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Tuesday, June 6, 2023

War Réquiem de Britten en San Francisco

Foto: Michael Poehn

Ramón Jacques

Davies Symphony Hall, San Francisco CA. USA. En 1961, Benjamín Britten (1913-1976) compuso su War Réquiem (o Réquiem de Guerra), Opus 66, 22 años después de que la catedral de Coventry en West Midlands Inglaterra fuera destruida durante los bombardeos aéreos en la Segunda Guerra Mundial, y el motivo de su creación fue la consagración de la nueva catedral que fue construida adyacente a las ruinas de la catedral original. En su monumental obra, Britten contrastó textos de la misa de Réquiem en latín, con textos en lengua inglesa de Wilfred Owen (1893-1918) considerado un prolífico poeta de guerra; logrando impregnar en ella sus profundas y arraigadas creencias y espíritu pacifista. El estreno absoluto de la obra ocurrió el 30 de mayo de 1962 en Coventry, y casi 7 años después, en abril de 1969, la San Francisco Symphony la ejecutó por primera ocasión bajo la batuta de Hans-Schmidt-Isserstedt, A pesar de ser una atractiva y sugestiva partitura de gran dimensión, lamentablemente no es una obra que se programe con la frecuencia que merecería, y desde noviembre del 2013, cuando fue dirigida por Semyon Bychkov, hasta esta ocasión en el 2023, sus acordes musicales no habían sido escuchadas en San Francisco. El resultado final de este concierto se debe resumir como una sobresaliente y sobrecogedora ejecución musical para todos los presentes en la sala de conciertos Davies Symphony Hall de esta ciudad californiana. Parte del éxito se gestó gracias a la sublime conducción del maestro suizo Philippe Jordan, actual titular musical de la Ópera Estatal de Viena. Jordan luce inexpresivo en su gesto, y pesar de su sobriedad, es un director con mucho oficio preciso y detalladoen sus movimientos para marcar las entradas, en el control las fuerzas musicales, en la dinámica, los timbres, y las intervenciones individuales de cada una de las secciones de la orquesta, como los metales, las cuerdas; y evidentemente las intervenciones de los coros y de los solistas. Jordan fue capaz de emocionar con estrepitosos, enérgicos o dramáticos pasajes, y de conmovedor y vibrar con los más tenues, casi imperceptibles pasajes corales ofrecidos por el coro de niños Ragazzi Boys Chorus, dirigidos por Kent Jue, que se escucharon cantando desde el exterior de la sala. Mencionaría la destreza con la que el director suizo logró hilar de manera ligera, continua y sin pausas, las partes corales en latín con los poemas de Owen cantados en ingles por el barítono y el tenor, dándole continuidad a los seis movimientos. Las partes cantadas en ingles nos remiten indudablemente al estilo de la recitación y el canto tan característico de las óperas de Britten, en especial a Peter Grimes. Personalmente destacaría el segundo movimiento, el Dies Irae como el más completo desde el punto de vista musical y vocal, a una pieza a la que cada vez que se escuche en vivo se le descubren nuevas aristas, detalles y matices. La San Francisco Symphony en conjunto agradó por la conjunción, homogeneidad y profesionalismo mostrado por sus músicos. Por ello, referirse en la actualidad a las “Big 5” (la denominación introducida en los años 50 para designar a las mejores cinco orquestas estadounidenses) es incurrir en un término erróneo, en desuso y obsoleto considerando la prestancia y distinción que han alcanzado orquestas como la propia San Francisco Symphony, la LA Philaharmonic o la Dallas Symphony Orchestra, por mencionar solo unas. No se puede olvidar el aporte y el nivel exhibido por el San Francisco Symphony Chorus, bajo la conducción del maestro Joshua Habermann, y la marcada distinción entre las voces femeninas y las masculinas requerida en varios pasajes. Como también es importante resaltar la voz oscura, profunda y sentida de la soprano Jennifer Holloway, quien se colocó en la parte trasera, superior de la sala, una fila delante del coro, como del barítono estadounidense Brian Mulligan, quien como se anunció al inicio del concierto, ocupó el lugar del bajo-barítono escoces Ian Paterson, ausente por problemas de su visa de trabajo, un obstáculo y sobre todo una realidad post-covid que aún incide con frecuencia en la programación o cuando invitan artistas extranjeros, los teatros y orquestas estadounidenses. Mulligan fue un muy digno interprete que mostró su experiencia cantando y declamando sus partes con intensidad e ímpetu y una voz de grata coloración. Finalmente, fue encomiable la participación del tenor Ian Bostridge, que conoce y canta como pocos la parte de tenor en este réquiem, que ha interpretado en diversas ocasiones, por ejemplo, con la orquesta de Boston en el 2022, para redondear un competente elenco de solistas en un memorable concierto.  

Thursday, August 8, 2019

Ariadna en Naxos en el Teatro Colón de Buenos Aires

Fotos: Prensa Teatro Colón /Máximo Parpagnoli / Arnaldo Colombaroli.


Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 26/07/2019. Teatro Colón. Richard Strauss: Ariadna en Naxos (Ariadne auf Naxos). Ópera en un acto con prólogo. Libreto de Hugo von Hofmannsthal. Marcelo Lombardero, dirección escénica. Diego Siliano, diseño de escenografía. Luciana Gutman, vestuario. Ignacio González Cano, coreografía. Matías Otarola, diseño de video. José Luis Fiorruccio, iluminación. Carla Filipcic Holm (Prima Donna y Ariadna), Ekaterina Lekhina (Zerbinetta), Gustavo López Manzitti (Tenor y Baco), Jennifer Holloway (El compositor), Hernán Iturralde (Maestro de Música), Pablo Urban (Maestro de Danza), Luciano Garay (Arlequín), Santiago Martínez (Brighella), Iván García (Truffaldino), Laura Pisani (Náyade), Florencia Machado (Dríade), Victoria Gaeta (Eco), Pablo Urban (Scaramuccio), Carlos Kaspar (Mayordomo), Mariano Fernández (Un peluquero), Ariel Casalis (Un Oficial), Román Modzelewski (Un lacayo). Orquesta Estable del Teatro Colón. Dirección Musical: Alejo Pérez.


Con una puesta inteligente, buen nivel musical y adecuados cantantes retornó a la sala del Teatro Colón de Buenos Aires ‘Ariadna en Naxos’ de Richard Strauss. Marcelo Lombardero como cabeza visible del equipo visual integrado por Diego Siliano (diseño original de la escenografía), Luciana Gutman (vestuario), Ignacio González Cano (coreografía), Matías Otarola (diseño de video) y José Luis Fiorruccio (iluminación) plantea una razonable y adecuada modernización a la vez que logra burlarse de ciertos estereotipos de los cantantes, de las puestas de ópera y de una burguesía ascendente en lo económico pero vacía en lo cultural. Alejo Pérez concertó con refinamiento y exactitud logrando una muy buena respuesta de la Orquesta Estable. Una nueva noche de triunfo para la soprano Carla Filipcic Holm en el doble rol de Prima Donna y Ariadna interpretados con poderos medios vocales, excelente línea de canto y belleza de timbre. Ekaterina Lekhina como Zerbinetta ofreció perfección actoral y brillante línea de canto. Gustavo López Manzitti encaró su rol con profesionalismo y gran prestación vocal. El Compositor -aquí compositora- de Jennifer Holloway sumó calidad vocal y entrega escénica mientas que Hernán Iturralde puso sus mejores recursos vocales y actorales al servicio de maestro de música. Solvente el resto del elenco vocal y correcto el actor Carlos Kaspar como el mayordomo.

Saturday, July 29, 2017

El Caballero de la Rosa en el Teatro Colón de Buenos Aires

Manuela Uhl - Mariscala
Fotos: Teatro Colón / A. Colombaroli 

Dr. Alberto Leal 

Luego de componer óperas como Salomé (1905) y Elektra (1909), con una notable impronta de atonalidad, Strauss decidió escribir una comedia al estilo de Mozart, tal vez inspirado en “Las bodas de Fígaro” y ambientada en el siglo XVIII, basado en un argumento creado por Hugo Von Hofmannsthal, el logro final fue mucho más que una comedia simplista. El fin de una era y el tema del paso de los años convierten a esta comedia en una comedia con fuerte esencia sentimental. Ausente de nuestro primer Coliseo en los últimos 19 años, siempre fue una favorita de nuestro público y sobre todo cuando se da en una versión de excelencia como la presentada. Desde el punto de vista visual, no parece ser una puesta sumamente cara como para ser compartida por varios teatros. Luego de un deslumbrante y rococó primer acto, el segundo minimalista y con detalle de dudoso gusto, como el cañón, a un tercero ambientado en el siglo XIX, totalmente fuera de lo que pide Strauss, quitan coherencia a la obra como un todo. Tal vez Robert Carsen jugó un poco con el mismo anacronismo que realizó Strauss al ambientar una historia del siglo XVII, pero estrenada en 1911… Excelente la iluminación del mismo Carsen. La excelencia brilló desde el punto de visto musical y vocal.  El Maestro Alejo Pérez dirigió en estilo y cuidando la relación foso y escenario, teniendo siempre presente la capacidad vocal de los cantantes. La orquesta tuvo algunos momentos no muy felices, pero la versión musical en si fue muy buena.  Muy buen trabajo de ambos coros. El elenco nunca bajó de un nivel de excelencia.  Kurt Rydl con 69 años y más de 230 presentaciones en el rol brindó un magnífico Barón Ochs. Con una voz que mantiene un interesante timbre, importante volumen y grandes condiciones de actor, fue el centro de atracción en cada una de las escenas en las que participó. 
Gran trabajo. Manuela Uhl, soprano que en principio no parece la voz más adecuada para la Mariscala, ya que frecuenta Wagner y los Strauss dramáticos, fue una espléndida Mariscala. Redujo su volumen hasta hacerlo perfecto para el rol, cantó con gran línea y hermosos pianísimos. Su monólogo del final del primer acto fue absolutamente conmovedor. Ella tiene la edad, el físico y las condiciones vocales y actorales que la hacen perfecta para el rol. Jennifer Holloway como Octavian, con una voz que fluctúa entre soprano y mezzo, realizó un fantástico trabajo. Perfecta en lo vocal, con un importante caudal de voz y un físico más que adecuado para la parte, brindó con gran habilidad la masculinidad que el rol exige. Excelente trabajo. Oriana Favaro como Sophie, aquí en un rol mucho más adecuado a sus medios que su reciente Lucia en el Teatro Argentino, lució su grata presencia, muy desenvuelta como actriz y lució su hermoso timbre, pero por momentos fue tapada por la orquesta, sobre todo en el sector central y grave. John Hancock fue un correcto Faninal. Darío Schmunck brindo una brillante prestación como el Tenor italiano, con notable línea de canto, refinamiento y la arrogancia necesaria para el personaje. El resto del amplio elenco cumplió en forma satisfactoria. Para destacar, el dúo de intrigantes de Sergio Spina y María Luisa Merino, y la notable caracterización de Fernando Chalabe. Luego de esta función, con el nivel que merece el Teatro Colón, ¿seguirá igual….de todas formas disfrutemos de este “Caballero” de lo mejor de la temporada y algo más...

Thursday, June 22, 2017

Anna Bolena en el Teatro São Carlos de Lisboa Portugal

Fotos cortesía del Teatro São Carlos

Ramón Jacques

Considerada como el primer éxito del Donizetti, la ópera Anna Bolena, estrenada en Milan en 1830, fue presentada después de treinta y dos años de ausencia, en el escenario del majestuoso Teatro Nacional de San Carlos de Lisboa.  La obra se escenificó con la producción concebida para el Teatro Filarmónico de Verona en el 2007, y estuvo a cargo de Graham Vick, en la dirección escénica.  Situada en una época atemporal, pero con brillantes vestuarios de época, la minimalista escena (de Paul Brown) regaló estampas visualmente muy atractivas y conmovedoras, centrándose en la actuación y dramatismo que imprimen los solistas a sus personajes.  Gran aporte tuvo el manejo de la iluminación de Giuseppe Di Lorio, quien jugó con claroscuros, centrándose y resaltando el desempeño de cada uno de los solistas, provocando una continua sensación de conmoción y exaltación en el espectador. La atención estuvo en el la soprano rumana Elena Mosuc, quien cumplió ofreciendo una memorable representación del personaje principal. Su voz es adecuada para enfrentar las exigencias vocales del papel, y lo hizo con elegancia, espesor en su timbre, que no obstante su madurez, mantiene la flexibilidad necesaria para manejar los diferentes saltos entre registros, con nitidez en los agudos y la coloratura. En escena, Mosuc dio vida a una mujer determinada y ambiciosa, que a la vez fue frágil y melancólica.  Al mismo nivel se encontró el tenor Leonardo Cortellazzi como Lord Percy, al que le aportó seguridad y dominio escénico, brillante y homogéneo timbre lirico e impecable dicción. El bajo-barítono Burak Bilgili fue un Enrico VIII de voz sonora y oscura pero escénicamente inexpresivo y carente de personalidad. Más que correctas estuvieron la mezzosoprano Jennifer Holloway, una inocente Giovanna Seymour y Lilly Jørstad quien dio vida al papel de Smeton. Mención aparte para los cantantes locales, como Luís Rodríguez como Lord Rochefort y Marco Alves dos Santos como Hervey; así como para el firme y uniforme Coro de São Carlos, por cada una de sus intervenciones.  La entusiasta y dinámica batuta de Giampaolo Bisanti hizo de la Orquesta Sinfónica Portuguesa una de las fortalezas de esta función. De la manor de este maestro italiano, se escuchó una orquestación plena de musicalidad y color belcantista.  

Wednesday, June 18, 2014

Réquiem de Oscar Strasnoy estreno mundial en el Teatro Colon de Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal 

Ópera en un prólogo y dos actos de Oscar Strasnoy, encargada por el Teatro Colón Libreto: Matthew Jocelyn, basado en la novela de William Faulkner. Produccion del Teatro Colón.

A partir de la atrapante novela de William Faulkner, hábilmente adaptada por Matthew Jocelyn, conocida en inglés como Requiem for a nun" y traducida al español como "Réquiem para una monja" o "Réquiem para una mujer" Oscar Strasnoy logró un notable trabajo. Una historia que aunque lejana físicamente tiene momentos, desgraciadamente, totalmente vigentes en nuestro país, parece que nada escatima Faulkner, prostitución, trata, homicidio, venganzas, odio, pasiones todo. En lo personal comenzó atrapándome a partir del texto, pero luego el trabajo de Strasnoy, con cabal entendimiento del mundo operístico, generando una orquestación que sigue claramente los climas planteados en la historia, basándose en una refinada orquestación, terminaron por subyugarme. Es una versión donde Faulkner nunca es traicionado, donde la historia respira su clima, cosa que no se logró con la versión teatral adaptada por Camus. En una puesta del mismo Jocelyn, absolutamente brillante, con precisas marcaciones, nunca cayendo en golpes bajos, generó un trabajo modelo. Fue acompañado por la excelente escenografía de Anick La Bissonière y Eric Oliver Lacroix y el preciso y elegante vestuario de Aníbal Lápiz. Sin olvidar la notable iluminación de Enrique Bordolini. El joven Director Christian Baldini realizó otro brillante trabajo, minucioso, detallista, logrando en todo momento el clima exacto, engarzando a la perfección con lo que ocurría en escena. Fue excelente el desempeño de la orquesta estable, generando notable transparencia y sonoridad. 
De excelencia el trabajo del Coro Estable, sin participación escénica, ubicado en forma de coro griego, cantando en gran nivel una parte sumamente compleja musicalmente. Inteligentemente incluido el texto del oficio de difuntos en latín, que acompaña a la perfección lo que sucede en escena.  Para esta obra es necesario contar con verdaderos cantantes/actores y aquí se vieron notables trabajos. La mezzo Jennifer Holloway logra conmover con su atribulada Temple Drake. Gran actriz y cantante con un auténtico talento dramático. Fue la figura del elenco. Siphiwe McKenzie, como la criada, brindó una prestación sobria pero contundente, mostrando además un notable nivel vocal. Excelentes en sus partes James Johnson, y Brett Polegato, lo mismo que el resto del elenco. Todo funciona con la precisión de un reloj, sin dudas una gran puesta para una obra valiosa. Considero que es el trabajo más completo y notable de lo visto este año en nuestro país. Entiendo que el público que no se abre a trabajos contemporáneos y prefiere los títulos tradicionales, abandonara la sala luego del primer acto. Una verdadera lástima. Cuando lo contemporáneo se brinda con esta calidad, en todo sentido, debe ser visto y valorado.

Tuesday, November 19, 2013

Temporada 2014 del Teatro Colón de Buenos Aires


Gustavo Otero
 
En el Salón Dorado del Teatro Colón el Director General y Artístico del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, presentó la Temporada 2014. Acompañado de los directores de los cuerpos estables y departamentos de producción de nuestro primer coliseo, García Caffi describió a la próxima temporada como un encuentro de la modernidad con la tradición y aseguró que, bajo su dirección, “se continúa en la senda que el teatro marcó en sus buenos tiempos”, sin por eso dejar de “hacer una nueva historia en la Argentina del Siglo XXI”. El momento más destacado de la presentación fue el anuncio del Abono Estelar -con funciones a partir de las 20:00 horas- que tendrá como protagonistas a Daniel Barenboim y Martha Argerich e incluye el lujo de un concierto de Lang Lang y una velada imperdible en la que participarán Barenboim, Argerich y Les Luthiers.  Antes, el Director General y Artístico del Teatro Colón había enumerado las óperas que conformarán la Temporada lírica: el estreno local de Calígula, la reposición de El Barbero de Sevilla,  el estreno mundial de Requiem for a Nun, fragmentos de Tristán e Isolda -con la dirección de Daniel Barenboim-, Falstaff, Elektra -con dirección del mismo García Caffi- y Madama Butterfly.
Invitados por el Director General y Artístico, los diferentes directores del Teatro Colón, compartieron el escenario con Pedro Pablo García Caffi y comentaron la labor que los aguarda a cada uno de ellos en la realización de la temporada que se presentó. El primero fue el Director del ISA, Maestro Guillermo Scarabino, quien reafirmó el compromiso del Instituto Superior de Arte con la excelencia en la formación de los nuevos talentos.
Martín Bauer, por su parte, en su carácter de Director del programa Colón Contemporáneo, destacó la presencia de Helmut Lachenmann en la Temporada 2014. Miguel Galperín, Director del Centro de Experimentación, hizo hincapié en el talento y la accesibilidad al mismo como dos fundamentos base de su gestión. Por otra parte, también comentó que, en la web del Teatro Colón (www.teatrocolon.org.ar), ya se puede acceder a un micro sitio del CETC.  

El Director de Producción Artística Esteban Gantzer, por su parte, resumió la Temporada 2014 en números: habrá 200 producciones sobre el escenario del Teatro Colón, de las cuales alrededor de un 70% serán de producción nacional.    Luego fue el turno de Miguel Martínez, Director del Coro Estable, quien manifestó su entusiasmo por los desafíos que plantea la próxima temporada, y expresó su deseo de encontrar “el sonido que imagino” para el cuerpo que dirige.

María Cremonte, Directora Escenotécnica del Teatro Colón, se mostró orgullosa del trabajo que realizan las 400 personas que conforman el departamento que dirige, y destacó el encargo del American Ballet Theatre al Teatro Colón de la producción del ballet El Corsario por segundo año consecutivo. Por su parte, César Bustamante, Director de Estudios y del Coro de niños del Teatro Colón, describió a la Temporada 2014 como “una búsqueda de nuevas voces y de un nuevo repertorio de canciones infantiles”.  Finalmente, Lidia Segni, Directora del Ballet Estable del Teatro Colón desde hace 5 años, reafirmó su compromiso de hacer conocer al Teatro Colón y al cuerpo que dirige tanto en el interior del país como en el  mundo entero.
Ballet

La temporada de ballet comienza el 5 de marzo con la reposición de El lago de los cisnes, con coreografía de Peter Wright, en cinco funciones extraordinarias a precios populares,  a partir del 18 de mayo se repondrá El Corsario, con coreograf´ñia de Anna-Marie Holemes, mientras que el 18 de julio subirá a escena, un programa pensado para las vacaciones de invierno en familia, Baile de Graduados, con coreografía de David Lichine.
Rodin, será un estreno con coreografía de Boris Eifman y música de Ravel, Saint-Saéns y Masssenet, desde el 27 de julio al 1ro. de agosto. El 16 de agosto se efectuará una Gala Internacional, con solistas internacionales y las primeras figuras del ballet Estable que interpretarán Nuestros Valses con coreografía de Vicente Nebrada y música de Teresa Carreño. Los dos últimos programas serán Romeo y Julieta, con coreografía de Kenneth MacMillan y la presencia estelar de Paloma Herrera (octubre) y El cascanueces, con coreografía de Lidia Segni, en diciembre de 2014.
Conciertos
La Filarmónica de Buenos Aires tendrá su primer concierto el 13 de marzo, con dirección de Bernhard Klee y Karin Lechner en piano, para concluir el 6 de noviembre. En el Ciclo se interpretará buena parte de la producción sinfónica de Richard Strauss. Actuarán como solistas instrumentales Leonid Kuzmin, Horacio Lavandera, Boris Giltburg, Nadja salerno-Sonnemberg, Antonio Meneses, Peter Donohoe, Mariano Rey, Grabriel la Rocca, Ray Chen, Gavriel Lipkind, Pablo Diemecke, Néstror Garrote, Xavier Inchausti, Fernando Chiappero y Lucas Macías La soprano Carla Filipcic Holm y el bajo Fernándo Radó cantarán el Requiem Alemán de Brahms el 17 de abril de 2014, mientras que el tenor Jonathan Boyd y la mezzo Barbara Dever intervendrán en La canción de la tierra de Mahler el 30 de octubre. Será director principal Enrique Arturo Diemecke y algunos programas estarán bajo las batutas de Ira levin, Philippe Entremont, Roberto Paternostro y Maximiliano Valdés.
Se anuncio la creación del Abono Estelar -con cinco funciones a partir de las 20:00 horas- que tendrá como protagonistas a Daniel Barenboim y Martha Argerich e incluye a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera con Mitsuko Uchida en piano, un concierto del pianista Lang Lang, dos veladas en la que participarán Barenboim y  Argerich -una con la Orquesta West-Eastern Divan y otra de ambos artistas en dúo de pianos-  y el cierre con Les Luthiers y Barenboim haciendo La historia de un soldado de Stravinski y El carnaval de los animales de Saint-Saëns.

En el CETC (Centro de Experimentación del Teatro Colón) se incluyen las integrales para piano de Pierre Boulez y Luciano Berio, se estrenará la ópera Hércules en el Mato Grosso de Esteban Insinger, Pola Oloixarac y Luna Paiva, se repondrá V. O. de Martín Bauer con textos de Beatriz Sarlo, se estrenarán obras de teatro musical, se presentará el nuevo disco del Ensamble Nonense y se efectuarán conciertos y charlas en ocasión del 80º aniversario de Mario Davidovsky. El Colón Contemporáneo prevé las actuaciones del Cuarteto Keller, las obras Música para 18 músicos de Steve Reich y Coro de Luciano Berio y la presentación de la ópera de Helmut Lachenmann La vendedora de fósforos con el compositor como narrador
En el ciclo Intérpretes Argentinos con dieciséis conciertos, de entrada gratuita, los domingos a la mañana cada quince días entre marzo y noviembre, se programaron las presentaciones de, entre otros,  la Camerata Bariloche, Iván Rutkauskas, Música Quántica, Trío Clásico de Buenos Aires, la Orquesta de Cámara Artis, el músico popular Jaime Torres y su conjunto,  la Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, el Coro de Niños del Teatro Colón, la Barroca del Suquía y el Estudio Coral de Buenos Aires.
Temporada Lírica

La temporada de ópera se iniciará el 1ro. de abril con el estreno local Calígula, de Datley Glanert, con libreto de Hans-Ulrich Treichel basado en la pieza teatral homónima de Albert Camus, en una producción de la English National Opera, con puesta de Benedict Andrews. Los intérpretes principales serán Peter Coleman Wright, Ivonne Howard, Martin Wölfe, Héctor Guedes, Jurgita Adamonyte, Gustavo López Manzitti, Víctor Torres y Marisú Pavón. La direción musical estará a cargo de Ira Levin. Están previstas las cuatro funciones de abono tradicionales.

En 29 de abril subirá a escena una nueva producción escénica de El barbero de Sevilla de Rossini con la presentación en la dirección escénica del coreógrafo Mauricio Wainrot. Contará con la dirección de Frédéric Chaslin, la escenografía y el vestuario de Graciela Galán y la presencia de Changyong Liao (Fígaro), Francisco Gatell (El Conde de Almaviva), Marina Comparato y Eliana Bayón( Rosina), Carlo Lepore (Dr. Bartolo) y Marco Spotti y Lucas Debevec (Don Basilio ). La obra se presentará entre el 29 de abril y el 6 de mayo y estrá prevista una función extraordinaria fuera de abono el sábado 3 de mayo.
Requiem para una monja (Requiem for a num) será el título de autor argentino en estreno mundial. La obra encargada por el el Teatro Colón a Oscar Strasnoy está basada en una de las más apasionantes tramas de William Faulkner que reflexiona sobre la memoria y la violencia. La dirección musical será de Christian Baldini, la escénica de Matthew Jocelyn e intervendrán Jennifer Holloway, Siphiwe McKenzie, James Johnson y Damián Ramírez. El estreno mundial será en función de Gran Abono el martes 10 de junio y habrá nuevas representaciones los días 13, 15 y 17 de junio de 2014. Vuelve al escenario del Teatro Colón uno de los directores de teatro argentino consagrado en el mundo, Jorge Lavelli, para una nueva puesta de Idomeneo de Mozart. Nuevamente Ira Levin conducirá a la Orquesta Estable del Teatro Colón para estas cinco funciones programadas entre el 8 de julio y el 15 de julio. Intervendrán Richard Croft,  Gustavo López Manzitti, Jurgita Adamonyté, Florencia Machado, Verónica CangemiMarisú Pavón, Emma Bell y Carla Filipcic Holm.
La Orquesta West-Eastern Divan y Daniel Barenboim harán fragmentos de Tristán e Isolda de Wagner en versión de concierto. El Preludio, el Acto II y la Muerte de Amor serán interpretados por Peter Seiffert, Waltraud Meier, Ekaterina Gubanova y René Pape los días 4, 6, 10 y 12 de agosto de 2014. La Temporada continuará con Fastaff de Giuseppe Verdi, que contará con dirección musical de Roberto Paternostro y escénica del mexicano Arturo Gama Terrazas. Ambogio Maestri le dará vida a Sir John entre el 16 y el 23 de septiembre, acompañado por Bárbara Frittoli, Simone Piazzola, Aída Garifullina, Emanuele D´Aguanno, Elisabetta Fiorillo, Guadalupe Barrientos y Sergio Spina.

Cinco funciones están previstas de Elektra de Strauss. En el podio Roberto Paternostro y en la dirección escénica, el director del Teatro, Pedro Pablo García Caffi. Linda Watson y Jeanne Michèle Charbonnet se alternarán en el rol del título. Iris Vermillion y Adriana Mastrangelo compartirán el de Klytemnestra, mientras que Manuela Uhl y Carla Filipcic Holm serán Chrysothemis. Los locales Hernán Iturralde y Enrique Folger interpretarán a Orest y Aegisth respectivamente. Cerrará el año lírico Madama Butterfly de Puccini con puesta, escenografía, vestuario e iluminación de Hugo de Ana. Dirigirá una vez más Ira Levin (tres serán los espectáculos a su cargo), y el elenco lo integran Patricia Racette, James Valenti, Guadalupe Barrientos y Fabián Veloz. Están previstas las cuatro funciones de abono tradicionales más dos extraordinarias, entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre.
Renovación y venta de abonos para la Temporada 2014

A partir del lunes 4 de noviembre y hasta el viernes 13 de diciembre, comenzará la renovación de abonos que se podrá realizar de lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas, ingresando por la calle Libertad 621. El Abono Estelar estará a la venta a partir del jueves 7 de noviembre hasta el viernes 13 de diciembre en la Boletería del Teatro Colón, ingresando por la calle Tucumán 1171, de lunes a sábados de 8:00 a 16:00 horas. A partir del 14 de diciembre, el horario de atención será de lunes a sábados de 10:00 a 20:00 horas. A partir del lunes 6 de enero comenzará la segunda etapa que se extenderá hasta el viernes 7 de febrero en donde se podrán realizar las renovaciones correspondientes a todos los abonos. El horario de atención será de lunes a viernes de 10:00 a 16:00 horas, ingresando por la calle Tucumán 1171, Boletería del Teatro Colón. Mientras que en la tercera etapa se llevarán a cabo los cambios de ubicación y nuevos abonos de lunes a viernes de 10:00 a 16:00 horas, ingresando por Tucumán 1171, Boletería del Teatro Colón, desde el 24 de febrero al 21 de marzo.

Thursday, August 5, 2010

Carmen en Los Angeles, el debut operistico estadounidense de Gustavo Dudamel

Crédito de fotos: (Gustavo Dudamel, Natascha Petrinsky, Alexia Voulgaridou) Nohely Oliveros y Lawrence K. Ho / Los Angeles Times

Ramón Jacques

La conducción musical de operas comienza a aparecer de manera mas frecuente en la ajustada agenda de conciertos sinfónicos del director musical venezolano Gustavo Dudamel. Sus escasas apariciones dirigiendo obras liricas se limitaban a unas cuantas producciones en: la Scala de Milán (con Don Giovanni de Mozart y La Boheme de Puccini) y en la Opera de Berlín (donde dirigió Don Giovanni y L’Elisir d’Amore de Donizetti), hasta que a mediados del año pasado descubrió la opera Carmen de Georges Bizet en Caracas Venezuela, y al frente de su orquesta Sinfónica de la Juventud Venezolana Simón Bolívar, donde también, a mediados del mes de julio condujo su primera Traviata de Verdi.
Todo parece indicar que en la apasionante música de esta conocida opera-comique, cargada de ritmos y acentos españoles que están plasmados en su exuberante orquestación, Dudamel encontró una obra afín a su temperamento e inquieto carácter, ya que además de que marcará su retorno al máximo escenario milanés el próximo mes de noviembre, Carmen, fue la obra que personalmente eligió para realizar su debut operístico estadounidense al frente de otra de sus orquestas, la Filarmónica de Los Ángeles, agrupación de la cual es titular desde el año pasado. La opera -que se ejecutó en forma de concierto y en la versión de 1875 de Ernest Guirard que sustituyó los diálogos hablados por recitativos cantados- formó parte de la temporada de verano que la orquesta ofrece en el antiguo anfiteatro Hollywood Bowl, mismo recinto en el que Dudamel tuvo su debut sinfónico estadounidense hace cinco años, dirigiendo a la misma orquesta.

Con su contagiosa energía, Gustavo Dudamel ofreció una sobresaliente y penetrante lectura, extrayendo de la orquesta brillantes matices de colores y momentos de admirable lucidez musical, con un sonido compacto y homogéneo, de adecuados tiempos y dinámicas. Su dirección no esta basada solo en la fuerza y el ímpetu de su batuta, sino que sabe llevar a la orquesta por los pasajes mas tenues y sutiles con eficacia. Además, su presencia en el podio se convirtió en la de un regista, porque constantemente gesticuló, bailó, respiró y fraseó y vibró con los cantantes.
El papel principal de Carmen fue interpretado de manera esplendida por la mezzosoprano Natascha Petrinsky quien por apariencia y comportamiento sobre la escena, porque se metió en el papel, irradió sensualidad y gallardía. Su amplia y seductora voz es de una grata coloración oscura, su canto es elegante y claro, y su emisión fue técnicamente impecable.

Notable fue el desempeño de la soprano griega Alexia Voulgaridou quien interpretó el papel de Micaela con su flexible voz de tono cristalino y facilidad para emitir notas agudas. El bajo estadounidense Kyle Ketelsen dio relieve y autoridad al torero Escamillo, con su generoso y profuso instrumento y su segura musicalidad. El tenor coreano Yonghoon Lee fue un irregular Don José, ya que si bien exhibió una robusta voz de interesante timbre al inicio del concierto, su interpretación fue mecánica, por tratarse de una voz técnicamente bien trabajada pero inexpresiva, que fue perdiendo en peso y en proyección.

El resto del elenco ofreció convincentes y dignas intervenciones individuales, por el buen nivel de los cantantes que se eligió para interpretar los papeles menores de la opera. Así, se pudo escuchar al bajo François Lis en el papel de Zúñiga; al barítono Mathias Hausmann como Mórales; y a la mezzosoprano Jennifer Holloway como Mercedes. El papel de Frasquita fue interpretado por la soprano venezolana Mariana Ortiz y el de Dancaïro por el prometedor barítono mexicano José Adán Pérez, ambos de buen rendimiento. Finalmente, cabe mencionar la valiosa y meritoria aportación al concierto del participativo del Los Angeles Master Chorale, coro muy cercano a la orquesta californiana, con la que comparte la misma sala de conciertos.

Carmen di Bizet a Los Angeles

Fotos: Natascha Petrinksy, Gustavo Dudamel - cast: Mathew Imaging

Ramón Jacques

Possiamo tranquillamente affermare che l’emozionante tavolozza di colori, ritmi e accenti che Bizet seppe creare in questo suo capolavoro trovano una perfetta corrispondenza nel carattere e nel temperamento di Gustavo Dudamel. Il giovane direttore venezuelano, che ha già diretto Carmen lo scorso anno nel suo Paese natale e, il prossimo novembre la tornerà a dirigere al Teatro alla Scala di Milano, ha scelto questo titolo per il suo debutto operistico negli USA con la Los Angeles Philharmonic Orchestra della quale è direttore musicale da crica un anno.Il grande anfiteatro della Hollywood Bowl, sede di concerti estivi, ha dunque accolto questa Carmen in versione concertante, eseguita nella classica versione Guirard , quella cioè con i recitativi. Con la sua contagiosa energia e una ammirabile lucidità musicale, Dudamel domina la partitura e sa trarre dall’orchestra dettagli straordinari e anche un suono compatto e omogeneo. La sua presenza sul podio è magnetica: come un regista gesticola, respira, fraseggia e interpreta in una costante simbiosi con i cantanti.Ha perfettamente aderito alla lettura di Dudamel, il mezzosoprano Natascha Petrinsky che ha creato una splendida Carmen: la sua figura e i suoi movimenti sono naturalmente sensuali, ma eleganti. La voce è bella, autenticamente mezzosopranile, ampia e seducente con un’emissione tecnicamente impeccabile.Degna di nota anche la Micaela del soprano Alexia Voulgaridou, voce luminosa e duttile, con un bel registro acuto, facile e ben timbrato. Il basso statunitense Kyle Ketelsen ha dato rilievo e la giusta aggressività al personaggio di Escamillo. Musicalissimo, Ketelsen può anche vantare uno strumento vocale è ampio e omogeno su tutti i registri. Assai meno convincente la prestazione del tenore coreano Yonghoon Lee come Don José. Ha sì una voce ampia, sicura e svettante nel registro acuto, ma al contempo è un interprete inespressivo e monotono. Convincenti le prestazioni del basso François Lis, come Zúñiga, del baritono Mathias Hausmann come Mórales; del soprano venezuelano Mariana Ortiz e del mezzosoprano Jennifer Holloway rispettivamente, Frasquita e Mercedes e quella del promettente baritono messicano José Adán Pérez nel ruolo di Dancaïro. Ottimo l’apporto della Los Angeles Máster Chorale.

Saturday, May 8, 2010

Salome en el Teatro Real de Madrid.

Foto: Teatro Real / Javiér del Real.
Ramón Jacques

El Teatro Real de Madrid presentó Salome, la opera que supuso la consagración de Richard Strauss como operista tras una importante etapa como compositor de poemas sinfónicos, y lo hizo con la ingeniosa producción escénica de Robert Carsen, representada hace un par de temporadas en el Teatro Regio de Turín, Italia.

La acción de la opera se sitúo en una época actual con decorados romanos y egipcios, modernos vestuarios de fiesta, algunos vestidos como romanos, y cajas de seguridad repletas de dinero y oro en el sótano de un casino de Las Vegas, que representaba el palacio de Tetrarca. En una escalera ubicada del lado izquierdo del escenario los personajes subían y bajan constantemente del casino al sótano, mientras unos guardias de seguridad monitoreaban en unas pantallas todo lo que sucedía en la mesas de juego del casino, mientras el personaje de Jochanaan se encontraba preso dentro de una enorme caja fuerte

La idea de Carsen de trasladar la trama a una ciudad desértica, como Las Vegas, donde la gente pretende enriquecerse y al mismo tiempo se divierte, además de contener claras alusiones bíblicas, sirvió como una metáfora para exagerar y dramatizar la actuación de los personajes con la intención de resaltar el carácter de excesos, libertinaje, perversión y decadencia de una sociedad moralmente corrupta, como la que se representa en la historia de esta opera. Incluso el famoso baile de los siete velos, que comenzó como un baile erótico de la protagonista, terminó con un depravado y salvaje baile, con desnudo el desnudo total, de siete personajes masculinos obsesionados y trastornados con Salome.

Vocalmente, el papel principal fue encomendado a la soprano sueca Annalena Persson, de bella apariencia física, quien tuvo un notable desempeño musical: desplegando una briosa y bien proyectada voz de grata, seductora y homogénea tonalidad, pero cuya interpretación sobre la escena fue por momentos rígida y carente de sensualismo, a pesar de la libertades escénicas permitidas por el director. Notable estuvo el bajo-barítono estadounidense Mark S. Doss, quien dio vida a un imponente Jochanaan, por su segura y convincente actuación, y por el despliegue de sus opulentos medios vocales.

El papel de Herodias se benefició de la enérgica presencia de la rusa Irina Mishura, mezzosoprano de amplia voz y oscuro timbre, mientras que el tenor Peter Bronder dio vida en escena a un desquiciado y perturbado Herodes, muy acorde con la visión de la regia, aunque en su cantó fue discreto y por momentos escaso en la emisión de la voz. Tanto el tenor Tomislav Mužek, en el papel de Narraboth, como la mezzo soprano Jennifer Holloway, como el paje de Herodias, ambos vestidos como guardias de seguridad, cumplieron íntegramente en cada una de sus intervenciones, como así lo hizo el resto del elenco de artistas y cantantes.
El experimentado director español Jesús López Cobos, director musical de la orquesta Sinfónica de Madrid, logró extraer de la agrupación, la profusa y abundante musicalidad contenida en la música de Strauss, sin perder de vista los momentos de tensión, y por momentos atonalidad, que envuelven incesantemente a la partitura, y mostró amplia consideración por las voces.

Friday, November 27, 2009

Tamerlano: opera di Händel - Los Angeles Opera

Foto: Placido Domingo; Sarah Coburn; Jennifer Holloway; Ryan McKinny. © Robert Millard

Ramón Jacques

Nel Tamerlano, composto da Händel nel 1724, ci imbattiamo in Bajazet uno dei primi importanti ruoli tenorili della storia dell’opera. Il carattere e la forza di questo personaggio, come pure la sua ampia linea vocale e l’espressività unite alla straordinaria potenza della scena finale – curiosamente molto simile a quella dell’Otello verdiano – devono aver colpito profondamente Placido Domingo tanto da convincerlo ad affrontare anche il genere barocco. L’unica sua esperienza in tal senso fu all’inizio della sua carriera quando cantò Hippolyte et Aricie di Rameau al fianco del soprano Beverly Sills all’Opera di Boston. Le prime interpretazioni di Bajazet, suo personaggio n. 124, si sono tenute nel 2008 al Teatro Real di Madrid e alla Washington National Opera (che insieme alla Los Ángeles Opera lo vede come direttore generale). La presenza di Domingo ha destato naturalmente attenzione ed interesse e il suo disimpegno scenico è stato pienamente convincente e molto commovente. Domingo ha vissuto il ruolo paterno di Bajazet con grande ardore nell’emissione di ogni frase e di ogni parola. La sua linea di canto è risultata corretta, di buona proiezione, ed elegante nel fraseggio e nella dizione. Ma ormai si entra nell’aneddotica, nella storia. L’esecuzione musicale dell’orchestra diretta da William Lacey è stata molto apprezzata. Con meno musicisti del solito e l’uso degli strumenti originali si è potuta ascoltare la tinta drammatica e la tensione che emerge dal libretto in qualche aria e negli ampi recitativi accompagnati. Al contrario si è sentito un suono piacevole e compatto, molto dinamico ed emozionante nella conduzione della melodia. Il controtenore Bejun Mehta ha interpretato con autorevolezza il ruolo di Tamerlano suscitando insospettabili reazioni emotive in ogni sua aria, arie che ha cantato con un uso virtuosistico, pirotecnico della voce, un timbro caldo, omogeneo e comunicativo. Sarah Coburn, soprano lirico di voce leggera e trasparente, ha creato una Asteria sentimentale e fragile. A sua volta, il mezzosoprano irlandese Patricia Bardon ha dispiegato una voce sontuosa di timbro scuro e agilissima, in grado di gestire al meglio le ornamentazioni della sua scrittura vocale. Jennifer Holloway, unica solista che accompagnava Domingo già nella prima produzione a Madrid e a Washington, è stata una raffinata e squisita Irene sia dal ounto di vista scenico che vocalmente. Il basso baritono Ryan McKinny ha sostenuto la parte del gentile Leone con mezzi adeguati. Le scenografie sono state create da David Zinn e la messa in scena è stata diretta da Chas Rader-Shieber, specialista del barocco in America, che ha attualizzato la trama, ambientandola nell’atmosfera intima di un salotto, con pochi elementi, e costumi eleganti neri, come ad esempio l’abito militare delle guardie, che contrastava con i costumi di origine turco-ottomano di Bajazet e di sua figlia Asteria.

Monday, November 23, 2009

Tamerlano - Los Angeles Opera

Foto: Placido Domingo (Bajazet); Bejun Mehta (Tamerlano) Sarah Coburn (Asteria); Patricia Bardon (Andronico).
Crédito: Robert Millard
Ramón Jacques
Tamerlano opera compuesta por Händel en 1724, contiene el personaje de Bajazet, que es señalado como uno de los primeros papeles operísticos importantes escritos para la voz de tenor. Fue el carácter y la fuerza de este personaje, así como sus largas líneas vocales, su expresividad, y su escena final de muerte – curiosamente de gran similitud con la de Otello de Verdi- lo que atrajo a Placido Domingo a abordar el género barroco en esta instancia de su carrera.
Su única experiencia en este repertorio fue en los inicios de su carrera cuando cantó Hippolyte et Aricie de Rameau, al lado de la soprano Beverly Sills, en la Opera de Boston. Las primeras interpretaciones de Bajazet, su personaje numero 124, ocurrieron en el 2008 en el Teatro Real de Madrid y en la Washington National Opera, teatro del que al igual que la Los Ángeles Opera, funge como director general. La presencia de Domingo generó atracción e interés, y su desempeño escénico convenció y conmovió plenamente, ya que en escena encarnó la figura paterna ideal, y vivió su papel con brío y ardor en la emisión de cada frase y palabra. Su línea de cantó fue correcta, de buena proyección, y elegante en el fraseo y en la dicción. Aquí convendría además, resaltar el valor anecdótico e histórico que contienen estas representaciones.
La ejecución musical de la orquesta bajo la batuta del William Lacey fue grata. Con menos integrantes de lo habitual y el uso de instrumentos originales, se escuchó la tinta dramática y la tensión que indica el libreto en algunas arias y en los largos recitativos acompañados. En contraste, se escuchó un deleitable y compacto sonido, muy dinámico y fascinante en lo melódico. El contratenor Bejun Mehta, actuó con autoridad el papel de Tamerlano y suscitó inesperadas reacciones de emoción y efusión en cada una de sus arias, que cantó con virtuoso pirotécnico manejo de la voz, y un timbre calido, homogéneo y comunicativo. Sarah Coburn, soprano lírica de voz ligera y transparente, bordó una sentimental y frágil Asteria. A su vez, la mezzosoprano irlandesa Patricia Bardon desplegó una suntuosa voz de tono oscuro con agilidad y rapidez para maniobrar las ornamentaciones de su escritura vocal, pero a su actuación del papel de Andronico le faltó más pasión y vida. La mezzo soprano Jennnifer Holloway, única solista que acompañó a Domingo en Tamerlano de Madrid y Washington, fue una refinada y exquisita Irene tanto en la parte vocal como en la actoral. El bajo-barítono Ryan McKinny, tuvo una correcta prestación como el apacible Leonore, con adecuados medios vocales. Las escenografías fueron creadas por David Zinn y la puesta fue dirigida por el regista Chas Rader-Shieber, especialista en barroco en America, quienes situaron la obra en un tiempo actual en el ambiente íntimo de un salón, con pocos elementos, y elegantes vestuarios en negro, como los atuendos militares de los guardias, que contrastaron con los vestuarios de origen turco-otomano de Bajazet y su hija Asteria.