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Saturday, February 3, 2024

Cruzar la Cara de La Luna en Austin

Fotos: © Erich Schlegel

Abigail Brambila 

La Ópera de Austin, en coproducción con la Ópera de Minnesota y el apoyo de otras instituciones como el Consulado de México en Austin, entre otras, estrenó la primera ópera-mariachi Cruzar la Cara de la Luna de José Martínez, el violinista, arreglista y compositor mexicano mejor conocido por su aporte a la música de mariachi, fundador del Mariachi Vargas de Tecalitlán , quien desafortunadamente falleció en Guadalajara en el 2016, con libreto y texto de Leonard Foglia, el libretista y novelista estadounidense con una amplia trayectoria en el mundo lirico estadounidense así como en Broadway.  La obra tuvo su estreno en la Ópera de Houston en el 2010, y dado su buen recibimiento comenzó a ser representada con regularidad por diversas compañías de ópera en Estados Unidos y alguna de Europa.  Originalmente se interpretaba con la música y el acompañamiento del Mariachi Vargas de Tecalitlán, pero para su estreno en Minnesota en el 2003 se amplió la escala de la producción escénica, así como la partitura, labor de la que se encargó el compositor David Hanlon quien, basándose en la música y estilo de José Martínez, reemplazó los trece mariachis, por un trio, también de mariachis  y una orquesta de 53 músicos además de agregar 14 coristas, lo que seguramente atraerá  el interés de teatro de mayor envergadura. Esta fue la versión que se escuchó en esta ocasión en la sala principal del teatro Long Center for the perfoming Arts de Austin.  No escuché la versión original con mariachis, pero de lo escuchado en esta velada puedo asegurar que se trata de una orquestación, fluida, innovadora que no pierde su esencia ni sus raíces provenientes de la música folclórica mexicana y la vivacidad y alegría que le da el mariachi.  Timothy Myers, director musical del teatro, dirigió con contagioso y explosivo entusiasmo a los miembros de la orquesta que fusionó hábilmente con el sonido único del Trio Chapultepec.  La obra forma parte de una trilogía de óperas mariachi, que se tiene previsto presentar en futuras temporadas en Austin, a la par de otras obras en español, concretamente de Daniel Catán, quien por casualidades del destino falleció aquí mismo Austin en el 2011 mientras trabajaba en una composición operística. La ópera es contrastante ya que la historia aborda un tema actual, pero a la vez doloroso, que es el de la migración mexicana por motivos económicos a los Estados Unidos, a la cual la música de mariachi, parece inyectarle un ambiente festivo, esperanzador que por momentos hace al espectador olvidar la tristeza que embarga a los personajes.  Brevemente, la historia versa sobre la vida de Laurentino, mexicano que emigró desde su natal Michoacán en busca de trabajo a Texas, a pesar de tener que dejar a su esposa Renata y a su hijo Rafael a quienes apoya durante su ausencia.  Décadas más tarde, en su lecho de muerte y ahora un anciano enfermo, Laurentino es cuidado por su hijo estadounidense Mark y su nieta Diana. La historia trascurre en los pensamientos e imaginación del protagonista, quien se cuestiona el verdadero valor de lo que es tener una familia y un hogar viviendo entre dos culturas, y los errores que cometió al esconder muchos secretos de su familia.  Al final, Laurentino puede descansar tranquilamente cuando las dos partes de su familia tienen un encuentro emotivo, en una semejanza con el principal símbolo de la migración que es la mariposa Monarca.  Con la dirección escénica de David Radamés Toro, los característicos vestuarios y el amplio y visiblemente grato espacio escénico ideado por Arnulfo Maldonado, con diseños de luz de Carolina Ortiz Herrera, la parte actoral estuvo bien cubierta.  Del elenco de puedo destacar por su buen desempeño escénico y por su canto, de estilo similar al ranchero, requiriendo potencia, buena dicción, y sentimiento escuchamos a Daniel Noyola como Laurentino, a Cassandra Zoé Velazco, como Renata, además de la presencia de Claudia Chapa como Lupita de Efraín Solís como Mark, de Lily Guerrero en el papel de Diana, además de otros personajes que intervienen en la historia.




Thursday, December 29, 2022

El Milagro del Recuerdo en Houston

Foto: Michael Bischop

Carlos Rosas-Torres

La ópera-mariachi, si se permite término, nació en el 2010 precisamente aquí en la ópera de Houston, cuando en su afán por explorar y encontrar temas novedosos para comisionar operas logró unir al director de escena Leonard Foglia (encargado del libreto) con José Martínez (1941-2016) líder del Mariachi Vargas De Tecalitlán, quienes compusieron y estrenaron ese año en Houston, Cruzar la cara de la luna.  La particularidad es que el mariachi fue el encargado de sustituir a la orquesta, en una idea original que desde entonces ha viajado por importantes teatros de ópera y dentro y fuera de los Estados Unidos, como en el Teatro de Châtelet en Paris Francia, donde se ha presentado la ópera, y donde ha sido recibida con entusiasmo por parte del público. El segundo título, obra de los mismos creadores, pero esta vez comisionada por la Lyric Opera de Chicago fue El Pasado Nunca se termina, estrenada en la temporada 2015, con el mismo éxito que el titulo anterior. Finalmente, para completar lo que se puede considerar como una trilogía de óperas-mariachi, en el 2019 vio la luz, una vez más en el escenario de Houston El Milagro del Recuerdo, solo que en esta ocasión el compositor fue Javier Martínez, hijo del desaparecido José Martínez, siempre con la complicidad de Leonard Foglia, en la dirección escénica y creación del libreto.  Lo que tienen en común estas operas entre si es su temática, principalmente la de la relación de vínculos familiares entre familias en Texas y México, aunque en diversas épocas. Cruzar la cara, se desarrolla en la actualidad, el Pasado en 1910 en vísperas de la revolución mexicana, donde incluso se menciona la aparición del cometa Haley, y Milagro del Recuerdo, que fue vista de nueva cuenta en Houston este mes de diciembre, sitúa la historia en el estado de Michoacán, en el que la familia Velázquez, protagonista de esta serie de obras, celebra la navidad con sus tradiciones locales antes de partir hacia los Estados Unidos. Por lo tanto, se trata de una obra ideal para las fechas navideñas. En la historia, concretamente Laurentino, que trabaja en Estados Unidos por el programa de braceros, (acuerdo entre México y Estados Unidos que permitía a trabajadores mexicanos, principalmente del campo, desempeñar sus labores de manera temporal y legal en Estados Unidos), vuelve al estado de Michoacán, durante las fechas decembrinas, para reunirse con su familia y su esposa Renata, quien nota que la distancia lo esta cambiando.  Al final Laurentino se encuentra con la disyuntiva de permanecer en México con su familia o volver a Estados Unidos. Al final es una obra que involucra, sentimientos, tradiciones, y una realidad, no siempre agradable que es la de tener que emigrar por motivos económicos, dejando atrás una vida, para embarcarse en un viaje lleno de incertidumbres.  Curioso que, ante este marco temático triste, la música brille por su alegría y vitalidad, más apegado el formato de un musical que al de la ópera clásica.  En El Milagro del Recuerdo, hay una ligera separación de los títulos anteriores, ya que el mariachi es reemplazado por un trio-mariachi (el Trio Chapultepec de San Antonio Texas) y la parte musical se refuerza con cuerdas y trompetas, aunque su esencia musical se mantiene allí. La parte musical fue dirigida por Benjamin Manis.  El elenco se conformó de cantantes competentes, algunos de ellos presentes en el estreno de la ópera en el 2019, con carreras establecidas en el mundo operístico, e hispanoparlantes todos ellos, ya que la obra esta cantada en español, como la mezzosoprano Cecilia Duarte (Renata) el bajo barítono Federico De Michelis (Laurentino), Vanessa Becerra (la mujer), Rafael Moras (Padre Matías), Miguel de Aranda (Chucho), Héctor Vázquez (Aba) y Claudia Chapa (Josefina).  Leonard Foglia, que se encargó de la dirección actoral y es el creador de la producción escénica, por radicar en México, entiende el carácter y la psicología de los personajes quienes se desplazaron de una, podríamos decir ligera, simpática y abierta.  El buen diseñado marco en el que transcurrió estuvo bien diseñado, considerando tradiciones típicas mexicanas como la pastorela, las piñatas etc.  Un detalle que me llama la atención es que a pesar de su ‘mexicanidad’ o tema mexicano, la obra atrajo todo tipo de público, no solo de origen mexicano, y aunque hay una barrera fronteriza, y aparentemente cultural, lingüística etc, no debemos olvidar que geográficamente la ciudad de Houston, es más cercana en distancia a lugares como Michoacán o la Ciudad de México, que a otras grandes urbes estadounidenses, y por lo que entiendo, al día de hoy ninguna de las tres óperas mencionas sido escuchada aún México.