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Friday, July 28, 2017

Madama Butterfly en la Arena de Verona

Foto: Ennevi

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Verona (Italia), 22/07/2017. Festival de la Arena de Verona. Giacomo Puccini: Madama Butterfly. Ópera en tres actos. Libreto de Luigi Illica y Giuseppe Giacosa Franco Zeffirelli, dirección escénica y escenografía. Emi Wada, vestuario. Maria Grazia Garofoli, movimientos coreográficos. Oksana Dyka (Madama Butterfly), Marcello Giordani (Pinkerton), Silvia Beltrami (Suzuki), Stefano Antonucci (Sharpless), Francesco Pittari (Goro), Deyan Vatchkov (Tío Bonzo), Nicolò Ceriani (Príncipe Yamadori), Alice Marini (Kate Pinkerton), Marco Camastra (Comisario Imperial), Dario Giorgelè (Oficial del Registro). Orquesta y Coro de la Arena de Verona. Director del Coro: Vito Lombardi. Dirección Musical: Jader Bignamini.

La sola posibilidad de concurrir a un espectáculo en el tercer anfiteatro romano más grande que se conserva representa una experiencia única. La Arena de Verona ocupa una enorme elipse de unos 110 x 150 metros con capacidad total para unas 22.000 personas, construida a partir de 72 arcos alrededor del año 30 del siglo I de nuestra era y, a diferencia de otros grandes anfiteatros contemporáneos como el Coliseo de Roma, aún está en funcionamiento. Desde 1913 ofrece ópera entre junio y agosto habiendo alcanzado en sus 95 ediciones 59 óperas distintas ofrecidas en su escenario. La más representada es Aida a la que le siguen Carmen, Nabucco, Turandot, La Traviata y ToscaEn principio una obra intimista como Madama Butterfly no parece la mejor opción para este Festival al aire libre de proporciones grandilocuentes. No obstante es la décima temporada en el historial de la Arena que se ve la obra de Puccini y la quinta que se repone la puesta de Franco Zeffirelli original de 2004. Las dimensiones de la escena permiten al mítico puestista mostrar al inicio del primer acto la colina de Nagasaki poblada por todo tipo de personajes. La escenografía se abre en dos con la entrada de Cio Cio-San mostrando la casa. En el inicio del tercero se ve la colina al amanecer con el gentío que desfila para dar paso luego, nuevamente, a la casa de Butterfly-Pinkerton. 
Como es habitual en la producción de Zefirelli la puesta es suntuosa, tradicional y plena de marcaciones y detalles. De excelente calidad el vestuario de Emi Wada tanto por diseño como por confección y razonables los movimientos coreográficos trazados por Maria Grazia GarofoliDesde lo musical lo más interesante fue la calidad de la Orquesta y el convincente trabajo de dirección de Jader Bignamini quien eligió tiempos vivaces, adecuada dinámica y preciosismo en los detalles de orquestación permitiendo apreciar de manera amplia el excelente trabajo Pucciniano. El elenco vocal fue de adecuado nivel sin puntos descollantes. Oksana Dyka, cantante de sólidos medios vocales e interesante carrera internacional, no logró -a pesar de su profesionalismo- dar todo el realce que merece el rol de Cio-Cio San. Irregular en le primer acto fue afianzándose en el curso de la representación con mejor rendimiento en el segundo acto -especialmente en el aria ‘Un bel di vedremo’- y un tercero de adecuada expresividad. La sutileza no parece ser una de las cualidades del tenor Marcello Giordani que fue un Pinkerton cantado a plena voz, sin demasiados matices y con algún problema en el agudo. Stefano Antonucci no defraudó como Sharpless mientras Silvia Beltrami fue convincente como Suzuki. Francesco Pittari resultó un muy solvente Goro así como fue adecuado el resto del elenco y el Coro que dirige Vito Lombardi.

Friday, November 25, 2016

Tres noches de ópera en Nueva York: Jenufa – Manon Lescaut – La Bohéme

Manon Lescaut
Gentileza Prensa del Metropolitan Opera. Crédito:  Ken Howard

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Por el estilo de programación del Metropolitan Opera de Nueva York se pueden presenciar entre tres y cinco óperas distintas en el curso de una semana. Esta Casa presenta más de veinticinco títulos en su temporada que se extiende desde la segunda quincena de septiembre de un año a los primeros días de mayo del otro. Las noches más importantes corresponden a los estrenos de las nuevas puestas escénicas que en el ciclo 2016-2017 son seis títulos (Tristan un Isolde; Guillaume Tell; L’amour de loin; Roméo et Juliette; Rusalka y Der rosenkavalier). Las reposiciones son mayoría y el espectador se puede encontrar con producciones repuestas por más de veinticinco años y que aún son plenamente vigentes. Participar de tres espectáculos operísticos consecutivos permite apreciar el funcionamiento de este coloso artístico, la calidad de sus producciones y la notable prestación de la orquesta.

Nueva York, 17-18-19/noviembre/2016. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. Leos Janácek: Jenufa. Giacomo Puccini: Manon Lescaut. Giacomo Puccini: La Bohéme.

Jenufa: Ópera en tres actos. Libreto de Leos Janacek. Olivier Tambossi, dirección escénica. Frank Philipp Schlössmann, escenografía y vestuario. Max Keller, iluminación. Oksana Dyka (Jenufa), Karita Mattila (Kostelnicka), Hanna Schwarz (la abuela Buryja), Daniel Brenna (Laca), Josep Kaiser (Steva), Rod Nelman  (El capataz), Richard Bernstein (El alcalde), Elizabeth Bishop (La alcaldesa), Clarissa Lyon (Karolka), Dísella Lárusdóttir (Barena), Ying Fang (Jano), Sara Couden (La tía), María Zifchak (vieja pastora). Orquesta y Coro Estables del Metropolitan Opera. Director del Coro: Donald Palumbo. Dirección Musical: David Robertson.

Jenufa. La puesta escénica de Olivier Tambosi de Jenufa se sostiene con pocos elementos y cierto ascetismo. El símbolo más potente es una roca cuya presencia evoluciona a la par que la historia. Esta enorme roca podría representar el pecado de Jenufa ante los ojos de la sociedad en la que vive. En el primer acto la roca apenas asoma del suelo, en el segundo domina la escena y en el tercero luce fragmentada. La idea de Tambosi funciona y permite contar adecuadamente la historia. De buen diseño los decorados y el vestuario de Frank Philipp Schlössmann y de impacto la iluminación de Max Keller. En el podio David Roberson logró extraer toda la riqueza sonora y de orquestación de Janácek en una obra poco frecuentada hasta hace algunas décadas pero ahora establecida en el repertorio de los grandes teatros del mundo. Oksana Dyka fue una Jenufa con un registro lírico de alto impacto, mientras que brindó cátedra de interpretación Karita Mattila como la cruel Kostelnicka. Daniel Brenna fue un Laca de perfectos acentos, compenetrado y profundo mientras que al Steva de Joseph Kaiser le faltó volumen. Tiene el porte perfecto para el rol pero su emisión resultó exigida y en algunos momentos fue tapado por las masas orquestales. Muy homogéneo y correcto el resto del elenco, así como el Coro.

Manon Lescaut: Drama Lírico en cuatro actos. Libreto de Marco Praga, Domenico Oliva,  Giuseppe Giacosa, Ruggero Leoncavallo, Giulio Ricordi y Luigi Illica, basado en la novela L'historie du chévalier des Grieux et de Manon Lescaut de Antoine-Françoise Prévost. Sir Richard Eyre, dirección escénica. Rob Howel, diseño de escenografía. Fotini Dimou, vestuario. Sara Erde, coreografía. Peter Mumford, iluminación. Paula Williams, repositora. Anna Netrebko (Manon Lescaut), Marcelo Álvarez (Renato Des Grieux), Christopher Maltman (Lescaut), Brindley Sherratt (Geronte de Ravoir), Zach Borichevsky (Edmondo), Scott Scully (maestro de baile), Tony Stevenson (farolero), Philip Cokorinos (posadero), David Crawford (sargento), Ricard Bernstein (comandante de marina), Avery Amereau (un músico), Maria d’Amato, Christina Thomson Anderson, Stepahanie Chigas y Rosalie Sullivan (madrigalistas). Orquesta y Coro Estables del Metropolitan Opera. Director del Coro: Donald Palumbo. Dirección Musical: Marco Armiliato.

Manon Lescaut. En este caso se ofreció la producción escénica de Richard Eyre estrenada en febrero de este año -que no aporta demasiado pero, al menos, no molesta- en la que las mayores fortalezas estuvieron en el elenco de cantantes y en la dirección musical. La acción se situó en 1941 con una Francia ocupada por los alemanes, la presencia de los nazis no se desarrolla dramáticamente. No obstante el trabajo de marcación actoral de Eyre es prolijo y con muy buen manejo de las masas. Interesente, pero a la vez complicada para los desplazamientos de los cantantes, la escenografía de Rob Howell. Muy en carácter los trajes diseñados por Fotini Dimou, correcta la pequeña coreografía de Sara Erde y muy buena la iluminación de Peter Munfrod. Anna Netrebko deslumbró como Manon. A su fascinante presencia escénica le adiciona un volumen notable, total seguridad musical, agudos brillantes, registro homogéneo, exquisitos pianísimos, un fraseo admirable y un manejo del dramatismo apabullante. Su voz ha crecido, se ha ensanchado y ha logrado pasar a un registro lírico-dramático de singular tersura. El manejo de los graves le adicionó interés a la composición de rol. Marcelo Álvarez como Des Grieux se mostró seguro y compenetrado. Cincela cada frase con perfección, recurre a un fraseo sutil que enfatiza la primera sílaba de cada frase, y se nota el cuidado puesto en la perfecta expresión. Como siempre seduce la belleza de su voz y su timbre homogéneo y meridional. Sus antecedentes en el bel canto le permiten emitir con sutileza pero a la vez, cuando el dramatismo lo amerita, sorprender con los tintes heroicos que puede darle al personaje. Con altísima calidad el Lescaut de Christopher Maltman y el Geronte de Ravoir de Brindley Sherratt. De buena prestación los coros así como el resto del elenco. Marco Armiliato dirigió una versión musical de primer orden. Con nervio, con estilo, con clase. Siempre dio apoyo a los cantantes, pero a la vez no perdió brillo en ningún momento, sutileza cuando fue necesaria o fuerza en los momentos que lo requieren.

La Bohème: Ópera en cuatro cuadros. Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica, basado en ‘Scènes de la vie de bohème’ de Henri Murger. Franco Zeffirelli, dirección escénica y escenografía. Peter J. Hall, vestuario. Gil Wechsler, iluminación. J. Knigthen Smit, repositor. Kristine Opolais (Mimí), Piotr Beczala (Rodolfo), Brigitta Kele (Musetta), Massimo Cavalletti (Marcello), Patrick Carfizzi (Schaunard), Ryan Speedo Green (Colline), Paul Plishka (Benoit y Alcindoro), Daniel Clark Smith (Parpignol), Yohan Yi y Joseph Turi (Aduaneros). Orquesta y Coro Estables del Metropolitan Opera. Director del Coro: Donald Palumbo. Dirección Musical: Marco Armiliato.

La Bohème: Aquí nos encontramos con la clásica puesta de Franco Zeffirelli estrenada en 1981 y ampliamente conocida, que sigue deslumbrando a los espectadores por su potencia visual y dramática, por la perfección de los movimientos de masas y por los detalles de escenografía. Nuevamente Marco Armiliato fue puntal de la representación con una versión orquestal suntuosa sin perder el necesario apoyo a los cantantes y cuidar el equilibrio entre el foso y la escena. Piotr Beczala fue un Rodolfo ideal con emisión pareja, registro homogéneo y potente timbre bellamente tenoril. Kristine Opolais fue una adecuada Miní. Su voz es pequeña pero bien manejada, actúa con corrección y su prestación crece a medida que avanza la representación finalizando el cuarto acto con notable convicción. Seguro, musical y compenetrado el Marcello de Massimo Cavalletti, y muy en carácter la Musetta de Brigitta KelePoderosa la voz de Ryan Speedo Green como Colline, adecuado Patrick Carfizzi como Schaunard y correctos los coros así como el resto del elenco.

Tuesday, June 10, 2014

Tosca en el Royal Opera House Covent Garden de Londres

Foto: Ashmore

Carlos Rosas

La Royal Opera de Londres revivió la producción del 2004 de Tosca concebida por Jonathan Kent, quien situó el desarrollo de la trama precisamente entre el 17 y 18 de junio de 1800, para hacerla coincidir con el contexto histórico que marca el libreto de Puccini,  quien a su vez se inspiró en la obra de Victorien Sardou, en una atmosfera de peligro y desesperación. Los diseños de la escenografía son de Paul Brown,  y contienen una iglesia iluminada por velas, un oscuro  y siniestro estudio con su sala de torturas, y al fondo la salida del solo en del amanecer de un día poco optimismo.  Cada referencia que se hace a detalle tiene sentido y coherencia dramática. Algunas referencias, por ejemplo, están relacionadas con la Batalla de Marengo, ocurrida tan solo unos cuatro días antes del evento visto sobre la escena; o el sonido de un cañón a la distancia, las campanas de iglesia y los disparos de un pelotón de fusilamiento durante el Te deum del primer acto, o la pintura de Cavaradossi, en el estilo de Jacques Louis David, el Palazzo Farnese, el techo del Castel Sant’Angelo con una enorme estatua del arcángel Miguel etc. En suma: se trató una producción visualmente sugestiva atractiva con suficiente espacio para la actuación y movimiento de los artistas. Adecuados fueron los vestuarios así como el sobresaliente manejo de manejo de iluminación, que dio un sentido de terror y miedo inminente en todo momento.  El elenco vocal fue bastante bueno y homogéneo comenzando con Roberto Alagna, quien ofreció un viril y apasionado Cavaradossi, que ya había interpretado en este teatro en el 2000.  La voz del tenor se sintió cómoda, fluida, sobre todo en los momentos más heroicos del papel resultando brillante, solida, y colorida, aunque en la interpretación de su última aria, pareció perder el control.  La soprano ucraniana Oksana Dyka, en su debut local, mostró una voz grande, potente, un poco estridente en la parte alta del registro, pero de grato color. Su interpretación de Tosca fue en términos generales creíble ya que fue delicada y afligida, aunque algunos momentos de hiperactividad sobre la escena, en particular en los pasajes de sufrimiento y dramatismo del personaje parecieron algo cargados. El barítono Marco Vratogna quien dio vida a un malévolo y agresivo Scarpia, al que prestó una robusta voz de penetrante sonoridad.  Correctos estuvieron el resto de los papeles menores, coro y actores que participaron en la puesta.  La orquesta tuvo un desempeño correcto, a pesar de una no muy precisa y fina conducción de Oleg Caetani, quien por momentos pareció transcurrir sin un claro sentido de dirección, aun asi la vivacidad de la música de Puccini siempre funciona y sale adelante. 

Monday, March 10, 2014

El Príncipe Igor en el Metropolitan de Nueva York

Foto: Cory Weaver / Metropolitan Opera

Gustavo Gabriel Otero

Nueva York, 17/02/2014. Metropolitan Opera House. Lincoln Center for the Performing Arts. Alexander Borodin: El Principe Igor, ópera en un prólogo y tres actos. Libreto de Alexander Borodin. Nueva producción escénica. Dmitri Tcherniakov, dirección escénica y escenografía. Elena Zaitseva, vestuario. Itzik Galili, coreografía. S. Katy Tucker, proyecciones. Gleb Filshtinsky, iluminación. Coproducción del Metropolitan Opera con la De Nederlandse Opera de Amsterdam. Ildar Abdrazakov (Príncipe Igor), Oksana Dyka (Yaroslavna, esposa de Igor), Sergey Semishkur (Vladimir, hijo de Igor), Mikhail Petrenko (Príncipe Galitski, hermano de Yaroslavna), Stefan Kocán (Khan Konchak, jefe de los polotvosianos), Anita Rachvelishvili (Konchakovna, hija de Konchak), Vladimir Ognovenko (Skula), Andrey Popov (Yeroshka), Mikhail Vekua (Ovlur, un polotvosiano), Kiri Deonarine (muchacha polotvosiana), Barbara Dever (Doncella de Yaroslavna). Orquesta y Coro Estable del Mepropolitan Opera. Director del Coro: Donald Palumbo. Dirección Musical: Gianandrea Noseda.

El príncipe Igor de Borodin fue estrenada en el viejo Met en 1915 y fue repuesta en 1917 siempre en traducción italiana. En la sala actual del principal teatro de ópera de Nueva York se cantó solamente en 1998 dentro de una gira del Mariinski. Esta nueva producción escénica y musical, fruto del trabajo de Dmitri Tcherniakov y Gianandrea Noseda, se erige como la primera producción propia del Metropolitan Opera de la obra de Alexander Borodin en más de un siglo y un verdadero estreno. Tcherniakov, y Noseda presentaron casi una versión propia de la obra basados en manuscritos del autor y nuevos trabajos musicológicos, expurgando parte del trabajo de Rimsky -Korsakov y Glazunov y añadiendo orquestaciones de Pavel Smelkov. Hay cambios en el orden de los actos y de las escenas, cortes de fragmentos musicales, restauraciones y añadidos (como el final orquestal que corresponde a otro trabajo de Borodin: un fragmento del ballet Mlada denominado la inundación del Río Don). Dmitri Tcherniakov recrea la obra situándola en forma vaga a principios del siglo XX y convirtiéndola en casi un estudio psicológico sobre las motivaciones que llevan a un líder a declarar la guerra, la crisis emocional y moral que sacude al príncipe Igor por su derrota ante los Polotvsianos y las dificultades para volver a liderar a un pueblo luego de una derrota y comandar la reconstrucción. Tcherniakov ubica el prólogo en un gran espacio cerrado con imponentes paredes de yeso de color beige, que contrastan magníficamente con los uniformes de los soldados color rojo oscuro. El segundo se inicia con una proyección, en blanco y negro que remada al gran Sergei Eisenstein, de imágenes de los soldados rusos preparándose para la guerra y como son luego masacrados. También vemos como el príncipe se derrumba con una herida sangrante en la cabeza. De repente un nuevo escenario aparece: un vasto campo de amapolas con extraordinarias flores rojas contra un cielo azul sin nubes. Todo el resto de este segundo acto en las estepas polotvosianas parece ser un sueño de Igor -que permanece todo el acto presente en escena- mientras se debate entre la vida y la muerte. Las danzas del final, con el coro cantando en los palcos del primer piso a izquierda y derecha, en un impresionante efecto, con el príncipe Igor errante entre los bailarines, es uno de los mejores momentos de la noche. El segundo acto vuelve a Rusia y al mismo espacio del prólogo que poco a poco se va degradando, mientras que en el tercero vemos las funestas consecuencias de la guerra con la destrucción casi total del mismo lugar. El final da un mensaje de esperanza: el príncipe Igor da ejemplo a su pueblo comenzando la reconstrucción de su palacio para recomenzar la vida.
Más allá de las licencias argumentales, musicales y musicológicas que Dmitri Tcherniakov se toma con la obra, y que deben ser estudiadas por los especialistas, su puesta es de concepto y funciona a la perfección casi como un thriller psicológico. El vestuario de Elena Zaitseva luce imponente y funcional al concepto de la puesta, la moderna coreografía de Itzik Galili no deslumbra pero produce un muy buen efecto, de calidad las proyecciones de Katy Tucker y funcional la iluminación de Gleb Filshtinsky con su punto máximo en el efecto de la tormenta del prólogo. Gianandrea Noseda condujo con pericia a la orquesta del Met logrando un sonido amalgamado y profundo con lucimiento de todas las secciones. En el protagónico Ildar Abdrazakov evidenció buenos recursos, profundo lirismo y una línea de canto interesante. Su voz es firme y robusta pero no hay que buscar en él esas voces rusas profundas de antaño. Muy compenetrado en la acción lució impulsivo en el prólogo, desvastado en el primer acto y casi desesperado y triste en el restaurado monólogo del tercer acto. La soprano ucraniana Oksana Dyka, en su debut en el Met,  puso al servicio de Yaroslavna su potencia vocal, su firme registro agudo y su calidad interpretativa. El tenor Sergey Semishkur oriundo de Kiev y también debutante en el Met cantó la parte de Vladimir, hijo del primer matrimonio de Igor, con pasión y buenos recursos. Mikhail Petrenko como el príncipe Galitski compuso actoralmente un ser repugnante. Vocalmente correcto, se notó escaso de volumen y un poco exigido por el rol. Stefan Kocán como Khan Konchak el jefe de los polotvosianos mostró calidad vocal mientras que Anita Rachvelishvili (Konchakovna) puso en juego su voz sugerente, oscura y bien trabajada para dar realce al rol. Su línea de canto es impecable, sus graves rotundos y poderosos y su color vocal fascinante. Sin ser una belleza irradia seducción en el escenario.
Muy correcto y homogéneo el resto del elenco (Vladimir Ognovenko, Andrey Popov, Mikhail Vekua, Kiri Deonarine y Barbara Dever) y de alta calidad la prestación del Coro que dirige Donald Palumbo.


Tuesday, July 31, 2012

Ópera de Los Ángeles, Temporada 2012-2013

Foto: I Due Foscari - Rebbeca Rotenberg / LA Opera

Placido Domingo agregará un nuevo papel de barítono a su repertorio, el de Francesco Foscari en las primeras representaciones locales de I Due Foscari con las que dará inicio la nueva temporada de Los Ángeles.  Tanto esta poco conocida opera de Verdi, como el Holandés Errante de Wagner, con la soprano portuguesa Elisabete Matos interpretando el papel de Senta, se perfilan para ser los platos fuertes de un discreto ciclo, que estará apuntalado por tres caballos de batalla como Madama Butterfly, con Oksana Dyka en el papel de Cio Cio San;  Don Giovanni con Ildebrando D’Arcangelo y Tosca que marcará el esperado regreso a este escenario de la soprano Sondra Radvanovksy con dirección musical de Domingo. La conocida producción de La Cenerentolda creada por Joan Font y Els Comediants, se verá por primera vez en este teatro con Kate Lindsay y Ketevan Kemoklidze alternándose el papel de Angelina y con el tenor de origen mexicano Rene Barbera como Don Ramiro con la dirección musical de James Conlon, quien estará al frente de la orquesta en las demás producciones.  Finalmente, se realizará el estreno mundial de Dulce Rosa opera comisionada al compositor Lee Holdbride, basada en la obra Una Venganza de Isabel Allende, que será dirigida musicalmente por Placido Domingo y contará  con la presencia de la soprano uruguaya María Eugenia Antúnez y la del barítono mexicano Alfredo Daza en los papeles estelares. RJ


Saturday, November 5, 2011

Eugenio Onegin - Los Angeles Opera

Foto: Oksana Dyka (Tatiana) Robert Millard / Los Angeles Opera

L'impressione lasciata nell'ambiente dopo la prima rappresentazione locale di questa opera russa, con la quale il nuovo ciclo operistico iniziava a Los Angeles, era che il lavoro era da chiamare in realtà Tatiana. Sì, perché il soprano ucraino Oksana Dyka, dando vita a questo personaggio, ha fatto il suo debutto americano mostrando un’ambizione e una voracità scenica insolita su questo teatro palcoscenico, che ha saputo avvincere il pubblico. Con voce luminosa di tonalità brillante e intensa passione, ha ricevuta una grande ovazione dopo la sua commovente Aria della Lettera. Il baritono Dalibor Jenis sembrava guardarsi dall’arroganza e dall’impeto richiesti dal personaggio di Onegin fino alla fine della parte, e la sua performance, pur con vocalità sontuosa, non pareva più che discreto. Il tenore Vsevolod Grivnon prestava al personaggio di Lensky un elegante e gradevole tono lirico, però la sua freddezza e passività scenica risultavano talvolta esasperante. Il mezzosoprano Ekaterina Semenchuk, incarnava una frizzante e giovanile Olga, un ruolo che ben si adatta alla scura qualità e al velluto della sua voce. Corretto il resto del cast ed eccezionale il solido Gremin di James Creswell. La regia di Francesca Gilpin passava inosservata in una produzione comunque elegante, e i costumi, curati da Steven Pimlott, del Covent Garden di Londra, creavano immagini evocative, come il lago o la pista di pattinaggio sul palco, ma lo spazio limitato in altre scene ostacolava il movimento di danzatori e artisti. Con la sua mano esperta e rigorosa James Conlon estraeva musicalità, ma soprattutto l'esuberanza contenuta nella partitura. RJ

Monday, October 24, 2011

Eugenio Onegin en la Ópera de Los Ángeles

Foto: Robert Millard

La impresión que quedó en el ambiente después de la primera representación escénica local de esta opera rusa, con la que dio inicio el nuevo ciclo lírico de Los Ángeles, fue que la obra se llamaba en realidad Tatiana. Si, porque la soprano ucraniana Oksana Dyka, dando vida a este personaje, realizó su debut estadounidense mostrando una ambición y una voracidad escénica poco habitual en este teatro, con la que conquistó al publico. Con luminosa voz de brillante tonalidad e intensa pasión, recibió una estruendosa ovación después de su conmovedora escena de la carta. El barítono Dalibor Jenis, pareció guardarse la arrogancia y el ímpetu que requiere el personaje de Onegin hasta el final de la función, si bien su desempeñó fue de menos a mas y su voz es lucida y profusa, su desempeño total no paso de ser mas que discreto. El tenor Vsevolod Grivnov prestó al personaje de Lensky un elegante y grato cantó lírico, pero su frialdad y pasividad escénica llego a ser por momentos exasperante. La mezzosoprano Ekaterina Semenchuk, bordó una chispeante y juvenil Olga, muy comprometida con el papel, en un repertorio que se adapta muy bien a la aterciopelada y oscura cualidad de su voz. Correctos estuvieron el resto de los personajes, y sobresaliente el Gremin del sólido bajo James Creswell. La dirección escénica de Francesca Gilpin paso inadvertida en la elegante producción, y vestuarios, de Steven Pimlott, del Covent Garden de Londres, que creó imágenes sugestivas, como la del lago o la pista de patinaje sobre el escenario, pero cuyo reducido espacio en otras escenas entorpeció el movimiento de los bailarines y artistas. Con su mano experta y rigurosa, James Conlon extrajo la musicalidad, pero sobretodo la exuberancia contenida en la partitura. RJ

Friday, August 19, 2011

LA Opera Opens 2011/12 Season with Company Premiere of Tchaikovsky's Eugene Onegin

Photos courtesy Los Angeles Opera.; Clive Barda ROH, Oksana Dyka (soprano)

James Conlon to Conduct. September 17 through October 9, 2011

Plácido Domingo, LA Opera's Eli and Edythe Broad General Director, has announced that LA Opera's 2011/12 Season will open with the Company premiere of Piotr Ilyich Tchaikovsky's Eugene Onegin, opening at 7:30pm on Saturday, September 17, 2011, and running for six performances through Sunday, October 9. "I am delighted to open our new season with the Company premiere of a beautiful and incredibly compelling Russian masterpiece," said Mr. Domingo. "This will be only the second time that LA Opera has presented an opera by Tchaikovsky, after our 2001 performances of The Queen of Spades, and I know that many of our audiences have been eagerly awaiting these performances." James Conlon, LA Opera's Richard Seaver Music Director, will conduct all performances of Eugene Onegin. Eugene Onegin is based on the verse novel of the same name by Alexander Pushkin, one of the greatest works of Russian literature. Tchaikovsky composed the score and also wrote the libretto of his opera, in collaboration with poet Konstantin Shilovsky, creating a romantic masterpiece in which a naïve girl's letter to an arrogant gentleman sets off an unstoppable series of events, leading to a chilling duel and the termination of a love affair that was never meant to be.  In the leading roles, Slovakian baritone Dalibor Jenis and Polish soprano Oksana Dyka will make their LA Opera debuts as Eugene Onegin and Tatiana. Russian mezzo-soprano Ekaterina Semenchuk, who made her Company debut in 2010 as Fricka in Die Walküre, returns as Olga, with Russian tenor Vsevolod Grivnov making his Company debut as Lensky. The principal cast also includes American bass James Creswell, a former member of LA Opera's Resident Artist program, as Prince Gremin. The production was originally created by the late director Steven Pimlott in 2006 for the Royal Opera House, Covent Garden, and will be staged in Los Angeles by Francesca Gilpin. The scenery and costumes were designed by Antony McDonald and the lighting designer is Peter Mumford. Choreographer Ulrika Hallberg will recreate the original choreography of the late Linda Dobell. The Associate Conductor and Chorus Master is Grant Gershon.

Mr. Domingo also announced that the September 17 Opening Night performance will be broadcast live on Classical KUSC 91.5fm as part of the expanded "LA Opera on Air" radio series. For six consecutive seasons, LA Opera and Classical KUSC have partnered to bring the excitement of live performances to KUSC listeners. The live broadcast of Eugene Onegin, co-hosted by Duff Murphy and Kimberlea Daggy, will also be streamed online live at www.kusc.org. Classical KUSC will also present a live broadcast of LA Opera's opening performance of Mozart's Così fan tutte on September 18 at 2pm.

LA Opera's performances of Eugene Onegin will take place at the Dorothy Chandler Pavilion, 135 N. Grand Avenue, Los Angeles CA 90012, on the following dates:

Saturday, September 17, at 7:30pm, Wednesday, September 21, at 7:30pm, Sunday, September 25, at 2pm, Saturday, October 1, at 7:30pm

Thursday, October 6, at 7:30pm Sunday, October 9, at 2pm

Tickets range from $20 to $270 and can be purchased at the LA Opera Box Office at the Dorothy Chandler Pavilion, by phone at (213) 972-8001 or online at www.laopera.com. For disability access, call (213) 972-0777 or email wehelpyou@laopera.com.

Eugene Onegin will be sung in Russian with projected English translations. It is a joint production of the Finnish National Opera (Helsinki) and the Royal Opera House, Covent Garden (London).










Saturday, July 2, 2011

Temporada 2011-2012 de la Opera de San Francisco

Foto: War Memorial Opera House, San Francisco.

Balanceado, variado y atractivo, por la presencia de estrellas; no podría ser de otra manera el ciclo propuesto por San Francisco, el segundo teatro mas importante de Norteamérica, que incluirá el estreno mundial de The Heart of a Soldier del estadounidense Christopher Theofanidis, opera comisionada en conmemoración del décimo aniversario de los atentados terroristas en Nueva York, que contará con la presencia del barítono Thomas Hampson, con la dirección musical de Patrick Summers y la escénica de Francesca Zambello. Asimismo, se verá el estreno local de Nixon in China del celebre John Adams; y la soprano Renée Fleming, quien regresa después de una larga ausencia, introducirá al publico local al personaje principal de la opera homónima Lucrezia Borgia de Donizetti,  con Francesco Meli como Gennaro y la conducción de Riccardo Frizza. Susan Graham dará vida al personaje de Xerxes de la opera de Handel, con un elenco que en el que participarán la contralto italiana Sonia Prina y del contratenor David Daniels, con dirección de Patrick Summers.  El director musical del teatro Nicola Luisotti, dirigirá dos obras con puesta escénica del cineasta italiano Gabriele Lavia: Don Giovanni de Mozart y Attila de Verdi, cuyo papel principal será confiado al bajo Ferruccio Furlanetto, quien será acompañado por la soprano Oksana Dyka, los tenores mexicanos Ramon Vargas y Diego Torre y por el legendario Samuel Ramey como Leo I.  Además, Luisotti dirigirá Turandot de Puccini, Carmen con la mezzosoprano Kate Aldrich, así como un nuevo ciclo de conciertos sinfónicos con la orquesta del teatro, que se realizarán en el teatro de universidad de Berkeley, con música de Beethoven, Prokofiev, Cherubini y Boccherini. La temporada se completará con la Flauta Mágica de Mozart.

http://sfopera.com/Home.aspx

Temporada 2011-2012 de la Opera de Los Angeles

Foto: Lee Salem

La Opera de los Ángeles ofrecerá una interesante temporada con el estreno local de tres títulos que encabezará: Simon Boccanegra de Verdi cuyo rol estelar será interpretado por Placido Domingo, que estará acompañado por la soprano Ana María Martinez, y el tenor Stefano Secco, bajo la dirección musical de James Conlon; además de Eugenio Onegin de Tchaikovsky con el barítono Dalibor Jenis, la soprano Oksana Dyka como Tatyana y la mezzosoprano Ekaterina Semenchuk en el papel de Olga, y Albert Herring de Britten con Alek Shrader, ambas operas serán dirigidas por el propio Conlon.  Placido Domingo se subirá al podio para dirigir Romeo y Julieta de Charles Gounod con Nino Machaidze y Vittorio Grigolo en los papeles principales,  con dirección musical de Placido Domingo. La producción escénica del festival de Glyndebourne servirá de marco para un Così fan tutte que tendrá un elenco muy atractivo con la presencia de Aleksandra Kurzak, Ruxandra Donose, Roxana Constantineu, el tenor Saimir Pirgu, y los debuts locales de Ildebrando D’Arcangelo como Guglielmo y de Lorenzo Ragazzo como Don Alfonso, bajo la conducción de James Conlon.  No podía faltar la siempre conmovedora opera de Puccini La Boheme, que dirigirá musicalmente Patrick Summers.

http://www.laopera.com/index.aspx

Monday, February 21, 2011

Tosca con Oksana Dyka y Jonas Kaufmann en el Teatro alla Scala en Milán

Foto: Brescia - Amisano, Teatro alla Scala

Massimo Viazzo
!Fue la Tosca de Jonas Kaufmann! Después de la influencia que lo mantuvo alejado de las dos primeras funciones, el tenor alemán debutó finalmente en el Teatro alla Scala en el papel de Mario Cavaradossi con un verdadero triunfo. Además de saber pararse sobre un escenario como pocos, Kaufmann sabe frasear con musicalidad y sobretodo sabe cantar “piano” con dotes que parecen cada vez más raros en el panorama actual de los tenores. Con un “E luceven le stelle” tan suavizado, tan intimo, pero tan rico en colores y casi una creación extemporánea, que fue la gema de la velada y ¡una rareza! y su siguiente acometida, en “O dolci mani mansuete e pure” que fue tan afectuosa y que pareció ser una caricia. ¡Estuvo muy bien! Sin embargo, el resto del elenco no estuvo a la misma altura como: Oksana Dyka, una Tosca vocalmente empeñada y sustancialmente precisa, pero carente de acento dramático, y un Zeliko Lucic que bordo un Scarpia sin desbordante carisma. Pero la mayor desilusión provino del “foso” orquestal, ya que Omer Mein Walber evidenció dificultades para seguir a los cantantes (como por ejemplo en “Recondita armonia” en el primer acto en el que el director israelí y el tenor bavaro no entendieron cual debía ser el mejor tiempo para seguir) ni pudo encontrar la justa tensión narrativa en un espectáculo que fue ya visto en el Met y en Munich, y en el que el director Luc Bondy exasperó cualquier situación, como la cicatriz en el retrato de la Attavanti realizada en el primer acto de una “rustica” Tosca pareció algo excesivo- quizás en un conjunto escénico un poco seco y que sumado todo fue anónimo.

Tosca di Puccini - Teatro alla Scala, Milano.

Foto:Amisano e Brescia, Teatro alla Scala
Massimo Viazzo
E’ stata la Tosca di Jonas Kaufmann! Il tenore tedesco, dopo una forma influenzale che l’aveva tenuto lontano dalle prime due recite previste, ha debuttato finalmente al Teatro alla Scala nel ruolo di Mario Cavaradossi. E si è trattato di un vero trionfo. Kaufmann oltre a saper stare sul palcoscenico come pochi, sa fraseggiare con musicalità, e soprattutto sa cantare “piano”, dote sempre più rara nel panorama tenorile odierno. Un “E lucevan le stelle” così sfumato, così intimo, ma così ricco di colori, quasi una creazione estemporanea, resta la gemma della serata, una rarità! Ed il successivo attacco di “O dolci mani mansuete e pure” così affettuoso somigliava più ad una carezza… Bravissimo! Meno bene il resto del cast con una Oksana Dyka (Tosca) vocalmente ben impegnata e sostanzialmente precisa, ma carente di accento drammatico e Zeliko Lucic uno Scarpia di carisma non debordante. Ma la delusione maggiore proveniva dalla “buca” orchestrale. Qui, Omer Meir Wellber evidenziava difficoltà a seguire i cantanti (sentire, per esempio,“Recondita armonia” nel primo atto con il direttore israeliano e il tenore bavarese che non si intendevano sul tempo migliore da seguire) e a trovare la giusta tensione narrativa in uno spettacolo, già visto al Met e a Monaco di Baviera, in cui il regista Luc Bondy esaspera qualche situazione – lo sfregio al ritratto dell’Attavanti compiuto nel primo atto da una Tosca “rusticana” sembra eccessivo – in un impianto scenico forse un po’ troppo asciutto e, tutto sommato, anonimo.

Thursday, September 16, 2010

Aida con la Scala - Teatro Colon di Buenos Aires

Foto: Colombaroli

Ramón Jacques

La splendida e commovente interpretazione di Aida che il coro, l’orchestra e i solisti del Teatro alla Scala di Milano hanno realizzato nella loro prima tournée in Argentina sarà ricordata come una delle migliori esecuzioni dell’opera viste in questo teatro. Per commemorare il bicentenario dell’Argentina e la riapertura del suo teatro più importante, chiuso per restauri per quattro anni, non poteva essere scelto un teatro milgiore di quello milanese. La scelta su Aida è caduta perchè fu proprio questa l’opera che inaugurò il Teatro Colon di Buenos Aires nel 1908.
Il vantaggio di una rappresentazione in forma di concerto della sontuosa partitura verdianan era che con una orchestra più amplia e schierata si potevano apprezzare maggiormente una varietà di colori normalmente impercettibili nella limitazione della buca. Notevole la resa di tutta l’orchestra, con una sezione degli archi dal suono omogeneo e millimetricamente preciso e una sezione degli ottoni molto risonante. Daniel Barenboim si è distinto davanti al suo pubblico dirigendo con entusiasmo e ardore e anche se la sua lettura mancava a volte di mobilità dinamica, il risultato finale è risultato notevolissimo.. La prestazione del Coro del Teatro alla Scala diretto da Bruno Casoni si può definire solo con un aggettivo: “portentosa”. Sicuramente in questo repertorio nessuno può rivaleggiare con la compagine milanese!
Il cast prevedeva nel ruolo della protagonista il soprano ucraino Oksana Dyka, dalla voce sicura e omogenea, maneggiata con energia e dolcezza quando richiesto. Salvatore Licitra ha donato carattere e virilità a Radames con un canto di ampia proiezione e bel timbro. Da parte sua Ekaterina Gubanova ha cantato con intensità e convinzione nella parte di Amneris, mettendo in evidenza il suo timbro mezzosopranile scuro e vigoroso. Appropriata la voce del baritono Andrzej Dobber nel ruolo di Amonasro, molto elegante nel fraseggio e nella dizione. Kwangchul Youn ha incarnato un Ramfis dalla voce potente come pure meritevoli di menzione dono Carlo Cigni (il Re), Antonello Ceron (il Messaggero) e Sae kyung Rim (la Sacerdotessa)- Alla fine più di quindici minuti di applausi e ovazioni per tutti gli artisti.

Tuesday, September 7, 2010

Aida del Teatro alla Scala de Milán en Buenos Aires

Foto: Arnaldo Colombaroli, Orquesta, coro y solista del Teatro alla Scala de Milán

Ramón Jacques

La espléndida y emotiva interpretación de Aída de Verdi que el coro, la orquesta y los solistas del Teatro alla Scala de Milán, realizaron en su primera gira a la Argentina, quedará, sin dudas, grabada en la historia del Teatro Colón, y en la memoria del publico presente, como una de las mejores ejecuciones jamás vistas en este recinto. Para conmemorar el bicentenario de la Argentina y la reapertura de su teatro más importante, el cual permaneció cerrado durante cuatro años por renovaciones, no podía haberse elegido a un mejor invitado de lujo que el teatro milanes. Además, se eligió Aída porque fue la obra con la que se inauguró el celebre coliseo bonaerense en 1908.

La ventaja de la representación en concierto de esta profusa partitura verdiana con una agrupación de este calibre, es que se hizo con una orquesta más amplia en cuanto al número de instrumentistas sobre el escenario, por lo que se pudo escuchar y apreciar una variedad de colores, matices y timbres normalmente imperceptibles por las limitaciones del foso. El desempeño en conjunto de toda la orquesta fue notable, con una sección de cuerdas que emitió un sonido homogéneo y milimétricamente preciso, y una profusa y resonante sección de metales. Daniel Barenboim se lució ante su público dirigiendo con entusiasmo y ardor a la orquesta, y aunque su lectura careció por momentos de mayor dinámica, y aunque es pretencioso decirlo, no se alteró de ninguna manera el resultado final. De la prestación del Coro del Teatro alla Scala, dirigido por Bruno Casoni, solo puede describirse como portentosa. Seguramente en lo que se refiere a la interpretación de este repertorio no debe existir otro coro que lo iguale.

El elenco vocal contó con la presencia de la soprano ucraniana Oksana Dyka quien prestó al personaje de Aída, una voz segura y homogénea, que manejo con energía y dulzura expresiva cuando le fue requerida. Salvatore Licitra dio carácter y virilidad a Radamés y cantó con amplia proyección y grato timbre. Por su parte Ekaterina Gubanova cantó con intensidad y convicción al personaje de Amneris, con su oscuro y vigoroso timbre de mezzosoprano. El barítono Andrzej Dobber, mostró una voz de un tono baritonal muy apropiado para el papel de Amonasro, muy elegante en el fraseo y en la dicción. Kwangchul Youn fue un Ramfis de voz potente, y muy dignos y meritorios fueron los aportes de Carlo Cigni, como el rey de Egipto, de Antonello Ceron como el mensajero y de Sae Kyung Rim como la sacerdotisa. Al final, el publicó premio a todos los artistas con mas de quince minutos de ovaciones y aclamaciones.