ed il giovane William Corrò ad un credibilissimo Conte di Ceprano;  I ruoli femminili, ad esclusione della protagonista, Giuseppe Verdi li ha assegnati a mezzosoprani a ben rimarcare la scurezza della vicenda: una paggio è la piacevole Silvia Giannetti ; anche vocalmente provocante è Tiziana Carraro in Maddalena, mentre è più sobria nel ruolo della contessa; Annunziata Vestri ben caratterizza un’ambigua Giovanna. 
‘Rigoletto’ negli ultimi tempi è stato un titolo messo in cartellone da diversi teatri italiani e per certi versi potrebbe apparire ‘abusato e fin troppo di repertorio’; Gasparon allo Sferisterio 2011 lo ha presentato in una concezione classica, ma innovativa trasformando i limiti dello spazio aperto, dell’impossibilità di complicate macchine da scena e di accorgimenti acustici da sala teatrale, in opportunità dell’ingegno positivo.  Luci ed ombre, colori e trasparenze, movimento delle masse ed azione dei singoli personaggi rispettano il libretto esaltando le linee dell’inevitabile destino in una spasmodica ricerca di libertà.  La Musica vince sempre.


Saturday, July 2, 2011

Temporada 2010-2012 de la Gran Opera de Houston

Foto: Craig H. Hartley


El celebre director estadounidense Patrick Summers, quien hasta hace poco fungía solamente como director musical de Houston, asumirá además, y a partir de la presente temporada, el puesto de director artístico del teatro. El propio Summers se encargará de dirigir musicalmente cuatro producciones: La Traviata con la soprano Albina Shagimuratova, el barítono Giovanni Meoni y el tenor mexicano David Lomelí, en los papeles principales; The Rape of Lucretia de Britten con Michelle De young en el papel de Lucretia y el tenor Anthony Dean Griffey, así como una interesante representación del  Don Carlo de Verdi, en su versión francesa, con el tenor Brandon Jovanovich, y el legendario Samuel Ramey como el Gran Inquisidor y Maria Stuarda de Donizetti con Joyce Di Donato. Las que se perfilan para ser los platos fuertes de la temporada son sin lugar a dudas las nuevas producciones que se verán de  Fidelio de Beethoven con Karita Mattila y Simon O’Neill que dirigirá musicalmente Michael Hofstetter y puesta escénica de Jürgen Flimm; y el Barbero de Sevilla con el montaje creado por Joan Font, Albert Faura y Joan Guillen; que tendra un elenco conformado por Nathan Gunn, el tenor Lawrence Brownlee y la soprano puertorriqueña Ana María Martínez. 

Thursday, March 17, 2011

Fabio Armiliato debuta en el personaje de Otello en la Opéra Royal de Wallonie de Lieja, Bélgica

Foto: Fabio Armiliato y Daniela Dessi en Francesca da Rimini. copyright
Alicia Perris
Fabio Armiliato está considerado como uno de los mejores intérpretes del repertorio italiano, y especialmente del verdiano, tal y como atestiguan varias de sus muchas grabaciones discográficas; la última de ellas, editada por el sello alemán SoloVoce, ha sido La Traviata, interpretada junto a Daniela Dessì, su pareja en la vida real. Tras el esperado debut como Otello, Fabio Armiliato se enfrentará a un 2011 lleno de importantes compromisos: será Calaf en la Turandot de Copenhague, regresa como Radames para la Aida de la Arena de Verona, vuelve a Barcelona como Don José de Carmen y su Pinkerton marcará su regreso a la Staatsoper de Viena en Madama Butterfly. A un año de su debut como Rodolfo (Luisa Miller) en la Ópera de Zúrich, Fabio Armiliato se enfrenta a un nuevo y esperado papel verdiano en las vísperas del bicentenario del compositor: Otello. El tenor italiano dará vida por primera vez al moro de Venecia en Lieja Bélgica en una nueva producción de la Opéra Royal de Wallonie, ocasión que representa también el debut del cantante en ese escenario. “He estado durante años preparándome para asumir este papel fascinante y complejo, al que considero como un hito en la trayectoria de cualquier tenor”, afirma el cantante. La dirección de escena de esta nueva producción es del propio director artístico del citado coliseo belga, Stefano Mazzonis de Pralafera, mientras que la orquesta estará dirigida por Paolo Arrivabeni, como Armiliato, experto en Verdi. La soprano italiana Daniela Dessì, que acaba de conseguir un nuevo triunfo en su carrera al incorporar el papel titular de La Gioconda en Palermo, acompañará al tenor genovés como Desdemona en un reparto en el que también destacan Giovanni Meoni (Iago) y Cristiano Cremonini (Cassio). El estreno será el 19 de abril, con funciones el 22 y 28 del mismo mes y 1 y 3 de mayo; el 7 de mayo la producción viajará a Heerlen (Parkstad Limburg Theaters) y el 11 a Charleroi (Palais des Beaux-Arts).

Sunday, September 12, 2010

La Traviata de Robert Carsen en el Teatro la Fenice de Venecia

Foto: Michele Crosera - Teatro la Fenice

Massimo Viazzo

Fue justamente la Traviata de Robert Carsen con la que se inauguró, en el 2004, el nuevo teatro la Fenice reconstruido después de haberse incendió, y con cierta regularidad, esta producción escénica ha sido repuesta casi cada año aquí en Venecia (incluso se montará también en la temporada 2010/11) entrando a formar parte del repertorio estable del teatro. ¡Y es con razón! ya que Carsen, como es su costumbre, logró exaltar las emociones sin forzar la trama y el libreto, confeccionando de esa manera un espectáculo que cautivó a los espectadores, enalteciendo la música verdiana. Es el dinero, o mejor dicho, el miedo a quedarse sin el, el motivo conductor de esta producción. En tal sentido, fue memorable la lluvia de billetes de dinero (ilusión metamórfica de una desilusionante lluvia de hojas de otoño) en el segundo acto. Ekaterina Sadonikova encarnó una Violetta sufrida con una voz delgada pero bien proyectada y de timbre suave, sobretodo en el registro medio. Sin embargo, algunos agudos no siempre a fuego no han sido obstáculo para que ella lograse un éxito personal, merito de una prueba muy convincente desde el punto de vista emocional. Desafiante, y ardiente estuvo el Alfredo de Stefano Secco, un cantante que encuentra siempre el acento justo en este repertorio. Nítida fue la dicción de Giovanni Meoni como Giorgio Germont, un barítono de timbre franco y línea segura. Desafortunadamente una indisposición imprevista le permitió cantar solo el dueto con Violetta (el resto de la función fue mantenido sin particular brillo por Davide Damiani). Al final, es digna de ser enmarcada, la dirección de Myung-Whun Chung quien apuntó hacia la transparencia de los empastes tímbricos obteniendo así un sonido muy refinado.

La Traviata di Carsen alla Fenice, ovvero la forza del denaro

Foto: Michele Crosera - Teatro la Fenice.

Massimo Viazzo

Fu proprio la Traviata di Robert Carsen ad inaugurare, nel 2004, la nuova Fenice ricostruita dopo l’incendio e, con regolarità, questo allestimento è stato ripreso quasi ogni anno qui a Venezia (lo sarà anche nella stagione 2010/11) entrando così a far parte del repertorio stabile del teatro. E a ragione! Carsen è riuscito, come suo solito, ad esaltare le emozioni senza forzare trama e libretto, confezionando così uno spettacolo che avvince lo spettatore esaltando la musica verdiana. E’ il denaro, o meglio la paura di rimanerne senza, il motivo conduttore di questa regia. Indimenticabile in tal senso la pioggia di banconote (illusione metamorfica di una disillusa pioggia di foglie autunnali) nel secondo atto. Ekaterina Sadovnikova ha incarnato una Violetta sofferta con una voce esile ma ben proiettata e di timbrica suadente soprattutto nel registro mediano. Qualche acuto non sempre a fuoco non le ha impedito di ottenere comunque un grande successo personale, merito di una prova molto convincente dal punto di vista emozionale. Spavaldo, ardente l’Alfredo di Stefano Secco, un cantante che sa trovare sempre, in questo repertorio, l’accento giusto. Nitida la dizione di Giovanni Meoni (Giorgio Germont), un baritono di timbro franco e linea sicura. Purtroppo una improvvisa indisposizione gli ha consentito di cantare solo il duetto con Violetta (il resto della recita è stato sostenuto senza particolari lampi da Davide Damiani). Da incorniciare, infine, la direzione di Myung-Whun Chung che ha puntato sulla trasparenza degli impasti timbrici ottenendo così un suono raffinatissimo.

Thursday, January 14, 2010

La Traviata en Lieja, Belgica - DVD

Foto: Cinzia Forte (Violetta), Giovanni Meoni (Germont) - Opéra Royal de Wallonie - Jacky Croisier

Ópera Real de Wallonie, Lieja Belgica 2009. La Traviata, ópera en tres actos de Giuseppe Verdi con libreto de Francesco María Piave, inspirada en la obra ‘La Dame aux camelias’ de Alexandre Dumas. Dirección escénica: Stefano Mazzonis di Pralafera. Decorados: Edoardo Sanchi. Vestuarios: Kaat Kiley. Iluminación: Franco Marri. Elenco: Cinzia Forte (Violetta), Saimir Pirgu (Alfredo Germont), Giovanni Meoni (Giorgio Germont), Tineke Van Ingelgem (Flora), Federica Carnevale (Annina), Cristiano Cremonini (Gaston), Chris De Moor (Baron Douphol), Lorenzo Muzzi (Doctor Grenvil), Patrick Delcour (Marquis D’Obigy) Marcel Arpots (Giuseppe), Marc Tisson (un comisionado), Youri Lel (sirviente). Orquesta y coro (Director del coro: Marcel Seminara ) de la Ópera Real de Wallonie. Director musical: Paolo Arrivabeni.

2 DVD Dynamic 33642, 2009

Foto: Cinzia Forte (Violetta), Opéra Royal de Wallonie - Jacky Croisier

Roberta Pedrotti

Después de haber dejado la superintendencia del Teatro Comunal de Bolonia, para trasladarse a la Opéra Royal de Wallonie en Lieja, Bélgica, Stefano Mazzonis di Pralafera ha comenzado a dedicarse asiduamente a la regia lirica. Encontramos ahora en DVD la nueva producción de La Traviata ideada por el regista romano, que se vale de los vestuarios de la estilista belga Kaat Tilley. Vestuarios que, francamente, se verían mejor un una pasarela, (aunque tal vez la moda italiana nos ha acostumbrado a otro concepto de elegancia) mientras que para otros como el traje verde completo de Gastone y la falda con saltos rígidos de Flora no pudieron ser apreciados dentro de este contexto, pero que se adaptan perfectamente a la idea de una Traviata contemporánea sin una precisa connotación de época. Todo gira alrededor de una Violetta, mujer-niña que se refugia en su colección de muñecas infantiles como para reencontrar un ilusorio espacio interior de inocencia. El centro de su mundo es una cama sobredimensionada, indudablemente su lugar de trabajo, pero también un símbolo que enfatiza la fragilidad de la protagonista, forzada a colgarse como una niña, y la reencontrada pureza del encuentro, también físico, con Alfredo. Lastima que la ambición de las ideas algunas veces nos lleva al déjà vu (imposible no señalar la admiración declarada de Mazzonis por Irina Brook, regista de la misma Traviata presentada en Bolonia durante su administración) sin imponerse inesperadamente por personalidad y elegancia. En suma, mucha carne en el fuego, pera una realización que requiere un poco mas de maduración y una mayor estilización. Resaltan también bajo el perfil actorial los elementos principales del cast. Cinzia Forte es una Violetta segura en el primer acto, en virtud de su ascendencia belcantista, y en los dos siguientes actos por la inteligente musicalidad y por la adquisición de mayor rotundidad en el timbre. Germont padre es el elegantísimo Giovanni Meoni, barítono y artista de clase. Un poco menos encendido estuvo Saimir Pirgu, que debe crecer en el peso vocal como en la fantasía de intérprete pero que por ahora su ventaja de interpretar el papel de Alfredo, es su joven figura y frescura en el canto. Entre el resto de los otros interpretes, mencionamos a los italianos: Cristiano Cremonini (Gastone), Federica Carnevale (Annina) a Lorenzo Muzzi (Grenvil), y la Flora de Tineke Van Ingelgem. Sin mucha iluminación dirige un nada memorable Paolo Arrivabeni. Muy buena la parte del audio y video, aunque en este caso contextual fue una transmisión a las salas cinematográficas, una nueva y estimulante frontera para el mercado discográfico y en general, para la difusión del espectáculo lirico.