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Monday, April 8, 2024

Norma en Nápoles

Foto: Luciano Romano

Ramón Jacques

Otro de los importantes escenarios y de amplia tradición en la lírica en Italia, es el Teatro Carlo de Nápoles que vuelve a situarse en el lugar que le corresponde ofreciendo una amplia variedad de títulos con destacados elencos conformados por las estrellas de la actualidad. Sin embargo, al pasear por el vestíbulo del teatro frente a las estatuas de compositores como Domenico Cimarosa o Giovanni Paisiello nos hacer recordar que existe una escuela de compositores formados en esta ciudad y una corriente de óperas napolitanas que hoy lamentablemente se encuentran olvidadas y relegadas en este escenario, algunas de ellas tuvieron sus propios estrenos aquí mismo, y deberían tener un especio para ser conocidas por el público, como hace algunos años ocurrió con la Partenope de Leonardo Vinci (1690 o1696-1708) cuyo argumento trata sobre la fundación de Nápoles  En esta ocasión el titulo programado fue Norma, la tragedia lirica en dos actos de Vincenzo Bellini con libreto de Felice Romani. La ópera que se estrenó el 26 de diciembre de 1831 en la Scala de Milán se escuchó por primera vez en este teatro en dos años después, en 1833, y desde entonces no ha dejado de ser representada en incontables ocasiones, teniendo siempre a las mejores intérpretes del papel principal, y cuya última representación ocurrió en febrero del 2020, apenas unos dias antes de la cancelación de todas sus actividades del teatro a causa de la pandemia.  En la época en la que está de moda el intercambio de producciones escénicas entre teatros, se pudo ver el montaje proveniente del Teatro Real de Madrid ideado por el director de escena australiano Justin Way, con diseños escenográficos Charles Edwards, y vestuarios pertenecientes a distintas épocas de Sue Wilmington, y con la iluminación de Nicolás Fishtel, que más allá de pertenecer al teatro español no incorpora a ningún creador de ese país.  La obra comienza con una amplia cortina que contiene una pintura del imperio romano, y al abrirse, se entiende que la representación ocurre en un pequeño escenario, es decir el concepto del teatro en el teatro, con palcos laterales en los que se ubica Pollione como un espectador más, que observa e interviene bajando al pequeño escenario cuando es necesario. La escena del escenario recrea, escenas de bosques muy bien realizadas y de grata estética para el público. La escena se refuerza más con la aparición de técnicos que mueven los escenarios y uno de ellos que organiza y da indicaciones. La escena de la estancia de Norma, quizás su camerino, lucia más parecida a la buhardilla de La Boheme desentonando con el resto del montaje, y la escena final donde Pollione y Norma caminan hacia la hoguera creó un efecto cargado de perceptible intensidad, dramatismo y zozobra.  Vocalmente el elenco supero las expectativas teniendo a la soprano Anna Pirozzi en el papel principal, que posee una voz amplia, bien proyectada, pero poseedora del estilo el color y la agilidad necesaria para hacerle justicia al personaje. (Su Casta diva fue un ejemplo de las cualidades que posee la artista). Sus pianos fueron tan conmovedores como la brillantez con la que emitió sus agudos. Agradó la presencia del tenor italo-britanico Freddie de Tomaso, quien parece ocupar actualmente un lugar entre el tipo de tenor que hoy parece escasear, con su voz briosa, clara y plena de impulso, que supo canalizar para cumplir adecuadamente con los requerimientos del papel de Pollione.  Por su parte la mezzosoprano Ekaterina Gubanova, vestida en elegantes atuendos blancos, signo de pureza, juventud y belleza, tuvo un buen desempeño como Adalgisa, y con su tonalidad oscura y homogénea transmitió seguridad y afinidad en sus duetos y tercetos.  Menos afortunada fue el desempeño del bajo Alexander Tsymbalyuk a quien se le notó ajeno y poco participativo y autoritario en escena, con un vestuario poco atractivo, aunque su voz es potente y profunda, pareció estar fue de sincronía a lo largo de la función.  Correctos estuvieron el tenor Giorgi Guliashvili y la soprano de la soprano Veronica Marini, en los personajes menores de Flavio y Clotilde, respectivamente.  El coro que del teatro que dirige el maestro Fabio Cassi, cumplió de manera destacada con sus intervenciones vocales, no tanto así con su parte actoral donde participaban como parte de las escenas que se desarrollaban dentro de la obra de teatro que ocurría de manera paralela.  La orquesta estuvo destacada en la parte que le correspondía, aportando musicalidad, seguridad, uniformidad y exaltación a la brillante partitura que sedujo al público.  Al frente de la orquesta estuvo el joven director italiano Lorenzo Passerini, quien dirigió con control y enardecimiento. Su prestación fue buena, pero parecer que se está haciendo una moda entre la nueva generación de directores, que gustan de llamar la atención con excesivos movimientos con las manos e innecesario histrionismo, visible para el público.

Friday, November 25, 2016

Aída en el Metropolitan de Nueva York

Gentileza Prensa del Metropolitan Opera. Crédito: Marty Sohl.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Nueva York, 19/11/2016. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. Giuseppe Verdi: Aida, ópera en cuatro actos. Libreto de Antonio Ghislanzoni, Eduard Mariette y Camille du Locle. Sonja Frisell, dirección escénica. Gianni Quaranta, diseño de escenografía. Dada Saligeri, vestuario. Alexei Ratmansky, coreografía. Gil Wechsler, iluminación. Stephen Pickover, repositor. Liudmyla Monastyrska (Aida), Ekaterina Gubanova (Amneris), Marco Berti (Radamés), Marc Delevan (Amonasro), Dmitry Belosselskiy (Ranfis), Soloman Howard (El Rey). Eduardo Valdes (Mensajero), Jennifer Check (Sacerdotisa). Orquesta y Coro Estables del Metropolitan Opera. Director del Coro: Donald Palumbo. Dirección Musical: Marco Armiliato.

Las funciones de matinée de los sábados en el Metropolitan Opera son populares en todo el mundo por sus trasmisiones en vivo tanto en audio para diversas radios como en HD a cientos de salas en todo el mundo. Muchas de estas funciones grabadas en audio y video de alta resolución se comercializan, posteriormente, en DVDs y por ello las puestas en escenas son conocidas por todos los públicos del orbe. Estar, por ello, una tarde en el Met se convierte en una experiencia inolvidable, por la sala repleta, por la calidad de sus cuerpos estables, la presencia de grandes estrellas canoras en el escenario y la posibilidad de apreciar en directo puestas en escenas -vislumbradas a través del video- pero que en vivo resultan majestuosas. La concepción de Aida Sonja Frisell -estrenada en 1988- es de una perfección casi insuperable. Cada detalle es tenido en cuenta tanto en el diseño como en la realización. Los movimientos de los solistas resultan naturales y las masas se mueven con soltura y grandiosidad. La parte de gran espectáculo está asegurada pero no se pierden los momentos más íntimos. A la excelencia contribuyen los magníficos decorados de Gianni Quaranta -que usa toda la potencialidad del escenario del Met con escenografías que bajan o suben, con planos superpuestos y con aperturas o cierres cuando son necesarios- y el bellísimo vestuario de Dada Saligeri de alta calidad y buen gusto en cuanto a formas, colores y diseños. Terminan de concretar una puesta verdaderamente inolvidable la sutil coreografía de Alexei Ratmansky y la ajustada iluminación pensada por Gil Wechsler
La soprano ucraniana Liudmyla Monastyrska deslumbró como Aida, por calidad vocal, potencia del registro, homogeneidad de timbre y temperamento interpretativo. El tenor Marco Berti (Radamés) comenzó un poco forzado y algo exigido pero se fue asentando en el curso de la representación redondeando un muy buen trabajo. El bajo Dmitry Belosselskiy fue un Ramfis de calidad y que exhibió sólida autoridad, mientras que El Rey de Soloman Howard resultó compenetrado y profundo. Mark Delavan fue un perfecto Amonasro mientras que Ekaterina Gubanova (Amneris) lució su registro pleno de mezzo, una voz pequeña pero bien manejada y una interpretación sin ninguna exageración y sin excesos. Adecuados, para terminar de ofrecer un marco vocal sonoro de calidad, Eduardo Valdes (Mensajero) y Jennifer Check (Sacerdotisa), así como los Coros que dirige Donald PalumboInobjetable la orquesta de la casa bajo la dirección de la experimentada batuta de Marco Armiliato.

Thursday, August 7, 2014

Fragmentos de Tristán e Isolda en Buenos Aires

Foto: Teatro Colon de Buenos Aires

Gustavo Gabriel Otero

Buenos Aires, 06/08/2014. Teatro Colón. Proyecto Tristán. Fragmentos en versión de concierto de Tristán e Isolda. Ópera en tres actos, música y libreto de Richard Wagner. Peter Seiffert (Tristán), Waltraud Meier (Isolda), René Pape (Rey Marke), Ekaterina Gubanova (Brangania), Gustavo López Manzitti (Melot). Orquesta West-Eastern Divan (WEDO). Dirección Musical: Daniel Barenboim. Festival Barenboim de Música y Reflexión

Daniel Barenboim y la WEDO (Orquesta West-Eastern Divan) están produciendo en estos días en Buenos Aires un verdadero Festival de Música de enorme trascendencia cultural. Al concierto del domingo 3 de agosto con la subyugante presencia de Martha Argerich en piano, le siguió el martes una velada con Argerich y Barenboim tocando a dos pianos o en piano a cuatro manos. El sábado será la conjunción de los dos divos con el conjunto de instrumentos informales Les Luthiers y dos conciertos más para el Mozarteum Argentino de la WEDO con la dirección de Barenboim. Este Festival Barenboim tendrá un momento de reflexión el domingo 10 de agosto con la presencia de Felipe González  en diálogo con Barenboim y la moderación de Hugo Sigman y un concierto popular al aire libre, con entrada gratuita, ese mismo domingo a las 11 en Puente Alsina. Dentro de estos arrolladores diez días de música la conjunción de la WEDO y su director ofrecen cuatro funciones para los abonos líricos del Teatro Colón de una selección de concierto de Tristán e Isolda de Wagner. Barenboim seleccionó como material del concierto bautizado originalmente como ‘Proyecto Tristán’ el Preludio -con una coda original del mismo Wagner-, el Acto II completo y el final con la Muerte de amor. Evidentemente una muy buena selección que muestra el verdadero corazón de la obra, un buen acercamiento a la ópera de una orquesta integrada mayormente con jóvenes y no dedicada especialmente al género lírico y una magnífica ocasión para demostrar la riqueza orquestal del mundo Wagneriano. Ante la excelencia de la representación quedaron acalladas las voces que discutieron la pertinencia de la inclusión de este concierto en el abono de ópera, sobre todo teniendo en cuenta el historial Wagneriano del Colón, y la no utilización de las Orquestas del mismo. 
Con la orquesta en el escenario y completa se balanceó el sonido colocando los solistas por detrás de los instrumentos en una tarima elevada. Esta solución inteligente permitió un equilibrio sonoro notable y la perfecta proyección de las voces. La versión contó con cuatro cantantes wagnerianos de primer nivel aportados desde el exterior por Barenboim. Waltraud Meier es hoy una de las Isoldas más conocidas en las carteleras internacionales y aunque su voz acusa alguna veteranía es notable la compenetración con un personaje que conoce a la perfección y al que le da en cada momento el matiz distintivo justo y perfecto. Peter Seiffert es un sólido y competente Tristán de buena emisión y Ekaterina Gubanova volvió de demostrar con Brangania -como en 2010 con Amneris- que es una artista de primerísimo nivel. Su voz corre por toda la sala incluso cuando canta casi desde fuera del escenario hacia el final del segundo acto y se pleno registro de mezzo deslumbra durante todo el concierto. Sin lugar a dudas la presencia del bajo René Pape se inscribe en las mejores páginas de la historia del Teatro Colón. Fue una rey Marke de perfección con su volumen, su belleza vocal, su perfecta dicción, su exquisita línea de canto y su perfecta intencionalidad. Una verdadera alegría poder escuchar al local Gustavo López Manzitti seguro y potente como Melot, en un plano de igualdad frente a las deslumbrantes voces extranjeras. Daniel Barenboim al frente de la WEDO consigue una homogeneidad y belleza sonora notables. Toda la paleta orquestal Wagneriana es presentada con absoluta precisión y no queda detalle o sutileza sin poner en primer plano. Durante el concierto el espectador se olvida que es una orquesta juvenil y de concierto para encontrar un conjunto de plena madurez y casi perfecto en el acompañamiento de las voces. Una sala colmada y agradecida aplaudió y vociferó entusiasmada inscribiendo esta serie de representaciones en la historia grande del Teatro Colón.

Tuesday, July 29, 2014

Presentación del Festival Barenboim, el evento cultural más esperado de la Temporada 2014 de Buenos Aires

Esta tarde, en el Salón Dorado del Teatro Colón de Buenos Aires (república Argentina), y con la presencia del Maestro Daniel Barenboim, del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri, el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires Hernán Lombardi, músicos de la Orquesta West - Eastern Divan y su co-fundadora Mariam C. Said, fue presentado el Festival Barenboim, cuya primera edición comienza el próximo 3 de agosto.Fue Pedro Pablo García Caffi quien dio la bienvenida al Maestro Barenboim, así como a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, destacando que la presencia de todos reforzaba la idea de que tanto la cultura como el arte nos alejan de alguna manera de la fugacidad de las cosas materiales y nos llevan a un mundo de valores permanentes. El maestro Barenboim, por su parte, manifestó estar “cada día más contento de volver a Buenos Aires”. Luego se refirió al conflicto en la Franja de Gaza como algo inaceptable y declaró que “al odio que se está distribuyendo hoy ningún tipo de negociaciones políticas va a poder borrar”. En contraposición, agradeció poder contar con la oportunidad de organizar una aventura tal como el Festival Barenboim aquí, en el Teatro Colón. Asimismo, y tras referirse a las diferentes jornadas que compondrán el Festival, el Maestro Barenboim, aseguró que “la música debería ser una parte orgánica de la sociedad” y que debería enseñarse desde el jardín de infantes. Finalmente, tuvo la palabra Mariam Said, co- fundadora de la Orquesta West-Eastern Divan, quien destacó el honor que significa participar de este Festival en el Teatro Colón e hizo hincapié en el humanismo que condujo a la creación de la misma, destacando que el humanismo es el último recurso que nos queda contra la injusticia.  
Cronograma Festival Barenboim 
Domingo 3 de Agosto, 17:00 horas
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim
Solista: Martha Argerich, piano
Programa Musical
Ludwig van Beethoven: Concierto para piano y orquesta No. 1 en Do mayor, Op15.
Maurice Ravel: Rapsodia española / Alborada del gracioso / Pavana para una infanta difunta / Bolero 
Lunes 4 de Agosto, 20:00 horas
Tristán e Isolda / Preludio - Acto II – Muerte de Amor
Versión en Concierto
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim
Reparto: Tristán - Peter Seiffert / Isolde -  Waltraud Meier /
Brangäne -  Ekaterina Gubanova / El Rey Marke - René Pape
Repite:
Miércoles 6 de Agosto, 20:00 horas.
Domingo 10 de Agosto, 17:00 horas.
Martes 12 de Agosto, 20:00 horas.
Martes 5 de agosto, 20:00 horas
Dúo de Pianos
Martha Argerich y Daniel Barenboim
Programa Musical
Wolfgang Amadeus Mozart: Sonata en Re mayor para dos pianos, K. 448
Franz Schubert: Variaciones en La bemol mayor sobre un tema original para piano a cuatro manos, D. 813
Igor Stravinski: La consagración de la primavera (versión para piano a cuatro manos). 

Sábado 9 de Agosto, 20:00 horas
Martha Argerich – Daniel Barenboim – Les Luthiers
Programa Musical
Igor Stravinski: La historia del soldado
Camille Saint-Saëns: El carnaval de los animales 

Domingo 10 de Agosto, 11:00 horas
PUENTE ALSINA
CONCIERTO AL AIRE LIBRE CON ASISTENCIA LIBRE y GRATUITA
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim 
Domingo 10 de Agosto, 20:00 horas
Diálogo de Música y Reflexión – Sala Principal
Daniel Barenboim y Felipe González 
Lunes 11 y miércoles 13 de Agosto, 20:30 horas
MOZARTEUM ARGENTINO
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim
Programa Musical

Obertura de la ópera “Las Bodas de Fígaro” de Mozart, los estrenos mundiales de Ramal de Kareen Rouston y de Resonating Sound de Ayal Adler (estrenos especialmente encargados para esta gira a los compositores Kareem Rouston -nacido en Siria y hoy radicado en los Estados Unidos- y Ayal Adler de origen israelí) y Rapsodia Española, Alborada del Gracioso, Pavane pour une infante défunte y Boléro de Maurice Ravel.

Tuesday, November 19, 2013

Temporada 2014 del Teatro Colón de Buenos Aires


Gustavo Otero
 
En el Salón Dorado del Teatro Colón el Director General y Artístico del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, presentó la Temporada 2014. Acompañado de los directores de los cuerpos estables y departamentos de producción de nuestro primer coliseo, García Caffi describió a la próxima temporada como un encuentro de la modernidad con la tradición y aseguró que, bajo su dirección, “se continúa en la senda que el teatro marcó en sus buenos tiempos”, sin por eso dejar de “hacer una nueva historia en la Argentina del Siglo XXI”. El momento más destacado de la presentación fue el anuncio del Abono Estelar -con funciones a partir de las 20:00 horas- que tendrá como protagonistas a Daniel Barenboim y Martha Argerich e incluye el lujo de un concierto de Lang Lang y una velada imperdible en la que participarán Barenboim, Argerich y Les Luthiers.  Antes, el Director General y Artístico del Teatro Colón había enumerado las óperas que conformarán la Temporada lírica: el estreno local de Calígula, la reposición de El Barbero de Sevilla,  el estreno mundial de Requiem for a Nun, fragmentos de Tristán e Isolda -con la dirección de Daniel Barenboim-, Falstaff, Elektra -con dirección del mismo García Caffi- y Madama Butterfly.
Invitados por el Director General y Artístico, los diferentes directores del Teatro Colón, compartieron el escenario con Pedro Pablo García Caffi y comentaron la labor que los aguarda a cada uno de ellos en la realización de la temporada que se presentó. El primero fue el Director del ISA, Maestro Guillermo Scarabino, quien reafirmó el compromiso del Instituto Superior de Arte con la excelencia en la formación de los nuevos talentos.
Martín Bauer, por su parte, en su carácter de Director del programa Colón Contemporáneo, destacó la presencia de Helmut Lachenmann en la Temporada 2014. Miguel Galperín, Director del Centro de Experimentación, hizo hincapié en el talento y la accesibilidad al mismo como dos fundamentos base de su gestión. Por otra parte, también comentó que, en la web del Teatro Colón (www.teatrocolon.org.ar), ya se puede acceder a un micro sitio del CETC.  

El Director de Producción Artística Esteban Gantzer, por su parte, resumió la Temporada 2014 en números: habrá 200 producciones sobre el escenario del Teatro Colón, de las cuales alrededor de un 70% serán de producción nacional.    Luego fue el turno de Miguel Martínez, Director del Coro Estable, quien manifestó su entusiasmo por los desafíos que plantea la próxima temporada, y expresó su deseo de encontrar “el sonido que imagino” para el cuerpo que dirige.

María Cremonte, Directora Escenotécnica del Teatro Colón, se mostró orgullosa del trabajo que realizan las 400 personas que conforman el departamento que dirige, y destacó el encargo del American Ballet Theatre al Teatro Colón de la producción del ballet El Corsario por segundo año consecutivo. Por su parte, César Bustamante, Director de Estudios y del Coro de niños del Teatro Colón, describió a la Temporada 2014 como “una búsqueda de nuevas voces y de un nuevo repertorio de canciones infantiles”.  Finalmente, Lidia Segni, Directora del Ballet Estable del Teatro Colón desde hace 5 años, reafirmó su compromiso de hacer conocer al Teatro Colón y al cuerpo que dirige tanto en el interior del país como en el  mundo entero.
Ballet

La temporada de ballet comienza el 5 de marzo con la reposición de El lago de los cisnes, con coreografía de Peter Wright, en cinco funciones extraordinarias a precios populares,  a partir del 18 de mayo se repondrá El Corsario, con coreograf´ñia de Anna-Marie Holemes, mientras que el 18 de julio subirá a escena, un programa pensado para las vacaciones de invierno en familia, Baile de Graduados, con coreografía de David Lichine.
Rodin, será un estreno con coreografía de Boris Eifman y música de Ravel, Saint-Saéns y Masssenet, desde el 27 de julio al 1ro. de agosto. El 16 de agosto se efectuará una Gala Internacional, con solistas internacionales y las primeras figuras del ballet Estable que interpretarán Nuestros Valses con coreografía de Vicente Nebrada y música de Teresa Carreño. Los dos últimos programas serán Romeo y Julieta, con coreografía de Kenneth MacMillan y la presencia estelar de Paloma Herrera (octubre) y El cascanueces, con coreografía de Lidia Segni, en diciembre de 2014.
Conciertos
La Filarmónica de Buenos Aires tendrá su primer concierto el 13 de marzo, con dirección de Bernhard Klee y Karin Lechner en piano, para concluir el 6 de noviembre. En el Ciclo se interpretará buena parte de la producción sinfónica de Richard Strauss. Actuarán como solistas instrumentales Leonid Kuzmin, Horacio Lavandera, Boris Giltburg, Nadja salerno-Sonnemberg, Antonio Meneses, Peter Donohoe, Mariano Rey, Grabriel la Rocca, Ray Chen, Gavriel Lipkind, Pablo Diemecke, Néstror Garrote, Xavier Inchausti, Fernando Chiappero y Lucas Macías La soprano Carla Filipcic Holm y el bajo Fernándo Radó cantarán el Requiem Alemán de Brahms el 17 de abril de 2014, mientras que el tenor Jonathan Boyd y la mezzo Barbara Dever intervendrán en La canción de la tierra de Mahler el 30 de octubre. Será director principal Enrique Arturo Diemecke y algunos programas estarán bajo las batutas de Ira levin, Philippe Entremont, Roberto Paternostro y Maximiliano Valdés.
Se anuncio la creación del Abono Estelar -con cinco funciones a partir de las 20:00 horas- que tendrá como protagonistas a Daniel Barenboim y Martha Argerich e incluye a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera con Mitsuko Uchida en piano, un concierto del pianista Lang Lang, dos veladas en la que participarán Barenboim y  Argerich -una con la Orquesta West-Eastern Divan y otra de ambos artistas en dúo de pianos-  y el cierre con Les Luthiers y Barenboim haciendo La historia de un soldado de Stravinski y El carnaval de los animales de Saint-Saëns.

En el CETC (Centro de Experimentación del Teatro Colón) se incluyen las integrales para piano de Pierre Boulez y Luciano Berio, se estrenará la ópera Hércules en el Mato Grosso de Esteban Insinger, Pola Oloixarac y Luna Paiva, se repondrá V. O. de Martín Bauer con textos de Beatriz Sarlo, se estrenarán obras de teatro musical, se presentará el nuevo disco del Ensamble Nonense y se efectuarán conciertos y charlas en ocasión del 80º aniversario de Mario Davidovsky. El Colón Contemporáneo prevé las actuaciones del Cuarteto Keller, las obras Música para 18 músicos de Steve Reich y Coro de Luciano Berio y la presentación de la ópera de Helmut Lachenmann La vendedora de fósforos con el compositor como narrador
En el ciclo Intérpretes Argentinos con dieciséis conciertos, de entrada gratuita, los domingos a la mañana cada quince días entre marzo y noviembre, se programaron las presentaciones de, entre otros,  la Camerata Bariloche, Iván Rutkauskas, Música Quántica, Trío Clásico de Buenos Aires, la Orquesta de Cámara Artis, el músico popular Jaime Torres y su conjunto,  la Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, el Coro de Niños del Teatro Colón, la Barroca del Suquía y el Estudio Coral de Buenos Aires.
Temporada Lírica

La temporada de ópera se iniciará el 1ro. de abril con el estreno local Calígula, de Datley Glanert, con libreto de Hans-Ulrich Treichel basado en la pieza teatral homónima de Albert Camus, en una producción de la English National Opera, con puesta de Benedict Andrews. Los intérpretes principales serán Peter Coleman Wright, Ivonne Howard, Martin Wölfe, Héctor Guedes, Jurgita Adamonyte, Gustavo López Manzitti, Víctor Torres y Marisú Pavón. La direción musical estará a cargo de Ira Levin. Están previstas las cuatro funciones de abono tradicionales.

En 29 de abril subirá a escena una nueva producción escénica de El barbero de Sevilla de Rossini con la presentación en la dirección escénica del coreógrafo Mauricio Wainrot. Contará con la dirección de Frédéric Chaslin, la escenografía y el vestuario de Graciela Galán y la presencia de Changyong Liao (Fígaro), Francisco Gatell (El Conde de Almaviva), Marina Comparato y Eliana Bayón( Rosina), Carlo Lepore (Dr. Bartolo) y Marco Spotti y Lucas Debevec (Don Basilio ). La obra se presentará entre el 29 de abril y el 6 de mayo y estrá prevista una función extraordinaria fuera de abono el sábado 3 de mayo.
Requiem para una monja (Requiem for a num) será el título de autor argentino en estreno mundial. La obra encargada por el el Teatro Colón a Oscar Strasnoy está basada en una de las más apasionantes tramas de William Faulkner que reflexiona sobre la memoria y la violencia. La dirección musical será de Christian Baldini, la escénica de Matthew Jocelyn e intervendrán Jennifer Holloway, Siphiwe McKenzie, James Johnson y Damián Ramírez. El estreno mundial será en función de Gran Abono el martes 10 de junio y habrá nuevas representaciones los días 13, 15 y 17 de junio de 2014. Vuelve al escenario del Teatro Colón uno de los directores de teatro argentino consagrado en el mundo, Jorge Lavelli, para una nueva puesta de Idomeneo de Mozart. Nuevamente Ira Levin conducirá a la Orquesta Estable del Teatro Colón para estas cinco funciones programadas entre el 8 de julio y el 15 de julio. Intervendrán Richard Croft,  Gustavo López Manzitti, Jurgita Adamonyté, Florencia Machado, Verónica CangemiMarisú Pavón, Emma Bell y Carla Filipcic Holm.
La Orquesta West-Eastern Divan y Daniel Barenboim harán fragmentos de Tristán e Isolda de Wagner en versión de concierto. El Preludio, el Acto II y la Muerte de Amor serán interpretados por Peter Seiffert, Waltraud Meier, Ekaterina Gubanova y René Pape los días 4, 6, 10 y 12 de agosto de 2014. La Temporada continuará con Fastaff de Giuseppe Verdi, que contará con dirección musical de Roberto Paternostro y escénica del mexicano Arturo Gama Terrazas. Ambogio Maestri le dará vida a Sir John entre el 16 y el 23 de septiembre, acompañado por Bárbara Frittoli, Simone Piazzola, Aída Garifullina, Emanuele D´Aguanno, Elisabetta Fiorillo, Guadalupe Barrientos y Sergio Spina.

Cinco funciones están previstas de Elektra de Strauss. En el podio Roberto Paternostro y en la dirección escénica, el director del Teatro, Pedro Pablo García Caffi. Linda Watson y Jeanne Michèle Charbonnet se alternarán en el rol del título. Iris Vermillion y Adriana Mastrangelo compartirán el de Klytemnestra, mientras que Manuela Uhl y Carla Filipcic Holm serán Chrysothemis. Los locales Hernán Iturralde y Enrique Folger interpretarán a Orest y Aegisth respectivamente. Cerrará el año lírico Madama Butterfly de Puccini con puesta, escenografía, vestuario e iluminación de Hugo de Ana. Dirigirá una vez más Ira Levin (tres serán los espectáculos a su cargo), y el elenco lo integran Patricia Racette, James Valenti, Guadalupe Barrientos y Fabián Veloz. Están previstas las cuatro funciones de abono tradicionales más dos extraordinarias, entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre.
Renovación y venta de abonos para la Temporada 2014

A partir del lunes 4 de noviembre y hasta el viernes 13 de diciembre, comenzará la renovación de abonos que se podrá realizar de lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas, ingresando por la calle Libertad 621. El Abono Estelar estará a la venta a partir del jueves 7 de noviembre hasta el viernes 13 de diciembre en la Boletería del Teatro Colón, ingresando por la calle Tucumán 1171, de lunes a sábados de 8:00 a 16:00 horas. A partir del 14 de diciembre, el horario de atención será de lunes a sábados de 10:00 a 20:00 horas. A partir del lunes 6 de enero comenzará la segunda etapa que se extenderá hasta el viernes 7 de febrero en donde se podrán realizar las renovaciones correspondientes a todos los abonos. El horario de atención será de lunes a viernes de 10:00 a 16:00 horas, ingresando por la calle Tucumán 1171, Boletería del Teatro Colón. Mientras que en la tercera etapa se llevarán a cabo los cambios de ubicación y nuevos abonos de lunes a viernes de 10:00 a 16:00 horas, ingresando por Tucumán 1171, Boletería del Teatro Colón, desde el 24 de febrero al 21 de marzo.

Sunday, December 18, 2011

CONTUNDENTES CONCIERTOS DE VALERY GERGIEV EN EL TEATRO REAL DE MADRID

Foto: Valery Gergiev - Javier del Real

Alicia Perris

Siempre es un lujo poder ver dirigir y escuchar el resultado sonoro de este mago de la dirección que es Valery Gergiev. Dentro del ciclo de Las Noches del Real, nos ha regalado dos conciertos fantásticos. El primero, el domingo 11 de diciembre por la tarde, Roméo et Juliette, en lengua francesa. Symphonie dramatique en tres partes para solistas, coro y orquesta, con libreto de Émile Deschamps, basado en la tragedia homónima de William Shakespeare. Ekaterina Gubanova, mezzosoprano. Kenneth Tarver, tenor. Mikhail Petrenko, bajo. Coro de la Generalitat Valenciana, bajo la dirección de Francesc Perales. Orquesta de la Comunitat Valenciana. Director musical, Valery Gergiev. Emotiva música y texto éstos de Romeo y Julieta con perfume de Shakespeare, fino, delicado y sutil, en el mejor estilo de cierta música francesa, donde la preponderancia recae en la masa orquestal, aunque el subrayado de las voces merece destacarse especialmente. Berlioz comenzó a trabajar en esta partitura en 1839 y tuvo a bien aclarar la cuestión de sus características: “El género de esta obra no será seguramente mal entendido. Aunque las voces son utilizadas frecuentemente, no es ni una ópera de concierto, ni una cantata, sino una sinfonía coral”. El estreno de la composición tuvo lugar en la Salle du Conservatoire el 24 de noviembre de 1839 con un éxito notable. Los principales intelectuales del momento asistieron a escucharla, entre ellos Richard Wagner y el escritor Honoré de Balzac, que dejó por escrito su impresión de la velada. Sin embargo, desde el punto de vista crematístico, la empresa fue ruinosa para Berlioz, que expresó en una carta a su hermana: “La gran música es la ruina”. Pero ¡qué ruina más hermosa! Una evocación dramática de las rencillas familiares con “unhappy end”, que insiste sobre la necesidad del buen entendimiento entre los seres humanos, reflexiva y conciliadora esta obra que habla de odios y venganzas, pero también de la fidelidad al amor y de cariño. Pese a que es conocido el argumento, se disfruta de todo. El texto, la música y el contexto. Preciosista y sutil la dirección del maestro Gergiev, imponente la capacidad de emocionar del coro, una orquesta potente que suena de maravilla y unos cantantes que se esmeran en hacer resplandecer una velada que es todo un descubrimiento. Muy bien el tenor Kenneth Tarver, contenida la ejecución de Ekaterina Gubanova y seductora la aportación expresiva de Mikhail Petrenko. Una delicia.

Martes 13 de diciembre. Las Noches del Real. Orquesta del Teatro Mariinski de San Petersburgo. Valery Gergiev, Director. Eugeny Nikitin sustituido por enfermedad, por el bajo Mikhail Petrenko. Valery Gergiev es el director general y artístico del Teatro Mariinski. Y un mito. Y una leyenda. Sin lugar a dudas el maestro que mejor dirige las obras de la tradición rusa, que se han vuelto de lo más exquisito del repertorio de conciertos, bajo su batuta, en los últimos años. Galardonado con numerosos premios, su figura parece multiplicarse porque está en todas partes: hoy en la sede de su teatro en San Petersburgo, mañana en Valencia o Madrid, al día siguiente en París. Bajo su dirección la orquesta del Mariinsky adquiere dimensiones extrasensoriales y escucharlo en directo es siempre una experiencia de lujo. En la Primera Parte del concierto Petrushka de Stravinski (1882-1971) sonó con una alegría y una luminosidad que solo un director ruso podría transmitir y comunicar. A continuación, los Cantos y Danzas de la muerte de Modest Musorgski ( 1839-1881) emocionaron al público adquiriendo unas cotas de musicalidad y emotividad fuera de lo común. El bajo Mikhail Petrenko, a quien ya habíamos escuchado en Roméo et Juliette de Berlioz dos noches antes, hizo un trabajo teatral y vocal impresionantes. Cálido, profundo, comunicativo, su voz resplandeció en un teatro donde-cosa poco habitual- no se oyó ni una sola tos, ni un carraspeo. Silencio absoluto explicable para acompañar lo inefable. La violencia vital de La consagración de la primavera de Stravinski puso punto final a una velada donde todo salió perfecto: una orquesta entregada y en completa consonancia con su director, un repertorio que no por conocido seduce menos y una musicalidad, la del bajo Petrenko, consiguieron obrar el milagro de la perfección que es difícil de conseguir en una sala de conciertos. De verdad, precioso y disfrutable.

Monday, January 31, 2011

Die Walkure - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano, Archivio Fotografico del Teatro alla Scala

Roberta Pedrotti
Autodidatta di genio e pertanto parricida per necessità; assillato dal sospetto d’una nascita illegittima, smanioso di emanciparsi dai padri artistici (soprattutto da quel Meyerbeer ebreo come ebreo riteneva il presunto genitore naturale Geyer), Richard Wagner sviluppa vita e poetica di teatralissima concretezza. L’ambizione dell’arte totale lo porta a una definizione talmente minuta d’ogni gesto, d’ogni stato d’animo, ma, nel contempo, una tale polivalenza di significato (sia questo primario, allegorico o simbolico) da offrire all’interprete un codice precisissimo e dettagliato e parimenti la più ampia libertà d’azione. La riflessione di Adorno, secondo qui Wagner scrive per il direttore d’orchestra, può essere applicata anche alla messa in scena, poiché indubbiamente Wagner scrive anche per il regista e realizza in partitura quel che Verdi realizzava nelle sue disposizioni sceniche. Per questo il suo dramma musicale funziona sia che sia letto in chiave mitica, romantica, sia in chiave psicanalitica, o borghese, o simbolica. L’unica visione che parrebbe reggere a fatica è quella scrupolosamente letterale, ma da questa si dipartono infinite possibilità interpretative, dovute anche alla fondamentale incoerenza dell’uomo Wagner, anarchicamente fedele solo al culto di se stesso (il passaggio ideologico dall’aria di Bakunin a quella di Nietzsche, del quale fu a sua volta padre ripudiato, è evidente nel corso del Ring, ma non è l’unica chiave di lettura possibile). Quella che abbiamo apprezzato alla Scala, per l’inaugurazione della stagione 2010/2011 è stata senza dubbio una visione originale della Walküre, ma non volutamente di rottura, non marcatamente programmatica, bensì naturalmente conseguente dall’alchimia delle personalità artistiche in locandina. Barenboim ne coglie infatti profondamente le potenzialità e le inclinazioni e declina una Walküre al femminile, dominata dalla triade composta da Waltraud Meier, Nina Stemme e Ekaterina Gubanova, tre generazioni wagneriane a confronto, tre diverse bellezze, tre autentiche primedonne, i tre poli magnetici fra i quali si può iscrivere l’intera opera. La Meier torna a Sieglinde e ne fa un originale modello di forza femminile, il complemento simbolico del dualismo dei gemelli Welsunghi allorché contrappone la sua saggezza, la sua riflessività, il suo intuito (è evidente che lei per prima, fin dall’apparire dell’ospite misterioso, abbia presentimento della sua identità) all’inquieto, inesausto, tormentato agire e peregrinare di Siegmund. Questi è lo Streben rivolto all’esterno, la primavera che esplode nella natura, Sieglinde è la passione e l’interiorità, la consapevolezza che giunge perfino al lacerante senso di colpa non già per l’incesto (che, anzi, sarebbe purissimo esempio di un vitalismo al di là del bene e del male) quanto per il disonore dell’unione forzata con Hunding che non l’ha consegnata intatta al predestinato sposo fratello. A fronte dell’intelligenza musicale, teatrale, artistica della Maier i segni che il tempo ha impresso alla sua voce (qualche durezza in alto, un centro un po’ impoverito) appaiono marginali e insignificanti, anche perché resi funzionali a un personaggio ben più maturo e autorevole di quanto non si sia abituati a immaginare. Per contro abbiamo in Nina Stemme una Brünnhilde di soggiogante freschezza, non un’algida dea guerriera che si tramuta in donna, ma una fanciulla, un’adolescente piena d’energia, simbioticamente legata al padre e incapace di concepire inganno o menzogna, solo di agire secondo la verità dei propri sentimenti e del proprio senso di giustizia, una fanciulla che gradualmente diverrà una donna. Non avremo così da lei bagliori d’acciaio fiammeggiante nel grido di battaglia di sortita (che affronta però ben conscia della radice belcantista di una scrittura che non disdegna il trillo), né un registro grave poderoso, ma un fraseggio eccellente, uno smalto timbrico di singolare dolcezza, accuratamente dosato nella mirabile scena con Siegmund e ancor più nel duetto (se così si può chiamare) con Sieglinde e nel lungo confronto finale con Wotan, forse i momenti più alti dello spettacolo. Una Brünnhilde davvero difficile da dimenticare, perfettamente antitetica all’altra forza motrice dell’agire del sovrano degli Asi, la Fricka notevolissima di Ekaterina Gubanova, appena trentunenne, solenne, statuaria, vocalità solida, imponente, capace, con una sapiente stilizzazione della parola cantata di evitare il rischio di freddezza o l’eccesso di rigidità, lasciando apprezzare la rotondità del timbro e la severa femminilità dell’inflessibile dea. Barenboim ama queste tre donne, è evidente: la sua non è una concertazione semplicemente lirica, non ricerca lo slancio epico, né si lascia tentare da estenuati abbandoni decadenti, né, ancora, il suo è un approccio analitico novecentesco.

Dirige semplicemente con amore: può apparire una definizione banale, ma è proprio nella capacità di non renderla banale la sua grandezza. Ama le voci, che asseconda senza mai sopraffarle, ama questa musica, ama queste donne che incarnano le diverse anime ideali dell’opera: il diritto, la passione, la vitalità ribelle, la regina, l’amante, l’adolescente. Amore fraterno, filiale, carnale, ideale, solidarietà contro il rigore formale del diritto, libertà contro dovere e destino, Dioniso contro Apollo. Daniel Barenboim si schiera con i primi, è ovvio, e con le donne che li rappresentano, volgendo uno sguardo comprensivo anche alle ragioni di Ficka, sposa tradita e custode del nodo coniugale. La sua è una dolcezza non manierata, che sa esprimersi anche nella forza e trionfa in un terzo atto particolarmente intenso e poetico. In quest’ottica femminile le tre figure maschili non sono emarginate, bensì poste in eloquente rapporto dialettico con le tre protagoniste. In particolare colpisce il Wotan di Vitalij Kowaljow, che non ci fa rimpiangere l’inizialmente previsto René Pape: il suo è un dio intimamente dolente, ripiegato in se stesso, già sconfitto, disincantato, ancor più toccante, infine, quando lascia trapelare il suo sentimento e abbraccia per l’ultima volta la figlia ribelle. Peccato che la tendenza a mandare indietro soprattutto gli acuti penalizzi la sua prova limitando l’autorevolezza e la penetrazione della voce: corretto questo difetto abbiamo in potenza un interprete wagneriano di grande interesse. Più interlocutoria la prova del tenore Simon O’Neill, che esce a testa alta dal cimento in virtù dell’esperienza e di un registro acuto che gli permette di affrontare con sicurezza le corone di “Wälse” (meno, a dire il vero, la puntatura di “Wälsungen-Blut”), anche se Siegmund è parte che richiede ben altra cavata eroica nei centri. Il suo strumento è sicuramente versato a ruoli più lirici, o perlomeno che ammettano una vocalità più chiara e luminosa (Lohengrin, Parsifal, lo stesso Siegfried), ma Barenboim ancora una volta modella l’interpretazione per e con le voci e si realizza così un efficace contrasto con la Sieglinde della Meier, cui si contrappone anche l’Hunding duro, glaciale, autoritario e imperscrutabile di John Tomlinson, già Wotan con Barenboim nei primi anni ’90, oggi usurato vocalmente – e per di più reduce da un’indisposizione – ma sufficientemente padrone del mestiere per risolvere il primo atto nel declamato senza troppi danni, mentre più problematico risulta il secondo, là dove si richiede una più furiosa energia. I limiti individuali, in ogni caso, finiscono per elidersi nell’insieme, nella particolare atmosfera di sintonia artistica che si respira in sala, senza mai un istante di calo di tensione. Il successo che saluta quest’ultima recita è non meno che travolgente, con acclamazioni ad ogni finale d’atto da parte di un pubblico numerosissimo, che coinvolge anche l’ottetto delle walkirie composto da Danielle Halbwachs (Gerhilde), Carola Hoehn (Ortlinde), Ivonne Fuchs (Waltraute), Anaik Morel (Schwertleite), Susan Forster (Helmwige), Leann Sandel-Pantaleo (Siegrune), Nicole Piccolomini (Grimgerde) e Simone Schroeder (Rossweisse).

Un discorso a parte merita la messa in scena, che pure ha sollevato tanta attenzione mediatica per la cosiddetta impostazione ipertecnologica. Si sa che per i mass media la serata di Sant’Ambrogio è praticamente l’unico spettacolo operistico dell’anno e pertanto si ammanta inevitabilmente dell’aspetto visivo di crismi d’eccezionalità e nella tradizione e nell’innovazione. Guy Cassiers, scenografo e regista, con Enrico Bagnoli (scene e luci), Tim van Steenbergen (costumi) e Csilla Lakatos (coreografie, ridotte all’azione di due danzatori acrobati dietro un velario) lavorano principalmente sulle proiezioni esplorandone tutte le possibilità scenotecniche con intenti ora didascalici ora simbolici. L’azione è piuttosto statica – ma d’altra parte l’opera stessa consta principalmente d’una serie di duetti –, la scena tendenzialmente oscura, ma molti effetti sono davvero efficaci e suggestivi. Nulla è lasciato al caso, i riferimenti e le allegorie sono numerosi, perfino eccessivi, giacché le note nel programma di sala si rivelano una guida insostituibile per districarsi in un dedalo che pare esistere più nella mente del regista e dei suoi collaboratori che non nella realtà autonoma dello spettacolo. Potremmo attardarci nell’elenco delle citazioni, delle allusioni, dei significati nascosti diligentemente compilato dal dramaturg Erwin Jans, ma pensiamo sia esercizio ozioso ripetere che i parallelepipedi su cui si muovono le walkirie sono formati dalle piastrelle del parquet della casa di Hunding e rappresentano un mondo in disfacimento in cui il legno simbolizza il rapporto fra natura e cultura. O che le foglie e la rugiada della selva del secondo atto sono in realtà norme, codici, dati digitali cui Siegmund e Sieglinde tentano di sfuggire. Sono tutte bellissime idee, ma l’eccesso di chiose rischia il capzioso, mentre in realtà questa Walküre in teatro appare essenzialmente come caleidoscopica, pregevole illustrazione della partitura. Un’illustrazione non banale, ricca di stimoli, che esplicita bene l’aridità borghese del mondo di Hunding e il dissolvimento del regno degli Asi, che risolve bene sia il lungo racconto di Wotan sia la Cavalcata e le morti dei duellanti, ma non centra completamente l’Incantesimo del fuoco, ottimo nelle intenzioni, perfettibile nella realizzazione (basterebbe rivedere la forma delle luci rosse che scendono dall’alto). E il programma di sala resta quel che deve essere, non un manuale indispensabile per la fruizione dell’allestimento, ma un prezioso volume ricco e approfondito, con saggi e annotazioni di grande livello e piacevolissima lettura (unica pecca, la discografia: sarebbe molto più elegante evitare le chiose tautologiche ad ogni incisione).

Wednesday, December 29, 2010

Die Walküre en el Teatro alla Scala

Fotos: Brescia e Amisano, Teatro alla Scala

Massimo Viazzo
La segunda cita del Anillo “scaligero” dio justo en el blanco con un espectáculo muy sugestivo ideado por Guy Cassiers, para la apertura de la temporada 2010-2011 del Teatro alla Scala de Milán. El uso de la tecnología, que es una peculiaridad en el arte de Cassiers, se transformó en un potente medio para entrar a las profundidades de la mente humana. Proyecciones, sombras, silhouette, globos que giraban, lanzas que caían de lo alto, líneas de rojo sanguíneo, equipos que distorsionaban la visión hacia un arte contemporáneo: todo ello contribuyó a hacer esta Walküre mas estimulante (aunque nunca invasiva) desde el punto de vista sensorial. Para Cassiers, Die Walküre es una opera nocturna, y no obstante que los ambientes estuvieron frecuentemente oscuros, la vista de los personajes estuvo siempre en primer plano y bien iluminada por las luces que fueron maniobradas con maestría por Enrico Bagnoli. Superlativo fue el éxito musical de un Daniel Barenboim en estado de gracia. Su visión tan lírica, casi “tristaniana” de la opera convenció del todo, coadyuvado por una orquesta que se encontró en optima forma (¡que suavidad de las cuerdas!) El elenco pareció ser uno de los mejores que se pueden escuchar hoy en día. Nina Stemme fue una deslumbrante Brünnhilde, de voz firme, segura, pero también expresiva y conmovedora en su largo dúo del tercer acto con Wotan, interpretado por un robusto y enérgico Vitalij Kowaljow, quien sustituyó en esta producción al previsto René Pape. Waltraud Meier no deja de sorprender, y su Sieglinde ¡nos ha conmovido una vez más! Si bien es cierto que la voz de la cantante alemana no pareció estar siempre impecable en el registro más agudo, la artista es invaluable por presencia escénica y carisma dramático. Muy bien estuvo Ekaterina Gubanova, una Fricka de mucha autoridad y de voz bien proyectada, mientras que Simon O’Neill fue un Siegmund de voz clara, de una correcta línea, que en general fue muy capaz. Al final, debe mencionarse que John Tomlinson se dedicó a marcar vocalmente la parte de Hunding a causa de una grave disminución en su voz, que fue anunciada desde la primera función. Se trato de un gran éxito con ovaciones para todos.

Die Walküre al Teatro alla Scala di Milano per l’apertura della stagione 2010-2011.

Fotos: Brescia e Amisano, Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

La seconda puntata del Ring scaligero centra in pieno l’obiettivo. Spettacolo molto suggestivo quello allestito da Guy Cassiers al Teatro alla Scala di Milano per l’apertura della stagione 2010-2011. L’uso della tecnologia, peculiarità dell’arte di Cassiers, si trasforma in un potente mezzo per scandagliare le profondità della mente umana. Proiezioni, ombre, silhouette, globi girevoli, lance che calano dall’alto, strisce rosso sangue, installazioni che strizzano l’occhio all’arte contemporanea: tutto contribuiva a rendere questa Walküre molto stimolante (ma mai invasiva) dal punto di vista visuale. Per Cassiers Die Walküre è un’opera notturna. E nonostante gli ambienti fossero spesso scuri, i volti tormentati dei personaggi erano sempre in primo piano ben illuminati dalle luci manovrate con maestria da Enrico Bagnoli. Superlativo l’esito musicale con un Daniel Barenboim in stato di grazia. La sua visione così lirica, intimistica, quasi “tristaniana” dell’opera ha convinto tutti coadiuvato da un’orchestra in ottima forma (che morbidezza gli archi!). E il cast è parso uno dei migliori che oggi si possano ascoltare. Nina Stemme è stata una Brünnhilde smagliante, dalla voce ferma, sicura, ma anche espressiva e toccante nel suo lungo duetto del terzo atto con Wotan, un robusto ed energico Vitalij Kowaljow, subentrante all’inizio di questa produzione al previsto René Pape. Waltraud Meier non finisce di stupire. La sua Sieglinde ancora una volta ha commosso! Certo, la voce della cantante tedesca non è parsa sempre impeccabile nel registro più acuto, ma l’artista è impagabile per presenza scenica e carisma drammatico. Molto brava Ekaterina Gubanova, una Fricka autorevole dalla voce ben proiettata mentre Simon O’Neill era un Siegmund di voce chiara, di linea corretta e buona tenuta complessiva. Ricordo, infine, che John Tomlinson ha soltanto accennato la parte di Hunding a causa di un grave abbassamento di voce annunciato prima della recita. Grande successo ed ovazioni per tutti.

Thursday, September 16, 2010

Aida con la Scala - Teatro Colon di Buenos Aires

Foto: Colombaroli

Ramón Jacques

La splendida e commovente interpretazione di Aida che il coro, l’orchestra e i solisti del Teatro alla Scala di Milano hanno realizzato nella loro prima tournée in Argentina sarà ricordata come una delle migliori esecuzioni dell’opera viste in questo teatro. Per commemorare il bicentenario dell’Argentina e la riapertura del suo teatro più importante, chiuso per restauri per quattro anni, non poteva essere scelto un teatro milgiore di quello milanese. La scelta su Aida è caduta perchè fu proprio questa l’opera che inaugurò il Teatro Colon di Buenos Aires nel 1908.
Il vantaggio di una rappresentazione in forma di concerto della sontuosa partitura verdianan era che con una orchestra più amplia e schierata si potevano apprezzare maggiormente una varietà di colori normalmente impercettibili nella limitazione della buca. Notevole la resa di tutta l’orchestra, con una sezione degli archi dal suono omogeneo e millimetricamente preciso e una sezione degli ottoni molto risonante. Daniel Barenboim si è distinto davanti al suo pubblico dirigendo con entusiasmo e ardore e anche se la sua lettura mancava a volte di mobilità dinamica, il risultato finale è risultato notevolissimo.. La prestazione del Coro del Teatro alla Scala diretto da Bruno Casoni si può definire solo con un aggettivo: “portentosa”. Sicuramente in questo repertorio nessuno può rivaleggiare con la compagine milanese!
Il cast prevedeva nel ruolo della protagonista il soprano ucraino Oksana Dyka, dalla voce sicura e omogenea, maneggiata con energia e dolcezza quando richiesto. Salvatore Licitra ha donato carattere e virilità a Radames con un canto di ampia proiezione e bel timbro. Da parte sua Ekaterina Gubanova ha cantato con intensità e convinzione nella parte di Amneris, mettendo in evidenza il suo timbro mezzosopranile scuro e vigoroso. Appropriata la voce del baritono Andrzej Dobber nel ruolo di Amonasro, molto elegante nel fraseggio e nella dizione. Kwangchul Youn ha incarnato un Ramfis dalla voce potente come pure meritevoli di menzione dono Carlo Cigni (il Re), Antonello Ceron (il Messaggero) e Sae kyung Rim (la Sacerdotessa)- Alla fine più di quindici minuti di applausi e ovazioni per tutti gli artisti.