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Thursday, September 21, 2017

La Traviata en el Colón de Buenos Aires

Ermonela Jaho 
Foto crédito: Prensa Teatro Colón /Máximo Parpagnoli

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 12/09/2017. Teatro Colón. Giuseppe Verdi: La Traviata. Ópera en 3 actos, libreto de Francesco María Piave. Franco Zeffirelli, dirección escénica y escenografía. Raimonda Gaetani, vestuario. Producción escénica original de la Ópera de Roma. Stefano Trespidi, reposición de la puesta escénica. Andrea Miglio, reposición de la escenografía. Anna Biagiotti, reposición del vestuario. Martín Miranda, coreógrafo repositor. Ermonela Jaho (Violetta Valery), Saimir Pirgu (Alfredo Germont), Fabián Veloz (Giorgio Germont), María Victoria Gaeta (Flora Bervoix), Daniela Ratti (Annina), Santiago Burgi (Gastón), Gustavo Gibert (Barón Douphol), Alejandro Meerapfel (Marqués d’Obigny), Mario De Salvo (doctor Grenvil), Ariel Casalis (Giuseppe), Cristian De Marco (Mensajero y Mayordomo). Orquesta y Coro Estables del Teatro Colón. Director del Coro Estable: Miguel Martínez. Dirección Musical: Evelino Pidò.

El Teatro Colón presentó una razonable versión de La Traviata de Verdi con una buena puesta en escena, una versión musical diferente y adecuadas voces. Merced a un convenio con la Ópera de Roma se recurrió a una puesta en escena de Franco Zeffirelli, estrenada en abril de 2007, esto permitió que se aprecie por primera vez una puesta de Zeffirelli en la Argentina. Poco se puede agregar a lo conocido sobre la labor del gran maestro italiano como director escénico: grandilocuencia, barroquismo, tradición, perfección en los movimientos de masas, delineadas acciones paralelas de figurantes y coro, admirable manejo del espacio. Con todo se nota el concepto escénico un poco avejentado. Variado y de estricta época el vestuario de Raimonda Gaetani, razonable las coreografías repuestas por Martín Miranda y adecuada la iluminación que entendemos pertenece al director de escena repositor: Stefano TrespidiEn la dirección musical el maestro Evelino Pidò resaltó los aspectos belcantistas de la escritura verdiana buscando un sonido trasparente e intentando resaltar detalles y matices dinámicos; a la vez decidió abrir todos los cortes que las tradiciones impusieron a la partitura. La respuesta de los profesores de la Estable fue de primer nivel. La soprano albanesa Ermonela Jaho fue una Violetta Valery que no defraudó. No es una voz grande pero dosifica las intensidades con cuidado e inteligencia fue convenciendo y compenetrándose a medida que transcurría la noche y aunque en el primer acto se la notó algo insegura y con vibrato, su canto fue creciendo hasta lograr un final de notable impacto. Desplegó una importante gama de matices que van desde el susurro proyectado con voz pequeña y calculadamente frágil hasta el agudo a plena voz. A su lado su compatriota Saimir Pirgu fue un Alfredo de perfecta estampa, sin gran volumen pero con una voz bien trabajada, emisión prolija y sutileza interpretativa. Mientras que el Giorgio Germont de Fabián Veloz fue frío y autoritario, cantado con buen volumen y adecuada línea. Ajustado el Coro Estable y de muy buen desempeño el resto del elenco.

Wednesday, July 19, 2017

Rigoletto en Ámsterdam

Foto: Clärchen&Matthias Baus

Ramón Jacques 

Rigoletto de Verdi, una las óperas más populares de Verdi, volvió al escenario de la De Nationale Opera de Ámsterdam con la puesta del célebre y joven director italiano Damiano Michieletto, quien ha revolucionado la ópera con sus puestas de escena modernas y llenas de realismo. A Michieletto se le recuerda aquí por su Viaggio a Reims, en el 2016, muy original porque la acción se realizaba dentro de un museo y donde los personajes interactuaban con los que se encontraban dentro de las pinturas. El éxito de estas propuestas es que son directas y accesibles para un público actual, y sitúan hechos del pasado en la actualidad. El diseño y la manufactura de las escenografías de este Rigoletto es sobresaliente.  En esta puesta, Rigoletto, aquí un payaso y no el bufón jorobado de la corte, pasa sus días recluido en un hospital psiquiátrico, y la trama y la acción son sus atormentados recuerdos de los días anteriores que culminaron con el asesinato de Gilda. El duque, los cortesanos, Sparafucile y Gilda, no son más que vagos recuerdos o fantasmas que revive en su mente y su imaginación. La habitación del hospital, los vestuarios de los personajes, enfermeras y médicos que cuidan de él, son de color blanco; representando que no son reales y al fondo del escenario se transmitían escenas de Rigoletto y Gilda en su niñez, más recuerdos. El concepto es bueno, el problema es que Michieletto a través de la función, no logra plasmar y separar completamente en escena lo que es real o no; si Rigoletto llora a una muñeca que representa a Gilda, ¿Por qué tenía que estar la intérprete de Gilda a su lado en vez de que la voz se escuchara a lo lejos?  Detalles así quedaron poco resueltos y no convencieron completamente al público. 
Musicalmente la función tuvo altibajos, si bien los músicos de la Nederlands Philharmonish Orkest tocaron con ímpetu y entusiasmo (no se cuenta con una orquesta propia si no que para cada producción se van invitando a las mejores orquestas de los Países Bajos), la conducción de Carlo Rizzi, fue acelerada, atropellada y destemplada, causando desfases con los cantantes. El desmedido entusiasmo y brío para conducir no significa que los músicos tocarán mejor como tampoco es un motivo para desentenderse de la escena. Luca Salsi no fue un refinado Rigoletto, su cantó fue vigoroso y escénicamente su trastorno mental lo comprometio a sobreactuar. Saimir Pirgu, cumplió en su papel del duque de Mantua, aunque parece haberse estancado o llegado al pico de sus posibilidades ya que su canto es plano y rutinario; y su inexpresividad algo irritante. Agradó mucho Annalisa Stroppa, como una Maddalena de voz oscura bien proyectada y timbrando, irradiando la sensualidad y la personalidad que la puesta requería. Rafal Siwek, fue un correcto Sparafucile, y el resto de los solistas cumplieron de manera adecuada.  Una mención aparte corresponde a la soprano Lisette Oropeza, quien se mostró en un nivel superior desplegando un manejo seguro de la voz, agilidad y nitidez en la coloratura con buena proyección. En su actuación, personificó un frágil Gilda que vivió y sufrió con pasión.

Wednesday, January 20, 2016

La Traviata en el Covent Garden de Londres

Foto: ROH / Tristram Kenton

Gustavo Gabriel Otero

Londres, 16/01/2016. Royal Opera House, Covent Garden. Giuseppe Verdi: La Traviata. Ópera en 3 actos, libreto de Francesco María Piave. Richard Eyre, dirección escénica. Bob Crowley, escenografía y vestuario. Jean Kalman, iluminación. Jane Gibson, coreografía. Daniel Dooner, repositor. Venera Gimadieva (Violetta Valery), Samuel Sakker (Alfredo Germont), Luca Salsi (Giorgio Germont), Andrea Hill (Flora), Sarah Pring (Annina), Luis Gomes (Gastón), Yuriy Yurchuk (Barón Douphol), Jeremy White (Marqués d’Obigny), James Platt (Grenvil), Neil Gillespie (Giuseppe). Michael Lessiter (Mayordomo). John Bernays (Mensajero). Orquesta y Coro Estables del Royal Opera House. Director del Coro: Renato Balsadonna. Dirección Musical: Yves Abel.

El Covent Garden de Londres repuso la producción de La Traviata , estrenada en 1994, de Richard Eyre que acusa el paso del tiempo en lo teatral con los cantantes mirando casi siempre al público y los coros abigarrados en el pequeño decorado. Buenos detalles tiene tanto la escenografía como el vestuario con sus gamas de colores cambiantes según los cuadros. Del marrón en el salón de Violetta se pasa al celeste en la casa de campo, en el interior de la casa de Flora predominan el rojo y el dorado mientras que el último cuadro -el mejor logrado teatralmente- el color tiza de las paredes y de la ropa de Violetta se conjuga con el negro del resto de los trajes. Esta representación, la 488, en el Royal Opera House, fue dirigida con profundo conocimiento de la partitura, tiempos ágiles y nervio italiano por Yves AbelLa soprano rusa Venera Gimadieva ofreció una Violetta Valéry casi ideal. Joven, esbelta y adecuada actriz pudo superar todos los escollos de la partitura con excelencia. Pareja en todo el registro fue tan sólida en las coloraturas del inicio como en el dramatismo del final. Una gran artista que se llevó una merecidísima ovación en este debut en la sala londinense. Para encarnar a Alfredo Germont estaba anunciado el tenor albanés Saimir Pirgu de interesante carrera internacional. En la tarde del día del estreno canceló su participación y el teatro convocó al joven Samuel Sakker. Los nervios del australiano, que participa en el programa de jóvenes artistas Jatte Parker, eran justificados y visibles. Posee buenas condiciones vocales y se fue asentando en el curso de la representación. Manejó con inteligencia sus recursos para que sea éste un meritorio debut. Un Giorgio Germont de excelencia brindó Luca Salsi con bello color vocal, perfecta dicción, adecuada proyección y verdadera línea vocal italiana. Irregulares los comprimarios y correcto el Coro.


Thursday, April 17, 2014

Lucia di Lammermoor en Los Angeles

Foto: Robert Millard

RJ

G. Donizetti LUCIA DI LAMERMOOR Albina Shagimuratova, Saimir Pirgu, Stephen Powell, James Creswell, Joshua Guerrero. Director musical: J. Conlon. Director de escena: Elkhanah Pulitzer.  Dorothy Chandler Pavilion de Los Ángeles, California USA. Abril del 2014.


Por el resultado de esta función, parecería que los 15 años que separan esta producción de la ultima que de esta ópera se realizó en Los Ángeles no se debió a una omisión o descuido de programación, si no a una paciente espera hasta encontrar a la soprano que superara lo vivido aquí en 1999 con Sumi Jo en el papel estelar. Esta soprano ya está aquí y se llama Albina Shagimuratova, quien ya había dejado en este teatro durante la temporada 2009, una probada de su pirotecnia vocal como la Reina de la Noche en La Flauta Mágica. Poco imaginaríamos, los que conocemos su trayectoria cuando ingresó al estudio de la Ópera de Houston como lo hacen muchos otros, que potencialmente en ella había una estrella y que en tan poco tiempo se convertiría en una referencia en los papeles de virtuosismo. El papel de Lucia lo cantó recientemente con éxito en la Scala, y tan solo unas semanas después lo haría en este escenario californiano.  La función que nos ocupa perteneció en su totalidad a la soprano rusa, que desplegó un manejo pirotécnico de la coloratura, una claridad y nitidez en su cantó, agilidad y buena proyección. Es una intérprete que se mete en la piel del papel, lo vive los sufre con pasión, y conmueve con su delicadeza cuando le es requerido. A su lado tuvo al óptimo tenor Saimir Pirgu, muy seguro en su desempeño vocal, con timbre cálido, buena dicción y fraseo como Edgardo, que actuó con ímpetu y pasión, aunque algo sobreactuado por momentos. Poco que destacar del Enrico del barítono Stephen Powell, quien actuó con poca autoridad y convicción y cantó de una manera engolada y poco refinada. Por su parte, el bajo James Creswell creó un imperturbable Raimondo  con una voz profunda y potente. El resto del elenco contó con el tenor Vladimir Dmitruk como Arturo, Joshua Guerrero como Normanno y D’Ana Lombard como Alisa, de buen desempeño y pertenecientes todos ellos al programa de jóvenes artistas del teatro. El coro dirigido por Grant Gershon cumplió  dignamente, aunque en este caso no era necesaria tanta gestualidad ni absurdas coreografías. La producción diseñada por Carolina Angulo situó la obra en un lugar indeterminado, más conceptual que real con el uso de proyecciones y abigarrada iluminación en diversos colores, con particular énfasis en el  rojo, algunos elementos como una escalera al fondo del escenario, una mesa etc. Los elegantes vestuarios confeccionados por Christine Cook correspondían a un tiempo alrededor de finales del siglo 18.  La dirección de escena fue puntal y con apego a la historia por parte de Elkhanah Pulitzer, debutante en este teatro. La parte musical bajo la entusiasta y experimentada conducción de James Conlon fue grata, ya que el director ha sabido explotar las virtudes de su orquesta que ha moldeado a lo largo de los años hasta dotarla de un sonido y una personalidad propia. Su lectura fue rica en matices, muy armónica y con una dinámica justa y cuidado por las voces. 

Monday, August 26, 2013

Macbeth di Verdi 76° Maggio Musicale al Teatro della Pergola, Firenze

Foto: Gianluca Moggi

Massimo Crispi

Ghiottoneria per intenditori, l'atteso Macbeth fiorentino del 76° Maggio Musicale al Teatro della Pergola, nella sua versione originale del 1847, andata in scena proprio alla Pergola, come ricorda una lapide sul muro esterno del teatro, avvia verso il finale il martoriato festival 2013.  Nella visione di Graham Vick, Macbeth è un re contemporaneo, con bodyguard, agi e comfort da autentico dittatore di uno stato bananiero: maniere spicce e rudi, niente di gentile percorre mai la sua mente, l'amore è assolutamente assente, nessun'altra smania se non per il potere. E questo potere che genera potere fino a ottundere un minimo di capacità critica, che invece al contrario porterà la Lady alla pazzia e poi al suicidio per un barlume di coscienza per il male creato e perseguito, è il protagonista dell'opera. La versione del 1847, infatti, con dei brani in più e in meno rispetto a quella successiva, promuove Macbeth come protagonista assoluto e non co-protagonista colla moglie. La moglie è, sì, certamente importante, incita e suggerisce il marito a compiere il misfatto, ma il creatore del male è Macbeth, qui con un'aria in più, che si spinge sempre più oltre fino a tuffarsi in un nichilismo senza precedenti. Le streghe, quindi, non sono le megere barbute che di solito fanno parte del corredo dell'opera ma delle volgarissime puttane intacchettate e ipertruccate, che si muovono tutte insieme come se facessero una danza di gruppo in una festa di periferia (coreografie di Ron Howell). Così si apre questa versione, con uno scenario tutto storto e in pendenza, colle pareti del palcoscenico a vista, dove le puttane vengono illuminate da un'enorme plafoniera di luci al neon, sempre presente nel corso dell'opera, quasi un cielo incombente sulla testa di ognuno. Non ci sono calderoni fumanti né rospi venefici, ma siringhe e lacci emostatici, per mostrare che le visioni sono provocate da droghe artificiali. Peraltro, essendo puttane, si suppone che siano state retribuite per la loro prestazione, anche solo per chiacchierare. Si usa così, in genere. Non v'era traccia di parcella, per di più collettiva, visto che erano parecchie! Vaticini gratis, olé. Non ci spieghiamo però perché le puttane dovrebbero essere considerate delle streghe vaticinanti. In fondo chi crederebbe mai a una puttana? Solo in Italia su ciò che dice Ruby Rubacuori ci si fanno intere trasmissioni televisive spazzatura, ma un re chiederebbe mai un responso o un vaticinio a un puttanone come quelle che erano sul palco della Pergola? Solo un mentecatto lo avrebbe fatto. Io avrei capito meglio se le streghe fossero state delle presentatrici televisive, le pseudo giornaliste che tutto sanno e che tutto si permettono di prevedere, se proprio avessimo voluto trascinare nella contemporaneità l'opera verdiana. Nel cambio di scena è una strega che lascia sul guanciale del letto della Lady la lettera di Macbeth. Anche postina. Passiamo avanti… Il vaticinio si compie e Macbeth diventa all'istante sir di Caudore, con grande eccitazione della Lady, che si riscopre regina tutt'a un tratto. E non le basta. Vuol diventare la regina di tutti, un po' la regina di cuori di Alice. Spinge il marito all'assassinio, col classico pugnale, che poi maneggia pure lei. Oggi però non lo userebbe più nessuno, un pugnale, e nessuno, soprattutto, compirebbe un regicidio di mano propria. Assolderebbe una banda di albanesi o di mediorientali e bon alé: Al Qaeda ha ucciso il re di Scozia! Magari mostrandolo colle telecamere a tutto il mondo come lo fu l'abbattimento del WTC. Questi regicidi fatti in casa reggono poco, nella contemporaneità, soprattutto in uno stato pseudoeuropeo come quello mostrato in scena, è più da staterello africano o asiatico. Per ricordarci che siamo nell'oggi e che esiste il rilevamento delle impronte digitali, la Lady cerca di cancellare le sue e quelle del marito da maniglie, poltrone, muri, collo stesso fazzoletto insanguinato che però potrebbe lasciare tracce di dna, di profumo, di cipria… al giorno d'oggi la cosa è assai sofisticata! Insomma la Lady passa per una dilettante dell'omicidio. Però, nonostante tutto, si riesce a far passare Malcolm, il figlio di Duncano, per parricida. Sicuramente di impronte del figliolo nella stanza da letto del padre ce n'erano a bizzeffe. "Il futuro della Scozia" è un megaposter, in puro stile berlusconiano, dove il faccione sorridente di Macbeth/Silvio accanto a una famiglia con bambini sorridenti e biondi ammonisce che il futuro lo può assicurare solamente lui col suo regno.  Questo è lo sfondo di un giardino con piscina recintato da rete e filo spinato (ma quando mai… un re, oggi, avrebbe un giardino con un muro alto 10 metri e le torrette d'avvistamento) dove ai congiurati che devono uccidere Banco basta cambiare la giacca da nera in bianca (perfetti gelatai) per mimetizzarsi. E in quattro e quattr'otto Banco viene pugnalato e messo sotto il tavolo del buffet, coperto da un tovaglione che non fa trasparire alcunché, lo ritroveranno certamente quelli delle pulizie. Il figliolo, invece, sebbene avvertito dal babbo, che aveva un sentore di mala parata e quindi lo aveva equipaggiato per un'eventuale lunga fuga con uno zainone in spalla, riesce a fuggire, nonostante il peso dello zaino e nonostante un sicario agilissimo e svelto lo inseguisse… nemmeno Speedy Gonzales era rapido come questo infante. Segue una festa supercafonal con dame e cavalieri abbigliati come di dovere per una cena “elegante” (ricordiamo che le scene e i costumi sono di Stuart Nunn). Brindisi e visioni imbarazzanti (che vede solo Macbeth) insaporiscono il party, facendo fare al re una figuraccia dopo l'altra.  Le puttane ritornano nell'atto successivo, fattissime, sdraiate, in convulsioni, in ciò che era stato il giardino con fenicotteri rosa (statue in sintetico, ovviamente, e prato/tappeto ripiegato assai male dove immagino che spostarsi coi tacchi alti fosse un ostacolo non da poco) dove il piccolo Fleanzio giocava senza tema alcuna prima di scappare.
 
Ma non è Macbeth che torna nell'antro delle streghe, sono loro che vengono invitate a corte, non certamente per una cena “elegante”. Le avrà pagate, almeno stavolta, per i loro deliri? Addirittura una trans, con vocione da basso, una superstregona orrenda, si approfitta della situazione e simula un accoppiamento col re. Mah… Forse è troppo anche per Macbeth che viene stordito da tutte le visioni dei re che gli succederanno, seguiti dallo spettro di Banco. Macbeth, in preda a chissà quali fumi di droga e di disgusto, imbraccia una mitraglietta e decide quindi di sterminare tutti, puttane comprese, che cercano di fuggire dal suo squilibrio mentale. Bang Bang. Ultimo atto. L'autostazione di Birna, dove un popolo che ha ancora addosso l'abito da sera ma una valigia con l'essenziale e dove un distributore automatico d'acqua e bevande è forse l'unica cosa che funziona, aspetta un autobus che li porti lontano dalla Scozia insanguinata. Arrivano i nostri, invece, e liberitutti. Macduff canta la sua aria da eroe e insieme a Malcolm si avvia alla reggia per far fuori il tiranno. La Lady si aggira sola per la sua casa, accendendo tutte le luci. In realtà avrebbe dovuto avere una lanternina, una candela da comò, simbolo peraltro di come poca luce ci sia nella sua mente e di quanta meno ce ne sia intorno a lei. La notte e il buio, con tutti gli spettri, le incertezze, i dubbi, i sicari nascosti, gli agguati, erano i grandi assenti da quest'opera gotica nella versione di Vick. La lanterna era però quel lumicino che le mostra il male che ha commesso, una minima presa di coscienza. Particolare simbolico annientato da un'inutile luce fredda al neon. La signora canta la sua aria e se ne va per prepararsi al suicidio, che viene annunciato dalla sua dama di compagnia a Macbeth, il quale per tutta risposta spara alla dama, stendendola sul colpo. Bang, un colpo solo, centro. Un capriccio. Sparatorie, vecchie storie di rivalità rivangate, un corpo a corpo tra Macbeth e Macduff e fine di Macbeth e di tutto. La patria tradita è liberata dalla tirannide. Cinematografico senza cinema. Effetto manicomio. Questa, in sintesi, la drammaturgia di Graham Vick. Molti altri particolari ci sarebbero, ma forse è meglio lasciarli nel dimenticatoio. Stavolta ci è parso che Vick abbia preso un grosso abbaglio.  Tutto ciò succede, ne deduciamo, quando non si conosce a fondo il libretto e, soprattutto, i libretti romantici italiani col loro linguaggio contortissimo (Piave era uno dei più contorti, insieme a Solera e Cammarano, per non parlare del successivo Ghislanzoni…) e lontano anni luce dalla lingua attuale. Il gap linguistico è davvero incolmabile e vedere dei personaggi vestiti in moderno parlare e agire come dei mentecatti in una lingua inconsueta e compiendo atti che oggi nessuno compirebbe in quel modo fa l'effetto manicomio. Probabilmente Vick ha in mente Shakespeare (che è una cosa assai diversa dalla riduzione di Piave) e la splendida lingua del bardo, pur cronologicamente assai lontana, è molto meno distante dall'inglese corrente di quanto non lo sia l'idioma di Piave dall'italiano odierno. Però, si sa, il re nudo lo vedono tutti ma non lo dice nessuno, applausissimi scrosciantissimi. Musicalmente la lettura di James Conlon ci ha offerto un Verdi elegantissimo, senza effetti da balera padana, con delle belle sonorità in piano e mai delle bande sguaiate. Il lavoro fatto coi cantanti, rispettando le indicazioni verdiane, cupo, sottovoce, soffocato, è stato preso alla lettera e gli artisti hanno risposto bene. Primo di tutti eccelleva il Macbeth di Luca Salsi, dalla voce assai pregiata, dotata di eleganza timbrica e sempre pertinente nell'accento, insinuante nei piani, tonante nei forti, cattivo quanto basta per essere credibile anche in quest'incredibile messa in scena.  La Lady, Tatiana Serjan, ahimé, mostrava buona voce ma diseguale e disordinata, impreparata per le complesse acrobazie e i salti di registro improvvisi di cui il ruolo è disseminato. La micidiale cabaletta della versione 1847, "Trionfai! Securi alfine", ne mostrava i limiti, così come mostrava i suoi limiti di confidenza cogli italici fonemi nella lettura della lettera del primo atto e nel canto in generale. A sua discolpa possiamo però dire che non c'è quasi un'esecuzione che si avvicini alla perfezione di quest'impossibile brano. Ma, ma, ma! "Una macchia è qui tuttora" è stata eseguita con un'intensità e accento davvero degni d'encomio. Le consigliamo di aprire meglio gli acuti notevoli che possiede, lasciando spazio alla tanta voce che ha, e di studiare maggiormente il rapporto del canto colla parola, almeno quella italiana. Bella e slanciata figura, la Serjan si mostrava sicura e disinvolta scenicamente. Saimir Pirgu, Macduff prestante e atletico, ha spalmato la sua generosa voce tenorile sul pubblico della Pergola, riscuotendo grande successo alla fine della sua aria. Bravo. Antonio Corianò è stato un discreto Malcolm dal piglio eroico. Marco Spotti era un Banco un po' spento, con qualche intubamento vocale, non era il basso nobile che forse ci sarebbe voluto. Bene gli altri, come si dice sempre, e discreto il coro di Lorenzo Carrieri, "Patria oppressa" assai struggente, e streghe scatenate nella compagine femminile. In conclusione: operazione riuscita a metà, però, almeno, si è osato. Anche qui si sarebbe fatta miglior figura, viste le esigenze di pareggio della Fondazione, a eseguire l'opera in forma oratoriale per risparmiare, e parecchio! O no?

Macbeth en el Maggio Musicale de Florencia


Fotos: Gianluca Moggi

Massimo Crispi

Golosina para expertos fue ese Macbeth que el 76° Maggio Musicale ofreció en el Teatro della Pergola, en su versión original de 1847, puesta en escena en la misma Pergola, como recuerda una lápida en el muro exterior del teatro. Graham Vick imagina Macbeth como un rey contemporáneo, con guardaespaldas, comodidades y comforts como verdadero dictador de un país bananero en la Europa: estilo expedido y rudo, nada de gentileza, amor totalmente ausente, nada mas que afán de poder. Es este poder generando poder el verdadero protagonista de la opera, un poder que reduce al mínimo la conciencia critica que, de todas formas, al contrario de Macbeth, llevará a la Lady a la locura y al sucesivo suicidio por un parpadeo de conciencia del mal que ella misma hizo. La versión 1847, en efecto, con unos fragmentos mas y otros menos de la sucesiva, hace Macbeth el personaje principal de la opera y no su mujer, como en la siguiente. La Lady sí es importante, sin duda, es ella que incita e sugiere a su marido de cometer homicidios, pues el creador del mal es sin embargo Macbeth, aquí con una aria mas, es él que se empuja hasta un nihilismo sin precedentes.
Las brujas, entonces, no son los seres barbudos que usualmente son parte de la decoración de la opera pues son unas putas de las mas vulgares, con tajones lejanos, maquillaje grave, que siempre se mueven juntas como si danzaran en grupo en un baile de barrio periférico (coreografías de Ron Howell). Así se abre el escenario de esa versión, con una pedana torcida y pendiente, las paredes del escenario del teatro visibles, donde las putas aparecen aclaradas por una enorme lámpara de techo translucida como un cielo de tubos de neón, siempre estando en toda la opera. Ni hay calderones humando ni sapos venenosos pues sí hay jeringas y torniquetes para mostrar que las visiones de las brujas son causadas por drogas artificiales. No es claro, siendo putas, si estas visiones son pagadas, porque una puta siempre se paga aun para charlar. No parecían haber parcelas y las brujas eran muchas! Hoy se dan vaticinios libres, olé.  No es claro tampoco porque las putas deberían ser consideradas como brujas que dicen el futuro. Al fondo ¿quien creyera en lo que diría una puta? Solo en Italia lo que dice la Ruby Rubacuori, la amante de menor edad de Berlusconi, lo utilizan para interminables telebasuras, pues ¿pidiera un rey un oráculo a un putón como los que estaban en el escenario de la Pergola? Solo un idiota lo hubiera hecho. Todo uno podía inventarse… que las brujas fueran conductoras televisivas, esas “periodistas” que todo saben y que todo se permiten de prever, si solo quisiéramos llevar a la contemporaneidad esa opera verdiana. En el cambio de la escena una bruja/puta deja el correo de Macbeth sobre la cama de la Lady. Aun cartera.   Pero vamos adelante. El oráculo se cumple y Macbeth se vuelve en Sir de Caudore, con mucha animación de la Lady, que se encuentra reina de repente. Pues no le basta. Ella quiere ser reina de Escocia, como a su marido le dijeron las brujas. Quizás quisiera ser la reina de corazones de Alicia. Así empuja su marido a asesinar Duncano con un puñal, y después también ella lo toma. Pequeño detalle: hoy ninguno haría un homicidio con puñal, ni además un regicidio. Reclutaría una gang de albaneses o de arabos y olè: ¡Al Qaeda mató al rey de Escocia! Y porque no, enseñándolo a todas cámaras del mundo como fue por el WTC. Los regicidios caseros no van tan lejos, en el mundo contemporáneo, sobre todo en un estado de Europa como lo que Vick propone, sale mas de una dictadura africana o de Asia… Para señalarnos que estamos en un hoy y que existe la posibilidad de relevar huellas digitales, la Lady intenta borrar suyas y las del marido de los tiradores, muros, asientos, por el mismo pañuelo empapado de sangre que pero, quizás, pudiera dejar, sin que ella se diera cuenta, trazas de adn, perfume, polvos… ¡hoy en día las cosas son mas sofisticadas! Al final la Lady se pasa como una aficionada del homicidio. Pues, a pesar de todo, todos van creer que el asesino sea Malcolm, ¿quizás porque en el cuarto de su padre está lleno de huellas digitales de su hijo?  "Il futuro della Scozia" es un megacartel, en puro estilo Berlusconi, donde campea la cara de sonrisa de Macbeth/Silvio cerca de una familia con los niños sonriendo felices y rubios, casi diciendo que el futuro solo lo puede asegurar él mismo reinando. Ese cartel es el fondo de un jardín con piscina, con recinto de red e hijo dientudo (¡pues! Hoy un rey tendría un jardín con un muro de diez metros y torres de guardia), donde unos conjurados que tienen que matar a Banco solo se cambian la chaqueta de negro en blanco (como fuesen vendedores de helados) para camuflarse. De repente Banco lo matan y su cuerpo lo ponen bajo la mesa del buffet, cubierta con un mantel blanco que ni deja pasar nada, quizás lo encontrarán los de la limpieza mas tarde. El hijo, aun avisado por su padre Banco, que olía una mala idea de peligro y dotó al niño de mochila bien llena en su espalda, consigue huir. A pesar de la mochila llena y a pesar de la persecución de un sicario conjurado muy ágil y rápido.
 
Tampoco Speedy Gonzales hubiera sido tan rápido como ese niño.  Sigue una fiesta muy palurda con damas y caballeros vestidos como se debe para una cena “elegante” como se dice que Berlusconi organizaba suyas (las escenas y el vestuario son de Stuart Nunn). Brindis y visiones empachadas (vistas solo por Macbeth) saborizan el party, dando un retrato del rey bastante escuálido. Vuelven las putas en el acto siguiente, tumbadas, drogadísimas, con convulsiones, estando en lo que fue el jardín con flamencos rosas (estatuas sintéticas, claro, como sintética también era la alfombra-prado muy mal plegada, y pensamos como fuera difícil andar con los tacones de las putas…) del acto pasado. Pues no es Macbeth volviendo a las brujas, al contrario las invita en el palacio real, pues no para una cena elegante… ¿Las pagó, por los menos esa vez, para sus delirios? Nada menos que una transexual, con voz de bajo, una superbruja horrible, se aprovecha de la situación y simula un amplexo con el rey. Uhm… Quizás eso es demasiado también para Macbeth, todo confundido por las visiones de los reyes que vendrán, el espectro de Banco siguiéndolos. Macbeth, victima de las drogas y de quien sabe que, toma una metralleta y decide de exterminar a todos, putas incluidas, que huyen de su descontrol. Bang Bang. Ultimo acto. No lo creerán pues estamos en la estación de buses de Birna, donde un pueblo que todavía tiene el traje de la fiesta pues con una maleta con lo esencial, y donde la única cosa que funciona es un distribuidor automático de agua y bebidas, espera un bus que los aleje de una Escocia sangrienta. Pues llegan los héroes y los liberan a todos. Macduff canta su aria heroica y con Malcolm se acercan al palacio real para matar al tirano.  La Lady merodea sola por su casa, encendiendo todas luces. La tradición querría que la única luz fuera una pequeña linterna, una de cómoda, blanda, símbolo de la poca luz estando en su mente y de cuanta menos luz estaba a su alrededor. La noche y la oscuridad, con todo espectros, las incertidumbres, las dudas, los sicarios escondidos, los acechos, eran los grandes ausentes en esa opera gótica en la versión de Vick. La blanda linterna era aquel claror que muestra el mal que la Lady hizo, lo muestra a la conciencia de si misma, una conciencia mínima. Detalle ese aniquilado por una inútil y fría luz de neón de todas partes. La señora canta su aria y se va para prepararse al suicidio. Su dama de compañia le anuncia a Macbeth que su mujer se fue y él, como respuesta, le mata a la dama. Bang, solo un golpe, en el corazón. ¿Un capricho? Tiroteos, viejos asuntos de rivalidades, un de mano a mano entre Macbeth y Macduff y el final de Macbeth y de todo. La patria traicionada ahora es liberada de la tiranía. Cinematográfico sin cinema. Efecto manicomio. Esta es, sintéticamente, la dramaturgia de Graham Vick. Hay muchos otros detalles pues quizás mejor dejarlos con los olvidados. Esa vez nos pareció que Vick se equivoco. Todo eso ocurre, deducimos, cuando no se conoce bien en el fondo el libretto y, sobre todo, los librettos románticos italianos con su idioma muy torcido (y Piave era uno de los autores mas torcidos, junto con Cammarano y Solera y, mas tarde, con Ghislanzoni…) y lejano años-luz del idioma actual. El gap idiomático es de verdad muy raro y ver actuar y cantar en ese idioma inusitado a unos personajes vestidos de modernos, haciendo cosas que ninguno hoy hubiera hecho de esa forma provoca el efecto manicomio. Quizás Vick pensaba en Shakespeare (que es algo muy distinto de la reducción de Piave) y la esplendida poesía del bardo, aun cronológicamente distante, lo es menos de cuanto puedan serlo los versos de Piave del italiano moderno. Pues, se sabe, que el rey sea desnudo ninguno lo dice aun si lo ven todos, así que fueron aplausos ruidosísimos. Del punto de vista musical la interpretación de James Conlon nos ofreció un Verdi muy fino, sin efectos de dancing de barrio, con buenas sonoridades en los pianos y nunca efectos de banda grosera. El trabajo hecho con los cantantes, en el respecto de las indicaciones de Verdi (cupo, sottovoce, soffocato), lo tomaron literalmente y los artistas respondieron muy bien. Primero a mencionar el Macbeth de Luca Salsi, de voz excelente y de lujo, dotada de elegancia tímbrica y con acentos siempre pertinentes, insinuante en los pianos, tonante en los fortes, detestable cuanto basta para ser creíble aun en esa increíble puesta en escena.  La Lady, Tatiana Serjan, ¡ay!, tenía buena voz de calidad pues desigual y desordenada, no preparada para las complejas acrobacias aéreas y los balzos de registro repentinos que el papel entero presenta. La mortal cabaletta de la versión 1847, "Trionfai! Securi alfine", enseñaba sus limites así como habían limites de costumbre con los itálicos fonemas en la lectura de la letra del primer acto y en su canto en general. Para disculparla parcialmente hay que decir que no existe una ejecución de ese fragmento que sea apreciable enteramente, está muy mal escrito, y no es un caso que desapareció en la versión sucesiva. Pero, ¡pero, pero! "Una macchia è qui tuttora" Serjan la cantó con intensidad y acento dignos de elogios. Le aconsejamos a esta valiosa cantante de abrir mas los agudos que ya tiene, dejando espacio a la tanta voz que posee, y de estudiar mas la relación del canto con la palabra, por los menos la italiana. Con su bonita y delgada figura, la Serjan se mostró desenvuelta y segura en el escenario.  Saimir Pirgu, Macduff prestante y atlético, distribuyó su voz generosa de tenor al público de la Pergola, con buen éxito al final de su aria. Bravo. Antonio Corianò fue un discreto Malcolm con actitud heroica. Marco Spotti cantó un Banco de vez en cuando un poco empañado vocalmente, no era el basso nobile que puede ser necesitaba. Bien el resto del reparto, como se usa decir, y elogios al coro de Lorenzo Carrieri, "Patria oppressa" muy atormentado, y a las brujas desencadenadas en la parte femenina.  Concluyendo: una operación conseguida por mitad, aun hay que decir que ¡por los menos se osó! Aquí también, como en el caso de Farnace, hubiera sido mejor, considerando además las necesidades de balance de la Fundación, de realizar la opera en forma de concierto aun para ahorrar, ¡y mucho! O no?

Wednesday, January 9, 2013

I Capuletti e I Montecchi en San Francisco

Foto: Joyce Di Donato copiright Cory Weaver

La Temporada 2012-2013 de la Opera de San Francisco ofreció  I Capuletti e I Montecchi de Bellini, obra que a  pesar de la tradición histórica que tiene este teatro por representar operas italianas belcantistas, solo había sido escenificada aquí en una ocasión en 1991. Su reposición requería de una producción fastuosa y acorde a la brillantez de la partitura, sin embargo, se importó una deslucida producción de la Opera de Munich creada por Vincent Lemaire, de pocos elementos escénicos y espacios reducidos. La escena es atemporal, aunque los vestuarios de Christian Lacroix sugieren un periodo cercano a los inicios del siglo veinte, pero la formula escénica de mucha estática y por momentos de exagerados y absurdos movimientos con los brazos de los artistas y miembros del coro, dispuesta por Vincent Boussard no ayudó a un desenvolvimiento claro o convincente de la trama. Como es habitual, la orquesta  mostró una conjunción y una homogeneidad admirable en todas sus líneas, y a pesar de la presencia en el podio de Riccardo Frizza, quien guío el espectáculo de manera desigual, con fuerza desmedida por momentos, creando desfases con los solistas, y extrayendo la grata musicalidad de la partitura en otros. Aun así,  la parte musical fue lo más satisfactorio en esta función inaugural. Sobresaliente fue el desempeño vocal de Nicole Cabell, una vulnerable Giulietta que exhibió un timbre nítido y colorido, y fue capaz de conmover; como también lo fue el de Joyce Di Donato por su oscuro timbre y agilidad en el manejo de la voz. Saimir Pirgu posee innegables virtudes vocales, pero en su debut local y en el papel de Tebaldo, estuvo por momentos inaudible, y condicionado por su actuación. El bajo Eric Owens, mostró su potente y profunda voz en el papel de Capellio. Queda al final el mal sabor de boca que dejó la producción escénica en una ópera de la que se esperaba más. RJ

Sunday, September 9, 2012

I Due Figaro o sia Il soggetto di una comedia de Mercadante en el Teatro Colón de Buenos Aires


Fotos: Teatro Colon
 
Dr Alberto Leal
 
Ópera en dos actos de Saverio Mercadante. Libreto de Felice Romani, basado en la comedia Les deux Figaro ou Le sujet de comédie de Honoré-Antoine Richard de Martelly.
 
Para cualquier teatro de ópera siempre es algo muy valioso tener en su temporada un Director del talento del Maestro Riccardo Muti, sin duda uno de los más prestigiosos de su generación.  En esta oportunidad se presentó con la Orchestra Giovanile Luigi Cherubini y el Philarmonia Chor Wien, ambos conjuntos de su creación. La Opera elegida fue I due Figaro, de Saverio Mercadante con libreto de Felice Romani. Redescubierta por el musicólogo Paolo Cascio, creo que fue elegida por el maestro por compartir con el autor su origen napolitano. Desde la obertura, se pudo notar la mano de Muti, a la que la orquesta respondió en todo momento con absoluta precisión. Con una espléndida trama, con detalles de increíble transparencias, el trabajo fue un deleite para los oídos y por si sola justifica plenamente la función. Y durante el transcurso de la función creo que pocos directores pueden lograr mayor equilibrio entre foso y el escenario. La obra parece no ser de lo más logrado del autor, con un muy largo – y por momento algo aburrido – primer acto, su música parece fluctuar entre Mozart, Bellini y Rossini, tanto musical, como vocalmente, mejora notoriamente en el segundo acto y en general pueden ser escuchadas hermosas arias y cabalettas.  Aquí parece que Mercadante tiene problemas en cerrar los actos, en cerrar los planteos que se van sucediendo. Tal vez si hubiera tenido la oportunidad de apreciarla con continuidad, gran parte de esos problemas hubieran sido pulidos. Lo visual fue otro punto fuerte de la puesta. Con un espléndido vestuario de Jesús Ruiz, de gran delicadeza y en época, usando una sutil gama de colores, a la preciosista escenografía de Daniel Bianco, se generan momento de real belleza visual.
 
La profusión de columnas puede ser molesta en algún momento, además de achicar notablemente el escenario, pero el Director de Escena, Emilio Sagi supo sacarle provecho en gran parte de la representación. Excelente bajo todo punto de vista la iluminación de Eduardo Bravo. Lo vocal fue otro punto fuerte. Con el mismo elenco de su estreno este año en el Teatro Real de Madrid, un grupo de jóvenes y promisorios cantantes cumplieron sobradamente. El sector femenino llevó las de ganar en esta representación. Impecable vocal y teatralmente la Susana de Eleonora Buratto, quien se llevó la ovación de la noche entre los cantantes. Annalisa Stroppa (Cherubino), generó un personaje creíble en lo actoral y brillante en lo vocal. Asude Karayavuz (la Condesa) y en especial la (Inez) de Rosa Feola completaron con eficacia el grupo. Dentro de un nivel de calidad, entre los hombre sobresalió el Conde de Saimir Pirgu, cantando con muy buena voz y generando un personaje totalmente creíble. Mario Cassi (Figaro), posee una voz seca, baja en armónicos y tal vez por esa causa lució menos, pero nunca bajo de un nivel de calidad interpretativo, lo mismo que el resto del elenco. Muy buena actuación, vocal y actoralmente del Coro Philarmonia Chor Wien. Constituye un inmenso placer contar con el Maestro Muti y una Orquesta que lo interpreta a la perfección, sumado a las bellas estampas logradas por la puesta y a la calidad vocal, es un placer para los oídos y la vista y algo que quien ama a la ópera no debe desaprovechar.

Tuesday, August 21, 2012

El talento universal de Riccardo Muti en el estreno argentino de I due Figaro

 
El extraordinario talento del director italiano Riccardo Muti dará vida a esta ópera de dos actos con música de Saverio Mercadante, libreto de Felice Romani, dirección de escena de Emilio Sagi y la participación de la Orchesta Giovanile Luigi Cherubini y la Philharmonia Chor de Viena, ambas agrupaciones fundadas por el maestro Muti en los años 2004 y 2007.

Las funciones de I due Figaro o sia Il soggetto di una commedia (los dos Fígaros o el tema de una comedia), una coproducción del Teatro Colón con el Festival de Ravenna, el Festival de Salzburgo y el Teatro Real de Madrid, se llevarán a cabo los días 28 de agosto, 30 de agosto y 1 de septiembre, a las 20:30 horas y el 2 de septiembre, a las 17:00 horas.
El maestro Riccardo Muti dirigirá ópera por primera vez en el Teatro Colón precedido de una carrera excepcional, colmada de logros y distinciones, así como del reconocimiento mundial, que incluye entre otros créditos, la dirección de la Filarmónica de Londres (1972-1982), la dirección de la Orquesta de Filadelfia (1980-1992) y la dirección musical del Teatro alla Scalla de Milán (1986-2005). Actualmente conduce la Orquesta Sinfónica de Chicago.
La acción de la ópera se supone que ocurre en los alrededores de Sevilla, unos 15 años después de los hechos que tienen lugar en Las bodas de Fígaro de Mozart y Da Ponte. Los dos matrimonios, el del Conde y la Condesa Almaviva y el de Susanna y Figaro, están a punto de separarse. El Conde ha tenido entretanto una hija, Inez, que está en edad de contraer matrimonio. Inez ama a un oficial que no es otro que Cherubino, quien hace su aparición para defender sus intereses dándose a conocer bajo el nombre falso de Fígaro: de ahí los dos Fígaro que intervienen en la acción y que procuran el título al melodramma original de Felice Romani.
Las localidades se encuentran a la venta en la boletería del Teatro Colón, Tucumán 1171, (4378-7109), de lunes a sábado de 10.00 a 20.00 y los domingos de 10.00 a 17.00. También se pueden adquirir por Internet ingresando a www.teatrocolon.org.ar.
Localidades desde $43.

I DUE FIGARO
O Sia il soggetto di una comedia
(Los Dos figaros o el tema de una comedia)
Opera en dos actos (1826, estrenada en Madrid en 1836)
Música de Saverio Mercadante
Libreto de Felice Romani
Edición a cargo de Paolo Cascio y Víctor Sánchez Sánchez
(UT Orpheus Ediciones)
Coproducción: Festival de Ravenna, Festival de Salzburgo y
Teatro Real de Madrid
Estreno argentino
Dirección Musical: Riccardo Muti
Director de escena: Emilio Sagi
Diseño de escenografía: Daniel Bianco
Diseño de vestuario: Jesús Ruiz
Diseño de iluminación: Eduardo Bravo
Diseño coreográfico: Nuria Castejón
Orchestra Giovanile Luigi Cherubini
Philarmonia Chor Wien
Maestro del coro: Walter Zeh
Pianoforte: Speranza Scappucci

Reparto
El Conde de Almaviva: Saimir Pirgu (28/8, 30/8)
Anicio Zorzi Giustiniani (1/9, 2/9)
La Condesa: Asude Karayavuz
Inez: Rosa Feola
Cherubino: Annalisa Stroppa
Figaro: Mario Cassi
Susanna: Eleonora Buratto
Torribio: Anicio Zorzi Giustiniani (28/08, 30/08)
Gustavo De Gennaro (1/9, 2/9)
Plagio: Omar Montanari

Monday, December 5, 2011

Cosi fan tutte - Los Angeles Opera

Foto: Robert Millard / La Opera

La colorita produzione scenica di Nicholas Haytener importata dal Festival di Glyndebourne con un gruppo vocalmente omogeneo  di noti interpreti è stata la chiave per reintrodurre questo repertorio in modo soddisfacente in questo teatro, commedia mozartiana che mancava qui dal 1996.Il punto più debole della rappresentazione è stata la direzione scenica di Ashley Dean che non è stato capace di estrarre in modo convincente la naturale comicità contenuta nell’opera Il cast è stato dominato dal basso Ildebrando D’Arcangelo, un Guglielmo dalla voce di emissione portentosa, colorita musicalità e carismatica in modo molto naturale; e il soprano Aleksandra Kurzak che ha interpretato correttamente il ruolo di Fiordiligi, convincendo soprattutto per la sua nitida ed agile linea di canto. Saimir Pirgu ha dotato di eleganza interpretativa il ruolo di Ferrando, mentre il mezzosoprano Ruxandre Donose dava rilievo a Dorabella grazie ai toni scuri del suo timbro e ad una emissione tecnicamente impeccabile. Corretto vocalmente, ma carente di  autorevolezza scenica, si mostrava Lorenzo Regazzo come Don Alfonso. Raggiante, astuta era la Despina di Roxana Constantinescu, giovane mezzosoprano di notevoli qualità. James Conlon ha maneggiato i tempi e le dinamiche della partitura con entusiasmo ed energia, estraendo suono omogeneo e lucida musicalità. RJ

Monday, October 24, 2011

Così fan tutte en Los Ángeles

Foto: Robert Millard

La colorida producción escénica de Nicholas Haytener importada desde el festival de Glyndebourne y un grupo vocalmente homogéneo de reconocidos cantantes, fueron la llave para reintroducir de manera satisfactoria a este teatro, la comedia mozarteana que no era escenificada localmente desde 1996. El punto más débil de la función se lo atribuyó la estática e impasible dirección escénica de Ashley Dean, quien fue incapaz de extraer de manera convincente la comicidad natural contenida en la obra. El elenco fue encabezado por el bajo Ildebrando D’Arcangelo, un Gugliemo con voz de portentosa emisión y colorida musicalidad, divertido y carismático por naturaleza; y por la soprano Aleksandra Kurzak, que interpretó correctamente el papel de Fiordiligi y convenció, sobretodo por su ágil y nítida línea de canto. Saimir Pirgu, dotó de elegancia interpretativa al papel de Ferrando mientras que la mezzosoprano Ruxandre Donose, dio relieve al personaje de Dorabella gracias a su oscura coloración y a una emisión técnicamente impecable. Correcto en su interpretación vocal, pero carente de autoridad escénica y malicia se mostró Lorenzo Regazzo como Don Alfonso. Radiante, juvenil y astuta fue la Despina de Roxana Constantinescu, joven mezzosoprano de notables cualidades. Con entusiasmo y energía, James Conlon manejó los tiempos y las dinámicas de la partitura de la que extrajo lucidez musical y un sonido uniforme. RJ




Wednesday, August 24, 2011

LA Opera Presents Mozart’s Comic Masterpiece Così fan tutte

Photo: Despina: Roxana Constantinescu / Image Los Angeles Opera

James Conlon to Conduct / September 18 through October 8, 2011

Plácido Domingo, LA Opera’s Eli and Edythe Broad General Director, announced that LA Opera will present Wolfgang Amadeus Mozart’s Così fan tutte, opening at 2pm on Sunday, September 18, 2011, and running for six performances through Saturday, October 8. “Così fan tutte is one of the most popular of all operas, but it has been absent from our repertory since 1996,” said Mr. Domingo. “I am particularly pleased to welcome the long overdue return of Mozart’s delightful comedy to our stage this season, with an exceptional cast hand-picked by James Conlon, who will conduct.” In Così fan tutte’s cleverly constructed plot, two young men go undercover to test the fidelity of their lady loves. What could possibly go wrong? Filled with ravishingly beautiful music, Così fan tutte [“Woman are all alike”] features a clever plot that was bracingly politically incorrect even for Mozart’s day. A period staging by director Nicholas Hytner deftly blends elegance and farce to emphasize the very real human emotions embedded throughout Mozart’s miraculous score.

World-Class Cast Featured in Nicholas Hytner Production

James Conlon, LA Opera’s Richard Seaver Music Director, conducts a brilliant sextet of world-class young performers. Polish soprano Aleksandra Kurzak makes her LA Opera debut as the steadfast Fiordiligi, joined by Romanian mezzo-soprano Ruxandra Donose (The Fly, 2008) returning as her more susceptible sister Dorabella. As their lovers, Albanian tenor Saimir Pirgu (Gianni Schicchi, 2008) returns as Ferrando with Italian bass-baritone Ildebrando D’Arcangelo in his first Company appearance as Guglielmo. Italian bass Lorenzo Regazzo and Romanian mezzo-soprano Roxana Constantinescu round out the ensemble as the scheming Don Alfonso and Despina. The production was originally created by internationally acclaimed director Nicholas Hytner (The History Boys and The Madness of King George on film and in their original stage productions; West End and Broadway productions of Carousel and Miss Saigon) for the Glyndebourne Festival, and will be staged in Los Angeles by Ashley Dean. The scenery and costume designer is Vicki Mortimer and lighting designer Andrew May will recreate the original lighting designs of Tony Award-winner Paule Constable. The Associate Conductor and Chorus Master is Grant Gershon.

Live Broadcast of Opening Night on KUSC

Mr. Domingo also announced that the September 18 performance of Così fan tutte will be broadcast live on Classical KUSC 91.5fm as part of an expanded “LA Opera on Air” radio series. For six consecutive seasons, LA Opera and Classical KUSC have partnered to bring the excitement of live performances to KUSC listeners. The live broadcast of Così fan tutte, co-hosted by Duff Murphy and Kimberlea Daggy, will also be streamed online live at www.kusc.org. This season’s “LA Opera on Air” series begins with a live broadcast of LA Opera’s season-opening performance of Tchaikovsky’s Eugene Onegin on September 17 at 7:30pm.

LA Opera’s performances of Così fan tutte will take place at the Dorothy Chandler Pavilion, 135 N. Grand Avenue, Los Angeles CA 90012, on the following dates:  •Sunday, September 18, at 2pm  •Thursday, September 22, at 7:30pm •Saturday, September 24, at 7:30pm •Sunday, October 2, at 2pm •Wednesday, October 5, at 7:30pm  •Saturday, October 8, at 2pm

Tickets range from $20 to $270 and can be purchased at the LA Opera Box Office at the Dorothy Chandler Pavilion, by phone at (213) 972-8001 or online at www.laopera.com. For disability access, call (213) 972-0777 or email wehelpyou@laopera.com.

Così fan tutte will be sung in Italian with projected English translations. The production originated at the Glyndebourne Festival Opera.









Saturday, July 2, 2011

Temporada 2011-2012 de la Opera de Los Angeles

Foto: Lee Salem

La Opera de los Ángeles ofrecerá una interesante temporada con el estreno local de tres títulos que encabezará: Simon Boccanegra de Verdi cuyo rol estelar será interpretado por Placido Domingo, que estará acompañado por la soprano Ana María Martinez, y el tenor Stefano Secco, bajo la dirección musical de James Conlon; además de Eugenio Onegin de Tchaikovsky con el barítono Dalibor Jenis, la soprano Oksana Dyka como Tatyana y la mezzosoprano Ekaterina Semenchuk en el papel de Olga, y Albert Herring de Britten con Alek Shrader, ambas operas serán dirigidas por el propio Conlon.  Placido Domingo se subirá al podio para dirigir Romeo y Julieta de Charles Gounod con Nino Machaidze y Vittorio Grigolo en los papeles principales,  con dirección musical de Placido Domingo. La producción escénica del festival de Glyndebourne servirá de marco para un Così fan tutte que tendrá un elenco muy atractivo con la presencia de Aleksandra Kurzak, Ruxandra Donose, Roxana Constantineu, el tenor Saimir Pirgu, y los debuts locales de Ildebrando D’Arcangelo como Guglielmo y de Lorenzo Ragazzo como Don Alfonso, bajo la conducción de James Conlon.  No podía faltar la siempre conmovedora opera de Puccini La Boheme, que dirigirá musicalmente Patrick Summers.

http://www.laopera.com/index.aspx

Tuesday, August 3, 2010

Così fan tutte y Las Bodas de Fígaro de Mozart en el Festival Ravinia Park de Chicago

Fotos: Ravinia Festival (Martin Theatre; Dmitri Hvorostovsky (Rigoletto) y Eglise Gutierrez (Gilda) del 2009.

Ramón Jacques

Fundado en 1904, Ravinia Park, que se sitúa en la localidad de Highland Park Illinois al norte de la ciudad de Chicago en Estados Unidos, fue creado, primero como un parque de diversiones, para después convertirse en el festival musical de verano más antiguo de Norteamérica. El Ravinia Festival atrae anualmente alrededor de 60,000 personas que asisten a los casi 150 eventos que se realizan en un periodo de tres meses de duración, y que incluye diferentes géneros artísticos como: la música clásica, conciertos sinfónicos, opera, jazz, blues folk, rock, teatro musical, ballet y teatro. Desde 1936 Ravinia es también el hogar de verano de la importante orquesta Chicago Symphony Orchestra, que durante este periodo ha contado con la presencia de importantes directores musicales, de la talla de: Seiji Ozawa (1964-1971), James Levine (1971-1994), posteriormente Christoph Eschenbach (1994-2005) y actualmente James Conlon, quien desde el año 2005 ocupa el puesto de director musical de la orquesta en Ravinia. Particularmente en el terreno de la opera y la música vocal, se realizan versiones semi-escenificadas de diversas operas, sobre el escenario del Martin Theatre (originalmente conocido como Ravinia Theatre) que se sitúa dentro del parque, y es además el único edificio existente desde su construcción. En el 2009 se representó la opera Rigoletto con el barítono Dmitri Hvorostovsky, en el papel estelar y la soprano cubana Eglise Gutiérrez como Gilda, el tenor italiano Stefano Secco como el Duque de Mantua y Natascha Petrinsky como Maddalena, y para esta edición 2010 del festival, y durante este mes de agosto, la oferta operística continua con el ciclo de operas de Mozart, después de que en el 2008 se ejecutaron con éxito el Rapto del Serrallo y Don Giovanni, y se ofrecerán Così fan tutte y Las Bodas de Fígaro, con la Orquesta de Chicago bajo la conducción musical de James Conlon, quien cumple 60 años de edad, y con la presencia de destacadas interpretes.

El elenco de Cosi Fan Tutte contara con la presencia de la mezzosoprano Frederica Von Stade como Despina; la soprano puertorriqueña Ana María Martínez como Fiordiligi; y la mezzosoprano rumana Ruxandra Donose en el papel de Dorabella. Para los papeles masculinos fueron elegidos: el barítono ruso Rodion Pogossov como Guglielmo; el tenor de albanes Saimir Pirgu, quien dará vida al personaje de Ferrando, y el barítono estadounidense Richard Stillwell como Don Alfonso. La dirección escénica correrá a cargo de Harry Silvertein. Las Bodas de Fígaro, contará también con un buen reparto encabezado por el bajo canadiense John Relyea como Fígaro, el barítono estadounidense Nathan Gunn como el Conde; la soprano Ailyn Pérez como la Condesa; la soprano Lisette Oropesa como Susanna. La mezzosoprano Lauren McNeese encarnará al joven Cherubino: y el legendario tenor John Aler hará lo propio como Don Basilio, y Jane Bunnell y Richard Bernstein darán vida a Marcellina y a Bartolo respectivamente, y la dirección escénica de esta obra ha sido encomendada a David Lefkowich. También, en conmemoración del 20 aniversario de la muerte de Leonard Berstein, podrá escucharse la suite vocal de su obra Candide, con la Orquesta Sinfónica de Chicago que será dirigida por John Axelrod, y la soprano Anna Christy como Cunegonde, y el tenor John Aler como Candide.

http://www.ravinia.org/