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Friday, November 23, 2018

Candide de Bernstein por el Argentino de La Plata en el Coliseo de Buenos Aires


Fotos: Prensa Teatro Argentino de La Plata/Paula Pérez de Eulate

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 20/11/2018. Teatro Coliseo. Leonard Bernstein: Candide, opereta en dos actos. Libreto de Huyg Wheeler. Diálogos en versión de Rubén Szuchmacher y Lautaro Vilo. Estreno argentino. Rubén Szuchmacher, puesta en escena. Jorge Ferrari, escenografía y vestuario. Marina Svartzman, coreografía. Gonzalo Córdova, iluminación. Producción escénica del Teatro Argentino de la Plata. Santiago Martínez (Candide), Oriana Favaro (Cunegonde), Héctor Guedes (Voltaire, Pangloss y Martin), Mariano Gladic (Maximilian y Capitán), Eugenia Fuente (Old lady), Rocío Arbizu (Paquette), Pablo Urban (Gobernador, Vanderdendur y Príncipe Ragotski), Mirko Tomas (Vendedor de Cosméticos, Inquisidor I, Juez y Príncipe Charles Edward), Sebastián Sorarrain (Doctor, Inquisidor II, Juez, Croupier y Rey Stanislaus), Víctor Castells (Vendedor de Cerveza, Inquisidor III, juez y Tsar Iván), Luca Eizaguirre (Alquimista, Sultán Achmet y Crook) y Alfredo Martínez (Chatarrero y Rey Hermann Augustus). Orquesta y Coro Estables del Teatro Argentino de La Plata. Director del Coro: Hernán Sánchez Arteaga. Director Musical: Pablo Druker. Espectáculo en coproducción entre la Asociación Nuova Harmonia y el Teatro Argentino de La Plata.

En una año complicado para el Teatro Argentino de la ciudad de La Plata -por el cierre de su sala principal para reparaciones- sus espectáculos líricos se redujeron a la reposición de Così fan tutte en el Roma de Avellaneda en abril y este estreno argentino de ‘Candide’ de Leonard Bernstein en coproducción con la Asociación Nuova Harmonia -que la incluyó como última función de su abono 2018- junto a otras dos funciones más en el Teatro Coliseo de Buenos Aires. Para este estreno se conjugaron por tanto los cuerpos estables del Teatro Argentino junto a sus talleres con la gestión del Teatro Coliseo y de Nuova Harmonía que dirige Elisabetta Riva. El Centenario del nacimiento de Leonard Bernstein fue la excusa para presentar por primera vez al público argentino esta opereta ecléctica que bascula entre la comedia musical y una parodia a la ópera. Musicalmente conviven desde armonías corales religiosas hasta el tango y el fox-trot, pasando por valses, gavotas, arias de coloratura, ritmos españoles y caribeños. Pablo Druker condujo con gesto claro y seguro la Orquesta Estable, que salvo algún pequeño desliz en el curso de la noche y alguna intensidad poco controlada en la Obertura completó una muy buena versión musical. Santiago Martínez descolló tanto en lo vocal como en lo actoral como Candide mientras que Héctor Guedes fue excelente en la difícil tarea de dar vida alternativa a Voltaire y a Pangloss además de caracterizar en su escena a Martin. La Cunegonde de Oriana Favaro derrochó calidad musical y simpatía en el escenario mientras que Rocío Arbizu fue una perfecta Paquette. Eugenia Fuente fue sin dudas una de las figuras de la noche con una personificación de la Old Lady irreprochable. Mariano Gladic fue un muy correcto Maximilien, mientras que homogénea y adecuada fue la prestación del resto del elenco vocal (Pablo Urban, Mirko Tomas, Sebastián Sorarrain, Víctor Castells, Luca Eizaguirre y Alfredo Martínez) así como los actores y bailarines. El Coro Estable del Teatro Argentino de La Plata aportó su acostumbrada calidad para construir un espectáculo de calidad de una obra que se escucha con simpatía. Con una estética de mediados del siglo XX y algún guiño al comics la puesta de Rubén Szuchmacher resolvió con ingenio teatral las situaciones de una obra complicada en lo argumental. El uso de un narrador -Voltaire- dio agilidad a la acción y la versión de los textos efectuada por el propio Szuchmacher junto a Lautaro Vilo ayudó a la comprensión y a la actualización de la obra pero sin traicionarla. Sencillo y funcional el diseño escenográfico de Jorge Ferrari, con imágenes de pop art derivadas de Roy Lichtenstein, con colores fuertes y brillantes. De gran calidad y creatividad los trajes ideados por Ferrari realzados al igual que los colores vivos de la escenografía por la iluminación de Gonzalo Córdoba, y de adecuada plasticidad la coreografía de Marina Svartzman.



Thursday, April 17, 2014

Estreno Americano de Calígula de Detlev Glanert en Buenos Aires

Crédito: gentileza Teatro Colón

Gustavo Gabriel Otero
  
El Teatro Colón de Buenos Aires abrió su Temporada 2014 con el estreno americano de Calígula de Detlev Glanert (Hamburgo, 1960). La obra fue cantada por primera vez en la Ópera de Frankfurt el 10 de julio de 2006 y tiene libreto de Hans-Ulrich Treichel, basado en el drama teatral Calígula de Albert Camus. El primer acto nos muestra la desesperación de Calígula, motivada por la muerte de su hermana-amante Drusila, la desaparición del emperador durante tres días, el cambio de personalidad ante lo que denomina el absurdo de la vida y su faz como gobernante cruel, brutal e ilógico. En el segundo acto Calígula juega con la vida y la muerte de sus súbditos continuando su delirio en el poder y mostrando el desprecio que siente hacia los demás. Obliga a los nobles romanos a que le sirvan la mesa, viola a Livia y envenena a Mereia. En el tercero Calígula se cree Venus y se hace adorar como un dios, quema los documentos que incriminan en una conjura a Quereas porque prefiere condenar sin pruebas y finaliza con un baile ritual al que obliga a danzar a todos. En el último asistimos a la muerte del gobernante. Antes intenta nuevamente lo imposible solicitándole a Helicón que le traiga la luna, luego trata de llenar su hastío ordenando a los poetas a cantar a la muerte y como no lo satisfacen decreta sus ajusticiamientos, finge su fallecimiento para comprobar la reacción de los demás, manda a matar a Mucio, asesina a su esposa Cesonia y finalmente, ante tanta crueldad y absurdo existencial el pueblo mata el dictador, quien con un grito animal dice que aún esta vivo. La partitura comienza y finaliza con un grito desgarrador que marca las dos muertes de Calígula: la interior ante la muerte de Drusila al principio y la total, al final, cuando es apuñalado por la muchedumbre. La orquestación es exuberante y rica. Detlev Glanert no renuncia ni a momentos líricos ni a un necesario expresionismo. La partitura es variada, moderna y ecléctica. Se pueden encontrar coros e importantes monólogos sin olvidar dúos, tríos, escenas de conjunto y dos interludios orquestales, el primero que marca el sueño de Calígula entre los actos primero y segundo y el segundo llamado el baile de Calígula que enlaza los actos tercero y cuarto. El Teatro Colón presentó la puesta en escena, ofrecida en mayo de 2012, por la English National Opera. La idea de ambientar la obra en las gradas de un estado de fútbol -moderno circo romano- es más que interesante y por cierto muy actual. Pero cuatro actos ambientados en el mismo espacio causan cierto tedio, a pesar de la buena factura de la escenografía de Ralph MyersLa concepción teatral de Benedict Andrews fue muy cuidada y respetuosa. Con buen manejo de los cantantes principales y exacta marcación de las masas. El vestuario de Alice Babidge es ecléctico y contemporáneo con algunos guiños irónicos como los personajes de los comics que aparecen entre el pueblo y la iluminación Jon Clark de excelente concepción y realización. Ira Levin al frente de la Orquesta Estable logró una interpretación de primer orden, de una partitura muy demandante para las distintas secciones. En el protagónico el barítono Peter Coleman-Wright brilló en lo actoral y en el plano vocal cumplió con su exigente parte. Yvonne Howard fue una lírica y compenetrada Cesonia, el contratenor Martin Wölfel (Helicón) mostró su canto preciso y la mezzosoprano Jurgita Adamonyté interpretó un creíble Scipión. Héctor Guedes recreó un sólido Quereas mientras que los locales Fernando Chalabe (Mucio); Víctor Torres, en el doble papel de Mereia y de Lépido, y Marisú Pavón (Livia) fueron irreprochables. Notable el desempeño del Coro Estable y exactos los cuatro coreutas que encarnaron a los poetas: Nazareth Aufe, Marcelo Monzani, Cristian Maldonado y Cristian De Marco.