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Friday, November 30, 2018

Elektra - Teatro alla Scala, Milano


Foto: Brescia & Amisano

Massimo Viazzo

Dopo quattro anni torna sulla scene scaligere l’acclamata Elektra di Patrice Chéreau l’ultimo spettacolo firmato dal regista francese prima della morte, uno spettacolo divenuto ormai un classico, creato ad Aix en Provence nel 2013 e visto a Milano l’anno successivo. Come già scritto su queste colonne questa Elektra mostra tutte le peculiarità distintive del noto regista d’Oltralpe, soprattutto quella di saper calare il mito nel mondo reale, un mondo angosciante e tormentato nel quale la visione psicanalitica resta preponderante. Le tre donne protagoniste del capolavoro straussiano vivono in un ambiente claustrofobico, in un palazzo-prigione delimitato da alte pareti grigie chiuse sullo sfondo da una sorta di abside.  In questo ambiente atemporale e soffocante si consumano le laceranti passioni e gli esaltanti isterismi che permeano il plot. In questa occasione l’allestimento è stato ripreso con grande cura e minuziosità da Peter Mc Clintock. La direzione orchestrale è stata affidata all’esperto Markus Stenz (sostituto dell’ultima ora di un indisposto Christoph von Dohnànyi) che ha condotto l’ottima Orchestra del Teatro alla Scala in modo molto analitico e lucido.  Di alto livello il cast,  con le tre protagoniste femminili, Ricarda Merberth (Elektra), Waltraud Meier (Klytämnestra) e Regine Hangler (Chrysothemis), che hanno saputo elettrizzare il pubblico nei loro formidabili duetti, sempre determinate, volitive, ma anche sfumate alla ricerca delle emozioni più recondite, e cantando senza mai risparmiarsi. Grande carisma scenico e vocale per l’Orest di Michael Volle mentre non più che corretto l’Aegysth di Roberto Saccà. Un indiscusso successo per la Scala in questo finale di stagione.


Thursday, August 7, 2014

Fragmentos de Tristán e Isolda en Buenos Aires

Foto: Teatro Colon de Buenos Aires

Gustavo Gabriel Otero

Buenos Aires, 06/08/2014. Teatro Colón. Proyecto Tristán. Fragmentos en versión de concierto de Tristán e Isolda. Ópera en tres actos, música y libreto de Richard Wagner. Peter Seiffert (Tristán), Waltraud Meier (Isolda), René Pape (Rey Marke), Ekaterina Gubanova (Brangania), Gustavo López Manzitti (Melot). Orquesta West-Eastern Divan (WEDO). Dirección Musical: Daniel Barenboim. Festival Barenboim de Música y Reflexión

Daniel Barenboim y la WEDO (Orquesta West-Eastern Divan) están produciendo en estos días en Buenos Aires un verdadero Festival de Música de enorme trascendencia cultural. Al concierto del domingo 3 de agosto con la subyugante presencia de Martha Argerich en piano, le siguió el martes una velada con Argerich y Barenboim tocando a dos pianos o en piano a cuatro manos. El sábado será la conjunción de los dos divos con el conjunto de instrumentos informales Les Luthiers y dos conciertos más para el Mozarteum Argentino de la WEDO con la dirección de Barenboim. Este Festival Barenboim tendrá un momento de reflexión el domingo 10 de agosto con la presencia de Felipe González  en diálogo con Barenboim y la moderación de Hugo Sigman y un concierto popular al aire libre, con entrada gratuita, ese mismo domingo a las 11 en Puente Alsina. Dentro de estos arrolladores diez días de música la conjunción de la WEDO y su director ofrecen cuatro funciones para los abonos líricos del Teatro Colón de una selección de concierto de Tristán e Isolda de Wagner. Barenboim seleccionó como material del concierto bautizado originalmente como ‘Proyecto Tristán’ el Preludio -con una coda original del mismo Wagner-, el Acto II completo y el final con la Muerte de amor. Evidentemente una muy buena selección que muestra el verdadero corazón de la obra, un buen acercamiento a la ópera de una orquesta integrada mayormente con jóvenes y no dedicada especialmente al género lírico y una magnífica ocasión para demostrar la riqueza orquestal del mundo Wagneriano. Ante la excelencia de la representación quedaron acalladas las voces que discutieron la pertinencia de la inclusión de este concierto en el abono de ópera, sobre todo teniendo en cuenta el historial Wagneriano del Colón, y la no utilización de las Orquestas del mismo. 
Con la orquesta en el escenario y completa se balanceó el sonido colocando los solistas por detrás de los instrumentos en una tarima elevada. Esta solución inteligente permitió un equilibrio sonoro notable y la perfecta proyección de las voces. La versión contó con cuatro cantantes wagnerianos de primer nivel aportados desde el exterior por Barenboim. Waltraud Meier es hoy una de las Isoldas más conocidas en las carteleras internacionales y aunque su voz acusa alguna veteranía es notable la compenetración con un personaje que conoce a la perfección y al que le da en cada momento el matiz distintivo justo y perfecto. Peter Seiffert es un sólido y competente Tristán de buena emisión y Ekaterina Gubanova volvió de demostrar con Brangania -como en 2010 con Amneris- que es una artista de primerísimo nivel. Su voz corre por toda la sala incluso cuando canta casi desde fuera del escenario hacia el final del segundo acto y se pleno registro de mezzo deslumbra durante todo el concierto. Sin lugar a dudas la presencia del bajo René Pape se inscribe en las mejores páginas de la historia del Teatro Colón. Fue una rey Marke de perfección con su volumen, su belleza vocal, su perfecta dicción, su exquisita línea de canto y su perfecta intencionalidad. Una verdadera alegría poder escuchar al local Gustavo López Manzitti seguro y potente como Melot, en un plano de igualdad frente a las deslumbrantes voces extranjeras. Daniel Barenboim al frente de la WEDO consigue una homogeneidad y belleza sonora notables. Toda la paleta orquestal Wagneriana es presentada con absoluta precisión y no queda detalle o sutileza sin poner en primer plano. Durante el concierto el espectador se olvida que es una orquesta juvenil y de concierto para encontrar un conjunto de plena madurez y casi perfecto en el acompañamiento de las voces. Una sala colmada y agradecida aplaudió y vociferó entusiasmada inscribiendo esta serie de representaciones en la historia grande del Teatro Colón.

Tuesday, July 29, 2014

Presentación del Festival Barenboim, el evento cultural más esperado de la Temporada 2014 de Buenos Aires

Esta tarde, en el Salón Dorado del Teatro Colón de Buenos Aires (república Argentina), y con la presencia del Maestro Daniel Barenboim, del Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires Mauricio Macri, el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires Hernán Lombardi, músicos de la Orquesta West - Eastern Divan y su co-fundadora Mariam C. Said, fue presentado el Festival Barenboim, cuya primera edición comienza el próximo 3 de agosto.Fue Pedro Pablo García Caffi quien dio la bienvenida al Maestro Barenboim, así como a las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires, destacando que la presencia de todos reforzaba la idea de que tanto la cultura como el arte nos alejan de alguna manera de la fugacidad de las cosas materiales y nos llevan a un mundo de valores permanentes. El maestro Barenboim, por su parte, manifestó estar “cada día más contento de volver a Buenos Aires”. Luego se refirió al conflicto en la Franja de Gaza como algo inaceptable y declaró que “al odio que se está distribuyendo hoy ningún tipo de negociaciones políticas va a poder borrar”. En contraposición, agradeció poder contar con la oportunidad de organizar una aventura tal como el Festival Barenboim aquí, en el Teatro Colón. Asimismo, y tras referirse a las diferentes jornadas que compondrán el Festival, el Maestro Barenboim, aseguró que “la música debería ser una parte orgánica de la sociedad” y que debería enseñarse desde el jardín de infantes. Finalmente, tuvo la palabra Mariam Said, co- fundadora de la Orquesta West-Eastern Divan, quien destacó el honor que significa participar de este Festival en el Teatro Colón e hizo hincapié en el humanismo que condujo a la creación de la misma, destacando que el humanismo es el último recurso que nos queda contra la injusticia.  
Cronograma Festival Barenboim 
Domingo 3 de Agosto, 17:00 horas
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim
Solista: Martha Argerich, piano
Programa Musical
Ludwig van Beethoven: Concierto para piano y orquesta No. 1 en Do mayor, Op15.
Maurice Ravel: Rapsodia española / Alborada del gracioso / Pavana para una infanta difunta / Bolero 
Lunes 4 de Agosto, 20:00 horas
Tristán e Isolda / Preludio - Acto II – Muerte de Amor
Versión en Concierto
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim
Reparto: Tristán - Peter Seiffert / Isolde -  Waltraud Meier /
Brangäne -  Ekaterina Gubanova / El Rey Marke - René Pape
Repite:
Miércoles 6 de Agosto, 20:00 horas.
Domingo 10 de Agosto, 17:00 horas.
Martes 12 de Agosto, 20:00 horas.
Martes 5 de agosto, 20:00 horas
Dúo de Pianos
Martha Argerich y Daniel Barenboim
Programa Musical
Wolfgang Amadeus Mozart: Sonata en Re mayor para dos pianos, K. 448
Franz Schubert: Variaciones en La bemol mayor sobre un tema original para piano a cuatro manos, D. 813
Igor Stravinski: La consagración de la primavera (versión para piano a cuatro manos). 

Sábado 9 de Agosto, 20:00 horas
Martha Argerich – Daniel Barenboim – Les Luthiers
Programa Musical
Igor Stravinski: La historia del soldado
Camille Saint-Saëns: El carnaval de los animales 

Domingo 10 de Agosto, 11:00 horas
PUENTE ALSINA
CONCIERTO AL AIRE LIBRE CON ASISTENCIA LIBRE y GRATUITA
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim 
Domingo 10 de Agosto, 20:00 horas
Diálogo de Música y Reflexión – Sala Principal
Daniel Barenboim y Felipe González 
Lunes 11 y miércoles 13 de Agosto, 20:30 horas
MOZARTEUM ARGENTINO
Orquesta West – Eastern Divan
Director: Daniel Barenboim
Programa Musical

Obertura de la ópera “Las Bodas de Fígaro” de Mozart, los estrenos mundiales de Ramal de Kareen Rouston y de Resonating Sound de Ayal Adler (estrenos especialmente encargados para esta gira a los compositores Kareem Rouston -nacido en Siria y hoy radicado en los Estados Unidos- y Ayal Adler de origen israelí) y Rapsodia Española, Alborada del Gracioso, Pavane pour une infante défunte y Boléro de Maurice Ravel.

Monday, May 26, 2014

Elektra de Strauss en el Teatro alla Scala de Milán

Foto: Brescia & Amisano

Massimo Viazzo

Altos muros grises daban marco a una escena que parecía casi una prisión, en la que vivían las tres mujeres fuertes y carismáticas, protagonistas de la opera de Strauss. Esta fue la ambientación de la Elektra de la Scala, el último espectáculo firmado por Patrice Chéreau antes de su muerte, repuesta aquí con gran cuidado por Vincent Huguet. Esta producción se originó en Aix-en-Provence en julio del 2013 trata con evidencia los rasgos de la poética del director francés con una escena desnuda, austera, atemporal dentro de la cual el mito se hace teatro burgués cargándose de agitaciones reales y reflejos psicoanalíticos. Así, la recitación es muy minuciosa para analizar las más secretas emociones que se transmiten al espectador de modo directo y de manera fulgurante. El merito fue también para una compañía de canto, casi perfecta, dominada por Evelyn Herlitzius en forma brillante. Su Elektra convenció por el gran magnetismo emitido y por seguridad en su canto, rico de inflexiones y claroscuros, muy solida en los agudos que fueron precisos y firmes.  Waltraud Meier diseñó una Klymtemnenstra psicológicamente atormentada, con una esculpida presencia escénica y Adrianne Pieczkonka con la suavidad de su canto dio voz a una Chrysothemis exuberante y determinada.  Para recordar también estuvo el Oreste de René Pape, con su timbre seductor y aterciopelado, con una linea vocal muy musical.  Pero también todos los cantantes que interpretaron los papeles menors (como Donald McIntyre, Franz Mazura y Roberta Alexander) supieron dar lo mejor de si. La conduccion de Esa-Pekka Salonen se hizo apreciar por la lucidez de su concertación y por el cuidado de los empastes instrumentales.  Salonen supo infundir a la orquesta un tono de inexorabilidad alucinada en todo lo que sucedía sobre el escenario para lograr un resultado artístico memorable.   

Elektra di Strauss - Teatro Alla Scala Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano

Massimo Viazzo

Alte mura grigie incorniciavano una scena che sembrava quasi una prigione, la prigione in cui vivono le tre donne forti e carismatiche, protagoniste dell’opera di Strauss. Questa era l’ambientazione dell’Elektra scaligera, l’ultimo spettacolo firmato da Patrice Chéreau prima della morte, ora ripreso con grande cura da Vincent Huguet. Questo allestimento, nato ad Aix-en-Provence nel luglio del 2013 porta con evidenza i tratti della poetica del regista francese, con una scena spoglia, austera, atemporale, all’interno della quale il mito si fa teatro borghese caricandosi di turbamenti reali e riflessi psicoanalitici. Così la recitazione è minuziosissima nell’analizzare le più segrete emozioni che vengono trasmesse allo spettatore in modo diretto e a tratti folgorante. Merito anche di una compagnia di canto, pressoché perfetta, dominata da una Evelyn Herlitzius in forma smagliante. La sua Elektra ha convinto per il grande magnetismo sprigionato e per la sicurezza del canto, ricco di inflessioni e chiaro-scuri, e saldissimo sugli acuti, precisi e fermissimi. Waltraud Meier ha disegnato una Klytemnestra psicologicamente tormentata, di presenza scenica scolpita e Adrianne Pieczonka con la morbidezza del suo canto ha dato voce ad una Chrysothemis volitiva e determinata. Da ricordare anche l’Orest di René Pape, di timbrica seducente e vellutata, e con una linea vocale musicalissima. Ma anche tutti i cantanti che interpretavano le parti di fianco (c’erano anche Donald McIntyre, Franz Mazura e Roberta Alexander) hanno saputo dare il meglio. La direzione di Esa-Pekka Salonen si è fatta apprezzare per la lucidità della concertazione e per la cura degli impasti strumentali. Salonen ha saputo infondere all’orchestra un tono di inesorabilità allucinata in un tutt’uno con quello che avveniva sul palcoscenico per un risultato artistico memorabile.

Tuesday, November 19, 2013

Temporada 2014 del Teatro Colón de Buenos Aires


Gustavo Otero
 
En el Salón Dorado del Teatro Colón el Director General y Artístico del Teatro Colón, Pedro Pablo García Caffi, presentó la Temporada 2014. Acompañado de los directores de los cuerpos estables y departamentos de producción de nuestro primer coliseo, García Caffi describió a la próxima temporada como un encuentro de la modernidad con la tradición y aseguró que, bajo su dirección, “se continúa en la senda que el teatro marcó en sus buenos tiempos”, sin por eso dejar de “hacer una nueva historia en la Argentina del Siglo XXI”. El momento más destacado de la presentación fue el anuncio del Abono Estelar -con funciones a partir de las 20:00 horas- que tendrá como protagonistas a Daniel Barenboim y Martha Argerich e incluye el lujo de un concierto de Lang Lang y una velada imperdible en la que participarán Barenboim, Argerich y Les Luthiers.  Antes, el Director General y Artístico del Teatro Colón había enumerado las óperas que conformarán la Temporada lírica: el estreno local de Calígula, la reposición de El Barbero de Sevilla,  el estreno mundial de Requiem for a Nun, fragmentos de Tristán e Isolda -con la dirección de Daniel Barenboim-, Falstaff, Elektra -con dirección del mismo García Caffi- y Madama Butterfly.
Invitados por el Director General y Artístico, los diferentes directores del Teatro Colón, compartieron el escenario con Pedro Pablo García Caffi y comentaron la labor que los aguarda a cada uno de ellos en la realización de la temporada que se presentó. El primero fue el Director del ISA, Maestro Guillermo Scarabino, quien reafirmó el compromiso del Instituto Superior de Arte con la excelencia en la formación de los nuevos talentos.
Martín Bauer, por su parte, en su carácter de Director del programa Colón Contemporáneo, destacó la presencia de Helmut Lachenmann en la Temporada 2014. Miguel Galperín, Director del Centro de Experimentación, hizo hincapié en el talento y la accesibilidad al mismo como dos fundamentos base de su gestión. Por otra parte, también comentó que, en la web del Teatro Colón (www.teatrocolon.org.ar), ya se puede acceder a un micro sitio del CETC.  

El Director de Producción Artística Esteban Gantzer, por su parte, resumió la Temporada 2014 en números: habrá 200 producciones sobre el escenario del Teatro Colón, de las cuales alrededor de un 70% serán de producción nacional.    Luego fue el turno de Miguel Martínez, Director del Coro Estable, quien manifestó su entusiasmo por los desafíos que plantea la próxima temporada, y expresó su deseo de encontrar “el sonido que imagino” para el cuerpo que dirige.

María Cremonte, Directora Escenotécnica del Teatro Colón, se mostró orgullosa del trabajo que realizan las 400 personas que conforman el departamento que dirige, y destacó el encargo del American Ballet Theatre al Teatro Colón de la producción del ballet El Corsario por segundo año consecutivo. Por su parte, César Bustamante, Director de Estudios y del Coro de niños del Teatro Colón, describió a la Temporada 2014 como “una búsqueda de nuevas voces y de un nuevo repertorio de canciones infantiles”.  Finalmente, Lidia Segni, Directora del Ballet Estable del Teatro Colón desde hace 5 años, reafirmó su compromiso de hacer conocer al Teatro Colón y al cuerpo que dirige tanto en el interior del país como en el  mundo entero.
Ballet

La temporada de ballet comienza el 5 de marzo con la reposición de El lago de los cisnes, con coreografía de Peter Wright, en cinco funciones extraordinarias a precios populares,  a partir del 18 de mayo se repondrá El Corsario, con coreograf´ñia de Anna-Marie Holemes, mientras que el 18 de julio subirá a escena, un programa pensado para las vacaciones de invierno en familia, Baile de Graduados, con coreografía de David Lichine.
Rodin, será un estreno con coreografía de Boris Eifman y música de Ravel, Saint-Saéns y Masssenet, desde el 27 de julio al 1ro. de agosto. El 16 de agosto se efectuará una Gala Internacional, con solistas internacionales y las primeras figuras del ballet Estable que interpretarán Nuestros Valses con coreografía de Vicente Nebrada y música de Teresa Carreño. Los dos últimos programas serán Romeo y Julieta, con coreografía de Kenneth MacMillan y la presencia estelar de Paloma Herrera (octubre) y El cascanueces, con coreografía de Lidia Segni, en diciembre de 2014.
Conciertos
La Filarmónica de Buenos Aires tendrá su primer concierto el 13 de marzo, con dirección de Bernhard Klee y Karin Lechner en piano, para concluir el 6 de noviembre. En el Ciclo se interpretará buena parte de la producción sinfónica de Richard Strauss. Actuarán como solistas instrumentales Leonid Kuzmin, Horacio Lavandera, Boris Giltburg, Nadja salerno-Sonnemberg, Antonio Meneses, Peter Donohoe, Mariano Rey, Grabriel la Rocca, Ray Chen, Gavriel Lipkind, Pablo Diemecke, Néstror Garrote, Xavier Inchausti, Fernando Chiappero y Lucas Macías La soprano Carla Filipcic Holm y el bajo Fernándo Radó cantarán el Requiem Alemán de Brahms el 17 de abril de 2014, mientras que el tenor Jonathan Boyd y la mezzo Barbara Dever intervendrán en La canción de la tierra de Mahler el 30 de octubre. Será director principal Enrique Arturo Diemecke y algunos programas estarán bajo las batutas de Ira levin, Philippe Entremont, Roberto Paternostro y Maximiliano Valdés.
Se anuncio la creación del Abono Estelar -con cinco funciones a partir de las 20:00 horas- que tendrá como protagonistas a Daniel Barenboim y Martha Argerich e incluye a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Baviera con Mitsuko Uchida en piano, un concierto del pianista Lang Lang, dos veladas en la que participarán Barenboim y  Argerich -una con la Orquesta West-Eastern Divan y otra de ambos artistas en dúo de pianos-  y el cierre con Les Luthiers y Barenboim haciendo La historia de un soldado de Stravinski y El carnaval de los animales de Saint-Saëns.

En el CETC (Centro de Experimentación del Teatro Colón) se incluyen las integrales para piano de Pierre Boulez y Luciano Berio, se estrenará la ópera Hércules en el Mato Grosso de Esteban Insinger, Pola Oloixarac y Luna Paiva, se repondrá V. O. de Martín Bauer con textos de Beatriz Sarlo, se estrenarán obras de teatro musical, se presentará el nuevo disco del Ensamble Nonense y se efectuarán conciertos y charlas en ocasión del 80º aniversario de Mario Davidovsky. El Colón Contemporáneo prevé las actuaciones del Cuarteto Keller, las obras Música para 18 músicos de Steve Reich y Coro de Luciano Berio y la presentación de la ópera de Helmut Lachenmann La vendedora de fósforos con el compositor como narrador
En el ciclo Intérpretes Argentinos con dieciséis conciertos, de entrada gratuita, los domingos a la mañana cada quince días entre marzo y noviembre, se programaron las presentaciones de, entre otros,  la Camerata Bariloche, Iván Rutkauskas, Música Quántica, Trío Clásico de Buenos Aires, la Orquesta de Cámara Artis, el músico popular Jaime Torres y su conjunto,  la Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, el Coro de Niños del Teatro Colón, la Barroca del Suquía y el Estudio Coral de Buenos Aires.
Temporada Lírica

La temporada de ópera se iniciará el 1ro. de abril con el estreno local Calígula, de Datley Glanert, con libreto de Hans-Ulrich Treichel basado en la pieza teatral homónima de Albert Camus, en una producción de la English National Opera, con puesta de Benedict Andrews. Los intérpretes principales serán Peter Coleman Wright, Ivonne Howard, Martin Wölfe, Héctor Guedes, Jurgita Adamonyte, Gustavo López Manzitti, Víctor Torres y Marisú Pavón. La direción musical estará a cargo de Ira Levin. Están previstas las cuatro funciones de abono tradicionales.

En 29 de abril subirá a escena una nueva producción escénica de El barbero de Sevilla de Rossini con la presentación en la dirección escénica del coreógrafo Mauricio Wainrot. Contará con la dirección de Frédéric Chaslin, la escenografía y el vestuario de Graciela Galán y la presencia de Changyong Liao (Fígaro), Francisco Gatell (El Conde de Almaviva), Marina Comparato y Eliana Bayón( Rosina), Carlo Lepore (Dr. Bartolo) y Marco Spotti y Lucas Debevec (Don Basilio ). La obra se presentará entre el 29 de abril y el 6 de mayo y estrá prevista una función extraordinaria fuera de abono el sábado 3 de mayo.
Requiem para una monja (Requiem for a num) será el título de autor argentino en estreno mundial. La obra encargada por el el Teatro Colón a Oscar Strasnoy está basada en una de las más apasionantes tramas de William Faulkner que reflexiona sobre la memoria y la violencia. La dirección musical será de Christian Baldini, la escénica de Matthew Jocelyn e intervendrán Jennifer Holloway, Siphiwe McKenzie, James Johnson y Damián Ramírez. El estreno mundial será en función de Gran Abono el martes 10 de junio y habrá nuevas representaciones los días 13, 15 y 17 de junio de 2014. Vuelve al escenario del Teatro Colón uno de los directores de teatro argentino consagrado en el mundo, Jorge Lavelli, para una nueva puesta de Idomeneo de Mozart. Nuevamente Ira Levin conducirá a la Orquesta Estable del Teatro Colón para estas cinco funciones programadas entre el 8 de julio y el 15 de julio. Intervendrán Richard Croft,  Gustavo López Manzitti, Jurgita Adamonyté, Florencia Machado, Verónica CangemiMarisú Pavón, Emma Bell y Carla Filipcic Holm.
La Orquesta West-Eastern Divan y Daniel Barenboim harán fragmentos de Tristán e Isolda de Wagner en versión de concierto. El Preludio, el Acto II y la Muerte de Amor serán interpretados por Peter Seiffert, Waltraud Meier, Ekaterina Gubanova y René Pape los días 4, 6, 10 y 12 de agosto de 2014. La Temporada continuará con Fastaff de Giuseppe Verdi, que contará con dirección musical de Roberto Paternostro y escénica del mexicano Arturo Gama Terrazas. Ambogio Maestri le dará vida a Sir John entre el 16 y el 23 de septiembre, acompañado por Bárbara Frittoli, Simone Piazzola, Aída Garifullina, Emanuele D´Aguanno, Elisabetta Fiorillo, Guadalupe Barrientos y Sergio Spina.

Cinco funciones están previstas de Elektra de Strauss. En el podio Roberto Paternostro y en la dirección escénica, el director del Teatro, Pedro Pablo García Caffi. Linda Watson y Jeanne Michèle Charbonnet se alternarán en el rol del título. Iris Vermillion y Adriana Mastrangelo compartirán el de Klytemnestra, mientras que Manuela Uhl y Carla Filipcic Holm serán Chrysothemis. Los locales Hernán Iturralde y Enrique Folger interpretarán a Orest y Aegisth respectivamente. Cerrará el año lírico Madama Butterfly de Puccini con puesta, escenografía, vestuario e iluminación de Hugo de Ana. Dirigirá una vez más Ira Levin (tres serán los espectáculos a su cargo), y el elenco lo integran Patricia Racette, James Valenti, Guadalupe Barrientos y Fabián Veloz. Están previstas las cuatro funciones de abono tradicionales más dos extraordinarias, entre el 25 de noviembre y el 2 de diciembre.
Renovación y venta de abonos para la Temporada 2014

A partir del lunes 4 de noviembre y hasta el viernes 13 de diciembre, comenzará la renovación de abonos que se podrá realizar de lunes a viernes de 8:00 a 16:00 horas, ingresando por la calle Libertad 621. El Abono Estelar estará a la venta a partir del jueves 7 de noviembre hasta el viernes 13 de diciembre en la Boletería del Teatro Colón, ingresando por la calle Tucumán 1171, de lunes a sábados de 8:00 a 16:00 horas. A partir del 14 de diciembre, el horario de atención será de lunes a sábados de 10:00 a 20:00 horas. A partir del lunes 6 de enero comenzará la segunda etapa que se extenderá hasta el viernes 7 de febrero en donde se podrán realizar las renovaciones correspondientes a todos los abonos. El horario de atención será de lunes a viernes de 10:00 a 16:00 horas, ingresando por la calle Tucumán 1171, Boletería del Teatro Colón. Mientras que en la tercera etapa se llevarán a cabo los cambios de ubicación y nuevos abonos de lunes a viernes de 10:00 a 16:00 horas, ingresando por Tucumán 1171, Boletería del Teatro Colón, desde el 24 de febrero al 21 de marzo.

Saturday, June 1, 2013

Götterdämmerung - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano
 
Massimo Viazzo
 
El ultimo capitulo de la Tetralogía wagneriana firmada por Guy Cassiers ha confirmado sustancialmente las impresiones positivas suscitadas en la ediciones anteriores.  Haciendo uso, aunque no abuso, de la tecnología, siempre virtuosas las proyecciones de video elaboradas por el dúo de Arjen Klerkx y Kurt D'Haeseleer, captaban imagines muy sugestivas, por momentos y en otros antropomorfas- y del lenguaje de coros y danzas (verdaderamente sorprendente en Wagner! Con mimos y bailadores que encontraron su mejor expresión bajo la cubierta del “timón mágico”, tan vivo, tangible y respirante, el director de escena belga captó su  mejor momento justo en la escena épica de la conclusión de la opera, bastante envolvente y emocionante. Formidable estuvo la Brunhilde de Irene Theorin, vocalmente segura y de gran temperamento. Generoso y sólido el Siegfried de Lance Ryan aunque cantó con un timbre pobre de colores y un fraseo uniforme. Mihhail Petrenko personificó un Hagen menos “negro” de lo normal, mientras que el Gunther de Gerd Grochowski fue cantado con la sutileza de un liederista. No particularmente seductor en su timbre estuvo la Gutrune de Anna Samuil, mientras que Waltraud Meier dio su habitual gran lección de canto wagneriano con una Waltraute de antología, aturdida y conmovida. Completaron el elenco el experto Alberich de Johann Martin Kraenzle y sus dos afiatados tercios de Nornas y HIjas del Reno (aun con Maier y Salmuil).  Dinámica y óptima por paso teatral y por variedad de fraseo fue la dirección de Karl-Heinz Steffans quien sustituyó a un indispuesto Daniel Barenboim.

Friday, May 31, 2013

Götterdämmerung - Teatro alla Scala, Milano


Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano
 
Massimo Viazzo

L’ultimo capitolo della Tetralogia wagneriana firmata da Guy Cassiers ha confermato sostanzialmente le positive impressioni suscitate dalle giornate precedenti. Facendo uso, ma non abuso, della tecnologia - sempre virtuosistiche le proiezioni video elaborate dalla coppia Arjen Klerkx e Kurt D'Haeseleer, proiezioni che sapevano imprigionare immagini molto suggestive, a volte astratte a volte antropoforme - e del linguaggio coreutico (decisamente sorprendente in Wagner!) con mimi e danzatori che trovavano la loro miglior espressione sotto le spoglie dell’ “elmo magico”, mai così vivo, tangibile, respirante, il regista belga ha colto il suo momento più riuscito proprio nell’epica scena conclusiva dell’opera, assai coinvolgente ed emozionante.   Formidabile la Brunilde di Irene Theorin, vocalmente sicura e di grande temperamento. Generoso e solido il Siegfried di Lance Ryan che però ha cantato con una timbrica povera di colori e un fraseggio uniforme. Mikhail Petrenko ha impersonato un Hagen meno “nero” del solito, mentre il Gunther di Gerd Grochowski era cantato con la sottigliezza del liederista. Non particolarmente seducente timbricamente era la Gutrune di Anna Samuil, mentre Waltraud Meier ha dato la solita grande lezione di canto wagneriano con una Waltraute da antologia, turbata e commossa.  Completavano il cast l’esperto Alberich di Johann Martin Kraenzle e i due affiatati terzetti delle Norne e delle Fuglie del Reno (ancora con la Meier e la Salmuil). Dinamica e ottima per passo teatrale e varietà di fraseggio la direzione di Karl-Heinz Steffens che sostituiva un Daniel Barenboim indisposto.

Friday, March 1, 2013

Lohengrin en la Deutsche Oper de Berlín


Fotos: © Marcus Lieberenz 

Ramón Jacques
 
Una velada memorable, por lo que presenció y por la entusiasta respuesta del público, se vivió en la reposición de Lohengrin, la opera romántica de Wagner, en el escenario de la Deutsche Oper de Berlín. Donald Runnicles titular musical del teatro, ofreció una emocionante lectura de la suntuosa partitura, que la orquesta sonó inspirada y homogénea en cada una de sus secciones que plasmaron la particular sensibilidad que tiene al interpretar esta música Por momentos pareció emanar del foso no solo música si no magia, dinamismo y profundas tonalidades. El elenco tuvo como su principal interprete al tenor sueco Michael Weinius de voz potente y una cierta tonalidad oscura en la voz que administró muy bien durante la función. Sobresalientes las voces femeninas comenzando por la delicada y conmovedora Elsa de Manuela Uhl, quien demostró sutileza en su canto, ímpetu y seguridad así como un colorido y grato timbre;  por su parte Waltraud Maier dio vida a una enérgica Ortrud, visceral y convincente en escena pero con mucha convicción y firmeza  en su canto.  Albert Pesendorfer fue un correcto Heinrich y Gordon Hawkins como Friedrich von Telramund cantó con demasiada fuerza que por momentos su voz sonó áspera y destemplada.  El coro brilló en cada una de sus intervenciones, y el resto del elenco hizo su contribución al éxito musical del evento.  En la parte escénica se utilizó la producción del director danés Kasper Holten, que es visualmente elegante, y que mezcla elementos tradicionales, como los vestuarios de época con algunas ideas abstractas o indefinidas como las alas en el personaje principal,  la enorme cruz que descendió sobre el escenario, cortinas, cuadros y una iglesia inclinada durante la escena de la boda. Un elemento que resaltó mas la escena fue correcto manejo y uso de la iluminación de Jesper Kongshaug.

 

 

Monday, January 31, 2011

Die Walkure - Teatro alla Scala, Milano

Foto: Marco Brescia & Rudy Amisano, Archivio Fotografico del Teatro alla Scala

Roberta Pedrotti
Autodidatta di genio e pertanto parricida per necessità; assillato dal sospetto d’una nascita illegittima, smanioso di emanciparsi dai padri artistici (soprattutto da quel Meyerbeer ebreo come ebreo riteneva il presunto genitore naturale Geyer), Richard Wagner sviluppa vita e poetica di teatralissima concretezza. L’ambizione dell’arte totale lo porta a una definizione talmente minuta d’ogni gesto, d’ogni stato d’animo, ma, nel contempo, una tale polivalenza di significato (sia questo primario, allegorico o simbolico) da offrire all’interprete un codice precisissimo e dettagliato e parimenti la più ampia libertà d’azione. La riflessione di Adorno, secondo qui Wagner scrive per il direttore d’orchestra, può essere applicata anche alla messa in scena, poiché indubbiamente Wagner scrive anche per il regista e realizza in partitura quel che Verdi realizzava nelle sue disposizioni sceniche. Per questo il suo dramma musicale funziona sia che sia letto in chiave mitica, romantica, sia in chiave psicanalitica, o borghese, o simbolica. L’unica visione che parrebbe reggere a fatica è quella scrupolosamente letterale, ma da questa si dipartono infinite possibilità interpretative, dovute anche alla fondamentale incoerenza dell’uomo Wagner, anarchicamente fedele solo al culto di se stesso (il passaggio ideologico dall’aria di Bakunin a quella di Nietzsche, del quale fu a sua volta padre ripudiato, è evidente nel corso del Ring, ma non è l’unica chiave di lettura possibile). Quella che abbiamo apprezzato alla Scala, per l’inaugurazione della stagione 2010/2011 è stata senza dubbio una visione originale della Walküre, ma non volutamente di rottura, non marcatamente programmatica, bensì naturalmente conseguente dall’alchimia delle personalità artistiche in locandina. Barenboim ne coglie infatti profondamente le potenzialità e le inclinazioni e declina una Walküre al femminile, dominata dalla triade composta da Waltraud Meier, Nina Stemme e Ekaterina Gubanova, tre generazioni wagneriane a confronto, tre diverse bellezze, tre autentiche primedonne, i tre poli magnetici fra i quali si può iscrivere l’intera opera. La Meier torna a Sieglinde e ne fa un originale modello di forza femminile, il complemento simbolico del dualismo dei gemelli Welsunghi allorché contrappone la sua saggezza, la sua riflessività, il suo intuito (è evidente che lei per prima, fin dall’apparire dell’ospite misterioso, abbia presentimento della sua identità) all’inquieto, inesausto, tormentato agire e peregrinare di Siegmund. Questi è lo Streben rivolto all’esterno, la primavera che esplode nella natura, Sieglinde è la passione e l’interiorità, la consapevolezza che giunge perfino al lacerante senso di colpa non già per l’incesto (che, anzi, sarebbe purissimo esempio di un vitalismo al di là del bene e del male) quanto per il disonore dell’unione forzata con Hunding che non l’ha consegnata intatta al predestinato sposo fratello. A fronte dell’intelligenza musicale, teatrale, artistica della Maier i segni che il tempo ha impresso alla sua voce (qualche durezza in alto, un centro un po’ impoverito) appaiono marginali e insignificanti, anche perché resi funzionali a un personaggio ben più maturo e autorevole di quanto non si sia abituati a immaginare. Per contro abbiamo in Nina Stemme una Brünnhilde di soggiogante freschezza, non un’algida dea guerriera che si tramuta in donna, ma una fanciulla, un’adolescente piena d’energia, simbioticamente legata al padre e incapace di concepire inganno o menzogna, solo di agire secondo la verità dei propri sentimenti e del proprio senso di giustizia, una fanciulla che gradualmente diverrà una donna. Non avremo così da lei bagliori d’acciaio fiammeggiante nel grido di battaglia di sortita (che affronta però ben conscia della radice belcantista di una scrittura che non disdegna il trillo), né un registro grave poderoso, ma un fraseggio eccellente, uno smalto timbrico di singolare dolcezza, accuratamente dosato nella mirabile scena con Siegmund e ancor più nel duetto (se così si può chiamare) con Sieglinde e nel lungo confronto finale con Wotan, forse i momenti più alti dello spettacolo. Una Brünnhilde davvero difficile da dimenticare, perfettamente antitetica all’altra forza motrice dell’agire del sovrano degli Asi, la Fricka notevolissima di Ekaterina Gubanova, appena trentunenne, solenne, statuaria, vocalità solida, imponente, capace, con una sapiente stilizzazione della parola cantata di evitare il rischio di freddezza o l’eccesso di rigidità, lasciando apprezzare la rotondità del timbro e la severa femminilità dell’inflessibile dea. Barenboim ama queste tre donne, è evidente: la sua non è una concertazione semplicemente lirica, non ricerca lo slancio epico, né si lascia tentare da estenuati abbandoni decadenti, né, ancora, il suo è un approccio analitico novecentesco.

Dirige semplicemente con amore: può apparire una definizione banale, ma è proprio nella capacità di non renderla banale la sua grandezza. Ama le voci, che asseconda senza mai sopraffarle, ama questa musica, ama queste donne che incarnano le diverse anime ideali dell’opera: il diritto, la passione, la vitalità ribelle, la regina, l’amante, l’adolescente. Amore fraterno, filiale, carnale, ideale, solidarietà contro il rigore formale del diritto, libertà contro dovere e destino, Dioniso contro Apollo. Daniel Barenboim si schiera con i primi, è ovvio, e con le donne che li rappresentano, volgendo uno sguardo comprensivo anche alle ragioni di Ficka, sposa tradita e custode del nodo coniugale. La sua è una dolcezza non manierata, che sa esprimersi anche nella forza e trionfa in un terzo atto particolarmente intenso e poetico. In quest’ottica femminile le tre figure maschili non sono emarginate, bensì poste in eloquente rapporto dialettico con le tre protagoniste. In particolare colpisce il Wotan di Vitalij Kowaljow, che non ci fa rimpiangere l’inizialmente previsto René Pape: il suo è un dio intimamente dolente, ripiegato in se stesso, già sconfitto, disincantato, ancor più toccante, infine, quando lascia trapelare il suo sentimento e abbraccia per l’ultima volta la figlia ribelle. Peccato che la tendenza a mandare indietro soprattutto gli acuti penalizzi la sua prova limitando l’autorevolezza e la penetrazione della voce: corretto questo difetto abbiamo in potenza un interprete wagneriano di grande interesse. Più interlocutoria la prova del tenore Simon O’Neill, che esce a testa alta dal cimento in virtù dell’esperienza e di un registro acuto che gli permette di affrontare con sicurezza le corone di “Wälse” (meno, a dire il vero, la puntatura di “Wälsungen-Blut”), anche se Siegmund è parte che richiede ben altra cavata eroica nei centri. Il suo strumento è sicuramente versato a ruoli più lirici, o perlomeno che ammettano una vocalità più chiara e luminosa (Lohengrin, Parsifal, lo stesso Siegfried), ma Barenboim ancora una volta modella l’interpretazione per e con le voci e si realizza così un efficace contrasto con la Sieglinde della Meier, cui si contrappone anche l’Hunding duro, glaciale, autoritario e imperscrutabile di John Tomlinson, già Wotan con Barenboim nei primi anni ’90, oggi usurato vocalmente – e per di più reduce da un’indisposizione – ma sufficientemente padrone del mestiere per risolvere il primo atto nel declamato senza troppi danni, mentre più problematico risulta il secondo, là dove si richiede una più furiosa energia. I limiti individuali, in ogni caso, finiscono per elidersi nell’insieme, nella particolare atmosfera di sintonia artistica che si respira in sala, senza mai un istante di calo di tensione. Il successo che saluta quest’ultima recita è non meno che travolgente, con acclamazioni ad ogni finale d’atto da parte di un pubblico numerosissimo, che coinvolge anche l’ottetto delle walkirie composto da Danielle Halbwachs (Gerhilde), Carola Hoehn (Ortlinde), Ivonne Fuchs (Waltraute), Anaik Morel (Schwertleite), Susan Forster (Helmwige), Leann Sandel-Pantaleo (Siegrune), Nicole Piccolomini (Grimgerde) e Simone Schroeder (Rossweisse).

Un discorso a parte merita la messa in scena, che pure ha sollevato tanta attenzione mediatica per la cosiddetta impostazione ipertecnologica. Si sa che per i mass media la serata di Sant’Ambrogio è praticamente l’unico spettacolo operistico dell’anno e pertanto si ammanta inevitabilmente dell’aspetto visivo di crismi d’eccezionalità e nella tradizione e nell’innovazione. Guy Cassiers, scenografo e regista, con Enrico Bagnoli (scene e luci), Tim van Steenbergen (costumi) e Csilla Lakatos (coreografie, ridotte all’azione di due danzatori acrobati dietro un velario) lavorano principalmente sulle proiezioni esplorandone tutte le possibilità scenotecniche con intenti ora didascalici ora simbolici. L’azione è piuttosto statica – ma d’altra parte l’opera stessa consta principalmente d’una serie di duetti –, la scena tendenzialmente oscura, ma molti effetti sono davvero efficaci e suggestivi. Nulla è lasciato al caso, i riferimenti e le allegorie sono numerosi, perfino eccessivi, giacché le note nel programma di sala si rivelano una guida insostituibile per districarsi in un dedalo che pare esistere più nella mente del regista e dei suoi collaboratori che non nella realtà autonoma dello spettacolo. Potremmo attardarci nell’elenco delle citazioni, delle allusioni, dei significati nascosti diligentemente compilato dal dramaturg Erwin Jans, ma pensiamo sia esercizio ozioso ripetere che i parallelepipedi su cui si muovono le walkirie sono formati dalle piastrelle del parquet della casa di Hunding e rappresentano un mondo in disfacimento in cui il legno simbolizza il rapporto fra natura e cultura. O che le foglie e la rugiada della selva del secondo atto sono in realtà norme, codici, dati digitali cui Siegmund e Sieglinde tentano di sfuggire. Sono tutte bellissime idee, ma l’eccesso di chiose rischia il capzioso, mentre in realtà questa Walküre in teatro appare essenzialmente come caleidoscopica, pregevole illustrazione della partitura. Un’illustrazione non banale, ricca di stimoli, che esplicita bene l’aridità borghese del mondo di Hunding e il dissolvimento del regno degli Asi, che risolve bene sia il lungo racconto di Wotan sia la Cavalcata e le morti dei duellanti, ma non centra completamente l’Incantesimo del fuoco, ottimo nelle intenzioni, perfettibile nella realizzazione (basterebbe rivedere la forma delle luci rosse che scendono dall’alto). E il programma di sala resta quel che deve essere, non un manuale indispensabile per la fruizione dell’allestimento, ma un prezioso volume ricco e approfondito, con saggi e annotazioni di grande livello e piacevolissima lettura (unica pecca, la discografia: sarebbe molto più elegante evitare le chiose tautologiche ad ogni incisione).

Wednesday, December 29, 2010

Die Walküre en el Teatro alla Scala

Fotos: Brescia e Amisano, Teatro alla Scala

Massimo Viazzo
La segunda cita del Anillo “scaligero” dio justo en el blanco con un espectáculo muy sugestivo ideado por Guy Cassiers, para la apertura de la temporada 2010-2011 del Teatro alla Scala de Milán. El uso de la tecnología, que es una peculiaridad en el arte de Cassiers, se transformó en un potente medio para entrar a las profundidades de la mente humana. Proyecciones, sombras, silhouette, globos que giraban, lanzas que caían de lo alto, líneas de rojo sanguíneo, equipos que distorsionaban la visión hacia un arte contemporáneo: todo ello contribuyó a hacer esta Walküre mas estimulante (aunque nunca invasiva) desde el punto de vista sensorial. Para Cassiers, Die Walküre es una opera nocturna, y no obstante que los ambientes estuvieron frecuentemente oscuros, la vista de los personajes estuvo siempre en primer plano y bien iluminada por las luces que fueron maniobradas con maestría por Enrico Bagnoli. Superlativo fue el éxito musical de un Daniel Barenboim en estado de gracia. Su visión tan lírica, casi “tristaniana” de la opera convenció del todo, coadyuvado por una orquesta que se encontró en optima forma (¡que suavidad de las cuerdas!) El elenco pareció ser uno de los mejores que se pueden escuchar hoy en día. Nina Stemme fue una deslumbrante Brünnhilde, de voz firme, segura, pero también expresiva y conmovedora en su largo dúo del tercer acto con Wotan, interpretado por un robusto y enérgico Vitalij Kowaljow, quien sustituyó en esta producción al previsto René Pape. Waltraud Meier no deja de sorprender, y su Sieglinde ¡nos ha conmovido una vez más! Si bien es cierto que la voz de la cantante alemana no pareció estar siempre impecable en el registro más agudo, la artista es invaluable por presencia escénica y carisma dramático. Muy bien estuvo Ekaterina Gubanova, una Fricka de mucha autoridad y de voz bien proyectada, mientras que Simon O’Neill fue un Siegmund de voz clara, de una correcta línea, que en general fue muy capaz. Al final, debe mencionarse que John Tomlinson se dedicó a marcar vocalmente la parte de Hunding a causa de una grave disminución en su voz, que fue anunciada desde la primera función. Se trato de un gran éxito con ovaciones para todos.

Die Walküre al Teatro alla Scala di Milano per l’apertura della stagione 2010-2011.

Fotos: Brescia e Amisano, Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

La seconda puntata del Ring scaligero centra in pieno l’obiettivo. Spettacolo molto suggestivo quello allestito da Guy Cassiers al Teatro alla Scala di Milano per l’apertura della stagione 2010-2011. L’uso della tecnologia, peculiarità dell’arte di Cassiers, si trasforma in un potente mezzo per scandagliare le profondità della mente umana. Proiezioni, ombre, silhouette, globi girevoli, lance che calano dall’alto, strisce rosso sangue, installazioni che strizzano l’occhio all’arte contemporanea: tutto contribuiva a rendere questa Walküre molto stimolante (ma mai invasiva) dal punto di vista visuale. Per Cassiers Die Walküre è un’opera notturna. E nonostante gli ambienti fossero spesso scuri, i volti tormentati dei personaggi erano sempre in primo piano ben illuminati dalle luci manovrate con maestria da Enrico Bagnoli. Superlativo l’esito musicale con un Daniel Barenboim in stato di grazia. La sua visione così lirica, intimistica, quasi “tristaniana” dell’opera ha convinto tutti coadiuvato da un’orchestra in ottima forma (che morbidezza gli archi!). E il cast è parso uno dei migliori che oggi si possano ascoltare. Nina Stemme è stata una Brünnhilde smagliante, dalla voce ferma, sicura, ma anche espressiva e toccante nel suo lungo duetto del terzo atto con Wotan, un robusto ed energico Vitalij Kowaljow, subentrante all’inizio di questa produzione al previsto René Pape. Waltraud Meier non finisce di stupire. La sua Sieglinde ancora una volta ha commosso! Certo, la voce della cantante tedesca non è parsa sempre impeccabile nel registro più acuto, ma l’artista è impagabile per presenza scenica e carisma drammatico. Molto brava Ekaterina Gubanova, una Fricka autorevole dalla voce ben proiettata mentre Simon O’Neill era un Siegmund di voce chiara, di linea corretta e buona tenuta complessiva. Ricordo, infine, che John Tomlinson ha soltanto accennato la parte di Hunding a causa di un grave abbassamento di voce annunciato prima della recita. Grande successo ed ovazioni per tutti.