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Friday, December 8, 2023

La Flauta Mágica en Trieste

Fotos:  Fabio Parenzan / Teatro Verdi Trieste

Rossana Poletti

No nos detendremos aquí en el carácter milagroso de la obra de Mozart, en su revolución que, sin serlo, sentó las bases de un nuevo mundo musical, de un compositor que inició nuevos conceptos. La interpretación de Die Zauberflöte de Wolfgang Amadeus Mozart, en el escenario del Teatro Lirico Giuseppe Verdi de Trieste, fue casi perfecta a nivel musical y canora. Una dirección impecable como la de Beatrice Venezi, conocida sobre todo por el anuncio en el que se veía su pelo rubio ondeando, aquí recogido en una muy modesta cola de caballo, una dirección que permite a la Orquesta del teatro Verdi resaltar todos los estilos y matices de los que era Mozart. capaz en esta su última obra maestra. Los cantantes estuvieron impecables: desde la Pamina de Darja Auguštan hasta Tamino interpretado por Paolo Nevi; luego Nicole Wacker, una aplaudida Reina de la noche por el aria del segundo acto “Der Hölle Rache kocht in meinem Herzen” (“La venganza del infierno hierve en mi corazón”) durante la cual ordena a su hija matar a Sarastro. Este fue el bajo Alessio Cacciamani. Y de nuevo, el divertido Papageno de Vincenzo Nizzardo, el hombre que debería estar cubierto de plumas y que en cambio asume el papel de sirviente, conversador, intrusivo y entretenido, como debe ser. La flauta mágica de Wolfgang Amadeus Mozart es un cuento de hadas y, como todos los cuentos de hadas antiguos, mezcla el drama con el amor y un final feliz, incluida la moralidad, que después sugiera ser un mensaje del simbolismo masónico, lo que realmente importa poco, también porque si hoy, en el año 2023, pensáramos en hombres que siguen caminos de "verdad" armados de objetos simbólicos, como la flauta de Tamino, o de números como el 3, que recorre después toda la historia de la humanidad, permaneceríamos informados sobre su seriedad. La moraleja de la Flauta Mágica es la verdad, la virtud, la armonía del hombre en la razón que lo lleva a renacer en el amor, al que sin embargo sólo unos pocos elegidos están llamados; los demás son gente sencilla del pueblo, a la que se le perdonan todas sus debilidades e ingenuidades, como Papageno a quien se le expía su incapacidad para guardar silencio, incluso cuando esto se convierte en motivo de vida o muerte. Es un mundo oligárquico, que no permite transiciones de una condición a otra. Un mundo en el que las mujeres son protegidas, pero también sumisas: «... un hombre debe guiar sus corazones, ya que sin él toda mujer suele desviarse de su propio camino...» dice Sarastro a Pamina; y el público hacia ruidos, pocos días después del enésimo asesinato de un hombre que quería velar por una mujer a toda costa. Afortunadamente, la sabiduría de Sarastro devuelve la calma cuando afirma que en su templo hay paz incluso entre los enemigos. La flauta mágica es también exotismo, que se desarrolló en aquel culto de Egipto que se extendió a Europa en el siglo XVIII. Unos años más tarde, Napoleón invadió Egipto y se llevó a casa muchos hallazgos arqueológicos, un saqueo que durante mucho tiempo había sido una costumbre de los gobernantes. Egipto entra en escena a través de ese fondo de pequeñas pirámides, pero también con la cita de los cultos a Isis y Osiris, de los que Sarastro es sacerdote.  En escena, los matices de un lejano Oriente cobraron vida con la serpiente-dragón, el juego entre el día y la noche, como en los cuentos de Las mil y una noches de Oriente Medio, los trajes más diversos y extravagantes, los peinados exagerados e inverosímiles para cada época, para dar la sensación de un cuento de hadas en un lugar y tiempo no especificados. La edición de Trieste de este importante Singspiele se cantó en alemán y se actuó en italiano, las luces de Emanuele Agliati resaltaron espectacularmente los múltiples aspectos de la ópera, y el director Ivan Stefanutti cuidó con esmero todos los detalles del vestuario y de las escenas, sin llegar a imponer en ocasiones, un ritmo y una dinámica en la actuación. El Coro Verdi, dirigido por Alberto Macrì, está bien expuesto en escena, junto con los artistas de los papeles menores: Chiara Maria Fiorani (Papagena), Marcello Nardis (Monostatos), Liu Ytian (oradora), Francesca Bruni, Eleonora Filipponi y Antonella. Colaianni (las Tres Damas), asi como Viktor Shevchenko y Gianluca Moro (sacerdotes), Caterina Trevisan, Francesca Clemente y Marina Lombardi (los tres genios) como también Gianluca Di Canito, Luigi Silvestre y Francesco Paccorini (los Tres Esclavos).



Wednesday, May 25, 2022

A Sweet Silence in Cremona - Teatro Ponchielli de Cremona

Foto: © Salvo Liuzzi

Roberta Pedrotti 

Cremona ocupa un lugar central en una obra situada precisamente en Cremona. Nunca antes se había concretado el espejo ideal entre público y teatro, con una obra inspirada en un hecho que realmente ocurrió recientemente -en 2019 se impuso el silencio en las calles limítrofes del Museo del Violín para conseguir las condiciones óptimas para realizar unas grabaciones- y en el que se menciona varias veces a un personaje, el alcalde, que se sienta en la sala todavía en el cargo. Una pizca de extrañamiento viene dada por el hecho de que todo el mundo canta en inglés también se encuentran en escena cinco italianos y un argelino, así como un perro y un violín (este último, sin embargo, sólo vocaliza). Pero ¿No estamos acostumbrado a escuchar japoneses, antiguos egipcios, sacerdotes galos y mineros estadounidenses expresarse en nuestra lengua? ¿O amantes veroneses en francés o dragones y tribunos romanos en alemán? El teatro y la vida son la misma cosa y no lo son, verdad e invención se intercalan: en una adorable paradoja, que hace aún más encantador el libreto de Mark Campbell para este A sweet Silence in Cremona.  Se trata de una coproducción internacional, comisionada por la New York University, la Casa Italiana Zerilli - Marimò, NYU Florence, que en el Teatro Ponchielli encontró su primer hogar a la espera de los próximos estrenos en Florencia y en la Gran Manzana. El público lombardo acudió en gran cantidad, y ya es una buena noticia, en un teatro decorado para fiesta con pinceladas del arcoíris -ya se notan los aires del Pride del próximo mes. La curiosidad que destaca en el escenario citadino fue bien recompensada y lo más importante es que este numeroso público demostró divertirse y emocionarse al fundirse en los aplausos a escenario abierto al finalizar la funcion. Más que merecido, porque la obra está realmente bien hecha y demuestra su brevedad – en su hora de duración (“¡gran mérito!”)  -  la perfecta técnica de la escritura teatral de Campell, toda la auténtica profesionalidad de un libretista. Comienza con la ligereza de la comedia, presentando a la humanidad obligada al silencio por deferencia a los violines del museo: la señora Mariolina disfruta de la tranquilidad; Giulia está ansiosa por el inminente nacimiento de su primer hijo, mientras que Federico, su esposo está ausente; Valentina mima al perro Attila, que tanto nos recuerda a Brian Griffin; Ettore se lamenta de que esta orden del alcalde "liberal y amigo de los inmigrantes" pueda arruinar su zapatería, aunque será el joven repartidor argelino Yassine -en la zona para entregarle flores a Giulia de parte de su consorte- y comprar un par de zapatos para su hermanita. Yassine es también quien, en su entusiasmo por la ciudad donde se mudó con su familia, invita a no quejarse y a aprovechar el silencio para soñar con la música. Dicho y hecho, la atención se centra en un lutier que termina su creación y la apoteosis final se libera en el solo del violín/soprano coloratura. La ligereza del tema arranca algunas sonrisas y risas, la sinceridad del himno a la música conmueve, la medida del texto da en el blanco y al referirse a un episodio muy específico logra mantenerse vigente tanto por la sabrosa imagen en la que hasta el encuentro. entre el comerciante reaccionario y el joven inmigrante no sabe de falsedades ni de lo impredecible, en el 2019, es referencia a un lockdown musical. Eterno, pero no menos profético y accidental, el himno a la ciudad “devoted to the violin” frente a la que “invests in violence and war”. El muchacho extranjero que elige a Cremona como "my home" se refleja en la internacionalidad de las insignias de los laudistas, que llegaron a establecerse aquí desde todo el mundo para aprender y practicar esa antigua arte. Si el libreto de Campbell –quien no en vano ganó el premio Pulitzer y es un autor muy prolífico en el género- funciona muy bien, es también por la unión con las notas del siciliano Roberto Scarcella Perino, excelente exponente de esa escuela de teatro musical tan fértil en el Estados (se piensa en Bernstein y en Menotti, por decir sólo los nombres más conocidos en nuestro medio) pero no sólo (Rota), hecha de inteligibilidad textual y melódica, lenguaje tonal no banalizado, eficaz caracterización de personajes y situaciones, comunicativa y con sentido del teatro. ¿Fácil? Definitivamente valiosa, y no es que parezca un defecto: hace falta maestría para destilar una hora de teatro musical que sabe hablar de arte e integración sin inmovilizarse ni tomarse a sí mismo demasiado en serio o, peor que nada, tomarse a la ligera al público y sus necesidades. Todo el cartel, todo el equipo que hizo este debut merece un aplauso, pero la larga lista quizás cansaría al lector. De la Orchestra Monteverdi Festival debe mencionarse al menos a la solista Lena Yokoyama, del violín que se une a la voz violín de la soprano Sara Fanin, también intérprete puntual de Valentina. El perro Atila comparte cara y voz con el lutier, que son las del barítono Ramiro Maturana, admirable para delinear partes tan diversas. La mezzosoprano Antonella Di Giacinto fue una deliciosa Mariolina y no se puede permanecer indiferente ante el cambiante monólogo de la soprano Costanza Fontana, Giulia en una espera agridulce. Pietro Di Bianco, bajo-barítono, fue tan incisivo como Ettore, en contraparte al perfectamente adecuado Yassine del tenor Gianluca Moro: con physique du role, presencia ágil y dinámica, articulación clara y una brillante voz, ideal para el papel que es clave para unir la acción. Giuseppe Bruno dirigió con claridad y ejemplar sentido del teatro. Cecilia Ligorio firmó uno de sus más exitosos trabajos, precisamente porque en proporciones mínimas logró hacer poesía de la simplicidad, en el elegante y funcional montaje escénico de Tommaso Lagattolla, también creador de los bien caracterizados vestuarios, que no tienen una sombra de caricatura. Tampoco se puede pasar por alto la aportación de la iluminación de Oscar Frosio y las proyecciones de vídeo de Imaginarium Studio, que incluso en el pie de foto aparente consiguen mantener la adecuada estilización en una Cremona caricaturesca, verdadera y fantástica al mismo tiempo. La ópera contemporánea está más viva que nunca. Basta solo con no tenerle miedo. Incluso en el restaurante después del espectáculo se podían ver a personas del público felicitando a los intérpretes, al libretista y al compositor.

Recensione in italiano: L'Ape Musicale:

https://www.apemusicale.it/joomla/it/recensioni/70-opera/opera-2022/13176-cremona-a-sweet-silence-in-cremona-08-05-2022




Monday, May 9, 2022

A Sweet Silence in Cremona, Italia

A SWEET SILENCE IN CREMONA, in prima mondiale domani 8 maggio al Teatro Ponchielli di Cremona. Ci sarà una replica in forma di concerto alla Villa La Pietra a Firenze il prossimo 28 giugno, unica data per ora confermata.

Gianluca Moro, tenore, Interpreto il ruolo di Yassine, un giovane teenager algerino trapiantato a Cremona, la sua nuova città di appartenenza, che con spirito di intraprendenza, solarità e tanta voglia di vivere bene la propria vita, sfrutta a proprio vantaggio il suo essere un immigrato in terra straniera.,E’ giovane, solare e pieno di energia, ma la tempo stesso presenta una maturità non certo comune per un qualsiasi altro ragazzo della sua età: lasciare la propria terra natia non è facile, essere costretti a farlo per motivi di sopravvivenza lo è ancora meno.  E’ un giovane adulto, maturo e solare, e con un background vissuto non di poco conto. D’altro canto il tema dell’immigrazione non è qualcosa di così leggero, tante sono le storie, ed è certamente sempre attuale. Fin dalla prima lettura ho capito che sarebbe stato un personaggio a me affine, ed è stato molto interessate costruirlo da zero assieme alla regista, Cecilia Ligorio, che ha fatto con tutti noi del cast un lavoro straordinario.  Siamo sei interpreti, tutti protagonisti, ognuno con una propria storia da raccontare, ma uniti da un momento di vita comune, particolare e unico. Il resto è da scoprire. La musica del compositore Roberto Scarcella Perino, con il libretto di Mark Champbel, è decisamente deliziosa. Il lavoro è scritto magnificamente, con una grande cura e attenzione non solo per l’impianto orchestrale ma anche per le voci, trattate davvero con garbo e gentilezza. Ognuno di noi ha la possibilità di esprimersi vocalmente al meglio, con agio e delicatezza, o con grinta e determinazione dove necessario. E’ il bello del contemporaneo, finché non accade la magia della messa in scena non sai davvero come potrà essere e come potrà reagire il pubblico. E’ sempre un’incognita, ed è sempre motivo di grande emozione. La direzione è del Maestro Giuseppe Bruno, e le scene e i costumi di Tommaso Lagattolla, geniale aggiungerei.

Saturday, August 1, 2020

Entrevista con el tenor sardo Gianluca Moro

Ramón Jacques 

En esta entrevista el joven tenor Gianluca Moro, originario de Cerdeña Italia, nos da una visión amplia y profunda de como concibe el canto y de cómo ha ido construyendo su carrera, así como su opinión sobre futuro de cómo será el mundo de la ópera. Un tenor preparado con solidos conceptos y una carrera en ascenso, ya con notable experiencia, que lo ha llevado a presentarte en importantes escenarios liricos de Italia como el Teatro Regio de Parma, Teatro Grande de Brescia, Teatro Alighieri de Ravena y teatros de Bolonia, Venecia, Reggio Emilia, Sassari y Novara, por mencionar algunos. Listo para dar el paso a teatros de mayor envergadura a nivel europeo sus planes se encuentran detenidos por el momento, aun así, nos ofrece una entrevista llena de entusiasmo e inspiradoras ideas para quien como el resiente el momento actual.

¿Quién es Gianluca Moro? ¿Cómo te definirías: ¿tipología vocal, personalidad artística? Eres de Cerdeña ¿crees que las voces de tu tierra tienen alguna característica especial que las diferencia respecto a otras? Háblanos, por favor, de tus inicios, de tus estudios, de por qué te dedicaste al canto.

Gianluca Moro es un muchacho a quien le gustan los desafíos, un niño que nunca deja de sorprenderse, un hombre firme en sus objetivos, alguien consciente de sus limitaciones y convencido de que trabajar duro lleva indudablemente al crecimiento y a la superación de esos límites. Eso es lo bonito: que aparezcan siempre nuevos retos que hacen que el nivel de exigencia sea cada vez más alto y, en consecuencia, los objetivos más ambiciosos e importantes, disponiendo al propio tiempo de más y más medios que permitan crecer y mejorar. Diría que no descubro nada nuevo, la vida es esto.

Me considero un tenor lírico-ligero de espíritu sumamente romántico. Creo, modestamente, que ésta es la justa definición. Por supuesto, la personalidad de un artista puede ser poliédrica en paralelo a su vida cotidiana. Desde el punto de vista artístico considero que la palabra "romántico" es la que mejor define mi modo de ser. Nací, o tuve la suerte de nacer y crecer, en una tierra diría como mínimo fabulosa.

Cerdeña es mi hogar, la isla de mis sueños, el paraíso en el que a todos les gustaría vivir pero que pocos tienen el placer de conocer bien. Mi ciudad es Tortolì, en Ogliastra, ubicada en la costa centro-oriental. Ogliastra, además de ser una de las cinco 'blue zone' de todo el planeta, es considerada como una especie de isla dentro de la isla, una pequeña región sarda que mantiene incólumes sus características naturales, espectaculares y limpias. Ni siquiera pasa el tren y, por muy incómodo que parezca, creo que hace de ello precisamente algo muy bonito. Allí el tiempo se detiene, es algo hermoso (cit.).

Decidí dedicarme a cantar cuando descubrí que tenía voz y que disfrutaba muchísimo al usarla. Recuerdo que, en mi pubertad y tras el cambio de la voz, siempre cantaba en los rincones de las escaleras: había un eco increíble y me daba la impresión de tener una voz titánica. Hice grandes conciertos privados en las escaleras de mi casa, en mi habitación, cantando para los míos: cualquier lugar recogido e íntimo era bueno para abrir la boca y cantar. Al margen de todo esto, a los siete años comencé a estudiar piano, aunque por poco tiempo. Años más tarde retomé los estudios y, tras la escuela secundaria y varias actividades musicales ajenas completamente a la ópera, empecé a estudiar digamos en serio en el Conservatorio de Cagliari, donde conseguí mi primer título oficial, obteniendo posteriormente un segundo en el Conservatorio de Bolonia, ciudad donde vivo actualmente.
El canto, o mejor dicho la música, es para mí la disciplina artística que siento me representa mejor, quizás la más completa, al menos desde mi punto de vista, cosa que me permite posibilidades infinitas de expresión y crecimiento personal. Por esta razón la elegí; de hecho, y permito corregirme, tal vez fue la música la que me eligió como su canal de comunicación... Nada que objetar, al contrario, simplemente debe uno estar a la altura de la tarea encomendada. ¡Esto es válido para todo el mundo, es una regla universal!

¿Cómo ha evolucionado tu voz? ¿Crees haber llegado a ese punto en que conoces tu instrumento perfectamente y saber cómo va a responder, cómo poder resolver los problemas técnicos que puedan surgir? ¿O estás en pleno proceso -apasionante, por otro lado- de autoconocimiento vocal? ¿Cuál crees que es el repertorio que actualmente se ajusta más a tu vocalidad? ¿Crees que serás el mismo en el futuro? ¿Te gustaría mantenerlo a lo largo de los años -en este sentido tu admirado Alfredo Kraus es ejemplo paradigmático-? ¿Qué roles te gustaría interpretar que son adecuados para tu vocalidad y temperamento? ¿Hay algún personaje con el que dramáticamente (aunque no vocalmente) te sientes identificado?

La voz es algo maravilloso, un bien en continuo desarrollo precisamente porque el propio cuerpo cambia constantemente. Desde el punto de vista técnico por supuesto que se puede llegar a alcanzar un nivel de tal conocimiento del propio instrumento que permita le permita a uno tener la certeza de lo que se dispone de todas las herramientas posibles para optimizar su uso, sin bajar nunca el listón del nivel que uno ha logrado; pero también es cierto que la voz crece -el mismo cuerpo crece-y por tanto cambia, y es aquí donde esa técnica precisa adquirida durante el estudio -el estudio es algo que nunca termina- supone el aliado ideal en este proceso de mutación natural.

Personalmente, al igual que mis colegas (creo), hago un intenso trabajo de auto investigaciones, me autoestudio mucho, intentando encontrar nuevas áreas para mejorar y creo que éste es uno de los aspectos más fascinantes de mi profesión.

Mi repertorio actual se balancea sobre todo entre el clásico y el romántico, incluyendo -me atrevería a decir- puntuales acercamientos al verista y al contemporáneo: Mozart, Donizetti, incluso algunos Rossini. Esta voz lírico-ligera me permite afrontar el repertorio que realmente me gusta, en este sentido me considero afortunado. En cuanto al futuro no sé cómo evolucionará, me encantaría permanecer en este 'paraíso' pero quién sabe si mi voz va en una dirección más lírica, lo que me permitiría abordar un repertorio que en este momento actual no es factible. Mi 'amour fou' es "La bohème", pero quién sabe. Cuando escuché por primera vez "Che gelida manina", me sentí conquistado al momento” … per sogni e per chimere e per castelli in aria l’anima ho milionaria": a mis veinte años fantaseaba ya con estas palabras, con esta melodía. Una voz prominente, un ejemplo para mí y que considero un referente es Alfredo Kraus, porque la longevidad vocal indudablemente va ligada de manera indisociable a la elección correcta del repertorio al saber identificar perfectamente y sentir que es como un guante al instrumento, lo que permitirá mantener una voz sana y, con un poco de suerte, se podrá forjar una carrera ad hoc. Por esta razón, ¡quizás dar vida a Rodolfo simplemente seguirá siendo un sueño!

Entre los personajes con los que más me identifico, la terna está entre Nemorino y Tamino. No sé quién gana este feliz combate. ¿Puedo quedarme con ambos? De todos los roles posibles actualmente para mí, estos dos son a los que me siento más vinculado y en los que me veo más reflejado. Es ese tipo de personajes en que, para 'entrar' en ellos, no se debe hacer un gran esfuerzo porque paradójicamente todo ya está ahí.

¿Podría decirnos cuáles cree que son en tu opinión los componentes o requisitos para hacer una carrera de primer tenor?

No hay una única receta perfecta y universal. Cada uno tiene la suya, ¡pero todavía no he encontrado la mía! Creo que es necesario ser curioso, estar muy atento y saber captar, de todas las señales que recibamos, aquellas que nos sirvan para conseguir buenos resultados; ser pacientes, estar consagrados al estudio diario, y extremadamente tan humildes como para escuchar y saber apreciar y aplicar los buenos consejos y, al mismo tiempo, ser sumamente originales y honestos consigo mismos, estando siempre a punto; y por último, no menos importante, se necesita asimismo mucha suerte.

Quien se posiciona ha tenido a alguien que ha creído mucho en él, alguien que ha sabido convencer al mundo entero de ese talento por quien apuesta. Pero hasta que no llegue ese 'mago' ese proceso debe hacerlo uno mismo; creer en uno y nunca dejar de pensar que la vida a cada uno nos asigna nuestro propio espacio, que es sólo nuestro.

Cada uno es distinto, aunque naturalmente hay algunos aspectos comunes: "La carrera se hace con la cabeza y no con la voz", me repite siempre una querida amiga, y nunca las palabras fueron más ciertas y oportunas. La voz es importante, pero se necesita cabeza, ¡absolutamente siempre!

¿Qué cantantes te han marcado profundamente y que en tus años de formación -incluso hoy día- te han podido servir como modelo y fuente de inspiración? ¿Por qué motivos?

Uno debe estar absolutamente siempre dispuesto a escuchar, es muy importante tener referentes y modelos que sirvan para inspirarnos y aprender. Alfredo Kraus para mí es uno de ellos, junto con Luciano Pavarotti, Rockwell Blake, Javier Camarena y Juan Diego Flórez, a quienes admiro profundamente. Sin olvidar a Francisco Araiza: ¡he escuchado tanto su Tamino como su "Winterreise" a la hora de estudiarlos!  Cito algunos nombres, pero todo artista tiene algo que regalarnos. Es lo bonito que tiene la música, el poder compartir con el público las emociones de uno mismo.

¿Cómo estás viviendo este período Covid19? ¿Crees que el mundo de la ópera saldrá fortalecido de este momento tan crítico?

El período Covid19 nos ha enseñado mucho. Hablo en pasado porque creo que lo peor ha quedado ya atrás afortunadamente, esto significa que debemos continuar siendo muy prudentes manteniéndonos muy atentos, siendo al mismo tiempo lo suficientemente inteligentes como para cerrar este capítulo de nuestra historia y pasar página sabiendo que, por supuesto, no todo será exactamente igual a como era antes.

¿Saldremos fortalecidos? No lo sé, de lo que estoy convencido es de que seremos diferentes, saldremos cambiados, para bien o para mal, porque cada uno de nosotros hace lo que puede y con los medios de que dispone.

La ópera está sufriendo mucho, probablemente más que otros sectores, y por desgracia una franja muy sensible a pagar las consecuencias de todo esto será la de los jóvenes, de los cantantes emergentes, donde me encuadro, que no ganan cifras astronómicas sino sólo lo justo para vivir, y que en este contexto se encuentran paralizados en casa, sin hacer nada, prácticamente sin dinero, obligados a aferrarse, de un lado, a la esperanza de poder continuar algún día y, por otra parte, a una clase política en el poder a quien poco le importa el futuro de la música y la cultura italiana.

Ésta es mi opinión, dicha con profundo pesar, pero con positivismo pues tengo la esperanza optimista de que todo esto se recuperará, aunque soy muy consciente de que todavía queda por superar una etapa que para nada será fácil, un período crítico y poco luminoso.

Por tu formación académica eres una persona de grandes inquietudes filosóficas y vasta cultura, habiendo compuesto tus propias canciones (inéditas), escrito artículos (recientemente uno admirable dedicado a Kraus), participado con éxito en el mundo del 'crossover', interpretado un repertorio operístico ecléctico (de Mozart en Castelnuovo Tedesco pasando por Rossini, Donizetti), oratorios, música sinfónica, siempre con una actitud discreta y elegante digna de encomio. ¿Podría decirse que Gianluca Moro es un aspirante a 'hombre del Renacimiento' del siglo XXI, algo ciertamente inhabitual hoy día? ¿Está de acuerdo con esta apreciación?

Antes de 'entrar en debate' (risas) debo decir que me siento muy feliz al identificárseme como un hombre del Renacimiento del siglo XXI. Algo casi impensable hoy en día, singular y decididamente fascinante. Por tanto, muchas gracias, siempre enriquece el espíritu recibir parabienes de este calibre. Es fácil soltar un cumplido del tipo “eres guapo" por quedar bien, por ejemplo, pero aquí estamos lejos de esos lugares comunes así que estoy doblemente agradecido. ¡De verdad, gracias, me siento muy halagado!

Mi 'background' empezó muy pronto y fuera completamente del mundo de la ópera. A los diez años quería ser director de escena, showman, luego bailarín, y finalmente llegué a la música. Al mismo tiempo, nacía en mí una gran fascinación por el mundo anglosajón y por el idioma inglés, por lo que decidí usarlo a la hora de escribir mis primeros versos y estribillos. Recuerdo que, pese a que mi inglés era malo, lo preferí al italiano, probablemente porque creía que nadie lo entendería ¿quién sabe?, de hecho, ¿Who knows?

Escribir para mí siempre ha sido una forma de conservar mis recuerdos más preciados, esas sensaciones que quiero que me acompañen en mi futuro, por lo que forzosamente deben ser indelebles. Empecé a hacerlo de manera espontánea sin ningún tipo de formación y todavía lo hago. Esto, junto con mis primeras nociones musicales adquiridas en mis estudios de solfeo y piano, me llevó, en parte por instinto y en parte por la inconsciencia propia de un adolescente, a escribir las primeras melodías, las primeras canciones. Es algo simplemente maravilloso, cada emoción plasmada en la música y las palabras corresponde a una propia experiencia vital; visto con nostalgia y desde cierta distancia, todo esto para mí no tiene precio.

Aún recuerdo la primera canción que compuse, su título "Remember the day" que imagínate, ¡todavía la canto! Aventuro a decir que este proceso es algo que evoluciona a diario, se crece junto a la escritura y se descubre que las posibilidades de expresión son también infinitas.

Después de la escuela secundaria comencé la universidad, estudié Literatura Moderna en la Universidad La Sapienza en Roma, pero por varias razones nunca he terminado mis estudios. Paralelamente, y siempre durante ese período romano, entré en un coro de gospel de la Universidad Estadounidense en Roma que me dio las primeras grandes satisfacciones en el escenario,  llegando luego las apariciones televisivas y todo lo que la música pop podía ofrecer a un muchacho que quería convertirse en una estrella del pop. Algo me alejó de todo aquello, tal vez tenía miedo de que ese mundo fuera demasiado grande para mí y de difícil gestión, lo que me llevó a conocer otra faceta del mundo musical romano, descubriendo la ópera y su vasto imperio, que considero sinceramente se adapta mucho mejor a mi modo de ser.

Creo que mi vida es similar a la de muchos otros, no creo ser muy diferente a otros jóvenes que, al igual que yo, buscan su mejor modo de expresión y a sí mismos. Somos hijos de un período histórico no muy afortunado, pero también es cierto que de las dificultades puede surgir lo mejor.

La vida nos proporciona todos los medios imaginables y nuestro deber es saber usar óptimamente esos medios. Un poco como sucede con el arte, un mundo amplísimo en el que quienes se acercan a él tienen el reto de saber cuál es la mejor manera de transmitir lo que quieren expresar. Nada es dado gratuitamente y todo tiene su precio justo ¡De nosotros solamente depende sacar el coraje necesario para conseguir lo que realmente merecemos!

¿Proyectos en perspectiva? ¿Está preparando algo nuevo? ¡Quiere comentar algo más?

Estoy estudiando mucho, me cuestiono constantemente, busco cualquier cosa que pueda ayudarme a descubrir aspectos desconocidos de mí mismo. Es algo que me complace mucho, y por tanto es trabajo duro; supone precisamente el elemento básico, el fuego, que mantiene encendida la llama que me permite avanzar. Debo reconocer que soy bastante terco, mi madrina siempre me lo dice, y es un aspecto de mi personalidad que me ayuda mucho, especialmente en los momentos de desánimo, porque por desgracia ahí están también, debe tenerse en cuenta.

Sobre proyectos futuros, dado que soy supersticioso, prefiero no hablar hasta que todo esté todo cerrado. Al margen de la música, me gustaría profundizar en el mundo de la escritura, tengo algunas ideas al respecto, y quién sabe si algún día podrán hacerse realidad. Recuerdo una frase de Roberto Gervaso, periodista y escritor italiano: "Es nuestra inconstancia, que no las dificultades, lo que hace que tantos proyectos fracasen".

Me siento un poco así, tengo claro que con constancia más algún que otro ingrediente se puede lograr cualquier meta fijada; y también soy consciente de que durante nuestro camino habrá seguramente algún fracaso esperándonos ¡pero todo eso son los cimientos sobre los que edificar es grandeza espléndida e insuperable que seguro alcanzaremos!



Sunday, July 19, 2020

Incontro con il tenore sardo Gianluca Moro

Ramón Jacques / Jordi Pujal

Chi è Gianluca Moro? Come ti definiresti: tipologia vocale, personalità artistica, ...? Sei sardo: pensi che le voci della tua terra abbiano delle caratteristiche speciali che le differenziano dalle altre? Per favore, parlaci dei tuoi inizi, dei tuoi studi, perché ti sei dedicato al canto.

Gianluca Moro è un ragazzo a cui piacciono le sfide, è un bambino che non smette di stupirsi, è un uomo saldo sui propri obiettivi, conscio dei propri limiti e sicuro del fatto che il duro lavoro porti a una crescita e ad un tanto ricercato superamento di quegli stessi limiti. Il bello è proprio questo, ogni volta se ne presentano di nuovi, ogni volta l’asticella si alza, ogni volta l’obiettivo è più grande e importante, ogni volta si ha altro materiale per crescere e migliorarsi. Direi che non dico nulla di nuovo, è semplicemente la vita.

La mia vocalità è quella del tenore lirico-leggero incastonata in una personalità piuttosto romantica. Queste credo siano le giuste parole per definirmi. Certamente si può spaziare, si può essere tante cose in un universo artistico parallelo alla persona che si è nella vita di tutti i giorni, ma la parola “romantico” è quella che, artisticamente parlando, utilizzerei per definire il nucleo del mio essere. Sono nato, anzi ho avuto la fortuna di nascere e crescere in una terra a dir poco favolosa. La Sardegna è la mia casa, la mia isola da sogno, il paradiso in cui tutti vorrebbero vivere ma che in pochi hanno poi il piacere di scoprire. Il mio paese si chiama Tortolì, in Ogliastra, situato nella costa centro-orientale. L’Ogliastra, oltre a essere una delle cinque zone blu dell’intero pianeta, viene anche considerata l’isola nell’isola, una piccola regione del territorio sardo  che ancora presenta caratteristiche naturali spettacolari e incontaminate. Non ci passa nemmeno il treno, e per quanto possa essere un disagio per certi versi, io credo che invece sia bellissimo. Da noi il tempo si ferma, è surreale, surreale ma bello (cit.).

Mi sono dedicato al canto quando ho scoperto di avere una voce e di provare piacere nell’utilizzarla. Mi ricordo che da piccolo, dopo la muta della voce, cantavo sempre nelle rampe delle scale: c’era un eco pazzesco e mi dava l’impressione di avere una voce gigantesca. Facevo dei gran concerti privati nelle scale di casa così come in cameretta, e un po’ come per tutti noi, ogni intimo posticino era buono per aprir bocca e cantare. A parte ciò, ho iniziato a studiare il pianoforte a sette anni, studi che si interruppero però presto. Ripresi qualche anno più tardi, e dopo il liceo e altre vicende musicali ancora lontane dall’opera, inizia il mio percorso di studio presso il Conservatorio di Cagliari, dove presi il primo titolo ufficiale, per poi conseguirne un secondo presso il Conservatorio di Bologna, città dove attualmente vivo.

Il canto, anzi la musica, per me è l’espressione artistica che più mi rappresenta, forse quella più completa almeno secondo il mio punto di vista, che mi da piene possibilità di espressione e di sviluppo personale. L’ho scelta per questo motivo, anzi, mi correggo, forse è stata la musica a scegliermi come suo mezzo di comunicazione… e non c’è che dire, bisogna essere all’altezza del compito assegnatoci. Questo vale per tutti, è un regola universale!

L'elisir d'Amore / Alessia Santambrogio
Come si è sviluppata la tua voce? Pensi di aver raggiunto quel punto in cui conosci perfettamente il tuo strumento e sai come risponderà, come risolvere eventuali problemi tecnici che possono sorgere? O sei in pieno -emozionante- processo di autoconoscenza vocale? Quale pensi sia il repertorio che attualmente ritieni più adatto alla tua vocalità? Pensi che sarà lo stesso in futuro? Ti piacerebbe tenerlo nel corso degli anni - in questo senso il tuo ammirato Alfredo Kraus è un esempio paradigmatico -? Quali ruoli vorresti interpretare su misura per la tua vocalità e il tuo temperamento? Ci sono personaggi con cui ti senti drammaticamente (non vocalmente) identificato?

La voce è qualcosa di meraviglioso, è in costante sviluppo proprio perché il corpo stesso lo è, o meglio in costante cambiamento. Dal punto di vista più tecnico si può certo raggiungere un livello di conoscenza del proprio strumento tale da sentirsi sicuri di aver in mano tutti gli strumenti per poterla gestire al meglio, per riuscire a non abbassare il livello raggiunto, però è anche vero che si cresce, il corpo stesso cresce e così facendo cambia, ed è qui che la tecnica affinata durante lo studio  - che non finisce mai - ci aiuta e accompagna il corpo nel suo naturale cambiamento. Io personalmente, come tutti credo, faccio sempre ricerca su me stesso, studio, provo, scovo spunti nuovi per migliorare, e credo sia uno tra gli aspetti più affascinanti di questo mondo.

Attualmente il repertorio che canto spazia tra il classico e il romantico, con qualche punta di verismo e contemporaneo oserei dire: Mozart, Donizetti, anche qualche Rossini.  Questa voce da lirico-leggero mi permette di affrontare dal punto di vista del repertorio ciò che a me davvero piace, per questo mi ritengo fortunato.  In futuro non saprei, mi piacerebbe stare in queste “acque” ma non è detto che la voce non si sviluppi verso una direzione più lirica, dandomi la possibilità di toccare un repertorio che in questo momento non sarebbe assolutamente fattibile. Il mio amore è "La bohème", ma chissà…  …quando ascoltai per la prima volta “Che gelida manina” mi conquistò.  “… per sogni e per chimere e per castelli in aria l’anima ho milionaria.”, a vent’anni fantasticavo con queste parole, con questa melodia. C’è una voce di spicco, un esempio che considero per me un grande punto di riferimento, Alfredo Kraus, il quale insegna che la longevità della voce è data anche dall’essere in grado di identificare sapientemente il repertorio più adatto alla nostra pelle, per mantenere una voce sana e, se si ha fortuna, per forgiare una carriera ad hoc. Per questo forse vestire i panni e dar voce a Rodolfo rimarrà semplicemente un sogno!

Tra i personaggi in cui più mi identifico sarei combattuto tra Nemorino e Tamino. Non so chi avrebbe la meglio. Posso tenerli entrambi? Tra tutti i ruoli che possono capitarci, questi due sono quelli a cui sono più legato e quelli in cui ora mi rispecchio maggiormente. Sono quei ruoli in cui non si fa un lavoro troppo grosso per entrare nel personaggio, perché paradossalmente ci sei già, è tutto lì.

Potresti dirci secondo te quali pensi  siano i componenti e i requisiti essenziali per fare una carriera da primo tenore?

La ricetta corretta e universale non esiste. Esiste una ricetta per ognuno di noi, io ancora però non ho capito quale sia la mia! Credo che sia necessario essere curiosi, svegli nel saper cogliere i segnali che per noi possono essere congeniali per raggiungere un dato risultato, pazienti, devoti nel concedersi giornalmente allo studio, tanto umili da saper ascoltare e saper applicare i consigli e nel contempo essere originali e onesti verso se stessi, pronti a tutto, e in ultimo, ma non per importanza, ci vuole anche tanta fortuna. Tutti hanno avuto qualcuno che ha creduto in loro così tanto da convincere l’intero mondo, ma finché questo non accade bisogna fare da soli, crederci e non smettere mai di pensare che c’è un posticino da poter ritagliare per ognuno di noi. Siamo tutti diversi, con alcuni aspetti che però vanno condivisi: “la carriera si fa con la testa e non con la voce”,  mi ripete sempre una mia cara amica, e mai parole furono più vere e pertinenti. La voce è importante, ma  ci vuole testa, sempre e in ogni caso!

Quali cantanti ti hanno segnato profondamente e che nei tuoi anni formativi - anche oggi - sono stati in grado di servire da modello e fonte di ispirazione? Per quali ragioni?

Premesso che bisogna sempre essere aperti all’ascolto, è sicuramente altrettanto importante avere dei punti di riferimento, o dei modelli se vogliamo, a cui potersi ispirare e da cui poter  imparare. Alfredo Kraus per me è uno di questi, assieme a Luciano Pavarotti, Rockwell Blake, Javier Camarena e Juan Diego Flórez, che adoro davvero tanto. Senza dimenticare Francisco Araiza: il suo Tamino e la sua "Winterreise" li ho ascoltati tanto per studiare! Ne cito alcuni, però tutti hanno qualcosa che possono regalarci. E’ il bello della musica, la condivisione di se stessi con il pubblico.

Nemorino - L'Elisir d'Amore 
Come stai vivendo questo periodo Covid19? Pensi che il mondo dell'opera  ne uscirà più forte, da questo momento critico?

Il periodo Covid19 ci ha insegnato tanto. Parlo al passato perché spero e credo che il peggio sia passato, ciò non toglie che dobbiamo continuare ad essere molto attenti e vigili, tenere duro e riuscire con intelligenza a chiudere definitivamente questo capitolo della nostra storia, che certamente non riporterà tutto come un tempo. Ne usciremo più forti? Non lo so questo, quello di cui sono certo è che ne usciremo diversi, cambiati, in meglio e in peggio, perché poi ognuno di noi fa ciò che può e con i mezzi che possiede.

L’opera sta subendo, più di tanti altri settori, un duro colpo, e ahimè la fascia che pagherà maggiormente le conseguenze di tutto ciò sarà quella dei giovani, degli emergenti - dove sto dentro anche io - che non guadagnano cifre astronomiche ma soltanto il tanto giusto per vivere, e che in una situazione tale si ritrovano a casa, nulla facenti, praticamente senza soldi, costretti ad appigliarsi alle sole speranze per andare avanti e a una classe politica dirigente di cui non importa nulla delle sorti della musica e della cultura italiana. Questo è quanto c’è da dire a mio avviso, con profondo rammarico e con una positività di fondo che mi porta a sperare in una ripresa delle più rosee, ma che prevede comunque l’attraversamento di una fase che non sarà affatto facile, anzi critica e buia.

A causa del tuo background accademico sei una persona di grandi interessi filosofici e vasta cultura, avendo composto le tue canzoni (inedite), scritti articoli (recentemente uno ammirevole dedicato a Kraus), partecipato con successo al mondo del "crossover", eseguito un repertorio operistico eclettico (da Mozart a Castelnuovo Tedesco passando per Rossini, Donizetti, ...), oratori, musica sinfonica, ..., sempre con un atteggiamento discreto ed elegante degno di lode. Si potrebbe dire che Gianluca Moro è un aspirante a "uomo del Rinascimento" del 21° secolo, qualcosa di certamente insolito oggi? Sei d'accordo con questa valutazione?

Prima dell’essere o meno d’accordo con te mi sento in primis lusingato per la candidatura a “Uomo del Rinascimento del 21° secolo”, direi che è qualcosa di quasi impensabile al giorno d’oggi, singolare e decisamente affascinante. Per questo ti ringrazio, fa sempre bene allo spirito ricevere questo genere di complimenti, di questo calibro intendo dire. Si fa presto a dire “ sei bello”, per fare un esempio, ma qui siamo ben lontani dall’essere scontati e proiettati su dei banali luoghi comuni, e per questo mi sento doppiamente riconoscente. Grazie, ne sono lusingato!!!

Il mio percorso o background, come dir si voglia, inizia presto e ben lontano dal mondo dell’opera. A dieci anni volevo fare il regista, lo show man, poi il ballerino, e infine sono approdato alla musica. Nel contempo cominciavo a nutrire un forte fascino per il mondo anglosassone e per la lingua inglese ad esempio, che decisi di utilizzare per scrivere le prime strofe e i primi ritornelli. Ricordo che il mio inglese era pessimo, però lo preferivo all’italiano, probabilmente perché credevo che nessuno potesse capirlo… chissà, anzi WHO KNOWS?

Lo scrivere per me è sempre stato un modo per catturare i ricordi più preziosi, quelle sensazioni che voglio portare con me nel futuro rendendole necessariamente indelebili. Ho iniziato a farlo senza alcun tipo di studio e lo faccio tutt’ora. Ciò che scrivevo,  mescolato alle prime nozioni musicali imparate a lezione di solfeggio e pianoforte mi portarono, un po’ per istinto un po’ per incoscienza data dall’essere adolescente, a scrivere le prime melodie, le prime canzoni. E’ qualcosa di semplicemente bello, ad ogni emozione riportata in musica e parole corrisponde un momento del vissuto, e da nostalgico il valore di tutto ciò per me è inestimabile.

Ricordo ancora la prima canzone che completai, si chiama “Remember the day”, e pensa te, la canticchio ancora!!! Oserei dire che è un mondo che si evolve giorno per giorno, cresci assieme alle parole, constatando che anche in questo caso le possibilità di espressione sono esattamente pari all’infinito. Dopo il liceo ho cominciato l’università, ho studiato lettere moderne alla Sapienza di Roma, ma per motivi di varia natura non ho mai concluso il percorso di studi.  In parallelo, sempre nel periodo romano, entrai in un coro gospel dell’università americana a Roma e li cominciai ad avere le prime grosse soddisfazioni sul palco, poi le apparizioni tv e tutto ciò che la musica pop poteva regalare ad un ragazzino che voleva diventare una pop-star. Qualcosa poi mi spinse verso altri contesti - forse ero spaventato da quel mondo troppo grande da gestire - e così cominciai ad esplorare l’altra faccia del mondo musicale romano, scoprendo l’opera e il suo vasto impero, che trovo decisamente più congeniale al mio essere.

Ritengo che il mio è un percorso di vita come tanti, in fondo non credo di essere troppo diverso dagli altri giovani là fuori che come me cercano se stessi e il proprio migliore modo di esprimere ciò che hanno. Siamo figli di un momento storico non troppo fortunato, ma è anche vero che dalle difficoltà non può che venirne fuori il meglio. La vita ci mette a disposizione tutto ciò di cui si può disporre, il nostro compito è quello di riuscire ad utilizzare al meglio i mezzi offerti. E’ un po’ come per l’arte, è vastissima, ed ognuno che si avvicina a questo mondo ha il compito di constatare quale sia il mezzo migliore per convogliare la propria espressione artistica. Nulla ci viene regalato e tutto ci viene offerto con il dovuto prezzo. Sta a noi tirare fuori il coraggio per conquistare ciò che davvero meritiamo!

Progetti? Stai preparando qualcosa di nuovo? Vuoi commentare qualcos'altro?

Sto studiando tanto, mi metto costantemente in discussione, vado alla ricerca di qualsiasi cosa che mi possa dare una mano a scoprire una piccola e nuova parte di me. Provo piacere in questo, ci provo tanto gusto e in egual modo credo sia l’elemento di base, il fuoco, che mantiene accesa la fiamma che mi porta avanti. C’è da dire che sono uno piuttosto testardo - mia madrina me lo dice sempre - ed è un lato del mio carattere che mi aiuta tanto soprattutto nei momenti di sconforto, perché purtroppo anche quelli ci sono, servono e bisogna farci i conti. Dei progetti futuri, poiché sono giustamente scaramantico, preferisco non proferire parola finché tutto non è ben chiaro e definito. Lontano dalla musica mi piacerebbe  approfondire il discorso sulla scrittura, ho qualche idea messa da parte, e chissà che un giorno si possa trasformare in realtà. Mi viene in mente una frase di Roberto Gervaso, giornalista e scrittore italiano: “A far fallire tanti progetti, più che le difficoltà, è la nostra incostanza”. Io mi sento un po’ così, sono consapevole che con la costanza e con qualche altro ingrediente si possa raggiungere qualsiasi meta prefissata, e sono altresì conscio del fatto che lungo il percorso ci sarà per certo qualche fallimento ad attenderci, ma che predispone la base per raggiungere la nostra più splendida grandezza!


Monday, January 6, 2020

Cendrillon de Pauline Viardot - Teatro Coccia di Novara


Credito fotografico: Finotti.

Renzo Bellardone

Crescita e progresso per esistere nella vera essenza del significato,devono fondarsi sulla preservazione del ricordo delle buone pratiche, anche a dispetto di chi (per fortuna pochi sciocchi) ridono e deridono sbeffeggianti tali comportamenti.

CENDRILLON – Teatro Coccia Novara – 22 dicembre 2019 Opérette de salon in tre atti Musica di Pauline Viardot Elaborazione musicale e orchestrazione Paola Magnanini Coro dell’Accademia AMO del Teatro Coccia Direttore Michelangelo Rossi Regia Teresa Gargano Costumi e scene Danilo Coppola Luci Ivan Pastrovicchio Elementi dell’Orchestra del Luglio Musicale Trapanese Personaggi e intepreti Le Baron de Pictordu Pasquale Greco Marie, detta Cendrillon Francesca Martini Armelinde Simona Di Capua Maguelonne Ilaria Alida Quilico La Fée Raffaella Di Caprio Le Prince Charmant Gianluca Moro Le Comte Barigoule Dario Sebastiano Pometti Coproduzione Fondazione Teatro Coccia con Ente Luglio Musicale Trapanese

A mio pensare è lodevole l’azione intrapresa dal Coccia di Novara, con un plauso alla direttrice Corinne Baroni ed a tutto lo staff, per la realizzazione dell’Accademia Amo del Teatro Coccia e per le varie opere di sensibilizzazione ed acculturamento del pubblico con la presentazione allo stesso (prima della rappresentazione) del lavoro compiuto attraverso la parola di regista, direttore d’orchestra e quanti hanno avuto un ruolo decisivo nella realizzazione. Cendrillon  è la rara opera scritta da Pauline Viardot, mezzosoprano, pianista, compositrice e maestra di canto che pur eclettica musicista non ebbe la fortuna della ben più celebre sorella Maria Malibran, pur vivendo a lungo ed anticipando i tempi influenzando parecchio negli ambienti musicali del XIX secolo. 
Cendrillon è una perla rilucente nel panorama del teatro musicale  scritta originalmente per sette cantanti e pianoforte, liberamente ispirata alla celebre fiaba di Cenerentola che alterna, secondo la struttura dell’opéra-comique, parti cantate e dialoghi parlati. I personaggi ed i ruoli ed anche certe arie …una volta c’era un re…, seppur qui diviene un principe, tradiscono lo stretto connubio con la Cenerentola rossiniana. In buca solo 9 strumenti diretti dal giovane Michelangelo Rossi che sa interagire avvedutamente con partitura ed il piccolo ensemble a disposizione dall’orchestra del Luglio Musicale trapanese  e fa ben emergere la gavotta, la barcarola come fosse musica facile e non apparentemente facile! La scrittura ha tutto il profumo ed il sapore francese e Paola Magnanini ha giocato con la scrittura iniziale ricreando sensibilmente un esempio di teatro da camera dando valore ad una partitura mai scritta, ottenendo un risultato gradevole e facile all’ascolto. Rispettosa la regia di Teresa Gargano in un allestimento classico con atteggiamenti contemporanei; i personaggi si muovono con agilità e freschezza pur in abiti di qualche secolo fa. Ho trovato divertente il gettare dalla finestra oggetti vari, dalla zucca ai topolini, che toccato il suolo e per la magia della Fée interpretata amabilmente da Raffaella di Caprio, diventano la carrozza, il cocchiere e così via. Le scene dell’attento Danilo Coppola sono molto semplici, ma curate ed apprezzate, come i costumi realizzati dallo stesso Coppola. Bravi Gianluca Moro nel Prince Charmant e Dario Sebastiano Pometti nel Comte Barigoule: buone voci e buone interpretazioni. Le due sorellastre Armenilde e Maguelonne sono rispettivamente interpretate da Simona di Capua e Ilaria Alida Quilico, abili caratteriste che nulla sacrificano al canto che viene reso divertente ed accattivante. Interessante Pasquale Greco in Le Baron de Pictordu. Bene per Francesca Martini in Marie detta Cendrillon che ha brillato nel ruolo del titolo. Le luci di Ivan Pastrovicchio sono misurate e quindi gradevoli: Veramente un’altra nota positiva per questo importante teatro di tradizione che è il Coccia di Novara; i cantanti giovani hanno dato il meglio ed anche tutto quanto sta intorno all’opera è apprezzabile! La Musica vince sempre.