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Sunday, May 4, 2014

El Barbero de Sevilla en el Teatro Colón de Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal 

Estrenada en 1816, El Barbero de Sevilla es sin dudas la opera bufa por excelencia y siempre es un placer volver a disfrutarla. Mi primera duda es, si el Teatro Colón es el ámbito ideal para que un coreógrafo, en este caso mi admirado Mauricio Wainrot – quien generó coreografías excelente como “Un Tranvía llamado deseo”- realice sus primeros “palotes” en el mundo de la ópera…En realidad me encuentro con tantos puntos objetables que trataré de resumir mi experiencia con esta versión. El Director Miguel Ángel Gómez Martínez, a quien he visto dirigir Tosca y diversos conciertos no parece sentirse cómodo en este repertorio. Con tiempos lentos, sin gracia ni chispa su versión fue sin dudas muy aburrida. Cosa que afectó al espectáculo como un todo. Solo es de reconocer que mantuvo siempre el balance foso y escenario, muy valioso para un elenco en el que las grandes voces no abundaban.  Poco contribuyó la puesta, al brindar en el momento de la obertura un espectáculo digno de Disney, con “Campanita” incluida en forma de Cupido, un numeroso número de bailarines con una pobre coreografía, que fue repetitivo a lo largo de la representación. Espectáculo coreográfico u ópera? La Orquesta respondió de manera correcta, pero el tema de los lánguidos tiempos fue insalvable. Correcto el Coro Estable. Debatiéndose entre ballet y ópera, la puesta de Mauricio Wainrot, aunque en “época” fue en la primera parte un disparate en todo sentido. Procesión, vírgenes, toreros y gitanos por doquier, etc, etc. Que nunca respetaron las arias y las escenas de conjunto bailando y distrayendo el trabajo de los cantantes. Mejoró en la segunda parte, con una más positiva marcación de los cantantes, pero la suerte de la puesta ya estaba echada. Graciela Galán diseño una escenografía interesante y práctica, con frecuente uso del escenario giratorio. Otro tema fue el vestuario, pareció desconocer que no puede poner a todo el elenco vestido de gitanos – inclusive a Rosina. En la época en que transcurre la acción no se puede confundir y vestir a todos los personajes con bailadores de flamenco, incluyendo todo el elenco femenino con bata de cola. El hermoso vestuario de Rosina está más acorde con la siempre recordada “Lola Flores” que con una señorita de la burguesía como era Rosina. Volviendo al abundante trabajo coreográfico, nunca presentó momentos interesantes ni tampoco talento y disciplina en los bailarines. En la función que asistí el día 30 de Abril, mucha gente se retiró luego del primer acto. No tiene sentido explayarse puntualmente en más detalles. Sin dudas los lectores ya tendrán en claro mi posición y poco aportaría un rosario de detalles que considero erróneos. Vamos ahora a los cantantes. 
Con un elenco en general italiano de segundo o tercer nivel, el gran triunfador de la noche y quien se llevó los máximos aplausos fue Carlo Lepore. Cantando con buena voz, sin problemas aparentes, fue el único del elenco en brindar un auténtico personaje cómico como pretendió Rossini. Posee muy buenos recursos actorales y mantuvo siempre un muy buen equilibrio con la orquesta, llevándose los mayores aplausos de la noche. La mezzo Marina Comparato posee un agradable timbre de voz, tiene una considerable habilidad para la coloratura rápida y fue correcta como actriz. Su sector agudo sonó por momentos tirante y su volumen, aunque no importante, se pudo escuchar sin problemas. Más chispa en su actuación y más matices en su canto hubieran mejorado sensiblemente  su prestación. Mario Cassi, mostró un centro opaco y un grave poco audible, contra esto sus agudos son emitidos con gran facilidad y volumen, aunque no mantiene el color del resto de la tesitura. Como personaje no aportó demasiado. Marco Spotti posee una voz de bajo cantante de considerable volumen, pareja en toda la extensión, pero tal vez graves más rotundos son exigidos para el rol. Modesto como actor, gravitó poco en la representación. El esperado debut del tenor argentino Juan Francisco Gatell, de interesante carrera en Europa, tuvo luces y sombras. Posee un timbre agradable, canta con perfecta afinación y no presentan problema alguno las coloraturas. Pero su voz carece, por el momento de un volumen adecuado para un Teatro de las dimensiones del Colón. Lo ideal para el rol del Conde es una voz con más punta y armónicos, que Gatell no posee. Actuó muy suelto y con buena figura, aunque deslucido con una peluca que no le sienta. Muy buena actuación de Fernando Grassi y buena prestación de Patricia González, muy bien actuada, pero con un sector agudo algo tirante. En definitiva, un Barbero para olvidar rápidamente. El Colón tiene un Instituto de Arte donde forma regisseurs hace muchísimos años. ¿No hubiera sido más lógico contratar a alguno de ellos y no a un coreógrafo sin experiencia? Solo las autoridades del Teatro tendrán su explicación.

Wednesday, August 21, 2013

La Italiana en Argel en el Rossini Opera Festival 2013 de Pesaro

Foto: Amati Bacciardi
 
Massimo Viazzo
 
La opera que inauguró la XXXIV edición del Rossini Opera Festival fue L’Italiana in Algeri con una nueva producción de Davide Livermore. El conocido director italiano, autor de un muy aplaudido Ciro in Babilonia presentado aquí en Pesaro el año pasado, se inspiró en esta ocasión en el mundo cinematográfico apuntando hacia la comedia americana desde Blake Edwards, a Monty Python, a James Bond y hasta el mundo de las tiras cómicas. Así, se logró un espectáculo crujiente, pirotécnico, lleno de gags que fueron en verdad divertidos. Sobre el escenario no hubo un momento de éxtasis, todos bailaron, todos saltaron y corrieron a un ritmo endiablado en un torbellino de situaciones que  abrumó y divirtió a los espectadores.  Hubo también un entretenido cartoon que fue proyectado junto a las notas de la sinfonía que ilustraba una historia moderna al ritmo de unas perforadoras de petróleo, espías poco creíbles y desatinados agentes secretos. Esta fue una italiana muy joven y muy vital. Pero una plataforma giratoria, una pantalla, pocos elementos escénicos no hubieran sido suficientes para crear un espectáculo exitoso de no haber sido por el bien preparado grupo de cantantes actores que allí se presentaron. La protagonista femenina Anna Goryachova, de bella presencia y perfectamente inmersa en la parte de la bond girl cantó con voz bien emitida y de grato color, pero con un volumen un poco limitado y un acento un poco frío. Desbordante en escena estuvo el Mustafà de Alex Esposito con su canto de agradable timbre y sólida emisión.  Yijie Shi vistió con autoridad y habilidad técnica el papel de Lindoro, a pesar de cierta rigidez, mientas que el espontáneo Taddeo de Mario Cassi transmitió simpatía. Completaron el homogéneo y bien amalgamado elenco Mariangela Sicilia una desencadenada Elvira; Raffaella Lupinacci una espiritosa Zulma y el optimo Davide Luciano de medios vocales muy interesantes. La orquesta y el coro del Teatro Comunal de Bolonia fueron dirigidos por José Ramón Encinar con suficiente verve y brío.

Tuesday, August 20, 2013

L’Italiana in Algeri - Rossini Opera Festival 2013

Foto Amati Bacciardi
 
Massimo Viazzo
 
L’opera che ha inaugurato la XXXIV edizione del Rossini Opera Festival è stata L’Italiana in Algeri nel nuovo allestimento curato da Davide Livermore. Il noto regista italiano, già autore di un applauditissimo Ciro in Babilonia qui a Pesaro lo scorso anno, torna ad ispirarsi al mondo della cinematografia puntando dritto sulla commedia americana di Blake Edwards, a Monty Python, a James Bond e al mondo del fumetto. Ne esce uno spettacolo scoppiettante, pirotecnico, pieno di gag davvero esilaranti. Sul palco non c’è un momento di stasi, tutti ballano, tutti saltano, tutti corrono a ritmo indiavolato, in un turbinio di situazioni che travolge e diverte lo spettatore. C’è anche uno spassoso cartoon che viene proiettato sulle note della sinfonia e che illustra una storia moderna scandita dal ritmo delle perforazioni petrolifere, da spie poco credibili e da agenti segreti sgangherati... Questa è una Italiana giovane e vitalissima. Ma una pedana girevole, uno schermo, pochi elementi scenici non sarebbero sufficienti per creare uno spettacolo vincente se non ci fosse anche un gruppo di cantanti-attori ben preparati. La protagonista femminile Anna Goryachova, di bella presenza e perfettamente calata nella parte della bond girl, ha cantato con voce ben emessa e di bel colore, ma con un volume che è parso un po’ limitato e un accento un po’ freddino. Debordante scenicamente il Mustafà di Alex Esposito, di bel timbro e di emissione salda. Yijie Shi ha indossato con autorevolezza e abilità tecnica i panni di Lindoro, nonostante qualche legnosità, mentre lo schietto Taddeo di Mario Cassi esprimeva simpatia. Completavano il cast, nel complesso omogeneo e ben amalgamato, Mariangela Sicilia, una scatenata Elvira, Raffaella Lupinacci, una Zulma spiritosa, e un ottimo Davide Luciano, un Haly dai mezzi vocali molto interessanti. L’Orchestra e il Coro del Teatro Comunale di Bologna sono stati diretti da José Ramón Encinar con sufficiente verve e brio.
 

Sunday, September 9, 2012

I Due Figaro o sia Il soggetto di una comedia de Mercadante en el Teatro Colón de Buenos Aires


Fotos: Teatro Colon
 
Dr Alberto Leal
 
Ópera en dos actos de Saverio Mercadante. Libreto de Felice Romani, basado en la comedia Les deux Figaro ou Le sujet de comédie de Honoré-Antoine Richard de Martelly.
 
Para cualquier teatro de ópera siempre es algo muy valioso tener en su temporada un Director del talento del Maestro Riccardo Muti, sin duda uno de los más prestigiosos de su generación.  En esta oportunidad se presentó con la Orchestra Giovanile Luigi Cherubini y el Philarmonia Chor Wien, ambos conjuntos de su creación. La Opera elegida fue I due Figaro, de Saverio Mercadante con libreto de Felice Romani. Redescubierta por el musicólogo Paolo Cascio, creo que fue elegida por el maestro por compartir con el autor su origen napolitano. Desde la obertura, se pudo notar la mano de Muti, a la que la orquesta respondió en todo momento con absoluta precisión. Con una espléndida trama, con detalles de increíble transparencias, el trabajo fue un deleite para los oídos y por si sola justifica plenamente la función. Y durante el transcurso de la función creo que pocos directores pueden lograr mayor equilibrio entre foso y el escenario. La obra parece no ser de lo más logrado del autor, con un muy largo – y por momento algo aburrido – primer acto, su música parece fluctuar entre Mozart, Bellini y Rossini, tanto musical, como vocalmente, mejora notoriamente en el segundo acto y en general pueden ser escuchadas hermosas arias y cabalettas.  Aquí parece que Mercadante tiene problemas en cerrar los actos, en cerrar los planteos que se van sucediendo. Tal vez si hubiera tenido la oportunidad de apreciarla con continuidad, gran parte de esos problemas hubieran sido pulidos. Lo visual fue otro punto fuerte de la puesta. Con un espléndido vestuario de Jesús Ruiz, de gran delicadeza y en época, usando una sutil gama de colores, a la preciosista escenografía de Daniel Bianco, se generan momento de real belleza visual.
 
La profusión de columnas puede ser molesta en algún momento, además de achicar notablemente el escenario, pero el Director de Escena, Emilio Sagi supo sacarle provecho en gran parte de la representación. Excelente bajo todo punto de vista la iluminación de Eduardo Bravo. Lo vocal fue otro punto fuerte. Con el mismo elenco de su estreno este año en el Teatro Real de Madrid, un grupo de jóvenes y promisorios cantantes cumplieron sobradamente. El sector femenino llevó las de ganar en esta representación. Impecable vocal y teatralmente la Susana de Eleonora Buratto, quien se llevó la ovación de la noche entre los cantantes. Annalisa Stroppa (Cherubino), generó un personaje creíble en lo actoral y brillante en lo vocal. Asude Karayavuz (la Condesa) y en especial la (Inez) de Rosa Feola completaron con eficacia el grupo. Dentro de un nivel de calidad, entre los hombre sobresalió el Conde de Saimir Pirgu, cantando con muy buena voz y generando un personaje totalmente creíble. Mario Cassi (Figaro), posee una voz seca, baja en armónicos y tal vez por esa causa lució menos, pero nunca bajo de un nivel de calidad interpretativo, lo mismo que el resto del elenco. Muy buena actuación, vocal y actoralmente del Coro Philarmonia Chor Wien. Constituye un inmenso placer contar con el Maestro Muti y una Orquesta que lo interpreta a la perfección, sumado a las bellas estampas logradas por la puesta y a la calidad vocal, es un placer para los oídos y la vista y algo que quien ama a la ópera no debe desaprovechar.

Sunday, April 1, 2012

I Due Figaro de Saverio Mercadante en el Teatro Real de Madrid


Fotos: Javier del Real

Alicia Perris

Melodramma buffo en dos actos. Libreto de Felice Romani basado en la comedia Les deux Figaro ou Le sujet de comédie de Honoré-Antoine Richaud Martelly. Nueva producción del Teatro Real, coproducción con el Festival de Pentecostés de Salzburgo y el Festival de Ravenna. Director musical: Riccardo Muti. Director de escena: Emilio Sagi. Director del Coro: Walter Zeh. Reparto: Antonio Poli, el conde de Almaviva. Asude Karayavuz, la condesa. Rosa Feola: Inez. Annalisa Stroppa, Cherubino. Mario Cassi, Figaro y elenco. 27 de marzo de 2012.

A veces los dioses bajan del Olimpo para visitar a los pobres mortales y devolverles la alegría de vivir y la sonrisa. Y entonces hay que dar las gracias a quien corresponda, por esa ajustadísima conjunción planetaria que nos hace soñar en medio de una cotidianeidad difícil, a menudo amarga y desvaída.  Es la sensación que nos deja la visión- y la audición- , mágicas, de una velada en estado de gracia: Riccardo Muti dirigiendo como nunca, o tal vez habría que decir, como siempre, la Orchestra Giovanile Luigi Cherubini y el Philarmonia Chor de Viena en la ópera I due Figaro de Mercadante (1795-1870).  Muti, que recibió el pasado Premio Príncipe de Asturias de las Artes, entre otros muchos agasajos, tiene un gusto exquisito para dirigir ópera italiana y siempre se vuelca en este repertorio, mientras otras batutas ilustran con esmero a los compositores alemanes.  Un autor italiano dirigido por otro es sin duda inenarrable, sobre todo cuando el libreto y el perfume de la propuesta, nos retrotraen a esas historias alambicadas de matrimonios propuestos y fallidos, notarios siempre dispuestos entre bambalinas y amores y amoríos con poca moralidad, que siempre triunfan al final de la obra. Hay un aleteo de Molière en el enredo y un fugo fatuo que nos recuerda por momentos al teatro de Goldoni o a “Les liaisons dangereuses” de Choderlos de Laclos por la soltura y el desparpajo, pero menos trágicas y muchos más festivas y con menos consecuencias.  La partitura, a mitad de camino entre el bel canto y una evocación permanente de lo español y lo italianizante, allí donde se enhebran esos caminos aparentemente tan dispares pero hermanos, es una joya que enardece la escucha y las emociones. La puesta, refrescante, luminosa, feliz, con sus naranjos y buganvillas y geranios y las enredaderas trepando por el ruido delicado de las fuentes de un patio de Sevilla…con la nostalgia de una puesta de sol en la Costiera Amalfitana, en el sur de Italia.
El sonido de la orquesta que dirige Riccardo Muti es la exaltación siempre joven (en la edad, en la performance) de todos los colores, matices y evoluciones sonoras. Se trata de un resultado magnífico, sobre todo si, al estar cerca del escenario, se puede disfrutar de la visión de la dirección del maestro, siempre atenta y sensible, con la guardia alta y la alerta pronta para insinuar, indicar, redondear la ejecución y la consagración de un sonido arrebatador. Y sus maravillosas manos ondeando en el espacio, en escorzo. I due Figaro es una ópera complicada entre otros motivos, porque no se enjuaga con dos buenos cantantes. Se trata de un proyecto de conjunto donde todos tienen que estar a la altura y más.  Excelente el coro y muy bien Antonio Poli como el conde de Almaviva y Asude Karayavuz como la condesa. Acompañando con elegancia Rosa Feola y Mario Cassi en Inez y Fígaro respectivamente. Pero la ovación especial fue para Susanna en la voz de Eleonora Buratto, que compuso un personaje delicioso en lo teatral y lo vocal, lleno de gracia y encanto. Un hallazgo.  Una pintura clara, pastel y verde hoja en los decorados y en los trajes, volantes, puntillas y encajes, metáforas de la esencia de un espectáculo fino y elegante, para hacer olvidar las nostalgias y las preocupaciones del día a día. Puro goce y efervescencia.  Hubo un homenaje de aplausos y “bravos” al estilo y la maestría de Riccardo Muti y “su” ópera y para los músicos y los cantantes y fuera, en la calle, abundaron los comentarios y el agradecimiento generalizado del público por una noche excepcional. Los músicos de la orquesta, se arremolinaban en la salida de artistas del Teatro. No pude menos que decirles, al pasar, “bravi ragazzi, un vero lusso per questo Teatro”. Agradecieron el cumplido con holgura y siguieron charlando.  En el Café de Oriente, al lado del Real, uno de los lugares más emblemáticos de Madrid, apuramos una copa de burbujas por la salud del maestro y su infinita delicadeza para regalarnos el cielo en la fugacidad de un instante detenido en el tiempo. Y todo el arrebato de la paleta sonora de su Nápoles natal, ¡claro!

Monday, December 5, 2011

Le Nozze di Figaro - Opera Royal de Wallonie, Liegi.

Foto: Jacky Croisier / ORW

L’Opéra di Wallonie di Liegi ha proposto la celebre opera buffa mozartiana Le Nozze di Figaro, opera che era stata rappresentata qui per l’ultima volta nel 2000. La regia dello spettacolo è stata affidata al regista belga Philippe Sireuil, che si è concentrato ad esaltare la relazione tra il Conte e Susanna rinunciando alla leggerezza e alla naturale comicità della vicenda, provocando a volte reazioni spropositate dal punto di vista attoriale e movimenti esagerati da parte dei protagonisti. In ciò poco aiutato dal ridotto spazio del palcoscenico de Palais Opera, sede temporanea della compagnia in attesa della riapertura del Theatre Royal, chiuso per lavori. Le scene di Didier Payan hanno creato un contesto rigido e poco attraente nel quale gran parte dell’azione si realizzava dentro un salone con pochi elementi scenici e il finale in un giardino buio. In evidenza, invece, gli eleganti costumi d’epoca di Jorge Jara e le brillanti luci sempre di Sireuil, che parevano dar maggior varietà e fluidità alla scena. Qualche problema anche nella buca orchestrale, in particolar modo nei primi due atti nei quali si notava mancanza di sincrono con i cantanti, anche a causa di alcune disattenzioni del pianista, qui direttore d’orchestra, Christian Zacharias. Per contro nel prosieguo dell’opera le cose sono andate decisamente meglio. Il soprano Cinzia Forte dava vita ad una raffinata ed elegante Contessa che vocalmente esibiva un timbro caldo, omogeneo e di tonalità ricca. Mario Cassi mostrava una simpatica comunicativa personale e il suo Figaro era solido ed espressivo vocalmente, e Jennifer Rivera esibiva sicurezza vocale e libertà nel ruolo di Cherubino. Il baritono Wiard Witholt ha impersonato il ruolo di un Conte aggressivo e ha cantato con voce di grande ampiezza. Il soprano Anne Catherine Gillet, ha interpretato la parte di Susanna con disinvoltura e simpatia mostrando una voce flessibile di buon colore. Corretti il resto del cast ed il coro. RJ

Tuesday, November 29, 2011

Le Nozze di Figaro - Opéra Royal de Wallonie

Foto: Le nozze di Figaro - ©croisier


La Opéra de Wallonie de Lieja repuso la celebre obra bufa mozarteana Le Nozze de Figaro, obra que fue representada por ultima ocasión por esta compañía en el año 2000. La dirección escénica del espectáculo le fue encomendada al director de escena belga Phillipe Sireuil, quien se centró en exaltar la relación entre el Conde y Susanna, renunciando a la ligereza y a la comicidad natural de la trama, ocasionando que los personajes incurrieran por momentos en exagerada actuación y superfluos movimientos. En ese sentido poco ayudo el reducido espacio del escenario del Palais Opéra, hogar temporal de la compañía mientras el Théâtre Royal permanece cerrado por renovaciones. La escenografias de Didier Payan, crearon un marco rígido y poco atractivo, en el que gran parte de la acción se realizó dentro de un salón con pocos elementos escénicos y el final en un oscuro jardín.  Destacaron los elegantes vestuarios de época de Jorge Jara, y la brillante iluminación del propio Sireuil, que pareció dar mayor variedad y fluidez a la escena. En el foso las cosas tampoco estuvieron completamente bien, particularmente en los primeros dos actos en los que se notó falta de sincronía con los cantantes, ocasionada por la errática y desatenta batuta del pianista, aquí director de orquesta, Christian Zacharias. Por el contrario, los dos siguientes actos fueron dirigidos con mayor control y claridad.  El barítono Wiard Witholt asumió el papel de un agresivo Conde y cantó con voz de sonido metálico de gran amplitud. Como Susanna, la soprano Anne Catherine Gillet actúo con desenvoltura y simpatía mostrando una voz flexible de buen color. Mario Cassi mostró la simpatía comunicativa del personaje de Fígaro con solidez y expresividad vocal, y Jennifer Rivera exhibió seguridad vocal y soltura en el papel de Cherubino. La soprano Cinzia Forte dio vida a una refinada y elegante Condesa que vocalmente exhibió una voz de timbre calido, homogénea y rica en matices.  El resto de los cantantes  del elenco así como el coro tuvieron un correcto desempeño. Rj